21 noviembre, 2014 | 17:49

Dejar a la Asobal sin el Barcelona, una idea sin sentido

Algo habrá que hacer para que la Liga Asobal sea más interesante para el espectador distante, porque ahora mismo cualquiera sabe antes de empezar la temporada que el Barcelona ganará todas las competiciones nacionales sin perder, posiblemente, ni un punto. Un empate, por ejemplo, sería una conmoción casi general, porque la diferencia entre los azulgrana y el resto es enorme, casi sideral, e incluso en un mal día de los de Xavi Pascual, no hay casi posibilidad de que algo así suceda.

En esta reflexión estábamos unos cuantos periodistas con el presidente de la Asobal, Eduard Coll, hasta hace bien poco también directivo del Barcelona en su sección de balonmano, cuando se le escapa una ocurrencia. Resulta que Eduard había pensado que sería una buena solución para la Liga que el Barcelona no jugase la competición doméstica, aunque sí tuviese asegurada la clasificación para la Champions, y su puesto lo ocupase precisamente su segundo equipo, el Barcelona B, con lo que, a su entender, igualaría la Liga aunque estos barcelonistas también estarían en los puestos de vanguardia, y se recuerda sus dos últimas participaciones en la Copa del Rey, en las que en una eliminó al Naturhouse La Rioja y en otra cayó en los penaltis frente al Ademar.

Lógicamente, la oferta de Coll, me imagino, no podría estar consensuada, ni pensada, ni razonada más allá de lo que a uno le pide para que las diferencias mengüen, porque sin el Barcelona de las estrellas estaríamos en una Liga tan pareja que podría haber sorpresas todas las semanas, o no todas, pero casi.

Sin embargo ¿a quién le interesaría una Liga así? Igualando por abajo lo único que se hace es rebajar aún más lo que se tiene. Una Asobal sin el Barcelona que compite por ser el mejor de Europa sería como una División de Honor de Plata. El Barça prestigia la competición, y lo imprescindible, lo necesario, es buscarle competencia, no quitarle de la Liga porque no tiene quién le pueda emular. Es decir, el balonmano necesita que alguna ciudad o algún club importante de un paso al frente, le eche imaginación, y sea capaz de competir con el Barcelona, aunque necesitará dinero para eso. Lo de recuperar al Atlético de Madrid parece un arcano imposible, pero es lo más cercano. Conseguir que Florentino Pérez entre en razón y entienda que el Real Madrid debería, como el Barcelona, armonizar el deporte general de una parte de España, sería un golpe de efecto para emerger. Pero esas dos posibilidades son, por ahora, ciencia ficción.

Lo que no llegó a comentar Eduard Coll es que harían las estrellas del Barcelona jugando sólo la Champions…un partido a la semana. Menos de 20 años. No, no estaba muy pensada la idea.

21 octubre, 2013 | 19:41

Inaudita demagogia de Coll hacia Blázquez

Este blog lleva un tiempo inactivo posiblemente por la depresión de quien lo escribe al dar por seguro que se esta temporada sería monocolor, aunque sea azulgrana, que parece que son dos en uno. Es como si la Liga hubiese perdido el interés al comprobar que todo estaba vendido antes de empezar la subasta. Y entonces, para qué ir.

 

Sin embargo, según pasan las jornadas y el Barcelona va tomando ese dominio liguero e incontestable con el que ya contábamos, surgen otros focos de interés que revitalizan el campeonato: no hay otros favoritos; la competencia es tan grande que cualquiera puede ganar a cualquiera entre los otros quince, y eso es un estímulo para aficiones que ahora sí pueden competir sin reparos y pensar que hay opciones de estar en puestos de Champions. Logroño, Huesca, Granollers, León… y hasta Cangas del Morrazo, que el año pasado se salvó del descenso por un gol, ahora pelean en la pomada, con lo que eso tiene de acicate, porque, por otra parte, cualquiera puede estar arriba en dos jornadas.

 

En medio de esta competición de supervivencia, con una Asobal tocada de muerte por inanición, aunque ojalá se recupere, con Paco Blázquez poniendo el dedo en la llaga de esta asociación de clubes que de entrada él ha revitalizado haciéndola obligatoria, surge Eduard Coll, presidente de la Asobal y directivo del balonmano azulgrana, para tratar de salvar a los suyos con la demagogia más simple: pide a Blázquez que renuncie a su sueldo en la Federación Española porque la tesorería está con unas deudas cercanas al medio millón de euros. ¡Increíble lo del señor Coll!

 

Con todos mis respetos, considero que en este momento de crisis y de deudas es cuando la Federación Española necesita un gestor con mando en plaza y a tiempo completo y con dedicación exclusiva, y da la sensación de que Blázquez está cumpliendo ese papel. Retirarle el sueldo, que ya se rebajó en la Asamblea y apoyaron los asambleístas, sería como colocarle como presidente testimonial, retirado a vivir de su trabajo en Valencia y firmar convenios sin salsa cuando tuviese tiempo. Un monigote.

 

Vamos, que la petición de Coll es una tomadura de pelo, que queda bien porque en los momentos de crisis es recurrente decir que se despilfarra y que los directivos se lo llevan muerto, que no parece que sea el caso, porque si lo fuera, el barcelonista podría denunciarlo más que indicar que trabaje el presidente por la cara como si fuese un mecenas o un filántropo. Y no, la sociedad española ya no está para vivir de la caridad, y prefiere pagar a quien trabaja según su capacidad y mérito.

 

Y sin entrar en el resto de las declaraciones que Coll le hizo a mi compañero Josep Margalef en la ciudad condal, hay otra a la que no me puedo sustraer, y de la que sólo él, su club, el Barcelona, sale beneficiado: televisión en abierto. No hay de manera general en esta temporada, porque la Asobal considera que sale muy caro producir los partidos. Es evidente que al Barcelona no le afecta, mientras tenga su propia televisión (Canal Barça) o la autonómica. Pero para muchos otros equipos tener televisión en abierto supone la posibilidad de acceder a un patrocinador, o vender sus carteles del pabellón, o dar imagen a su ciudad… Y, en cualquier caso, publicitar el deporte desde la Liga de élite española. Y el señor Coll sólo expone números, pero los intangibles que representa una Liga, como difusión y captación de aficionados, le interesa poco.

08 julio, 2013 | 20:37

LA MUERTE DEL ATLETICO, MATA A LA LIGA ASOBAL

Mientas el Atlético de Madrid anunciaba ayer el fichaje de David Villa para su equipo de fútbol por 5,1 millones de euros, por detrás saltaba la noticia de la casi segura desaparición del club Neptuno, al que patrocina el club rojiblanco con algo más de un millón de euros por temporada y que, además, se había identificado plenamente con el club colchonero.

El problema del adiós no es de ahora, sino que las deudas vienen de lejos, de Ciudad Real precisamente. El club de balonmano ya estaba asfixiado y por eso Domingo Díaz de Mera creo la patente Neptuno Balonmano en una sucesión empresarial en el mundo del deporte. Es decir, Díaz de Mera se quedó con el activo y el pasivo para llevar la élite del balonmano a Madrid, con el apoyo de su amigo Enrique Cerezo.

Todo bien para la afición rojiblanca, que ha vuelto a vivir dos años de balonmano, recordando aquellos viejos años de los ochenta, donde la sección era importante en Europa. Pero el Atlético no quiso inmiscuirse más de lo justo: sólo patrocinio y aporte logístico, con presencia en el Vicente Calderón en los días de gloria, y actividades con el equipo de fútbol puntualmente.

El caso es que a Díaz de Mera no le salían las cuentas. Y de ahí el goteo constante de sus mejores estrellas en el verano de 2012. Ahora, aún le quedaba cuatro jugadores de nivel internacional, y con ellos y con jóvenes Talant Dujsebaev apostó por sacar un equipo de campanillas para competir con el Barcelona en España.

Sin embargo, lo que no sabían en la plantilla es que el Neptuno se había quedado con una deuda importante, con Hacienda (casi dos millones de euros), con la Seguridad Social, embargos de proveedores, y algunas mensualidades por pagar.

Definitivamente, el plan es inviable porque en Madrid tampoco ha encontrado el equipo el patrocinador que se pensó. Los ingresos paralelos no han sido lo suficiente, y parece que el martes se hará oficial la renuncia en Madrid. Una fuente optimista sostenía que “sólo queda que Dìaz de Mera saque un conejo de la chistera”. Pero no hay chistera en tiempos de crisis, y más cuando todos los jugadores han recibido la llamada del gerente con un “chicos, buscad equipo; esto se acabó”.

Lo peor, con ser malo lo del Atlético, es que es un revés para la Liga Asobal, porque ahora no hace falta ni que se empiece para decir que el Barcelona es el único favoritos y casi con el segundo equipo si decidiese jugar con él. 

16 enero, 2013 | 20:32

A PROPÓSTO DEL MUNDIAL, ME PARECE QUE…

Me parece que… somos injustos con España como país organizador, porque la Caja Mágica ha estado en el ojo del huracán por la IHF, y resulta que está siendo un lugar idóneo para ver los partidos del grupo. Después de haber estado en europeos y mundiales, sigo pensando que el Túnez, Croacia, Portugal, Noruega, Suiza, por ejemplo, había sedes a años luz de la de Madrid, aunque la actual no sea como la primera prevista, el Madrid Arena.

Me parece que… para la Selección el Mundial empieza el jueves, con el partido ante Hungría, y que la goleada histórica antes Australia es un poco contraproducente, porque puede disparar la euforia, cuando lo cierto y verdad es que los oceánicos no ganarían ni un partido de la Segunda División.

Me parece que… ya nadie discute a Valero Rivera hijo, con lo cual el seleccionador se ha quitado un problema de encima, y ha salido airoso de la apuesta por su hijo. Siempre habrá quién le discuta convocar al chico, pero el del Nantes va demostrando con argumentos en la pista que puede actuar en el equipo nacional.

Me parece que… es el seleccionador quien debe hacer las convocatorias, y es parte de su trabajo, pero tengo la impresión de que es imprescindible una declaración pública de por qué Juanín García no está en la convocatoria de 16 mejores cuando, y por unanimidad, los entrenadores de la Asobal le señalan como el mejor extremo izquierda de la Liga española y es el máximo goleador de la historia de la Selección.

Me parece que… los inventos de animar al público con la presencia de “extraterrestres” corriendo como energúmenos por la grada sólo se justifica con dar trabajo temporal a actores en paro, porque lo que provoca es un cambio de interés por lo que sucede en los pabellones. Ahora bien, como estaba previsto que íbamos a tener partidos de bajo nivel, había que buscar opciones.

Me parece que… ha llegado el momento de que España gane a Francia, y se saque la espina de empates o derrotas en el último segundo que nos relegan siempre a puestos inmerecidos. Y esta tiene que ser la ocasión, aunque los franceses sigan siendo la selección a batir.

Me parece que… quedan diez días de competición, y algo más habrá qué hacer para que este Mundial deje un poso en nuestro país y no sea un recuerdo de nostálgicos que cuenten dentro de diez años que ellos aún tienen por casa, y enmarcadas, las entradas que demuestran que asistieron a los partidos.

Me parece que… la austeridad de este Campeonato del Mundo es tan excesiva que incluso faltan los pequeños detalles de compromiso con la prensa extranjera, olvidándose nuestros organizadores que un Mundial es bueno o malo más allá de cómo resulte, de cómo se comente que ha sido. Ya se sabe, la historia la hacen los historiadores, y en este caso los comentaristas. El bolígrafo que siempre se regala como recuerdo, no debería haber faltado en Madrid.

30 noviembre, 2012 | 20:13

REGULAR, MAL Y BIEN, DE ENTRADA

Parece que Madrid arregla sus problemas, y que al final albergará una fase del Mundial con la Selección en enero. En realidad, todo lo que ha pasado entre el Madrid Arena, la Caja Mágica y el Palacio de los Deportes nos hace un flaco favor a esa esperanza de Madrid 2020, de la que ahora, con la crisis, nadie habla por no levantar sospechas innecesarias.

Pero el caso es que cualquiera pensaría que ante el problema dramático del Madrid Arena, las instituciones, como un resorte, hubiesen unidos esfuerzos tirando en la misma dirección. Y a lo mejor sí, pero a lo peor ha parecido que no, que entre el Ayuntamiento y la Comunidad, la Federación Española ha tenido que bregar para buscar una entente cordial, sacando luego a la Caja Mágica como esa opción insufrible pero necesaria e imprescindible.

Asunto zanjado, aunque tendrá flecos, críticas, y alguna que otro tirón de orejas en el futuro.

Respecto a la Liga Asobal, el patinazo del Atlético de Madrid en Zaragoza posiblemente se veía venir. El equipo rojiblanco no gana con la solvencia del año pasado, y más de una vez ha bordeado el batacazo. Llegó ante Alex Djusebaev, que no tuvo piedad de sus padre, quien tantas veces le habrá aconsejado tanto en el tiro como en el pase. Alex, de esa generación de oro, ya parece preparado para amargar la tarde a una defensa, aunque la rojiblanca ahora mismo no es hermética. Talant, a quien siempre le gustó el 5-1, anda con ese 6-0 que tampoco cierra bien la lata de su portería, por lo menos desde septiembre. Y lo peor es que en diez días puede decidirse la Liga si el Barcelona pasa por Vistalegre con ese poderío de elefante imparable que lleva ahora el equipo de Xavi Pascual.

No se sabe bien el motivo, pero Balic no está al nivel que se le recuerda, y la defensa echa en falta a Dinart, porque Gojun no es ni de lejos tan expeditivo como el francés. Y la portería, bueno, ese es otro tema desgraciado para el Atlético de Madrid.

Y la semana que viene, el Europeo femenino. He estado con las chicas una tarde en Pinto, y se les nota confiadas, sin los nervios de otras veces. Además, la llegada de Barbosa es un salto de calidad. Las expectativas son buenas, aunque físicamente no sean superiores a nadie. Y regresan Carmen Martín y Nerea Pena, otros dos puntales para soñar con lo que hagan en Serbia. La pena, la retirada prematura de Andrea Barnó, que se notará por la garra que ponía navarra en la pista.

Es lo que nos trae el balonmano nacional en este cambio al último mes del año.

19 octubre, 2012 | 17:45

El mea culpa de Valero Rivera le dignifica

Desde que tengo memoria, Valero Rivera divide al mundo del balonmano entre simpatizantes devotos, que son mayoría, y opositores recalcitrantes. Yo no tengo bando. Es un entrenador de prestigio, con un historial apabullante, y casi por encima del bien del mal, pero que también comete errores al menos para quien intenta ejercer una crítica sin colores y argumentada, aunque todo es debatible, claro. Por eso señalé en su día que a mi juicio se había equivocado en la formación de la Selección olímpica, sobre todo por no convocar a Alberto Entrerríos, o por no llamarle de urgencia cuando se lesionó Antonio García.

Y ahora Valero Rivera entona el mea culpa, recupera al asturiano, y asume que le echó en falta en Londres. Una declaración tan expresa de una equivocación por parte de un mito, no es algo a lo que estemos acostumbrados en el deporte nacional; por lo tanto, sin duda, y para mí, Valero recupera y multiplica su crédito como entrenador y como director de un grupo humano.

Otro se hubiese obstinado en su empeño, habría buscado razones para maquillar el error, y ahora contra selecciones menores respecto a las que España se encontró en Londres, hubiese mantenido de manera contumaz su apuesta de los Juegos Olímpicos. Por eso, y en este caso, me descubro y aplaudo al seleccionador español, que ha compuesto un grupo homogéneo y aunque se pueda discutir algún nombre, los que están seguro que lo merecen.

Por ejemplo, la presencia del lateral zurdo del Barcelona, Montoro, tiene que ser una obligación, porque no tenemos en España jugadores como él, tiradores de nueve metros o más, de 2,12 metros de talla; y como es una limitación, la apuesta por el toledano tiene que ser casi una imposición de estilo de la Federación Española a sus entrenadores.

De la lista de Valero se cae Hombrados, por lesión, tan grave que pone en cuestión su carrera, que podría adelantar su retirada, aunque el madrileño lo ha dejado claro: piensa perseverar y seguir por lo menos una temporada más. Joseja es de esos tipos que sonríe en las duras y en las maduras, de esos deportistas que uno agradece encontrarse en este tinglado, de la buena gente que va por la vida haciendo amigos en cada partido. Por eso me duele su lesión, como todas, como la de Óscar Perales que va camino de quedarse dos años seguidos fuera de juego, operado este jueves en Madrid, en la misma Clínica Cemtro que el portero del Atlético de Madrid.

Es el mal de un deporte tan exigente, con un calendario tan intenso, que los jugadores están al límite, y es más sencillo romperse en esas circunstancias. Conviven con esa posibilidad, y cuando sucede que se tronchan, un tipo como Hombrados sale delante de la prensa y sólo es capaz de decir gracias por ocuparos de mí. Y para despedirse, se va con un “volveré, y bien”.

Pues eso esperamos, que vuelvas, Joseja, y que el medio año de trabajo en solitario te sea llevadero.

26 septiembre, 2012 | 19:50

La Champions más interesante de siempre

Con el duopolio más claro y objetivo de la historia de la Asobal, con el Barcelona y el Atlético de Madrid como únicos candidatos a ganar la Liga, con escasas posibilidades de sorpresa dado que la crisis ha menguado el potencial de los grandes perseguidores (Ademar, Cuatro Rayaas Valladolid y Aragón), la atención se centra en la Champions, que empieza esta semana, y donde se supone que esta temporada vamos a ver más que equipos que nunca con potencial para acabar en la Final Four de Colonia.


España tiene tres opciones, Barcelona, Atlético de Madrid y Ademar. En puridad, la presencia del cuadro leonés es meramente testimonial, y a lo mejor no es tan buena idea que un plantel tan joven se pierda entrenamientos por culpa de los viajes, aunque en la Champions suelen ser más llevaderos que en la otras competiciones. Creo que Manolo Cadenas, siempre con los pies en el suelo, sabe de sobra que no hay mucho recorrido para los suyos, pero es un estímulo para el conjunto que debe liderar Carlos Ruesga verse con los mejores de Europa.


El Atlético de Madrid ha estado en las tres fases finales de la Champions, el único equipo en lograrlo. Su reto es volver, pero no lo tiene fácil: ha fichado bien, dispone de buenos jugadores, pero aún no es un equipo, porque se le han ido muchas piezas bien engranadas en el coletivo. Ha perdido a Sterbik, que era el gigante de los grandes partidos, el que paraba el balón decisivo, y si él en la portería “divorciado” de Hombrados, Dujsebaev tiene que conseguir a marchas forzadas que la defensa en 6-0 o en 5-1 sea hermética, y no tan permeable como se ha mostrado hasta ahora. La realidad es que tiene altura y muchos hombres con mentalidad defensiva, pero aún parece que colocados delante de su portería vayan manga con hombro.


Por lo que respecta al Barcelona, tras el fracaso de la campaña anterior, tiene una plantilla casi semejante, aunque la posición de lateral derecho no esté, de entrada, al nivel que ofrecía Nagy, al menos en el lanzamiento de nueve metros. Con la llegada de Sterbik mejora la portería, y a día de hoy ofrece la mejor pareja del mundo, con Saric, aunque al final sólo juega uno. Debe ser la temporada de Rutenka, que sin Nagy en la otra zona del ataque, parece destinado a ser la primera opción ofensiva del equipo azulgrana.


Luego, se abre un abanico de posibilidades del mismo calibre de los mejoresequipos españoles, que van desde el Kiel, campeón de Europa, y que el domingo juega en Vistalegre, hasta el Veszprem húngaro, que entrena Carlos Ortega, pasando por el Montpellier galo, por ejemplo, si es que sale bien parado del problema de las apuestas de sus jugadores posiblemente por perder en un partido intrascendente para ellos.


La pena esta temporada es que en la Champions esté el Chambery, el equipo en el que se formó el rojiblanco Barachet, y no aparezca el Paris de Hansen, de Abalo, de Dinart, de Antonio García, de Sierra. Repasando nombres, y dado que están los mejores alemanes (Kiel, Hamburgo y Berlín), da la sensación que para reunir a la pléyade mundial habría que haber metido con calzador al conjunto parisino para que no faltase nadie en esta temporada en la que se ha producido una auténtica diáspora de talentos españoles al balonmano internacional.

25 agosto, 2012 | 20:16

Balic, el único fichaje de relumbrón

Ya han pasado casi dos semanas desde el final de los Juegos, y ya he tenido muchas charlas de barra de bar respecto a qué valoración le doy a la actuación de España, como si mi opinión tuviese algún valor más allá de la de cualquier aficionado. Y no. Dado que me piden que me moje, pues sobresaliente las chicas, que rozaron la matrícula; y aprobado raspado a los chicos, que ganaron los mismos partidos que los que perdieron. Y porque soy indulgente. Es cierto que el valor de cómo se logran las victorias cuenta, pero sólo a corto plazo; según pasa el tiempo no se valora el peso de los triunfos, y lo que cuenta es el puesto final de la Selección. Por tanto: las chicas siguen en alza, y los hombres, del bronce de Pekín al diploma de Londres.


Dicho esto, la Liga ya está aquí, porque el tiempo pasa a una velocidad de vértigo, y ya hay ganas de que llegue la Supercopa, y comprobar cómo es en realidad la capacidad de convocatoria del Atlético de Madrid ante el Barcelona.


Porque por muchas razones esta pretemporada es, de largo, la más pobre de los últimos quince años de la Asobal: se han ido una buena parte de las estrellas nacionales más rutilantes (Antonio García, Ugalde, Chema, Alberto Entrerríos, Sierra) y estrellas extranjeras instaladas y asumidas en nuestro país (Nagy, Abalo, Dinart, Losert, Cutura, Igropulo…).


Y fichajes, pues poco: algo de movimiento nacional, desmantelamiento del Ademar León y del Valladolid, y por abajo todo con los mínimos juntos. Vamos, que sólo el Atlético de Madrid ha podido fichar internacionales de prestigio, hasta ahora; Ivano Balic y Gojun, dos bronces olímpicos con Croacia.


Balic es posiblemente el más mediático de los fichajes, que iba camino del Montpellier, pero aterriza en Madrid a una edad madura, en la que él, que lo lleva haciendo desde siempre, sabrá dosificarse. Supongo que su fichaje habrá sido posible gracias a lo que el París ha pagado por llevarse al extremo Abalo, que algo ayuda porque los fichajes nacionales (Masachs, Romero y Ferrer) llegan con el gratis total y con contratos más bajos que los que tenían en los puestos que van a ocupar.


El Ivano Balic de ahora no es del Portland, el jugador genial que jugaba 50 minutos, porque con Croacia ya no lo hace, e incluso es el central reserva. Pero en una plantilla de 17 jugadores, con tres centrales, Balic posiblemente quede para los grandes compromisos, con lo cual puede tener una temporada tranquila, alargar su longevidad y ser feliz de rojiblanco alegrando la Liga en los ratos en que Talant le mande jugar.


Lo que extraña es que el Barcelona no haya hecho un gran movimiento hasta la fecha. Ha vendido, o dejado ir, a Nagy, y, sin embargo, sus refuerzos son nacionales. Llama la atención, por ahora, aunque se espera con que acabe contratando a un lateral zurdo de primer orden, porque Gurbindo es bueno, pero no lanzador, y Montoro necesita su tiempo.


Lo que ocurre es que se pasa el tiempo en un verano en el que Alemania, Francia y Hungría han puesto a la Asobal a los pies de los caballos. Es la crisis, pero una crisis que tendrá que cambiar el modelo del club español. Eso resulta obligado, porque en unos cuantos años eso de vivir del aporte público está descartado.


Por cierto, Antonio García definitivamente no parece ser un jugador con suerte: tras un año durísimo en el Ademar, con un buen contrato en Francia, iba a ser el lateral izquierdo de la Selección y se lesiona, y ahora, a poco de arrancar la Liga, se entera de que va a competir en el París con Mikkel Hansen, el fichaje del verano.

11 agosto, 2012 | 23:36

Chicas, bien, coño, bien

“España, bien, coño, bien”. Es el grito de las Guerreras que nos ha trasladado el micrófono de la televisión en los tiempos muertos como si fuese un espía infiltrado en esa pequeña intimidad del equipo. Y el grito que al principio tenía su gracia y provocaba una sonrisa en una redacción como la de AS mayoritariamente masculina, hace un rato se coreaba al terminar el encuentro por el bronce. Era la manera de demostrar la admiración y el reconocimiento por esa Selección de Jorge Dueñas, y de cómo ha jugado todo el torneo, desde la derrota inicial hasta la despedida de ayer.

Antes de nada, conviene puntualizar un dato que a lo mejor se ha pasado por alto entre los que han cubierto los Juegos Olímpicos, quizá porque se funciona muchas veces con prejuicios y ya se había etiquetado a Corea del Sur como una selección menor. Por eso, tras la derrota inicial, y posteriormente, se ha comentado que España empezó mal, sin siquiera interesarse por el historial de las coreanas, que en los Juegos Olímpicos son una potencia, no sólo por presencias en olimpiadas, en las que son fijas, sino por la cantidad de medallas y semifinales que han  jugado en los últimos años. Si nuestros cronistas en general, radio y prensa general, hubiesen documentado ese aspecto, no habrían infravalorado la calidad de las coreanas y no se habría caído en la repetida obstinación de apuntar a España como superior a Corea.

Por eso la medalla de bronce tiene un sabor especial, porque se ha conquistado sufriendo en un partido infinito, con dos prórrogas, que históricamente no se le dan bien a los nuestros tantos alargues, pero que esta vez fue la manera de hacer justicia. Subir al podio ante Corea del Sur, de la manera que se logró, con una resistencia mental a prueba de bomba frente a ese carácter asiático tan indomable como el español, por lo menos, tiene un mérito que iremos asimilando a medida que pase el tiempo.

Pero el triunfo, además, se cimentó en la colaboración de prácticamente todas las jugadoras. Ninguno ha ido de paseo, ni para hacer bulto. Incluso la última en llegar, con el torneo ya iniciado y por la lesión de Carmen Martín, la joven extremo Marta López, también tuvo su aparición y hasta en el último encuentro.

Ahora bien, si hay que señalar a una jugadora de manera especial, no por el juego, sino por su presencia puntual, esa es Mihaela Ciobanu. Ante las actuaciones de Silvia Navarro, la portera del Alcobendas ha sido una espectadora de excepción, pero que estaba preparada. En este partido, en el del bronce, salió y entró sólo para detener penaltis: cuatro; y tres de ellos en los momentos calientes, en lo que no acertar suponía perder, acertó.

Lo que hicieron las habituales, entra en la lógica. De lo que eran capaces de hacer las habituales, no había duda, y en ese aspecto hay que celebrar la excelente repuntada de Beatriz Fernández, que arrancó los Juegos con duda y terminó siendo una de las jugadoras de relevo con mayor aportación.

Andrea Barnó no sumó ni un gol en este partido decisivo, pero ella fue algo más que una buena jugadora en la defensa española. Sólo quien observa los partidos buscando las claves para ganar, sabe lo importante que ha sido la navarra, que ha logrado con Macarena Aguilar un complemento ideal, una en ataque y otra en defensa.

No se trata de repasar el nombre de las catorce, de Marta Mangué, de Eli Pinedo, de Vanessa Amorós (la del gol de la tranquilidad que nos daba el bronce), de Begoña Fernández, de Marta Magué (polivalente en la primera línea), de Nely Carla Alberto, de Verónica Cuadrado (nos desatascó cuando aquello pintaba mal), o de de Patricia Elorza, porque todas, las quince, entran en la historia.

Y por eso, con ellas, hay que decir, “España, bien, coño, bien”.

08 agosto, 2012 | 18:23

Los dos errores de España para no estar en semifinales

La Selección de Valero no peleará por las medallas. Una lástima. Era el reto del equipo, de un buen grupo de jugadores, a los que el destino les ha jugado una agria pasada: perder por un gol, en el último segundo, frente a una Francia que ahora sí era batible. Pero hay por los menos dos aspectos que es necesario criticar, exponer, incidir, porque son culpa nuestra, y que nos hemos corregido: el trato a Julen Aguinagalde y la composición del grupo de catorce jugadores.

España no tiene en la actualidad lanzadores solventes desde nueve metros. No hay cañoneros fiables, y por eso hemos patentado un estilo de juego que nos enseñó Urios, un pivote infalible en los seis metros, un especialista en coger el balón y sacar petroleo, porque todas sus acciones eran positivas para la Selección.

El juego del pivote hispanocubano nos hizo campeones del Mundo y subcampeones de Europa, porque su actividad en la línea maquillaba la falta de cañorenos con puntería. Y tras él apareció Aguinagalde, su heredero en todos los aspectos, porque Julen es como Rolando, pero más joven y sano.

Los rivales nos han estudiado, y saben que la manera de controlar al irundarra es en falta continua, agarrándole, llevándole dentro de área para que los pases, cuando le lleguen, no tengan peligro. Y eso lo ha estado denunciando Talant Dujsebaev en los dos o tres últimos años. Ha pedido, solicitado y gritado, respeto para el jugador, pero en España se ha entendido que era una crítica egoista, para sacar partido a sus intereses de club en el Atlético de Madrid, aunque la realidad es que sólo clama para que los árbitros apliquen el reglamento.

Y el caso es que los lamentos de Dujsebaev han sido proclamas en el desierto. En España los árbitros han hecho oídos sordos, y desde la Federación tampoco se ha alimentado la petición del entrenador para que el arbitraje internacional tome note, repase los vídeos u observe como se repite constantemente esa defensa ilegal que tendría que darle a nuestra Selección más de media docena de exclusiones extras y penaltis por partido.

En los cuartos de final, cuando Francia no tenía otro remedio que subir su nivel de intensidad, lo que hizo sobre Julen fue, sencillamente, falta constante, y, sin embargo, no se señaló ni una exclusión en ese tiempo. Por eso España estuvo 10 minutos a la deriva y sin referencia, porque el juego con el pivote que es nuestro estilo por obligación, era imposible.

Y por eso, aunque Sterbik fuese un coloso, y la defensa estuviese a unos niveles más que notables, acabó ganando Francia, porque en este deporte se combina la defensa y el ataque para ganar, y si al final no marcas, pierdes, como nos pasó.

El otro error es de Valero Rivera, por lo menos desde mi perspectiva. Es lícita su apuesta, pero también es lícita la crítica honesta. Se equivocó en la confección del grupo, y le ha pasado factura. Sólo podía llevar a catorce jugadores, y a la postre, como se ha visto, sólo contaba con trece, y en los cuartos de final tenía a Gurbindo fuera por lesión, y a Sarmiento diezmado. De los doce jugadores de pista, sólo contaba con diez sanos, y sólo tiro de ocho. De ahí ese invento de jugar por momentos con dos zurdos en la primera línea, uno de ellos Víctor Tomás. Eran soluciones de emergencia que demuestran la polivalencia de los internacionales, y posiblemente el buen trabajo que ha hecho Valero Rivera con todos ellos en la fase de preparación.

Pero de lo que no hay duda es que para no dar ventaja a los rivales hubiese sido mejor emprender el viaje a Londres con catorce jugadores útiles, sólidos, expertos y con confianza. Y a lo mejor, en esas condiciones, con Alberto Enterríos, por ejemplo, no estaríamos llorando ahora por nuestra desgracia, porque a la fortuna, a largo plazo hay que ayudarla.

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