06
abril,
2008 | 23:37
El Ballet Azul
Por Óscar García
A comienzos de los años 50, un equipo colombiano maravilló al mundo con su fútbol exquisito. El buen gusto era innegociable para ese grupo y desde él acariciaron la perfección. Su juego era tan bello, como contundentes sus resultados. Surgido de la nada en una época de un incipiente profesionalismo, fue un ejemplo de lo que se puede hacer cuando el dinero se invierte con coherencia. Dirigido en sus inicios por el uruguayo Héctor Scarone, campeón del mundo en 1930, el gran ideólogo de este conjunto, como antes lo había sido de River Plate, fue el legendario futbolista argentino Adolfo Pedernera, en su doble función de entrenador-jugador.
Millonarios de Bogotá se convirtió en la principal referencia del fútbol sudamericano y pasó a la historia como uno de los mejores equipos jamás visto. Quienes tuvieron la fortuna de disfrutarlo no vacilan cuando aseguran que interpretó este juego como sólo lo han hecho los grandes. Si de Carlos Gardel se dice que cada día canta mejor, lo mismo sucede con Millonarios. La leyenda no ha dejado de crecer.




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