17 enero, 2012 | 18:23

DESEOS Y PRÓPOSITOS PARA EL 2012

Hace un rato hablaba con Xavi O´Callaghan y me comentaba, comentábamos, el partidazo de España el lunes ante Francia en el Europeo. Dice el barcelonista que había visto a España “muy Valero”, muy “equipo todos a una”. La misma idea que me había transmitido Talant Dujsebaev el mismo lunes, de Selección unida, de equipo, de conjunto, de bloque. Si hay que focalizar algún nombre, pues se busca, que siempre los nombres propios son más épicos, como ese debut impresionante de Gedeón Guardiola a quien Francia nombró caballero por su excelso partido. Ahora, tras ese encuentro, el primero no es que haya que lanzar las campanas al vuelo, pero sí que podemos soñar.

Y en ese sueño entra la posibilidad de jugar la final, y de lograr de manera directa para la clasificación para los Juegos Olímpicos de Londres, sin necesidad de pasar por ese preolímpico en España que a Juan de Dios le trae de cabeza por las exigencias leoninas de la IHF, que busca el negocio por encima de cualquier otro detalle, cuando quien tendrían que hacer negocio es, precisamente, el organizador: Dinamarca, España y Suecia, en categoría masculina.

He ido retrasando esta entrega en el blog porque cada noticia que aparecía dejaba antiguo lo que pensaba, pero encarrilada la clasificación en Serbia, he aquí los deseos y propósitos para el 2012:

1)      Que España esté en los Juegos con las selecciones masculina y femenina.

2)      Que la selección femenina se haga un hueco en la tele y se disfrute de lo bien que resuelven las españolas la falta de un fenómeno mundial.

3)      Que en la Liga Asobal pierdan el Barcelona y el Atlético de Madrid con más asiduidad, y que la liga no sea un monólogo entre ambos, con la eclosión al menos del Ademar.

4)      Que los jugadores y las jugadoras de nuestras ligas cobren sus mensualidades en fecha, y que los impagos dejen de ser noticia, no porque sea la comidilla del día, sino porque no se produzcan.

5)      Que las selecciones inferiores sigan con su evolución y por fin se cuelguen una medalla de oro, que mira que la están rozando.

6)      Que en Europa, en Colonia, la Champions masculina repita final española.

7)      Que el Itxako reivindique la calidad de los clubes femeninos nacionales y que, este año sí, levante el título europeo.

8)      Que la Federación Española no tenga que mendigar las sedes que le faltan para completar las que debe tener para el Mundial de 2013 en nuestro país.

9)      Que la Asobal, como organización, por fin defina su papel de impulsor de la Liga sin ambigüedad, y no sobreviva de esa manera casi clandestina.

10)  Que la Asociación de Jugadores sirva para algo más allá de reuniones y firma de protocolos casi inútiles, y acelere una profesionalización seria de las competiciones, cuando se puede, que se ve que ahora no.

11)  Que los lesionados se recuperen en tiempos récords y que jugadores como Montoro o Perales, por poner dos ejemplos y cara a los que están en el dique seco, puedan volver antes de lo que se piensa.

 

Y como propósitos:

1) Tener una presencia más regular en el blog, que por más que lo intento, no lo acabo de subir por indecisión.

2) Perder peso de una vez y correr el maratón de Madrid, que las tres veces que lo he intentado, no he podido. (Hace tres meses que corro a diario, y de manera regular; y ya estoy por debajo de los 55 minutos los 10 kilómetros…Lo mismo no estoy para el maratón de abril, pero la media, seguro)

3) Dejar de fumar, que no he fumado nunca, con lo que considero que será el único propósito entre los confesables y no confesables, que cumpla sin mayor problema.

4) Cumplir con mi deuda con Noelia Oncina, que se apostó que España subía al bronce en el Mundial femenino de Brasil, en la primera jornada, y me ganó unas cañas. (En ningún caso dije yo que no, pero tampoco dije que sì).

5) No meterme más con Luis Miguel López por su “look” cuidadamente descuidado. El director deportivo del Atlético de Madrid es un bohemio, y no tengo por qué cambiarle.

6) No comentar del caso Urdangarín con desconocidos, que son los mismos que me preguntaban acerca de por qué el balonmano no se aprovechaba de su efecto positivo.

7) Intentar entrevistar algún día al diputado Errekendo.

Estos son los que se pueden contar.

20 diciembre, 2011 | 18:37

Emociones fuertes para acabar el año

Está claro: diciembre es tradicionalmente un mes de emociones fuertes. ¡Y que emociones! Porque ha resultado espectacular el desenlace del Mundial femenino, con el bronce español en Brasil. Es curioso: España empezó el año con el bronce masculino en el Mundial de Suecia, y lo acaba en Sao Paulo con el bronce femenino. Y más curioso aún: Francia, España y Dinamarca han disputado las semifinales masculinas y femeninas, más Suecia (hombres) y Noruega (mujeres). Por tanto, bien se puede decir que si el nivel de un país se lo dan sus equipos nacionales, el año 2011 ha resultado espectacular.

Además, las chicas han tenido tirón, y han logrado lo nunca visto hasta ahora: que una selección femenina obligue a cambiar la programación televisiva, y que se retrase en noventa minutos un partido de baloncesto, con las entradas ya vendidas, y que nadie, que se sepa, haya protestado por ello. Vamos, que se asume que el balonmano femenino tiene su hueco en Teledeporte, y con un poco de fortuna este triunfo echa un cable a la Liga nacional.

También nos ha servido el Mundial para descubrir que el sucesor de Lorenzo Rico no fue Barrufet, ni lo es Hombrados, que son excelsos también como porteros, dicho sea de paso, pero exhibiciones como la de Silvia “Paradón” Navarro no se recordaban, aunque el Comité de los premios del Mundial haya preferido a una brasileña por aquello de darle algo a los anfitriones.

Pero el mes comenzó el Atlético de Madrid-Barcelona, y aunque el récord de aficionados y el triunfo del Barça hayan tapado la pequeña intrahistoria del partido en si, la expulsión de Lazarov es evidente que decidió el encuentro. Enric Masip sostenía que tanto la de Rutenka como la de Lazarov eran expulsiones: la del primero, por ostentosa; la del segundo, por reglamento. Y es que lo he debatido mil veces, pero no hay vuelta de hoja: posiblemente haya sido el siete metros con peor resultado en la carrera del rojiblanco: de tener la posibilidad de empatar el partido, y tener su equipo dos minutos de superioridad, a fallar el lanzamiento al golpear en la cara a Saric, irse a la caseta, y cederle el ataque al Barcelona en un cinco contra cinco. Nadie duda de que Lazarov no lo hizo queriendo, pero el reglamento es objetivo: balonazo a la cara con el portero inmóvil, a la calle. Hay quien sugería que esa norma habría que cambiarla, pero a mí me parece acertada, pues penaliza en algo al lanzador que falla.

Ahora llegar la Copa Asobal, en León, con lo cuatro primeros de la primera vuelta. Por fin la Asobal ha tomado una decisión justa, porque otros años la jugaban los mejores de la temporada anterior, en un meridiano error, porque carecía de practicidad. Y aunque el sorteo ha sido puro, resulta que el Barcelona y el Atlético de enfrentarse sería en la final, en tercer enfrentamiento en cuatro meses.

Y más cosas de diciembre, la lista de Valero Rivera que descubre que Sterbik tiene unos problemas cardiacos, que le descubrieron en el examen médico de la pretemporada, y que llevará al quirófano al portero rojiblanco. Vamos, que Arpad y la Selección están peleados, y no hay manera de que el jugador se instale por fin la camiseta española, porque entre lesiones y necesidad de descanso, contar con él a pleno rendimiento parece imposible.

Respecto a la lista de Valero, a mi me hubiese gustado que estuviese Antonio García (Ademar), y Chema (Atlético de Madrid), y Montoro (Ademar), y a lo mejor Mindeguía (San Antonio), pero si me dicen que los meta, y que quite a los que ha llamado Valero, pues no sabría a quien quitar por poner a cualquiera de esos cuatro. Bueno, Montoro, por desgracia lesionado de larga duración, como Perales, otro de mis favoritos, es un problema menos para recomponer el puzzle, porque por ahora no puede. Lo bueno de esto, sin embargo, es que hay jugadores, que la lista no se consume con los que elige el seleccionador. Y eso, a mi entender, también es digno de considerar.

 

 

11 noviembre, 2011 | 22:38

EL DEBUT DE VALERO EN LA SELECCIÓN

La convocatoria de Valero Rivera por su padre para la Selección española ha sido unas de las grandes polémicas de la última convocatoria. Por fortuna para el jugador, y para el seleccionador, el enorme papel de España en la Super Copa de Alemania ha arrinconado la crítica ácida y la división, entre los que son valeristas a pies juntillas y los que reniegan del aragonés afincado en Barcelona. En realidad, al extremo no se le ha visto esta temporada en España, y parece que por ser hijo de quien es, tenga que soportar una losa a la espalda de los que sus competidores están liberados.

Posiblemente el joven Valero no vaya al Mundial de Serbia, ni dispute los Juegos Olímpicos porque Juanín García es el dueño de ese extremo, y Ugalde un fijo para el que fuese entrenador del Barcelona. Pero el muchacho ha cumplido, por lo menos a juicio de los resultados, y es de justicia reconocerlo.

Mi opinión no cuenta sobre si Valero está ahora mismo entre los tres o cuatro mejores extremos izquierdos de España, ni siquiera propongo entrar en esa valoración. Lo que sí defiendo es que el chico no tiene porque vivir bajo el estigma de tener a un padre seleccionador, y que eso le suponga un hándicap para llegar al equipo nacional. Y lo mismo pasa con el padre, que se vea constreñido por el qué dirán, y no convoque a su hijo cuando en realidad piense que se lo merece.

Y, tiene razón el seleccionador, si el hijo ha pasado por las selecciones, todas, de las categorías inferiores, por qué no puede estar para demostrar su talento en una convocatoria entre un grupo de talentos a tener en cuenta para el futuro. Que se le discuta porque cada uno tiene una convocatoria en la cabeza, me parece que entra en el juego lógico del deporte y en lo que anima del propio debate deportivo; pero que se le ponga en solfa por su condición de hijo, o está muy claro tanto nepotismo, o lo mejor es cargar las tintas de otra manera.

Por otra parte, resulta esperanzador que España ganase a Dinamarca y a Alemania con una especie de segundo equipo, porque hombres como Juanín, ya nombrado, Alberto Entrerríos, Hombrados (aunque Sierra lleva dos años a un nivel enorme), e incluso Garabaya, Víctor Tomás y Gurbindo, parece claro que son las primeras opciones de la Selección, es como para valorar en su justa medida en esta época de Valero Rivera como seleccionador nacional, y que desde el triste Mundial de Croacia ha ido evolucionando y creciendo de manera clara y evidente, aunque no es aún el momento de cantar victorias, que no está conseguida todavía la meta de estar en los Juegos Olímpicos de Londres. Pero tampoco se puede ocultar que hace tres años parecía una quimera, y ahora nadie se cree que España no estará en los Juegos. Los estados de ánimo se han transformado, por fortuna.

He defraudado a un buen lector y seguidor, Manu, porque no entiende cómo puedo pensar que el cambio del Ciudad Real a Madrid sea de lo mejor que ha pasado últimamente en el balonmano español. Yo he escrito que me solidarizo con los seguidores manchegos, y que entiendo su dolor, pero también que estamos en otros tiempos, del deporte espectáculo, y de clubes que son los socios, o de los accionistas, y que ellos, en su derecho, pueden hacer y deshacer a su antojo, con las limitaciones contractuales. Sostiene el lector, al que he perdido para siempre, que vendiendo un par de jugadores el Ciudad Real hubiese seguir en el Quijote Arena. Lo dudo, y discrepo. Primero, quién va a pagar por un jugador que posiblemente quede libre porque su club no pueda cumplir sus compromisos… ¿Y a quién vende? ¿Y quienes querrían seguir? Porque los jugadores del Ciudad Real formaron aquel equipo por la promesa de competir para ganar títulos.

Dado que los clubes son entidades privadas, y aunque sea dolorosa la pérdida en la élite de una ciudad como la manchega, la verdad es que el Atlético de Madrid, aunque sea desde la posición de patrocinador, prestigia a la Asobal en un momento de crisis, y dota a la propia Liga de un interés que en otro caso no existiría al ser el Barcelona el único candidato a ganarlo todo.

21 octubre, 2011 | 20:50

EL ATLETICO ESTABA OBLIGADO A GOLEAR

El récord histórico de goles en un partido de Asobal, los 52 que logró el miércoles el Atlético de Madrid frente al Octavio de Vigo, con esa diferencia final de 25, nada menos (52-27), está generando su pequeña polémica, incluso hay quienes opinan que Talant Dujsebaev no tuvo un comportamiento deportivo por permitir que sus jugadores se enseñaran con el equipo rival por abusón. Incluso hilando, se va más lejos, y se dice que es malo para la Liga descubrir tanta diferencia.

Con ser incierto que una Liga que se precie no debería permitir tanta diferencia, lo que no sería justo, ni profesional, ni asumible, sería privar a los aficionados que fueron al partido, unos 1.200 de pago, del esfuerzo que se pide a los que juegan. Es decir, quien paga manda, y si se ha pagado por un espectáculo de sesenta minutos, es imprescindible jugar esa hora a la máxima intensidad.

Si Talant hubiese decidido que por decoro del resultado tenía que levantar el pistón de sus jugadores, hubiese estado hurtando a su afición del premio de esa noche por ir a Vistalegre. Es obvio que los 52 goles se salen de los parámetros habituales, pero tampoco se puede engañar a quien paga su entrada. Esta es la diferencia entre un equipo que aspira a ser campeón de Europa y otro, con muchos jóvenes, que acaba de ascender, y que se presenta con bajas.

No creo que nadie tenga que rasgarse las vestiduras, ni que se pueda siquiera insinuar que un entrenador debe contemporizar, porque si eso fuese así, de alguna manera estaría amañando el resultado, y si se le permite para que no marque tanta diferencia, habría que pedírselo siempre, porque a lo peor el descenso se decide por diferencia de goles.

El caso es que este Atlético de Madrid, que no anda bien en defensa por la lesión de Dinart y por la pérdida de Viran Morros, aunque va mejorando a medida que pasan las jornadas gracias a la polivalencia de Kallman y a que Jurkiewicz asume un nuevo rol más importante, sublima el ataque. Es curioso, pero si hubiese que buscar un parangón a los rojiblancos en el mundo del fútbol, no cabe duda que se parecen al Real Madrid, por la velocidad de sus acciones, por la verticalidad de su juego, y por la facilidad goleadora, con una media superior a los 35 goles por partido.

Por otra parte, y con estos cuarenta días de competición, se empiezan a ver ligeros errores que el Atlético debería corregir para mejorar la afluencia de espectadores y el aspecto de su grada. Lo primero, buscar una hora fija para acostumbrar a sus seguidores, que no estén perdidos entre todas las posibilidades horarias que ofrece el día. El miércoles, ante el Octavio, no se llegó a los 1.500 espectadores, pero es que a veces parece que el programador está en contra del aficionado: jugar a las nueve de la noche, en un día laborable, prácticamente es un suicidio para el que va, porque además esta temporada se han alargado los partidos con eso de aumentar el descanso, y con los tiempos muertos. Con lo cual, son dos horas, y dado que aparcar en la zona es un triunfo, queda fiarse del transporte público, y no todos los padres permiten a sus hijos ciertos horarios.

Además, este coliseo rojiblanco, que difícilmente se llenará, pero que es de las canchas que mejores asistencias recibe por ahora, tiene una desgracia añadida: al ser tan grande, y estar tan aislada la afición desparramada por las gradas, da la impresión de frialdad cuando es una de las aficiones más bullangueras del campeonato.

Por lo que respecta a la localización de la prensa…pues uno tiene la impresión de que en los días de partido televisado hay alguna cosilla que sobra, porque con todo el espacio que queda libre para las previas de los compañeros de la tele, no parece lógico que se instalen los focos y la publicidad precisamente delante de la tribuna de prensa, para los que nos sentamos allí hagamos esfuerzos por parecer jirafas por la manera de estirar el cuello para salvar los obstáculos que se ponen a la vista. Aunque esto, claro, es un detalle menor.

 

PD.

Hace tiempo Juan de Dios Román, cuando aún no era presidente de la Federación Española, me corrigió la expresión de bloqueo que yo utilicé cuando un defensor de España desvió un lanzamiento de un rival. Blocaje, me dijo Juan, sin mayor intención. No dije nada. Pero como no tenía muy claro que fuese blocaje, que se emplea fundamentalmente en fútbol cuando un portero atrapa un balón, y como en mis años de jugador de voleibol utilizábamos (y se utiliza) bloqueo para evitar que los balones rematados llegasen al suelo, pues decidí tirar de diccionario para salir de dudas. Y, por esta vez, la RAE me daba la razón: el bloqueo es evitar o desviar un lanzamiento, y el blocaje es atrapar un balón con las manos y el cuerpo.

Es posible que la palabra haya llegado al argot del balonmano a partir de un error, y por tanto, aunque la palabra blocaje sea aceptada de común cuando el muro desvía un lanzamiento, yo, por consideración al diccionario, emplearé las palabras en su justo significado, para que también las entiendan los que no están tan introducidos en el juego.

Con todo, mil gracias a quienes se preocupan por señalarme estos errores porque por ellos, en esta relación sinalagmática que nos permiten las técnicas modernas, cada día se aprenden cosas que no se saben, o se corrigen otras mal sabidas.

30 septiembre, 2011 | 20:05

La ilusión de la camiseta también cuenta

Empieza la Champions, la competición europea más española de la última década, y si no lo distorsiona el bombo en Viena, me da que el Barcelona y el Atlético de Madrid van a estar otra vez en Colonia, en la Final Four, que en Alemania se ha demostrado que es un éxito aunque a la final no accedan los equipos de la Bundesliga.  Da un poco de envidia de que los germanos vayan a la cancha a disfrutar del juego más que a sufrirlo, y que no renieguen de sus colores cuando pierden, lo asuman con deportividad, y a otra cosa. Sin más.


También empieza la Champions femenina, con el Itxako representando a España en la élite de una manera más que digna como demostró la pasada campaña, en la que todos (es una metáfora, porque habrá muchos novios que lo tengan prohibido) nos hicimos del equipo navarro por la manera de encarar el juego su plantel, sin complejos, luchando todos los partidos y demostrando que la confianza en sus posibilidades dotó al equipo de una marcha de ilusión que se notó en sus éxitos para concluir con el subcampeonato en la máxima competición femenina. Por eso es una pena que el Mar Sagunto declare que saldrá a no pasar en la segunda ronda de la Recopa, porque carece de medios para seguir adelante.


Nadie le echará en cara a Cristina Mayo que coja el rábano por las hojas y diga que hasta aquí llegamos. Se entenderá. Parece lo lógico, que si no se puede se haga lo imposible por mantener el club, pese a la pérdida de jugadoras.

 

Me centro en esto porque noto, presiento, sospecho, que hay un grupo de aficionados del Ciudad Real indignados por la suerte de su equipo, que haya recalado en Madrid, y que diga que el Atlético a golpe de talonario se ha hecho con un equipo campeón. Desde luego, y en lo que pueda, me solidarizo con ese grupo de aficionados dolidos, pero tengo otra perspectiva: el Ciudad Real también se forjó a golpe de talonario, y por más que repaso no encuentro ningún jugador del primer equipo formado en su cantera; todos llegaron de fuera, más o menos contrastados, aunque sí, todos internacionales. Con lo que zaherir al Atlético por fichar a golpe de talonario, no tiene mucho sentido, salvo que se crea que por hacerlo poco a poco se tiene más fuerza moral que si se hace de golpe.


Además, no ha comprado un equipo el Atlético. De momento, ha hecho el generoso esfuerzo de poner un dinero como patrocinador, lo que en tiempos de crisis parece ser que debería tener el reconocimiento público y notorio de la afición española y europea. Y ese esfuerzo permite que la Liga Asobal tenga interés, que el Barcelona se sienta esforzado en cada cancha porque no hay posibilidad de un paseo si cede puntos, y que aún España tenga la posibilidad de volver a Colonia con dos equipos de primer orden y candidatos al título.


Tengo un amigo que me dice que a lo mejor la opción era vender a Abalo, o a Sterbik, o alguno de los mejores, para poder mantener el equipo en Ciudad Real. Y me temo que tampoco: vender para hacer caja sería lo mismo que enviar un mensaje de abatimiento al resto de los jugadores, casi como anunciar hasta aquí hemos llegado, y ver la descomposición de un plantel que ahora es enorme porque tiene el aliciente de luchar por ser campeón. Por otra parte, no creo que nadie pagase lo que valen las estrellas del Ciudad Real, porque a sabiendas de que tiene que vender, la demanda rebaja la oferta. Vamos, es la ley del mercado.


Por otra parte, que Madrid tenga un equipo patrocinado por el Atlético de Madrid es lo mejor que le ha pasado al balonmano español en años, mucho mejor incluso de aquellas temporadas de Urdangarín en el Barcelona y su matrimonio con la Infanta. Como decía Garralda entonces, que a él no le habían subido el contrato con Iñaqui, porque en realidad los “circunstanciales” que iban a ver a Urdangarín era más por su presencia en el Semana, Lecturas y Hola, que por su relevancia en los medios deportivos.


Digamos que el Atlético, además de dinero, presta una afición entera, que no sólo va a la pista, sino que se interesa por la suerte del equipo. Potencialmente, el interés ha crecido, porque en España el nombre cuenta, y las posibilidades de presencia de seguidores también. A lo largo de la temporada, con todos los problemas que tiene sobrevivir en Madrid tras el fútbol (cuatro equipos en Primera) y el baloncesto (tres en la ACB), se demostrará si el balonmano tiene tirón en esta Comunidad, aunque parece que los otros equipos están encantados porque el Atlético llama más afición a sus canchas que el Ciudad Real, siendo los mismos jugadores y el mismo equipo. Pero eso es imposible de cambiar: el nombre y la camiseta tienen influencia en España.

13 septiembre, 2011 | 19:12

EL ATLÉTICO Y SU RIESGO EN VISTALEGRE

Existe un pequeño debate alimentado por el disgusto, seguro, entre aficionados del Ciudad Real y del nuevo Atlético de Madrid, más contentos. Aquellos, los que se sienten heridos, y a lo mejor con razón, avisan que ya veremos cómo será la respuesta rojiblanca a lo largo de la temporada, y que ellos en el Quijote Arena eran más. Ese debate se extenderá mucho tiempo, sin duda, y cada semana se pondrá en cuestión cuántos estuvieron, cuántos pagaron, cuántos entienden de balonmano, como si entender del juego fuese un plus de algo, cuando la realidad es que la mayor parte de los aficionados nunca leyeron siquiera las reglas del juego para poder criticar a los árbitros, que este es un juego complicado y en cada mes de enero, en europeos o mundiales, asisto a más de una larga velada obligado por el frío acerca de la filosofía del pasivo, a la diferencia entre el 6-0 de ahora y el 6-0 de los suecos cuando eran intratables, por ejemplo.

 

Sin entrar en el debate, y menos en arrojar petróleo a ese fuego que se irá apagando solo, queda por poner sobre la mesa los números. En los dos partidos oficiales que han disputado hasta ahora los rojiblancos, han metido en Vistalegre 16.000 personas. No son muchos para el fútbol, pero no sé cuántos equipos van a conseguir una media de mil personas por partido para igualar los que lleva ya el Atlético. El Barcelona, ante el Naturhouse La Rioja, sólo anunció medio millar, y eso que era el primer encuentro de la temporada, y avisaba que iba a pasear su último título como ofrenda a la afición.

 
Es cierto que cinco mil personas en Vistalegre son pocas, y que parece vacío el Pabellón. Pero es una apuesta arriesgada que merece el reconocimiento, porque exige a la directiva de este equipo esforzarse, dar con ideas imaginativas, buscar seguidores o cazarlos a lazo por la calle. Me parece, sin duda, más interesante y moderna esta medida de encarar el problema que la del Cuatro Rayas Valladolid, que ha vuelto al Pabellón Huerta del Rey porque allí se encuentra más cómodo que en el Pisuerga, se entrena en un ambiente más recogido y recoleto, y se siente más apoyando en los partidos que juega. Y entre ambas posturas, pues me parece tan conservadora la castellana que es normal que no crezca y se le escapen los mejores jugadores al conformarse con ser un equipo para 3.000 personas.


Hace años que mantengo que en la Asobal faltan ideas sencillas para mejorar el producto. No se trata de ejercer de catedrático, que para eso ni tengo talante ni título, pero para mostrar algunas deficiencias que se notan vale cualquiera. Por ejemplo:


1)      En los partidos televisados los equipos tienen que llenar, como sea, pero llenar. No hay nada más deprimente que ir pasando canales, y dar con un partido sin público. ¿Quién se engancha a algo que no tiene emoción? O eres un seguidor de ese deporte, o te vas a otro.

2)      En la foto de equipo, por favor, que los jugadores no se metan en la portería con un fondo de ladrillo, que parece una instantánea de otra época, y si es un equipo de élite, pues que se vea que está arropado. Hasta lo hacen los políticos, que ahora se suben a los estrados con sus correligionarios detrás apoyando y dando calor humano a su líder.

 

Y tengo la sensación de que estas dos cosas las sabe el Atlético de Madrid, que además tiene seis millones potenciales de aficionados, a lo que nunca pudo llegar Ciudad Real, aunque con sus limitaciones ha albergado durante una década al mejor equipo del Mundo. Pero, por desgracia, la crisis capitalista que sufrimos en Europa impone ciudades grandes y coliseos con mega aforos para optar a seguir en la cima, y esa es la puesta, me parece, de los rojiblancos.

De momento, sólo el Ademar León y el Aragón parecen capacitado para competir con el madrileño para ser el que más público lleve a sus partidos. Esto acaba de empezar, y ya veremos cómo se desarrollan los acontecimientos.

05 septiembre, 2011 | 21:14

El domingo de Domingo

Adiós a las vacaciones y a tanto reflexionar. Toca escribir. La Liga empieza este fin de semana, pero lo de la Supercopa era un test para una temporada que sin el Atlético de Madrid para animarla se hubiese presentado con un desinterés meridiano para los aficionados y para los medios de comunicación. La crisis económica está haciendo mella en la mayoría de los clubes españoles de balonmano, que en general se habían acostumbrado a esa vida de medio de letargo subvencionado con dinero público, escudados en las funciones sociales que cumplen, y ahí se habían quedado a vegetar.

 

Y claro, cuando los ayuntamientos, diputaciones y comunidades han dicho que la vaca no da leche, que hay que tomar medidas, que la sanidad y la educación es intocable, pero también se toca, que a los proveedores se les paga a los 300 días, pues no hay manera de protestar, porque quien más y quien menos prefiere que si hay que ahorrar, que la escuela de los hijos o las medicinas de los padres se salven de tanto ahorro.

 

Apena, sin embargo, la defunción del Ciudad Real, aunque en realidad queda en una situación ambigua, como crionizado hasta que se descubra una vacuna para hacerlo rentable si vuelve al Quijote Arena, aunque por ahora da lustre al Atlético de Madrid. Y apena, también, que el Arrate del inefable Bolinaga eche el cierre a una historia exitosa como representante vasco en la élite. Que, por cierto, sabido con tiempo que no iba a poder hacer frente a su futuro, no se entiende que la Asobal y la Federación hayan andado con tanto tiento para admitir su eliminación de la Liga, y buscar un recambio de manera expedita a última hora, y menos mal que el Anaitasuna recogió el testigo, tras fallar las intentonas con un Toledo que hubiese aceptado con más tiempo, y con un Alcobendas que ya la campaña anterior había arrojado la toalla a mitad de temporada, en el parón de diciembre, cuando dejó marchar a su plantilla profesional.

 

También apena que el Granollers no haya podido mantener a su bloque, porque Manolo Cadenas había conseguido ser la revelación de la Liga, y con un año más el equipo hubiese estado para sorprender a los mejores. Pero, por el contrario, es digno de admirar el esfuerzo que han hecho la directiva y la ciudad por salvar a su club deportivo más representativo en España. La deuda se irá pagando, y con unos esfuerzos casi a la griega, e intentará salir adelante para volver a la cima. Lo veremos.

 

 

Pero la noticia del verano ha sido, es, la vuelta del Atlético de Madrid a la Liga dentro de un proyecto singular, revolucionario e imaginativo. Tan simple como que un promotor contrata a unos jugadores, de la élite mundial, y se los pone a las órdenes de un patrocinador que en este caso es un club de fútbol, y que tiene una afición de miles de seguidores, muchos de ellos añorando los años en los que tenían una sección con la que entretenerse y superar sus frustraciones del fútbol, porque se sabe que en la hierba ahora es imposible competir con el Real Madrid o el Barcelona, por ejemplo.

 

Es un caso único: un equipo de jugadores de élite que vive en una población (Ciudad Real), se entrena en ella, y viaja a jugar a su casa de los domingos. Estas situaciones yo las he visto en el fútbol y el en baloncesto modestos de categorías inferiores, de ciudades cercanas a Madrid que contratan el bloque en esta ciudad, donde se entrenan y hacen vida, y luego el viernes se dejan caer allá por donde defienden los colores, pero son jugadores semi profesionales, universitarios o con trabajos u oficios de las que viven, y que el deporte es secundario, o una ayuda. En esta caso, no; es gente bien pagada que vive en exclusiva del deporte, que se entrena dos veces al día, y que al cabo de una temporada viene a jugar más de ochenta partidos, por ejemplo.

 

Para mí, el domingo fue la tarde de Domingo, porque su idea, la que sacó adelante convenciendo a Cerezo de que la posibilidad de que funcionase el proyecto era más que real, parece que triunfo en primera instancia. Los miles de atléticos uniformados de rojiblanco en las gradas de Vistalegre son el refrendo de la visión del directivo manchego, y está claro que Dìaz de Mera es, por lo menos, un innovador aunque ahora esté denostado entre sus paisanos manchegos.

 

Es evidente que para Ciudad Real ya no era posible sostener un equipo de súper élite, porque al final la economía es la que manda en el deporte profesional. Y es la publicidad uno de los motores de la tesorería de los clubes, y ahí las ciudades grandes son más interesante que las pequeñas. Ciudad Real es una apuesta romántica; Madrid, sin duda, lo es profesional. Pero si el modelo se consolida y se restañan las heridas de la salida del club, es posible que Ciudad Real encuentre la manera de aprovecharse de la presencia de esos jugadores, quienes pueden multiplicar su carisma gracias a un apoyo mediático nacional más intenso que del que disfrutaban hasta ahora. Y, a lo mejor, en un futuro no muy lejano se pone de moda que ciudades pequeñas pero de cierta calidad quieran albergar a equipos de élite para promocionar sus nuevas urbanizaciones, y vender pisos y chalés, ahora que no se vende nada. Vamos, se trata maquillar con glamour cuando no se puede mantener a un ramillete de estrellas, y a lo mejor es un nuevo camino a otra vía de ingresos para los clubes. Por ejemplo, y como pregunta, ¿pagaría alguna ciudad para que el Barcelona o el Real Madrid se entrenasen en ella una vez a la semana o sus jugadores tengan su residencia en ellas? La idea me la puso sobre el tapete, y de manera un tanto inconexa y en la barra de un bar, y con el concejal de deportes de testigo, Ángel María Villar cuando se iba a instalar con la Federación Española de fútbol en Las Rozas…

01 junio, 2011 | 18:22

Los nuevos tiempos obligan a planes imaginativos

Colorín colorado, temporada conclusa. El Barcelona, seis años después, vuelve a dominar en España y en Europa, la crisis erosiona a sus rivales, y sólo el Ciudad Real se resiste. Vamos, que este podría ser el telegrama resumen de la campaña 2010-11, con el colofón en la Final Four de Colonia donde quedaron en evidencia los alemanes, con sus plantillas rutilantes en nombres, pero de poco valor táctico.


 

Me decía una periodista de Hamburgo, que cubre la información del balonmano, y que fue jugadora, Birgit Hasselbusch, que el nuevo campeón alemán una semana antes de la Final Four se había ido a celebrar el título a Palma de Mallorca; nada de entrenamientos, porque estaban todos los jugadores en la finca que tiene el presidente en la Isla, pero que a la afición del equipo le importaba un pimiento (omitió lo del pepino, porque estábamos en plena crisis de esta hortaliza)  que el equipo cayese de esa manera ante el Ciudad Real, porque esta temporada por primera vez en su historia había ganado la Bundesliga y sólo se pensaba en la fiesta del último partido ante el Lemgo.

 


El otro semifinalista alemán, el Rhein-Neckar, es posible que se desintegre, según se comentaba en Colonia: su dueño también tiene un equipo en Dinamarca, y ha decidido que va a invertir en el equipo danés, porque el balonmano ya es un deporte de élite allí. De hecho, la final danesa se jugó en un campo de fútbol, y, al parecer, superó los 30.000 espectadores, lo que representa el récord histórico de aficionados en un encuentro de balonmano. Ya se sabía que Dinamarca pisaba fuerte: en el Mundial de Suecia había más aficionados daneses que suecos en las gradas de Malmoe, por ejemplo.

 

 

Ahora repaso las altas y bajas de los equipos españoles, y lo que se intuye es una diáspora notable de nacionales y extranjeros a otras ligas. Ya me lo decía Doder, el central sueco que juega en la Segunda alemana tras salir del Ademar: “He dejado la élite de España, pero ahora cobro todos los meses”. Por el mismo motivo muchos daneses no se marchan del país. Y es que ya no se valora tanto el contrato como la seguridad de cobrarlo, y a tiempo, para afrontar pagos.

 


Con esto quiero llegar a que el Barcelona está en su mejor momento para volver a ser el Rey de Europa, y a que los equipos españoles necesitan un cambio de mentalidad para subsistir: ya no vale la ayuda institucional, que es imposible, porque no hay dinero; se impone la imaginación, aunque es complicado cuando los hábitos son ancestrales. Por ejemplo, es imprescindible dotar a la competición del componente espectáculo por encima del sufrimiento actual. Que ir a un partido a pasar la tarde no se queden en los 90 minutos, que haya algo más, que los aficionados puedan disfrutar de un tercer tiempo cercano a los jugadores, que haya motivos para quedar con los amigos en los pabellones, que los patrocinadores tengan interés en el equipo que financian por encima del “atraco” que muchas veces sufren por parte de concejales o las fuerzas vivas de la localidad. Un club, si es medianamente astuto, debería permitir a sus patrocinadores que se relacionen entre ellos, y estén interesados en entrar en ese centro de negocios si está bien gestionado.

 


Estás ideas no son mías, que no soy un iluminado con una varita mágica y una bola de cristal, no. Esto lo he comprobado a lo largo de los años viendo cómo se trabaja en otros deportes, cómo se generan recursos en otros países, como se exprime hasta la última oportunidad de hacer rentable a un club. Y si hablamos del trato con la prensa…posiblemente sean los clubes de la Asobal los más alejados de los medios de comunicación, algo impensable en Alemania, Francia, Suecia, Hungría…Pero así nos va.

25 mayo, 2011 | 21:05

La Final Four y la convocatoria de Montoro

El año de la peor crisis económica del deporte español, el balonmano nacional aún puede sacar pecho. Pase lo que pase en Colonia, no está mal haber metido a dos equipos en la Final Four, como los alemanes, que tenían a cuatro en los cuartos de final. Nos falló, eso sí, la clase media, porque el San Antonio sí debía haber disputado la final de la Recopa, mientras que el Naturhouse, su paso por las semifinales ya es un éxito.

 

Pero el balonmano es un deporte de hombres y de mujeres, y han sido estas las que han dado un empujón a la temporada, con el Itxako y el Mar Alicante en dos finales continentales. Es más, el equipo estellés, en la Champions, rozó la proeza. Mi valoración es que las mujeres han sido más consistentes que los hombres en esta temporada.

 

Por eso, porque creo en una especie de justicia general en el deporte, espero y deseo que en un equipo español levante el domingo la Champions en Colonia en este doble duelo entre la Bundesliga y la Asobal. Además, en un escenario único, con 20.000 espectadores en la grada, si es que la final no es española.

 

No tengo favorito, y entre el Ciudad Real y el Barcelona, pues como aquello de que “Tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando”. El Ciudad Real se merece un título importante, y podría ser este, pero Iker Romero se marcha del Barcelona, y lo haría a lo grande, con un doblete, aunque me da la nariz que jugará poco. Y luego, tengo la sensación de que el Barcelona llena en mejor momento que el Ciudad Real si tomo al Kiel como vara de medir de los dos: el Barça le apabulló en Alemania, mientras que el Ciudad Real tuvo que claudicar en Catar.

 

Me gusta, por otra parte, la convocatoria de Valero Rivera, más que por los jugadores a los que cita, que son los habituales, ya que el seleccionador apuesta por lo conocido, pero aparece Montoro. Estaba cantado que tenía que estar entre los mejores, porque al lateral derecho del Ademar hay que mimarlo, cuidarlo y darle todos los mimos del mundo con la exigencia propia del deporte. Tiene lo que no tiene nadie en España; 2,10 metros. Y eso no se aprende. Es lo que hay. Es el futuro inmediato en la posición que aún no tiene amo, porque los diestros son siempre los mismos, pero los zurdos…ya han pasado unos cuantos por el equipo nacional.

26 abril, 2011 | 19:52

PASQUI SEÑALA EL PROBLEMA Y NADIE SE DA POR ALUDIDO

Pasqui tiene razón: alguien tendría que explicar por qué el Barcelona disputó un partido a vida o muerte el domingo frente al Kiel, la ida de los cuartos de final de la Champions, y luego tuvo que jugar, en 48 horas, otro frente al Ciudad Real, de la Liga Asobal. Ya sé que el resultado del Quijote para el desenlace liguero se supone más folklórico que otra cosa, cantar el alirón ya o esperar un poco, pero cuando se chocan entre los grandes tanto los jugadores como los aficionados quieren que haya un duelo de verdad, y no que uno de los contendientes esté por la labor de especular.

El entrenador del Barcelona no señaló a nadie, pero alguien debería levantar la mano y decir yo he sido, y estas son las razones. La más importante, que jugar el miércoles a la hora del Real Madrid-Barcelona sería un suicidio colectivo para el balonmano, y que los aficionados azulgrana tuviesen que dejar de lado al equipo que va a ser campeón de Liga para apostar por la incertidumbre de la Champions de fútbol. Y también podría exponer, de manera ventajista, que así el Barcelona y el Ciudad Real tienen un día más de descanso para sus encuentros del domingo, en la vuelta de la Copa de Europa de campeones.

Además, en estos casos siempre se echa la culpa a la tele, y punto. Los programadores de televisión siempre son los culpables cuando no hay una explicación más a mano, o racional que explique un desaguisado. Es una especie de bálsamo de todos los males, un a mí que me registren, que han sido ellos. Y contra ellos, no hay nada que objetar: lo impone la tele. Y todos a decir “sí wuana”. Pero me temo que cualquier día saldrán los de la tele y nos despejarán más de una duda, y alguien quedará en evidencia.

Porque un Ciudad Real-Barcelona es un partido grande, de los mejores que se pueden programar en el mundo, y aunque ambos dispongan de plantillas amplias, a estas alturas de la temporada siempre recuerdo lo que me decía Jovanovic, cuando estaba en el Portland: “Todos, en marzo, ya jugamos con dolores”.

¿Qué propongo? Pues el miércoles, a las 18:45 o 19:00…que hubiese sido un anticipo y del grande del fútbol, porque ante un Real Madrid-Barcelona no ha competencia posible en el mundo del deporte, pero sí se puede sacar partido y algún rédito ahora que el calendario lo había querido.

Por cierto, hay muchos lectores que opinan que la Copa Asobal debería desaparecer, y dejar esas fechas a la Copa del Rey. Pues yo veo una salida intermedia: la Copa Asobal al final de temporada, entre los cuatro primeros, como si fuese un playoff sin serlo, y sí, la Copa del Rey a continuación del final de la primera vuelta, Genera problemas de logística para desplazar aficiones, pero esa una opción a meditar, a sacar punta y a ponerla en práctica porque sería un lujo para la competición nacional.

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