as.com Ver todos los blogs >

Deporte y vida

José Luis López

Este blog reflexiona sobre el deporte y el atletismo, desde el punto de vista humano, técnico, histórico y vivencial. Porque el deporte, además de profesión, es también pasión y manera de vivir.

SOBRE EL AUTOR

José Luis López es doctor en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, especialista de atletismo de la Cadena SER y Canal+, profesor de la Universidad de Vic y entrenador nacional de atletismo. Ha trabajado en siete Juegos Olímpicos y otras muchas competiciones internacionales de atletismo en más de 35 países.

Categorías

Calendario

noviembre 2014
lun. mar. mié. jue. vie. sáb. dom.
          1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30

Subscríbete a RSS

Añadir este sitio a RSS

¿Que es RSS?

Es una tecnología que envía automáticamente los titulares de un medio a un programa lector o agregador. Para utilizar las fuentes RSS existen múltiples opciones. La más común consiste en instalar un programa llamado 'agregador' o lector de noticias.

publicidad

« noviembre 2012 | Inicio | enero 2013 »

27 diciembre 2012

Por José luis López

Joel, el taekwondo y la fascinación por descubrir

La pasada semana estuve cenando con Joel González, campeón olímpico de taekwondo en Londres 2012, en el marco de un convivio del Panathlon que se llevó a cabo en el Círculo del Liceo. Aunque ya le había saludado en Londres, cuando pasó con su brillante medalla por los estudios de la SER, no podía decir que le conociera. Ahora, en cambio, sí puedo hablar de un chaval que nos dejó a todos una gratísima impresión. Tiene una gran madurez, impropia de los 23 años pero característica de quien desde niño destaca en las artes marciales, donde la mente y la personalidad son fundamentales. Es humilde, sencillo, amable, agradecido, culto, tranquilo, buena gente. Alguien, en definitiva, muy interesante.

Joel llegó a Londres tras haberse proclamado doble campeón del mundo en 2009 y 2011 y doble campeón de Europa en 2010 y 2012. Pero los Juegos debían ser algo muy diferente. "Lo intuí cuando tras ser campeón el mundo apenas me hicieron dos entrevistas y, en cambio, antes de los Juegos Olímpicos me hicieron más de treinta". Tiene razón, la magia olímpica es tan especial como inigualable. En Londres, la capacidad competitiva de Joel asombró incluso a sus más cercanos, a quienes él pedía tranquilidad. En su mente lo tenía todo controlado, incluso después de aquel angustioso primer combate ante el sueco Sanli, en el que ganó en el último segundo.

Los aspectos estratégicos del taekwondo son fascinantes. Joel se pasa horas y horas viendo videos estudiando minuciosamente a los rivales. Intenta desde el principio imponer su forma de combatir, su distancia (que aprendió de su padre), su táctica, y si algo va mal, ha de ser capaz de modificar radicalmente una estrategia en apenas décimas de segundo. Él lo compara con una partida de ajedrez. Y confiesa que es lo que más le atrapó de este deporte. Ha impuesto un estilo e, incluso, unas características cineantropométricas, con piernas largas y poderosas.

Se dedica al taekwondo, desde que se levanta a poco más de las 6 de la mañana, entrenando unas cuatro horas al día, más las que dedica a visionar combates. Pero también ha tenido tiempo para finalizar su carrera de criminología, y está cerca de graduarse también en administración y dirección de empresas. Intuyo que detrás de alguien así hay unos padres que han inculcado unos valores y una cordura, que han marcado un camino, aunque solo él decidirá cómo transitarlo.

Joel González es una gran estrella mundial del taekwondo, considerado, por lo menos en nuestro entorno, un deporte minoritario. A mí no me gusta llamarlo así. Prefiero hablar de deportes desconocidos. Minoritario me suena a "de menor importancia", prescindible. En cambio, lo fascinante de todo aquello que es desconocido es que, a menudo, cuando muestras una cierta curiosidad por aprender o informarte sobre ello, descubres actividades interesantísimas que no te podrías ni imaginar. Lo mismo pasa con los lugares y las personas. Me ocurre en todos los Juegos Olímpicos, cuando, antes de que comience el atletismo, he de ir a narrar deportes para mí totalmente nuevos. Así he descubierto el taekwondo, la esgrima, el piragüismo, el tiro olímpico, el ciclismo en pista, la doma... y fuera de los Juegos, la gimnasia estética, el bike trial, el kitesurf y muchos otros.

Yo reivindico todos esos deportes. Su estructura interna, su estética, su tiempo de silencio en miles de horas de entrenamiento... Acercarse a ellos es como descubrir nuevas culturas, nuevos paisajes, abrir la mente y hacer nuevos amigos.

Archivado en

20 diciembre 2012

Por José luis López

Tito Vilanova: la persona y los sentimientos

Tito Vilanova, entrenador del F.C. Barcelona, ha sido operado hoy, al parecer, con éxito. Su intervención de urgencia causó ayer conmoción en el mundo del deporte. La cascada de buenos deseos y mensajes de ánimo hacia Tito ha sido incesante.

Siempre he pensado que lo que realmente te llevas del mundo del deporte, por encima de los éxitos y el dinero (que solo corresponden a una minoría), son las personas. Un deporte sin valores y sin humanidad no sirve. Por eso, estoy convencido que para los jugadores del Barça, con el tiempo, será más inolvidable esta experiencia con la enfermedad de Tito y su segura superación que la inmediatez efímera de un gol. Todo une, por supuesto, pero vivir el colectivo una experiencia humana como ésta, como en su momento pasó con Abidal y, de forma más trágica con Puerta y Jarque, es algo que hace que los sentimientos sean más fuertes, y la solidaridad se multiplica.

La vuelta a los terrenos de juego de Abidal (que ojalá se produzca pronto), provocará en el colectivo de jugadores y técnicos del Barça una serie de emociones particulares que nunca se olvidan. El sentimiento de pertenencia a algo, de formar un grupo, se acrecienta mucho más.

Recuerdo, hace muchos años, cuando nuestro entrenador, el gran Jordi Campmany, pasó una muy larga temporada postrado en la cama de un hospital. Eso unió al grupo de tal forma que en cada entrenamiento Jordi estaba presente en nuestra mente, y nos esforzábamos cada día de una forma especial, nadie se saltaba una serie, nadie bajó la intensidad. Lo hacíamos por él. Porque por encima del entrenador, recordábamos a la persona. Grabábamos en video todos los entrenamientos y luego se lo llevábamos al hospital para que los viera. No recuerdo qué marcas hicimos aquel año, pero sí aquellos entrenamientos, aquel grupo de personas, aquellos sentimientos.   

Y estas situaciones complicadas, que afectan directamente a la vida de un ser humano, hacen que se replanteen muchas ideas, que casi todo sea relativo, y que las rivalidades se transformen en miserias. Me han gustado mucho las muestras de apoyo a Tito Vilanova por parte de tantos deportistas, y especialmente las de aquellos considerados como "eternos rivales". No son palabras de cortesía de cara a la galería. Son sentimientos sinceros. Porque entre los futbolistas de equipos rivales hay mucho mejores relaciones de lo que la gente pueda pensar. Me lo han comentado muchos. Una vez un sevillista de pro me decía que él era un profesional que intentaba hacer su trabajo lo mejor posible, que sentía como el que más los colores del Sevilla, pero que nunca se le pasaría por la cabeza odiar al Betis. Los futbolistas no se odian. Es muy importante que la gente lo entienda. Son compañeros. Y casos de sólida y antigua amistad como los de Iker Casillas y Xavi son normales, hay muchísimos, aunque se desconozcan. Y si eso es así, si no existe el odio en el terreno de juego, ¿por qué a menudo hay tanto odio entre aficiones rivales?

Apelemos a la vida, a los buenos sentimientos, que es lo realmente importante. Me encantó el mensaje de Iker Casillas: "Tito, tienes la fuerza de todos para superar esto. Es la fuerza del fútbol y la fuerza de las personas. Imposible tener mejor equipo. Imposible que pierdas este partido". Es cierto. Esos son los partidos realmente importantes en la vida. Y en esos, todos jugamos en el mismo equipo. Desde aquí, todo mi ánimo hacia Tito Vilanova y su gente y mis mejores deseos de una recuperación rápida y total.      

Archivado en Deportes

17 diciembre 2012

Por José luis López

Odriozola, el presidente eterno

José María Odriozola ha sido reelegido una vez más como presidente de la Real Federación Española de Atletismo, con una ventaja de 96 a 44 votos sobre el otro candidato, Vicente Añó, y 3 votos en blanco. La Asamblea del atletismo le ha dado una clara mayoría absoluta. En el deporte, lo primero que hay que hacer siempre es felicitar al vencedor, y desde aquí lo hago cordialmente. Hay que reconocer algo: nadie como Odriozola sabe trabajar de forma más hábil y productiva los entresijos del mecanismo electoral y asegurarse una clara victoria. Y eso no es una crítica o una ironía sino un elogio hacia él. Sin duda, es muy inteligente y un buen estratega. Y además hay unos cuantos a quienes en el apoyo total a Odriozola les va el sueldo y, lógicamente, no quieren ni oír hablar de un cambio.  No obstante, hay que dejar claro que Odriozola tiene el apoyo de la mayoría de la Asamblea, pero ésta representa a una muy pequeña parte de nuestro atletismo. Por la desidia, la indiferencia  y el pasotismo de la gente, es cierto, pero la realidad es que casi la mitad de los componentes de la Asamblea estaban elegidos de antemano porque no se presentaron más candidaturas de atletas, clubes y organizadores en muchas comunidades. Y donde sí hubo votaciones, la participación fue bajísima. En algunas provincias no fue a votar ni un solo atleta. En Cataluña, por ejemplo,  con unos 700 atletas en el censo, con solo 20 votos ya entrabas en la Asamblea. Por eso, aunque Odriozola domine con claridad la composición de la Asamblea, en realidad no tiene el voto ni del 10 % de los componentes de nuestro atletismo.  Y lo mismo hubiera pasado si el vencedor hubiese sido Añó. No es culpa suya, desde luego, sino de la gente del atletismo a quien no le interesa para nada ir a votar, y probablemente no saben ni qué es eso de la Asamblea. Pero también es cierto que el reglamento electoral tendría que cambiar y se debería favorecer la participación masiva del electorado, por ejemplo con un voto telemático seguro y muchas más mesas electorales. 

 

En repetidas ocasiones he dicho que en el atletismo español hacía falta un cambio en el modelo de gestión. Es evidente e innegable que en los últimos años se ha retrocedido en numerosas parcelas (deportiva, económica, de imagen...) Esa es mi preocupación. Por eso decidí, por primera vez en mi vida, presentarme a las elecciones a la Asamblea, donde fui elegido por mis compañeros los entrenadores y las entrenadoras. Para trabajar, desde la Asamblea, por este deporte. Cuando el atletismo es tu gran pasión (aparte de tu profesión), cuando amas este deporte desde niño y te preocupa su situación, por una cuestión de responsabilidad has de dar la cara, proponer iniciativas, ser valiente y trabajar para que las cosas cambien a mejor. El cambio que a mí me gustaría, y que incluso va más allá de que Vicente Añó hubiera sido elegido presidente, no se dará. Pero por lo menos, Odriozola me ha dado la razón en algunas cosas que he defendido desde hace muchos años. Siempre he dicho que debía existir un director técnico y seleccionador nacional y que era un grave error, además de una falta de respeto a los técnicos titulados, que ese rol lo asumiera directamente el presidente de la Federación. Ahora, por fin, casi un cuarto de siglo después, se ha dado cuenta de que tenía razón (no solo yo, por supuesto, sino muchos más que se lo dijimos) y ha designado a Ramón Cid como director técnico. Es una muy buena decisión. Cid es un hombre del atletismo, de la pista, buen técnico, capacitado, dialogante, comunicador y, sobre todo, con una muy buena imagen entre el colectivo. Muchos de los que votaron a Odriozola ayer, me confesaron que no lo hacían por él, con quien incluso eran críticos, sino por Ramón Cid. Y éste, a su vez, me aseguró que había impuesto y exigido a Odriozola poder tener total independencia en las cuestiones técnicas. Ojalá sea así. Y también Odriozola me da / nos da la razón en que hay que dar más poder a la comisión delegada, donde por primera vez tendrá algunas voces críticas que van a controlar su gestión. Y también cambiará en su mayor parte y después de 24 años, la composición del comité técnico. Tal vez no sean grandes cambios, pero por lo menos Odriozola, que hace poco dijo que alguna vez "hasta sabe escuchar", se ha dado cuenta que esto no podía seguir así. Aunque, desde luego, tampoco nos hagamos muchas ilusiones.  

 

En su discurso de ayer, Odriozola dijo que la situación económica de la Federación era positiva.  No es cierto. Porque si tan positiva es, supongo que no habrá que despedir a ningún trabajador, ni reducir tantas becas, ni practicar una plan de viabilidad con unos recortes tan brutales.  El mes que viene veremos las cuentas y los presupuestos que nos presentan.

 

Ayer me dijeron que mucha gente vota por sus intereses particulares más que por los generales. Es posible. Pero como soy muy respetuoso con todos los votos, siempre aceptaré que cada cual vote lo que quiera. Eso sí, los 96 que votaron a Odriozola ahora tienen una responsabilidad mayor sobre lo que ocurra en nuestro atletismo, en lo bueno y en lo malo, tanto a nivel deportivo como económico, que los 44 que no querían la continuidad de Odriozola y su modelo de gestión. Que cada cual sea coherente con lo que ha votado. Y ojalá las cosas vayan a mucho mejor, y no tendré ningún problema en reconocerlo, como siempre reconoceré con alegría los éxitos de gestión de los pasados 24 años, que por supuesto también los ha habido.

 

También me dijeron que ahora todo el mundo debemos remar en la misma dirección, por el bien de este atletismo tan frágil que tenemos. Yo siempre he remado y lo seguiré haciendo en la dirección del atletismo, por su progreso y por todos sus actores, comenzando por atletas y entrenadores. Cada día, en una pista, en una universidad, en la radio, en la tele, en un periódico, en una Fundación, en cualquier sitio. Que nadie se preocupe por eso, y menos Odriozola. No soy ningún enemigo (e incluso ambos coincidimos en nuestra pasión por este deporte, entre otras cosas, aunque lo vivamos de forma diferente). Mis colores son y seguirán siendo inequívocamente los del atletismo, el español, el mundial o el de cualquier pueblecito o territorio. Con total independencia.        

Archivado en Deportes

07 diciembre 2012

Por José luis López

Acerca de la medalla olímpica de Manolo Martínez

Al igual que a mi compañero y amigo Ángel Cruz, en su blog del As, me satisface por dos razones la medalla olímpica de bronce que, ocho años después, con casi toda seguridad recibirá Manolo Martínez, correspondiente al lanzamiento de peso de los Juegos de Atenas 2004. Como sabéis, se debe a que un nuevo análisis más sofisticado de las muestras congeladas ha detectado que el campeón Yuriy Bilonog se había dopado para esa competición. La primera razón es que se hace justicia y cae un tramposo. La segunda, por significar un gran premio a la brillante trayectoria de Manolo Martínez.


Aunque algunos crean que el atletismo queda manchado cada vez que se descubre un caso de dopaje, yo prefiero pensar que sale reforzado, porque ganan los valores del deporte limpio y  pierden los tramposos. Aunque sea con retraso, siempre queda la esperanza de que las reglas serán iguales para todos y hay que cumplirlas; que en esta dura carrera ética, la ciencia a favor de la legalidad y la honestidad también, a veces, puede ganar a la ciencia puesta en servicio del fraude. Y ya hace mucho que escribí que un atleta que se haya probado que se ha dopado, nunca más debería ser internacional con su país, así como entrenadores y médicos directamente implicados y probada su culpabilidad, que sean inhabilitados.


Por Manolo Martínez me alegro especialmente. Aquella prueba de lanzamiento de peso de los Juegos de 2004 fue la más especial de la historia, al disputarse fuera del estadio, en las míticas ruinas de Olimpia. Por su simbolismo, era un escenario perfecto para ganar una medalla. Por eso, creo que no la puede recibir en un despacho, de forma fría. Propongo realizar un acto especial, en León, ante su gente, que incluya una competición internacional de lanzamiento de peso y la presencia de Jacques Rogge, para que Manolo reciba su medalla con todos los honores.


Manolo Martínez es un ejemplo por su honestidad y su dedicación a una prueba siempre minoritaria y olvidada. Pero él ha tenido el carisma necesario para dignificarla y hacerla más conocida. Detrás de tantos éxitos de Manolo Martínez hay un trabajo en los entrenamientos durísimo, junto a su entrenador Carlos Burón. Alguna vez he explicado que Manolo era capaz de levantar 310-320 kilos en press de banca y squat completo. En el medio squat, bajando aproximadamente a una flexión de 90º, no pudo pasar de 325 kilos, pero no por falta de fuerza, sino porque ya no caben más discos en la barra. No obstante, tampoco se trata de levantar todavía más kilos sino de buscar aquella carga en la que desarrolle más potencia. Su volumen anual de trabajo estaba entre 1.500 y 2.000 toneladas.


Pero dicho esto, hay que ser muy prudentes a la hora de redistribuir las medallas y volver a escribir la historia del deporte. El problema es muy serio y complejo. Las medallas de Marion Jones, que nunca dio positivo pero finalmente confesó sus años de dopaje, no han ido para nadie. Y los Tours de Armstrong quedan desiertos, sin ganador. ¿Quién demuestra ahora, que el segundo o el cuarto de una competición no estaban también dopados? Tal vez hay cuartos clasificados que no pasaron control aquel día. ¿Y qué hacemos con el atletismo de los años 80? Sobre la mayoría de los récords mundiales (por ejemplo las numerosas plusmarcas femeninas todavía vigentes casi tres décadas después) hay infinidad de sospechas, pero ahora ya es tarde. Tan solo una confesión tardía, que probablemente no se dará nunca, borraría récords y medallas. Pero ¿quién nos asegura que los que quedaron por detrás iban limpios? ¿A qué héroes del deporte hemos de creer con certeza absoluta? Es mucho más difícil demostrar que no te has dopado, científicamente hablando, que se pueda demostrar que efectivamente sí te dopaste. En cualquier caso, aunque sea tarde, cada vez que se hace justicia lo celebro. Y en el caso de Manolo Martínez, más.

Archivado en

© DIARIO AS, S.L. - Valentín Beato, 44 - 28037 Madrid [España] - Tel. 91 375 25 00