01 junio, 2016 | 19:14

Alberto Entrerríos, adiós a un alma de equipo

Mañana es su último partido como jugador de balonmano. Menos mal que estoy en Madrid y que no le veré con el Nantes francés, porque me emocionaría con seguridad. Quizá no por él, sino por mí, porque el adiós de Alberto Entrerríos es el final de una época del balonmano español. Aunque por decisión propia ya no estaba en la Selección, era una especie de guardián de los valores de tantos años que había puesto a España en la élite.

No sé si Alberto es el mejor jugador de la historia del balonmano español, porque carezco de suficientes conocimientos como para ser tan extremista, y lo mismo algún veterano me recuerda a Miguel Medina en los años sesenta, o a Perramón en los setenta, o a Cecilio en los ochenta, porque a los jugadores hay que medirles con los parangones de sus épocas. Pero sí puedo decir que es el mejor de cuantos he visto jugar, y eso que he tenido la fortuna de ver en acción a los Talant Dujsebaev (ya no en su apogeo), Enric Masip, Mateo Garralda, Rolando Urios… gente importante de este deporte y de la Selección.

Alberto se diferencia de la mayoría en que él jamás tuvo alma y maneras de jugador, sino de equipo. Impresionaba por su sencillez, casi timidez, fuera de la pista, y porque siempre tenía alabanzas para sus compañeros, como cuando me dijo una vez “ese (Iker Romero) será el brazo de España en el futuro, el jugador que marque las diferencias y haga ganar a la Selección”, por ejemplo.

Tampoco se trata de recuperar aquí su currículum, pero sí de recordar que a España le falta una medalla olímpica, en Londres, porque Valero Rivera cometió el error imperdonable de justificar su no convocatoria para los Juegos. Se arrepintió, y tiró del asturiano unos meses después y ambos se sacaron la espina: España fue campeona del Mundo. Ocurrió en 2013, y sólo él y otro Alberto Rocas, tienen las dos estrellas mundiales en sus vitrinas, porque también lo fueron en Túnez 2005.

Este año Alberto cumplirá los cuarenta, y posiblemente vuelva a tocar la guitarra con su banda. En el balonmano le echaremos de menos, su finta en el uno contra uno, sus asistencias al pivote, su pase al extremo, sus lanzamientos insospechados en posición de parado. Me lo comentó una vez Juan de Dios Román, “fíjate en ese chaval del Ademar, que va a ser el mejor jugador español de la historia”. Tenía razón.

13 mayo, 2016 | 18:18

"¿Qué hacemos con Cadenas?"

“¿Y entonces que hacemos como Manolo?” Esta pregunta se hace cada dos por tres en los foros de café donde se arregla cada día el balonmano español, porque es evidente que preocupa a todas luces el responsable de la Selección masculina, y cómo acertar con un técnico tan reputado en nuestro país como Cadenas.
Manolo acaba su contrato de club en Polonia al final de esta temporada, y también con la Selección porque finalizan los cuatro años de Francisco Blázquez como presidente. A Cadenas ya le han finiquitado antes de tiempo los críticos, que siempre hay, por no conseguir la clasificación de España para los Juegos Olímpicos, y lo que representa de romper una racha de nueve citas olímpicas de manera consecutiva.
 
Se le reconoce poco, o nada, al seleccionador que en haya estado en las tres semifinales de los tres grandes torneos que ha disputado, y que sea el único país que lo ha conseguido. Está fuera de los Juegos por un gol, en un fin de semana en el que faltó Sterbik y prácticamente no llegó en plena disposición Víctor Tomás, entre los imprescindibles.
 
Manolo insiste en que él no se iría, y Blázquez en que no le echa. Pero se trata de renovarle o no. Dado que el presidente se presentará a las elecciones, que serán después de los Juegos, y que en enero está el Mundial de Francia, todo parece que llegan muy justo, muy comprimido en tiempo y forma, salvo que la decisión se tome ya, y a lo mejor había que hacer como con Valero Rivera, que se le permitió despedirse en el Mundial de España, que además ganó.
 
Por cierto, los franceses llevan trabajando con tiempo en su Mundial, y en septiembre pondrán a la venta un paquete de entradas “sigue a tu equipo” para unas cuantas selecciones (Francia, España, Alemania, Suecia, Dinamarca, Polonia, Croacia, Qatar y Eslovenia), las nueve mejores del anterior mundial, con unos precios ventajosos, alrededor de 200 euros por siete partidos, incluida la final y las semifinales.

02 mayo, 2016 | 19:01

El título de Liga llegó en el peor día del Barcelona

Se pregunta Sabina en una de sus grandes canciones que quién le ha robado el mes de abril. En el balonmano, más que quién, la pregunta es cómo nos han robado en el mes de abril, porque ya de entrada nos arrebató un puesto en los Juegos Olímpicos que, por trayectoria, merecían los Hispanos.
 
Y para acabar el mes, la Champions se le escapa al Barcelona y no estará en la Final Four. Su eliminatoria de cuartos de final ante el Kiel es obvio que tiene el valor de una final, porque por historial deportivo son los dos mejores clubes de la actualidad, y cuando se enfrentan es una moneda al aire que puede caer cara o cruz para cualquiera.
 
El Barcelona, eso sí, no ha estado a su nivel. El mes de abril ha mostrado un equipo apagado, sin aire, como si sus jugadores estuviesen agotados, y eso que Pascual ha podido rotar con tranquilidad en la Liga, donde es el único equipo de élite en nuestro país. Los otros, los rivales, más bien de clase media o media baja, la mayoría, con alguno que se ha metido en la Liga Asobal gracias a la precaria situación económica del deporte en general.
 
Pues bien, el Barça, al que no le funcionaron sus fichajes frente al Kiel, y sólo el amor propio y la calidad de los de siempre le permitió ganar el partido (33-30, y hubiese necesitado tres goles más), esa misma tarde, cuando aún estaba en plena catarsis de desilusión, se enteró de que era campeón de Liga: la derrota del Naturhouse en León adelantaba matemáticamente el título. Eso, sin jugar. La Federación Española, por las redes sociales, le felicitó ardorosamente y con esmero por lo conseguido, pero, tal y como estaban las cosas, sólo recibió una lacónica contestación: “Gracias”. Vamos, que no estaban los ánimos para saltar de alegría y abrazarse unos con otros. Ellos, los azulgrana, de sobra saben que llevar tres años sin perder un partido en España es una simple anécdota, porque su auténtica prueba es Europa, y ahí, por desgracia, han fallado lastimosamente.
 
Por fortuna, y con mucha suerte, el Granollers sí estará en la Final Four de la EHF Cup. Por una vez el conjunto vallesano fue tocado por la varita de la hada buena, y le tocará defender el pabellón español en Nantes, en esa competición de la clase media europea en la que el Fraikin está y no está, vamos, que va justo como para sacar pecho antes de tiempo. Pero está, y eso es lo importante.

27 abril, 2016 | 18:18

Barça y Granollers, con la misma incertidumbre por un día

Esport3 ha preparado para este sábado un programa especial de balonmano, dos partidos seguidos, como el domingo anterior, con el Barcelona y el Granollers en acción. Los dos se juegan pasar a su Final Four respectiva: los azulgrana, a la Champions, la competición europea de élite; los vallesanos, a la Copa EHF, que es la de la clase media. Lo curioso del caso es que el Barça necesita remontar cinco goles al Kiel, y el Granollers defender con uñas y dientes su botín de seis goles en la pista del Silkeborg danés.

Primero juega el Barça; luego, de telonero, el Granollers. Sin duda, este sábado es una copia de lo que ocurre en la Liga española, donde la élite es únicamente el Barça, que con tanta diferencia en la Liga Asobal apenas tiene competencia, y llega a la gran cita sin exigencia doméstica, lo que es bueno para tener a todos sus hombres a punto, pero malo por ausencia de tensión. Mientras, la clase media no tiene más remedio que sufrir cada semana, de hacerse un hueco en cualquier parte, porque juega todas las semanas a brazo partido, e incluso los vallesanos están donde están gracias a un gol en el último momento en un partido de la liguilla de cuartos en la EHF.

Es decir, el Barcelona puede ganar a cualquiera y por los goles que necesite, pero no está acostumbrado a sufrir. Por eso sus derrotas son más dolorosas y sus victorias, por habituales, casi una obligación. Mientras, sus vecinos más pobres, disfrutan o sufren cada jornada con la emoción de la incertidumbre, de saber que hasta el final del partido no hay nada seguro, ni el triunfo ni la derrota.

Pues bien, por una vez, por una tarde, el rico Barcelona y el discreto Granollers, pelean con el mismo deseo y la misma incertidumbre. Si pasan a sus respectivas finales posiblemente lo celebrarán con la misma intensidad, aunque, como siempre, la de los vallesanos quedaría en un segundo plazo por el esfuerzo único de sus vecinos.

16 abril, 2016 | 16:34

Entre no ir a los Juegos y quedarse la Liga impar

Casi una semana de reflexión para pensar acerca del fracaso de no ir a los Juegos Olímpicos. Una Selección que había hecho méritos suficientes durante cuatro años, una fija entre los mejores, y por un gol se queda fuera. Porque fue un gol, frente a Eslovenia o ante Suecia, y lo peor es que lo tuvo en su mano, el ganar a los balcánicos y el despacharse a gusto contra los nórdicos, pero la realidad es la que: España se queda en casa.

En estos días hay quien se rasgado las vestiduras, y quienes han voceado la necesidad de contratar a otro seleccionador, de dar por zanjada la etapa de Manolo Cadenas al frente de España porque no ir a Brasil es un escándalo. Por fortuna, la marea de la crítica no ha prendido, y el fuego se ha apagado de inmediato, y no es que defienda a Cadenas, sino que es justo andar con la mente sosegada para buscar culpables.

Sería bueno repasar el balonmano actual español, los problemas que atraviesa cada convocatoria de jugadores y pensar si de verdad somos tan buenos como nos creemos, o como nos han hecho creer las últimas clasificaciones en los grandes torneos. No se debe olvidar que más de una vez hemos caminado en el alambre y sin red, y en el Europeo nos salvó Suecia tras el revés ante Eslovenia, y ahora entre las dos selecciones nos han mandado al infierno.

Por ejemplo, la Selección convoca más jugadores de diferentes ligas que de la española, con lo que a veces se juntan para forman una torre de Babel de estilos, aunque se quiera conservar el tradicional española, de defensa, correr y jugar con el pivote. Pero esa conexión con Julen Aginagalde cada vez es más complicada, porque las defensas se lo sabe, porque jugamos sin paciencia, y porque el vasco como parece un Hércules se encuentra con la desventaja de que los árbitros se olvidan de que el reglamento también está para protegerle.

Nadie repara a que en esta última convocatoria estábamos un tanto difusos, porque la no presencia de Sterbik, por mucho que pudiese estar  prevista, no se contaba con ella, y la portería española tuvo un día pésimo, precisamente ante Eslovenia, un lastre del que no se habla.

Tampoco estaba resuelta la situación de Víctor Tomás, un jugador que un par de goles de contragolpe firma en cada encuentro, y, sin embargo, por sus temas personales faltó más que estuvo en la corta preparación para el preolímpico, y luego dejó al equipo antes del partido ante Suecia, donde no llegó ni un solo gol desde la posición habitual del barcelonista. Un gol, sólo un gol, hubiese cambiando la historia. Y no hay nada que oponer a Pedro Rodriguez, que llegó con lo puesto a cumplir con un papel para el que no estaba preparado cuatro días antes.

Todo eso son detalles a favor del que tenga que dirigir a España en el futuro, bien sea Manolo Cadenas o a quien elija la Federación, aunque no pinta bien, porque para mí más que el fracaso de la Selección, lo peor de la semana ha sido la renuncia del Aragón, que a ocho jornadas del final de la Liga ha decidido retirarse de la competición. Eso, sin duda, es una demostración del lugar en el que se mueve el equipo nacional, en una laguna llena de dudas en la que nadie tiene la seguridad de pensar sólo en  el balonmano.

08 abril, 2016 | 16:17

El camino para llegar es lo que engrandece a los Juegos

Estar en los Juegos Olímpicos. Esa es la meta de todas las selecciones, que se preparan durante cuatro años para conseguir ese objetivo. Los Juegos son la Meca. El no va más. Así se ha establecido en el gen deportivo del balonmano, que hasta ahora sólo ha estado en doce programas olímpicos.

Y, sin embargo, deportivamente, aunque el camino sea el más exigente de todos, la realidad es que la competición olímpica pasa por ser la segunda o la tercera competición de más relieve deportivo. En Río de Janeiro habrá 12 selecciones, y de ellas ocho europeas, con lo cual se habrán perdido por el camino tres o cuatro buenos equipos que podrían aspirar a estar en el podio.

La IHF, con buen criterio, aunque en mal momento y explicado de peor manera, hace tiempo que excluyó al representante campeón  de Oceanía para entrar en los Campeonatos del Mundo, y mucho menos de los Juegos. Australia era peor que un convidado de piedra, porque era el equipo a golear, y eso no era un buen espectáculo ni para el que gana sin valor, ni para el que pierde de manera bochornosa.

Pero tampoco parece probable que Argentina o Brasil puedan presentar oposición suficiente a las selecciones europeas, y sólo Qatar, con Valero Rivera y sus nacionalizados, da la impresión que puede estar al nivel de los mejores. Por eso los Juegos son la competición más asequible: nueve selecciones para tres plazas en el podio; en los Europeos y en los Mundiales son más los aspirantes y mayor la competencia. Eso sí, y ahí reside su importancia: los Juegos son cada cuatro años, y todas las competiciones internacionales son como un gran arel para hacer esa criba definitiva. Es ahí, en el camino, donde están las dificultades que engrandecen los Juegos.

22 julio, 2015 | 21:31

El fariseísmo de la Liga Asobal

La Asobal, como institución, generó el problema; la Federación lo corrigió de inmediato; y ahora, el Gijón, que no se ha querido dar por enterado, ha hecho los deberes que no hizo en toda la temporada anterior, y quiere aceptar la oferta de la Liga que pretende cubrir los puestos del Cangas y del Teucro, a los que ha descendido por no cumplir los plazos de inscripción con sus avales correspondientes.

Desconozco, porque en la Asobal, en el balonmano en general, la transparencia es más bien turbia, si el Cangas y el Teucro llegaron a tiempo con sus avales. Parece que la fecha tope era el catorce de julio, y los clubes gallegos se personaron el día 15. Es decir, llegaron tarde.

Y claro, en plan fariseo la Asobal se pone seria y les excluye de la Liga por la vía rápida. Sin más. Sin tiempo de recursos. Sin que decida la Federación por su Comité de Competición.

Si la Liga Asobal fuese así, sería y formal, actuaría cuando tiene la obligación de dar un paso al frente. No parece profesional, ni de recibo, que calle durante toda la temporada cuando sabe que son varios los clubes que están en números rojos y no pagan a sus jugadores, a los que tienen viviendo casi en situaciones de caridad cristiana gracias a los aficionados. No se entiende que la Liga no se inmute, no actúe, mire para otro lado, en esos casos dolorosos de profesionales abocados a vivir de prestado.

Pues bien, así funciona la Asobal, que se reactiva cuando se trata de multar a los equipos que no cumplen con ella, que se retrasan un día en avalar su participación en la temporada: es decir, mientras nosotros cobremos, da igual qué ocurre con los jugadores, que son las estrellas del circo.

17 julio, 2015 | 21:54

Los campeones del Mundo de Túnez resisten el paso del tiempo

La vuelta de Hombrados a la Liga española es, posiblemente, el único fichaje de relumbrón para la próxima temporada. Que Joseja regrese es, por lo menos, un golpe publicitario del Guadalajara, que a poco que se lo proponga amortizará su fichaje desde la perspectiva deportiva y económica.

Regresa a los 43 años. Edad en la que un deportista suele estar retirado y dedicado a contar batallitas a los amigos, pero Hombrados es diferente. Ya decía Sterbik que el madrileño es único, y que cuando él se retire Joseja seguiría al pie del cañón. Y va camino de tener razón.

Ahora bien, es evidente que Hombrados será semiprofesional, aunque no se pondrá en duda su dedicación. Tiene apalabrado un trabajo en Madrid, en Alcobendas, al margen del balonmano, porque con lo que se paga ahora en la Liga un padre de familia no llega a fin de mes.

Por eso es de agradecer a unos cuantos campeones del mundo en Túnez 2005 que sigan en la brecha, porque además siguen en activo Rocas y Garabaya, en el Naturhouse, Juanín García, en el Ademar, y Raúl Entrerríos y Chema Rodríguez, en el Barcelona y en el Veszprem, aunque sus casos son un poco diferentes si miramos sus sueldos anuales.

Se ha retirado Iker Romero, que ya adelantó hace un año que decía adiós, aunque tuvo una temporada extra como epílogo deportivo en Berlín, y todo parece indicar que Alberto Entrerríos también cuelga la camiseta tras su experiencia en Francia.

Y no quiero olvidarme de Fernando Hernández, porque el vallisoletano sigue sacando tiempo para entrenarse por las tardes con el Atlético de Valladolid, viajando por media España tirado en el colchón del autocar del equipo,  y con los cuarenta cumplidos, tras su años de gloria en el Barcelona, matando su pasión en la Segunda División.

21 noviembre, 2014 | 17:49

Dejar a la Asobal sin el Barcelona, una idea sin sentido

Algo habrá que hacer para que la Liga Asobal sea más interesante para el espectador distante, porque ahora mismo cualquiera sabe antes de empezar la temporada que el Barcelona ganará todas las competiciones nacionales sin perder, posiblemente, ni un punto. Un empate, por ejemplo, sería una conmoción casi general, porque la diferencia entre los azulgrana y el resto es enorme, casi sideral, e incluso en un mal día de los de Xavi Pascual, no hay casi posibilidad de que algo así suceda.

En esta reflexión estábamos unos cuantos periodistas con el presidente de la Asobal, Eduard Coll, hasta hace bien poco también directivo del Barcelona en su sección de balonmano, cuando se le escapa una ocurrencia. Resulta que Eduard había pensado que sería una buena solución para la Liga que el Barcelona no jugase la competición doméstica, aunque sí tuviese asegurada la clasificación para la Champions, y su puesto lo ocupase precisamente su segundo equipo, el Barcelona B, con lo que, a su entender, igualaría la Liga aunque estos barcelonistas también estarían en los puestos de vanguardia, y se recuerda sus dos últimas participaciones en la Copa del Rey, en las que en una eliminó al Naturhouse La Rioja y en otra cayó en los penaltis frente al Ademar.

Lógicamente, la oferta de Coll, me imagino, no podría estar consensuada, ni pensada, ni razonada más allá de lo que a uno le pide para que las diferencias mengüen, porque sin el Barcelona de las estrellas estaríamos en una Liga tan pareja que podría haber sorpresas todas las semanas, o no todas, pero casi.

Sin embargo ¿a quién le interesaría una Liga así? Igualando por abajo lo único que se hace es rebajar aún más lo que se tiene. Una Asobal sin el Barcelona que compite por ser el mejor de Europa sería como una División de Honor de Plata. El Barça prestigia la competición, y lo imprescindible, lo necesario, es buscarle competencia, no quitarle de la Liga porque no tiene quién le pueda emular. Es decir, el balonmano necesita que alguna ciudad o algún club importante de un paso al frente, le eche imaginación, y sea capaz de competir con el Barcelona, aunque necesitará dinero para eso. Lo de recuperar al Atlético de Madrid parece un arcano imposible, pero es lo más cercano. Conseguir que Florentino Pérez entre en razón y entienda que el Real Madrid debería, como el Barcelona, armonizar el deporte general de una parte de España, sería un golpe de efecto para emerger. Pero esas dos posibilidades son, por ahora, ciencia ficción.

Lo que no llegó a comentar Eduard Coll es que harían las estrellas del Barcelona jugando sólo la Champions…un partido a la semana. Menos de 20 años. No, no estaba muy pensada la idea.

Sigue el partido de Champions Barcelona - City en directo en AS.com.

21 octubre, 2013 | 19:41

Inaudita demagogia de Coll hacia Blázquez

Este blog lleva un tiempo inactivo posiblemente por la depresión de quien lo escribe al dar por seguro que se esta temporada sería monocolor, aunque sea azulgrana, que parece que son dos en uno. Es como si la Liga hubiese perdido el interés al comprobar que todo estaba vendido antes de empezar la subasta. Y entonces, para qué ir.

 

Sin embargo, según pasan las jornadas y el Barcelona va tomando ese dominio liguero e incontestable con el que ya contábamos, surgen otros focos de interés que revitalizan el campeonato: no hay otros favoritos; la competencia es tan grande que cualquiera puede ganar a cualquiera entre los otros quince, y eso es un estímulo para aficiones que ahora sí pueden competir sin reparos y pensar que hay opciones de estar en puestos de Champions. Logroño, Huesca, Granollers, León… y hasta Cangas del Morrazo, que el año pasado se salvó del descenso por un gol, ahora pelean en la pomada, con lo que eso tiene de acicate, porque, por otra parte, cualquiera puede estar arriba en dos jornadas.

 

En medio de esta competición de supervivencia, con una Asobal tocada de muerte por inanición, aunque ojalá se recupere, con Paco Blázquez poniendo el dedo en la llaga de esta asociación de clubes que de entrada él ha revitalizado haciéndola obligatoria, surge Eduard Coll, presidente de la Asobal y directivo del balonmano azulgrana, para tratar de salvar a los suyos con la demagogia más simple: pide a Blázquez que renuncie a su sueldo en la Federación Española porque la tesorería está con unas deudas cercanas al medio millón de euros. ¡Increíble lo del señor Coll!

 

Con todos mis respetos, considero que en este momento de crisis y de deudas es cuando la Federación Española necesita un gestor con mando en plaza y a tiempo completo y con dedicación exclusiva, y da la sensación de que Blázquez está cumpliendo ese papel. Retirarle el sueldo, que ya se rebajó en la Asamblea y apoyaron los asambleístas, sería como colocarle como presidente testimonial, retirado a vivir de su trabajo en Valencia y firmar convenios sin salsa cuando tuviese tiempo. Un monigote.

 

Vamos, que la petición de Coll es una tomadura de pelo, que queda bien porque en los momentos de crisis es recurrente decir que se despilfarra y que los directivos se lo llevan muerto, que no parece que sea el caso, porque si lo fuera, el barcelonista podría denunciarlo más que indicar que trabaje el presidente por la cara como si fuese un mecenas o un filántropo. Y no, la sociedad española ya no está para vivir de la caridad, y prefiere pagar a quien trabaja según su capacidad y mérito.

 

Y sin entrar en el resto de las declaraciones que Coll le hizo a mi compañero Josep Margalef en la ciudad condal, hay otra a la que no me puedo sustraer, y de la que sólo él, su club, el Barcelona, sale beneficiado: televisión en abierto. No hay de manera general en esta temporada, porque la Asobal considera que sale muy caro producir los partidos. Es evidente que al Barcelona no le afecta, mientras tenga su propia televisión (Canal Barça) o la autonómica. Pero para muchos otros equipos tener televisión en abierto supone la posibilidad de acceder a un patrocinador, o vender sus carteles del pabellón, o dar imagen a su ciudad… Y, en cualquier caso, publicitar el deporte desde la Liga de élite española. Y el señor Coll sólo expone números, pero los intangibles que representa una Liga, como difusión y captación de aficionados, le interesa poco.

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