José Luis López
Este blog reflexiona sobre el deporte y el atletismo, desde el punto de vista humano, técnico, histórico y vivencial. Porque el deporte, además de profesión, es también pasión y manera de vivir.
José Luis López es doctor en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, especialista de atletismo de la Cadena SER y Canal+, profesor de la Universidad de Vic y entrenador nacional de atletismo. Ha trabajado en siete Juegos Olímpicos y otras muchas competiciones internacionales de atletismo en más de 35 países.
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19 mayo 2013
Por José luis López
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07 mayo 2013
Por José luis López
El próximo viernes comenzamos, un año más, la narración de la Diamond League en Canal Plus, con el meeting de Doha. Vuelve el atletismo más espectacular, el de los grandes meetings, donde el ritmo es frenético, los estadios están llenos de un público entendido y sólo los mejores atletas del mundo tienen cabida. Es un atletismo diferente al de los grandes campeonatos, con unas características muy particulares. Me apasionan ambos, pero he de reconocer que para el espectador amante del atletismo las dos horas de un meeting, con finales directas, son una continua cascada de emociones.
Recuerdo ahora cuando comenzamos, en el ya lejano 1994. Desde entonces hemos realizado un inolvidable recorrido desde la Golden Four a la Diamond League, pasando por la Golden League. Han sido más de 100 noches mágicas en los estadios más emblemáticos de Europa, viviendo y narrando gestas increíbles.
La cita inicial de 1994 fueron los Bislett Games, en Oslo. No he olvidado aquella legendaria pista de 6 calles, con los atletas calentando por la calle. Ni tampoco las pequeñas cabinas de madera, desde donde hacíamos la transmisión. Ni el bocadillo de salmón ahumado. Ni el grupo de fieles aficionados etíopes, que ningún año faltaba. Ni la "dream mile". Yo llevaba ya 10 años narrando el atletismo en la radio para la Cadena SER, pero mi debut en televisión fue en Oslo. Aún conservo el cartel de aquella reunión, con una imagen de Arturo Ortiz en el centro. Fue Alfredo Relaño, que anteriormente había sido jefe de deportes en la SER cuando yo inicié mi singladura olímpica en Seúl 88, quien apostó por mí para narrar la entonces llamada Golden Four. Y hay un detalle que él no recordará pero yo sí. Llevaba apenas un par de minutos de narración en directo y nuestro productor, Melcior me mostró un papel en el que había escrito: de parte de Alfredo, que has empezado espectacular, muy bien, sigue así. Este mensaje, tan oportuno en esos primeros momentos, me dio tal confianza que el resto del programa fue para mí muy placentero. Disfruté una barbaridad y creo que a partir de entonces iniciamos una nueva forma de narrar atletismo en televisión, ni mejor ni peor, simplemente diferente a todo lo anterior.
Hace pocos días impartí una clase en el máster de narración deportiva en la Universidad Pontificia de Salamanca, curso por el que han pasado muchos de mis compañeros. Hicimos prácticas de narración de atletismo con los alumnos y, al finalizar, me dijeron que de todos los deportes que habían visto, el atletismo era sin duda el más difícil de narrar, porque era muy técnico, muchas pruebas a la vez, con infinidad de detalles a veces decisivos que no te puedes perder. Pues imaginaros, eso mismo, pero ahora desde un locutorio, perdiéndote casi la mitad de lo que está pasando en la pista.
Pero hay cosas que nunca cambiarán: la pasión por el atletismo, transmitir, divulgar, enseñar (y aprender), la rigurosidad, el respeto... No os perdáis la Diamond League 2013, con el inconfundible sello de Canal Plus. Habrá noches inolvidables en las que no podréis separar la vista ni un segundo del televisor.
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28 abril 2013
Por José luis López
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21 abril 2013
Por José luis López
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17 abril 2013
Por José luis López
Me repugna la violencia. Como a vosotros. Como a cualquier ser, mínimamente, humano. Hay quien le pone apellidos: violencia terrorista, de género, fundamentalista, psicópata... Yo no lo hago. La violencia, el asesinato, el mal... lo son tal cual. Sin posibles justificaciones.
Sin etiquetas. Mueran tres o trescientos. Pero he de reconocer que la tragedia de Boston me ha afectado de una manera especial. Porque es en una maratón, en medio de una de esas actividades que me provocan el mismo entusiasmo que respeto. Siempre he dicho que correr es la forma más evidente de experimentar la libertad. Y la maratón, el reto más épico del ser humano frente a sus límites. Y el momento culminante de ese reto es cuando el atleta se aproxima a la meta y la cruza, lo haga en dos, tres, cuatro o cinco horas. Os confieso que nunca he experimentado personalmente esa sensación, pero me la han contado y la he visto tantas veces que llego a imaginarla. Pues bien, justamente ahí, precisamente cuando están a punto de cruzar la línea de meta atletas populares, anónimos, tan esforzados e ilusionados como el que más, cuando hay público al que no le importa haber esperado tanto tiempo para arropar con su aplauso hasta al último clasificado, cuando hay tantos voluntarios de la organización que hacen suyo el sentimiento del maratón más antiguo de América, es entonces cuando explotan las bombas de Boston. Tan terrible como repugnante.
Ahora espero una respuesta todavía más entusiasta y masiva de los corredores populares en todo el mundo. Solo en nuestro país ya son millones. Que sigan saliendo a las calles, que sigan inundando de color, de esfuerzo, de historias humanas, de valores todas las maratones y las carreras populares del mundo. Que nadie tenga miedo. Que se sigan empapando de vida cada vez que se calzan unas zapatillas y salen a correr. Para que continuen experimentando la libertad, la misma que unos asesinos han robado para siempre a las víctimas del maratón de Boston.
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31 marzo 2013
Por José luis López
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28 marzo 2013
Por José luis López
Ser entrenador profesional de atletismo en España es imposible. Solo un 1% puede decir que lo es. Ser atleta profesional en nuestro país, aunque dediques mañana y tarde a entrenar y consigas medallas en campeonatos internacionales, también se va a convertir en algo del pasado. Ser directivo ejecutivo con un sueldo que supone ganar en un mes lo que la mayoría de nuestros atletas internacionales cobra de la Federación en un todo año, es una realidad. El cargo es el de presidente y se llama José María Odriozola. Y hay otros cargos en la RFEA que van más o menos en esa línea.
El Consejo Superior de Deportes vuelve a la carga con los drásticos recortes a las federaciones, y la de atletismo no es una excepción, aunque sigue siendo la que más dinero recibe, incluso con resultados deportivos en los últimos años mucho peores que otras, como balonmano o natación, y una gestión muy deficiente. La RFEA manda a la calle a trabajadores de su oficina, a médicos, a entrenadores... y recorta a los atletas en los últimos años en becas alrededor del 60 %, bastante más de lo que se ha recortado a la Federación. Una vez más, los atletas son los grandes perjudicados. Parece que alguien no quiere darse cuenta de que sin atletas no hay atletismo. Y la situación de nuestros atletas, por desgracia, hace pensar que más de uno deberá cambiar su dedicación exclusiva a este sacrificado deporte por una dedicación complementaria, casi de hobby, y así, junto con la creciente competencia internacional que existe, es casi imposible conseguir medallas.
No me vale escuchar que se trata de la angustiosa situación económica de nuestro país, con la odiosa crisis, que antes hay que recortar a los deportistas que en hospitales, enseñanza o tercera edad. Efectivamente, aunque mi vida es el deporte, reconozco que una medalla olímpica no puede estar antes que unas camas de hospital. Pero la cuestión es otra muy diferente. Ambas situaciones no son incompatibles. Si a una Federación que vive especialmente de dinero público le llega mucho menos dinero, obviamente deberá recortar... a no ser que sea capaz de generar más dinero, de buscar financiación externa, patrocinios, con nuevas ideas, trabajando realmente desde un competente departamento de marketing ahora inexistente, ofreciendo un atletismo más atractivo. Es decir, gestionar mejor, repartir de forma más justa el dinero, y sobre todo ser capaces de generar nuevos ingresos, con imaginación, con buenos dirigentes, sin tener que depender tanto de papá Estado. Cuando el dinero llegaba de forma millonaria de fuentes públicas, todo era muy fácil. Ahora, que ya no llega ese dinero, parece que la única situación posible es recortar, sin importar las consecuencias. Pero también es cierto que atletas y clubes deberían ser capaces de encontrar otras vías de financiación por su trabajo, para no depender tanto de mamá Federación.
El atletismo español es un fiel reflejo de lo que, a mi juicio, ocurre en España. Quitar a quien menos tiene. Destruir en vez de crear. Recortar en vez de crecer. Sin ideas, sin ética. Se trata de una injusta forma de repartir el dinero. Los que más tienen siguen disfrutando de una posición más que ventajosa, en el deporte y en todas partes. La mayoría silenciosa, malvive. Los trabajadores son el motor de un país, de igual forma que los atletas son el motor del atletismo. Es muy injusto que los principales recortes recaigan siempre en ellos. Parece que haya gente dispuesta a dejar de dar cuerda al reloj, mientras el suyo, digital de última generación, sigue funcionando perfectamente.
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12 marzo 2013
Por José luis López
Me gustó escuchar anoche a Àlex Corretja, capitán del equipo español de Copa Davis, aunque me dio la impresión que él es consciente de que lo será por poco tiempo. No es político sino transparente y directo, y eso va en su contra. Estuvimos cenando ayer en el Panathlon de Barcelona.
Corretja es de esos deportistas que se les recuerda especialmente por su caballerosidad en las pistas, y eso habla muy bien de él. Fue una entrañable reunión en la que recordamos sus apasionantes duelos con Pete Sampras, su victoria en el Masters, su fidelidad al C.T. La Salut, pero sobre todo se habló del deporte y la vida, y eso es precisamente de lo que me gusta hablar en este blog.
“Nunca gané en Roland Garros, pero cada vez que voy me siguen saludando afectuosamente todos los empleados y me abren todas las puertas, actitud que no veo que se tenga con algún otro tenista que sí llegó a ganar allí”, comentaba Corretja. En realidad, eso es lo más importante. Ambos estamos de acuerdo. Si de tu paso por el deporte sólo dejas los títulos que has ganado, algo falla. Ha de quedar la imagen de un deportista con mayúsculas, y eso va mucho más allá de los rankings.
Corretja no dejó de elogiar a Manolo Orantes, su gran referente, y éste, también presente en la cena, puso sobre la mesa un tema que me interesa mucho: desde que se retiró de las pistas, nunca le han llamado para poder trabajar con chavales. Álex Corretja decía lo mismo. Su gran ilusión sería poder transmitir a los jóvenes toda su experiencia. Creo que ese sería realmente el trabajo de su vida. Esto lo he propuesto otras veces en varios foros. Muchos de nuestros mejores ex deportistas podrían ser una especie de mentores de los jóvenes que empiezan ahora. Sería una aportación importantísima, que sumaría a la labor de los entrenadores. Especialmente veo que la generación de Corretja, con él incluido, eran y siguen siendo unos apasionados del tenis. Y ahora observo a muchos jóvenes deportistas que compiten pero no son apasionados de su especialidad. Ahí entraría la labor de los mentores: contagiar la pasión, el enamoramiento con tu deporte, y transmitir la experiencia. Y si tienes ese sentimiento, entonces es mucho más fácil sobreponerse a los malos momentos y a las derrotas, que inevitablemente llegarán.
“Lo normal no es vivir en una casa con piscina”, enseña Corretja cada día a sus pequeñas hijas. Hay que tener los pies en el suelo. Transmitir valores, actitudes, comportamientos, generosidad. Creo que Àlex Corretja puede ser muy bueno en eso y su aportación, muy importante para el tenis del futuro. “Como Rafa Nadal no saldrá ningún otro, es único e irrepetible” decía Corretja. Pero tal vez no se trata de obsesionarse por buscar a un nuevo Nadal, sino que hay que pensar antes en corregir una situación que, según me cuentan, hace que entre los 50 primeros tenistas juniors del mundo ahora no hay ningún español, ni en chicos ni en chicas. Contando con Orantes, con Corretja y con tantos otros, eso puede cambiar.
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03 marzo 2013
Por José luis López
Estoy en Gotemburgo (Suecia), en los Campeonatos de Europa de Atletismo en pista cubierta. Cuando acabe el campeonato os daré mi impresión de lo que ha sido, técnicamente, la competición, pero hoy me llaman más la atención otros aspectos también importantes y significativos.
Me encanta venir a los países escandinavos para ver y narrar atletismo. He tenido la suerte de hacerlo en varias ocasiones, en Finlandia, Noruega y Suecia, y os puedo asegurar que aquí sienten pasión por el atletismo. Es otra atmósfera, otro sentimiento, otra manera de vivir este deporte. Me siento al lado de Bergqvist, Klüft, Olsson y Holm, ahora comentaristas, y contrasto lo admirados y reconocidos que siguen siendo entre la gente. Marcaron una época impresionante del atletismo sueco, y creo que les adorarán de por vida.
La organización de este Europeo me está gustando, especialmente por cómo han trabajado la promoción y el acercamiento del atletismo a la gente. Se da la sorprendente circunstancia de que está todo junto. Los atletas tienen, por así decirlo, la habitación, la pista de calentamiento y el pabellón de competición, en el mismo hotel. Efectivamente, no tienen que salir a la calle. El Hotel Gothia Towers, la zona de calentamiento y competición clasificatoria de peso, y el pabellón Scandinavium, son un mismo complejo. Pero sobre todo me encanta el concepto de integración público – atletismo. El lema es, precisamente, “más cercano que nunca”. En el Market Square, la zona de abajo del hotel, han montado una verdadera feria de promoción del atletismo y el deporte, con más de 20 divertidas actividades. Los niños tienen una pequeña pista a su medida, donde disfrutan sin parar animados por las grandes estrellas del atletismo sueco; puedes valorar tu capacidad de salto vertical o la fuerza isométrica; también la capacidad de lanzamiento, de agilidad, etc., y hasta probar en un circuito unas bicicletas eléctricas. Y ello en el mismo lugar donde se realiza la calificación de peso, con los atletas tan cerca que hasta podrías tocarles. Además, al mediodía, en la misma zona de lanzamiento se puede experimentar con una bola reglamentaria, lanzar (hoy no he visto a nadie que alcanzara siquiera la zona de caída) y los voluntarios miden muy seriamente cada tiro. Y al lado, está la espaciosa zona de calentamiento que, como novedad, también está a la vista del público, que puede seguir desde muy cerca y con una magnífica perspectiva un ritual interesantísimo casi siempre fuera del alcance de nuestros ojos. Todo esto es excelente para hacer de un campeonato, una fiesta, algo atractivo para pequeños y mayores. Hace mucho tiempo que reclamo que se monten cosas así en España, que se busque la originalidad, el acercamiento del atletismo a la gente, y muy especialmente a los niños.
Me explican los responsables de la Federación Sueca cómo promocionan el atletismo, cómo lo viven los niños desde las escuelas, cómo funciona su sistema de captación de talentos, e incluso qué pasión existe por las carreras populares (bueno, en eso, afortunadamente nos parecemos). Ellos organizan muchísimas, reuniendo en total a más de 600.000 corredores (en Gotemburgo el pasado año se disputó una con 62.513 participantes).
Hago una prueba definitiva. Voy acercándome a varios niños y niñas y les hago un rápido test de cultura atlética. No falla ni uno. Conocen a todas las estrellas del atletismo actual, me dicen la prueba, el país y, alguno más mayor, hasta clava los récords. Está claro, donde hay pasión, donde hay cultura y vocación deportiva, hay futuro.
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22 febrero 2013
Por José luis López
El maniqueísmo, en ocasiones, lleva a emitir juicios parciales o injustos. El mundo no se compone de buenos y malos. O siempre buenos y siempre malos. Hay muchos colores, muchos matices, muchas circunstancias que van cambiando a lo largo de la vida. Y digo esto porque estamos en unos días en los que se habla mucho del caso Pistorius, así como del dopaje a partir de la "Operación Puerto", que en cierto modo es una continuación temática del escándalo Armstrong.
Me llama la atención cómo en la vida se puede pasar de ángel a demonio en un segundo. Los ídolos caídos, los juguetes rotos, la hipocresía y la falsedad... Lo de Pistorius reconozco que me ha impactado. Realizamos un estudio biomecánico de su técnica de carrera hace años y he podido hablar con él en varias ocasiones. Me pareció siempre una persona amable, accesible, educada. Dejando aparte la ayuda reactiva e incluso fisiológica que sus prótesis le pudieran dar en carrera, siempre pensé que era un ejemplo de superación impresionante, que transmitía unos valores muy positivos. Eso, para mí, era lo más importante. Ahora, presuntamente, ha aflorado en él lo peor del ser humano. ¡Qué durísimo contraste! Nos quedará, por supuesto, esperar respetuosamente a lo que dicte la justicia, aunque parece ser que las cosas pintan mal para el atleta sudafricano. Pero, aparte de eso, me resisto a olvidarme del ejemplo que este atleta amputado dio en las pistas. Y aunque no sea fácil, intento separar al Pistorius ejemplar del Pistorius presuntamente asesino. Incluso olvido la cara, la imagen y el nombre del Pistorius atleta, y me quedo simplemente con el ejemplo de un ser humano paralímpico que llegó a competir con los mejores atletas olímpicos del mundo.
Con Armstrong me pasa algo parecido. Es un gran tramposo confeso, una gran mentira, y no le tengo ningún respeto deportivo. Me alegra, por supuesto, que le hayan quitado todos sus Tours de Francia y la medalla olímpica. Pero me quedo también con esa persona que superó un cáncer y que creó una fundación para luchar contra esta terrible enfermedad. Es cierto que todo parte de una mentira, de una estafa, pero si con el dinero de esa fundación se ha podido investigar sobre el cáncer, trabajar por su prevención y dar apoyo a miles de personas que lo sufren, ese aspecto de Armstrong siempre lo valoraré positivamente.
Esta semana estuve cenando con Abraham Olano en el Panathlon. El ex-ciclista vasco dijo que en el tema del dopaje hay que sancionar desde arriba y no empezar por abajo, por los ciclistas. Es decir, señaló prioritariamente a altos directivos, jefes de equipo, médicos, intereses comerciales... y, finalmente, a los deportistas. Ciertamente, los de más arriba, raramente caen. Pero eso, por desgracia, pasa en todos los ámbitos de la vida, y la situación actual de nuestro país en este sentido no hace falta que la recuerde.
El pasado año presenté una propuesta por la que cualquier atleta español sancionado durante un año o más por dopaje, nunca más pudiera volver a ser internacional con España, pero no me hicieron caso. Creo que ha habido y hay mucho más dopaje de lo que nunca sabremos. Y que la Operación Puerto, como el macrojuicio de la antigua RDA y tantas otras acciones judiciales relacionadas con el dopaje, quedará en poco más que nada. Habría que reescribir la historia del deporte y eso, o es imposible o no interesa. Por eso, hay antiguos récords o medallas que no me entusiasman. Pero, aún así, mantengo mi inquebrantable fe en que también existe el deporte limpio. Y esa es la principal razón para seguir luchando.
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