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30 abril, 2016 | 13:21

Ni Bolt ni Lewis: el 'Corredor Matemático' ganó más medallas olímpicas

BOLT, Pekin 200¿Quiénes son los atletas que han ganado más medallas en la historia olímpica, que ha cumplido ya los 120 años? Pues no han sido ni el estadounidense Carl Lewis ni el jamaicano Usain Bolt, aunque sean ellos los que tenemos más grabados a fuego en la memoria, porque han marcado toda una época en el atletismo olímpico y no olímpico. ¿Y quién ha sido? Pues un hombre casi de la prehistoria: el finlandés Paavo Nurmi, el más famoso de Los Finlandeses Voladores, también conocido como El Corredor Matemático. La explicación, el epígrafe a él dedicado.

Nurmi, nacido en Turku el 13 de junio de 1897 y fallecido en Helsinki el 2 de octubre de 1973, tiene en su haber nada menos que doce medallas olímpicas (nueve de ellas de oro y tres de plata) logradas a lo largo de tres ediciones de los Juegos: Amberes 1920, París 1924 y Amsterdam 1928. Tiene una cierta ventaja sobre otros, porque en alguna ocasión consiguió dos medallas en una sola carrera: la individual y la de equipos, que desaparecieron con el tiempo del programa.

Gana por dos a Carl Lewis, El Hijo del Viento, o King Carl, que se quedó en una decena. Entre ellas logró nueve oros, lo que le sitúa en igualdad con Nurmi. El estadounidense las consiguió a lo largo de cuatro Juegos y es el único, junto a su compatriota Alfred Oerter (disco) que ha ganado en la historia cuatro títulos olímpicos en cuatro ediciones consecutivas y en la misma prueba.

Usain Bolt, El Relámpago, ni siquiera es el tercero de esta maravillosa lista de dioses olímpicos, porque ese puesto corresponde al norteamericano Ray Ewry, que logró ocho (por seis de Bolt) y todas ellas de oro en una especialidad que tuvo mucho atractivo en su momento pero que desapareció hace ya muchos años: los saltos sin carrera. Era prácticamente imbatible en altura, longitud y triple. Su dominio se extendió durante tres ediciones olímpicas.

Y en la cuarta plaza, otro Finlandés Volador, Wile Ritola, con cinco oros y tres platas, coetáneo de Paavo Nurmi. Y ya en la quinta aparece Usain Bolt, con media docena de metales preciosos, implacable en sus victorias en 100, 200 y 4x100 metros en las citas olímpicas de Pekín 2008 y Londres 2012, una leyenda viva no sólo del atletismo, sino del deporte en general. Y que, además, es de entre los más laureados de siempre el único que sigue en activo y que aspira en Río a llegar a las nueve medallas.

Aquí tenéis a los atletas que más medallas han ganado en la historia de los Juegos. Prescindo de la edición celebrada en Atenas entre el 22 de abril y 2 de mayo de 1906, que no es oficial, aunque la literatura y la estadística anglosajona la incluyen con todos los derechos a efectos estadísticos. Compitieron 984 atletas de 20 países y posiblemente salvaron a los Juegos Olímpicos, al tener éxito deportivo y de participación tras dos desastres como fueron las ediciones de París 1900 y de Saint Louis 1904, que estuvieron a punto de convertir el sueño olímpico en una pesadilla.

12         Paavo Nurmi (Finlandia)        

             Amberes 1920: Oro en 10.000, cross individual y por equipos y plata en 5.000

             París 1924: Oro en 1.500, 5.000 3.000 por equipos y cross individual y por equipos

             Amsterdam 1928: Oro en 10.000 y plata en 5.000 y 3.000 m obst.

Se le conocía como El Corredor Matemático porque estudiaba meticulosamente los ritmos de peso y se atenía rigurosamente a ellos, mirando el crono que llevaba en la mano y que arrojaba al suelo en la última vuelta, cuando había que sprintar. Fue declarado profesional en 1932 y se le impidió participar en la maratón olímpica de ese año en Los Ángeles. Reapareció en los Juegos en Helsinki 1952: los finlandeses habían mantenido en secreto el nombre de la persona que iba a encender el pebetero. Y fue él. Una extraordinaria reivindicación ante la plana mayor del COI. CL92

 

 

 

 

 

10         Carl Lewis (Estados Unidos)

              Los Ángeles 1984: Oro en 100, 200, longitud y 4x100

              Seúl 1988: Oro en 100 y longitud y plata en 200

              Barcelona 1992: Oro en longitud y 4x100

              Atlanta 1996: Oro en longitud

El hombre que revolucionó el atletismo. En Los Ángeles 1984, con 23 años, igualó la hazaña de Jesse Owens en Berlín 1936 al ganar cuatro oros en 100, 200, longitud y 4x100. Y en Atlanta 1996 empató a Al Oerter al ganar su cuarto título consecutivo en longitud. Oerter lo había hecho en disco entre Melbourne 1956 y México 1968.

8         Ray Ewry (Estados Unidos)

           París 1900: Oro en altura, longitud y triple sin carrera

           Saint Louis 1904: Oro en altura, longitud y triple sin carrera

           Londres 1908: Oro en altura y longitud sin carrera

Se le conocía como El Hombre de Goma, por su capacidad prodigiosa para saltar sin carrera. De pequeño contrajo la polio y estuvo postrado en una silla de ruedas, con riesgo de quedar paralítico para siempre. Hizo ejercicios de rehabilitación y terminó convirtiéndose en una estrella olímpica. No podía correr normalmente y por eso se especializó en saltos sin carrera.

8         Wile Ritola (Finlandia)

           París 1924. Oro en 10.000, 3.000 m obst y cross por equipos y 3.000 m por equipos, y plata en 5.000 y cross

           Amsterdam 1928: Oro en 5.000 y plata en 10.000

Otro de los grandes Finlandeses Voladores, en una época en que El País de los Mil Lagos reinaba en las carreras de fondo. Fue el catorce entre 19 hijos de unos humildes granjeros (su padre se casó dos veces), algunos de los cuales fallecieron de niño. Con 17 años, y al igual que varios de sus hermanos, emigróa Estados Unidos y allí se formó como atleta.

6         Usain Bolt (Jamaica)

           Pekín 2008: Oro en 100, 200 y 4x100

           Londres 2012: Oro en 100, 200 y 4x100

Para mí, el mejor atleta de todos los tiempos. Impresionante competidor que ha abierto nuevos horizontes en la velocidad. Le gustan los coches rápidos (ha tenido un par de accidentes, sin gravedad), los nuggets y hacer de pinchadiscos en las noches de Kingston. Una leyenda que aspira a coronarse de nuevo este verano en Río.

6         Ralph Rose (Estados Unidos)

           Saint Louis 1904: Oro en peso, plata en disco y bronce en martillo

           Londres 1908: Oro en peso

           Estocolmo 1912: Oro en peso (suma de los dos brazos) y plata en peso

Un gigante de 1,97 metros de estatura y 110 kilos de peso, sobre todo si tenemos en cuenta la época en la que vivió. Colosal lanzador, que en Saint Louis 1904 consiguió algo insólito: ganar el peso, ser segundo en disco y tercero en martillo. En Londres 1904 fue el abanderado de su equipo y, al contrario de lo que hicieron el resto de países, no inclinó la bandera al pasar ante el palco real, lo que provocó una tremenda irritación británica. Martin Sheridan otro gran atleta estadounidense, dejó claro el asunto. “La bandera estadounidense no se inclina ante ningún rey”.

6         Robert Garrett (Estados Unidos)

           Atenas 1896: Oro en peso y disco y plata en altura y longitud

           París 1900: Bronce en peso y en triple sin carrera

Atleta muy polivalente, que era capaz de ganar medallas en lanzamientos y en saltos en los mismos Juegos, algo que ahora es pura ciencia-ficción. Miembro de una adinerada familia, propietaria de compañías ferroviarias y bancos, se educó en Princeton, una universidad de élite. Cuando decidió participar en los Juegos de Atenas 1896 consultó a profesores y expertos cómo se lanzaba disco en la Grecia Clásica. Se convirtió en banquero y financiero y, muy conservador, se negó siempre a la integración racial en las escuelas.

26 abril, 2016 | 13:59

Tras Cacho, Abascal... la decadencia del 1.500

CACHOEste verano se cumplen 32 años de un momento cumbre en el atletismo español: la medalla de bronce de José Manuel Abascal en los 1.500 metros de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, en una portentosa carrera en la que venció Sebastian Coe y fue segundo Steve Cram. Fermín Cacho siguió la senda de Abas en el kiómetro y medio, y la enriqueció poderosamente: oro en Barcelona 1992 y plata en Atlanta 1996.

Sí, una Edad de Oro de una prueba que fue emblemática en el atletismo epañol y que, por desgracia, ha dejado de serla hace mucho tiempo. Porque desde hace veinte años (Fermín en Atlanta) ningún español sube a un podio olímpico. Y desde hace ocho (dos ciclos olímpicos) ningún español disputa la final. Decadencia total.

No debemos quedarnos sólo en las medallas, aunque siempre deben ser el objetivo en la alta competición. Por ejemplo, en Los Ángeles 1984, además del bronce de Abascal, Andrés Vera se colocó en la séptima plaza. En Barcelona 1992, aparte del oro de Cacho, disputó la carrera final Manuel Pancorbo, que fue undécimo, con lo que no tiene categoríaa de finalista, pero estuvo allí. En Sidney 200 hubo dos atletas entre los ocho primeros: Andrés Díaz, séptimo, y Juan Carlos Higuero, octavo. En Atenas 2004 Reyes Estévez terminó en la séptima posición. Y, finalmente, Pekín 2008, Juan Carlos Higuero acarició el bronce y terminó en la cuarta plaza.

Y de ahí a Londres 2012, donde los tres españoles fueron eliminados a la primera. Era el peor resultado global desde aquellos Juegos del Memorial Coliseum en que Abascal se llevó la primera medalla olímpica para un corredor español. Exceptuando los Juegos de Seúl 1988, en los que ni siquiera hubo presencia española.

¿Y qué sucederá en Río 2016? Por supuesto, es muy pronto para pronosticar, pero las cosas no van a ser fáciles, obviamente. Nos hemos quedado descolgados. No veo a ningún español entre los doce que disputarán la final. Y me haría inmensamente feliz equivocarme.

El descuelgue, por cierto, no sólo se ha producido en las competiciones olímpicas, que son las que ahora nos ocupan. También en el ránking. Lógicamente ambas cosas suelen ir paralelas. Un ejemplo: las cinco mejores marcas de la historia las han conseguido los atletas españoles antes del año 2000, es decir, en el siglo XX, no en el XXI.

Estos son esos atletas míticos y sus registros:

3:28.95 Fermín Cacho. Zúrich 1997

3:30.57 Reyes Estévez. Sevilla 1999

3:30.92 José Luis González. Niza 1985

3:30.96 Isaac Viciosa. Montecarlo 1998

3:31.13 José Manuel Abascal. Barcelona 1986

El año pasado el mejor español del ránking fue David Bustos, con 3:35.97. Y mientras los mejores silleros españoles no era extraño que se colocaran entre los diez primeros de las listas mundiales, esa marca de David le situó en 2015 en el puesto 49 del mundo.

Un recordatorio de las grandes posiciones de atletas españoles en el ránking mundial de 1.500, queno quiere ser exhaustivo: Fermín Cacho, segundo en 1993 (3:32.01) y 1997 (3:28.95) y tercero en 1991 (3:32.01), José Luis González, cuarto en 1985 (3:30.92); Reyes Estévez, cuarto en 1999 (3:30.57); José Manuel Abascal, quinto en 1985 (3:31.69), la misma posición que González en 1989 (3:33.33), Cacho en 1992 (3:32.69)…

Esta es la actuación de los atletas españoles desde los Juegos de Los Ángeles 1984 a la actualidad.

Los Ángeles 1984

José Manuel Abascal, bronce; Andrés Vera, 7º; José Luis González, 5º en la 1ª eliminatoria

Seúl 1988

Sin españoles en la Selección

Barcelona 1992

         Fermín Cacho, oro; Manuel Pancorbo, 11º; José Luis González, 7º en la 3ª eliminatoria

Atlanta 1996

Fermín Cacho, plata; Isaac Viciosa, 8º en la 2ª eliminatoria; Reyes Estévez, 10º en la 2ª eliminatoria

Sidney 2000

Andrés Díaz, 7º; Juan Carlos Higuero, 8º; José Antonio Redolat, 11º en la 1ª semifinal

Atenas 2004

Reyes Estévez, 7º; Álvaro Fernández, 7º en la 2ª semifinal; Juan Carlos Higuero, 8º en la 2ª semifinal

Pekín 2008

Juan Carlos Higuero, 4º; Arturo Casado, 10º en la 2ª semifinal; Reyes Estévez, 8º en la 1ª eliminatoria

Londres 2012

Álvaro Rodríguez, 12º en la 1ª eliminatoria; David Bustos, 8º en la 2ª eliminatoria; Diego Ruiz, 7º en la 3ª eliminatoria

24 abril, 2016 | 22:30

Maratón de Madrid: los límites de una carrera entrañable

MAPOMA1Vaya por delante que la Maratón de Madrid me parece una carrera entrañable, histórica y bella. Y que ha hecho muchísimo por popularizar la carrera a pie no sólo en la capital de España, sino en todo el país. Fue la primera en celebrarse en una misma ciudad, porque la de Barcelona, que la precedió, se disputó entre Mataró y la Ciudad Condal. Cuando nació, entonces llamándose Mapoma, supuso toda una revolución.

Es una carrera a la que le tengo cariño. Durante algún tiempo fui vocal de medios de comunicación, con Paco Perela, su creador, como presidente. Hasta que dimití porque el interés de la prueba por los medios informativos era casi nulo y mi trabajo, consecuentemente, se convirtió en inútil.

Carrera estupenda, reitero, pero con dos graves problemas: la altitud de la ciudad (alrededor de 600 metros) y su ondulada orografía. Ninguna de las dos cosas es recomendable para correr 42.195 metros. A ello hay que añadir, no pocas veces, una contaminación excesiva.

Estas condiciones durísimas propician que bajar de las dos horas y diez minutos sea complicadísimo. Y eso hace casi imposible que los atletas de alto nivel acudan a correr por las calles de la ciudad. Es una pescadilla que se muerde la cola, un círculo vicioso del que es prácticamente imposible salir.

Y que la condena a estar alejada de los registros de élite que se consiguen en Londres, Berlín, Amsterdam, Chicago, Otsu, Dubai… E incluso Nueva York, cuyo recorrido tampoco es muy propicio para alcanzar marcas espectaculares. Madrid es una carrera Silver (Plata) del circuito de maratones de la Federción Internacional y su objetivo sería convertirse en Gold (Oro), pero esa meta es muy difícil de alcanzar, por no decir imposible.

MAPOMA2Madrid, además, tiene poderosas carreras rivales en España, todas ellas con circuitos más generosos con los atletas: Barcelona, Sevilla y Valencia, fundamentalmente. Carreras en las que se consiguen buenos resultados entre los vencedores, que crecen en popularidad y que atraen a muchos corredores. El circuito español de maratones se está haciendo cada vez más fuerte, pero Madrid lo tiene complicado para competir, por las razones que ya hemos descrito.

Incluso los atletas españoles prefieren alguna de estas carreras para intentar marcas personales o mínimas para grandes competiciones. Los maratonianos no tienen muchos cartuchos que gastar (normalmente uno o dos) y prefieren emplearlos en circuitos más llanos y al nivel del mar.

Madrid ofrece cada año una carrera entrañable, pero con límites casi imposibles de traspasar. A ello se añade una potencia económica incomparablemente más débil que las de las grandes carreras mundiales. Competir es imposible.

22 abril, 2016 | 14:23

Maratón de Londres: unas cervezas, dos medallistas olímpicos...

RADCLIFFE, PAULAChris Brasher y John Disley, atletas y amigos, ya retirados, medallistas olímpicos en 3.000 metros obstáculos, toman unas pintas de cerveza en el Dysart Arms, un pub en el que cada noche se reúne un buen número de corredores del Reneleigh Harries. Esos atletas cambian impresiones, cuentan sus entrenamientos, describen sus lesiones y glosan sus alegrías. Llegan, muy a menudo, desde un parque continuo, en el que suman kilómetros a sus piernas.

Charlas más o menos intrascendentes. Pero ese miércoles del invierno de 1978, con frío y lluvia intermitente, la conversación es distinta. Algunos de los atletas del Reneleigh Harries han estado en Nueva York y cuentan una película de ciencia-ficción: miles de corredores populares, acompañados de unos pocos de élite, corriendo una maratón por las calles de la Gran Manzana, observados por cientos de miles de apasionados espectadores. Brasher y Disley están asombrados y planifican viajar a la Ciudad de los Rascacielos para ver aquella maravilla.

Un inciso: lo que ahora nos parece normal, es decir, ver a miles de corredores por las calles corriendo una gran maratón, jaleados por un público abundantísimo, era por aquel entonces algo insólito, que sólo se producía en Nueva York, y en menor medida que ahora.

Y viajan a Nueva York desde Londres para ver in situ ese portento. Y lo disfrutan, con la piel de gallina. Emocionados. Regresan a la Ciudad de la Niebla, al corazón del antiguo Imperio Británico, y dicen que si Estados Unidos es capaz de hacer algo así, ellos deben hacerlo también en Gran Bretaña.

Chris Brasher, que era un buen escritor, relata en un artículo en el diario londinense The Observer lo que ha visto. Lo titula ‘La carrera más humana del mundo’. Cuenta que han corrido 11.532 atletas, la inmensa mayoría populares, o runners, en terminología anglosajona. Que han llegado de 39 países y que un millón de personas les han animado desde las aceras.

Y hace una pregunta retórica: “¿Londres tendrá el corazón y la hospitalidad para recubrir al mundo?” en una carrera de maratón de ese tipo. Este artículo es el acta de nacimiento de la Maratón de Londres, que se disputa este domingo y que es una de las más importantes del mundo.

Chris Brasher y John Disley reciben una invitación para comer del director de The Observer, llamado Donald Trelford, que se muestra muy interesado en una carrera de ese tipo por las calles londinenses. Hay una oferta y una petición. La primera: mediará con las autoridades municipales. La segunda: solicita un boceto del posible recorrido. De ésto se ocupa John Disley, que tiene en su mente un circuito con un eje central basado en el río Támesis, la vena arterial de la ciudad. El director del periódico cumple con su parte y media ante el Ayuntamiento. Surge un obstáculo: la policía no está de acuerdo. No es un problema de seguridad antiterrorista, como lo es ahora, porque entonces aún no se había llegado a estas catástrofes, sino un problema de tráfico: cortar las calles les parece excesivo y seguramente caótico.

Pero sir Horace Cutler, el alcalde, acepta el reto, a pesar de que habría que cortar al tráfico dos puentes sobre el Támesis, esenciales el buen funcionamiento de la ciudad. Pero pone una condición innegociable: el Ayuntamiento ayudará en todo lo posible, pero no pondrá una libra, ni siquiera un penique.

Nuevo viaje de Chris Braher a Nueva York, que prolonga a Boston, cuna del maratón más antiguo del mundo entre los que se celebran anualmente, creado a imagen y semejanza de la primera carrera olímpica. Allí pide consejos sobre financiación. Y el viaje le trae suerte. Al regreso a Londres se encuentran con que la compañía Gillette, la de las hojillas de afeitar, ha roto su contrato con el cricket, y tiene dinero disponible.

Chris Brasher y John Disley se reúnen con los responsables de la empresa y les convencen: firman un contrato de tres años a 75.000 libras anuales. Ya todo está listo.

LONDONLa primera edición de la Maratón de Londres se celebró el 29 de marzo de 1981. Corrieron 7.747 personas, el máximo admitido por la policía, aunque las peticiones exceden las 20.000. Hay lluvia, pero el espectáculo es fascinante. Gana el estadounidense Dick Bearsley en lucha épica con el noruego Inge Simonsen, que terminan en el mismo tiempo 2h 11:48. La vencedora femenina es la británica Joyce Smith, de 43 años, madre de dos hijos, que termina los 42.195 metros en un tiempo de 2h 29:57. Récord británico.

Este domingo, festival maratoniano por las calles de Londres. Y con un objetivo ambicioso: batir el récord mundial. Lo ha dicho Dave Becford, el director de carrera, explusmaquista mundial de 10.000 metros. Los corredores anunciados prometen, cuando menos, una carrera vertiginosa. Sería curioso que se batiese, porque la plusmarca femenina la tienen desde 2003 Paula Radcliffe: se unirían los dos topes mundiales en la misma ciudad.

Estos son los creadores de la Maratón de Londres

Chris Brasher: Nació en Guayana y era graduado por el St. John’s College de Cambridge. Ejerció de liebre de Roger Bannister el día en que éste batió el récord mundial de la milla y bajó por primera vez de los cuatro minutos en la distancia británica. En los Juegos Olímpicos de Melbourne 1956, primeros en el hemisferio austral, fue medalla de oro en los 3.000 metros obstáculos.

John Disley: Fue medalla de bronce en 3.000 metros obstáculos en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952, llamados de La Reconciliación porque se aceptó de nuevo la presencia de Alemania y Japón, las potencias derrotadas en la Segunda Guerra Mundial. Y en Melbourne 1956 acabó sexto, perjudicado por una enfermedad. Ganó en Gales el 20 de noviembre de 1928 y falleció el 8 de febrero de 2006.

19 abril, 2016 | 22:29

Las 12 medallas olímpicas: de Llopart a Lino


LLOPART (1)Este año todas las miradas se dirigen a Río de Janeiro y a los Juegos Olímpicos. Por ello en Carros de Fuego os voy a ofrecer de vez en cuando temas sobre los Juegos, con una frecuencia que lógicamente se irá incrementando cuando se acerque el gran momento. Vamos esta vez con un detalle relativamente pormenorizado de las medallas que España ha obtenido en las citas olímpicas, y que son una docena.         

La primera de ellas se alcanzó el 30 de julio de 1980 (plata de Jordi Llopart en los 50 km marcha de Moscú) y la última el 24 de agosto de 2004 (bronce de Joan Lino en Atenas 2004). Mucho tiempo ha pasado desde entonces. Demasiado.

Y en este post quiero comenzar por pedir disculpas: me ha salido más largo de lo habitual, pero es que me ha parecido conveniente profundizar un poquito y no limitarme a una lista y a unos comentarios que poco aportarían.

También me ha parecido justo incluir al final de cada apartado a los finalistas en aquella edición olímpica, porque quedar entre los ocho primeros en esta competición es una hazaña extraordinaria.

JORDI LLOPART. PLATA EN MOSCÚ 1980. 50 KM MARCHA

Estadio Lenin (actualmente Estadio Luzhniki)

Fecha: 30 de julio de 1980

Oro: Hartwig Gauder (Rda), 3h 49:24 Récord Olímpico

Plata: Jordi Llopart (Esp), 3h 51:25

Bronce: Yevgeny Ivchenko (Urss/Ucr), 3h 56:32

Jordi Llopart venía de ser campeón europeo en Praga 1978, primer título para un español en esta competición. Su plata en la capital rusa también es la primera medalla olímpica del atletismo español. En la siguiente edición (Los Ángeles 1984) se clasificó séptimo. Gauder, el campeón en Moscú, había nacido en Alemania Occidental, pero su familia emigró a la Rda en 1960. Ivchenko, medallista de bronce, tenía 42 años.

Otros finalistas españoles: Cuarto: Domingo Ramón, 8:15.8 en 3.000 m obst; Quintos: Francisco Sánchez Vargas, 8:18.0 en 3.000 m obst y José Marín, 1h 26:45.6 en 20 km marcha; Sexto:José Marín, 4h 03:08 en 50 km marcha; Séptimos: Javier Moracho, 13.78 (+0,9) en 110 mv y Antonio Corgos, 8,09 (+0,2) en longitud.

JOSÉ MANUEL ABASCAL. BRONCE EN LOS ÁNGELES 1984. 1.500 METROS

Estadio: Memorial Coliseum

Fecha: 11 de agosto de 1984

Oro: Sebastian Coe (GBr), 3:32.53 Récord Olímpico

Plata: Steve Cram (GBr), 3:33.40

Bronce: José Manuel Abascal (Esp), 3:34.30

El estadounidense Steve Scott se empeñó en que la carrera no fuera táctica y pasó los 800 en 1:56.81, pero fue Abascal quien la rompió con un cambio de ritmo prolongado y mortal a falta de medio kilómetro. Le aguantaron Coe y Cram, que entraron en la meta por este orden. Coe había tenido serios problemas de salud en 1983 (toxoplasmosis, una rara infección, potencialmente mortal) y estuvo internado semanas en un hospital. La prensa británica aseguró que su carrera estaba terminada. Al ganar, se volvió a los periodistas y les desafió “¿Quién decía que estaba acabado?”

Otros finalistas españoles: Sextos: Domingo Ramón, 8:17.27 en 3.000 m obst y José Marín, 1h 25:32 en 20 km marcha; Séptimos: Andrés Vera, 3:37.02 en 1.500, Carlos Sala, 13.80 (-0,4) en 110 mvy Jordi Llopart, 4h 03:09 en 50 km marcha.

DANI PLAZA. ORO EN BARCELONA 1992. 20 KM MARCHA

Estadio Olímpico de Montjuïc (actualmente Estadi Lluís Companys)

Fecha: 31 de julio de 1992

Oro: Daniel Plaza (Esp), 1h 21:45

Plata: Guillaume Leblanc (Can), 1h 22:25

Bronce: Giovanni di Benedictis (Ita), 1h 23:11

Primera medalla de oro olímpico para el atletismo español. Tiró el italiano Mauricio Damilane, pero a falta de 5 km para la meta se quedaron en cabeza Plaza, Guillaume Leblanc y Valentí Massana, que fue descalificado a falta de 800 metros para el estadio, cuando iba segundo. Plaza festejó su victoria enlazando una bandera española con una senyera. El año anterior había sido tercero en los Mundiales de Tokio 1991, pero fue descalificado posteriormente, mientras hablaba con los periodistas en la zona mixta.

Otros finalistas españoles: Sexta: Mayte Zúñiga, 4:00.59 en 1.500; Octavo: Abel Antón, 13:27.80 en 5.000.

ANTONIO PEÑALVER. PLATA EN BARCELONA 1992. DECATLÓN

Estadio Olímpico de Montjuïc (actualmente Estadi Lluís Companys))

Fecha: 6 de agosto de 1992

Oro: Robert Smelik (Che), 8.611

Plata: Antonio Peñalver (Esp), 8.412

Bronce: David Johnson (Usa), 8.309

Antonio Peñalver ya iba tercero al final de la primera jornada, con 4.357 puntos, por detrás del alemán Paul Meier (4.510) y del checo Robert Zmelik (4,435), que iba a ser campeón. En la segunda jornada Peñalver ascendió a la segunda plaza, gracias a un esfuerzo titánico que le hizo acabar exhausto. Estos fueron sus parciales: 11.09 (100), 7,54 (longitud), 16,50 (peso), 2,06 (altura), 49.66 (400); 14.58 (110 mv), 49,68 (disco), 4,90 (pértiga), 58,64 (jabalina) y 4:38.02 (1.500). Faltó a la cita el mejor decatleta mundial, el estadounidense Dan O`Brien, que en los Trias Usa iba a ritmo de récord mundial, pero hizo tres nulos en pértiga y quedó fuera de competición.

Otros finalistas españoles: Ver el espacio dedicado a Dani Plaza.

JAVIER GARCÍA CHICO. BRONCE EN BARCELONA 1992. PÉRTIGA

Estadio Olímpico de Montjuïc (actualmente Estadi Lluís Companys)

Fecha: 7 de agosto de 1992

Oro: Maksim Tarasov (Rus), 5,80

Plata: Igor Tradenkov (Rus), 5,80

Bronce: Javier García Chico (Esp), 5,75

La de García Chico no era una medalla esperada, pero Javier hizo una magnífica competición que le dio la tercera plaza. Saltó a la primera 5,40, 5,60 y 5,70 y a la segunda 5,75, igualando su propio récord español. Luego hizo tres nulos en 5,80, altura en la que se jugó el oro, que fue para Maksim Tarasov porque sobrepasó la medida a la primera, mientras el también ruso Igor Tradenkov necesitó tres ensayos. Sergey Bubka, el grandísimo favorito, falló dos veces en 5,70 y una más en 5,75. Tuvo mal perder: echó la culpa al viento (que era molesto, pero para todos), luego a que sus biorritmos estaban bajos y no aceptó con deportividad su nerviosismo y sus fallos al elegir las pértigas.

Otros finalistas españoles: Ver el espacio dedicado a Dani Plaza.

FERMÍN CACHO. ORO EN BARCELONA 1992. 1.500 METROS

CACHO  

Estadio Olímpico de Montjuïc (actualmente Estadi Lluís Companys)e agosto de 1992

Fecha: 8 de agosto de 1992

Oro: Fermín Cacho (Esp), 3:4012

Plata: Rachid El Basir (Mar), 3:40.62

Bronce: Mohamed Suleiman (Qat), 3:40.69

La carrera fue emocionantísima, pero muy lenta: la menos rápida desde Melbourne 1956. El keniano Joseph Chesire hizo los siguientes pasos: 62.25 (400), 2:06.83 (800), 2:41.5 (al toque de campana) y 3:02.55 (1.200). La batalla final fue vertiginosa y Cacho adelantó por dentro a falta de media vuelta y se fue triunfador hacia la meta, a la que llegó dejándose ir. Sus últimos 400 metros los hizo en 50.5. El argelino Noureddine Morceli, campeón mundial en aquellos momentos, terminó séptimo. El Rey Juan Carlos quiso saludar a Cacho en el palco real. Le dio un abrazo y el soriano le dijo: “Majestad, que estoy sudado”. Posteriormente reconoció que etaba ta nervioso que no estaba seguro de haber dicho o haberlo pensado.

Otros finalistas españoles: Ver el espacio destinado a Dani Plaza.

VALENTÍ MASSANA. BRONCE EN ATLANTA 1996. 50 KM MARCHA

Estadio Olímpico

Fecha: 2 de agosto de 1996

Oro: Robert Korzeniowski (Pol), 3h 43:30

Plata: Mikhail Shchennikov (Rus), 3h 43:46

Bronce: Valentí Massana (Esp), 3h 44:19

Valentí Massana consiguió la medalla que se le había escapado cuatro años antes en Barcelona, al ser descalificado a falta de 800 metros cuando iba segundo. Marcó tiempo líder de paso en los 10 y 20 kilómetros, luego tomó el mando el canadiense Tim Berrett, pero poco después de pasarse los 30 km el polaco Robert Korzeniowski se puso en cabeza y progresó imparablemente, hasta llegar en cabeza a la meta con un último parcial de 10 km en 43:24. Massana marchaba segundo, pero fue desbancado a falta de dos kilómetros para la meta por el ruso Schennikov.

Otros finalistas españoles: Cuarto: Martín Fiz, 2h 13:20 en maratón. Quinta: Rocío Ríos, 2h 30:50 en maratón. Séptimo: Enrique Molina, 13:12.91 en 5.000.

FERMÍN CACHO. PLATA EN ATLANTA 1996. 1.500 METROS

Estadio Olímpico

Fecha: 3 de agosto de 1996

Oro: Noureddine Morceli (Alg), 3:35.78

Plata: Fermín Cacho (Esp), 3:36.40

Bronce: Stephen Kipkorir (Ken), 3:36.72

El momento clave de la carrera se produjo cuando a falta de una vuelta el marroquí Hicham El Guerrouj tocó con su pie por detrás al argelino Noureddine Morceli y cayó al suelo aparatosamente. Cacho saltó por encima de él, trastabillándose, y el incidente benefició extraordinariamente a Morceli, que se colocó cinco metros por delante del español. El norteafricano venció con facilidad, porque la prevista batalla entre él, Cacho y El Guerrouj se frustró por la caída de éste, que acabó el duodécimo y último. Morceli conseguía su victoria consecutiva número 54 en 1.500 y la milla. La última derrota la había sufrido en los Juegos de Barcelona 1992, en los que venció Fermín, que en Atlanta se convirtió en el único español con dos medallas olímpicas.

Otros finalistas españoles: Ver el bloque dedicado a Valentí Massana.

MARÍA VASCO, BRONCE EN SIDNEY 2000. 20 KM MARCHA 

VASCO

Estadio Olímpico

Fecha: 28 de septiembre de 2000

Oro: Wang Liping (Chn), 1h 29:05 Récord Olímpico

Plata: Kjersti Plätzer (Nor), 1h 29:33

Bronce: María Vasco (Esp), 1h 30:23

María Vasco se convirtió en la primera y única mujer española en alcanzar una medalla olímpica. Su técnica, absolutamente limpia (terminó sin avisos) benefició sus posibilidades. Por marcha irregular fueron descalificados mujeres que iban en el grupo cabecero: la china Liu Hongyu (campeona mundial) fue retirada de la prueba en el kilómetro 17; la italiana Elisabetta Perrone (plata en Atlanta 1996), en el 18 y la australiana Jane Saville justo cuando se disponía a entrar en el estadio. La atleta local quiso seguir, pero los jueces lo evitaron. Lloró amargamente por el oro que se le escapaba. Había nacido en Sidney. Será inolvidable para siempre la cara de ansiedad de María Vasco mirando a la medalla de bronce que iba a ser colgada de su cuello.

Otros finalistas españoles: Cuarto: Valentí Massana, 3h 46:01 en 50 km marcha; Quinto: Luis Miguel Martínez Berlanas, 8:22.75 en 3.000 m obst; Sextos: Martín Fiz, 2h 13:06 en maratón, Eliseo Martín, 8:23.00 en 3.000 m obst y Manuel Martínez 20,55 en peso. Séptimos: Andrés Díaz, 3:37.27 en 1.500 y Paquillo Fernández, 1h 21:01 en 20km marcha; Octavo. Juan Carlos Higuero, 3:38.91 en 1.500.

MANUEL MARTÍNEZ. BRONCE EN ATENAS 2004. PESO

Lugar: Recinto Arqueológico de Olimpia

Fecha: 18 de agosto de 2004

MM 

Oro: Adam Nelson (Usa), 21,16

Plata: Joachim Olsen (Din), 21,07

Bronce: Manuel Martínez (Esp), 20,84

La competición se celebró en las ruinas de Olimpia, el lugar en el que se celebraban los antiguos Juegos, territorio casi sagrado para los amantes del atletismo. Hubo gran asistencia de público. La victoria fue del ucraniano Yuriy Bilonog, con 21,16, la misma marca que el estadounidense Adam Nelson. La tercrra plaza fue para el danés Joachim Olsen y la cuarta para el leonés Manolo Martínez. Pero ocho años después de la competición las nuevas técnicas antidopaje detectaron productos prohibidos en la orina de Bilonog, y fue descalificado. Corrió el escalafón y Manolo pasó a convertirse en medallista de bronce. Se hizo justicia.

Otros finalistas españoles: Quintos: Luis Miguel Martín Berlanas, 8:11.64 en 3.000 m obst y Juan Manuel Molina, 1h 20:55 en 20 km marcha; Sextos: Jesús Ángel García Bragado, 3h 44:42 en 50 km marcha y Naroa Agirre, 4,40 en pértiga; Séptimos: Reyes Estévez, 3:36.63 en 1.500 y María Vasco, 1h 30:06 en 20 km marcha; Octavo. Santi Pérez, 3h 49:48 en 50 km marcha.

PAQUILLO FERNÁNDEZ. PLATA EN ATENAS 2004. 20 KM MARCHA

Estadio: Estadio Olímpico

Fecha: 20 de agosto de 2004

Oro: Ivano Brugnetti (Ita), 1h 19:40

Plata: Paquillo Fernández (Esp), 1h 19:45

Bronce: Nathan Deakes (Aus), 1h 20:02

La prueba estuvo marcada por las altas temperaturas, que en el momento de la salida (9:10 de la mañana) ya sobrepasaba los treinta grados. Aún en esas condiciones el italiano Ivano Brugnetti fue capaz de hacer marca personal y llevarse la victoria. La lucha por la plata entre Paquillo Fernández y el australiano Nathan Deakes fue favorable al español.

Otros finalistas españoles: Ver en el bloque dedicado a Manolo Martínez.

JOAN LINO MARTÍNEZ. BRONCE EN ATENAS 2004. LONGITUD

Estadio: Estadio Olímpico

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Fecha: 24 de agosto de 2004

Oro: Dwight Phillips (Usa), 8,59 (+1,0)

Plata: John Moffitt (Usa), 8,47 (+0,9)

Bronce: Joan Lino Martínez (Esp), 8,32 (+1,3)

El bronce del español nacido en La Habana no estuvo ausente de polémica. En la segunda ronda llegó a 8,32 metros y su puntera rozó la plastilina, pero el juez levantó la bandera blanca. Arrebataba posición de medalla a Chris Tommlinson (8,25), de forma que Gran Bretaña presentó una reclamación, que fue desestimada. Posteriormente se dio un nulo al jamaicano James Bedford, cercano aparentemente a los 8,50, en circunstancias similares al válido de Joan Lino, que se convirtió en el único nacionalizado que ha subido por España a un podio en los Juegos.

Otros finalistas españoles: Ver en el bloque dedicado a Manolo Martínez.

15 abril, 2016 | 22:03

Boston: terror, gloria, dopaje, machismo, valentía...

BOSTON EXPLOSIONEste lunes, 120ª edición de la Maratón de Boston. La carrera anual más antigua del mundo y la segunda sobre asfalto en Estados Unidos, después de la Buffalo Turkey Trot, que nació cinco meses antes. La carrera mítica que nació nada menos que en 1897. La carrera que otorga gloria a sus vencedores. La carrera que estaba prohibida hace años a las mujeres. La carrera que en 2013 se ensangrentó con el terrorismo (en la imagen, una de las explosiones). La carrera que se levantó de sus cenizas para seguir siendo mítica y multitudinaria. La carrera en la que no se pueden homologar récords y en la que las marcas no valen a efecto de ránking, por ese desnivel entre la salida y la meta de 139 metros…

Una carrera que ha pasado por todas las vicisitudes posibles: desde esa prohibición a las mujeres, reflejada en fotos históricas, hasta esos tres muertos y 270 heridos por la explosión de dos bombas asesinas montadas en ollas express de marca española (pura coincidencia), pasando por la retirada de la victoria a una dopada keniana (Rita Jeptoo) y por la no homologación de un récord mundial estratosférico de otro keniano (Geoffrey Mutai, 2h 03:02 en 2011)… Y por lecciones de valentía por parte de no pocos de los amputados, que no se han rendido, que luchan cada día con piernas ortopédicas, que participan de una manera o de otra en la carrera. Sencillamente impresionante.

Y que nació a imagen y semejanza de aquella de los Juegos Olímpicos de Atenas 1896, los primeros de la Era Moderna. Los estadounidenses que viajaron allí volvieron enamorados de la carrera y la recrearon en su ciudad. Y hasta hoy pervive, pasando por todo, bueno y malo.

La primera prueba se celebró el 19 de abril de 1897, sobre un recorrido de 39,4 kilómetros (el maratón, por aquel entonces, no tenía aún distancia fija, y hasta 1924 no se disputó sobre 42.195 metros en Boston) y con el nombre de American Marathon. Corrieron quince atletas y el vencedor fue John J. McDemott, con 2h 55:10.

Es la única carrera de superélite que se disputa en lunes, coincidiendo con el tercero del mes de abril, en el Día del Patriota, establecido en honor de un héroe norteamericano llamado Paul Revere. Éste era platero de profesión, de familia procedente de Francia, adinerado, que luchó por la independencia de Estados Unidos. Formó parte de los llamados Hijos de la Libertad, montó un servicio de espionaje para informar de los movimientos de las tropas británicas y en la madrugada del 18 al 19 de abril de 1775 protagonizó la Cabalgada de La Media Noche, para avisar a los bostonianos de la llegada de las tropas reales. Bueno, pues en su honor y en el de los Juegos Olímpicos de Atenas 1896, nació este maratón.

KathyLa carrera estaba absolutamente prohibida a las mujeres, como otras muchas en el mundo, por otra parte. La que rompió esa situación fue la estadounidense Kathy Switzer, en 1967. Se inscribió como KV Switzer y salió a correr con chándal, con el dorsal 261. Jock Semple, codirector de la carrera, la vio e intentó echarla de la prueba al grito de “¡Sal de mi carrera y devuelve el dorsal!” y quiso empujarla. Fue protegida por su novio y por otros corredores (en la fotografía) y terminó la prueba en 4h 20. A partir de ahí cambió todo.

El momento más triste de la carrera se produjo el 15 de abril de 2013, cuando estallaron dos bombas en una zona muy cercana a la meta, causando tres muertos y 270 heridos, entre ellos muchos amputados. Fallecieron un niño de catorce años (Martin Richard), una gerente de restaurante de 29 (Krystle M. Campbell) y una estudiante de origen chino de la Universidad de Boston, de 23 años (Lu Lingzi).

Los asesinos eran los hermanos Tamerlán y Dzhojar Tsarmáev, nacidos en Chechenia, pero residentes en Estados Unidos. Fueron localizados por la policía y perseguidos por fuerzas especiales. En su huída asesinaron al guarda de seguridad Sean Collier. Los agentes mataron a Tanmerlan y su hermano pequeño fue detenido, juzgado y condenado a muerte. Espera la ejecución en una prisión de alta seguridad.

Ese mismo año venció en categoría femenina la keniana Rita Jeptoo, una de las mejores maratonianas del mundo, pero que dio positivo y que ha sido sancionada. A raíz de ese castigo se incrementó la vigilancia de la IAAF y de la AMA sobre el atletismo keniano, directamente señalado con el dedo.

Golpes muy fuertes para la maratón más antigua del mundo y una de las más prestigiosas. Pero Boston sobrevive y lo hace en todo su esplendor. Porque nadie puede derrotar una ilusión si está capitaneada por valientes.

Y me quedo con las palabras de Adrianne Haslet-Davis, bailarina (en la imagen, haciendo los últimos metros de la carrera junto a sus hermanos), que perdió parte de su pierna izquierda como resultado de la segunda explosión, cuando era espectadora. Ahora quiere ser corredora y terminar este lunes la prueba. Y dice. “Soy una superviviente, pero no una víctima”.

ADRIANNE

14 abril, 2016 | 13:06

Maratón: Kenia, 12; Etiopía, 4. Y Javi Guerra.

KOTUT PARÍS 2016Radiografía de la situación actual de la maratón en un año olímpico y en un mes que tradicionalmente depara vuelcos en el ránking: se han disputado dieciséis carreras con un vencedor con marcas por debajo de 2h 10:00 y en ellas los kenianos salen claramente vencedores de este duelo africano por el dominio mundial en los 42.195 metros.

Los corredores de Kenia han vencido en doce de esas carreras y los de Etiopía en cuatro. Queda claro que ningún atleta de otro país ha sido capaz de triunfar en una prueba con ganador por debajo de esa marca señalada. Y es que, aparte de la guerra entre ambos países, la superioridad cronométrica es muy grande.

Sin embargo, los tres atletas más rápidos en lo que va de año en la maratón son abisinios: Tesfaye Abera, vencedor en Dubai el 22 de enero con 2h 04:24; Lemi Berhanu (segundo en esa misma carrera, en un tiempo de 2h 04:33) y Tsegaye Mekkonen (tercero con 2h 04:46). Los etíopes, además de en Dubai, han triunfado en Tokio (28 de febrero), Oita (7 del mismo mes) y Barcelona (13 de marzo).

Kenia ha tenido atletas vencedores en Mumbai (17 de enero), Sevilla (21 de febrero), Otsu (6 de marzo), Brescia y Rabat (13), Seúl (20), París, Linz y Milán (3 de abril), Rotterdam, Viena y Roma (10).

Pero está claro que en los próximos días se revolucionarán las cosas, sobre todo gracias a la Maratón de Londres, una de las mejores y más rápidas del mundo.

El plan maratoniano para lo que falta del mes es el siguiente:

Día 17: Lódz (Nivel de plata), Nagano y Brighton (ambos Bronce).

Día 18: Boston (Oro), no válida a efectos de ránking por el excesivo desnivel entre la salida y la meta.

Día 24: Londres (Oro), Madrid y Varsovia (Platas los dos).

ABERALa temporada, en datos:

Países con más atletas por debajo de 2h 10:00: Kenia, 34; Etiopía, 21 (Abera, en la imagen, ganando en Dubai); Japón, 4; Suiza, Uganda y Tanzania, 1.

Primer atleta de un país no africano: Tadesse Abraham (Suiza), 11º con 2h 06:40 (cuarto en Seúl). Nacido en Eritrea.

Primer atleta no nacido en África: Hisamori Kitajima (Japón), 43º con 2h 09:16 (segundo en Otsu).

Primero nacido en Europa: Javier Guerra, 85º con 2h 11:01 (noveno en Tokio). La carrera la ganó el etíope Feyisa Lilesa (2h 06:56) y le siguieron los kenianos Bernard Kiprop Kipyego (2h 07:33) y Dickson Kiptolo Chumba (2h 07:34). El segundo y el tercer mejor maratoniano hasta ahora nacidos en Europa también son españoles: Carles Castillejo, 2h 11:29, segundo en Sevilla, y 103º en el ránking mundial, y Jesús España, 2h 11:58, sexto en la misma carrera y 130º de las listas.

Maratones con más atletas por debajo de 2h 10:00 en esta temporada: 1. Dubai, 13; 2. París, 8; 3. Seúl, 7; 4. Otsu y Tokio, 6; 6. Milán, Roma y Rotterdam, 4.

Sevilla y Barcelona: El ganador en la capital andaluza (el keniano Cosmas Kiplimo Lagat, 2h 08:14) es el séptimo mejor triunfador en una maratón en esta temporada. El vencedor en Barcelona (el etíope Dino Sefir, 2h 09:31) es el décimo quinto.

11 abril, 2016 | 13:22

Dopaje-100 m: Así se creó un récord mundial

TIM1

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El 14 septiembre de 2002 el estadounidense de 27 años Tim Montgomery corrió en París los 100 metros en un tiempo de 9.78 (+2,), récord mundial. La plusmarca anterior pertenecía a su compatriota Maurice Greene, con una centésima de segundo más, desde EL 16 de junio de 1999, en Atenas. Entonces nadie lo sabía (salvo los implicados), pero Tim Montgomery estaba dopado. Era el protagonista de algo así como una Operación Récord de 100 Metros, ideada por personas con pocos escrúpulos y que tenía como objetivo convertirle en el hombre más veloz del planeta.

Esa especie de conjura se fraguó en el año 2000 y la sociedad estaba formada por un químico, dos entrenadores y un culturista. El primero era Victor Conte, propietario de los Laboratorios Balco, sitos en Burlingame (California); los técnicos, el estadounidense Trevor Graham, que había llevado a la cima nada menos que a Marion Jones, y el canadiense Charlie Francis, que en tiempos había hecho lo mismo con Ben Johnson. Y el culturista, un serbio llamado Milos Sarcev, que supuestamente era el hombre que traficaba con los productos prohibidos.

Y el hombre elegido para ser el mejor fue Tim Montgomery, nacido el 28 de enero de 1975 en Gaffney (Carolina del Sur), de 1,78 de estatura y 75 kilos de peso. Cuando comenzó la Operación Récord de 100 Metros tenía una mejor marca de 9.92, hecha en 1997, pero que desde entonces no había mejorado, sino todo lo contrario: 10.00 en 1998, 10.01 en 1999 y la misma marca en 2000. Pero aquí comenzó el gran salto, ya con ayuda de esteroides: 9.84 en 2001 y 9.78 en 2002, plusmarca mundial, que sería posteriormente invalidada. Era un buen competidor: bronce en los Mundiales de Atenas 1997, sexto en Sevilla 1999 y plata en Edmonton 2001.

CONTELa pócima milagrosa era un anabolizante sintético elaborado en el laboratorio de Conte (en la imagen): Tetrahidrogestrinona (THG), indetectable en los controles antidopaje… en aquellos momentos. Se supone que Tim Montgomery utilizaba ese producto desde marzo de 2001. En el verano recibió una felicitación de la federación estadounidense porque había pasado los controles antidopaje en las pruebas de selección para Edmonton.

Las marcas del norteamericano se revolucionaron: corrió tres veces por debajo de su marca anterior y culminó esA impresionante progresión con los 9.84, lo que le situaba ya como el segundo mejor del ránking mundial de todos los tiempos, sólo por detrás de Mo Greene. Pero el objetivo suyo y de su entorno no era ese, evidentemente, sino batir la plusmarca. Y ese objetivo se alcanzó en 2002, con 9.78. Batió en esa carrera al británico Dwain Chambers (9.87, récord europeo igualado) que era también cliente de Balco y que también sería sancionado posteriormente.

Pero, ¿cómo cazaron a Montgomery y a los atletas que visitaban a Victor Conte? Todo surgió de una pelea por el reparto de las ganancias económicas entre el químico y Trevor Graham, al que abandonaron Tim y Marion Jones, que eran pareja (tienen un hijo, llamado también Tim), para prepararse con Charlie Francis. iMAGEN DE LOS DOS VELOCISTAS EN LA PARTE INFERIOR.

Y llegó la venganza de Graham: el 5 de junio de 2003 envió una jeringuilla con restos de sangre y de THG a la Agencia Estadounidense Antidopaje (USADA en sus siglas en inglés). Y el anabolizante mágico perdió su invulnerabilidad.

Montgomery fue sancionado por el TAS con dos años de suspensión y la anulación de sus marcas desde marzo de 2001, aunque nunca dio positivo. El alto tribunal del dopaje consideró que había otro tipo de evidencias para castigarle. Terminó encarcelado en Alabama por posesión y venta de heroína y por pagar con cheques falsos y ha declarado que sufrió un intento de apuñalamiento.

TIM2 Victor Conte terminó encarcelado y se desmanteló su laboratorio. Marion Jones, a la que se le anularon también sus registros y medallas, entre ellas las que consiguió en los Juegos de Sidney 2000, y que fueron cinco: oro en 100, 200 y 4x400 y bronce en longitud y 4x100 metros. Fue encarcelada seis meses por mentir en un tribunal y asegura que sufrió agresiones en la prisión y que estuvo considerando la posibilidad de suicidarse. Perdió toda su fortuna.

Milos Sacev, el culturista, fue procesado por tráfico de anabolizantes, que importaba de Tailandia. ¿Y Trevor Graham? Pues preparó posteriormente a Justin Gatlin, un atleta de Brooklyn que acabó sancionado por consumir sustancias dopantes y que tras su reaparición se convirtió en el principal rival de Usain Bolt corriendo más rápido que cuando estaba bajo los efectos del dopaje. En la actualidad es Dennis Mitchell, un ex velocista de alta calidad (9.91 en 1991, también con antecedentes por dopaje) quien prepara a Justin.

¿A que parece una novela negra? Pues no lo es. 

 

LA LISTA DE LA VERGÜENZA

(Principales marcas de 100 metros masculinos anuladas por dopaje)

9.75. Tyson Gay (Usa). Des Moines, 21 de junio de 2013

9.77. Justin Gatlin (Usa). Doha, 12 de mayo de 2006

9.78. Tim Montgomery (Usa). París, 14 de septiembre de 2002

9.79. Ben Johnson (Canadá). Seúl, 24 de septiembre de 1988

9.87. Dwain Chambers (GBr). París, 14 de septiembre de 2002

08 abril, 2016 | 23:13

Tres hombres buenos para dirigir el atletismo

HORNILLOEn los últimos días habéis tenido la oportunidad de leer tres entrevistas sucesivas con las tres personas que se presentan a las elecciones a la presidencia de la RFEA, a celebrar a fínales de noviembre. Las hemos publicado según el orden en el que cada uno de ellos anunció oficialmente su intención de ser presidente federativo: Isidoro Hornillos, Raúl Chapado y Manel González. Les expliqué a los tres que esa iba a ser la secuencia, porque me parecía lo más justo y neutral, y he de decir que todos estuvieron plenamente de acuerdo. Las preguntas han sido básicamente similares.

También he de decir que sólo he recibido facilidades para llevar a cabo mi trabajo, que me sigue enamorando día a día. Con Isidoro era imposible hablar en persona, así que lo hicimos una tarde, por teléfono, aunque ya habíamos intercambiado muchas opiniones personalmente. En total tres cuartos de hora de conversación.

Chapado y yo nos vimos en el Módulo del Consejo Superior de Deportes, una mañana, mientras se entrenaban a nuestro lado varios atletas, entre ellos Yidiel Contreras y la veterana y encantadora Loles Vives, con la que coincidí en la Selección. Hora y media duró la entrevista.

Y con Manel hablé en el Hotel Florida Norte, también una mañana. Él iba acompañado por Iván Rodríguez, su hombre del márketing y exvallista de alta calidad. Dos horas largas de conversación. El récord. Y por la tarde estuve en su presentación oficial, en el INEF, a una hora poco propicia para los periodistas.

Isidoro, Raúl y Manel son tres hombres buenos, como los protagonistas del último libro de mi admirado Arturo Pérez-Reverte, salvando las distancias en las circunstancias y en el tiempo. Tres expertos en atletismo, todos ellos atletas olímpicos, que pueden revolucionar nuestro deporte. Tres hombres afables, entrañables, lejos de la hosquedad que muy a menudo exhibe José María Odriozola, que en este asunto, y siguiendo con los escritores, se parece más a Camilo José Cela que a Miguel Delibes, ambos extraordinarios escritores ya desaparecidos, por desgracia, pero de distinto talante. Soy más de Delibes.

CHAPADO¿En qué concuerdan los tres hombres que aspiran a suceder al actual presidente?. Pues lo cierto es que en muchas cosas, de forma que hasta se podría pensar en una gran coalición, en un tripartito que, por el momento, no está sobre la mesa. Coinciden en ver problemas de comunicación en la RFEA; en no saber explicar correctamente el problema del dopaje, que ha enfangado todo en los últimos tiempos (esta última apreciación es exclusivamente mía); en mostrar respeto a Odriozola, aunque anuncian tiempos nuevos; en mostrar ese mismo respeto por hombres clave en su equipo, como José Luis de Carlos, Manuel Villuendas y Ramón Cid… aunque salvo este último en el caso de Manel, ninguno parece tener segura su presencia en el puesto actual en los tiempos que se avecinan (esta es también una percepción personal); en ver un problema tremendo en la promoción del atletismo, en la ausencia de un márketing efectivo que atraiga patrocinadores… Y coinciden también en muchas otras cosas.

Conozco muy bien a los tres (sobre todo a Isidoro y a Chapado) y soy neutral. Estoy convencido de que cualquiera que gane lo hará muy bien. Es forzoso reconocer que Manel se ha adelantado: ha publicado su equipo, que es impresionante, y un programa. Sus oponentes, deliberadamente y respondiendo a otro tipo de estrategia, no lo han hecho, pero me consta que tienen lo uno y lo otro.

MANELEstas elecciones van a ser apasionantes. Y civilizadas. Sin exabruptos ni descalificaciones. Juego limpio. Es muy de agradecer en estos momentos en que vivimos, donde cada día se desayuna uno con otro escándalo, con otro robo, con acusaciones barriobajeras. Gracias a los tres por ahorrarnos esta vergüenza. No me extraña su actitud. Ya os digo que les conozco (a Manel menos, pero sí tengo y he tenido relación muy intensa con personas de su equipo) y no me los imagino de otro manera.

A los tres les dije que no quedarían contentos con las entrevistas, casi con total seguridad, porque es imposible, absolutamente, resumir una conversación intensa de dos horas en un espacio forzosamente reducido, aunque en este caso se ha hecho una excepción y el tamaño de los textos es bastante más largo de lo habitual en una página web. Espero, que, si no están contentos, al menos no estén molestos (creo que no), porque las tres entrevistas las he escrito con el máximo cariño y el mayor cuidado.

Y con todo el respeto que me merecen los hombres buenos y bien preparados.  

 

05 abril, 2016 | 12:00

Connolly: primer 'oro' olímpico: corresponsal de guerra, marinero, escritor...

CONNOLLYEl día 6 de abril de 1896, hace ahora 120 años, el estadounidense James Brendan Connolly se convirtió en el primer campeón olímpico de la Era Moderna, nada menos que 1.529 años después de que se coronase el último. Según la mayoría de las fuentes éste fue el luchador armenio Barasdates, pero según otras habría sido el ateniense Zopyrus, especialista en pancracio, una especialidad de lucha en la que apenas había reglas y en la que los muertos en combate no eran escasos.

Los Juegos Olímpicos de la Antigüedad fueron prohibidos por el emperador romano Teodosio, presionado por las autoridades cristianas de la época, que calificaban este espectáculo como pagano y sólo digno de ser abolido.

Pues bien, el barón francés Pierre de Coubertin se propuso restituirlos, lanzó la idea en La Sorbona y el 6 de abril de 1896 se inauguró con gran pompa la primera edición, en Atenas. Y la primera final correspondió al triple salto, y venció Connolly con gran facilidad y una marca de 13,71 metros, en cualquier caso lejana al récord del mundo, que tenía también un norteamericano, Daniel Sanahan, con 15,25.

¿Y quién era Connolly? Pues un hombre que tiene un vida curiosa, digna de una película similar a la de Carros de Fuego, esa joya cinematográfica que narra las hazañas de algunos velocistas en los Juegos de París 1924.

Nació en South Boston (Massachusetts, Estados Unidos) el 28 de octubre de 1868, en el seno de una familia pobre de inmigrantes irlandeses de la Isla Aran. Se crió casi en la calle, haciendo deporte, sobre todo atletismo. Estudió en diversos colegios, pero nunca estuvo en la High School, el equivalente a nuestra Enseñanza Secundaria. Trabajó como oficinista en una empresa de seguros y en 1891 pasó al ejército norteamericano, concretamente a una sección de Ingenieros en Savannah (Georgia), que en 1996 iba a ser sede de la vela en los Juegos de Atlanta.

Fue un autodidacta, se preparó para ingresar en la Universidad de Harvard y aprobó el examen en la Lawrence School, en la que estudió literatura clásica. Cuando tuvo conocimiento de que se habían convocado los Juegos Olímpicos pidió permiso para abandonar temporalmente el centro universitario y viajar a Atenas para competir. Esa licencia le fue denegada, pero a pesar de ello viajó. No volvería nunca más a Harvard.

Se desplazó con otros nueve atletas y un entrenador y viajó 16 días en el carguero alemán Barbarossa hasta llegar al puerto de Nápoles. Allí le robaron el equipaje. Siguieron por tren, en un intrincado viaje, hasta Atenas (todos los gastos corrían por su cuenta), donde los miembros del Suffolk Athletic Club, al que pertenecía, llegaron el día 5 de abril, a las 21:00. Pensaban que tenían doce días por delante hasta el inicio de la competición, pero se encontraron con la sorpresa de que las pruebas se iniciaban al día siguiente, a las 15:00. Y es que el calendario griego era distinto al occidental.

Las pruebas de atletismo se celebraron en el estadio Panatinaikón, con gradas de mármol y madera. La pista medía 333,33 metros y el firme era de ceniza muy suelta, con rectas larguísimas y curvas muy cerradas. En el triple compitieron nueve atletas de cinco países, aunque otras versiones hablan de siete saltadores. El libro ‘The Modern Olimpic Century. 1896-1996’, que es extraordinario, recoge los resultados: ganó Connolly (13,71), fue segundo el francés Alessandre Tufferi (12,70) y tercero el griego Ioannis Persakis (12,565, resultado facilitado así oficialmente). Compitieron tres helenos, dos franceses, dos húngaros, un estadounidense y un alemán. El vencedor recibió una medalla de plata (no de oro), un ramo de olivo y un diploma. El segundo lo mismo, aunque la medalla era de bronce. No había premio algno para el tercero.

Cuando se proclamó a Connolly como vencedor el juez dijo que el estadounidense era el campeón, pero que “el griego mister Persakis ha saltado con mejor estilo”, lo que no deja de tener su gracia.

El reglamento actual exige que la prueba se componga de hop, step and jump, es decir, un brinco, una zancada y un salto, pero en aquella época no existía la norma. Connolly saltó con dos brincos (con la pierna derecha) y un salto final.

Atenas96Tras su triunfo en Atenas (cartel oficial a la izquierda) telegrafió a sus familiares: “Los griegos vencieron a Europa y yo he vencido al mundo”, lo que no deja de ser un poco exagerado teniendo en cuenta el número escaso de participantes y de naciones representadas. En Grecia no sentó nada bien esa proclama de superioridad y se acusó de prepotente.

En esos mismos Juegos el estadounidense fue segundo en altura (1,65) y tercero en longitud (5,84). A su regreso a Boston fue recibido como un héroe y le regalaron un reloj de oro por suscripción popular. La Universidad de Harvard le ofreció volver a sus aulas, cosa que el campeón rechazó. Posteriormente también le propuso aceptar una graduación honorífica, cosa a la que también renunció. Connolly compitió también en los Juegos de París 1900, en los que fue segundo en triple (13,97).

También acudió a la siguiente edición olímpica, la de Saint Louis 1904… pero como periodista. Y es que, una vez abandonado el deporte, se consagró como un gran reportero. Estuvo en la guerra entre Estados Unidos y España, que propició la independencia de Cuba, y escribió una serie de artículos titulados Cartas desde el Frente de Cuba’. Y es verdad que estaba en el frente, porque estaba alistado en el 9º Regimiento Irlandés de Infantería de Massachusetts.

Posteriormente navegó durante años en buques de guerra, mercantes y barcos de pesca y se convirtió en un reputado escritor, autor de 25 novelas y 200 narraciones cortas. Aspiró dos veces a ser elegido congresista de Estados Unidos, pero perdió en ambas elecciones.

Murió el 20 de enero de 1957 en Brooklyn, pero no en la barriada neoyorquina, sino en Massachusetts. Profundamente respetado en Estados Unidos en los círculos más entendidos en atletismo, su nombre se ha diluído en la noche de los tiempos entre los aficionados.

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