La Liga de dos estrellas
Por Óscar García
La Liga española hace tiempo que dejó de ser la de las estrellas para convertirse en la de dos estrellas, Real Madrid y Barcelona. Este campeonato no ha hecho más que certificar lo apuntado en años anteriores, esa bipolaridad que ilusiona a seguidores de los dos grandes y decepciona a los del resto. Antes de comenzar la Liga ya se sabe que el campeón saldrá de ese dúo, lo que hace cada día más complicado mantener el interés por la competición. El líder aventaja en 15 puntos al tercero y 18 al cuarto y dobla al Atlético, situado en mitad de la clasificación. Y aún tenemos 14 jornadas por delante.
Sevilla, Valencia y Atlético se presentan cada curso como alternativa, pero conforme el calendario se va comiendo fechas, los resultado los devuelven a la realidad. El dominio de Madrid y Barcelona es tan aplastante, que, guste o no, los demás clubes están destinados a luchar por cuestiones menores, como la Copa del Rey, quizá la competición más bonita que tenemos, pero que sufre el maltrato y el desprecio de quien la organiza, la Federación. Hasta tal punto es así que las primeras rondas se disputan de forma casi semiclandestina y no se facilita en nada su seguimiento a los aficionados. Eso sí, el título de Copa sirve para justificar una temporada.
¿Cómo solucionar este desequilibrio? Pues la cosa no pinta bien. El volumen de negocio de Real Madrid y Barcelona siempre ha sido superior al del resto, con la ventaja añadida de que no son Sociedades Anónimas Deportivas, con la bula que ello les permite. Sus ingresos se multiplican a una velocidad inalcanzable para sus competidores y los nuevos contratos con los operadores de televisión no han hecho más que disparar esas diferencias.
Para los demás queda el ingenio, el trabajo de cantera y la paciencia, cualidades que no abundan en el fútbol profesional., o la suerte de encontrarte con una secretaría técnica como la que dirige Monchi. Pero Monchi sólo hay uno.

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