Por Manuel Franco
Hace tiempo que este lugar de conversación entre amantes del mundo del motor estaba dormido, pero en AS hemos decidido que ya está bien de descanso. Es hora de despertar y llegamos a Final de Recta, acelerando y a máxima velocidad.
La ocasión lo merece, tenemos el mejor campeonato del mundo de Fórmula 1 de los últimos tiempos, Alonso en Ferrari, el regreso de Schumacher y Mercedes, cuatro campeones del mundo, los dos británicos que han logrado el título ocupando el mismo espacio en McLaren, la presencia estelar de Sebastian Vettel y los poderosos Red Bull, el retorno de Pedro de la Rosa, la confirmaciòn de Alguersuari, tres españoles en la F-1 y la histórica y, por otro lado, penosa, escudería española en la máxima categoría del automovilismo mundial, HRT, que no Hispania... Son muchas cosas para que Final de Recta continúe durmiendo. Así que aquí estamos de nuevo, en el universo de la red de redes, en un espacio que será periódico y continuo de relación con los usuarios de la mejor web de deportes de nuestro país. Espero vuestra participaciòn y un debate respetuoso, pero lleno de pasión. También estaré con vosotros cada gran premio con las crónicas de la carrera en as.com, espero que os gusten.
Pues bien, en una F-1 repleta de instantes y momentos, de lugares para la discusión en este bar de tapas de letras que es la web, lo primero que me resulta curioso y hasta indignante es que, de momento, se repite el misterioso caso de Fernando Alonso y los equipos grandes. Si ya en McLaren el español tuvo muchos problemas, en Ferrari la situación tiene pinta de repetirse. O al menos no parece que llegue a donde todos los aficionados españoles quieren, o queremos, ¿por qué no decirlo?
La aventura de Alonso en McLaren comenzó con la estrella española con el pelo corto, bien afeitado y haciéndose fotos con el móvil de turno junto a su compañero, Hamilton, entonces promesa sin definir. Hubo muchos errores en aquella época y Fernando también los cometió. Pensó que Dennis y los suyos iban a confiar en él plenamente, llegaba como bicampeón del mundo con una escudería que no era de las grandes y esperaba lo que consideraba justo, que el equipo estuviera con él sobre todas las cosas. Se olvidó de que Hamilton era el niño de Dennis, que se había criado en los pechos del mentor de la cazadora de cuero, que si algo quería Ron era ver a Lewis campeón del mundo y pasando por encima a su rival español al primer año. Casi lo consiguen. Y al final lograron que el veloz y algo inconsciente, Kimi Raikkonen, se conviertiera en campeón del mundo.
Fernando se fue, huyó de donde no le querían, regresó a Renault para tener sed en el desierto y desde 2007 tenía un acuerdo cerrado con... Ferrari.
Y hasta este momento en el que Alonso, tampoco tiene la confianza plena que merece en el equipo italiano. ¿Por qué? He aquí el misterio. Porque los grandes solo lo son cuando tienen la confianza plena y total del que les paga. Si no desaparecen como las gotas de agua al caer al suelo. Ahora, Fernando tiene a un compañero, Felipe Massa, que tuvo su oportunidad de ser campeón del mundo y no pudo serlo, que es mucho más lento que él, que no posee el ingrediente de genialidad del asturiano y que, además, tiene menos carisma que el enanito Tímido de Blancanieves.
En el dilema la situación está clara. Si hay que apostar por alguien, apostemos por Alonso. Primero por ser doble campeón del mundo, segundo por genio y tercero porque, según todos los que saben de esto, es el mejor piloto del planeta en la actualidad. Más razones, ganó su primer gran premio con Ferrari, en el segundo fue molestado por Massa que, mucho más lento que él, no le dejó pasar, ni el equipo dio las órdenes que hubiesen sido precisas, tercero porque en la siguiente carrera la situaciòn fue similar y cuarto porque en el pasado gran premio, una vez tomó la decisión, moralmente discutible, deportivamente irreprochable de adelantarle en boxes, sacó 45 segundos a su compañero.
Señores de Ferrari denle el mando a Fernando, crean en él como se debe creer en los más grandes, confien en el español y dejénse de historias. Aquí se trata de ganar y en ese escenario Alonso es el rey de la pista.
La próxima carrera se disputa en España, Alonso regresa al gran premio de casa con un coche ganador y, espero, con la máxima confianza de su equipo. Massa se permitió el lujo de decir a los brasileño que iba a hablar con Fernando, se supone que para reprocharle su actitud. Espero que no se atreviera. Uno debe saber cuando está al lado de un genio. Y respetarlo.
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