Ciencia y medallas
Un blog diferente. Trato de aproximar la ciencia al deporte, trasladar los avances en medicina deportiva, en fisiología del ejercicio, a las pistas, las piscinas y las canchas. La lucha contra el dopaje, ese monstruo invisible que amenaza con destruir el deporte, será otro de los pilares de esta bitácora. Mi gratitud hacia todos los que se asomen por aquí.
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sábado, 26 enero 2013
Arranca el juicio a la 'operación Puerto'. Y me viene de pronto a la cabeza la vieja historia de la rana que no sabía que estaba hervida. Si lanzas una rana a una cazuela de agua hirviendo, al sentir la temperatura, altísima, saltará con fuerza y logrará salir. Si, por el contrario, echas una rana en una agua templada y vas subiendo la temperatura de forma muy lenta, templada, un poco caliente, más caliente, grado a grado, la rana se abandonará a una sensación cómoda, se irá quedando sin fuerzas poco a poco y terminará completamente hervida. Así es como veo yo a los deportistas que se dejan engañar, que se prestan al juego sucio, que se van abandonando y aceptando gradualmente entrar en el mundo del dopaje.
"Yo puedo darte lo que te falta para ganar". "Te falta la gasolina súper". "Todos van hasta arriba, todos menos tú". "Si quieres, yo te puedo hacer ganar, pero depende de ti". "Te doy este bote y te lo vas pensando". Son frases habituales de los dopadores a los deportistas, generalmente aprovechándose de momentos bajos, después de alguna derrota o un mal resultado. Una forma de ir aumentando lentamente la temperatura de la cazuela. No quiero dar más nombres, no me apetece, pero todos los deportistas involucrados en la 'operación Puerto', 'operación Grial' y 'operación Galgo' fueron calentados lentamente por alguien hasta terminar completamente hervidos.
"Sal de Biarritz en agosto. Eso te permitiría ... prepararte adecuadamente". Esa es la frase clave del libro 'Racing through the dark', del ciclista tramposo David Millar, ahora convertido en arrepentido para redimirse de sus culpas. Escribió un libro extraordinario, que recoge toda la evolución de su forma de pensar, desde la negación del dopaje y su rechazo hasta que decidió entrar en el infierno de la EPO para arrepentirse posteriormente.
La 'operación Puerto' es la vergüenza nacional. Y no sólo por los encausados y los deportistas tramposos que quedaron expuestos o los nuevos que pueden aparecer. Representa la vergüenza de nuestra Justicia, que se ha tragado durante un tiempo demasiado largo evidencias, recursos y aplazamientos hasta lograr que todo huela ya a viejo. Es imperdonable que hayan dejado pasar siete años.
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sábado, 19 enero 2013
Cayó el ídolo. Confesó, aunque no todo. Un golpe terrible para mucha gente. Otros ya habíamos tumbado al mito hace meses porque las evidencias ya pesaban mucho. Incluso en 2005 el diario 'L'Equipe' había informado de la existencia de EPO en las muestras de Lance Armstrong del Tour de 1999. ¿Quién ocultó todo aquello? ¿Qué sabía la UCI? ¿Realmente nunca dio positivo? ¿Cómo pudo pasar desapercibida la testosterona en los controles? El tejano tiene que desvelar muchas cosas todavía.
El deporte de la bicicleta sufre un hachazo tremendo, pero no irreparable. El ciclismo está por encima de los tramposos, es un deporte grande, heroico, mítico, que superará el 'escándalo Armstrong' igual que el atletismo superó el 'caso Ben Johnson'. El reto, los records, el entrenamiento, el esfuerzo, el brillo de una gran carrera, la satisfacción por un crono... todo eso está muy por encima de la trampa, por muy extendida que estuviera.
Para la redención, para la expiación, es fundamental que salga toda la verdad a la superficie. Lance Armstrong, el vaquero de Austin, el hombre que ha extendido la mentira hasta que no ha podido más, debe declarar ahora ante las instituciones. No ha aclarado quiénes le ayudaban a doparse, cómo lo hacían ni quiénes le supervisaban. La 'conexión de Girona' es otra de las vergüenzas del deporte español, después de los pisos llenos de sangre de la 'operación Puerto' o la inconclusa 'operación Galgo', detenida de forma absurda por la justicia madrileña.
¿Cómo pasará a la historia Lance Armstrong? Probablemente como un tramposo y un mentiroso. Como el exponente de unos años oscuros, la década de los noventa, cuando la EPO era indetectable y algunos atletas y ciclistas se cambiaban de sangre como de calzoncillos. El Tour de Francia se queda huérfano de historial durante años. Ahora es el momento de mirar hacia adelante. La EPO es detectable, el pasaporte biológico avisa de dopaje sanguíneo y las sanciones retrospectivas son una potente herramienta de disuasión. Hay que creer que un deporte más limpio es posible.
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martes, 15 enero 2013
Hace ocho años el diario 'L'Equipe' llevaba en portada un titular de mucho peso: 'La mentira Armstrong'. En la información, el prestigioso rotativo francés desvelaba que el ciclista tejano se había inyectado EPO en el Tour de 1999. Seis de las muestras de orina de Armstrong de aquel año, congeladas, habían sido reanalizadas en busca de eritropoyetina con resultado positivo. Aquel 24 de agosto de 2005 publiqué en 'El Mundo' una columna titulada 'Debería ser desposeído'. Y aquel mismo día, Lance desmintió la información desde su página web: "Nunca he tomado drogas que favorezcan el rendimiento". Ayer Armstrong, el último ídolo que se autoexpulsa del Olimpo, se desmintió a sí mismo.
El ciclismo, un deporte que lucha en los últimos años por limpiarse de una vez aunque sea pagando precios muy altos, sufre un nuevo golpe en su centro de gravedad. Su dificultad para mirarse al espejo en los años noventa ha traído todos estos lodos. La EPO mató a dos decenas de ciclistas y su indetectabilidad estuvo a punto de matar al propio ciclismo. Las transfusiones de sangre, realizadas en condiciones tercermundistas, mancharon la honra del ciclismo, un deporte que puede estar jugándose ahora mismo su propia presencia en los Juegos Olímpicos. Porque Armstrong va a seguir tirando del hilo. Un hilo larguísimo.
¿A quién va a acusar ahora el exciclista estadounidense? Todas las informaciones apuntan a que Armstrong va a desvelar nombres de directivos de la UCI que estaban informados de sus prácticas dopantes. Quizá incluso de personas que le ayudaban a escapar de los controles. Si el ciclismo ha llegado a proteger a los tramposos avisándoles de cómo escurrirse de la lucha antidopaje, entonces sigue teniendo un problema tan enorme como el de los años noventa.
¿Cómo queda España en el 'caso Armstrong'? Mal. La 'operación Puerto' fue una sinfonía inacabada cuyo juicio por fín se acerca. La 'operación Galgo', una actuación magistral de la Guardia Civil, la tumbó la Audiencia Provincial de Madrid por un tecnicismo y de pronto un grupo de atletas españoles quedó expuesto para siempre en el limbo de la duda eterna. Así perdimos dos veces los Juegos Olímpicos y ahora viene 'la conexión de Girona'. Mientras los pisos de Madrid se llenaban con decenas de litros de sangre congelada, las casas de Girona eran escenario de transfusiones realizadas en condiciones vergonzosas e inyecciones de hormonas prohibidas. España era un antro del dopaje.
¿Adónde conduce el siniestro hilo de Armstrong? ¿Dónde terminan las conexiones de las tramas del dopaje de las dos últimas décadas? ¿Caerán más médicos tramposos o continuará la impunidad? ¿Apuntará Armstrong a la cabeza de otras estrellas del ciclismo? El dopaje, como un mar enfurecido, sigue arrojando cuerpos y más cuerpos a la orilla del ciclismo. La verdad termina saliendo a flote.
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sábado, 12 enero 2013
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lunes, 07 enero 2013
Las lesiones musculares son las más habituales entre los futbolistas profesionales. A pesar de ello, los factores de riesgo para las lesiones en los muslos y piernas, las más frecuentes en el fútbol, no seconocen del todo y para ello, la UEFA puso en marcha un estudio prospectivo (hacia adelante en el tiempo) con el fín de arrojar algo de luz en este campo.
El estudio se inició en 2001. Un total de 26 clubes de fútbol (más de 1.400 jugadores) de 10 paises europeos tomaron parte en la investigación. Durante los nueve años estudiados, se registraron un total de 2123 lesiones musculares, es decir, un índice de 0,17 lesiones por jugador y año. ¿Cuáles fueron las regiones anatómicas más afectadas? El ranking lo domina el grupo de músculos situados en la cara posterior del muslo, conocidos como isquiotibiales, con un 42% de las lesiones. En segundo lugar se situaron los aductores (en la cara interna del muslo) con un 25% y en tercera posición, el cuadriceps, con un 19 por ciento. La región inferior (gemelos y sóleo) representó un 14%.
¿Qué más descubrió el estudio? En primer lugar, que las lesiones en los gemelos son propias de los futbolistas de más edad, duplicando la frecuencia de los demás. El futbolista de 30 años Carlos Martins (en la imagen) se perdió precisamente el año pasado la Eurocopa por una rotura muscular en los gemelos.
Los guardametas, lógicamente, fueron los que menos se lesionaron, en cualquiera de los cuatro grupos musculares. Curiosamente, las lesiones de muslo fueron menos frecuentes cuando se juega en campo contrario (¿corren menos los futbolistas cuando juegan fuera de casa?) y las lesiones de cuádriceps, más asociadas al golpeo de balón, fueron más predominantes en la pretemporada. Como conclusión, la investigación afirma que hay tres factores de riesgo para las lesiones musculares: una edad elevada y la existencia de lesiones previas. Como era de esperar, se lesiona con más frecuencia la pierna de golpeo que la otra.
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miércoles, 02 enero 2013
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martes, 01 enero 2013
Arrancamos 2013. Lo primero es felicitar a los lectores por el nuevo año, seguro que será mejor que el anterior y eso sólo lo lograremos con el esfuerzo de todos. Voy a hablar precisamente de esfuerzos en este post, en concreto, de la mejor forma de planificar los entrenamientos y diseñar la distribución y las intensidades de las cargas de trabajo. Me centraré en un estudio que está a punto de publicarse sobre ciclismo, pero pienso que su filosofía, su lógica, se puede extender a otros deportes como atletismo, natación, remo, piragüismo o triatlon.
Me tropiezo a menudo con deportistas aficionados que me comentan que la gran mayoría de sus sesiones de entrenamiento son similares, tanto en el tipo de trabajo como en la intensidad. Grave error, les suelo decir, porque las adaptaciones musculares, los cambios a nivel enzimático que buscamos con el entrenamiento, se producen exactamente por lo contrario, por generar pequeñas sobrecargas que han de ser diferentes unas de otras y de intensidades opuestas.
Los fisiólogos de la Universidad de Stirling (Escocia) han finalizado un trabajo que se propuso analizar si es mejor para los ciclistas el entrenamiento 'polarizado' (sesiones de trabajo de baja intensidad alternados con días a intensidad muy elevada) que el entrenamiento 'en el umbral', más estable y consistente en intensidad. El estudio, diseñado por el doctor Craig Neal, analizó a 12 ciclistas que se sometieron a los dos modelos de entrenamiento (durante seis semanas cada uno) con cuatro semanas de 'desentrenamiento' entre ambos bloques.
Los resultados fueron contundentes. El entrenamiento de tipo 'polarizado' (80% de trabajo a baja intensidad y 20% a muy alta intensidad, es decir, los dos polos opuestos) logró mejores adaptaciones metabólicas a nivel mitocondrial que el trabajo 'en el umbral', que consistió en un 57% a intensidad baja y un 43% a intensidad moderada. En resumen, los investigadores escoceses proponen que es más eficaz entrenarse mucho tiempo a intensidad suave y poco tiempo, muy fuerte que hacer un trabajo más estable combinando intensidades moderadas y bajas. Los tests realizados en el estudio (que se está a punto de publicarse en el Journal of Applied Physiology) fueron una contrarreloj de 40 kilómetros (después de cada uno de los dos bloques de entrenamiento) así como mediciones de lactatos y biopsias musculares.
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