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Deporte y vida

José Luis López

Este blog reflexiona sobre el deporte y el atletismo, desde el punto de vista humano, técnico, histórico y vivencial. Porque el deporte, además de profesión, es también pasión y manera de vivir.

SOBRE EL AUTOR

José Luis López es doctor en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, especialista de atletismo de la Cadena SER y Canal+, profesor de la Universidad de Vic y entrenador nacional de atletismo. Ha trabajado en siete Juegos Olímpicos y otras muchas competiciones internacionales de atletismo en más de 35 países.

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19 mayo 2013

Por José luis López

Del amor al odio

Dicen que del amor al odio hay un paso. O que la línea que separa el éxito del fracaso es muy fina. No estoy de acuerdo. Hay un paso hacia el odio desde el  enamoramiento, el capricho, los intereses o el error. Y la línea es fina entre lo que nunca fue un éxito y, probablemente, ni siquiera haya comenzado a ser un fracaso.

Viene esto a cuento porque en las últimas semanas analizo, desde mi posición de mero observador, cómo son de cambiantes las opiniones y hasta los sentimientos. No hace muchos días Mourinho era aclamado por muchos madridistas, e incluso, cosa inédita, se quería convocar una manifestación de apoyo sin condiciones al técnico portugués. Los organizadores aseguraban que podrían ser varios miles los asistentes. Ahora, en muy pocos días, Mourinho es abucheado por el madridismo, por lo que se puede ver, de forma muy mayoritaria. Y su fracaso corre de boca en boca. Y probablemente un simple gol más, volvería a cambiar esto, y mucha gente enloquecería en la victoriosa rúa blanca, y el abucheo se convertiría en aplauso, y luego en nueva bronca, y seguidamente en un éxtasis total con la décima, y así continuamente.

Pero no os engañéis. Actitudes y situaciones muy parecidas he visto constantemente a lo largo de los años en los demás equipos. No hay diferencias. Se trata de pasar con una gran ligereza de un extremo a otro. No sirven términos medios, porque esa normalidad no vende, no llena, no inspira ni motiva. Un jugador es ensalzado un día y hundido al siguiente. Igual, los entrenadores y hasta los presidentes.

Mourinho ha creado una imagen, un personaje, que busca captar el protagonismo. Necesita que le ames o que le odies, o tal vez ambas cosas a la vez. O hasta que muestres indiferencia. Pero algo has de mostrar hacia él, que ha de estar ahí, curiosamente como una posible actitud de autodefensa. Y eso hace que la gente sea tan cambiante. Yo no le conozco personalmente, pero sospecho que en privado es bastante diferente a su imagen pública. 

Tampoco conozco lo que pasa dentro del vestuario blanco. En realidad, lo sabe muy poca gente, aunque hablen de ello muchos, con una autoridad y un atrevimiento que no dejan de sorprenderme. Lo que sí que puedo decir es que si un deportista no cree en su entrenador, por mucho talento y cualidades genéticas que tenga, es imposible que logre el verdadero éxito. Lo he visto en cientos de casos en las pistas de atletismo de medio mundo. Deportistas y entrenadores han de tener una comunión perfecta, compartir confianzas y crear conjuntamente un deseo, un sueño, un objetivo.

Me temo que eso no se ha dado últimamente en el Madrid. Se ha apelado a la profesionalidad, que ni cuestiono ni dejo de cuestionar, pero eso no es suficiente. Tienen que existir también los sentimientos positivos, que si son disimulados o forzados para unas respuestas tópicas en la prensa, una declaración institucional o una foto en twitter, no valen.

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07 mayo 2013

Por José luis López

Vuelve la Diamond League

El próximo viernes comenzamos, un año más, la narración de la Diamond League en Canal Plus, con el meeting de Doha. Vuelve el atletismo más espectacular, el de los grandes meetings, donde el ritmo es frenético, los estadios están llenos de un público entendido y sólo los mejores atletas del mundo tienen cabida. Es un atletismo diferente al de los grandes campeonatos, con unas características muy particulares. Me apasionan ambos, pero he de reconocer que para el espectador amante del atletismo las dos horas de un meeting, con finales directas, son una continua cascada de emociones.

Recuerdo ahora cuando comenzamos, en el ya lejano 1994. Desde entonces hemos realizado un inolvidable recorrido desde la Golden Four a la Diamond League, pasando por la Golden League. Han sido más de 100 noches mágicas en los estadios más emblemáticos de Europa, viviendo y narrando gestas increíbles.

La cita inicial de 1994 fueron los Bislett Games, en Oslo. No he olvidado aquella legendaria pista de 6 calles, con los atletas calentando por la calle. Ni tampoco las pequeñas cabinas de madera, desde donde hacíamos la transmisión. Ni el bocadillo de salmón ahumado. Ni el grupo de fieles aficionados etíopes, que ningún año faltaba. Ni la "dream mile". Yo llevaba ya 10 años narrando el atletismo en la radio para la Cadena SER, pero mi debut en televisión fue en Oslo. Aún conservo el cartel de aquella reunión, con una imagen de Arturo Ortiz en el centro. Fue Alfredo Relaño, que anteriormente había sido jefe de deportes en la SER cuando yo inicié mi singladura olímpica en Seúl 88, quien apostó por mí para narrar la entonces llamada Golden Four. Y hay un detalle que él no recordará pero yo sí. Llevaba apenas un par de minutos de narración en directo y nuestro productor, Melcior me mostró un papel en el que había escrito: de parte de Alfredo, que has empezado espectacular, muy bien, sigue así. Este mensaje, tan oportuno en esos primeros momentos, me dio tal confianza que el resto del programa fue para mí muy placentero. Disfruté una barbaridad y creo que a partir de entonces iniciamos una nueva forma de narrar atletismo en televisión, ni mejor ni peor, simplemente diferente a todo lo anterior.

Hace pocos días impartí una clase en el máster de narración deportiva en la Universidad Pontificia de Salamanca, curso por el que han pasado muchos de mis compañeros. Hicimos prácticas de narración de atletismo con los alumnos y, al finalizar, me dijeron que de todos los deportes que habían visto, el atletismo era sin duda el más difícil de narrar, porque era muy técnico, muchas pruebas a la vez, con infinidad de detalles a veces decisivos que no te puedes perder. Pues imaginaros, eso mismo, pero ahora desde un locutorio, perdiéndote casi la mitad de lo que está pasando en la pista.

Pero hay cosas que nunca cambiarán: la pasión por el atletismo, transmitir, divulgar, enseñar (y aprender), la rigurosidad, el respeto... No os perdáis la Diamond League 2013, con el inconfundible sello de Canal Plus. Habrá noches inolvidables en las que no podréis separar la vista ni un segundo del televisor. 

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28 abril 2013

Por José luis López

La remontada

Real Madrid y Barça tienen esta semana un dificilísimo reto: remontar sus respectivas eliminatorias y clasificarse para la final de la Champions  ante dos potentísimos equipos, Borussia Dortmund y Bayern de Munich.  ¿Son posibles las remontadas?

De entrada, les diría a los jugadores de ambos equipos, y por supuesto a los técnicos y a las respectivas aficiones, la frase que siempre he enseñado a mis atletas y alumnos: "Si no crees en tu propia victoria, empiezas a no merecerla".

Decía Sergio Ramos que en Dortmund habían fallado en actitud. Esa es la clave, la actitud. Es el poder de la voluntad. Para conseguir la remontada, en primer lugar, lo han de desear mucho, como si fuera lo único que en esos momentos existiera en sus vidas. Y eso, cuando sabes que seguirás siendo multimillonario, famoso y con un palmarés personal impresionante aunque pierdas, no es fácil. Muchos lo llaman profesionalidad. Otros, orgullo. Yo prefiero hablar de sentimientos.

Me gustaría que los jugadores y los técnicos supieran de verdad lo que representan. Cuando están tan arriba y son tan idolatrados a diario, a menudo lo olvidan y entran en la vanidad y la rutina. Ojalá estos jugadores se pusieran en la piel de las ilusiones de tantos niños, del orgullo de la gente humilde que se pone su camiseta cada semana, de la inmensa felicidad que pueden dar a millones de personas que, probablemente, no tendrán muchos momentos alegres a lo largo de la semana. Eso es en lo que envidio a los grandes futbolistas: que pueden hacer felices a millones de personas. 

Algún futbolista piensa que es millonario porque genera mucho dinero. No te engañes. Esa es una verdad a medias. Eres millonario porque hay muchísima gente que tiene unos sentimientos muy profundos hacia el club de sus amores, porque si no existieran esos corazones latiendo a mil, capaces de todo, si no existiera esa capacidad humana de sentir emociones y pasiones, en este caso por el fútbol, no serías prácticamente nada. El futbolista está de paso (aunque unos pocos queden para siempre en el recuerdo); el club, no. Para los que lo sienten, es eterno. Y los sentimientos de las aficiones (las pacíficas, por supuesto) merecen tal respeto, que no concibo sino una actitud de excelencia, de entrega total en el campo esta decisiva semana.  

Si unos piensan que por lo menos han ganado la Liga y otros que les queda la posibilidad de ganar la Copa del Rey, están perdidos. No existe ni Liga ni Copa. El de esta semana es su último partido. La única oportunidad que realmente existe e importa. Esa ha de ser la mentalidad.

En la vida no siempre hay una segunda oportunidad. Pero esta vez sí existe, tanto para el Madrid como para el Barça. Lograr esta remontada es mucho más importante que una Liga o una Copa del Rey. Por lo que significa de gesta, de proeza, de superación de una máxima dificultad, de noche mágica que pasará para siempre a la historia. Algunos jugadores pensarán que ya han vivido muchas noches mágicas. No sirven. Ahora solo sirve ésta. Desde el primer minuto. Sin ningún fallo. Siendo extremadamente inteligentes. Con una concentración absoluta. Sin perder la cabeza, pero con un corazón inmenso y un instinto depredador: un gol, y otro, y otro...
 
Chuta a gol, chuta a gol, chuta a gol... ¡Una hemorragia de placer! No hay excusas. No vale el "no pudo ser" ni los tópicos tan manidos en el fútbol.  Me decía un famoso entrenador español de primera división que lo más difícil de entrenar a un equipo del máximo nivel no es la preparación física, ni la táctica, ni la técnica, ni el entorno... es gestionar los egos de los jugadores. Que ahora los aparquen. Que sean un equipo, solidario, unido, trabajador y poderoso. Que se olviden de éxitos anteriores. Y que se fusionen con la grada, con permanentes gestos de unión y complicidad, diferentes a los de siempre. Porque la afición seguro que no fallará.        

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21 abril 2013

Por José luis López

"The athlete": recordando a Abebe Bikila

Ayer acudí a la presentación de la película "The athlete", basada en la vida de una de las grandes leyendas del olimpismo: Abebe Bikila. Se trataba de una proyección solidaria, organizada por AFNE (Asociación de familias de niños y niñas de Etiopía), que recaudó fondos para proyectos humanitarios en el país africano. Realizan una excelente labor. Y si la razón solidaria ya me motivaba, la película me entusiasmó. Además, el codirector y protagonista del filme, Rasselas Lakew, estuvo presente y participó en un interesante coloquio. 

Si os interesan los valores del deporte, no os perdáis esta película. Como dijo Lakew, "Abebe Bikila es un símbolo universal del espíritu de superación y un ejemplo a seguir en el deporte y en la vida". Nacido el 7 de agosto de 1932, el mismo día que se disputaba la maratón olímpica de Los Ángeles, Bikila era hijo de un humilde pastor. Era pobre, pero le sobraba talento para correr, orgullo y determinación. Fue emocionante recordar a Bikila venciendo en la maratón de Roma 1960, corriendo descalzo, en aquel espectacular duelo con el marroquí Rhadi Ben Abdesselem. Por primera vez la maratón olímpica no pisaba el estadio, se disputaba por la noche, bajo la luz de las teas, entre los mejores monumentos de la ciudad eterna. Y por primera vez ganó un africano de raza negra, un atleta entonces desconocido. Cuatro años después, a pesar de haber sido operado de apendicitis 40 días antes de la carrera, Bikila volvió a vencer en la maratón olímpica, en Tokio 1964, esta vez calzado. En ambas carreras logró la mejor marca mundial.

"The Athlete" no sólo nos hace revivir aquellos momentos históricos de los Juegos Olímpicos. Bikila nos recuerda que miles de italianos del ejército fascista de Mussolini hicieron falta para conquistar y masacrar Etiopía; pero un solo etíope, pobre, humilde y descalzo, bastó para conquistar Roma, y esta vez pacíficamente. Qué contraste. También está la tragedia de un atleta, Bikila, que tuvo que abandonar en los Juegos de México 68 por una lesión, que vio como la gloria era efímera y el nuevo ídolo era ya otro miembro de la tribu Oromo, Mamo Wolde. Bikila se propuso correr en los Juegos de Munich, la que debía ser su última carrera. Pero un accidente de tráfico en 1969 le dejó parapléjico.
 
Es muy emocionante comprobar cómo Abebe Bikila asumió esa tragedia, cómo siguió luchando, sin darse nunca por vencido. Desde su silla de ruedas practicó tiro con arco, participando con éxito en campeonatos de parapléjicos, y en 1971 compitió en una carrera de trineos en Noruega, en la que venció. Sus piernas ya no podían correr, pero su corazón seguía latiendo con la misma fuerza que en Roma o en Tokyo.

En 1972 acudió a los Juegos de Munich para recibir un homenaje junto a otro gran mito del atletismo, Jesse Owens. Y falleció el 25 de octubre de 1973, a los 41 años, por un derrame cerebral.

Recordar al gran Abebe Bikila, en "The athlete", es un ejercicio de humildad y una emocionante lección para, ante tantas adversidades que nos rodean, seguir luchando. 

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17 abril 2013

Por José luis López

Correr y sentir la libertad

Me repugna la violencia. Como a vosotros. Como a cualquier ser, mínimamente, humano. Hay quien le pone apellidos: violencia terrorista, de género, fundamentalista, psicópata... Yo no lo hago. La violencia, el asesinato, el mal... lo son tal cual. Sin posibles justificaciones.

Sin etiquetas. Mueran tres o trescientos. Pero he de reconocer que la tragedia de Boston me ha afectado de una manera especial. Porque es en una maratón, en medio de una de esas actividades que me provocan el mismo entusiasmo que respeto. Siempre he dicho que correr es la forma más evidente de experimentar la libertad. Y la maratón, el reto más épico del ser humano frente a sus límites. Y el momento culminante de ese reto es cuando el atleta se aproxima a la meta y la cruza, lo haga en dos, tres, cuatro o cinco horas. Os confieso que nunca he experimentado personalmente esa sensación, pero me la han contado y la he visto tantas veces que llego a imaginarla. Pues bien, justamente ahí, precisamente cuando están a punto de cruzar la línea de meta atletas populares, anónimos, tan esforzados e ilusionados como el que más, cuando hay público al que no le importa haber esperado tanto tiempo para arropar con su aplauso hasta al último clasificado, cuando hay tantos voluntarios de la organización que hacen suyo el sentimiento del maratón más antiguo de América, es entonces cuando explotan las bombas de Boston. Tan terrible como repugnante.

Ahora espero una respuesta todavía más entusiasta y masiva de los corredores populares en todo el mundo. Solo en nuestro país ya son millones. Que sigan saliendo a las calles, que sigan inundando de color, de esfuerzo, de historias humanas, de valores todas las maratones y las carreras populares del mundo. Que nadie tenga miedo. Que se sigan empapando de vida cada vez que se calzan unas zapatillas y salen a correr. Para que continuen experimentando la libertad, la misma que unos asesinos han robado para siempre a las víctimas del maratón de Boston.

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31 marzo 2013

Por José luis López

Universidad del Deporte de Soria

Esta semana he estado presentando en Soria, ante la sociedad soriana y los medios de comunicación, el proyecto profesional más ambicioso de mi vida: la creación de la Universidad del Deporte de Soria. Siempre he tenido la idea de que antes de iniciar el viaje definitivo, como diría José Agustín Goytisolo, hemos de dejar algo que quede para los demás, para varias generaciones. Mi vida ha girado en torno al deporte, la educación y la comunicación. Por tanto, qué mejor que impulsar la creación de una universidad, que se dedique al deporte, que se ubique en Soria (la tierra de mis raíces), y cuya titularidad esté a cargo de una fundación sin ánimo de lucro, la Fundación CIDIDA, que presido.
Se trata de situar a Soria, cuna de grandes deportistas como Fermín Cacho y Abel Antón, como referente en los estudios universitarios de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, con vocación de servicio público, sin elitismo, buscando la excelencia y la calidad en la docencia y la investigación, y proyectándose, gracias a las nuevas tecnologías de la comunicación y la información, hacia el mundo.
 
Mucha gente me pregunta por qué ubicar esta universidad en Soria, cuando había otros lugares con mucha mayor población que podían estar interesados. No se trata solo de mis raíces y de mi pasión por esta tierra. Se trata de que creo en Soria, en su potencial para un proyecto de este tipo y otros muchos, en sus gentes, aunque históricamente sea una de las provincias y capital más modestas y olvidadas. Pues de eso se trata, de crear donde precisamente más se necesita, en donde los poderes central y autonómico apenas invierten, de que lleguen proyectos ilusionantes de calidad a donde muy pocos pensarían.

Sería la primera universidad del deporte de España. Existen, desde luego, numerosas Facultades de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, cuyos estudios de grado están entre los cinco más demandados en nuestro país, pero no una universidad especializada en el deporte.

Hasta ahora es solo un proyecto. El camino hacia hacerlo una realidad será difícil y largo, de años, hasta conseguir que la Junta de Castilla y León reconozca la universidad y, después, las agencias de evaluación verifiquen los estudios. Trabajaremos, entonces, en 10 grandes retos: docencia; investigación y transferencia del conocimiento; relación universidad-empresa/institución; financiación; tecnologías de la información y la comunicación; formación para la sociedad; nuevo modelo de campus; impacto social y cultural; calidad, excelencia y especialización; e internacionalización. Soy consciente de la dificultad del proyecto, pero también estoy seguro de su viabilidad. Para ello hará falta que toda la sociedad soriana, incluida la que se encuentra lejos, apoye la iniciativa: desde Fermín Cacho y Abel Antón, hasta el Ayuntamiento, la Diputación, los empresarios, la Cámara de comercio, los partidos políticos, los sindicatos, las entidades financieras, el Numancia, el CAEP, Soria Ya, las asociaciones de vecinos, los deportistas, los jóvenes, los medios de comunicación, las asociaciones culturales, y hasta la Universidad de Valladolid. La idea es sumar. No nos van a faltar la ilusión, el esfuerzo y la constancia para trabajar por Soria, el deporte, la cultura y la educación. Porque todo ello conlleva una serie de valores en los que creo y por los que vale la pena arriesgar y luchar.

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28 marzo 2013

Por José luis López

La asfixia de los atletas

Ser entrenador profesional de atletismo en España es imposible. Solo un 1% puede decir que lo es. Ser atleta profesional en nuestro país, aunque dediques mañana y tarde a entrenar y consigas medallas en campeonatos internacionales, también se va a convertir en algo del pasado.  Ser directivo ejecutivo con un sueldo que supone ganar en un mes lo que la mayoría de nuestros atletas internacionales cobra de la Federación en un todo año, es una realidad. El cargo es el de presidente y se llama José María Odriozola. Y hay otros cargos en la RFEA que van más o menos en esa línea.

El Consejo Superior de Deportes vuelve a la carga con los drásticos recortes a las federaciones, y la de atletismo no es una excepción, aunque sigue siendo la que más dinero recibe, incluso con resultados deportivos en los últimos años mucho peores que otras, como balonmano o natación, y una gestión muy deficiente. La RFEA manda a la calle a trabajadores de su oficina, a médicos, a entrenadores... y recorta a los atletas en los últimos años en becas alrededor del 60 %, bastante más de lo que se ha recortado a la Federación. Una vez más, los atletas son los grandes perjudicados. Parece que alguien no quiere darse cuenta de que sin atletas no hay atletismo. Y la situación de nuestros atletas, por desgracia, hace pensar que más de uno deberá cambiar su dedicación exclusiva a este sacrificado deporte por una dedicación complementaria, casi de hobby, y así, junto con la creciente competencia internacional que existe, es casi imposible conseguir medallas.

No me vale escuchar que se trata de la angustiosa situación económica de nuestro país, con la odiosa crisis, que antes hay que recortar a los deportistas que en hospitales, enseñanza o tercera edad. Efectivamente, aunque mi vida es el deporte, reconozco que una medalla olímpica no puede estar antes que unas camas de hospital. Pero la cuestión es otra muy diferente. Ambas situaciones no son incompatibles. Si a una Federación que vive especialmente de dinero público le llega mucho menos dinero, obviamente deberá recortar... a no ser que sea capaz de generar más dinero, de buscar financiación externa, patrocinios, con nuevas ideas, trabajando realmente desde un competente departamento de marketing ahora inexistente, ofreciendo un atletismo más atractivo. Es decir, gestionar mejor, repartir de forma más justa el dinero, y sobre todo ser capaces de generar nuevos ingresos, con imaginación, con buenos dirigentes, sin tener que depender tanto de papá Estado. Cuando el dinero llegaba de forma millonaria de fuentes públicas, todo era muy fácil. Ahora, que ya no llega ese dinero, parece que la única situación posible es recortar, sin importar las consecuencias. Pero también es cierto que atletas y clubes deberían ser capaces de encontrar otras vías de financiación por su trabajo, para no depender tanto de mamá Federación.

El atletismo español es un fiel reflejo de lo que, a mi juicio, ocurre en España. Quitar a quien menos tiene. Destruir en vez de crear. Recortar en vez de crecer. Sin ideas, sin ética. Se trata de una injusta forma de repartir el dinero. Los que más tienen siguen disfrutando de una posición más que ventajosa, en el deporte y en todas partes. La mayoría silenciosa, malvive. Los trabajadores son el motor de un país, de igual forma que los atletas son el motor del atletismo. Es muy injusto que los principales recortes recaigan siempre en ellos. Parece que haya gente dispuesta a dejar de dar cuerda al reloj, mientras el suyo, digital de última generación, sigue funcionando perfectamente.      

 

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12 marzo 2013

Por José luis López

Àlex Corretja, el caballero apasionado

Me gustó escuchar anoche a Àlex Corretja, capitán del equipo español de Copa Davis, aunque me dio la impresión que él es consciente de que lo será por poco tiempo. No es político sino transparente y directo, y eso va en su contra. Estuvimos cenando ayer en el Panathlon de Barcelona.

Corretja es de esos deportistas que se les recuerda especialmente por su caballerosidad en las pistas, y eso habla muy bien de él. Fue una entrañable reunión en la que recordamos sus apasionantes duelos con Pete Sampras, su victoria en el Masters, su fidelidad al C.T. La Salut, pero sobre todo se habló del deporte y la vida, y eso es precisamente de lo que me gusta hablar en este blog.

“Nunca gané en Roland Garros, pero cada vez que voy me siguen saludando afectuosamente todos los empleados y me abren todas las puertas, actitud que no veo que se tenga con algún otro tenista que sí llegó a ganar allí”, comentaba Corretja. En realidad, eso es lo más importante. Ambos estamos de acuerdo. Si de tu paso por el deporte sólo dejas los títulos que has ganado, algo falla. Ha de quedar la imagen de un deportista con mayúsculas, y eso va mucho más allá de los rankings.

Corretja no dejó de elogiar a Manolo Orantes, su gran referente, y éste, también presente en la cena, puso sobre la mesa un tema que me interesa mucho: desde que se retiró de las pistas, nunca le han llamado para poder trabajar con chavales. Álex Corretja decía lo mismo. Su gran ilusión sería poder transmitir a los jóvenes toda su experiencia. Creo que ese sería realmente el trabajo de su vida. Esto lo he propuesto otras veces en varios foros. Muchos de nuestros mejores ex deportistas podrían ser una especie de mentores de los jóvenes que empiezan ahora. Sería una aportación importantísima, que sumaría a la labor de los entrenadores. Especialmente veo que la generación de Corretja, con él incluido, eran y siguen siendo unos apasionados del tenis. Y ahora observo a muchos jóvenes deportistas que compiten pero no son apasionados de su especialidad. Ahí entraría la labor de los mentores: contagiar la pasión, el enamoramiento con tu deporte, y transmitir la experiencia. Y si tienes ese sentimiento, entonces es mucho más fácil sobreponerse a los malos momentos y a las derrotas, que inevitablemente llegarán.

“Lo normal no es vivir en una casa con piscina”, enseña Corretja cada día a sus pequeñas hijas. Hay que tener los pies en el suelo. Transmitir valores, actitudes, comportamientos, generosidad. Creo que Àlex Corretja puede ser muy bueno en eso y su aportación, muy importante para el tenis del futuro. “Como Rafa Nadal no saldrá ningún otro, es único e irrepetible” decía Corretja. Pero tal vez no se trata de obsesionarse por buscar a un nuevo Nadal, sino que hay que pensar antes en corregir una situación que, según me cuentan, hace que entre los 50 primeros tenistas juniors del mundo ahora no hay ningún español, ni en chicos ni en chicas. Contando con Orantes, con Corretja y con tantos otros, eso puede cambiar.     

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03 marzo 2013

Por José luis López

Un atletismo más cercano

Estoy en Gotemburgo (Suecia), en los Campeonatos de Europa de Atletismo en pista cubierta. Cuando acabe el campeonato os daré mi impresión de lo que ha sido, técnicamente, la competición, pero hoy me llaman más la atención otros aspectos también importantes y significativos.


Me encanta venir a los países escandinavos para ver y narrar atletismo. He tenido la suerte de hacerlo en varias ocasiones, en Finlandia, Noruega y Suecia, y os puedo asegurar que aquí sienten pasión por el atletismo. Es otra atmósfera, otro sentimiento, otra manera de vivir este deporte. Me siento al lado de Bergqvist, Klüft, Olsson y Holm, ahora comentaristas, y contrasto lo admirados y reconocidos que siguen siendo entre la gente. Marcaron una época impresionante del atletismo sueco, y creo que les adorarán de por vida.


La organización de este Europeo me está gustando, especialmente por cómo han trabajado la promoción y el acercamiento del atletismo a la gente. Se da la sorprendente circunstancia de que está todo junto. Los atletas tienen, por así decirlo, la habitación, la pista de calentamiento y el pabellón de competición, en el mismo hotel. Efectivamente, no tienen que salir a la calle. El Hotel Gothia Towers, la zona de calentamiento y competición clasificatoria de peso, y el pabellón Scandinavium, son un mismo complejo. Pero sobre todo me encanta el concepto de integración público – atletismo. El lema es, precisamente, “más cercano que nunca”. En el Market Square, la zona de abajo del hotel, han montado una verdadera feria de promoción del atletismo y el deporte, con más de 20 divertidas actividades. Los niños tienen una pequeña pista a su medida, donde disfrutan sin parar animados por las grandes estrellas del atletismo sueco; puedes valorar tu capacidad de salto vertical o la fuerza isométrica; también la capacidad de lanzamiento, de agilidad, etc., y hasta probar en un circuito unas bicicletas eléctricas. Y ello en el mismo lugar donde se realiza la calificación de peso, con los atletas tan cerca que hasta podrías tocarles. Además, al mediodía, en la misma zona de lanzamiento se puede experimentar con una bola reglamentaria, lanzar (hoy no he visto a nadie que alcanzara siquiera la zona de caída) y los voluntarios miden muy seriamente cada tiro. Y al lado, está la espaciosa zona de calentamiento que, como novedad, también está a la vista del público, que puede seguir desde muy cerca y con una magnífica perspectiva un ritual interesantísimo casi siempre fuera del alcance de nuestros ojos. Todo esto es excelente para hacer de un campeonato, una fiesta, algo atractivo para pequeños y mayores. Hace mucho tiempo que reclamo que se monten cosas así en España, que se busque la originalidad, el acercamiento del atletismo a la gente, y muy especialmente a los niños.


Me explican los responsables de la Federación Sueca cómo promocionan el atletismo, cómo lo viven los niños desde las escuelas, cómo funciona su sistema de captación de talentos, e incluso qué pasión existe por las carreras populares (bueno, en eso, afortunadamente nos parecemos). Ellos organizan muchísimas, reuniendo en total a más de 600.000 corredores (en Gotemburgo el pasado año se disputó una con 62.513 participantes).


Hago una prueba definitiva. Voy acercándome a varios niños y niñas y les hago un rápido test de cultura atlética. No falla ni uno. Conocen a todas las estrellas del atletismo actual, me dicen la prueba, el país y, alguno más mayor, hasta clava los récords. Está claro, donde hay pasión, donde hay cultura y vocación deportiva, hay futuro.        

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22 febrero 2013

Por José luis López

Ángeles y demonios

El maniqueísmo, en ocasiones, lleva a emitir juicios parciales o injustos. El mundo no se compone de buenos y malos. O siempre buenos y siempre malos. Hay muchos colores, muchos matices, muchas circunstancias que van cambiando a lo largo de la vida. Y digo esto porque estamos en unos días en los que se habla mucho del caso Pistorius, así como del dopaje a partir de la "Operación Puerto", que en cierto modo es una continuación temática del escándalo Armstrong.


Me llama la atención cómo en la vida se puede pasar de ángel a demonio en un segundo. Los ídolos caídos, los juguetes rotos, la hipocresía y la falsedad... Lo de Pistorius reconozco que me ha impactado. Realizamos un estudio biomecánico de su técnica de carrera hace años y he podido hablar con él en varias ocasiones. Me pareció siempre una persona amable, accesible, educada. Dejando aparte la ayuda reactiva e incluso fisiológica que sus prótesis le pudieran dar en carrera, siempre pensé que era un ejemplo de superación impresionante, que transmitía unos valores muy positivos. Eso, para mí, era lo más importante. Ahora, presuntamente, ha aflorado en él lo peor del ser humano. ¡Qué durísimo contraste! Nos quedará, por supuesto, esperar respetuosamente a lo que dicte la justicia, aunque parece ser que las cosas pintan mal para el atleta sudafricano. Pero, aparte de eso, me resisto a olvidarme del ejemplo que este atleta amputado dio en las pistas. Y aunque no sea fácil, intento separar al Pistorius ejemplar del Pistorius presuntamente asesino. Incluso olvido la cara, la imagen y el nombre del Pistorius atleta, y me quedo simplemente con el ejemplo de un ser humano paralímpico que llegó a competir con los mejores atletas olímpicos del mundo.


Con Armstrong me pasa algo parecido. Es un gran tramposo confeso, una gran mentira, y no le tengo ningún respeto deportivo. Me alegra, por supuesto, que le hayan quitado todos sus Tours de Francia y la medalla olímpica. Pero me quedo también con esa persona que superó un cáncer y que creó una fundación para luchar contra esta terrible enfermedad. Es cierto que todo parte de una mentira, de una estafa, pero si con el dinero de esa fundación se ha podido investigar sobre el cáncer, trabajar por su prevención y dar apoyo a miles de personas que lo sufren, ese aspecto de Armstrong siempre lo valoraré positivamente.


Esta semana estuve cenando con Abraham Olano en el Panathlon. El ex-ciclista vasco dijo que en el tema del dopaje hay que sancionar desde arriba y no empezar por abajo, por los ciclistas. Es decir, señaló prioritariamente a altos directivos, jefes de equipo, médicos, intereses comerciales... y, finalmente, a los deportistas. Ciertamente, los de más arriba, raramente caen. Pero eso, por desgracia, pasa en todos los ámbitos de la vida, y la situación actual de nuestro país en este sentido no hace falta que la recuerde.


El pasado año presenté una propuesta por la que cualquier atleta español sancionado durante un año o más por dopaje, nunca más pudiera volver a ser internacional con España, pero no me hicieron caso. Creo que ha habido y hay mucho más dopaje de lo que nunca sabremos. Y que la Operación Puerto, como el macrojuicio de la antigua RDA y tantas otras acciones judiciales relacionadas con el dopaje, quedará en poco más que nada. Habría que reescribir la historia del deporte y eso, o es imposible o no interesa. Por eso, hay antiguos récords o medallas que no me entusiasman. Pero, aún así, mantengo mi inquebrantable fe en que también existe el deporte limpio. Y esa es la principal razón para seguir luchando.             

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