07
enero,
2007 | 21:32
Perdidos en Riazor
Por Tomás García de la Plaza
La pradera de Riazor estaba francamente mal, no era desde luego un tapete donde los más técnicos pudieran lucir, un hecho que beneficiaba al cuadro de Caparrós, práctico y peleón, y perjudicaba a los blancos, más técnicos y precisos desde el medio campo. Y así se desarrollaba el duelo, como una suerte de combate entre estilistas y estibadores, de elegantes figuras frente a duros y esforzados cazarrecompensas.
Pero de nada sirvió el planteamiento inicial de Capello, el debut de Gago o Ramos situado de lateral izquierdo, en fin, lo pensado a lo largo de la semana, porque a los diez minutos el Madrid sufrió, como en la película, una serie de catastróficas desdichas; Guti se torció el tobillo, Capdevilla marcó de falta directa y Beckham entró por el lesionado Gutiérrez, lo que desordenó por completo al equipo y dio alas al Depor, muy cómodo en la brega y listo para el contragolpe; a los pocos minutos del gol deportivista, Casillas, muy rápido, tuvo que salir de su área para robarle el balón a Arizmendi, que llegaba solo en una contra que parecía definitiva.


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