11
mayo,
2008 | 19:03
Ganar, perder… y una leyenda
Por Manuel Franco
Dicen que lo peor de ganar es que alguna vez se pierde. O no. La Fórmula 1, más allá de aficionados históricos, de siempre, de esos que ahora reivindican su derecho a saber más que nadie, a tener la autoridad de sus años viendo a Senna, Prost o Hakkinen y que se jactan de estar frente a la tele el día que debutó Schumacher, la F-1, decía, llegó como una Wii a la puerta de un instituto de secundaria y junto al mejor juego que existe, un Fernando Alonso que servía de software para el ordenador más avanzado.



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