21
agosto,
2008 | 18:50
Cristiano y Robinho, esos esclavos
Por Óscar Gacía
El verano es tiempo de diversión, calenturas, excesos y también de rupturas. Y es que la convivencia desgasta. También en el trabajo. En el fútbol, no hay época más movida que ésta. Los clubes aprovechan para intentar colocar a los futbolistas que ya no les sirven y los jugadores aprovechan para intentar buscarse un destino más lucrativo. Y entre medias, representantes, agentes, asesores, intermediarios, comisionistas. Los más interesados en que el mercado se mueva. Y es que, como ya escribió el genial Eduardo Galeano, “este hermoso espectáculo, esta fiesta de los ojos, no es más que un cochino negocio”.






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