23 mayo, 2016 | 13:51

Abascal y González, ¿quién fue mejor?

 ABASCAL, 1982Al hilo del post sobre aquel maravilloso récord de la milla de José Luis González algunos de vosotros me habéis pedido más información sobre aquella época, una de las dos Edades de Oro del 1.500/milla en España. Más del 1.500, forzoso es reconocerlo. La segunda Edad de Oro es la de Fermín Cacho y Reyes Estévez, pero esa es otra historia, como diría el entrañable tabernero bigotudo de Irma la Dulce, esa joya de Willy Wilder, con los impresionantes y encantadores Jack Lemmon y Shirley MacLaine…

Pues bien, en aquellos años ochenta la pelea estaba entre José Luis González, Pepe, y José Manuel Abascal, Abas (en la imagen, ganando el bronce en los Europeos de Atenas 1982 tras el británico Cram y el soviético Kirov). Comenzaron teniendo una buena relación y acabaron siendo enemigos, por desgracia. Ambos rehuyeron en esta última fase sus enfrentamientos, para desgracia de los aficionados españoles. Algo así como lo que sucedía, más o menos por la misma época, con Sebastian Coe y Steve Ovett. Steve Cram también era otra historia.

Pepe era un atleta de clase inmensa, como no he visto jamás en el atletismo español en los 1.500 metros. Era hombre de terrible final, capaz de derrotar a Sebastian Coe (dos veces) o a Steve Cram (en la Copa de Europa).

Conseguía marcas excepcionales, pero no obtenía buenos resultados en los momentos culminantes, salvo en los Mundiales de Roma 1987 (y en pista cubierta, donde era casi imbatible), en los que consiguió una medalla de plata que no le supo a ese metal, porque creo que estaba seguro de saborear el oro. Le venció el somalí Abdi Bile, que años después perdió a gran cantidad de miembros de su familia en uno de esos terribles atentados que sacudían el país africano. Estaba en Madrid para competir en un mitin de Unipublic y viajó a toda prisa a su país de origen. Pero ésta también es otra historia, y muy triste.

José Manuel Abascal era todo lo contrario de González: un atleta lento en los metros decisivos, y que utilizaba una aceleración tremenda a falta de medio kilómetro para la meta, que era devastadora. Con esa táctica ganó el bronce en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984: dejó a Steve Ovett en la cuneta, pero le aguantaron Sebastian Coe y Steve Cram, más rápidos al final, que le batieron por este orden.

Los dos eran hombres de pueblo (Abascal, de Alceda, en Cantabria; González de Villaluenga de la Sagra, en Toledo), salidos de la gente popular. Nada que ver con Sebastian Coe, por ejemplo, de muy buena familia, estudiante en centros educativos de élite.

Por cierto, Seb les respetaba profundamente, sabía que eran atletas de altísimo nivel, pero temía mucho más a González que a Abascal. Con González perdió dos veces y ambas las lleva clavadas en el corazón, aún hoy. Compartí en una ocasión con ellos mesa y mantel (una cena de la Asociación de Periodistas Deportivos). Coe, como sabéis, es ahora el presidente de la Federación Internacional y fue quién llevó a buen puerto (entre otros británicos, no menos capacitados que él) los Juegos de Londres 2012.

Tomás Barris prestigió el 1.500 metros español muchos años antes, casi en la edad del hambre, con sus giras nórdicas y sus marcas relevantes. Pero la historia moderna de los 1.500 metros comienza con Abascal, primero en bajar de los 3:40.0, y de José Luis González. No sé si me desmentirá en todo mi admirado Jorge González Amo, que se quedó justo en esa frontera de los 3:40, que ahora parece una nimiedad, pero que en su época era colosal. Él mismo se ha definido en un comentario en este blog como de transición entre Barrios y Pepe y Abas. Tiene toda la razón. Jorge corrió en 3:40.0 manual el 26 de agosto de 1968, en Gotemburgo. De los tres cronos, dos arrojaron ese tiempo, exactamente, y un tercero 3:39.9.

Abascal me confesó una vez que el corredor ideal de 1.500 español era una mezcla de José Luis y de él mismo. Y se calificó como un “motor diesel”, en entrevista que le hice hace muchísimos años para AS Color.

José Manuel era hombre afable al trato; José Luis siempre ha sido, dentro de una buena persona, más arisco. A mí me retiraba la palabra cuando no le gustaba lo que escribía de él, pero me la devolvía pronto. Le hice un reportaje de tres páginas en el periódico (cosa casi insólita) después de ganar a Coe en París, en lo que entonces era huecograbado, la última técnica de impresión, hoy desaparecida.

Allí, en su chalecito, con su mujer, y en Asland, la fábrica de cementos que le patrocinaba. Una delicia. De esos trabajos que compensan muchos otros sinsabores. Todavía le recuerdo embelesado con un vídeo que ofrecía imágenes de los grandes corredores de la milla. Con Abascal también he hecho reportajes que creo interesantes, porque él lo es. Como José Luis.

Dos extraordinarios atletas. Abascal siempre fue amigo; José Luis creo que también, aunque a veces no lo demostraba. Abascal me dijo una vez que yo era Gonzalista, y González, otra vez, dejó caer por ahí (no me lo dijo personalmente), que era Abascalista.

Yo, lo prometo, no era ni lo uno ni lo otro, sino profundo admirador de ambos: AbascalGonzalista. Y lo sigo siendo.

Pero, ¿quién era mejor? No sé si os decepcionaré, pero no me voy a manifestar. Me limitaré a ofreceros una serie de datos estadísticos que os pueden ayudar (sobre todo a los más jóvenes) a formar una opinión. Un pequeño resumen. En la alta competición (Juegos Olímpicos y Mundiales y Europeos al aire libre y en pista cubierta) sólo se han enfrentando una vez en una final. Fue en el Europeo de 1982, en el Palazzo dell Sports de Milán (tuve la fortuna de estar allí enviado por AS): José Luis se llevó el oro y José Manuel la plata. Grandioso. Dieron otro recital en los Bislett Games de Oslo, el 4 de julio de 1987: doblete en los 5.000 metros, con marcas respectivas de 13:12.34 para González (récord de España) y 13:12.49 para Abascal, también superior en calidad a la plusmarca anterior, del propio González.

Los dos han coincidido en siete grandes competiciones y González (a pesar de que tenía fama de rendir mal en los momentos clave) obtuvo mejores resultados en cinco ocasiones, por sólo dos de Abascal.

Mejor marca hizo el toledano (3:30.92) que el cántabro (3:31.13), pero el promedio de marcas de Abascal es netamente superior al de González.

En fin, aquí tenéis los datos. En este mismo post los relativos al aire libre y en este enlace Descargar ABASCAL-GONZÁLEZ los de pista cubierta y estadísticas y datos personales de ambos.

Juegos Olímpicos

Moscú 1980

Abascal: 8º en la 1ª eliminatoria: 3:44.7

González: 8º en la 2ª semifinal: 3:42.6

Los Ángeles 1984

A: Bronce: 3:34.30

G: 5º en la 1ª eliminatoria: 3:47.01

Barcelona 1992

A: No acudió

G: 7º en la 3ª eliminatoria: 3:46.75

Mundiales

Helsinki 1983

A: Quinto: 3:42.47

G: 8º en la 1ª semifinal: 3.38.77

Roma 1987

A: 13º en la 2ª eliminatoria: 13:59.68

G: Plata: 3:38.03:

Tokio 1991

A: No acudió

G: 8º en la 2ª semifinal: 3:41.71

Europeos

Praga 1978

A: 10º en la 1ª eliminatoria: 3:47.6

G: No acudió

Atenas 1982

A: Bronce: 3:37.04

G: No acudió

Stuttgart 1986

A: 4º en la 1ª eliminatoria: 3:39.20

G: Cuarto: 3:42.54

Split 1990

A: No acudió

G: Sexto: 3:39.15

20 mayo, 2016 | 13:16

Quadra-Salcedo: el "terror" de la jabalina a la española

QUADRA-SALCEDO discoQUADRA-SALCEDO jabalina“Todos hemos querido ser periodistas después de ver en televisión a Miguel de la Quadra-Salcedo”, dijo un día Antonio Muñoz Molina, extraordinario escritor, autor, entre otras maravillas, de El Jinete Polaco. Pues sí, es verdad. Yo, de pequeño quería ser piloto de caza (cosas de la insensatez infantil, o de que tuve un tío héroe de guerra que murió estrellado en Reus), pero también, lo confieso, me abrí al periodismo con las hazañas bélicas de Miguel, sobre todo en Vietnam. Allí estuvo empotrado como se dice ahora, en una patrulla de marines, en la jungla, con el Vietcong por todos lados. Ya lo sabéis: Miguel ha muerto, a los 84 años. Lo siento en el alma.

Miguel de la Quadra-Salcedo era periodista, aventurero, personaje entrañable, hombre poderoso físicamente, excelente atleta. Un innovador que obligó a la Federación Internacional de Atletismo a cambiar nada menos que el reglamento para impedir que el Estilo Español de Jabalina irrumpiese en los Juegos Olímpicos de Melbourne y se llevase la medalla de oro.

En este post no quiero, ni puedo, escribir una biografía de Miguel de la Quadra-Salcedo. No se precisaría un post, sino una enciclopedia. Pero sí quiero dar algunos apuntes.

Nació en Madrid el 20 de abril de 1932, pero cuando tenía cinco años sus padres se trasladaron a Pamplona, donde estudió Peritaje Agrícola. Destacó en atletismo poderosamente y llegó a formar parte de la sección del Real Madrid. Fue campeón de España de peso dos veces (1955 y 1956), seis de disco (1953, 1955, 1956, 1958, 1959 y 1960) y una de martillo (1956). Es decir que en este año, en 1956, en la pista Cristo Cadenas, de Oviedo, ganó en las tres pruebas en la misma edición. Una proeza en tiempos muy, muy duros, en los que el atletismo (y otros muchos deportes) era una cosa de unos pocos chalados, en el inmejorable sentido de la palabra.

Batió siete récords en disco y seis en martillo. En ese mágico 1956 logró once de ellos. Llegó a acudir a los Juegos Olímpicos de Roma 1960, en los que hizo tres nulos en disco.

Curiosamente nunca fue campeón de España de lanzamiento de jabalina, la prueba que le iba a dar fama internacional. Y en la que a mediados de los años cincuenta a Miguel se le ocurrió aplicar a esta modalidad la técnica del lanzamiento de barra, perfeccionada por Félix Erausquin. Básicamente consistía en lanzar el dardo de forma similar al disco, con lo que adquiría una velocidad extrema.

Tuve la oportunidad hace ya bastantes años de recrear con Miguel, en las pistas del Consejo Superior de Deportes (a las que muchos seguimos llamando del INEF) esa forma de lanzar. Un reportaje para AS, de dos páginas. Una imagen de aquel momento, arriba. 

Miguel se vistió de corto, pidió una jabalina a los encargados de la instalación… y un cubo. Lo llenó de agua y le echó jabón, hasta hacer espuma. Luego se enjabonaba la mano derecha, agarraba el dardo, al que también mojaba para hacerlo resbaladizo y, en el pasillo de lanzamientos, avanzaba dando giros y hacía salir la jabalina a velocidad vertiginosa, aunque en aquella ocasión no se empleó a fondo.

En esos años cincuenta llegó a alcanzar los 112,30 metros, evidentemente fuera de un estadio. Solía lanzar en las pistas Universitarias de Madrid, muy cerca del CSD, en las que se realizaban muchas pruebas atléticas. Las salidas, por cierto, se daban a veces con una escopeta de cañones recortados, según cuentan los más veteranos.

En una de sus exhibiciones hubo decenas de miles de personas abarrotando el graderío. Cuando Miguel lanzaba más allá de los 100 metros, el récord mundial estaba en 83,66, por el polaco Janusz Sidlo.

Había un problema con la forma de lanzar de Miguel (y de otros españoles) y es que era difícil controlar la dirección de la jabalina, que podía convertirse en un arma mortal en manos de los más inexpertos. “¡Una bomba española que siembra el terror!”, llegó a titular el prestigioso L’Equipe. Se dice que en algunas pistas europeas hubo heridos y hasta muertos al caer la jabalina en las gradas. Quizá fueran simples rumores, pero la Federación Internacional cambió la normativa del lanzamiento para evitar que este estilo se generalizase. Desde entonces, el jabalinista nunca puede dar la espalda al sentido del lanzamiento.

Así, la posibilidad de un oro olímpico en Melbourne 1956 se evaporó. En todo caso, España no acudió a aquellos Juegos, por una circunstancia que no deja de ser anómala y curiosa. La Unión Soviética había invadido Hungría a sangre y fuego, con numerosos muertos en las calles de Budapest, y nuestro país decidió boicotear aquella edición… en la que sí estuvo presente la propia Hungría, que ya tenía un gobierno títere de la URSS.

En los Juegos Iberoamericanos de Santiago de Chile fue cuarto y decidió quedarse en América y retirarse del atletismo. Trabajó como etnobotánico, pagado por Colombia, en la selva del Amazonas y tras regresar a España fue contratado por Televisión Española e hizo historia como reportero en la guerra del Congo, en Vietnam y en el cruento golpe de estado de Pinochet en Chile.

Su última actividad profesional fue de tipo pedagógico: creó un programa cultural dedicado a chicos y chicas que se denominó, sucesivamente, Aventura 92, Ruta Quetzal y Ruta BBVA.

Tuve el inmenso honor de trabajar con él en una revista pionera del deporte popular, llamada Jogging, que se estrenó con una magnífica portada de Miguel corriendo por la Playa de la Concha junto a Mario Vargas Llosa.

Descanse en paz un hombre que marcó una época en muchas cosas.

16 mayo, 2016 | 17:45

González ganó a Coe, perdió con Cram e hizo un récord cósmico

JL GONZALEZEl 27 de julio de 1985 en los BIslett Games celebrados en el histórico estadio del mismo nombre, se celebró la mejor carrera de la milla hasta esos momentos. Y en ella tuvo un gran protagonismo un español enamorado de la distancia anglosajona: José Luis González. La milla (1.609,33 metros) tiene en Oslo uno de sus tempos.

Tras una carrera trepidante, las cosas quedaron así: 1. Steve Cram (GBr), 3:46.32, récord mundial; 2. José Luis González, 3:47.79, récord español, aún vigente; 3. Sebastián Coe (GBr), 3:49.22; 4. Steve Scott (Usa), 3:49.93; 5. Abdi Bile (Somalia), 3:53.41; 6. John Walker (Nueva Zelanda), 3:53.65; 7. Ray Flynn (Irlanda), 3:54.64… La liebre fue el estadounidense James Mays (56.01 en 400 y 1:53.82 en 800).

Más datos: Cram pasó por el 1.500 en un parcial de 3:32.29, González en 3:33.39, Coe en 3:33.42…

González pulverizaba su propia plusmarca (3:49.67), lograda cuatro años antes en la misma competición. Un récord que aún sigue vigente. Un récord cósmico. Un récord que durará muchos años más.

Con ese registro, el toledano se colocó como cuarto mejor atleta del ránking mundial de siempre. Aún hoy sigue en la décimo cuarta posición de todos los tiempos y en la tercera de Europa, tras los inevitables Steve Cram (3:46.32, la marca que hizo en la misma carrera) y Sebastian Coe (3:47.33 en Bruselas 1981, que, en su momento, también fue plusmarca mundial).

Aquel fue el cuarto tope español de la milla batido por José Luis González, los dos primeros en Londres y los dos siguientes en Oslo: 3:58.91 el 28 de agosto de 1979, en una carrera en la que venció y en la que superó la plusmarca anterior de Antonio Burgos, situada en 3:59.0; 3:55.47 cuatro días después, en una prueba en la que venció Steve Ovett y en la que Pepe fue cuarto y en la que José Manuel Abascal terminó undécimo; 3:49.67 el 11 de julio de 1981, con victoria de nuevo para Ovett y segunda plaza para José Luis, y finalmente los vigentes 3:47.79 ese histórico 27 de julio de 1985, a las 23:26 horas.

González impulsó el récord once segundos en cuatro carreras. Espléndido.

Un récord que va camino de cumplir 31 años y que puede durar aún muchos más, como ya he dicho, porque es de altísima categoría internacional. Además de González, sólo otros tres atletas han bajado de 3:50.00. Por este orden: Andrés Díaz, 3:48.38 el 29 de junio de 2001, en Roma; Fermín Cacho, 3:49.56, el 5 de julio de 1996 en Oslo, y José Antonio Redolat, 3:49.60 en la misma carrera de Andrés Díaz.

¿De dónde viene la gran tradición de la milla’ Pues del atletismo británico, uno de los pilares básicos que sustentan la bella historia de este deporte. Según cuenta el maestro Roberto Luigi Quercetani en uno de sus maravillosos libros de historia, una de las primeras carreras sobre la que se tiene documentación se disputó el 19 de agosto de 1865 en Manchester, sobre una pista de hierba de 595,27 metros. El historiador italiano lo cuenta así: “El título en juego era el de ‘Campeón de la Milla de Inglaterra’. Era una típica carrera profesional y se apostaba fuerte. Asombrosamente, el enfrentamiento terminó en empate entre el barbudo William Lang, alias Cazador de Cuervos, y un reservado galés, William Richards. El tiempo, cuatro minutos, 17 segundos y un cuarto, no fue superado en 16 años”.

Luego, con la época victoriana, llegó al amateurismo. La milla, siempre la milla, distancia sobre la que se erigieron otras muchas distancias: media milla, o los 800 metros, un cuarto de milla, o los 400…

Una distancia que enamoró no sólo a los anglosajones, sino a la inmensa mayoría de los mejores mediofondistas mundiales. El récord lo han tenido, entre otros, atletas como el finlandés Paavo Nurmi, el sueco Gunder Hägg, el británico Roger Bannister (primero en romper el muro de los cuatro minutos), el australiano Herb Elliott, el estadounidense Jim Ryun, los británicos Sebastian Coe, Steve Ovett y Steve Cram, el argelino Noureddine Morceli y el marroquí Hicham El Guerrouj, que tiene el récord actual en 3:43.13, desde el 7 de julio de 1999 en Roma, en una carrera en la que fue cuarto Andrés Díaz (3:51.15). El Guerrouj, por cierto, pasó los 1.500 metros en ¡3:28.21!

Un territorio en el que se movió como pez en el agua José Luis González, un grande, muy grande, del atletismo español. De la calidad inmensa de su récord de España da una idea el hecho de que, en los últimos diez años, hubiera sido líder mundial con él, y en las dos temporadas en que no hubiese alcanzado ese puesto de privilegio… hubiera sido segundo.    

RÁNKING DE TODOS LOS TIEMPOS

3:43.13. Hicham El Guerrouj (Mar). Roma, 7 de julio de 1999

3:43.40. Noah Ngeny (Ken). Roma, 7 de julio de 1999

3:44.39. Noureddine Morceli (Alg). Rieti, 5 de septiembre de 1993

3:46.32. Steve Cram (GBr). Oslo, 27 de julio de 1985

3:46.38. Daniel Komen (Ken). Berlín, 26 de agosto de 1997

3:46.70. Venuste Niyongabo ((Bur). Berlín, 26 de agosto de 1997

3:46.76. Said Aouita (Mar). Helsinki, 2 de julio de 1987

3:46.91. Alan Webb (Usa). Brasschaat, 21 de julio de 2007

3:47.28. Bernard Lagat (Usa). Roma, 29 de junio de 2001

3:47.32. Ayanieh Souleiman (Dji). Eugene, 31 de mayo de 2014

3:47.33. Sebastian Coe (GBr). Bruselas, 28 de agosto de 1981

3:47.65. Laban Rotich (Ken). Oslo, 4 de julio de 1997

3:47.69. Steve Scott (Usa). Oslo, 7 de julio de 1982

3:47.79. José Luis González (Esp). Oslo, 27 de julio de 1985

 

 

 

12 mayo, 2016 | 21:44

Bolt, primeras zancadas hacia Río. ¿Impresionará ya?

Bolt15Usain Bolt, ese prodigio, regresa a las pistas para correr 100 metros por primera vez desde aquella épica final de Pekín en la que se impuso a Justin Gatlin en una carrera que se esperaba con impaciencia y que no decepcionó por su competitividad extrema (en la imagen, la llegada). Y regresa en las Islas Caimán, un paraíso caribeño, y en una carrera sin grandes rivales de consideración, aunque tampoco insignificantes. Se pondrá en marcha en la noche del sábado al domingo.

Justin Gatlin, por cierto, correrá algunas horas antes (en la mañana del sábado) literalmente al otro lado del mundo: en la segunda etapa de la Diamond League, la de Shanghai. Será curioso ver qué hace cada uno de ellos en circunstancias y ambientes distintos.

Más festivos los de El Relámpago; más serios los del velocista de Brooklyn. Y la mirada, ya sabéis, en Río de Janeiro, en esos Juegos Olímpicos enrevesados, llenos de malas noticias ambientales, políticas, económicas, de seguridad…

¿Qué estaría bien para el debut de Bolt? Difícil de responder. En otras ocasiones ha abierto la temporada ya con marcas deslumbrantes; en otras no tanto. Siempre es interesante verle en acción. Y yo en estos casos suelo fijarme más en la impresión que da que en la marca que consigue.

Él asegura que está bien, que no tiene lesiones, que su objetivo de ganar tres medallas de oro en los Juegos Olímpicos brasileños sigue intacto. Es la segunda vez que compite en las Islas Caimán, un lugar que, al parecer, le gusta mucho, como buen caribeño que es. En 2013 también debutó en George Town, la capital, con un registro de 10.09 y un viento de +0,3 metros por segundo a favor.

El peor debut desde que corre 100 metros… aunque ese año acabó en 9.77, nada menos. Tenéis más abajo los datos de sus primeras actuaciones anuales en los 100 metros. Y también el registro del final del año.

En esas aperturas de temporada se ha asistido a registros excelentes. Por ejemplo, 9.76 en el ya lejano 2008, en aquel año en que iba a hacer 9.69 en los Juegos Olímpicos de Pekín. Al año siguiente no debutó con tanta brillantez, ni mucho menos: 10.00… pero luego acabó en 9.58, en los Mundiales de Berlín, el actual récord.

¿Qué quiere decir todo esto? Que la marca en la primera carrera puede no significar gran cosa, porque queda mucho camino por recorrer, y porque Bolt tiene como una de sus prioridades no lesionarse. Ha sufrido mucho, sabe por amarga experiencia que un percance físico le va a costar caro, que cada vez le resulta más difícil recuperarse… Tiene 29 años, lo que no le convierte en un anciano, evidentemente, pero tampoco en un sprinter en plena juventud.

Insisto: más que la marca me interesará la imagen que da, la fluidez que tenga, el Bolt que veremos, más que el que cronometren.

Ya correrá sabiendo lo que ha hecho Gatlin en Shanghai. Pero no creo que a estas alturas le preocupen todavía esas cosas.

 SUS PRIMERAS CARRERAS DE CADA AÑO Y SUS MARCAS AL ACABAR LA TEMPORADA

2007

Debut: 10.03 (+1,7). Réthimno, 18 de julio

Mejor marca del año: La misma

2008

Debut: 9.76 (+1,8). Kingston, 3 de mayo

Mejor marca del año: 9.69 (0,0). Pekín, 16 de agosto

2009

Debut: 10.00 (-0,9). Toronto, 11 de junio

Mejor marca del año: 9.58 (+0,9). Berlín, 16 de agosto

2010

Debut: 9.86 (+0,1). Daegu, 19 de mayo

Mejor marca del año: 9.82 (+0,5). Lausana, 8 de julio

2011

Debut: 9.91 (+0,6). Roma, 26 de mayo

Mejor marca del año: 9.76 (+1,3). Bruselas, 16 de septiembre

2012

Debut: 9.82 (+1,8). Kingston, 5 de mayo

Mejor marca del año: 9.63 (+1,5). Londres, 5 de agosto

2013

Debut: 10.09 (+0,3). George Town, 8 de mayo

Mejor marca del año: 9.77 (-0,3). Moscú, 11 de agosto

2014

Debut: 9.98 (-0,6). Varsovia, 23 de agosto

Mejor marca del año: La misma.

 2015

Debut: 9.87 (-0,8) y 9-87 (-1,2). Londres, 24 de julio

Mejor marca del año: 9.79 (-0,5). Pekín, 23 de agosto

 

10 mayo, 2016 | 13:40

Carreras populares y reconocimientos médicos

MAPONA 2015Por desgracia las carreras populares, el running en terminología anglosajona, han sido noticia en los últimos tiempos por la muerte súbita de algunos corredores. Se han encendido las alarmas. No es nada nuevo: en las carreras de larga distancia ha habido fallecimientos desde casi siempre o desde siempre. Por ejemplo, uno de los dos muertos olímpicos en plena actividad deportiva fue el maratoniano Francisco Lázaro, que falleció en los Juegos de Estocolmo 1912.

Sufrió un golpe de calor por las altas temperaturas durante la carrera y murió al día siguiente en el hospital, sin haber recuperado el sentido. Se cayó cuando iban unos 29 kilómetros. Era la primera vez que Portugal participaba en unos Juegos, y lo hizo con seis deportistas, de atletismo (Lázaro fue el abanderado), lucha y esgrima. Se recolectaron 14.010 coronas suecas para el fallecido, que se enviaron a la familia. En 1924 se puso su nombre a una calle de Lisboa.

El otro muerto fue un ciclista: el danés Knut Jensen, que falleció en la prueba de 100 kilómetros contra reloj de Roma 1960. La autopsia demostró que había tomado anfetaminas.

Y el creador de la leyenda maratoniana, Felípides, o Feidípides, también falleció cuando llevó la noticia de la victoria ateniense ante los persas en la Batalla de Marathon.

Ha habido muertos en Nueva York, en Madrid… en muchos sitios. ¿Quiere esto decir que correr es peligroso? Absolutamente, no. En otros deportes también hay muerte súbita, y las imágenes de futbolistas muertos fulminantemente durante un partido nos han estremecido a todos. Correr beneficia la salud, da vida, añade calidad a nuestra existencia, es una actividad absolutamente recomendable…

Pero hay que tener precauciones, como con todo en la vida. Por ejemplo, soy absolutamente partidario de exigir reconocimientos médicos a todos aquellos que pretendan competir en las carreras populares. No es imposible (en Francia y en Italia son obligatorias), pero hace falta esfuerzo y voluntad entre todas las partes, incluídos los responsables de Sanidad en cada una de las Comunidades Autónomas.

Mari Luz, mi mujer, que también es periodista, y me descarga de trabajo, ha hecho las llamadas pertinentes y tras una especie de calvario (teléfonos que no contestan, gente que no sabe, que te pide que envíes correos electrónicos con todos tus datos…) consigue enterarse: la Sanidad pública recomienda acudir al médico de familia, éste decide si es necesario o no hacer un reconocimiento médico y, en consecuencia, te envía o no al especialista, que es el que decide en última instancia. Y decide, obviamente, qué tipo de reconocimiento.

Yo tengo claro que un simple electrocardiograma no es definitivo. Hay que hacer una prueba de esfuerzo, corriendo en cinta y con control médico total. Pero me temo que la Sanidad pública no esté dispuesta a tanto, o no tenga capacidad para atender a miles de solicitudes. Lo entiendo. Queda el recurso de acudir a la sanidad privada, pero desconozco qué coste tendría. Si es un test de esfuerzo supongo que no es barato.

No quiero profundizar más en temas económicos, porque esto es cuestión de cada uno. Pero la vida vale mucho, mucho, mucho…

Y, en todo caso, hay que tener cuidado. Me dijo hace un montón de tiempo Ricardo Ortega, que entonces tenía el récord español de maratón y era médico: “Al popular que corre una maratón yo le diría que si piensa que va lento, vaya todavía más lento”. Frase para recordar. Os remito también al post de mi amigo José Luis López, con quien he compartido viajes, alegrías, penas y hasta transmisiones de la Diamond League en Canal +. Podéis leerle en el blog que tiene en as.com aquí: http://blogs.as.com/deporte-vida/

A los populares yo les diría que correr pruebas urbanas debe ser un placer, no un martirio, que se trata, sobre todo, de llegar a la meta en buena condición. Disfrutad, disfrutad… No corráis riesgos. ¡Qué más da terminar el 2.500 que el 3.000! ¡Pásalo bien y cuando termines disfruta de la marca que hayas hecho, sea cual sea, y de tu familia.

De eso se trata, ¿no?

07 mayo, 2016 | 13:08

Bolt: 100 días para los 100 metros de Río



BOLT BOLT 3840_547512_1440687532_album_grandeEste sábado 7 de mayo faltan exactamente 100 días para la final olímpica de los 100 metros, que en Río se disputarán pasadas las diez y media de la noche del día 14 de agosto, es decir, las dos y media de la madrugada en la España peninsular. Será el momento cumbre del atletismo en la ciudad brasileña y uno de los más esperados en cualquier deporte durante los Juegos. Un acontecimiento.

Faltan 100 días y 100 días es mucho tiempo, pero está claro que todas las miradas van a centrarse en Usain Bolt, el más grande de la historia del atletismo, en mi opinión. ¿Qué puede pasar? Evidentemente no lo sabemos, pero sí podemos suponer algunas cosas, haciendo un poco de atletismo-ficción.

El jamaicano tiene como objetivo repetir sus tres oros en 100, 200 y 4x100 metros de las dos últimas ediciones olímpicas, las de Pekín 2008 y Londres 2012. Limitándonos al hectómetro: si vence Usain se convertirá en el único sprinter de la historia que colecciona tres oros consecutivos en la distancia. Hasta ahora está empatado con Carl Lewis en dos títulos. Ningún otro velocista ha logrado más que una medalla dorada. Los datos los tenéis más abajo, sintetizados.

También sería el tercer título para Jamaica, que nunca conoció la victoria (aunque sí había probado el podio) antes de las victorias de El Relámpago. Aunque hay que recordar que el canadiense Donovan Bailey, nacido en la isla caribeña, venció en los Juegos de Atlanta 1996, con récord mundial incluído.

En el medallero por países la superioridad estadounidense es abrumadora, con quince oros, trece platas y ocho bronces. Tiene más campeones que todos los demás países juntos. Si Usain Bolt (u otro jamaicano) venciese en Río, el pequeño país empataría con Gran Bretaña, que ha tenido tres campeones. Harold Abrahams (París 1924, en la película Carros de Fuego, que da nombre a este blog), Alan Wells (Moscú 1980, en ausencia de los velocistas norteamericanos, por el boicot) y Linford Christie (Barcelona 1992, en ausencia en la prueba de Carl Lewis, que fracasó en esta distancia en los Trials).

Y si Bolt está empatado con King Carl en número de oros (dos) también lo está en demostración de superioridad: ambos vencieron con dos décimas de diferencia, el uno en Los Ángeles 1984 y el otro en Pekín 2008. Están igualados en este aspecto con el estadounidense Thomas Burke, el primer campeón olímpico de 100 metros de la historia (Atenas 1896), que también venció con dos décima (cronometraje manual) aunque hay que aclarar que se cronometró oficialmente sólo al primero y que los demás puestos se hacían por estimación. Por cierto, en aquella final casi prehistórica el vencedor fue el único de los competidores que salió en una posición similar a la que se adopta en la actualidad, porque los demás corredores partieron erguidos, de una u otra forma.

En tres ocasiones el vencedor y el medallista de plata hicieron el mismo tiempo, como tenéis también reflejado en los cuadros al final del texto.

En fin, 100 días en los que van a pasar muchas cosas. En estos primeros compases de la temporada la gran noticia es el regreso a marcas por debajo de diez segundos de Yohan Blake, acosado en los últimos tiempos por las lesiones. No rompía esa barrera desde 2012. Parece que su calvario ha pasado.

Blake hizo 9.95 (+1,4) en Kingston, el 16 de abril. Sólo le precede en el ránking el qatarí nacido en Nigeria Femi Ogunode (9.91, con +0,6, el 22 de abril en   

BROMMELL-POWELL PORTLAND

Gainesville). También ha corrido por debajo de los diez segundos los sudafricanos Akani Simbine (9.96, con +0,4, el 8 de marzo en Pretoria) y Wayde van Niekerk (9.98, con +1,5, el 12 de marzo en Bloemfontaine) y el jamaicano Omar McLeod (9.99, con +2,0, el 23 de abril en Fayetteville), que este viernes venció en los 100 metros vallas de Doha y que es el único atleta que ha bajado de 13 segundos en las vallas y de 10 en 100 lisos. Un hombre para la historia, como Wayde van Niekerk, el único que ha roto las barreras de los diez segundos en 100, de los 20 en 200 y de los 44 en los 400. Un prodigio.

¿Y qué pasará a lo largo de la temporada con Justin Gatlin, que ha corrido en 9.90 con viento superior al permitido de 2,3? ¿Y con Asafa Powell, del que sabemos que es capaz de correr rapidísimamente en los 60 metros en sala… y de rendir mal en la alta competición, como casi siempre. ¿Y de los jóvenes Trayvon Bromell (en la imagen superior, junto a Powell en la final mundialista indoor de Portland) y Andre de Grasse, estadounidense y canadiense que compartieron bronce en los Mundiales de Pekín? De momento el primero ha corrido en 10.04 y el segundo en 9.99, pero con un viento generoso de espaldas: 3,3.

¿Y qué pasará con el propio Usain Bolt, que ya tiene 29 años? Muchas preguntas que en los próximos cien días van a comenzar a despejarse.

Aquí tenéis algunos datos curiosos sobre los 100 metros en los Juegos Olímpicos:

LOS MEJORES

Carl Lewis (Estados Unidos): Oro en Los Ángeles 1984 y Seúl 1988

rLEWIS, Carl -Londres 2012

Linford Christie (Gran Bretaña): Oro en Barcelona 1992 y plata en Seúl 1988

Valeriy Borzov (Urss/Ucrania): Oro en Múnich 1972 y bronce en Montreal 1976

Maurice Greene (Estados Unidos): Oro en Sidney 2000 y bronce en Atenas 2004

Justin Gatlin (Estados Unidos): Oro en Atenas 2004 y bronce en Londres 2012

MEDALLERO

(Todos los países con al menos un título)

  1. Estados Unidos:15 oros-13 platas-8 bronces=36
  2. Gran Bretaña:3-2-3=8
  3. Jamaica: 2-4-1=7
  4. Canadá: 2-0-3=5
  5. Trinidad: 1-2-1=4
  6. Alemania Federal: 1-1-2=4
  7. Unión Soviética (Ucrania): 1-0-1=2
  8. Sudáfrica: 1-0-0=1

LOS VENCEDORES MÁS CLAROS…

Los Ángeles 1984 (20 centésimas): 1. Carl Lewis (Usa), 9.99; 2. Sam Graddy (Usa), 10.19

Pekín 2008 (20 centésimas): 1. Usain Bolt (Jam), 9.69; 2. Richard Thompson (Tri), 9.89

Atenas 1896 (dos décimas): 1. Thomas Burke (Usa), 12.0; 2. Fritz Hofman (Ale), 12.2. Esta segunda marca es estimada.

…Y LOS MÁS AJUSTADOS

Amberes 1920: 1. Charly Paddock (Usa), 10.8; 2. Morris Kirksey (Usa), 10.8

Los Ángeles 1932: 1. Eddie Tolan (Usa), 10.3; 2. Ralph Metcalfe (Isa), 10.3

Moscú 1980: 1. Alan Wells (GBr), 10.25; 2. Silvio Leonard (Cub), 10.25

 

POR OTRO LADO…

…http://periodismodeportivodecalidad.blogspot.com.es

ha elaborado, por sugerencia de los lectores a través de twitter y Facebook, un censo de blogs deportivos especializados y de calidad en lengua castellana, en el que se encuentra Carros de Fuego. Y otros varios, algunos de los cuales son de amigos míos, a los que conozco de años. Un orgullo figurar a su lado.

Al Aire Libre (en Diario Vasco) por Juan Carlos Hernández:

@ColectivoDMSRhttps://twitter.com/ColectivoDMSR

http://blogs.diariovasco.com/airelibre/

Atletismo a Tope (en Diario Vasco) por Antxon Blanco

@AntxonBlanco

http://atletismoatope.diariovasco.com/

Blog de Ignacio Romo por

@ignacioromo66

https://iromo.svbtle.com/

Carros de Fuego (en Diario AS) por Ángel Cruz

@AngelCruzJ

http://blogs.as.com/carros-de-fuego/?omnil=src-sab

El Pajarito Inglés (en Diario Vasco) por Karel López

@Karellopez

http://blogs.diariovasco.com/pajaritoingles/

Ser13gio por Sergio Fernández

@ser13gio (ultramaratones)

http://ser13gio.blogspot.com.es/

Sosaku Runner por @SosakuRunner

http://sosakurunner.blogspot.com.es/

Soy Cobarde por @SoyCobarde2

http://www.soycobarde.com/

Territorio Beamon (en Runners World) por Miguel Calvo

@Miguel Calvo_A

http://blogs.runners.es/territoriobeamon/

05 mayo, 2016 | 14:05

Caterine Ibargüen, la 'Pantera Negra' invencible

IBARGUEN MOSCÚ 15
El 5 de agosto de 2012 la colombiana Caterine Ibargüen, conocida como La Pantera Negra, se clasificó segunda en el triple salto de los Juegos Olímpicos de Londres. Llegó a 14,80 metros, pero la kazaja Olga Rypakova saltó 18 centímetros más y se llevó la victoria y el oro. Aquella fue la última derrota de Caterine, una antigua saltadora de altura que coincidió en la alta competición con Ruth Beitia, aunque nunca obtuvo resultados de alto nivel en el salto vertical.

Ibargüen va camino de los cuatro años sin conocer la derrota y eso la convierte en la atleta (hombre o mujer) con mayor racha victoriosa entre los deportistas actuales. Este viernes compite en Doha, en la reunión inaugural de la Diamond League, ese circuito espléndido que alimenta maravillosamente el ránking mundial.

Caterine Ibargüen nació en Apartadó, en la provincia de Antioquía, una zona mundialmente conocida por sus plantaciones de bananas, y fue criada por su abuela, Ayola Rivas, porque sus padres se separaron cuando era niña. Su madre, Francisca, era cocinera en las minas de oro de Antioquía y su padre, Williams, vivía en Venezuela.

Su primer deporte fue el voleibol, pero a partir de los doce años se inclinó por el atletismo y concretamente por el salto de altura. Recibió una beca para entrenarse con el técnico cubano Jorge Luis Alfaro en Villa Deportiva Antonio Roldán Betancour, en Medellín. Luego pasó a entrenarse con la también cubana Regla Sandrino.

Fue olímpica en Atenas 2004 y acudió a los Mundiales al aire libre de Helsinki 2005 y Berlín 2009 y en pista cubierta de Moscú 2006, donde coincidió con Ruth Beitia, pero nunca pasó de la calificación y jamás saltó más de 1,85 metros.

Vista su escasa progresión internacional cambió el salto vertical por los horizontales y más concretamente por el triple. No brilló aún en los Mundiales Júniors de Kingston, aquellos en los que explotó Usain Bolt, un atleta de su misma generación. Tampoco destacó en los Mundiales en pista cubierta de Moscú 2006 y no se clasificó para los Juegos Olímpicos de Pekín, lo que le hizo dudar de sus posibilidades y pensó, incluso, en dejar el atletismo.

Decidió trasladarse a Puerto Rico para estudiar puericultura en la Universidad Metropolitana y cambió de técnico, pero siguió confiando en los entrenadores cubanos, de gran prestigio internacional. Esta vez se trataba de Ubaldo Duany.

El gran salto adelante lo dio en 2011 y en los Mundiales de Daegu consiguió la medalla de bronce. A partir de ahí todo fueron alegrías, porque también lo fue la plata en Londres 2012, evidentemente: era la segunda para su país, tras el bronce logrado por Ximena Restrepo en los 400 metros de Barcelona 1992. Aquélla fue su última derrota. Una síntesis de su historial la tenéis más abajo.

CATERINE IBARGÜEN, EN DATOS

Ibarguen

Nació el 12 de febrero de 1984 en Apartadó (Antioquía, Colombia)

Mide 1,80 metros y pesa 65 kilos

Juegos Olímpicos

Londres 2012: Plata

Mundiales

Daegu 2011: Bronce

Moscú 2013: Oro

Pekín 2015: Oro

El programa de la Diamond League

Mayo

6: Doha

14: Shanghai

22: Rabat

28: Eugene

Junio

2: Roma

5: Birmingham

9: Oslo

16: Estocolmo

Julio

15: Mónaco

22-23: Londres

Agosto

25: Lausana

27: París

Septiembre

1: Zúrich

9: Bruselas

02 mayo, 2016 | 18:10

La Diamond League arranca con novedades

RUTHDIAEl viernes (Canal* Deportes) se inicia el gran circuito mundial de reuniones de atletismo: la Diamond League. Un festival para los aficionados, catorce reuniones que impulsan el ránking mundial de manera impresionante. Que vende atletismo, que falta nos hace. Una maravilla con la que disfrutamos los buenos aficionados.

La secuencia se inicia en Doha (Qatar), la ciudad en la que nació Mutaz Essa Barshim, que saltará altura en su casa. Ya sabéis que es el hombre que más se ha elevado (2,43 metros) tras Javier Sotomayor (2,45). El mitin promete: Caterine Ibargüen, Dafne Schippers, Asbel Kiprop… Y entre los españoles Orlando Ortega, el cubano nacionalizado. Pero de la participación hablaré otro día.

¿Qué novedades tiene la Diamond este año? Las dos principales son que Rabat sustituye a Nueva York en la lista de las catorce reuniones que la componen, y que cambia el sistema de puntuación.

La capital marroquí ha puesto dinero sobre la mesa. Nueva York parece que no estaba muy interesada en seguir. Y a la IAAF le venía muy bien, por imagen y por razones financieras y comerciales, extender a África el circuito. Y así se ha hecho.

El sistema de puntuación se amplía a más atletas. Queda ahora de la siguiente manera: el ganador recibe 10 puntos, el segundo 6, el tercero 4, el cuarto tres, el quinto dos y el sexto uno. En las dos reuniones finales, la Weltklasse de Zúrich y el Memorial Ivo van Damme de Bruselas, las puntuaciones se doblan. La presencia en ellas es imprescindible para optar a los premios.

Gana obviamente el que suma más puntos al final y en caso de empate el que más victorias haya logrado. En caso de que siga la igualdad decide el resultado en Zúrich o en Bruselas.

La Diamond repartirá en total ocho millones de dólares. Cada vencedor final en cada una de las 32 pruebas entre hombre y mujeres se llevará 40.000 dólares, más el trofeo con el diamante, diseñado por la joyería Beyer, de gran prestigio en Zúrich, donde trabaja desde el siglo XVIII, nada menos.

En cada una de las reuniones el ganador de la prueba se llevará 10.000 dólares, el segundo 6.000 y luego, sucesivamente, y hasta el octavo, 4.000, 3.000, 2.500, 2.000, 1.500 y 1.000 dólares. Mucho dinero para un deporte como el atletismo. Y cuanto más haya mejor, no lo olvidemos. Que los atletas vean recompensado su esfuerzo y su calidad.

Y otras cosas que nada tienen que ver con puntuaciones ni con recompensas económicas.

¿Sabes que…?

Ruth Beitia es la única atleta española que ha vencido en la clasificación general de la Diamond League. Lo hizo el año pasado en salto de altura, marcando un hito histórico en el atletismo nacional.

Renaud Lavillenie (Francia, pértiga) es el atleta que más Diamonds ha ganado desde que se inició la competición: seis. Le siguen Christian Taylor (Estados Unidos, triple), con cuatro, y con tres Justin Gatlin (Estados Unidos, 100), Paul Kipsile Koech (Kenia, 3.000 metros obstáculos), Piotr Malachowski (Polonia, disco) y David Oliver (Estados Unidos, 110 mv).

En categoría femenina hay ocho atletas con cuatro victorias: Valeri Adams (Nueva Zelanda, peso), Milcah Chemos (Kenia, 3.000 metros obstáculos), Allyson Felix (Estados Unidos, 200 y 400), Shelly Anne Fraser-Pryce (Jamaica, 100 y 200), Dawn Harper Nelson (Estados Unidos, 100 mv), Sandra Perkovic (Croacia, disco), Kaliese Spencer (Jamaica, 400 mv) y Barbora Spotakova (Chequia, jabalina).

Renaud Lavillenie es también el atleta que ha vencido en más mítines, con 27. Le siguen Asbel Kiprop (Kenia, 800 y 1.500), con 16, y Usain Bolt (Jamaica, 100 y 200) con 15.

En mujeres la mayor coleccionista de triunfos en reuniones es Sandra Perkovic, con 27, seguida de Valerie Adams, con 24, y Kaliese Spencer, con 21.

El que más veces ha competido en Asbel Kiprop, con 42 en 800 y 1.500. Le persiguen en este aspecto Renaud Lavillenie (38) y el discóbolo estonio Gerd Kanter y el obstaculista Paul Kipsile Koech, ambos con 37.

En la categoría femenina, la más asidua a la Diamond League es Blessing Okagbare (Nigeria, 100, 200 y longitud), con 46, seguida de la keniana Viola Jelagat Kibiwot (1.500, 3.000 y 5.000) con 44 y la jamaicana Kaliese Spencer (400 y 400 mv) con 38.

Este es el calendario de reuniones. De las catorce hay una decena en Europa, dos en Asia y una en África y en América. Y el único país que organiza dos mítines es Gran Bretaña. Una de ellas, Londres, es la única que tiene doble jornada. Aquí está la lista:

Mayo

6: Doha

14: Shanghai

22: Rabat

28: Eugene

Junio

2: Roma

5: Birmingham

9: Oslo

16: Estocolmo

Julio

15: Mónaco

22-23: Londres

Agosto

25: Lausana

27: París

Septiembre

1: Zúrich

9: Bruselas

A disfrutarlo.

 

30 abril, 2016 | 13:21

Ni Bolt ni Lewis: el 'Corredor Matemático' ganó más medallas olímpicas

BOLT, Pekin 200¿Quiénes son los atletas que han ganado más medallas en la historia olímpica, que ha cumplido ya los 120 años? Pues no han sido ni el estadounidense Carl Lewis ni el jamaicano Usain Bolt, aunque sean ellos los que tenemos más grabados a fuego en la memoria, porque han marcado toda una época en el atletismo olímpico y no olímpico. ¿Y quién ha sido? Pues un hombre casi de la prehistoria: el finlandés Paavo Nurmi, el más famoso de Los Finlandeses Voladores, también conocido como El Corredor Matemático. La explicación, el epígrafe a él dedicado.

Nurmi, nacido en Turku el 13 de junio de 1897 y fallecido en Helsinki el 2 de octubre de 1973, tiene en su haber nada menos que doce medallas olímpicas (nueve de ellas de oro y tres de plata) logradas a lo largo de tres ediciones de los Juegos: Amberes 1920, París 1924 y Amsterdam 1928. Tiene una cierta ventaja sobre otros, porque en alguna ocasión consiguió dos medallas en una sola carrera: la individual y la de equipos, que desaparecieron con el tiempo del programa.

Gana por dos a Carl Lewis, El Hijo del Viento, o King Carl, que se quedó en una decena. Entre ellas logró nueve oros, lo que le sitúa en igualdad con Nurmi. El estadounidense las consiguió a lo largo de cuatro Juegos y es el único, junto a su compatriota Alfred Oerter (disco) que ha ganado en la historia cuatro títulos olímpicos en cuatro ediciones consecutivas y en la misma prueba.

Usain Bolt, El Relámpago, ni siquiera es el tercero de esta maravillosa lista de dioses olímpicos, porque ese puesto corresponde al norteamericano Ray Ewry, que logró ocho (por seis de Bolt) y todas ellas de oro en una especialidad que tuvo mucho atractivo en su momento pero que desapareció hace ya muchos años: los saltos sin carrera. Era prácticamente imbatible en altura, longitud y triple. Su dominio se extendió durante tres ediciones olímpicas.

Y en la cuarta plaza, otro Finlandés Volador, Wile Ritola, con cinco oros y tres platas, coetáneo de Paavo Nurmi. Y ya en la quinta aparece Usain Bolt, con media docena de metales preciosos, implacable en sus victorias en 100, 200 y 4x100 metros en las citas olímpicas de Pekín 2008 y Londres 2012, una leyenda viva no sólo del atletismo, sino del deporte en general. Y que, además, es de entre los más laureados de siempre el único que sigue en activo y que aspira en Río a llegar a las nueve medallas.

Aquí tenéis a los atletas que más medallas han ganado en la historia de los Juegos. Prescindo de la edición celebrada en Atenas entre el 22 de abril y 2 de mayo de 1906, que no es oficial, aunque la literatura y la estadística anglosajona la incluyen con todos los derechos a efectos estadísticos. Compitieron 984 atletas de 20 países y posiblemente salvaron a los Juegos Olímpicos, al tener éxito deportivo y de participación tras dos desastres como fueron las ediciones de París 1900 y de Saint Louis 1904, que estuvieron a punto de convertir el sueño olímpico en una pesadilla.

12         Paavo Nurmi (Finlandia)        

             Amberes 1920: Oro en 10.000, cross individual y por equipos y plata en 5.000

             París 1924: Oro en 1.500, 5.000 3.000 por equipos y cross individual y por equipos

             Amsterdam 1928: Oro en 10.000 y plata en 5.000 y 3.000 m obst.

Se le conocía como El Corredor Matemático porque estudiaba meticulosamente los ritmos de peso y se atenía rigurosamente a ellos, mirando el crono que llevaba en la mano y que arrojaba al suelo en la última vuelta, cuando había que sprintar. Fue declarado profesional en 1932 y se le impidió participar en la maratón olímpica de ese año en Los Ángeles. Reapareció en los Juegos en Helsinki 1952: los finlandeses habían mantenido en secreto el nombre de la persona que iba a encender el pebetero. Y fue él. Una extraordinaria reivindicación ante la plana mayor del COI. CL92

 

 

 

 

 

10         Carl Lewis (Estados Unidos)

              Los Ángeles 1984: Oro en 100, 200, longitud y 4x100

              Seúl 1988: Oro en 100 y longitud y plata en 200

              Barcelona 1992: Oro en longitud y 4x100

              Atlanta 1996: Oro en longitud

El hombre que revolucionó el atletismo. En Los Ángeles 1984, con 23 años, igualó la hazaña de Jesse Owens en Berlín 1936 al ganar cuatro oros en 100, 200, longitud y 4x100. Y en Atlanta 1996 empató a Al Oerter al ganar su cuarto título consecutivo en longitud. Oerter lo había hecho en disco entre Melbourne 1956 y México 1968.

8         Ray Ewry (Estados Unidos)

           París 1900: Oro en altura, longitud y triple sin carrera

           Saint Louis 1904: Oro en altura, longitud y triple sin carrera

           Londres 1908: Oro en altura y longitud sin carrera

Se le conocía como El Hombre de Goma, por su capacidad prodigiosa para saltar sin carrera. De pequeño contrajo la polio y estuvo postrado en una silla de ruedas, con riesgo de quedar paralítico para siempre. Hizo ejercicios de rehabilitación y terminó convirtiéndose en una estrella olímpica. No podía correr normalmente y por eso se especializó en saltos sin carrera.

8         Wile Ritola (Finlandia)

           París 1924. Oro en 10.000, 3.000 m obst y cross por equipos y 3.000 m por equipos, y plata en 5.000 y cross

           Amsterdam 1928: Oro en 5.000 y plata en 10.000

Otro de los grandes Finlandeses Voladores, en una época en que El País de los Mil Lagos reinaba en las carreras de fondo. Fue el catorce entre 19 hijos de unos humildes granjeros (su padre se casó dos veces), algunos de los cuales fallecieron de niño. Con 17 años, y al igual que varios de sus hermanos, emigróa Estados Unidos y allí se formó como atleta.

6         Usain Bolt (Jamaica)

           Pekín 2008: Oro en 100, 200 y 4x100

           Londres 2012: Oro en 100, 200 y 4x100

Para mí, el mejor atleta de todos los tiempos. Impresionante competidor que ha abierto nuevos horizontes en la velocidad. Le gustan los coches rápidos (ha tenido un par de accidentes, sin gravedad), los nuggets y hacer de pinchadiscos en las noches de Kingston. Una leyenda que aspira a coronarse de nuevo este verano en Río.

6         Ralph Rose (Estados Unidos)

           Saint Louis 1904: Oro en peso, plata en disco y bronce en martillo

           Londres 1908: Oro en peso

           Estocolmo 1912: Oro en peso (suma de los dos brazos) y plata en peso

Un gigante de 1,97 metros de estatura y 110 kilos de peso, sobre todo si tenemos en cuenta la época en la que vivió. Colosal lanzador, que en Saint Louis 1904 consiguió algo insólito: ganar el peso, ser segundo en disco y tercero en martillo. En Londres 1904 fue el abanderado de su equipo y, al contrario de lo que hicieron el resto de países, no inclinó la bandera al pasar ante el palco real, lo que provocó una tremenda irritación británica. Martin Sheridan otro gran atleta estadounidense, dejó claro el asunto. “La bandera estadounidense no se inclina ante ningún rey”.

6         Robert Garrett (Estados Unidos)

           Atenas 1896: Oro en peso y disco y plata en altura y longitud

           París 1900: Bronce en peso y en triple sin carrera

Atleta muy polivalente, que era capaz de ganar medallas en lanzamientos y en saltos en los mismos Juegos, algo que ahora es pura ciencia-ficción. Miembro de una adinerada familia, propietaria de compañías ferroviarias y bancos, se educó en Princeton, una universidad de élite. Cuando decidió participar en los Juegos de Atenas 1896 consultó a profesores y expertos cómo se lanzaba disco en la Grecia Clásica. Se convirtió en banquero y financiero y, muy conservador, se negó siempre a la integración racial en las escuelas.

26 abril, 2016 | 13:59

Tras Cacho, Abascal... la decadencia del 1.500

CACHOEste verano se cumplen 32 años de un momento cumbre en el atletismo español: la medalla de bronce de José Manuel Abascal en los 1.500 metros de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, en una portentosa carrera en la que venció Sebastian Coe y fue segundo Steve Cram. Fermín Cacho siguió la senda de Abas en el kiómetro y medio, y la enriqueció poderosamente: oro en Barcelona 1992 y plata en Atlanta 1996.

Sí, una Edad de Oro de una prueba que fue emblemática en el atletismo epañol y que, por desgracia, ha dejado de serla hace mucho tiempo. Porque desde hace veinte años (Fermín en Atlanta) ningún español sube a un podio olímpico. Y desde hace ocho (dos ciclos olímpicos) ningún español disputa la final. Decadencia total.

No debemos quedarnos sólo en las medallas, aunque siempre deben ser el objetivo en la alta competición. Por ejemplo, en Los Ángeles 1984, además del bronce de Abascal, Andrés Vera se colocó en la séptima plaza. En Barcelona 1992, aparte del oro de Cacho, disputó la carrera final Manuel Pancorbo, que fue undécimo, con lo que no tiene categoríaa de finalista, pero estuvo allí. En Sidney 200 hubo dos atletas entre los ocho primeros: Andrés Díaz, séptimo, y Juan Carlos Higuero, octavo. En Atenas 2004 Reyes Estévez terminó en la séptima posición. Y, finalmente, Pekín 2008, Juan Carlos Higuero acarició el bronce y terminó en la cuarta plaza.

Y de ahí a Londres 2012, donde los tres españoles fueron eliminados a la primera. Era el peor resultado global desde aquellos Juegos del Memorial Coliseum en que Abascal se llevó la primera medalla olímpica para un corredor español. Exceptuando los Juegos de Seúl 1988, en los que ni siquiera hubo presencia española.

¿Y qué sucederá en Río 2016? Por supuesto, es muy pronto para pronosticar, pero las cosas no van a ser fáciles, obviamente. Nos hemos quedado descolgados. No veo a ningún español entre los doce que disputarán la final. Y me haría inmensamente feliz equivocarme.

El descuelgue, por cierto, no sólo se ha producido en las competiciones olímpicas, que son las que ahora nos ocupan. También en el ránking. Lógicamente ambas cosas suelen ir paralelas. Un ejemplo: las cinco mejores marcas de la historia las han conseguido los atletas españoles antes del año 2000, es decir, en el siglo XX, no en el XXI.

Estos son esos atletas míticos y sus registros:

3:28.95 Fermín Cacho. Zúrich 1997

3:30.57 Reyes Estévez. Sevilla 1999

3:30.92 José Luis González. Niza 1985

3:30.96 Isaac Viciosa. Montecarlo 1998

3:31.13 José Manuel Abascal. Barcelona 1986

El año pasado el mejor español del ránking fue David Bustos, con 3:35.97. Y mientras los mejores silleros españoles no era extraño que se colocaran entre los diez primeros de las listas mundiales, esa marca de David le situó en 2015 en el puesto 49 del mundo.

Un recordatorio de las grandes posiciones de atletas españoles en el ránking mundial de 1.500, queno quiere ser exhaustivo: Fermín Cacho, segundo en 1993 (3:32.01) y 1997 (3:28.95) y tercero en 1991 (3:32.01), José Luis González, cuarto en 1985 (3:30.92); Reyes Estévez, cuarto en 1999 (3:30.57); José Manuel Abascal, quinto en 1985 (3:31.69), la misma posición que González en 1989 (3:33.33), Cacho en 1992 (3:32.69)…

Esta es la actuación de los atletas españoles desde los Juegos de Los Ángeles 1984 a la actualidad.

Los Ángeles 1984

José Manuel Abascal, bronce; Andrés Vera, 7º; José Luis González, 5º en la 1ª eliminatoria

Seúl 1988

Sin españoles en la Selección

Barcelona 1992

         Fermín Cacho, oro; Manuel Pancorbo, 11º; José Luis González, 7º en la 3ª eliminatoria

Atlanta 1996

Fermín Cacho, plata; Isaac Viciosa, 8º en la 2ª eliminatoria; Reyes Estévez, 10º en la 2ª eliminatoria

Sidney 2000

Andrés Díaz, 7º; Juan Carlos Higuero, 8º; José Antonio Redolat, 11º en la 1ª semifinal

Atenas 2004

Reyes Estévez, 7º; Álvaro Fernández, 7º en la 2ª semifinal; Juan Carlos Higuero, 8º en la 2ª semifinal

Pekín 2008

Juan Carlos Higuero, 4º; Arturo Casado, 10º en la 2ª semifinal; Reyes Estévez, 8º en la 1ª eliminatoria

Londres 2012

Álvaro Rodríguez, 12º en la 1ª eliminatoria; David Bustos, 8º en la 2ª eliminatoria; Diego Ruiz, 7º en la 3ª eliminatoria

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