Erratas de campo

Qué es y cómo se escribe ‘virus FIFA’

Nos hemos acostumbrado a ver en prensa y en otros medios cómo se utiliza la expresión virus FIFA para referirse a esas secuelas que acaban dejando los encuentros de selecciones entre los jugadores internacionales de los clubes. Al final, las entidades deportivas que les pagan son las más damnificadas con este tipo de contratiempos y esta expresión se ha generalizado ya para referirse a esos problemas de lesiones y sobrecargas en los futbolistas.

Pero ¿cómo debemos escribir esta expresión? Pues bien, se trata de una composición hecha a partir de un sustantivo común, como es el caso de virus, y de las siglas con las que se conoce al organismo regidor del fútbol. Es por esto que debemos usar la minúscula inicial. Asimismo, tampoco es necesario tirar de cursiva ni comillas, ya que es una expresión que se ha asentado desde hace años dentro del argot del periodismo deportivo, por lo que no precisa ser resaltada de ninguna forma.

Así, podemos decir que “el virus FIFA afecta al Real Madrid” sin pensar en ningún tipo de enfermedad. AFP_D16HP

¿Cuál es el plural de 'fuera de juego'?

Fuera
Una de las expresiones más utilizadas en el mundo del fútbol es fuera de juego, la famosa posición antirreglamentaria de un jugador cuando se encuentra más cerca de la línea opuesta que el balón y el penúltimo adversario, lo que quiere decir que está más adelantado que todos los jugadores oponentes menos uno (que suele ser el portero rival).

Pues bien, esta expresión suele generar dudas a los periodistas en cuanto a la formación de su plural. Es por esto que podemos escuchar y leer tanto los fueras de juego como los fuera de juego. Y somos afortunados ya que valen las dos.

La explicación de esto es porque la expresión puede interpretarse como una locución fija, de forma que el plural es invariable, mientras que sí lo hacemos notar en el artículo (los fuera de juego), pero también se puede entender como una combinación libre de palabras, formando el plural de forma regular y donde el adverbio fuera funciona como un sustantivo para convertirlo en plural (los fueras de juego).

Así, utilicemos cual utilicemos, nunca nos cogerán en fuera de juego.

Los jugadores no se firman

Con el final del verano llegó también el mercado de fichajes, y muchos hemos leído u oído cómo los clubes (que no clubs) firmaban a los futbolistas más cotizados y pretendidos. Pero ¿qué fue lo que hicieron? ¿Algún directivo cogió un rotulador y le puso su firma sobre la piel? Casi seguro que no.

Aunque la expresión firmar a un jugador se use mucho dentro del ámbito del periodismo deportivo, lo cierto es que se trata de una forma de hablar incorrecta. La primera y más cercana definición a este sentido que da la RAE de firmar es la siguiente: “Dicho de una persona: Poner su firma”.

Es por esto que la palabra que mejor se ajusta a aquello que queremos decir es fichar: “Contratar a un deportista en un equipo o club, y, por ext., a una persona, generalmente de prestigio, para una determinada actividad”. Digamos que fichar, en el deporte, equivale a otro verbo, contratar: “1. tr. Pactar, convenir, comerciar, hacer contratos o contratas de un trabajo / 2. tr. Ajustar a alguien para algún servicio”.

Eso sí, los deportistas sí firmarán sus contratos, y también autógrafos, cartas o libros, aquellos que los escriban. Antonio Cassano firmó ejemplares de dos volúmenes. De hecho, decía: “Debo de ser un caso único: he escrito más libros (2) de los que he leído (1)”. Firmar

¿Hay que ganar para remontar?

Esta semana estuvimos discutiendo en la redacción acerca de si un titular era correcto al decir que un equipo había remontado pese a terminar empatando el encuentro. Unos se mostraban reacios a escribir esto porque consideraban que para remontar había que ganar también el partido, mientras que otros defendían que no era necesario, ya que el conjunto, pese a no vencer, sí se había recuperado de un mal resultado. De ser un partido de liga de fútbol, por ejemplo, hubiese pasado de no sumar nada a hacerse con un punto.

Pues bien, ¿quiénes llevaban razón? Los segundos. Y es que según la definición pertinente del Diccionario de la lengua española de remontada, 'superación de un resultado o de una posición adversos', se puede entender que conseguir un empate después de haber ido perdiendo es una remontada, puesto que el empate (aunque en menor medida que una victoria) supone haber superado un resultado adverso.

Solucionado esto, ya tenemos una polémica menos en una redacción donde lo mismo discutimos por el fútbol que por el tenis o la actuación de los árbitros, y ahora hasta por el lenguaje. Remontada

¿Cuál es la diferencia entre 'aductor' y 'abductor'?

Un par de palabras que nos generan siempre mucha confusión a los periodistas son aductor y abductor. A nosotros y a muchos lectores también, quienes se quedan un poco confusos cuando leen y oyen frases como, por ejemplo: “Cristiano no jugará por problemas en abductor” o “Messi sufre una lesión en el aductor”.

Parte médico aparte, ya que el doctor es quien debe explicarnos la verdadera diferencia entre ambos conceptos, vamos a definir estos dos músculos según lo que nos dice la RAE.

Para la Academia, aducir supone un movimiento de acercamiento de un miembro u otro órgano al plano que divide el cuerpo en dos partes simétricas, mientras que para abducir nos habla de un movimiento de alejamiento. Así, podemos decir que los aductores son el grupo de músculos que mueven una parte del cuerpo para acercarla a su eje, y los abductores son los que la aleja. Por lo tanto, los aductores nos los encontraremos en la cara interna del muslo, mientras que los abductores estarán en la cara externa.

Otra acepción de abducir es: “Dicho de una supuesta criatura extraterrestre: Apoderarse de alguien”. Pese a que no creemos que ningún deportista quiera ser protagonista de un titular en este sentido ni en los anteriores, aclarados quedan. Lesión

¿Se puede decir ‘entreno’?

A veces los periodistas nos decantamos por utilizar la palabra entreno como sinónimo de sesión o entrenamiento, pero ¿es correcto este uso? Pues bien, la palabra como tal existe, ya que en un principio no deja de ser la forma conjugada en primera persona del verbo entrenar, pero la duda nos surge a la hora de usarla como el sustantivo.

Aquí se puede decir que los juntaletras somos afortunados, y es que desde hace un tiempo la RAE recoge este vocablo también. En un inicio se trataba de la forma apocopada de la palabra entrenamiento, pero trece letras se nos hacían muy largas para algunos titulares (no se confunda con que aplicamos la ley del mínimo esfuerzo), terminando por usar esta forma acortada que la Academia ha aceptado como sinónimo: “Acción y efecto de entrenar o entrenarse”.

Ya se sabe, limpia, fija y da esplendor; y ahora ha fijado este término tan apañado para los espacios más pequeños en prensa escrita. Diarioas-fotos-madrid.29-2D06-2D16-20ZUERAS-20ENTRENO-20SELECCION-20FRANCESA-20-20017

Entre 'hooligans', ultras e hinchas violentos…

A raíz de los disturbios protagonizados en la Eurocopa por parte de las aficiones de Rusia e Inglaterra, estamos viendo con más frecuencia estos días el uso de términos como hooligan, y otro que me tiene más que fascinada: hooliganismo.

La RAE sí recoge en su diccionario el primero de ellos, eso sí, haciendo referencia a que se trata de un extranjerismo y que por tanto debe ir en cursiva. Para la Academia, un hooligan es un hincha británico de comportamiento violento y agresivo. Sin embargo, nuestros compañeros de AS English nos explican que en inglés no se hace esta diferencia por nacionalidad para usar la palabra, pero sí que cuenta con otro matiz diferente. Para angloparlantes, un hooligan es un hincha violento que apoya a los conjuntos nacionales, es decir, a las selecciones, mientras que para los demás aficionados radicales (con la condición de violentos), ya a nivel de clubes, el término que se usa es el de ultra.

Esta expresión, hincha violento, es la que prefiere la Academia en lugar de utilizar el término anglosajón, y en caso de usarla contaríamos con la ventaja de no tener que distinguir ninguna nacionalidad, algo muy práctico, ya que los gamberros no entienden de patrias.

Por su parte, la palabra hooliganismo no está recogida en el DRAE, pero podemos encontrar su origen en hooliganism, que vendría a equivaler a gamberrismo en este contexto. Los hispanos la adaptamos fácilmente, ya que contamos con el sufijo –ismo, con el que formamos sustantivos que suelen significar doctrina, sistema, escuela, movimiento, actitud, tendencia o cualidad. Diarioas-fotos-madrid.15-2D06-2D16-20ZUERAS-20-20ALTERCADOS-20INGLESES-20LILLE-20-20-20071

Que no, que el Madrid no ha ganado la onceava

Desde que el sábado los dos equipos grandes de Madrid jugasen la final de la Liga de Campeones, las redes sociales están que arden con aficionados proclamando su amor al equipo blanco tras ganar la onceava Orejona.

Lo sentimos mucho por estos hinchas, pero resulta que no ha sido así. No, el Real Madrid no se ha hecho con la onceava, sino con la undécima o décimo primera (también decimoprimera). Y es que cuando hablamos de la onceava copa estamos en realidad usando una fracción y no los números ordinales, que es lo apropiado en este caso, ya que estamos sumando un nuevo título.

Veamos un ejemplo: “El Real Madrid se ha llevado la onceava” o “El Real Madrid se ha llevado la undécima”. La opción correcta es la segunda, ya que de decantarnos por la primera lo que en realidad estamos diciendo es que los madridistas se habrían quedado solamente con una parte de la copa si esta estuviese dividida en once porciones.

Como es casi seguro que la quieren entera y repetida todas las veces que sea posible, vamos a referirnos a esta copa como la undécima Liga de Campeones que se llevan los blancos. Diarioas-fotos-madrid._OI5CC_160528_JAVIERGANDUL_195

Liga de Campeones, mejor que Champions League

Se acerca la final de la Liga de Campeones y los periodistas tenemos que saber cuál es la forma correcta de llamar a este torneo, ya que solemos usar tanto la denominación oficial (UEFA Champions League) y su acortamiento (Champions) como su versión adaptada al castellano.

Pues bien, en este caso pueden usarse ambas, aunque ya que tenemos una opción castellanizada lo más purista sería tirar de esta última. No obstante, es cierto que a la hora de escribir no queremos repetir las mismas expresiones, por lo que podemos tirar de su nombre oficial. Este, al igual que su acortamiento, es un extranjerismo, pero también un nombre propio, por lo que no necesitamos usar comillas ni cursiva para distinguirlos.

Hay que reconocer, además, que referirnos a esta competición solamente como Champions nos viene muy bien para acortar titulares… Pero estas ya son trampitas del gremio del papel.

Por otro lado, la forma del trofeo que se da a los vencedores de este torneo ha hecho que se le conozca como la Orejona. Se trata de un apodo, por lo que debemos escribirlo con mayúscula inicial y en redonda, a no ser que vaya acompañado del nombre oficial (Copa de Europa de fútbol), en cuyo caso, como ocurre con los demás apodos, llevaría cursiva.

Para el caso de la Europa League sucede lo mismo que con la Liga de Campeones, lo mejor sería escribir su versión castellanizada, Liga Europa. OREJAS

¿Sabemos lo que es realmente la envergadura?

Hace unos años, por estas fechas, vi un entrenamiento del Masters de Madrid de tenis que reunía a tres tipos grandes. Tanto que creo que no olvidaré semejante imagen nunca. No eran solamente altos, sino también corpulentos. En concreto, se trataba del francés Jo-Wilfried Tsonga (1,88 de estatura y 91 kilos de peso), el argentino Juan Martín del Potro (1,98 m y 97 kg) y el canadiense Milos Raonic (1,96 m y 98 kg).

Con estos datos, ¿cuál podríamos decir que es el de mayor envergadura? Quizás dudásemos entre Delpo, porque es el más alto, y el cañonero, porque es el de más peso. Pero en realidad sería imposible decantarnos de forma correcta por cualquiera de ellos.

La envergadura, a diferencia de cómo se usa este concepto de manera errónea en muchos medios, no equivale ni a la altura ni a la corpulencia. Se trata de la distancia de los brazos humanos completamente extendidos en cruz, desde el dedo corazón de una mano a la otra.

Si vamos a su origen, encontraremos este parecido. La verga es el palo de sentido horizontal que en el mástil sujeta las velas de una embarcación. Por su parte, el sufijo –ura se refiere al resultado.

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