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El blog de Juanma Rubio

Un blog para tratar el pasado, presente y futuro del baloncesto tanto nacional como internacional: ACB, ULEB, Euroliga, Eurocup y la NBA.

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viernes, 06 mayo 2016

Por Juanma Rubio

Larry Bird es su cosmovisión, pero esta vez se ha equivocado

Bird1

 

Larry Bird era (es) un tipo difícil, un competidor enfermizo, un compañero duro y un rival imposible. Es vieja escuela. No: es la vieja escuela. Con 59 años, nadie va a cambiar esa especie de cosmovisión que es su visión del baloncesto. Ganó tres anillos, fue dos veces MVP de las Finales, tres de la Regular Season… y 12 All Star. Larry Bird se enfadaba cuando le ponían defensores blancos porque le parecía una falta de respeto. Larry Bird jugó con la espalda hecha un puzzle y aniquilado por el dolor, Larry Bird tardó años en sentir simpatía por Magic Johnson porque sentía que eso le debilitaría en aquellos inevitables duelos que convirtieron la NBA en lo que es hoy. Larry Bird le decía a sus defensores como iba a anotar en el siguiente ataque y anotaba… exactamente así. Cuando Kevin McHale puso el récord de anotación de los Celtics en 56 puntos (marzo de 1985, ante los Pistons), Bird le dijo que tendría que haber intentado meter 60. Y nueve días después, él metió 60 porque sí: con el partido resuelto, metió 19 puntos en el tercer cuarto y 18 en el último, la última canasta sobre la bocina. Porque sí. Y ahora, cuando ha tenido que explicar las razones de la no continuidad de Frank Vogel, ha regresado a su cosmovisión: en mayo de 1997 Donnie Walsh buscaba entrenador para los Pacers. Cuando se lo planteó a Larry Legend, el paleto de French Lick, la gran personalidad del estado de Indiana, no se llevó una respuesta general sino una explicación detallada de cómo serían los entrenamientos, los sistemas de juego, el trato con los medios y la planificación, de la pretemporada a las Finales. Y se llevó una advertencia: “pero estaré tres años, pase lo que pase. Después los jugadores dejan de conectar contigo”. Pase lo que pase. Los Pacers con Bird (1997-2000, Entrenador del Año en la 1997-98) jugaron dos finales del Este y una de la NBA (2-4 ante los Lakers). Después se fue (tres años) y llegaron Isiah Thomas… y tres derrotas en primera ronda de Conferencia.

 

Larry Bird se ha equivocado (creo) al no ofrecer un nuevo contrato a Vogel. Es imposible saber si saldrá bien o mal en lo deportivo, pero como mínimo el discurso fue fallido, también las formas y el mensaje: la plantilla de esta temporada podría haber dado más de sí (falso), hace falta un nuevo impulso y un nuevo motivador (discutible), no llamaré a Kevin McHale porque me une una relación demasiado estrella con él (muy cuestionable) y considero que el estilo de juego tiene que ser más flexible y ofensivo (válido… pero veremos).

 

Para empezar, Bird reajusta la historia cuando asegura que hace falta un cambio de ciclo y que él lo vivió en primera persona. No le salió bien cuando se fue y llegó Isiah. Y como jugador vio como su reverenciado acertó al sustituir a Bill Fitch por KC Jones después de perder una final del Este. Jones llevó a los Celtics a cuatro Finales seguidas pero cogió un equipo con Bird, McHale, Parish, Ainge, Dennis Johnson, Quinn Buckner, Cedric Maxwell… En el quinto año de su ciclo, los verdes perdieron la final de Conferencia y se nombró entrenador a Jimmy Rodgers… que perdió en primera ronda de playoffs. Los cambios pueden ser oportunidades y desde luego pueden ser positivos, pero no lo son per se, por el cambio en sí mismo.

 

Los Pacers cierran el ciclo Fran Vogel (2011-2016) con un 58% de victorias (250-181), con dos finales del Este perdidas ante los Heat de LeBron y el recuerdo de un equipo construido sobre las ideas de su entrenador, que sacó el máximo (ahora lo sabemos) de jugadores como Lance Stephenson y Roy Hibbert. Y cuyo gran pecado fue no controlar de la mejor manera el ascenso desproporcionado de los egos en un vestuario que de repente se sintió mucho mejor de lo que era. Después, Vogel llevó a Indiana a 38 victorias (las mismas que el octavo clasificado que entró en playoffs, Brooklyn Nets) en la temporada jugada casi completamente sin Paul George. Y este año lo ha metido en las eliminatorias (en las que no han estado Bulls, Wizards o Bucks, por cierto) con una plantilla poco profunda y descompensada, con una súper estrella (George), una pieza esencial para el futuro (el pívot Myles Turner, número 11 del último draft)... y no mucho más. Desde ese punto de vista, se podría afirmar que Vogel ha cumplido mejor con su parte que Larry Bird con la suya: fichó a Monta Ellis para jugar de otra manera pero este ha dado a los 30 años síntomas de declive, igual que George Hill (30 también y nunca un playmaker, por cierto). Jugadores como CJ Miles, Lavoy Allen o Rodney Stuckey han tenido que funcionar por encima de su lugar lógico en una rotación competitiva. Y en muchos tramos de la temporada, lo han hecho.

 

Los Pacers, de hecho, llegaron como séptimos a playoffs y solo cedieron en los últimos instantes del séptimo partido. Entre otras cosas, porque estuvieron muy bien entrenados. El discurso de Bird no fue del todo justo con Vogel, como no lo fue que sugiriera sin mucha delicadeza (su cosmovisión) que este casi le imploró por su puesto y por un nuevo comienzo. Larry Bird tiene derecho a buscar un estilo nuevo y un impulso regenerador, y su acierto solo lo juzgarán los resultados futuros, pero los primeros nombres que pone la prensa de Indianápolis sobre la mesa generan más dudas que el del entrenador que se va: Brian Shaw (excompañero de Bird y exasistente de Vogel) no funcionó en Denver, Mark Jackson (pasado como jugador en Indiana) no lució en los Warriors precisamente por sus sistemas de ataque (luego llegó Kerr… y ya se sabe), Randy Wittman es de la zona y jugó en los Pacers pero ha salido de muy mala manera de Washington, a Mike Woodson (otro nacido allí, donde además fue ídolo de instituto y jugó en la Universidad de Indiana) se le conocía en Atlanta y Nueva York por su ataque absolutamente basado en aclarados para Joe Johnson/Carmelo Anthony, Nate McMillan forma parte del actual cuerpo técnico (no sería precisamente una revolución) y Mike D’Antoni sería una revolución ofensiva, desde luego, pero su premio de Entrenador del Año se remonta a 2005.

Vogel

 

Bird despidió a Vogel con buenas palabras pero dejó caer, y se le puede sacar punta, que gran parte del trabajo defensivo que ha hecho competitivos a estos Pacers ha llevado la firma del asistente Dan Burke (lo mismo que se decía del Vogel ayudante de Jim O'Brien: todo es cíclico). La cuestión ahora es si Larry Bird, en su actual viraje hacia el small ball y el juego de ataque, tiene una hoja de ruta bien diseñada. Si se entrará en reconstrucción y por lo tanto si se dejará salir a Paul George... y hasta si Myles Turner encaja de lleno en el nuevo proyecto (así debería ser). No es lo mismo transformar que reconstruir y ninguna de las dos opciones tiene una sola cara. Pero esta vez parece que Larry Bird (que le recuerda a su mujer que quizá no le quede mucho porque los tipos de su altura no suelen llegar a muy viejos: su cosmovisión) se ha equivocado. O eso parece. Y lo ha hecho por mucho Larry Bird que sea… o seguramente porque es Larry Bird, uno de los mejores jugadores y una de las personalidades más fascinantes de toda la historia del baloncesto.

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miércoles, 06 abril 2016

Por Juanma Rubio

Casi dos temporadas después... ¿quién es Nikola Mirotic?

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La NBA, casi dos temporadas completas después, sigue mirando con curiosidad a Niko Mirotic. Con cierta desazón pero con curiosidad. Su lugar todavía no está claro, lo cual significa que sus oportunidades perdidas no le han debilitado por completo pero también que sus buenos momentos siguen llevando, un año después, la incógnita del novato en un equipo que, y eso no ayuda a dar claridad, es una absoluta incógnita en sí mismo. Qué depende de la disfunción colectiva y qué no, cómo separar lo que corre de su cuenta del movimiento de placas tectónicas que está demoliendo a los Bulls, entre el mal final de la era Thibodeau y el pésimo inicio de la era Hoiberg...

 

A priori el curso 2015-16 era prometedor para Mirotic: Hoiberg, cosas del verano, iba a primar un estilo más abierto y valiente en ataque y era un entrenador que había sacado chispas a la posición de cuatro abierto en Iowa State. Después, los Bulls han sido un desastre sin identidad. Por culpa de las lesiones, de las idas y venidas de Derrick Rose y su difícil encaje con Jimmy Butler, de la desaparición del régimen defensivo de Thibodeau sin que haya ocupado su espacio nada que no sea un enorme vacío... Los Bulls ganan unos partidos por su ataque, con sesenta estilos distintos que no es ninguno en realidad, y otros por su defensa, que de repente en otros partidos desaparece por completo. Unos días compiten a sangre y fuego y otros se dejan ir y el resultado es que afrontan, salvo milagro, sus primeros playoffs de vacaciones en ocho años. Eso, se mire como se mire y contando con el obvio repunte del Este, sería un fracaso mayúsculo y una invitación a la revolución en una franquicia que no parece saber por dónde avanzar. Unos días se habla (por poco sentido que tenga) del traspaso de Butler, otros del relevo de Rose en el puesto de base (le queda un año de contrato: 21,3 millones). Noah queda libre y Pau Gasol se va a liberar para buscar, con los nuevos contratos televisivos y la bonanza del salary cap, algo más de los 7,7 millones que tiene garantizados en la 2016-17, en Chicago. ¿Y Mirotic?

 

Mirotic está en el limbo, como otros jugadores de la rotación (McDermott, Snell) sobre los que también cuesta pronunciarse. Todavía. La próxima temporada cobrará 5,7 millones en el cierre de su contrato rookie, y entonces firmará algo que va a depender casi absolutamente, porque casi todo el mundo quiere saber más, de esa próxima temporada. Sea como sea (salvo desastre) le queda al menos otra buena oportunidad NBA, en Chicago o en otro sitio. Y eso, después de dos temporadas, es una buena y una mala noticia. No se descarta su progreso hacia el nivel de los jugadores con galones pero tampoco se apuesta con pulso firme por ello. Un año después y con otro entrenador, Mirotic ni juega (de 20,2 a 24,6) ni anota (de 10,2 a 11,4) mucho más. Su porcentaje de tiro (de 40,5 a 40,2%) solo es mejor en el lanzamiento de tres (de 31,6 a 38,6%) y se mueve en números casi idénticos en rebotes, asistencias, robos, tapones, pérdidas… Cuando le sobrevuela la cruz, asoma. Cuando amenaza despegue, se mete en la madriguera. Este año arrancó con 19,7 puntos y 8 rebotes en los tres partidos de octubre, bajó el listón y ha reaparecido en abril con 15+4,7 y un 50% en triples, además de puntos decisivos en algunos de los dramáticos triunfos que no parece que vayan a evitar, al fin, lo que se ha ido convirtiendo para los Bulls en la crónica de una muerte anunciada.

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A Mirotic le beneficia el talento, los 25 años, la muñeca. Los flashes en los que parece algo más que un jugador de rotación larga. También le perjudica un rol de especialista del que tampoco ha hecho demasiado por separarse. Si definitivamente se define como un cuatro abierto para buscar tiros liberados desde las esquinas, puede hacer carrera pero le amenaza que tampoco es lo suficientemente eficiente, no hasta ahora, y que en la actual NBA el esencial cuatro tirador que todo el mundo quería ha virado hacia el esencial cuatro multiusos que todo el mundo necesita. En ese sentido, Mirotic tiene problemas en defensa, le cuesta jugar como tres alto y no enseña dotes de point forward (1,5 asistencias de media esta temporada). Incluso como tirador ha sido en estas casi dos temporadas racheado, a veces demasiado fiado de unos amagos que en Europa le garantizaban tiros plácidos pero que en la NBA quedan absorbidos por la capacidad de recuperación unos defensores mucho más físicos. Salvo en determinados partidos, su presencia no ha alterado la inercia positiva o negativa de su equipo y sus ratings arrojan también un resultado neutro (103,6 el ofensivo, 103,5 el defensivo). Otra vez, ¿el bloque o el individuo?

 

Quizás sus highlights impresionan más en Europa, donde tenemos un enfoque más claro del jugador que puede ser, del mismo modo que también conocíamos algunos de los asuntos que podían afectar a su carrera NBA. En Estados Unidos, da la sensación de que siguen sin saber si Mirotic va o viene. Casi dos años después. ¿Bueno o malo? Bueno y malo, según el nivel de optimismo con el que se mire. Suficiente para que, en una franquicia en la que nadie sabe nada de cara a la próxima temporada, sus 5,7 millones de dólares sean un riesgo asumible por un jugador al que le quedan vidas que gastar. Si la situación de los Bulls es razón o excusa, se sabrá más adelante... o no. Por ahora, el arranque NBA de Mirotic deja sabor a decepción pero también la casi obligación de seguir mirando. Porque de momento, aunque casi casi, ni esta temporada esta oficialmente perdida. Así que los juicios están en el limbo pero, es así y si no pasa nada cada vez más improbable, a días de que se desate la tormenta en Chicago. Veremos a quiénes coge a buen recaudo y a quiénes deja a la intemperie.

 

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miércoles, 05 octubre 2011

Por Juanma Rubio

Lockout 2011: Esto es lo que somos

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La máquina de producir sueños encubre una máquina de generar dólares. Eso es el deporte de elite, el negocio de la alta competición. Si se desnuda de la heroica y la brillantina -y si no importa el número de ceros de los cheques-, una industria con empresarios y asalariados; trabajadores, sindicatos y mandamases. Una que, como todas, tiene sus problemas y deja de preocuparse de hacer que los demás olviden los suyos propios, una de las grandezas del deporte, hecho para dibujar historias hermosas pero con tanto, y tan complejo, a su alrededor. La NBA ha frenado en seco, colapso empresarial en una época de colapsos empresariales. Y ahora nos preguntamos qué es justo, qué es divino y dónde acaban nuestros problemas y empiezan los de los demás. El hecho es que, por ahora aunque seguramente no por mucho tiempo, la temporada NBA está en peligro.

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martes, 09 noviembre 2010

Por Juanma Rubio

Qué hay de nuevo, Lakers?

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Por calendario, por potencial y por jerarquía, no puede sorprender el arranque de temporada de Los Angeles Lakers, que defiende repeat y sueña con el threepeat, que sería el cuarto en la carrera de Phil Jackson en su seguramente-sí-pero-quizá-no última temporada en los banquillos (4x3=12). Sí destacan cifras y sensaciones, dos mundos a veces enfrentados pero esta vez en absoluta sintonía.  Una confirmación de lo que en parte sabíamos y en parte intuíamos: los Lakers son el gran aspirante al anillo. Tienen la química, los automatismos, la experiencia (y hasta el poder en la zona) de los que carece Miami Heat. Y se ha reforzado con menos cantidad pero al menos la misma calidad e inteligencia que Boston Celtics. Una respuesta a la altura para una temporada en la que la amenaza del Este en una hipotética final promete ser la mayor de los últimos años. Los buenos tiempos se perpetúan en L.A. en plena madurez y asentamiento en el estrellato absoluto de un jugador nacido el 6 de julio de 1980 en Sant Boi: Pau Gasol. El mismo equipo pero un nuevo equipo: Mejor. ¿Qué hay de nuevo, Lakers?

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jueves, 07 octubre 2010

Por Juanma Rubio

El expediente Rudy

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Atribuía Winston Churchill a la region de los Balcanes la capacidad de producir más historia de la que podía consumir. Cuando me he sentado a escribir tenía una sensación parecida con el aparentemente interminable (terminará, suponemos) caso Rudy. Me rondaba esa impresión al observar los, por ahora, últimos movimientos de una partida de ajedrez tan larga y cada vez más emponzoñada y por momentos hasta tediosa: en la madrugada del martes, Portland Trail Blazers debutó en pretemporada con una sonora victoria ante Los Angeles Clippers (115-86). Rudy Fernández, más abucheado que aplaudido por los más de 18000 seguidores presentes en el Rose Garden, firmó 22 minutos de actividad frenética y acierto sobresaliente. 15 puntos con 5/6 en triples, 5 rebotes, 3 asistencias y 2 robos de balón. Apenas habían pasado 12 horas cuando el agente europeo del mallorquín, Gerard Darnés, se enzarzaba con la prensa de Oregon en la 'Morning Sport Page' de la emisora 95.5 y poco después emitía un comunicado en el que explicaba esa intervención y su acalorada defensa de las emociones del escolta español. Por entonces la prensa estadounidense descerrajaba el nuevo giro de tuerca en las redes sociales (de la crítica a la ironía) y yo sentía que perdía la orientación más básica. Confundía el norte con el sur y el suelo con el techo y desaparecía la noción de qué era bueno y qué era malo para la resolución de este asunto con trazas de culebrón y opera bufa (otra muesca de la prensa estadounidense). No sé si la última intervención de Darnés ayudará u obstruirá, ni siquiera sé si esos 5/6 en triples servirán o perjudicarán a Rudy en la consecución de sus objetivos, en teoría ya diáfanos. Del enredo al juego de espejos: nada es lo que parece. O sí.

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miércoles, 29 septiembre 2010

Por Juanma Rubio

Elogio de carne y hueso

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Este artículo me lo debía, me lo había prometido si por una vez -y sin que sirva de precedente- pasaba lo que deseaba que pasara. Llegaron el verano, las vacaciones, el Mundial, las pretemporadas a los dos lados del Atlántico… y nos queda, la memoria es caprichosa, un poco más lejos aquel 17 de junio de 2010 en el que Los Angeles Lakers ganaron su decimosexto anillo ante Boston Celtics (diecisiete: sólo uno de diferencia ya…). Fue una colisión abrasiva, licuante, un final soñado por y para aficionados y mercadotecnia de la liga. Las dos grandes franquicias históricas, los dos grandes enemigos separados geográficamente por todo un país y en las antípodas en cuanto a maneras de vivir. Y un séptimo partido resuelto en los últimos cinco minutos, jugado para salvar la vida, feo hasta un final antológico resuelto porque los Lakers les robaron a los Celtics el fuego (el hambre). Desde entonces tengo pendiente el homenaje entre justo, emocionado y ventajista (“yo fui de los que sí aposté por ti…”) a uno de los tipos más interesantes  y humanos (reales: y me explicaré) que ha dado la liga en la última década. Una pieza extraña pero finalmente instrumental en un puzzle en el que cohabitan el  mejor entrenador de la historia (Phil Jackson), el mejor jugador del mundo (Kobe Bryant), el escudero de lujo convertido por fin en guerrero a sangre y fuego (Pau Gasol), el líder en la sombra (Derek Fisher)… entre la leyenda de los Lakers, los dorados fantasmas de la historia y el polvo de estrellas de Hollywood, un animal fuera de lugar por puro humano, imán mediático y turbina motriz de mucho de lo bueno y lo malo que hay en la esencia infinitamente compleja del ser humano. De la carne y el hueso: Ronald William Artest Jr, ‘Ron Ron’: Ron Artest.

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lunes, 31 mayo 2010

Por Juanma Rubio

La historia más grande jamás contada, capítulo 12

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Empezaron 30 equipos y, unos 122.000 minutos de baloncesto después, quedan dos. 2460 partidos de Regular Season, 75 de playoffs. Y al final del camino, consumidas las finales de Conferencia, la leyenda: Los Angeles Lakers - Boston Celtics. La gran colisión, la rivalidad quintaesenciada, los enemigos que adoran odiarse. Nada hay por encima de esto y por eso brinda Stern (se auguran récords de audiencia, maná en tiempos de crisis) y brindamos todos.  Todo queda por un momento en segundo plano, fuera de foco. Hasta los dimes y diretes sobre el futuro de LeBron, Wade, Bosh… La NBA se congela en el tiempo y recupera todo su carisma, la mitología de la que están hechos sus huesos. Vuelve al duelo que la salvó primero y la hizo infinita después. La NBA es púrpura y oro contra verde. Los Angeles Lakers - Boston Celtics, capítulo 12.

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lunes, 26 abril 2010

Por Juanma Rubio

He visto al futuro navegar las olas del pasado

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Pase lo que pase, el nombre de Oklahoma City Thunder resonará como un profundo eco en las crónicas de las temporada 2009/2010. Por su Regular Season y su viaje a los playoffs; Por su proyecto de juego, su boceto de futuro maravilloso y por su despliegue en primera ronda ante los Lakers. Contra el campeón; Contra el logo, la leyenda y el glamour; Contra los pronósticos. Es probable que los Lakers sobrevivan aferrados al factor cancha y disputen las semifinales del Oeste. Pero mientras sus miserias, también en la hora de la verdad, se hacen cada vez más difíciles de disimular, en OKC se disfruta el presente y se anticipa el futuro, que galopa supersónico surcando salvaje las olas del pasado. El Ford Center es testigo y su testimonio recorre el mundo, orgulloso y frenético. Es la magia de los playoffs y es el premio al trabajo bien hecho. La liga, atenta, recoge el guante. El pasado caduca y el presente se desvanece. El futuro ya está aquí.

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jueves, 04 febrero 2010

Por Juanma Rubio

Boston Celtics: Cazador o presa, pasado o presente

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Crucemos el Rubicón a pocas fechas del crucial punto de inflexión que supone el parón del All-Star y el elemento de riesgo que implica la recta final antes del cierre del mercado. Fuentes ambas de inestabilidad y oscuridad a la hora de hacer vaticinios rotundos y más si estos giran en torno a Boston Celtics, una franquicia con muchas (¿demasiadas?) incógnitas y vías francas tanto hacia el éxito como hacia el fracaso. Pero apostemos, al menos para que quede escrito y espantar posible acusaciones futuras de ventajismo: Boston Celtics no ganará el anillo porque ni siquiera estará, voy más allá, en las finales 2010. Tiene crédito para no bajar del vagón de aspirantes con galones, pero ha llegado el momento de que pase a un discreto asiento de segunda fila.

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miércoles, 27 enero 2010

Por Juanma Rubio

La quimera del 72-10

Echo mano al RAE. Quimera -del latín chimaera, animal fabuloso- es:

1. Monstruo imaginario que, según la fábula, vomitaba llamas y tenía cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón.
2. Aquello que se propone a la imaginación como posible o verdadero, no siéndolo.
3. Pendencia, riña o contienda.

Con la máxima modestia, podríamos sugerir la inclusión de una cuarta acepción:

4. Fantasía que la prensa especializada inculca en el pensamiento colectivo del establishment NBA en cada arranque de temporada según la cual uno o varios equipos son legítimos candidatos a igualar la legendaria campaña de las 10 derrotas (72-10) firmada por Chicago Bulls en la temporada 95-96.

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