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30 marzo, 2016 | 22:45

Niekerk logra lo que Bolt no alcanzó

NIEKERKHace algún tiempo escribí un post sobre la hazaña de Tyson Gay, el estadounidense que era el único velocista de la historia que había bajado de 10 segundos en los 100 metros, de 20 en los 200 y de 45 en los 400. Marcas respectivas de 9.69, 19.58 y 44.89. Impresionante, desde luego. Pero este verano austral el sudafricano Wayde van Niekerk, campeón mundial de la vuelta a la pista en los Mundiales de Pekín del año pasado, ha dado un paso adelante y se ha convertido en el primer sprinter que ha bajado de 10 segundos en el hectómetro (9.98), de 20 en la media vuelta a la pista (19.94) y de 44 segundos en la vuelta completa (43.48). Absolutamente genial. Os debía otro post sobre el sudafricano, pero por diversos motivos no he podido hacerlo.

Esos 43.48, hechos el 26 de agosto de 2015 en El Nido pequinés, son la cuarta mejor marca de todos los tiempos y la primera que no pertenece a un estadounidense. Le preceden Michael Johnson (43.18 en los Mundiales de Sevilla, el 28 de agosto de 1999), Harry Butch Reynolds (43.29 en la Weltklasse de Zúrich, el 17 de agosto de 1988) y Jeremy Wariner (43.45 en los Mundiales de Osaka, el 31 de agosto de 2007).

Wayde van Niekerk nació el 15 de julio de 1992 en Ciudad del Cabo, pero actualmente vive en Bloemfontein, también en Sudáfrica. Mide 1,83 y pesa 72 kilos y se entrena con una septuagenaria, Anna Sophie Botha, que fue la que decidió que abandonase los 200 metros (se lesionaba muy a menudo) para dedicarse a los 400, donde la velocidad punta siempre es inferior.

Sus entrenamientos son descritos por él mismo como “una tortura”. También ayuda en los entrenamientos Cobus Calldo.

Sus padres también eran atletas, ambos saltadores de altura: su madre, Odessa, llegó a saltar 1,80 (también era velocista) y su padre, Wayne, llegó a los dos metros.

Vistos los antecedentes familiares no es extraño que en atletismo comenzara saltando altura y recuerda que consiguió 2,06 como júnior, aunque en otras ocasiones ha dudado si llegó a saltar 2,04 o 2,05 cuando tenía 17 años. También jugaba al rugby, como buen sudafricano, pero su pasión era el fútbol, y se declara hincha del Liverpool.

A finales de 2009 abandona definitivamente la altura y consigue su primer éxito internacional: cuarto en los Mundiales júniors de Moncton (Canadá), en los 200 metros. En los Mundiales de Moscú 2013 ya compite en los 400 metros y es quinto en la quinta serie. Le esperaba un salto de calidad inmenso, porque sólo dos años después, en los Campeonatos del Mundo de Pekín, vence en una impresionante final de 400 metros.

Y este invierno (verano en Sudáfrica) corre los 100 metros en un tiempo de 9.98 (+1,5) en Bloemfontein, el 12 de marzo pasado. Y en ese momento hizo historia.

Cierto que sus marcas en 100 y 200 metros rozan los límites de los 10 y los 20 segundos, pero me parece que estas son únicamente plataformas de lanzamiento hacia los 400 metros, una distancia en la que creo que todavía tiene un buen grado de progresión. Sólo tres décimas de segundo le separan del récord de Michael Johnson, que es mucho y al mismo tiempo poco, aunque parezca una paradoja. Mucho, porque a esos niveles avanzar se convierte en una tarea colosal, y poco porque Van Niekerk progresa de forma impresionante: 45.09 en 2013, 44.38 en 2014 y 43.48 en 2015. Casi a segundo por año. Y además es joven: 23 años.

Aunque hay que matizar, porque en los 400 metros los atletas llegan a muy temprana edad a su máximo nivel: 24,7 años de media para los diez mejores del mundo de todos los tiempos. Hay una excepción, que es Michael Johnson, que logró el récord mundial con 31.

Sin ánimo de ser exhaustivo, aquí tenéis los velocistas más completos de la historia, además de Wayde van Niekerk:

Tyson Gay (Usa): 9.69 (2009), 19.58 (2009) y 44.89 (2010). Primero en bajar de 10.00, 20.00 y 45.00, distancia a la que ha dedicado poca atención. Podría haber quebrado esa barrera, sin duda.

BOLT1Usain Bolt (Jamaica): 9.58 (2009), 19,19 (2009) y 45.28 (2007). Ha perdido la oportunidad de ser uno de los mejores en 400, distancia que frecuentó en su primera juventud… Quizá el mejor de los mejores. Siempre lo he tenido claro. Lo de la longitud me sonaba a chino y supongo que a él también. No se olvide que es un bromista. Pero su entrenador, Glen Mills, le vio hace tiempo como cuatrocentista….pero no se puede tener todo.

Michael Johnson (Usa): 10.09 (1994), 19.32 (1996) y 43.18 (1999). El Expresso de Waco pudo ser el primer hombre en romper la barrera de 10 en 100, 20 en 200 y 44 en 400, porque sus 10.09 en la primera distancia son claramente inferiores a sus posibilidades. Corrió poco esta distancia, pero de paso hacia el récord de 400 hizo 10.12 en el primer 100, lógicamente en curva.

Xavier Carter (Usa): 10.00 (2008), 19.63 (2006) y 44.53 (2006). Le llamaban Mister X, por lo de Xavier y porque hacía un gesto con los brazos imitando esa letra cuando llegaba a la meta.

Wallace Spearmon (Usa): 9.96 (2007), 19.65 (2006) y 45.22 (2006). Internacionalmente se limitó a los 200. Su padre fue bronce en los Panamericanos de 1987. Amigo personal de Usain Bolt.

Pietro Mennea (Italia): 10.01 (1979), 19.72 (1979) y 45.87 (1977). Todavía el velocista blanco más rápido en 200 metros, con récord de Europa.

Konstadinos Kederis (Grecia): 10.15 (2001), 19.85 (2002) y 45.60 (1998). Protagonizó un caso de dopaje en Atenas 2004, con caída de moto falsa incluída.

Y entre los históricos, Tommie Smith, el hombre que protagonizó junto a su amigo, compañero y rival John Carlos el Black Power en los Juegos de México 1968, que tenía 10.1 en 100 metros, 19.83 en 200 y 44.5 en 400.  

27 marzo, 2016 | 12:27

Dopaje: el atletismo es líder en España

MULLErA LONDRES 2012Ángel Mullera (en la imagen en Londres 2012, en fotografía hecha por mi compañero Pepe Andrés) es nuestro último sancionado por dopaje y contribuye a reforzar al atletismo como líder en la lista de dopados españoles. Triste liderazgo, por cierto. Volveré inmediatamente sobre ello. El escándalo de Mullera venía de lejos, por cierto. Vamos con él. Ha sido sancionado durante dos años por eludir un control antidopaje, presumiblemente escapando por el jardín, de una forma, imagino, muy poco señorial. Mullera, que estaba bajo permanente sospecha desde 2012, es el último de una lista demasiado larga entre atletas que han conseguido medallas en la alta competición (Juegos Olímpicos y Campeonatos Mundiales y Europeos) y que podéis leer en este reportaje publicado en as.com http://masdeporte.as.com/masdeporte/2016/03/26/atletismo/1459007586_597103.html

Aclaro desde el principio que la mayoría de estas medallas las consiguieron antes de ser sancionados, por lo que no hay nada que oponer legalmente a su validez. Y aclaro que de la lista excluyo a aquellos que consiguieron que fueran legalmente revocados los castigos.

Una lista que comenzó con Julio Rey y que continuó con Alberto García, Raúl Fernández, Paquillo Fernández, José Luis Blanco, Antonio Jiménez Pentinel, Alemayehu Bezabeh, Sergio Sánchez, Marta Domínguez y que culmina ahora con Ángel Mullera.

Y vamos en este punto a los datos de la Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte (AEPSAD): a día de hoy la modalidad que tiene más sancionados en firme es… el atletismo, sí. Siete casos, por cinco del ciclismo y dos de automovilismo, motonáutica y rugby. Otros ocho deportes tienen un caso cada uno. En total, 26 casos, de los que siete, repito, son atletas.: casi el 27%. Por cierto, entre los deportistas condenados por dopaje hay hasta uno de Deportes para Ciegos. Increíble, pero cierto.

En total el atletismo suma quince años de suspensión, más la perpetua a Josephine Onyia, la reina de la reincidencia. Y en total, también, 16.500 euros de multas impuestas a cuatro de esos siete atletas.

Volvemos a la lista de dopados que consiguieron antes o después de su sanción medallas en la élite. Mucha gente de alta calidad. Y eso que me parece ya demasiado un solo atleta dopado. Ya sé que hay países que están en peor condición que nosotros en este aspecto (Rusia, excluída internacionalmente; Kenia, bajo estrecha vigilancia, Etiopía en los aledaños de la tempestad, Estados Unidos con algunos casos muy señalados…) pero el hecho de que el dopaje campe por sus respetos en otros lados no me llena de consuelo sobre el nuestro, como es obvio.

En esa lista de diez atletas de gran éxito que a lo largo de sus carreras deportivas han sido señalados por el dedo del dopaje, hay cuatro obstaculistas, casi la mitad, lo que no deja de ser llamativo: Marta Domínguez, José Luis Blanco, Antonio Jiménez Pentinel y Ángel Mullera. Hay otros mediofondistas y fondistas, como Julio Rey, Alberto García, Alemayehu Bezabeh y Sergio Sánchez; un marchador (Paquillo Fernández) y un solo representante de concursos, el saltador de longitud Raúl Fernández.

Todos, evidentemente, rechazaron su culpabilidad. Algunos amenazaron con poner o estudiar acciones legales en contra de la prensa que destapó o reveló las irregularidades (José Luis Blanco y Marta) y que nunca llegaron a ponerse, que yo sepa. Otros negaron lo innegable (Paquillo, cuando la Guardia Civil ya había confiscado en su casa de Guadix material dopante más que comprometedor). Marta Domínguez y Alberto García hablaban presuntamente en clave y compartían una botella de ron, algo muy difícil de entender cuando el uno vivía en Madrid y la otra en Palencia, a 240 km de distancia…

Hay operaciones de las Fuerzas de Seguridad bautizadas de todo tipo de maneras: Galgo, Puerto, Jimbo, Grial… Y existe un auto (Galgo) de la titular del Juzgado de Instrucción número 24 de la Plaza de Castilla de Madrid, que conservo, cuya lectura es estremecedora.

Por cierto, que cuando llamé por teléfono a un altísimo cargo de la RFEA para que me comentase ese auto me contestó que no lo tenía porque el caso estaba bajo secreto de sumario. Me quedé estupefacto, porque yo lo tenía encima de la mesa, enviado a mi domicilio por correo electrónico por los servicios de prensa de la Plaza de Castilla, simplemente con pedirlo. Curioso, ¿verdad?

Y es que hay que insistir en que la RFEA sólo ha aceptado la sanción a Marta cuando ha sido inevitable, que exculpó a Bezabeh, a quien sancionaron otras instancias… En fin. A propósito de Bezabeh, otro cargo de la RFEA le calificó en televisión de “atleta ejemplar”, cuando el fondista de Addis Abeba estaba compitiendo de nuevo, tras cumplir su sanción. ¡Hombre, ejemplar…!

Y permitidme que me extienda un poco en el caso de Ángel Mullera. Mi compañero en AS Jesús Mínguez desveló en 2012, antes de los Juegos, que el obstaculista se interesaba a través de correos electrónicos por cómo conseguir EPO y cómo enmascararla, lo que ya de por sí es motivo de descalificación. Pero no lo fue. Las presiones del Consejo Superior de Deportes y del Comité Olímpico Español propiciaron que la RFEA le quitase del equipo. Hubo una apelación al TAS, la Federación esgrimió motivos técnicos y el máximo organismo jurídico mundial en el deporte falló a favor del atleta, que compitió en Londres con más pena que gloria.

Además, Mullera dio positivo con cortisona al año siguiente, aunque no fue sancionado porque aseguró que tenía asma crónica y presentó un certificado médico. Y ahora huye de un control antidopaje. Esta vez ya ha sido demasiado. Hombre, cuando uno está en todos los fregados, algo hay. Es como Marta: presuntamente en la Operación Puerto, presuntamente en la Operación Galgo y finalmente sancionada por el pasaporte sanguíneo, con la oposición de la Española, que sigue pensando que es inocente. Es un acto de fe, desde luego.

Aclaro que: no todos los miembros de la RFEA exculpan o dudan de la culpabilidad de Marta… ni mucho menos. Y no todos están de acuerdo con la política federativa en los aspectos de dopaje. Pero esa es otra historia.

23 marzo, 2016 | 13:18

Bolt y los 60; ¿Hubiera sido campeón?

BOLR MOSCÚ¿Qué hubiera hecho Usain Bolt si se hubiese animado en los momentos de su máximo esplendor a correr los 60 metros en pista cubierta? Ya advierto que no me refiero a esta última edición de los Mundiles, sido en general, y que la respuesta no puede ser concluyente, pero hay datos interesantes que conviene recordar.

En primer lugar: ¿por qué Usain no ha mostrado interés alguno, jamás, en correr bajo techo? Influye el hecho de que en Jamaica no existe ni una sola pista cubierta homologada. Y también el que no haya cultura del indoor en la isla caribeña. Y que el propio Bolt es consciente de que, en cuestión del despegue de los tacos, no hace honor a su apelativo maravilloso de El Relámpago. Un rayo es fulgurante, pero el jamaicano no lo es en los primeros metros. Afirmación, por cierto, que conviene matizar.

Usain Bolt no es un ejemplo de despegue rápido de los tacos, pero ese dato, elevado a gran categoría estadística, tiene un valor sólo relativo y a veces casi anecdótico. Raramente quien más rápido despega de los tacos gana una carrera de 100 metros. Influyen otros parámetros, más importantes, aunque menos mediáticos.

Por ejemplo, en los Mundiales de Pekín del año pasado Bolt partió de los tacos más rápido que Justin Gatlin, aunque éste tiene la fama de tener una explosividad superior a la del jamaicano. Lo más importante en estos casos son los primeros apoyos, los que marcan la progresión de la carrera. Y en eso Bolt no es tan malo como se suele decir, sino todo lo contrario.

En los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 y Londres 2012 y en los Mundiales de Berlín 2009 y Moscú 2013 ya iba en cabeza a los 30 metros. Y mantuvo esa posición hasta el final, porque, además, el caribeño es capaz de mantener la velocidad máxima más tiempo que sus rivales.

El récord mundial de los 60 metros lo tiene el estadounidense Maurice Greene en 6.39, una barbaridad. Pero Usain pasó los 60 metros de su récord mundial en los Juegos Olímpicos de Pekín en un tiempo de 6.29, una décima menos. Se puede alegar que al aire libre puede existir la ventaja del viento favorable, lógicamente inexistente en sala, pero es que en El Nido (estadio muy protegido contra la brisa) ese viento era… nulo.

Cuando Bolt batió su actual plusmarca (9.58 en los Mundiales de Berlín 2009) pasó los 60 metros en 6.31, también mucho más rápido que el récord mundial de Mo Greene, aunque en este caso el viento fue de 0.9 a favor. Sin esa ayuda, también hubiera sido récord mundial indoor.

¿Quiere todo esto decir que Usain Bolt hubiera podido ser récordman mundial y campeón del mundo de 60 metros? Sí: si hubiera preparado a tope la competición, algo que nunca ha estado en su ánimo, porque Bolt nunca ha hecho una doble periodización y en los meses invernales hace una gran carga de trabajo (confiesa que a veces acaba vomitando), incompatible con estar fino en una distancia tan exigente como los 60 metros, donde cualquier mínimo error se paga duramente. ¡Que se lo pregunten a Dafne Schippers sobre su actuación en los Mundiales de Portland!

A propósito de Portland: venció Trayvon Bromell con 6.47, una marca que hubiera sido muy accesible para el mejor Bolt e incluso para el actual, que ya no está en el cénit, aunque sigue siendo el mejor… si hubiera preparado los Mundiales en ausencia de lesiones.

El velocista que mejor ha compatibilizado en la historia los 60 y los 100 metros es el estadounidense Maurice Greene, que tiene el récord mundial indoor (hecho en Madrid, por cierto) y que lo tuvo en el hectómetro. Para establecer la lista que tenéis más abajo me he limitado a sumar los puestos en el ránking mundial de todos los tiempos en el indoor y al aire libre. Y esto es lo que me sale (entre paréntesis, el puesto en las listas mundiales):

  1. Maurice Greene (Usa): 6.39 (1º) y 9.79 (7º)
  2. Asafa Powell (Jam): 6.44 (5º) y 9.72 (4º)
  3. Justin Gatlin (Usa): 6.45 (6º) 9.74 (5º)
  4. Bruny Surin (Can): 6.45 (6º) y 9.84 (10º)
  5. Trayvon Bromell (Usa): 6.47 (17º) y 9.84 (10º)

Y los únicos, también en la historia, que han sido campeones mundiales en pista cubierta y al aire libre son dos norteamericanos Justin Gatlin, que bajo techo ganó en Estambul 2012 y al aire libre en París 2003, y Maurice Greene oro en pista cubierta en Maebashi 1999 y al aire libre en Atenas 1997 y Sevilla 1999.

ALBERTO CALLEJA Y MARIANO HARO

Alberto Calleja, colaborador de AS y experto en campo a través, ha entregado a la imprenta un libro sobre Mariano Haro, hecho en colaboración con el hombre que fue tres veces subcampeón mundial de cross y una auténtica leyenda. Estoy seguro de que será magnífico. Sale en abril. Estoy deseando leerlo. 

21 marzo, 2016 | 02:24

Ruth Beitia prolonga su leyenda

BEITIA, PortlandPlata para Ruth Beitia, la Gran Dama del atletismo español, en los Mundiales en pista cubierta de Portland. Y ya tiene cuatro en eta competición. La supera sólo la búlgara Stefka Kostadinova, hace años retirada, y Ruth empata con la croata Blanka Vlasic y con la alemana Heike Henkel, que también ha abandonado el atletismo hace años. Tenéis los datos pormenorizados al final del post.

Ruth sólo cedió ante una júnior, la estadounidense Vashti Cunningham, una chica de extraordinaria calidad que ha saltado 1,99 metros con sólo 18 años, récord mundial de la categoría. Yo tenía la duda de si la chica de Las Vegas iba a superar la presión de actuar por primera vez en una alta competición absoluta y, además, ante su público, lo que le daba una responsabilidad especial. Superó la prueba con matrícula de honor. La alumna superó a la maestra que es nuestra atleta. Beitia tiene exactamente el doble de años que Vashti: 36 por 18. Y a esa edad prolonga su leyenda. 

Magnífica Ruth, de nuevo: se quedó en 1,96 metros, la misma medida que Cunningham (la campeona con peor marca de la historia), que ganó porque tenía un concurso más limpio, y que la polaca Kamila Litwinko y la lituana Airiné Palsyte. Ha sido la primera vez en los Mundiales indoor que las cuatro primeras obtenían idéntica marca. Una competición apasionante.

Por cierto, que Cunningham pertenece a una familia de grandes jugadores de fútbol americano. Brillaron en este deporte puramente estadounidense su padre, Randall, que ahora es su entrenador; su tío, Sam, otra estrella, y su hermano mayor, Randall Cunningham II, que juega en la actualidad.

Volviendo a la santanderina ha disputado 26 finales en la alta competición internacional (Juegos Olímpicos y Campeonatos Mundiales y Europeos, al aire libre y en pista cubierta) y de ellas se ha clasificado entre las ocho primeras (finalista en el sentido pleno de la palabra) en 23 y ha subido al podio en doce ocasiones, tres de ellas a lo más alto del cajón.

La primera vez que consiguió un puesto en una final fue, precisamente en unos Mundiales indoor, los de Lisboa 2001, con 21 años, y la última en los recién terminados Campeonatos del Mundo indoor de Portland, con 36. Nada menos que quince años entre las más destacadas de la escena internacional.

Varias generaciones de saltadoras se han enfrentado a la eterna Ruth. Muchas de ellas han pasado, ya se han retirado, pero la discípula de Ramón Torralbo permanece. ¡Y pensar que tras los Juegos Olímpicos de Londres decidió retirarse! ¡Y eso que había sido cuarta con dos metros! O tal vez por eso. Para los aficionados y los periodistas la suya fue una dulce derrota, pero a ella le amargó profundamente y la llevó al abandono, afortunadamente temporal.

Rectificó, alentada por su entrenador, Ramón Torralbo, con quien se prepara desde que tenía once años y aparecía por las pistas para ver entrenar a su hermano. Desde su vuelta a las pistas ha sumado cinco nuevas medallas: una plata y dos bronces en los Mundiales al aire libre y en sala y dos oros en los Europeos en ambos escenarios. ¡Lo que se iba a perder de haber abandonado el atletismo activo!

Un equipo flojo

Ruth volvió a salvar a la Selección Española. Fue la única medallista en un equipo de 19 atletas en el que sólo la acompañó entre los finalistas Pablo Torrijos, séptimo en triple. A mí la actuación general del equipo me ha parecido muy decepcionante. Entre aquellos atletas que tenían series previas a la final (nueve españoles involucrados) sólo superaron una de ellas Bruno Hortelano en 60 metros lisos y Yidiel Contreras en las vallas. Bruno, además, hizo su marca personal, algo que no consiguió ningún otro español, aunque estuvieron cerca Lucas Búa en 400 (46.86 por 46.65) y Yidiel Contreras en las vallas (7.69 por 7.64).

Una actuación general manifiestamente discreta, con las excepciones reseñadas y la indulgencia que merecen atletas muy jóvenes que debutaban en la alta competición y a los que no se debe exigir mucho por el momento.

TODAS LAS FINALES DE RUTH (26)

(En negrita las medallas)

Mundiales en pista cubierta (8)

Lisboa 2001: Séptima (1,93)

Birmingham 2003: Quinta (1,96)

Moscú 2006: Bronce (1,98)

Valencia 2008: Cuarta (1,99)

Doha 2010: Plata (1,98)

Estambul 2012: Sexta (1,95)

Sopot 2014: Bronce (2,00)

Portland 2016. Plata (1,96)

Europeos en pista cubierta (6)

Madrid 2005: Plata (1,99)

Birmingham 2007: Bronce (1,96)

Turín 2009: Plata (1,99)

París 2011. Plata (1,96)

Gotemburgo 2013: Oro (1,99)

Praga 2015: Quinta (1,94)

Juegos Olímpicos (2)

Pekín 2008: Séptima (1,96)

Londres 2012: Cuarta (2,00)

Mundiales al aire libre (5)

París 2003: Undécima (1,90)

Osaka 2007: Sexta (1,97)

Berlín 2009. Quinta (1,99)

Moscú 2013: Bronce (1,97)

Pekín 2015: Quinta (1,99)

Europeos al aire libre (5)

Múnich 2002: Undécima (1,85)

Gotemburgo 2006: Novena (1,92)

Barcelona 2010. Sexta (1,95)

Helsinki 2012: Oro (1,97)

Zúrich 2014: Oro (2,01)

LAS SALTADORAS CON MÁS MEDALLAS EN MUNDIALES INDOOR

Stefka Kostadinova (Bul): Oro en Indianápolis 1987, Budapest 1989, Toronto 1993 y París 1997

Blanka Vlasic (Cro): Oro en Valencia 2008 y Doha 2010, plata en Moscú 2006 y bronce en Budapest 2004

Heike Henkel (Ale): Oro en Sevilla 1991, plata en Toronto 1993 y bronce en Budapest 1989 y Barcelona 1995

Ruth Beitia (Esp): Plata en Doha 2010 y Portland 2016 y bronce en Moscú 2006 y Sopot 2014

 

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19 marzo, 2016 | 13:10

Asafa Powell: 7 finales y 7 derrotas. Perdedor eterno

BROMMELL-POWELL PORTLANDEl jamaicano Asafa Powell, antiguo estudiante de Medicina Deportiva en la Tech University de Kingston e hijo de un pastor protestante, impresionó en las series y semifinales de los 60 metros de los Campeonatos del Mundo de Portland: dos carreras victoriosas en 6.44, marcas personales y mejores registros mundiales del año. Sin embargo, en la final cedió ante el estadounidense Trayvon Bromell: 6.47 por 6.50 (en la imagen). Este tipo de actuaciones se ha convertido en una perniciosa costumbre para el hombre que más veces en la historia ha bajado de los 10 segundos en los 100 metros.

Y es que Powell parece tener miedo a la victoria, ser incapaz de aguantar la presión justo en el momento cumbre de una competición. Sus registros son extraordinarios, pero su rendimiento en los momentos clave dista mucho de sus éxitos cronométricos, que son impresionantes.

En el Centro de Convenciones de la ciudad norteamericana corrió su séptima final de altísimo nivel… y cosechó su séptima derrota. Jamás se ha llevado una medalla de oro y solamente se ha colgado al cuello dos bronces, en los Mundiales al aire libre de Osaka 2007 y en los de Berlín 2009. Y nunca ha hecho sus mejores marcas en los momentos cumbre.

El hombre que ha sido capaz de correr ocho veces por debajo de los 9.80 en los 100 metros jamás ha sido capaz de romper la barrera de los 9.84 en una final de Juegos Olímpicos o Campeonatos Mundiales.

Powell contrasta vivamente con su compatriota y amigo Usain Bolt (aunque se entrenan en grupos distintos), que da lo mejor de sí justo en los momentos culminantes. Asafa ha batido o igualado el récord mundial de los 100 metros en cuatro ocasiones, siempre en reuniones internacionales, mientras que El Relámpago lo ha mejorado en tres, dos de ellas en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 y en los Mundiales de Berlín 2009. Y en estas dos citas mejoró también el tope de los 200 metros. Es decir, de cinco récords individuales, cuatro en Juegos o Mundiales. Un competidor como ha habido pocos en la historia de la velocidad, casi imposible de batir en los momentos cruciales. Que se lo pregunten al estadounidense Justin Gatlin en los Mundiales del verano pasado en Pekín, donde partía en principio como gran favorito y que fue derrotado por Usain.

Por orden cronológico, estas son las grandes finales a las que ha accedido Asafa Powell, y en las que siempre perdió:

Juegos de Atenas 2004. Llegó con la segunda mejor marca mundial (9.91) y fue quinto con 9.94.

Mundiales de Osaka 2007. Era el segundo del año, con 9.90, pero acabó bronce con 9.96.

Juegos de Pekín 2008. Accedió al Nido como tercer mejor sprinter del año en 100, con 9.88 y acabó quinto con 9.95.

Mundiales de Berlín 2009. Llegó como tercero del ránking, con 9.88 y acabó en esa misma posición, con 9.84.

Juegos de Londres 2012. Era el cuarto hombre, con 9.85, pero se lesionó y terminó octavo con 11.99, cuando, aparentemente, no podía optar a esa plaza.

Mundiales de Pekín 2015. Era el segundo hombre por marca (9.81) y terminó séptimo con 10.00.

Mundiales en sala de Portland. Hizo la mejor marca del mundo en series y semifinales (6.44), pero en la final rindió peor (6.50) y cedió ante Trayvon Bromell (6.47), el hombre que fue bronce en los últimos Mundiales al aire libre.

18 marzo, 2016 | 13:29

Lavillenie saltaba arbustos con una escoba

LAVILLENIE, PortlandBarbezieux-Saint-Hilaire es un pueblecito del suroeste de Francia, de 5.000 habitantes, por el que pasa el Camino de Santiago y que atrae a numerosos turistas. Allí vino al mundo el 18 de septiembre de 1986 Renaud Lavillenie, el rey de la pértiga, y allí comenzó a saltar, si puede llamarse saltar pértiga a tratar de superar arbustos en el patio de su casa provisto de una escoba. El niño Renaud quería imitar a su padre, Gilles, que había practicado una especialidad que, en el futuro, iba a dominar aquel chiquillo que organizaba en su jardín Juegos Olímpicos para sus amiguetes y para su hermano, Valentin, que también llegaría a ser pertiguista de élite. El último éxito de Renaud ha sido su victoria en los Mundiales de pista cubierta de Portland (Oregón, Estados Unidos).

Cuando nació Lavillenie (en la imagen, tras vencer en Portland), el entonces soviético Sergey Bubka, a quien iba a destronar, era capaz ya de elevarse por encima de los 6,01 metros (único hombre capaz de hacerlo en aquellos momentos), había ganado ya un Mundial y un Campeonato de Europa y soñaba con volar más y más alto, con récord tras récord, recompensados generosamente hasta convertirle en un hombre rico y en un mito del atletismo y del deporte en general.

Cuando Renaud Lavillenie comenzó a entrenarse un poco seriamente, a los siete años, en el estadio de Cognac y a las órdenes entonces poco exigentes de su padre, Bubka había subido ya hasta los 6,15 metros, su máxima conquista del espacio.

Los alcanzó en Donetsk, una ciudad actualmente arrasada por la guerra de Ucrania, donde se celebraba una reunión monotemática, con el salto con garrocha como única atracción. Nadie entonces podría ni siquiera soñar que aquel muchacho francés no muy alto y no muy fuerte, pero muy rápido y decidido, iba a ser el encargado de tomar el Palacio de Invierno y destronar al Zar.

Iba a suceder el 15 de febrero de 2014, también en Donetsk, uno de los escenarios de los éxitos de Sergey (y de Yelena Isinbayeva), organizador de la competición. Un emocionado abrazo entre los dos selló el relevo en la cúpula del salto con pértiga. Fue la última vez que se disputó esta reunión, porque Donetsk está en la actualidad casi en ruinas, pisoteado por el apocalíptico caballo de la guerra.

Lavillenie es el hombre que más se ha elevado. Tiene el récord mundial en pista cubierta en 6,16, pero al aire libre el dueño de la plusmarca sigue siendo Bubka, con los 6,14 que consiguió en la altitud de Sestriere (Italia). Ese será el objetivo estival del francés. Subir por encima de esa medida al descubierto (ahora tiene 6,05) y ganar el título olímpico, como ya lo ganó en Londres, hace cuatro años.

Es curioso que al mejor perchista de los últimos tiempos se le atragantan los Mundiales al aire libre: Ha competido cuatro veces y el oro siempre se le ha escapado de los dedos: tres bronces y una plata.

Lavillenie es un genio de la pértiga, de extraordinaria técnica, más bajo de lo normal (1,77 metros) y más liviano (69 kilos), pero más veloz que casi todos. Llega a la tabla a 35,4 kilómetros por hora, algo más rápido de lo que llegaba el Zar. Y cargado con la pértiga y sin poder bracear, lo que aumenta sustancialmente el valor de este dato. Lavillenie utiliza una garrocha más dura (resistencia a la flexión) de la que empleaba Sergey y tiene un agarre (la medida más alta a la que está la mano) de 5,08 metros. Bubka agarraba algo más alto, hasta 5,15 en momentos especialmente propicios. Es decir, que Lavillenie salva el metro y ocho centímetros de diferencia entre el agarre y su marca a base de fuerza con los brazos, impulso de catapulta del instrumento y técnica para rodear el listón.

Una maravilla.

Si Renaud comenzó a entrenarse con siete años, y con su padre, su primera experiencia internacional en competición importante no llegó hasta los veinte, cuando compitió en los Europeos Sub 23 de Debrecen (Hungría). Fue sexto y pasó desapercibido. Sin embargo, dos años después el salto de calidad fue apoteósico.

Gilles, su padre, ya sabía que tenía entre las manos una joya y, consciente de la modestia de sus conocimientos, puso en contacto a su hijo con Philippe D’Encause, un mítico técnico francés. D’Encause fue un atleta de élite: octavo en los Juegos de Seúl 1988 y décimo quinto en los de Barcelona 1992, y llegó a saltar 5,75 metros en 1993. Era hijo de Hervé d’Encause (nacido en Hanoi, cuando Indochina era una colonia francesa), medalla de bronce en los Europeos de Budapest 1966 y que llegó a tener el récord europeo de la especialidad, con 5,28 (1967).

En ese 2009 Lavillenie ganó el Europeo en pista cubierta de Turín en marzo, superó los seis metros por primera vez en junio y fue bronce en los Mundiales de Berlín en agosto. Ya estaba en la cima. Esos primeros seis metros los consiguió Lavillenie en el Campeonato de Europa por Selecciones de Leiria (Portugal), con 6,01. Superó, además, el récord francés de Jean Galfione, que tenía 5,98 desde 1999. Mejorar la plusmarca de su país no es poca cosa, porque la escuela francesa es históricamente una de las mejores del mundo. .

El primer título europeo lo consiguió Lavillenie al año siguiente, en 2010, en el estadio Lluis Companys, más conocido como Montjuïc, sede de los Juegos de 1992. Y el título olímpico lo alcanzó en Londres 2012. Tiene todos los títulos absolutos posibles, salvo el mundial, como ha quedado dicho.

Esta competición le ha sido esquiva en las cuatro ocasiones que la ha afrontado. En Berlín 2009 fue tercero, con oro para el australiano Hooker; en Daegu volvió a subir al tercer escalón del podio, esta vez con el polaco Pawel Wojciechowski como ganador. En Moscú 2014 cambió el bronce por la plata, pero cedió ante el alemán Raphael Holzdeppe, y el verano pasado, en Pekín, sucumbió ante el canadiense Shaw Barber.

Una maldición casi bíblica que sufre el primer campeón mundial indoor en Portland.

16 marzo, 2016 | 13:41

Portland: Beitia y Manolo Martínez, héroes históricos

 BEITIA-MARTÍNEZEspaña ha ganado 31 medallas en los Campeonatos Mundiales en pista cubierta (19 los hombres y doce las mujeres) y, entre ellas, sólo una de oro: la que conquistó Manuel Martínez en lanzamiento de peso en la edición disputada en Birmingham, la ciudad británica de la que España volvió con mayor colección de medallas.

Manolo venció allí con una marca de 21,24 metros y una serie en la que envió la bola en cuatro ocasiones por encima de los 21 metros: 20,73, 21,14, 21,07, 21,01, 20,70 y 21,24. La plata fue para el estadounidense John Godina y el bronce para el ucraniano Yuri Bilonog. La victoria sobre un coloso del peso como el norteamericano fue muy importante, porque Godina tiene un historial impresionante: en los Juegos Olímpicos fue plata en Atlanta 1996 y bronce en Sidney 2000; en Mundiales ganó los oros en Gotemburgo 1995, Atenas 1997 y Edmonton 2001, y, además fue campeón del mundo indoor en Lisboa 2001, competición en la que Manolo Martínez se llevó el bronce.

Es decir, el leonés (ahora responsable de lanzamientos en el Comité Técnico) tiene dos medallas mundiales bajo techo, condición que comparte con cuatro atletas: Cayetano Cornet, bronce en 400 en Budapest 1989 y Sevilla 1991; Yago Lamela, plata en longitud en Maebashi 1999 y Birmingham 2003; Alberto García, con el mismo metal en 3.000 metros en esta misma edición y bronce en Lisboa 2001, y Glory Alozie, platas en los 60 metros vallas en Birmingham 2003 y Moscú 2006.

Pero el atleta, hombre o mujer, que más veces ha pisado el podio en unos Mundiales en pista cubierta es Ruth Beitia, la gran dama del atletismo actual: bronce en Moscú 2006, plata en Doha 2010 y bronce en Sopot 2014. Le falta el oro, un oro por el que peleará este próximo domingo en Portland. Es una de sus dos asignaturas pendientes, como la de ganar una medalla en los Juegos Olímpicos. Y esta vez puede aprobarla. Por cierto, en la imagen de arriba Ruth es llevada en brazos por Manolo Martínez tras ganar la çantabra la plata en el Europeo en sala de Madrid 2005, en los que Manolo fue bronce. 

En Moscú 2006 Ruth saltó 1,98 y cedió sólo ante la rusa Elena Slesarenko (2,02) y la croata Blanka Vlasic (2,00). En Doha 2010 Ruth fue segunda con 1,98, por detrás de la balcánica (2,00) y por delante de la estadounidense Chaunté Howar Lowe (1,98). Y, por fin, en Sopot 2014 hubo empate por el título entre la rusa Mariya Kuchina y la polaca Kamila Licwinko, ambas con dos metros, la misma altura que superó la santanderina, que fue tercera.

La prueba con más medallas a lo largo de la historia de los Mundiales ha sido la de 1.500 metros, con ocho (seis platas y dos bronces), seguida por el 3.000, con siete (cinco más dos) y el salto de longitud con cuatro (dos platas y dos bronces).

El récord de metales está en Birmingham 2003, con media docena; el de finalistas en Sevilla 1991, con doce, y el equipo más numeroso compitió en esa misma edición, con 37 atletas, algo muy alejado de los quince actuales. Por cierto, que sólo han viajado a la ciudad de Oregón dos mujeres, Ruth Beitia y Ana Peleteiro, la cifra más baja de la historia. Hasta ahora el menor número de representantes femeninas se había dado en Sopot 2014 y Budapest 1989, con tres.

Ha habido varias renuncias, como sabéis, algunas sin mediar lesiones de por medio ni baja forma manifiesta. La Dirección Técnica ha admitido esas renuncias. Yo acepto cualquier opinión y cualquier decisión, como no hace falta explicar, aunque lo explico. Pero también yo soy libre para no entender, en absoluto, que un atleta de élite renuncie a participar nada menos que en unos Campeonatos Mundiales, que se celebran cada dos años. ¿Se reservan algunos para los Juegos de Río? Ya veremos lo que hacen en Río, si van, algunos de los que ahora han renunciado. Y ojalá vayan y lo hagan espléndidamente.

¿SABÉIS QUE…?

Los clubes con más atletas en el equipo son el Playas de Castellón, con seis, y el FC Barcelona, con cinco. Once deportistas entre quince, nada menos.

Los más veteranos del equipo son Ruth Beitia (36 años( y Ángel David Rodríguez (35), seguidos por Manuel Olmedo (32), Víctor Grcía y Borja Vivas (31) y Carlos Tobalina (30)

Los más jóvenes de la Selección son Ana Peleteiro (20), seguida por Álvaro de Arriba, Daniel Andújar y Marc Alcalá (21) y de Lucas Bua y Jorge Ureña (22)

Los atletas con más presencia en la Selección son Ruth Beitia (60), Ángel David Rodríguez (41) y Borja Vivas (31).

Los que menos experiencia tienen como internacionales por España son Álvaro de Arriba, Daniel Andújar y Marc Alcalá, con una sola presencia anterior. Ana Peleteiro y Yidiel Contrenas han sido internacionales en dos ocasiones.

Madrid es la única ciudad que aporta dos atletas al equipo (Ángel David Rodríguez y Victor García) y dos han nacido fuera de España: Bruno Hortelano en Wollongong (Australia), donde fueron a trabajar y actualmente residente en Estados Unidos, y Yidiel Contreras en Cienfuegos (Cuba). Éste recibió la nacionalidad española el año pasado. Y reside en Madrid

Cuatro hombres españoles han sido medallistas en Mundiales tanto en sala como al aire libre. Además de los metales ganados en pista cubierta y que podéis ver junto a otras estadísticas en el enlace Descargar PORTLAND ESPAÑOLES se llevaron medallas al descubierto José Luis González (plata en Roma 1987 en 1.500), Fermín Cacho (platas en la misma prueba en Stuttgart 1993 y Atenas 1997), Yago Lamela (plata en Sevilla 1999 y bronce en París 2003 en longitud) y Reyes Estévez (bronces en 1.500 en Atenas 1997 y Sevilla 1999).

Seis mujeres han conseguido la misma proeza: Ruth Beitia (bronce en altura en Moscú 2013), Sandra Myers ( la misma medalla en 400 en Tokio 1991), Niurka Montalvo (oro en longitud en Sevilla 1999 y bronce en Edmonton 2001), Marta Domínguez (plata en Edmonton 2001 y París 2003), Natalia Rodríguez (bronce en 1.500 en Daegu 2011, además de su descalificación, para mí injusta, en Berlín 2009, donde venció) y Mayte Martínez (bronce en 800 en Osaka 2007).

Hubo un antecedente de estos Campeonatos: los Juegos Mundiales de París 1985, en los que hubo cuatro medallas españolas: Colomán Trabado y Benjamín González, oro y plata en 800 metros; José Luis González, subcampeón en 1.500 y Javier Moracho, plata en 60 metros vallas.

13 marzo, 2016 | 12:42

'La Mujer Tijera': adiós a Yolanda Balas

BALAS, YolandaYolanda Balas falleció el pasado día 11 a las edad de 79 años, en Bucarest, la capital de Rumanía, su país, aunque ella provenía de una mezcla de rumanos y húngaros. Los más jóvenes quizá no sepáis quién era Yolanda, conocida como La Mujer Tijera, porque saltaba con ese estilo primitivo, aunque ligeramente modificado. Y llegó a elevarse muy alto: hasta 1,91 metros. Se entrenaba con Ion Söter, también saltador de altura (2,05 en 1956) con el que se casó.

Cuando alcanzó los 1,91 metros la diferencia sobre la segunda mejor atleta del ránking mundial de todos los tiempos era de trece centímetros, algo absolutamente insólito. “A veces me resultaba duro competir, porque no tenía oposición”, llegó a decir, según cita el historiador Roberto L. Quercetani en su impagable Historia del Atletismo Mundial, en el que colaboré para adaptar la traducción al español y para escribir un anexo sobre el atletismo español. Repito: un honor.

Esos 1,91 a los que llegó pueden parecer discretos en la actualidad, pero eran un auténtico prodigio en los años cincuenta y comienzos de los sesenta, cuando Balas brilló en todo su esplendor. Hay que tener memoria, saber valorar a los atletas que han enriquecido la historia de nuestro deporte, con más intensidad y brillantez que muchos de los astros actuales, porque igual que ahora nos parece una entelequia que una mujer sobrepase los 2,10 (aunque la también rumana Stefka Kostadinova tiene el récord mundial en 2,09, nada menos que desde 1987) en aquellos tiempos parecía algo inalcanzable que alguien se elevase por encima de 1,90, y Yolanda lo conquistó, aterrizando de pie en un foso de arena, salvando un listón de duro hierro. Nada de colchonetas amplias ni de barras de fibras de vidrio.

Yolanda Balas nació el 12 de diciembre de 1936 en Timisoara, medía 1,85 metros (era muy alta para su época) y pesaba 72 kilos. Fue medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Roma 1960 y en Tokio 1964 y ganó los Europeos de Estocolmo 1958 y Belgrado 1962, además de llevarse la plata, anteriormente, en Berna 1954.

Batió un total de catorce récords del mundo y llevó la plusmarca desde 1,75 (1956) hasta 1,91 (1961). No fueron consecutivos. El primero lo consiguió en Bucarest el 14 de julio de 1956, donde desbancó a la británica Thelma Hopkins, que tenía un centímetro menos desde el 5 de mayo del mismo año. Luego lo perdió a manos de la estadounidense Mildred McDaniel, lo recuperó posteriormente (tenéis todos los récords de Yolanda al final de este post, detallados) y lo volvió a perder cuando la desbancó la china Cheng Feng-jung. Por cierto, la asiática utilizó en su pierna de batida una zapatilla compensada, con suela más alta de lo normal, que fueron prohibidas al año siguiente, en 1958. Y luego La Mujer Tijera enlazó doce récords consecutivos. Una proeza. Casi siempre se superaba centímetro a centímetro.

Perdió la plusmarca el 4 de septiembre de 1971, en Viena, cuando la austríaca Ilona Gusenbauer superó 1,92 metros, saltando ya a rodillo. Gusenbauer era una atleta de extraordinaria elegancia.

Yolanda Balas tiene el récord mundial de racha victoriosa. Nada menos que 140 competiciones con triunfo enlazó entre 1956 y 1967. Su última derrota se produjo el 1 de diciembre de 1956, en los Juegos Olímpicos de Melbourne, los primeros celebrados en el hemisferio sur, en los que fue quinta. Ganó la norteamericana Mildred McDaniel con 1,76, récord del mundo citado más arriba, y la rumana se quedó en 1,67. Tenía entonces 19 años. A continuación su hegemonía fue total, hasta que su racha de 140 victorias consecutivas se quebró el 11 de junio de 1967, cuando saltó 1,68 y fue segunda tras la alemana oriental Dagmar Melzer, que superó 1,71.

Era una atleta que solía hacer concursos muy limpios, con poquísimos nulos, como podéis apreciar en la relación que viene a continuación. Su récord de menos intentos fue cuando superó 1,78 en Bucarest, con sólo tres: 1,72 a la primera y 1,78 a la segunda. El concurso más largo lo hizo cuando salvó 1,90, con ocho intentos.

Murió una atleta que ya estaba en la mitología del atletismo. Una saltadora a la que conviene recordar, porque el atletismo no empezó ayer, ni anteayer, sino mucho más atrás. Casi en la noche de los tiempos. Y ya entonces tenía sus héroes legendarios.

SUS 14 RÉCORDS

1,75 Bucarest, 14 de julio de 1956

Estadio Nacional de la República. 17:00. 1,55 (1), 1,60 (1), 1,65 (1), 1,70 (1), 1,75 (1). Cinco saltos

1,76 Bucarest, 13 de octubre de 1957

Estadio Nacional de la República. 17:00.1,60 (1), 1,64 (1), 1,68 (1), 1,71 (1), 1,73 (1) y 1,76 (1). Seis saltos

1,78 Bucarest, 7 de junio de 1958

Estadio Nacional de la República. 18:30. 1,72 (1), 1,78 (2). Tres saltos y y tres nulos en 1,81

1,80 Cluj-Napoca, 22 de junio de 1958

Estadio Nacional Ghiorghi-Dej Stadium. 10:45. 1,60 (1), 1,70 (1), 1,75 (1), 1,80 (2). Cinco saltos

1,81 Polana Brasov, 31 de junio de 1958

Estadio Nacional Sommer. 17:30. 1,60 (1), 1,70 (1), 1,75 (1), 1,78 (1), 1,81 (3). Siete saltos

1,82 Bucarest, 4 de octubre de 1958

Estadio Nacional de la República. 17:00. 1,60 (1), 1,70 (1), 1,75 (1), 1,80 (1), 1,82 (1). Cinco saltos.

1,83 Bucarest, 18 de octubre de 1958

Estadio Nacional de la República. 15:00.1,60 (1), 1,70 (1), 1,75 (1), 1,80 (1), 1,83 (1). Cinco saltos

1,84 Bucarest, 21 de septiembre de 1959

Estadio Nacional de la República. Juegos de los Balcanes. 1,61 (1), 1,66 (1), 1,70 (1), 1,77 (1), 1,81 (1), 1,84 (1). Seis saltos. Tres nulos en 1,86

1,85 Bucarest, 6 de junio de 1960

Estadio Nacional de la República. Campeonatos Internacionales de Rumanía. 19:30. 1,65 (1), 1,70 (1), 1,74 (1), 1,85 (1). Cuatro saltos

1,86 Bucarest, 10 de julio de 1960

Estadio Nacional de la República. Campeonatos Nacionales. 17:15. 1,61 (1), 1,70 (1), 1,75 (1), 1,80 (1), 1,83 (1), 1,86 (1). Seis saltos

1,87 Bucarest, 15 de abril de 1981

Estadio Tineretuloi. 1,60 (1), 1,70 (1), 1,75 (1), 1,80 (1), 1,84 (2), 1,87 (2). Ocho saltos. Tres nulos en 1,90

1,88 Varsovia, 18 de junio de 1961

Estadio Décimo Aniversario. Memorial Kusozinsky. 18:10. 1,60 (1), 1,70 (1), 1,75 (1), 1,80 (1), 1,85 (1), 1,88 (2). Siete saltos

1,90 Budapest, 8 de julio de 1961

Nepstadion. 17:25. 1,60 (1), 1,70 (1), 1,75 (1), 1,80 (1), 1,85 (1), 1,90 (3). Ocho saltos

1,91 Sofía, 16 de junio de 1961

Estadio Vasil Levski. Encuentro Bulgaria-Rumanía. 18:00. 1,60 (1), 1,70 (1), 1,75 (1), 1,80 (1), 1,85 (1), 1,88 (1), 1,91 (1). Siete saltos

10 marzo, 2016 | 14:08

Abrahams, Liddell y 'Carros de Fuego'

PELICULA CARROS FUEGORecientemente se celebró la fiesta de los Oscars, en la que se premia a lo mejor del cine, ya sabéis. Pues bien, ahora se cumplen 35 años desde que la película Carros de Fuego ganó cuatro estatuillas: Mejor Película, Mejor Música, Mejor Vestuario y Mejor Guión. Gran éxito, aunque lejos del récord de Oscars ganados por una misma película, que tienen en once Ben-Hur, Titanic y El Señor de los Anillos. El retorno del Rey.

Pero empecemos por el principio. Este blog se llama Carros de Fuego en honor a la película, la mejor hecha sobre el atletismo y sobre el Olimpismo. Pero, ¿por qué se llama así la película? Pues el título está basado nada menos que en la Biblia, un libro espléndido, religión al margen, y del que Gabriel García Márquez dijo que era “un libro cojonudo en el que sucede un montón de cosas fantásticas”.

Pues bien, sugiere la Biblia (no tembléis, que ya escribiré de atletismo sólo un poco más adelante) que el profeta Elías fue llevado a los cielos en un torbellino de fuego, o en un carro de fuego, tirado por caballos que también eran de fuego. Hay una bella ilustración en la Universidad de Salamanca. Elías subió a la gloria en un carro de fuego y los velocistas británicos de los Juegos de París 1924 también subieron a la gloria, con sus victorias en 100 (Harold Abrahams, judío convertido en 1934 al catolicismo) y 400 (Eric Liddell, cristiano protestante). De ahí viene el título de la película. Más tarde volveremos sobre ella, pero ahora vamos con los principales protagonistas reales, con sus fotos de aquella época:

ABRAHAMSHarold Abrahams: Campeón olímpico en París 1924 en 100 metros, sexto en 200 y medalla de plata en 4x100, tras Estados Unidos. Nació en Bedford, el 15 de diciembre de 1899 y falleció en Enfield, el 14 de enero de 1978. Precisamente, en su funeral comienza Carros de Fuego, convertida en un argo flash-back que ocupa toda la película. Era hijo de judíos procedentes de Lituania que triunfaron económicamente en Gran Bretaña y por eso recibió una educación esmerada, que culminó con la carrera de Derecho en Cambridge.

Ya compitió, aún sin demasiado éxito, en los Juegos de Amberes 1920, en 100, 200, longitud y 4x100 (cuarto). En París ganó por sorpresa en los 100 metros, batiendo al estadounidense Charlie Paddock, oro cuatro años antes, un atleta mediático que terminaba sus carreras dando un salto hacia la meta, que probablemente le perjudicaba. Ni siquiera ganó medalla.

La vida deportiva de Abrahams fue efímera, porque pocos meses después de su éxito dejó el atletismo por culpa de una lesión en un pie. Fue un gran periodista deportivo, comentarista de la BBC, espléndido escritor, presidente de la Federación Británica de Atletismo y magnífico estadístico.

LIDDELLEric Liddell: Campeón olímpico en París 1924 en 400 metros, con récord olímpico (47.6) y bronce en 200 metros, tras los estadounidenses Jackson Scholz y Charlie Paddock. Sus padres eran misioneros protestantes escoceses destinados en China y él nació allí, en la población de Tianjin, en el mismo país que le vería morir. A los seis años le enviaron a Escocia para estudiar. Se licenció en Ciencias Exactas en la Universidad de Edimburgo. Fue un gran jugador de rugby y llegó a participar en dos torneos del Cinco Naciones.

En la película Carros de Fuego Hugh Hudson, el director, y Colin Welland (el guionista), se permiten un bella licencia narrativa: Liddell se habría enterado en el barco que le conducía a Francia de que la prueba de los 100 metros, en la que iba a participar, era en domingo, y renunció a hacerlo porque lo prohibían sus creencias, y habría sido inscrito en 400. La realidad es que ya sabía a la perfección el calendario, de forma que no hubo tal renuncia.

Un año después de los Juegos se marchó a China para ejercer sus labores de misionero en Tianjing (su ciudad natal) y Siaochang. La situación se volvió muy peligrosa cuando Japón invadió China. Liddell envió a su esposa y a sus tres hijas a Escocia, pero él se quedó cumpliendo su misión. Fue recluído en un campo de concentración y murió el 2 de febrero de 1945, supuestamente de un tumor cerebral.

MUSSASam Mussabini: Entrenador de Harold Abrahams antes y durante los Juegos de París 1924. Nació el 6 de agosto de 1867 en Blackheath (Gran Bretaña) y falleció el 13 de marzo de 1927. Era conocido como Sam, pero su nombre era Scipio Africanus (Escipión El Africano). Descendiente de sirios, turcos y australianos, y educado en Francia. Fue velocista profesional, ejerció como periodista deportivo, se hizo entrenador de atletismo y de ciclismo y fue uno de los mejores jugadores de billar de su época, además de un gran estudioso de este deporte. Entrenó a cinco medallistas olímpicos, además de a Abrahams: Reffie Walker, oro en 100 en Londres 1908; Albert Hill, campeón de 800 y 1.500 en Amberes 1920 y de Harry Edwards, bronce en el hectómetro en esos mismos Juegos. Es célebre la recomendación que hacía a sus velocistas: “Piensa sólo en dos cosas: el disparo y la cinta de llegada. Cuando escuches el tiro, sal como un demonio hasta que se rompa la cinta”. Mayor simplicidad, imposible.

CARROS 2La película de los 4 Oscars

Carros de Fuego ganó cuatro Oscars en 1981, hace ahora 35 años, y se convirtió en un clásico del cine deportivo. Las estatuillas las ganó como mejor film (David Putman, productor), Mejor Vestuario (Milena Canonero), Mejor Guión (Colin Welland) y Mejor Música (Vangelis). También fueron nominados Terry Rawlings (Mejor Montaje) e Ian Holm (Mejor Actor Secundario), que interpretó a Sam Mussabini. Su ambientación es extraordinaria, licencias narrativas legítimas al margen. Pero el trabajo de documentación es tan extraordinario que coinciden plenamente los dorsales de los atletas y hasta las calles por las que corrieron cada uno de ellos en el Estadio de Colombes, en las cercanías de París, que tenía 500 metros de cuerda.

Si la película se ha convertido en un clásico, la música no le fue a la zaga. El compositor fue el griego Vangelis, un maestro. Pero además de esta mavillosa banda musical ha firmado también, entre otras, las de Blade Runner, La Conquista del Paraíso o Alejandro Magno. También compuso el himno oficial de la Copa del Mundo de Fútbol Corea-Japón, de 2002, y el himno de la misión espacial no tripulada Mars Odysey, encargado por la NASA. La Unión Astronómica Internacional le ha puesto el nombre de Vangelis a un asteroide. Su nombre real es Evangelos Odysseus Papathanassiou. También es un gran pintor.

En los Mundiales de Atletismo de Atenas 1997 fue invitado especial, junto a Montserrat Caballé. Interpretó Carros de Fuego en el estadio olímpico de la ciudad griega que acogió los Juegos de 1896, de noche. Yo estaba allí y nunca lo olvidaré.

OS DEBO:

Una historia sobre cómo se creó, a base de dopaje, a un récordman mundial de 100 (no era Ben Johnson=

Otro sobre el Meldonium, el dopaje de moda, que trasciende a Sharapova y afecta al atletismo

Y uno más sobre España en los Mundiales de pista cubierta

07 marzo, 2016 | 13:26

Beitia, Torrijos, Tobalina, Bua... ¿y Portland?

BEITIA, MADRID ALEGRÍAVaya por delante que los Campeonatos de España del polideportivo Gallur de Madrid me gustaron. Y vaya también por delante que esta no es ni quiere ni puede ser una contracrónica, porque la crónica ya la ha escrito espléndidamente mi compañero Juanma Bellón. Se trata de contaros algo de mis impresiones, de las que cosas que me han agradado.

Y hay que empezar, cómo no y una vez más (y que dure) por Ruth Beitia. Tenemos la suerte de haber coincidido en este momento de la historia del atletismo con una señora del atletismo, que también lo es fuera de las pistas. Ganó su título consecutivo número quince, que ya es mantener una hegemonía casi dictatorial durante años y más años. Ruth, ya sabéis, se elevó por encima de 1,98 metros, mejor marca mundial del año, empatada con la rusa Mariya Kuchina, que no podrá competir en los Mundiales de Portland a causa de la descalificación de su país por el mayúsculo escándalo de dopaje que ha protagonizado y que parece que sigue protagonizando.

Esos 1,98 ponen a Ruth en la rampa de despegue hacia el título mundial… y espero no pecar de optimismo, pero es que confío plenamente en la santanderina. Ese registro es récord mundial de mayores de 35 años, nada menos. Y en uno de sus intentos sobre los dos metros acarició la medida.

En la categoría masculina me quedo con Lucas Bua, con Pablo Torrijos y con Carlos Tobalina. Lucas Bua me pareció extraordinario en los 400 metros, con dos marcas personales y un buen dominio de la distancia, bastante complicada de correr en pista cubierta: 46.80 en las series y 46.65 en la final. Gran cuatrocentista, del que cabe esperar mucho al aire libre. Aunque aún no ha dicho su última palabra esta temporada en el indoor, obviamente.

En cuanto a Pablo Torrijos, todavía no ha alcanzado los 17 metros que superó el invierno pasado, pero está fuerte. En Gallur llegó a 16,66 y sólo le falta algún retoque para aterrizar más allá de esa distancia en Portland.

TOBAPor lo que respecta a Carlos Tobalina, es un buen intérprete del estilo rotatorio inventado por un lanzador checo en los años 50, inspirándose en la técnica del lanzamiento de disco. Este modo de lanzar la bola fue popularizado y llevado a cumbre por el soviético Alexandr Barysnikov, que llevó el récord mundial a 22,00 en 1976.

Manolo Martínez, ejemplo típico del estilo lineal (el norteamericano Parry O’Bien fue el primero que lo puso en práctica) también coqueteó con el giratorio durante algún tiempo, pero, por falta de buenos resultados, regresó a su primer amor.

Evidentemente hubo más cosas, como las buenas carreras de Kevin López en 800, de Manuel Olmedo en 1.500 y de Ayoub Mokhtar en 3.000 metros. Fueron pruebas tácticas, pero emocionantes. Y es que en un Campeonato raramente se encuentran en mediofondo cabalgadas a ritmo de vértigo. Lo que hay que pedir es que sean bonitas. Y lo fueron.

Por cierto, que en 800 asistimos a la que fue la última carrera de Antonio Reina, un maestro de la distancia, al que sus compañeros rindieron un emotivo homenaje del que participó el público. Un gran atleta que nos ha brindado muy buenos momentos. ¡Gracias!

¿Y qué decir del Mundial de Portland? Pues que me cuentan por aquí y por allá que no es objeto de deseo de muchos atletas españoles, que prefieren no encarar un viaje incómodo en una competición con el horario cambiado que no va a tener excesiva visibilidad en España. Otros ponen como disculpa para renunciar el que su preparación va encaminada hacia los Juegos Olímpicos de Río.

Respeto todas las opiniones y todas las opciones, como no hace falta ni siquiera explicar, pero siempre digo que es absolutamente compatible el indoor con el aire libre y que muchos atletas han brillado en invierno y luego lo han hecho en verano. Sinceramente, y salvo fuerza mayor, no puedo comprender que un atleta de élite renuncie a participar nada menos que en un Mundial. ¿Por qué no mirarse en el ejemplo de Ruth, que compite por todos lados, disfruta haciéndolo y además se lleva medallas? ¿Por qué no imitarla, cada uno dentro de sus posibilidades?

Parece que la Selección va a ser corta en número y me temo que con una sola posibilidad de regresar de la ciudad de Oregón con medallas: Ruth Beitia.

Y ya que vuelvo a hablar de Ruth, vamos con algún dato complementario a su décimo quinto título español bajo techo:

Marcas con las que Ruth fue campeona

2002: 1,90. 2003: 1,94. 2004: 2,00. 2005: 1,95. 2006: 1,94. 2007: 1,98. 2008: 1,96. 2009: 1,93. 2010: 1,93. 2011: 1,96. 2012: 1,88. 2013: 1,90. 2014: 2,00. 2015: 1,95. 2016: 1,98.

Ránking mundial 2016

1,98: Ruth Beitia (Esp) y Mariya Kuchina (Rus, cuyo país está suspendido internacionalmente). 1,97: Airiné Palsyté (Lit) y Kamila Litwinko (Pol). 1,95: Blanka Vlasic (Cro), Kashti Cummingham (Usa), Chaunté Lowe (Usa), Levern Spencer (St. Lucía), Michaela Hrubá (RCh), Alessia Trost (Ita) y Marie-Laurence Jungfleisch (Ale).

Atletas más veces consecutivas campeonas:

Mujeres

15 Ruth Beitia (altura), 2002 a 2016

11 Carme Blay (60 m), 1995 a 2005

11 María José Martínez Guerrero (60 mv), 1973 a 1983

9 Isabel Mozún (altura), 1976 a 1984

9 Conchi Paredes (triple), 1991 a 1999

9 Margarita Ramos (peso), 1987 a 1995

8 Mayte Martínez (800 m), 2001 a 2008

8 Naroa Agirre (pértiga), 2005 a 2012

8 Carlota Castrejana (triple), 2000 a 2007

7 Úrsula Ruiz (peso), 2010 a 2016

Hombres

MM16 Manolo Martínez (peso), 1993 a 2008

8 Ignacio Sola (pértiga), 1965 a 1972

7 David Canal (400 m),1999 a 2005

7 Javier García Chico (pértiga), 1989 a 1995

7 Borja Vivas (peso), 2009 a 2015

6 Carlos Sala (60 mv), 1988 a 1993

5 Kevin López (800 m), 2012 a 2016

5 Antonio Corgos (longitud), 1982 a 1986

5 Antonio Herrerías (peso), 1969 a 1973

5 Martín Vara (peso), 1978 a 1982

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