17 julio, 2010 | 18:03
La importancia de llamarse Ferrari
Hubo un tiempo en la Fórmula 1 en la que llevar un coche rojo con un caballito pintado era sinónimo de triunfo. El monoplaza era el mejor, el más rápido y fiable, el piloto era el mejor y el sólo nombre de los chicos de Maranello asustaba en la Federación Internacional de Automovilismo.
Ese tiempo ya pasó.
Ahora, ni el coche es el más rápido, ni la gente de la FIA beneficia a Ferrari. ¿Y el piloto? Para mí sigue siendo el mejor, aunque es cierto que Hamilton es quien ha logrado lo que solía hacer Fernando, es decir, estar líder sin tener el mejor coche, incluso tiene pinta de ganar el campeonato si la cosa no cambia mucho. La manera en la que lo ha conseguido es otra historia, pero el dato es ese. Ahora bien lo cierto es que Alonso comenzó ganando con el coche rojo y después no ha vuelto a subirse a lo más alto del podio por unas razones u otras (Ver Reportaje Diario AS: Imprevistos y poca suerte en el ecuador.
Dice Luca Cordero di Montezemolo, presidente del equipo rojo, que menos llorar y más demostrar que son Ferrari. No le falta razón. Han fichado a Alonso para que de el máximo, incluso si el coche no lo tuviera, pero tampoco han mandado al español a luchar contra los elementos como la Armada Invencible. Y también debe demostrar él mismo, con la presión a la FIA que sea necesaria, que el asturiano merece, al menos ser tratado como uno más.
Y es que a nadie escapa que Charlie Whiting, el famoso director de las carreras de F-1, no tiene un poster del bicampeón de Oviedo colgado en la pared de su habitación. Y tampoco de un coche italiano.
Jean Todt lo fue todo en Ferrari, en la época en la que los coches rojos ganaban carrera tras carrera. Quizá sea necesaria una reunión de Montezemolo con él. Quizá sea necesario un toque de atención de Alonso al equipo o a la inversa. Lo que es verdad es que las cosas no están funcionando en Ferrari como debería y un fracaso en la Scuderia sería terrible para Alonso. Estamos en la mitad del campeonato. Aún todo puede cambiar.

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