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miércoles, 12 diciembre 2012
El peligro Odriozola
El atletismo español atraviesa su peor momento desde la década de los años setenta. José María Odriozola (Pontevedra, 73 años), presidente de la Federación desde hace 24 años, ha dejado al deporte rey en precario y aún pretende ser reelegido el próximo domingo por la Asamblea. No he ocultado en los últimos meses mi posición a favor de la urgente necesidad de un cambio, que en este caso viene representado por la candidatura de Vicente Añó y Fermín Cacho, avalada además con el apoyo de García Bragado y Chema Martínez. Un campeón olímpico, un campeón mundial y un campeón europeo que piden que no se vote más a favor de Odriozola. Yo, un apasionado de atletismo desde que tenía 9 años y vi correr a Mariano Haro en San Sebastián, me uno a ellos.
Voy a enumerar sólo algunos de los desastres ocasionados por Odriozola y que lo convierten en un peligro para la evolución y el desarrollo del atletismo en los próximos cuatro años:
1.- El desastre técnico. La ausencia de un director técnico en estas dos décadas y media ha desarbolado el atletismo español, ha desmotivado a los entrenadores y despoblado las pistas. Las selecciones para los grandes campeonatos han sido confeccionadas a capricho del presidente.
2.- El desastre de los resultados. Basta con afirmar que el atletismo español no consigue una medalla olímpica desde 2004. Dos Juegos Olímpicos seguidos sin medallas suponen un retroceso a los años setenta.
3.- El desastre del dopaje. La última década ha estado trufada de escándalos de dopaje protagonizados por atetas españoles de élite. Odriozola ha estado siempre pendiente de la protección a los dopados y no de la persecución del dopaje. El caso Bezabeh/Pascua es ilustrativo. La Guardia Civil los detiene cuando acudían a una transfusión de sangre, Bezabeh confiesa en el despacho del presidente y la Federación decide no sancionarlo. Tuvo que castigarlo el Consejo Superior de Deportes.
4.- El desastre de la selección española. Odriozola acabó en 1989 con los encuentros internacionales (enfrentamientos entre países a dos atletas por prueba), una de las grandes fuentes de aficionados al atletismo. Ya sólo se convoca a la selección cuando no hay más remedio: campeonatos internacionales oficiales.
5.- El fin de los grandes 'meetings'. Odriozola se obsesionó por controlar desde la Federación la organización de los 'meetings' internacionales y ha terminado con ellos. En los años ochenta España era una potencia como organizadora de pruebas internacionales. Ahora, el calendario de competiciones da pena.
6.- La muerte del Estadio Vallehermoso y del Palacio de Deportes para el atletismo. Sin más comentarios porque este punto, como madrileño, me duele muchísimo y aún no lo he encajado.
El domingo, la Asamblea del atletismo español, soberana y elegida democráticamente, tiene la última palabra. Votar por el cambio o prolongar los desastres otros cuatro años.
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