Por su interés me limito a reproducir la columna de opinión
del periodista británico Tony Dodgins en
Autosport.com. Espero vuestros comentarios. ¿Vosotros creéis en la remontada?
Algunos pensaran que Fernando Alonso está loco cuando dice
que él aún puede ganar el título, pero analicemos la situación.
En Bahrain Alonso calificó tercero detrás de Felipe Massa al
no conseguir su mejor sector en la vuelta de calificación, pero no hubo ningún
error en la carrera, era segundo por delante del brasileño en la primera curva
y después sacó el máximo provecho cuando el hombre de la pole, Sebastian Vettel
sufrió problemas. La carrera del Ferrari de Alonso fue perfecta.
La siguiente, en Australia, donde Alonso se quedó a un par
de décimas de Vettel en la lucha por la pole, tuvo el problema del toque con
Schumacher en la salida. Su recuperación desde la parte de atrás fue poderosa
hasta que se encontró con su compañero, que era mucho más lento y se tuvo que
quedar ahí, algo que no le gustó mucho.
En Malaisia, Alonso se vio perjudicado por las previsiones
de Ferrari lo que le condenó a ser decimoquinto en la parrilla. En carrera,
estaba luchando por la octava plaza con Button cuando su motor falló, pero dejó
Sepang a sólo dos puntos del líder del campeonato.
En China, Alonso cometió el primer error de la temporada
cuando se saltó la salida y fue sancionado con un drive through. Después de
tres paradas en boxes luchó hasta conseguir acabar cuarto.
Barcelona trajo la suerte cuando salía cuarto tras los Red
Bull y Hamilton en la parrilla pero después consiguió el segundo puesto en la
carrera después de que Vettel sufriera un problema de frenos en las últimas
vueltas y Lewis estrellara el McLaren. Con cinco carreras, Alonso seguía a sólo
tres puntos de la cabeza en la batalla por el campeonato, por detrás de Button.
En Montecarlo, Alonso tenía un coche rápido y tenía mucha
confianza en sus posibilidades de vencer a los Red Bull, pero cometió su
segundo error de la temporada cuando se estrelló con fuerza en Massenet el
sábado por la mañana, dañar su chasis y dejándose a sí mismo fuera de la
calificación. Un comienzo en el pitlane no es lo que se quiere en Mónaco, pero
se detuvo pronto después de varios adelantamientos. Además se enfrentó al reto
de los neumáticos y terminó sexto. Una vez más, acabó el gran premio a sólo
tres puntos del líder, entonces Mark Webber. Escapó bien de la situación.
Turquía fue la única carrera en la que Alonso estuvo por
debajo en cuanto a rendimiento. Y la culpa fue del F10 de Ferrari, no de su
piloto. Únicamente cuatro puntos con un octavo puesto, tras luchar con Petrov
no es lo que tenía en mente, pero se mantuvo optimista porque esperaba más en
Canadá y sabía que empezarían a introducir importantes mejoras para Valencia
que habían funcionado bien en el túnel del viento.
Las últimas tres carreras le han ido realmente mal a Alonso,
pero de nuevo, nada que ver con su falta de ritmo sino con otros factores o
simplemente con la mala suerte.
En Montreal Alonso pudo haber ganado, pero tuvo un tropiezo
dos veces al encontrarse con doblados y con pilotos lentos lo que le impidió
quedar por delante de Button y Hamilton.
En Valencia no puede haber duda de que en circunstancias
normales, el español habría terminado segundo tras Vettel y quien sabe si
incluso hubiera tenido suficiente ritmo para desafiar al de Red Bull. Aunque hubiese
hecho lo correcto en el manejo de la situación cuando Webber sufrió el
accidente y la salida posterior del coche de seguridad, no se puede negar que
no debería ser posible que un monoplaza se quedé tan lejos haciendo las cosas
como se deben hacer.
Después en Silverstone, la pena por cortar la curva en el
adelantamiento a Kubica fue excesivamente dura. Si un piloto pone una rueda
entre sus rivales a 300
km/h es algo dudoso, pero si está al lado de un coche más
lento y se ve obligado a echarse al césped… Sobre todo si estamos tratando a
animar a los pilotos a que se adelanten unos a otros. Sería justo que hubiera
dejado su lugar al otro piloto, pero cuando el piloto en cuestión se ha tenido
que retirar, hubiera sido mejor dejar las cosas tranquilas.
También es irónico que Nigel Mansell que cuenta con algunos
de los más espectaculares y atrevidos adelantamientos en la F-1 haya ayudado a los
comisarios a tomar la decisión.
La cuestión es que Alonso, debido a decisiones polémicas y
otras inoportunas salidas del coche de seguridad fue penalizado con un grado
totalmente desfasado con respecto a su delito. Afortunadamente la selección
española de fútbol ganó el Mundial para mejorar su estado de ánimo, a pesar de
que el árbitro Howard Webb dejara a los holandeses suplantar a Bruce Lee en, al
menos, 45 minutos. Alonso debió preguntarse en esos momentos por una conspiración
antiespañola, entonces con cierta razón.
Así que, tomando la temporada de Alonso hasta ahora en su
conjunto, en las 10 carreras hasta la fecha, algo ha ido mal en el 80% de ellas
y solo el 20% se pueden atribuir a él, el 30% si se quiere ser excesivamente
duro con el asunto de Kubica.
Desde cualquier punto de vista está claro que ha sido
extraordinariamente desafortunado en este Mundial. Un implacable y combativo
piloto como Alonso que calificó tercer en Silverstone, sólo superado por los
Red Bull, es consciente de que estar ahí por delante de Hamilton es el primer
paso para poder superar al británico. Algo que hizo de forma tan convincente
cuando ambos eran compañero de equipo en 2007. Alonso en esa carrera debería
haber terminado tercero.
Tal vez tuvo su merecido por cuando dijo a la tribuna ‘Bye
bye…”, en dirección a la tribuna principal cuando Hamilton y Button solo
pudieron ser cuarto y 14ª, respectivamente. Fue solo una broma sin ninguna mala
intención, pero que fue recogido por los micrófonos de la televisión en el News
of the World bajo el titular ‘Alonso se burla de los fans’.
Lo cierto es que cuando se olvida todo y se mira la
clasificación, Hamilton tiene 145 puntos en el liderato y Alonso es quinto con
98. Pero hay un margen en la F-1,
hay una serie de cosas que han pasado, ninguna de manera razonable para
Fernando en las últimas carreras, si no hubiera sido así, Alonso estaría por
delante con 137 puntos y Hamilton tendría 135.
Por eso, con nueve carreras por delante no es una locura
pensar en la recuperación de Alonso. Y más con la guerra civil que existe en Red
Bull y la que puede tener lugar en McLaren.
Alonso está 47 puntos por detrás, pero eso son solo dos
victorias con la puntuación actual. Y hay pocas dudas sobre su esfuerzo y a
donde va a ir el de Ferrari a partir de ahora.
Por cierto, Fernando Alonso ha sido nombrado, por sus propios compañeros, el mejor piloto de la F-1 actual. ¿Vosotros también los pensáis?
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