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Deporte y vida

José Luis López

Este blog reflexiona sobre el deporte y el atletismo, desde el punto de vista humano, técnico, histórico y vivencial. Porque el deporte, además de profesión, es también pasión y manera de vivir.

SOBRE EL AUTOR

José Luis López es doctor en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, especialista de atletismo de la Cadena SER y Canal+, profesor de la Universidad de Vic y entrenador nacional de atletismo. Ha trabajado en siete Juegos Olímpicos y otras muchas competiciones internacionales de atletismo en más de 35 países.

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Inicio | septiembre 2012 »

28 agosto 2012

Por José luis López

Samia: 32 segundos de libertad

Hace unos días volví a narrar para la SER la quinta serie de los 200 m femeninos de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Han pasado los años, pero todavía recordaba, más que el triunfo cómodo de Veronica Campbell, que una joven somalí llegaba última, a casi 10 segundos de la vencedora. Es una escena que se suele dar en las eliminatorias de velocidad de los campeonatos, y cada vez los realizadores de televisión prestan menos atención a esa circunstancia. Pero el caso de Samia Yusuf Omar es diferente. Como sabéis, murió la pasada primavera, ahogada, naufragando en una patera en medio del Mediterráneo.

Ahora vuelvo a contemplar la imagen de Samia en Pekín, con su cinta en el pelo y su camiseta de manga corta por encima de las mallas que cubrían sus delgadísimas piernas más allá de las rodillas. Nada que ver con el cuerpo musculado de la campeona olímpica, Veronica Campbell, y el resto de velocistas participantes en la carrera. Samia, que corrió en Pekín con sólo 17 años, transmitía fragilidad e inocencia. Tal vez por ello despertó el aplauso del público en aquellos últimos 60 metros que cubrió en solitario. Personalmente, me conmueve tanto la fragilidad como me impresiona el poderío de Veronica Campbell. Tal vez por eso, hace ya casi 30 años, me impactó la fragilidad de la niña de los pies desnudos, Zola Budd, y escribí su vida en una novela. Para algunos, estos atletas descolgados en las últimas posiciones, con representaciones simbólicas, no son más que una anécdota prescindible de las competiciones. No entraré ahora en ese debate. No me interesa.

En cambio, sí me interesa conocer la historia humana que hay detrás de cada atleta. Y eso me fascina incluso más que los datos biomecánicos y los estudios científicos de los grandes récords. Por desgracia, Samia ha tenido que fallecer ahogada en medio del mar para que conozcamos su historia que, tristemente también, se olvidará pronto. Hasta ahora conocíamos la anécdota, esa carrera de 200 m en 32"16 en unos Juegos Olímpicos. Su trágica historia se conoció en Londres, recientemente.

Como sabéis, Samia Yusuf Omar, abanderada de Somalia en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, era la mayor de 6 hermanos. Entrenaba en muy precarias condiciones en Mogadiscio. Su madre, humilde  vendedora de fruta, apenas podía mantener a sus hijos. Su padre, había sido asesinado en la larguísima guerra civil somalí. Y en esas condiciones tan dramáticas, hay una joven que pese a todo quiere correr, quiere entrenar cada semana, tiene un sueño olímpico.  En realidad es lo único que tiene: un sueño. Seguro que para Samia correr era la mejor expresión de lo que es la libertad. Seguro que esos 32 segundos recorriendo 200 m en una pista, eran sus mejores segundos de libertad, frente a la guerra, la miseria y la muerte.

Su madre vendió lo poco que tenía para que Samia pudiera embarcar en la patera, con destino a Italia, para emprender una vida mejor (o por lo menos intentarlo), y poder seguir entrenando, pero ahora en mejores condiciones. Seguro que casi ninguno de aquellos tripulantes de la patera, de ojos tristes y ligeros de equipaje, sabía que junto a ellos viajaba una atleta olímpica, alguien que 4 años antes desfilaba entre tímida y feliz, con una inmensa bandera en el majestuoso Estadio del Nido del Pájaro de Pekín. Seres humanos que se suben a una patera, rumbo a lo desconocido, probablemente al rechazo, tal vez a la muerte. Y aún así, eso parece mejor que lo que tienen en su país. Y por eso arriesgan. Es dramático. Daría cualquier cosa por saber qué pensamientos recorrían la mente de Samia al iniciar el viaje en la precaria y abarrotada patera. Qué ilusiones y sueños escondía su corazón de atleta. Pero aquellos anhelos nunca se harán realidad. Y quién sabe si por el Mediterráneo, cerca de las costas italianas, flotan todavía sin rumbo unas pequeñas y viejas zapatillas de atletismo.

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19 agosto 2012

Por José luis López

Deporte femenino: la equidad necesaria

Hace poco me preguntaron mi opinión sobre qué había sido, en general, lo mejor de los Juegos Olímpicos de Londres 2012.  No es fácil decidir, porque hay muchas cosas a destacar. Pero, por ejemplo, la respuesta del entendido público británico, que ha llenado casi todos los recintos deportivos, a pesar del elevado precio de las entradas. Esta vez, la gran mayoría de espectadores eran británicos. Que en atletismo, por ejemplo, cada día estuviera el estadio olímpico lleno (80.000 espectadores), incluso en jornadas de la mañana en las que solo había eliminatorias, es algo que no recuerdo de otras competiciones. Ese ambiente, ese espíritu olímpico, esa pasión por el deporte, me han gustado. Por supuesto, también las grandes hazañas deportivas (el nivel del atletismo ha sido altísimo, pero también en otros deportes). Y sin duda, me quedo igualmente con las emociones. Unos Juegos Olímpicos dan para beber infinidad de emociones gota a gota, emociones de alegría y de tristeza. Conectan con la parte más humana de los deportistas, y en realidad esa es la que más me gusta. Es difícil quedarse indiferente, si realmente te gusta el deporte.

Pero además, en cuanto a la actuación del deporte español, me quedo con las mujeres, que han sido mayoría en nuestro medallero. Soy un gran defensor del deporte femenino, tantas veces relegado a lo anecdótico. En mi vida como entrenador, he entrenado a más mujeres que hombres, y siempre me ha parecido mal el olvido al que a menudo se han visto sometidas. Ahora, algunas de nuestras destacadas medallistas han vuelto a la dura realidad: clubes que desaparecen, patrocinadores que abandonan, ligas que no despegan... Tuvieron sus minutos de gloria en Londres y ahora, otra vez, a las penurias y el letargo.

Supongo que conocéis bien la historia del olimpismo. Pierre de Coubertin, el refundador de los Juegos Olímpicos (que aportó muchas cosas buenas también), llegó a decir que las mujeres debían estar en las gradas para aplaudir a los hombres en los Juegos, pero no para competir. Las mujeres atletas tardaron más de un cuarto de siglo en ser admitidas en las pistas olímpicas. Incluso Harold Abrahams, el campeón olímpico de 100 m en París 1924 (en el que se inspira la película "Carros de fuego"), protestó una y otra vez porque las mujeres atletas iban a debutar en los Juegos de 1928. Decía que no estaban preparadas para esos esfuerzos y darían muy mala imagen. ¿Qué pensaría ahora cuando varias mujeres en el mundo han mejorado sus registros de aquellos años? ¿Y los que dijeron en 1928 que las mujeres no podían aguantar esfuerzos de 800 m o más? De hecho esa distancia se prohibió en los Juegos a partir de 1928 hasta 1960. ¿Qué dirían ahora aquellos "eruditos" al ver que el récord del mundo femenino de maratón es mejor que el récord nacional masculino actual en más de 100 países?


Por eso, os recomiendo que busquéis la vida y obra de Alice Milliat (1884-1957), la gran defensora e impulsora del deporte femenino en el primer cuarto de siglo XX. Su lucha es apasionante.

En España, las mujeres atletas (y seguro que también en los demás deportes), también lo tuvieron muy difícil. Doy datos reales. El primer Campeonato de España femenino data de 1931. Luego hubo ediciones en 1932, 1933, 1935... ¡Y prohibido hasta 1963, cuando los hombres ya llevaban 43 ediciones!. El primer Nacional juvenil femenino es de 1970 (los chicos llevaban 29 campeonatos); el primer junior, de 1972 (los chicos ya tenían 19 ediciones); y hasta las veteranas debutan en 1980, cuando los hombres acumulaban 15 campeonatos.


Desde luego ha sido muy difícil ser mujer deportista en España y en el mundo, y en algunos países todavía hoy hay grandes injusticias y desigualdades. Creo que los medios de comunicación deben ayudar a promocionar más el deporte femenino en todo el mundo, y tal vez la celebración de campeonatos mundiales y europeos paralelos en deportes colectivos (como en los Juegos Olímpicos) sería una buena medida. Tal vez hay quien piense que para defender el deporte femenino hay que atacar al masculino, que genera mucho más dinero. Nada de eso. Hay que defender ambos. En busca de la equidad.

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14 agosto 2012

Por José luis López

Al calor del fuego olímpico

Nace este blog en el Estadio Olímpico de Londres, mientras se desarrolla la Ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos 2012. Estoy sentado en la tribuna reservada a los medios de comunicación, trabajando con mis compañeros de la Cadena SER, y tengo la sensación de que el escenario y el momento son idóneos. Se clausura con gran espectacularidad el evento deportivo más grande del Planeta, y nace al mismo tiempo este blog, como si fuera una chispa que se ha escapado del fuego olímpico poco antes de que éste se extinguiera. Esa pequeña chispa será este modesto blog, que he titulado "El deporte y la vida", porque creo firmemente en ambas cosas, y especialmente en que el deporte es una de las mejores escuelas para la vida. Y nace en un estadio olímpico, lo que me causa una especial emoción, pues siento fascinación por los Juegos Olímpicos, lo que representan, por su historia y por quienes la han escrito: los y las deportistas.


Será un blog personal, donde tendrán cabida las experiencias y recuerdos vividos en tantos años en las pistas de atletismo de medio mundo, pero será sobre todo un blog en el que surjan reflexiones sobre el fenómeno deportivo, historias humanas, valores, emociones, y también los aspectos técnicos y científicos que tanto me interesan, por mi doble condición de entrenador y profesor universitario.
Y por supuesto habrá pasión, que no tiene nada que ver con fanatismo. Pasión por el deporte, por sus valores, por su enraizamiento en los pilares más sólidos de la condición humana. Creo en el deporte en general, y en el atletismo en especial (porque es mi deporte), a pesar de todas las connotaciones negativas que contaminan a ambos y que no podemos negar su existencia. Y quiero explicarlo en voz alta. Sin más pretensiones.


Y aunque sea profesor, y me apasione enseñar, no quiero dar lecciones. Simplemente, contar historias, expresar sentimientos, reflexionar, compartir experiencias e ideas sobre el  deporte, que es y seguirá siendo uno de los grandes fenómenos sociales del siglo XXI.


Espero que las pequeñas historias que os cuente aquí os interesen a todos aquellos y aquellas para quienes el deporte en general y vuestra especialidad en concreto sean algo importante en vuestras vidas. Y que os sintáis identificados con algunas de las cosas que se publiquen. Incluso que, en algún caso, os puedan ayudar. Ahora, al calor del fuego olímpico, empiezo a preparar el siguiente artículo. Y os doy a todos y a todas la bienvenida a esta ventana desde la que contemplaremos juntos el deporte y la vida.

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