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domingo, 28 julio 2013

Por Julio Maldonado

La falta de presión y otros detalles del Bayern en la Supercopa

Pep1

Varios detalles de este Bayern de Guardiola tras la derrota en la Supercopa ante el Dortmund. Cortitas y al pie, esa es la intención al menos.

La presión. Más bien la no presión, la falta de ella. Tan imposible es no recordar el Barcelona de Guardiola que presionaba tan arriba como injusto hacerlo, y más ahora. Otros jugadores, primeros días. Pero sin esa presión el Bayern acaba siendo más vulnerable, como le pasa a cualquier equipo grande. Por ahí pasa casi todo. Y el Bayern de Heynckes ya lo hacía, repasemos los dos partidos ante el Barcelona en Champions.

Thiago. Fue creciendo en el partido, jugó bastante cómodo porque al Dortmund  no le impidió ceder el balón tras el 1-0 (muy de Klopp, ya lo sabemos), arriesgó poco con la pelota. Buen síntoma. Pero cerca del área sí es el jugador decisivo que asoma. Su pase magistral a Muller pudo ser el 3-3. Cerca del área sí puede marcar diferencias, pero ahí está Gotze. Creo que se asentará más atrás.

El mediocentro. Supercopa perdida ante el Dortmund con la pareja Thiago-Kroos, la más técnica que Guardiola puede armar entre tantas alternativas. El Bayern ganó la Champions con Javi Martínez-Schweinsteiger. Más físico, menos toque. Variante ganadora a la que hay que añadir a un Luis Gustavo al que Scolari hizo crecer una barbaridad en Brasil como medio más defensivo. Dilema clave. Tal vez una mezcla, difícil en cualquier caso. O tal vez a menudo recordar al Schweinsteiger cerca de la banda como en 2006. Vuelta a los inicios.

Pep2

Lahm. Al  mejor lateral derecho del momento Guardiola le probó en algún amistoso en el mediocampo, incluso cerca del mediocentro. En la Supercopa, otra vez al lateral. Participó en los dos goles, centro medido a la cabeza de Robben el primero. Llegó una y otra vez por la banda, el mejor Lahm. No creo que haya dudas.

Las mil variantes. ¿Recordáis un equipo con tantas variantes de tal nivel? Ayer sin Gotze, Ribery, Luiz Gustavo, Neuer ni Javi Martínez, sólo un tramo Schweinsteiger. Guardiola puede armar un equipo con mejor salida de balón con Thiago y Tony Kroos, otro de los que ha sido capaz de transitar desde la mediapunta hasta el mediocentro como demostró en su exhibición hace dos temporadas en semifinales de Champions en el Bernabeu. Puede armar un equipo con menos pausa, más vertical con Schweinsteiger-Javi Martínez. Jugar con extremos a pierna cambiada a lo Heynckes, dos nueves o ninguno, incluso Scolari le ha ayudado a  convertir a Luis Gustavo en un mediocentro defensivo como pocos. Opción pues para jugar con un 4-3-3. De la mediapunta ni hablemos, con Gotze o Muller e incluso Ribery y Robben a los que no le importa centrar su posición.

Hay más, muchas más. Del falso nueve que probó con Shaqiri en el primer tramo de la Supercopa hablaremos otro día.

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sábado, 06 julio 2013

Por Julio Maldonado

La carrera de Ancelotti (V): Variantes de juego en su PSG

Dos años y medio firmó Ancelotti por el PSG el invierno de 2011. Existía la necesidad de edificar un proyecto millonario con un técnico de prestigio. Entrenador más de torneos cortos para un PSG en plena remodelación. Habían llegado Matuidi, Lugano, Ménez, Gameiro y Pastore como principales fichajes. El cese de Kombuaré fue inexplicable, el PSG era líder y campeón de invierno tras quince años, lo que añadía presión a Ancelotti. Los malos resultados en la Europa League y un juego que el director deportivo, Leonardo, consideraba pobre precipitaron la decisión.

Ancelotti
Llegaba Ancelotti, que venía coqueteando con el presidente Nasser Al Khelaifi meses atrás. Desembarcó con Clement y Makelele, consejero del club, que también había sido tanteado para el banquillo. En enero de 2012 se estrenó con un amistoso en Asia, un partido de Copa ante un modesto y, sobre todo, el debut en liga ante el Toulouse en París. Hubo algunos cambios, sobre todo la posición más adelantada de Pastore, similar a la que tenía en el Huracán de Cappa. Tres mediocentros en Jallet, Bodmer y Sissoko y algunas dudas en el puesto.

Varios detalles tácticos clave en el año y medio de Ancelotti en el PSG. Siempre defensa de cuatro. Permutas desde el inicio entre el 4-3-2-1 o el 4-2-3-1. Y dudas. En el mediocentro probó a Bodmer, Motta, Sissoko, Matuidi... Combinó sobre todo a los tres primeros, con la falta de salida de balón evidente. Todo en su primera temporada, por eso pediría a Verratti como pieza básica para su segundo curso. Y cambiaría todo. Más dudas en punta entre Ménez, Gameiro, Hoarau o incluso Nené, que siempre rendiría más pegado a la derecha. Pese a coger al equipo líder en enero, se le escapó una Liga que se fue a Montpellier.

Pero el PSG progresaría la temporada siguiente. Con talonario de por medio, pero también con variantes tácticas. Llegaron Ibrahimovic, Lavezzi, Thiago Silva, Verratti y más tarde Lucas Moura. Fue un PSG con varias caras. No le importó ceder la posesión para salir con velocidad en un 4-4-2 en el que Moura y Pastore ocupaban las bandas y Lavezzi e Ibra la delantera. También balones en largo vía Verratti o Thiago Silva para Ibra, recepciones de espaldas y presión arriba. Pero aquello no fueron sólo fichajes. En el cambio del 4-3-2-1 inicial al 4-4-2 definitivo creció Matuidi, liberado más aun por el juego de Verratti y al que Ancelotti sacó más partido que nadie. Y logró que el irregular Pastore se encontrase más a gusto que nunca en la izquierda.

El PSG ganó el título de Liga de forma arrolladora, con doce puntos de ventaja sobre el Marsella, e incluso tuvo contra las cuerdas al Barcelona en los cuartos de Champions. Ancelotti técnico del año, Ibrahimovic jugador del año, un equipo repleto de figuras y con muchas variantes en el juego. A menudo lento, otras veces más agresivo, rápido en la contra, sostenido por un Verratti excelente. Incluso pudo manejar la llegada de Beckham en plena retirada. Ancelotti y el talonario habían devuelto al PSG a la élite europea. Fin de la historia, porque la oferta del Madrid era imposible de rechazar. Discípulo de Sacchi, pero más cerca de Trapattoni. Con gusto por los jugadores creativos pero capaz de adaptarse a lo que tiene. Lo hizo en Juve y Chelsea, también en Parma. Más preparado para los torneos cortos, y para La Décima llega al Madrid. Sería su tercera Copa de Europa. Un reto descomunal. Bienvenido.

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viernes, 05 julio 2013

Por Julio Maldonado

La carrera de Ancelotti (IV): Con el Chelsea logró un triplete en su primer año en la Premier

Nueve temporadas en el Milán habían poco a poco desgastado a Ancelotti en el club. Como un día declaró Costacurta, uno de sus jugadores: "Después de cuatro o cinco años la relación entre el técnico y el vestuario está destinada a consumirse". Sobre todo se le acusó de nunca sentirse ajeno a las decisiones de Berlusconi. Por eso pudo sorprender su llegada al Chelsea de Roman Abramovich, otro magnate acaparador. José Mourinho, Avram Grant, Scolari y Guus Hiddink, cuatro técnicos tan distintos habían pasado por Stamford Brigde en sólo cuatro años. Aquello no sería fácil, con el sueño de la Champions aún sin cumplir. Pronto resolvió la posible salida de Lampard al Inter y le dio la jerarquía que requería John Terry. Su primer partido oficial llegó rápido. Enfrente Alex Ferguson y el Manchester United en la Community Shield. Sus ideas quedaron claras rápidamente. Mikel sería el mediocentro. El mismo Mikel al que Mourinho había retrasado desde la mediapunta para darle mucho peso en el nacimiento de las jugadas.

Chelsea
Mikel único mediocentro en un 4-1-3-2, con Essien, Lampard y Malouda en el mediocampo y Drogba más Anelka arriba. Podía haber probado un doble pivote con Deco o Ballack pero prefirió un equipo más ofensivo. Seguro que tantos años con Pirlo le habían cambiado, aunque no tenía un jugador así ni por asomo. Ganó por penaltis su primer título con el Chelsea, y en la Premier decidió retrasar a Essien y Malouda y juntarles más aun a Mikel, pieza clave. Y Ancelotti se adaptó, rápido. El gol de Drogba en el último instante que le dio el triunfo ante el Hull en el primer partido de liga representó lo que sucedería después, en los torneos locales saldría todo.

Pocos meses después el Telegraph ya se preguntaba: "¿Cómo es posible que tras 33 años jugando y entrenando en Italia se haya Ancelotti adaptado tan rápido al fútbol inglés?". Y sentenciaba: "Acostumbrado a manejar las peticiones de Berlusconi en el Milán, lo mejor ha sido saber encauzar los egos de las estrellas". Muchos detalles de confianza a la plantilla. No quiso firmar aún a Torres para dar confianza a Anelka y Drogba, le dio muchos minutos a Malouda, Ferreira y Deco, que parecían condenados al anonimato y terminaron por tener peso en el equipo y mandó un mensaje de austeridad al final tras el doblete: "Hay que saber gastar, fichar con cabeza lo necesario". Mikel fue clave en el medio, aunque también como eje probó a Essien, Ballack, Deco e incluso Belletti. Y siempre jugó con al menos dos puntas en un Chelsea dominador. Incluso a veces un 4-3-3 como en el recordado 8-0 ante el Wigan en el último partido de una Premier que ganó con un punto de margen al Manchester United, pero con más de 100 goles a favor.

Consiguió una Copa sin rivales de primer nivel con golazo de libre directo de Drogba en la final ante el Portsmouth y siempre con la iniciativa de juego. Y cayó en Champions en una eliminatoria ante el Inter en la que Mourinho le dio un verdadero baño táctico. Dos triunfos interistas, el segundo en Stamford Bridge, ante un Inter que salió con Sneijder, Etoo, Milito y Pandev. Cierto que con trabajo para todos, pero con una elección de jugadores ofensivos evidente. Esa eliminatoria acabaría por pasar factura a Ancelotti al año siguiente, a pesar del doblete Liga-Copa.

Segunda temporada sin fichajes de renombre en verano pero con los refuerzos de Torres y David Luiz en invierno. Con la marcha de piezas clave como Drogba, Mikel y Essien a la Copa de África, con un esquema modificado primero a un 4-4-2 y después a un casi desesperado 4-3-3 en el que ni siquiera era fácil encajar a un Torres que no terminó de mostrar el nivel del Liverpool. Precisamente ante el Liverpool debutaron Torres y David Luiz con derrota 0-1 en Stamford Bridge síntoma de que se había perdido el rumbo. La derrota en Champions ante el United colmó el vaso de Abramovich y se convirtió en el sexto entrenador en ocho años del equipo. Su último partido fue ante el Everton. Un cese precipitado, una decisión del oligarca ruso en mitad del partido. Para Ancelotti poco después llegaría un emir, esta vez en Francia, en el PSG. Será el último capítulo.

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jueves, 04 julio 2013

Por Julio Maldonado

La carrera de Ancelotti (III): Dos Champions con el Milán

Jamás le pedí a un jugador mío marcar al hombre. Nací con Sacchi, hago una zona íntegra desde mi primer día como técnico". Fue claro Ancelotti en Guerin en 2001, justo antes de llegar al Milán. Dos temporadas y media en la Juventus sin títulos, pero la sensación del trabajo bien hecho con dos Scudettos en los que rozó la corona. Así llegó Ancelotti en septiembre de 2001 a su casa, el Milán, donde lo había ganado todo como futbolista. Estuvo ocho temporadas como técnico y ganó dos Champions. Rozó dos más, como luego veremos.

Milan
En aquella entrevista dio detalles de su manera de entender el juego: "El mediapunta nace para buscar alternativas al 4-4-2, pero en Italia esto es muy previsible. Para permitirse un mediapunta y dos puntas hace falta tener un centro del campo que defienda más". Todo esto cambió cuando retrasó a Pirlo al mediocentro, pero antes Ancelotti tenía que levantar un equipo al que el turco Terim no había dejado bien. En realidad y como jugador, Ancelotti también había cambiado. Segundo punta jugando en la Serie C con el Parma, primero volante y después ya más en el medio centro con Liedholm en el Roma. "Cerezo fue el mejor centrocampista que jamás conocí", siempre declaró. Demostración de adorar a los jugadores creativos.

Debutó como técnico del Milán ante el Piacenza el 18 de noviembre de 2001. 4-3-1-2, con Rui Costa por detrás de Inzaghi y Shevchenko. Gattuso-Ambrosini en el medio, tramo final de Pirlo como mediapunta, nunca mediocentro. Cuarto puesto, a años luz de Juve, Roma e Inter, cifras pobres y muchas dudas. Y por fin retrasó a Pirlo. Todo empezó con un amistoso ante la Juve en el Trofeo Berlusconi de ese verano, luego primer partido oficial ante el Módena. Primera jornada liguera, golazo de Rivaldo recién llegado, imágenes de Galliani enloquecido en la grada, Pirlo ya de mediocentro. Delante, Rui Costa por detrás de Tomasson e Inzaghi. Había llegado Redondo pero una maldita lesión nunca le dio continuidad, lo que ayudó a Pirlo, a Ancelotti y al Milán. Y con Pirlo de mediocentro y la fluidez correspondiente, el Milán ganó esa temporada la Champions, la primera de Ancelotti. En la final salió con Pirlo, Seedorf, Rui Costa, Inzaghi y Shevchenko para enterrar toda sospecha de técnico especulativo.

Un año más tarde el Deportivo, en aquel mítico partido de Riazor, les eliminaría en cuartos. Aquella temporada había llegado Kaká, que terminaría por apartar a Rui Costa. Fue aquel el único título de Liga en su etapa milanista: Kaká elegido mejor jugador y Ancelotti mejor técnico. El gran Milán que el técnico buscaba era un hecho. Ganaría otra Champions ante el Liverpool en 2007, con la columna vertebral intacta Pirlo-Seedorf-Kaká-Inzaghi. Shevchenko se había marchado al Chelsea y por momentos Ancelotti lo aprovechó para jugar con sólo un punta. El mismo Shevchenko que había fallado el penalti ante el propio Liverpool para perder una final de Champions que parecía ganada con 3-0 en Estambul. Pudieron ser cuatro Champions en un Milán en el que Ancelotti cambiaba pocas cosas. También llegaría Beckham, en el que el técnico confió mucho y colocó al lado de Pirlo en una línea de tres mediocentros. Supercopa y Mundial de Clubes en 2007 cerraron los títulos de Ancelotti, que dejó el Milán en 2009 para marcharse al Chelsea. Mañana lo analizamos en profundidad...

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miércoles, 03 julio 2013

Por Julio Maldonado

La carrera de Ancelotti (II): La Juve, su primer club grande

Cuando el 22 de septiembre de 1998 Carlo Ancelotti dijo la famosa "mi sueño es la Juve" a Guerin Sportivo en una entrevista, la suerte estaba clara. Se postuló al banquillo y no tardó en conseguirlo, por su excelente pasado como jugador y también por las buenas sensaciones con el Parma.  Dos derrotas consecutivas ante Cagliari y Parma acabaron con Lippi y cedieron el testigo a Ancelotti. Serían dos temporadas y media en la Juve y todo empezaría en Piacenza, en febrero de 1999. Firmó dos años. Había preocupación en dos cosas, cómo colocaría a Zidane y Del Piero y si la Juve mantendría los tres centrales. Luego veremos cómo resolvió ambos problemas. Cuando llegó, Del Piero estaba lesionado, así que aquello tendría que esperar. En su debut en Piacenza, Ancelotti armó una línea de cuatro atrás Mirkovic-Iuliano-Montero-Di Livio, y desde el primer día mantuvo a Deschamps como mediocentro. No había mejor solución posible. A su lado, Tacchinardi o Davids, pocas veces ambos juntos. No era aquel un equipo con demasiada capacidad creativa, pero tampoco tenía un margen mayor. Había tenido a Sacchi como técnico en el Milán y luego había sido su ayudante en la selección italiana, pero Ancelotti empezaba a desmarcarse de él en su tipo de fútbol, más cerca de Liedholm y sobre todo de Trapattoni.

Juventus
Reconstruir aquella Juventus joven no era fácil, pero no se sabrá nunca si creció más Ancelotti con la Juve o la Juve con Ancelotti. No fue sencillo su aterrizaje. Pasado milanista, mucha estima de la hinchada por Lippi y unas declaraciones de Ancelotti cuando entrenaba en el Parma que ayudaron poco. "A la Juve hay que ganarla primero fuera del campo y después dentro", palabras que según Ancelotti fueron mal interpretadas. Ayudó el inmediato fichaje de Lippi por el Inter, y las pancartas del primer día contra Ancelotti desaparecieron pronto.

Su primera Juve terminó sexta, a dieciséis puntos del Milán. No hubo reproches, había llegado en febrero y además alcanzó las semifinales de Champions para perder ante el Manchester United. La siguiente temporada sí sería clave. Sin Champions, con el Scudetto como objetivo. Mantuvo inamovible el esquema de tres centrales que tanto había utilizado Lippi, y terminó segundo a un punto del campeón, Lazio. Una Juve muy blindada, que sólo recibió 20 goles pero con problemas arriba. Un 3-4-1-2 ya sin Deschamps, con Davids-Tacchinardi como eje en el medio, Zidane en la mediapunta y Del Piero bien arriba casi siempre con Inzaghi. Esa fue una de las principales decisiones de Ancelotti en su etapa en la Juve: mantener los dos puntas y a Zidane por detrás. En liga, porque en aquella semifinal de Champions ante el Manchester United en 1999 sí le había colocado como segundo punta en un 4-4-2. Con mal resultado. Fue una muy buena temporada juventina, pero se le volvía a escapar el Scudetto. Segundo como en el Parma, y la historia se repetiría en su tercera temporada. De nuevo segundo, a dos puntos del Roma de Capello. Otra vez el equipo menos goleado, y esta vez ya siempre con la línea de cuatro atrás que ya no abandonaría en el resto de su carrera. Y dos detalles más. Recuperó a Conte con todo lo que ha significado para la Juve entonces y ahora, y no se terminó de quitar la etiqueta de amante de los centrocampistas trabajadores por delante de los creativos. Poco después haría de Pirlo el organizador del Milán para cambiarlo todo. Pero eso será mañana.

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martes, 02 julio 2013

Por Julio Maldonado

La carrera de Ancelotti (I): A la élite con el Parma

Junio de 1996. Ancelotti se presenta con un apretón de manos al presidente del Parma, Giorgio Pedraneschi, en lo que era una vuelta a los orígenes. En el Parma había dado sus primeros pasos como jugador, descubierto en Reggiolo por Bruno Pedraneschi, padre del presidente Giorgio con el que se presentaba como técnico aquella tarde. Venía de ascender a la Reggiana a la Serie A, pero aquel Parma significaba el salto a la élite. Era otro Parma más poderoso que el actual. Tenía las ideas muy claras como entrenador. Su adoración por Sacchi, al que había tenido como técnico en el Milán y que le había pedido como ayudante para la selección en la Eurocopa de 1996. Y primeros detalles: "Jamás modificaremos el sistema en función del rival, y siempre estaré atento a cualquier avance táctico". Y prometió y cumplió poner juntos a Zola o Crespo y Chiesa.

Parma
Un análisis del primer Parma de Ancelotti deja claro que viró de un 4-3-3 inicial, que a menudo se convertía en las segundas partes en un 4-4-2 con una de las puntas ayudando al mediocampo, al definitivo 4-4-2. Y detalles de una gran personalidad como técnico que nunca cambiaría ya. "Soy amigo de los jugadores, pero hay que respetar ciertas reglas". Es su mandamiento número uno. Y una adoración por el Milán, con el que, como futbolista, alcanzó los mejores éxitos. "El Milán es un ejemplo, un modelo de trabajo, el emblema de la capacidad de cómo interpretar el entrenamiento. Ese es el espíritu que quiero implantar en el Parma, porque en el fútbol de hoy sólo se gana con organización. El trabajo psicológico es vital, no sólo basta con la táctica y la técnica". "Los sistemas de Milanello, y en esto tenía razón Capello, valen dos o tres puntos más en un campeonato, puntos siempre importantes...".

Todo eso lo puso Ancelotti de manifiesto en el Parma con una primera temporada impresionante. Terminó segundo, sólo superado por la Juventus, con un equipo muy equilibrado y con menos gol que el resto de poderosos, pero una defensa muy fiable con Thuram y Cannavaro en el centro. Un Parma que siempre tuvo a Brolin como ayuda al mediocampo desde la delantera, el trabajo de Dino Baggio en el medio, la movilidad de Chiesa en punta y la pegada de Hernán Crespo.

El Parma se quedó a sólo dos puntos de la Juve, se metió en Champions (sólo había dos plazas entonces) por delante de Inter, Lazio, Milán o Roma y humilló a rivales como la Sampdoria de Eriksson o el Milán del maestro Sacchi, el adorado por Ancelotti. Y además hizo debutar a Buffon, que no es poco. Justo en un partido ante el propio Milán de Sacchi. Sin un futbolista muy creativo en el medio apostó por Dino Baggio y Sensini acompañándole, pero jamás renunció a los dos puntas. Equilibrio y éxito. Nunca el Parma repitió una clasificación así y de una manera tan solvente.

En la segunda temporada el equipo bajó el nivel, sin fichajes de importancia y con la carga de la Champions, en la que el Parma fue segundo en un grupo que ganaría el Borussia Dortmund. Mientras el Madrid de Heynckes se encaminaba hacia la Séptima, el Parma de Ancelotti terminó quinto, con más problemas defensivos que la temporada anterior y sin un goleador consolidado, ni Crespo con sus doce goles llegó al nivel esperado. Fue un pequeño paso atrás, pero su trabajo ya había dejado huella.

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