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domingo, 19 mayo 2013

Por Kiko Narvaez

El escuadrón de los Cholitos conquista los corazones

Mientras ella, “La Décima del Bernabéu”, descansa en nuestras vitrinas, los rojiblancos seguimos gastando aliento y alquitrán alabando con orgullo al Escuadrón de los Cholitos. Fue de las finales que quedarán para la historia y estos jabatos, que en el lugar donde muchos se desmayan ellos encuentran la motivación, ya tienen su “espacio reservado” en nuestros corazones rojiblancos. Que tiemble la baronesa Thyssen con Simeone. El argentino sumó su tercera obra de arte en tantas finales. No hay nadie como él para descubrir la fibra competitiva que todo ser tiene a pesar de que algunos ignoran poseerla.

Sufrimos ante los fogonazos del talento blanco que cuando intentó morder, se encontró con la yugular de hierro de Courtois. El debe de los blancos fue dejar con aliento al equipo del Cholo, que en una prórroga memorable les superó en condición física (¡el Profe Ortega los puso a tope!), fe y convicción. Más que análisis futbolísticos son momentos de conclusiones emocionales y sumar Europa League, Supercopa de Europa, clasificación de Champions y “La Décima del Bernabéu” demuestra que los atléticos estamos en estado de satisfacción total con un EQUIPO que exprime como nadie sus virtudes y utiliza el manto de competir para tapar sus deficiencias. Gracias a todos los componentes del escuadrón del Cholo por emocionarnos y hacernos tan felices.

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lunes, 06 mayo 2013

Por Kiko Narvaez

Óliver, cada día más grande en la pizarra del Cholo

Simeone sacó a Arda y al chaval, los chicos del violín, para aprovechar el cansancio del Depor.


Fueron muchos minutos de Tamborrada los vividos en Riazor el sábado. Hasta que mediada la segunda parte el Cholo, viendo el cansancio acumulado por el equipo de Fernando Vázquez (¡enorme su labor!) dio salida a los "chicos del violín", Arda y Óliver. Ambos empezaron a tocar con suavidad y los rojiblancos se hicieron con el control de una pelota que había estado desquiciada por el gran sacrificio físico de ambos conjuntos. Espero que el canterano pusiese su iPlus mental para grabar desde el banquillo los movimientos y toques de Valerón, uno de los grandes violinistas de nuestro fútbol, que lo tenía a escasos metros.

La idea de Simeone ante el impetuoso conjunto coruñés fue aprovechar su cansancio para sacar a ambos jugadores ante un ritmo más pausado. El turco viene de unas semanas inactivo y el chaval extremeño, a quien el Cholo todavía no se atreve a meter cuando la batalla está en su momento mas efervescente, sigue sumando minutos. Óliver lleva unas semanas trabajando muy al gusto del míster, aguantando forcejeos, manteniendo ritmo de ejercicios sin que le falte oxígeno para crear su fútbol cristalino. Por ello, cada día que pasa su nombre aparece más grande en la pizarra del Cholo. Yo empiezo a verlo desde fuera para más minutos trascendentes, pero nadie mejor que Simeone para saberlo y lo digo con conocimiento de causa.

Estos días está luchando por salir adelante en un hospital Ramón Blanco, mi padre futbolístico. Con 15 años me dijo: "Si amas al fútbol y le eres fiel, vivirás de él". Me fue subiendo al mismo ritmo que subía él hasta llegar al primer equipo de su mano. Me fue dosificando y me daba minutos sin presión. Un día en Málaga, en un partido de promoción, jugándonos la vida para permanecer en Primera, me puso de titular con un "hala, largo, ahí tienes tu premio por haber sabido amar al fútbol" salí al terreno de juego. Ahora sólo me queda esperar que la vida sea justa con Ramón Blanco y le vuelva a sacar de titular por las calles de Cádiz.

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miércoles, 24 abril 2013

Por Kiko Narvaez

El escuadrón del Cholo juega como una manada

Milagroso y sudados los ya 68 puntos del Atlético. Sí, 68 puntos son los que lleva ya el escuadrón del Cholo Simeone. Es justo recalcar tal cantidad de puntos a estas alturas de Liga, dejando ya el billete de Champions guardado en la caja fuerte de la UEFA. Los números de este Atlético desde que llegó el argentino no necesitan de un polígrafo para dejar bien claro la proeza que está consiguiendo una plantilla en la que 17 meses atrás muchos de ellos eran señalados en el póster con una X por su supuesta inoperancia para jugar en el Atlético. En Sevilla de nuevo dejaron la portería a cero con un Courtois inconmensurable ante un conjunto, el de Unai Emery, que venía con quilates de fútbol entre líneas como bien demostraron ante Betis y Athletic. Los andaluces, que habían cambiado su dibujo con esa línea de tres atrás, tenían controlado el partido pero sin poder abastecer a Reyes y Navas y sin poder crear jugadas de peligro. Una vez más, a los rojiblancos no les incomodaba ser oportunidad gracias a unos jugadores que anteponen el fin del grupo al individual.

Nadie le regaló nada a una plantilla que sale al campo sin bajar la mirada nunca y a la que, como demostró en Sevilla, el fango no les incomoda a la hora de luchar cuerpo a cuerpo. El domador conscientemente se dejó domar esperando su oportunidad para meter los tres puntos en la jaula. Llevan muchos meses demostrando que el nosotros está por encima del yo. Juegan como una manada. Juegan mirando a los ojos al rival sin bajar la mirada, yendo al cuerpo a cuerpo, con mentón de mármol. Ese es el Atlético del Cholo Simeone. Un equipo que a estas alturas del campeonato opta a ser segundo de la Liga, algo impensable hace un año, cuando el Madrid le sacaba 30 puntos. Y el sábado, si gana al eterno rival, tendrá opciones reales de ser subcampeón. La final de Copa queda lejos. El partido más importante es el del sábado. Hay que ir partido a partido. Hay que ir derbi a derbi.

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martes, 16 abril 2013

Por Kiko Narvaez

El delantero con el que me sentí más liberado

Irónico y sarcástico hasta la médula, nadie como él era capaz de dar aire aquel Atleti.


Tipo genuino este Búlgaro. Persona con la que te engañas si la catalogas por la primera impresión. Su mirada seria y su tono seco te dan la sensación de que quiere unos metros de distancia, muy lejos de lo que es una vez que lo calas. Lubo es el primero en apuntarse para todo. Un tipo irónico y sarcástico hasta la médula. Llegó al Calderon en el verano del 95 después de que el equipo llevase dos años luchando por salvarse. Penev, como nos recordó desde un principio, venía de luchar en otro partido. Lubo fue el jugador con el que me sentí mas liberado. Y no será por los cojos con los que jugué: Hasselbaink, Esnaider, Vieri, Salva o el Petete Correa. Pero Penev era ideal para mis características. Él fijaba a los centrales y cualquier pelotazo era sinónimo de oxígeno al equipo porque aguantaba el balón y lo dejaba con ventaja al que venía de cara.


Fue un error grave deshacerse de un futbolista que, como bien demostró los años siguientes en Galicia, tenía todavía tres temporadas de calidad con las que alimentar a los que jugábamos alrededor de él. Está en una etapa ilusionante de su vida como seleccionador búlgaro y años después analiza, desde la flexibilidad y la mesura, sus latigazos viscerales. Habla, como siempre lo hizo, de la fuerza mental como gran escudo ante el cáncer, sin rencor hacia nadie y dándole la importancia justa a los problemas. Quien exagerara o se pusiera tremendista escuchaba de fondo el tono socarrón de El Búlgaro: “Chavales, no pasa naaada. ¡Tranquiiiilos!”

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martes, 09 abril 2013

Por Kiko Narvaez

Todos los atléticos deben arropar a Falcao

Radamel, Raaaadameeeel, Radamel Falcao...” Ese cántico tiene que sonar más fuerte que nunca el próximo domingo en el Calderón. El colombiano, como cualquier futbolista al cabo de una temporada, tiene sus rachas, sus picos y sus viajes transoceánicos. A eso hay que sumarle los muchos cantos de sirena y la incertidumbre que ello crea en una mente que necesita nitidez para ver la portería. Lo que sí vemos los atléticos claro es su afán por hacer las cosas bien, no desesperar en el intento teniendo una actitud cristalina. Antes las embocaba y en los partidos que empezaban rancios acababa dejando a la parroquia rojiblanca buen sabor de boca, a pesar de que el equipo, con unos pilares consistentes como grupo, anda con déficit de creatividad. Es el momento de titulares que quedan enmarcados cuando repasemos la temporada, es el momento de cantar nuestro alirón particular con la consecución de la plaza Champions y de preparar la final de Copa sin distracciones.

 

Para ello mi admirada afición atlética debe arropar al mejor cazagoles que hay en nuestra Liga, a un futbolista que no va de farol a la hora de defender unos colores. El domingo, que además el Calderón estará lleno de críos por el Día del Niño, se tiene que ver apoyado sin fisuras por unos incondicionales de todas las edades que agradecen la honestidad del colombiano por eso, más que nunca, “Radamel, Raaaadameeeel, Radamel Falcao...”

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lunes, 11 marzo 2013

Por Kiko Narvaez

Benji y Óliver también pierden

Ante la Real hubo dos nombres propios. Courtois y Óliver, a quien todos querían ver.



Los primeros minutos fueron de protagonismo para nuestro Benji Courtois, un portero por quien hay que hacer un esfuerzo como por el que más para que esté el máximo número de años posible de conserje en la portería atlética. El meta belga estaba a 34 minutos de superar el récord en el Calderón del mítico Gato Abel y los pasó tranquilo, sin sobresaltos, ya que la Real Sociedad había potenciado con Zurutuza y Markel el centro del campo en detrimento del jugón Rubén Pardo y del nueve Agirretxe. El resultado final no hace justicia a lo visto en el encuentro aún con los donostiarras más sólidos de los últimos partidos. Un empate hubiera sido lo más justo. El Atlético, que cuando mejor estaba sufrió el gol en fuera de juego de Xabi Prieto, se atascó de nuevo en los intentos de superar el muro donostiarra. Fue en los últimos minutos cuando el recordman Benji Courtois pasó el protagonista a nuestro Óliver. Los fieles del Calderón, ante la impotencia del equipo en busca de la claridad en los últimos metros, anhelaban la entrada del canterano.


Oliver es un futbolista que el Cholo y el Profe Ortega ya conocen bien. Ambos saben que las cosas que trae de serie son de futbolista diferente, pero están incorporándole extras de cara al futuro próximo para que pueda soportar la responsabilidad y el ritmo de la alta competición. Sabemos que es pronto para que lleve las riendas del equipo, pero, como ocurrió en Vallecas, Oliver puede estar a lomos del conjunto en momentos en los que se enturbian los atacantes. Se echó de menos que entrara Óliver, sobre todo, después de verle calentando. Los resultados milagrosos avalan al míster y, repito que no hay mejor tutor que el Cholo para la educación del talentoso media punta extremeño, pero las bajas del equipo dejó a la gente con ganas de ver en el último tramo al chaval. Con el colchón de puntos que tienen los rojiblancos bien mereció la pena ver al final una delantera, ante el cansancio de Arda, con Adrián por la derecha, Falcao y Costa arriba y Óliver volcado a la izquierda. Óliver y Benji fueron los protagonistas del principio y del final de la primera derrota de los nuestros en el Calderon.

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martes, 05 marzo 2013

Por Kiko Narvaez

Ni habemus Papa ni habemus piñata

Simeone volvió a La Rosaleda, el escenario de su debut como entrenador del Atlético.


Volvió Simeone a La Rosaleda, escenario de su debut como míster de su Atlético. Pasó ya año y pico Cholo y cómo cambió el cuento, ¿eh? Aquella vez con Adrián y Arda en el banquillo, la gente con las manos en la cabeza y tú con un grupo de antidisturbios para cambiar la dinámica desde el principio. Rígido, nervioso pero con la idea clara de empezar a poner cimientos con la portería a cero y sin perder. Ahora llegaste con tres finales aseguradas, con sólo un 17 por ciento de derrotas, con el tanque lleno de puntos, con Champions y yendo a por la victoria con ambición y quitándole el control del juego a un Málaga más talentoso que nunca con Toulalan y cinco violinistas por delante.



El equipo se ganó esa tranquilidad a base de no quitarse el mono de la humildad a la hora de picar y quiso ganar el partido hasta el minuto 80, cuando contempló los riesgos al ver que el partido se estaba convirtiendo en un  correcalles. Quizá pensaron: "A ver si no pudimos marcar en ese tiempo y en una jugada aislada nos quedamos sin nada". Lo único que me chirrió es la moda AntiCosta que se está instalando por los campos de la Liga. No es mi intención beatificar al brasileño porque no se puede obviar el entradón a Rubén Pérez o el salivazo a Ramos, al igual que tampoco tragar con el pisotón de Kondogbia o el escupitajo de Amaya ni con que muchos lo conviertan en piñata para ganarse el aplauso fácil de su afición. Futbolista que da la sensación de controlar estados de excitación, pero que en muchos momentos preocupan a sus compañeros. Como decía Michael Robinson en Carrusel: "Lo peor es seguirle el juego, que haya contacto, que le grites, eso le despierta". Hace gestos, empujones innecesarios, entradas a destiempo que nos sorprenden porque es delantero, y que entenderíamos en un defensa. Diego juega bajo la mirada de un juez y en caso de delinquir se juega el calabozo. Por eso no me está gustando la moda AntiCosta, jugador que ni sustituirá a Ratzinger ni lo vestirán de piñata. Diego Costa: ni habemus Papa ni habemus piñata.

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martes, 26 febrero 2013

Por Kiko Narvaez

Las innegociables rotaciones del Cholo dan sus frutos

Pude vivir en mis carnes que en momentos determinados el jugador necesita un descanso.


Llegó el Cholo a la rueda de prensa exultante, orgulloso y con una sonrisa que ni el mismísimo Jim Carrey hubiese sabido imitar. Alabó el derroche de calorías de su equipo a pesar de quedarse en inferioridad, aunque lo que realmente quiso realzar fue los cambios de Cebolla, Mario y Raúl García en un claro ejercicio de homenajear a los que se reivindicaron en Moscú, cuajando un partido meritorio por la climatología y el campo más propio de un partido de la NFL.



Para el Cholo es innegociable su lucha para tener el mayor número de efectivos expectantes durante el año y el esfuerzo de la Europa League dando descanso en las caballerizas a los pura sangre, dio lugar a que el equipo no se cayese físicamente en el segundo tiempo y se encaramase a los 56 puntos en Liga reafirmando su fórmula y colocándose mucho más cerca del objetivo número uno de la entidad: la Champions League. Pude vivir en mis carnes, después de jugar Liga, Selección, viajes, Copa, Champions, UEFA... que en momentos determinados necesitaba que Biagini o Correa cogiesen mi testigo por el cansancio acumulado. Soy militante, creyente y practicante rojiblanco partidario de las rotaciones para cumplir objetivos. Cosa que a día de hoy va bien encaminada y con el lema de Simeone impoluto: "Cuando hablo de mi equipo siempre hablo en plural".

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lunes, 18 febrero 2013

Por Kiko Narvaez

Se necesitan decodificadores de fútbol

El equipo del Cholo fueron superiores con el brasileño a la cabeza del equipo colchonero.


A pesar de que semanas atrás le cayó un Rayo al Atlético de Madrid con aquella entrada en escena inusual en Vallecas y luego llegó el tropiezo con Rubin, en un encuentro que se pudo empatar y acabó con la jugada tonta de la jornada, seguro que el Cholo aprendió de esa imprudencia, porque no se debe jugar a la ruleta rusa en un partido de ida. El equipo A de nuevo apareció en Zorrilla con Diego Costa a la cabeza, pero sin imitar a Murdoch y siendo el más cuerdo del partido. Estuvo imperial la ‘Avenida Rojiblanca’ con Courtois, Miranda, Gabi y el brasileño. Los de Cholo fueron netamente superiores al equipo de Djukic, con quien discrepo con lo de que el Valladolid fue “pardillo y gilipollas” porque su rival sí les superó. En 90 minutos cada equipo coge un camino hacia la victoria y el Atlético de nuevo diseñó el que más le gusta, apoyado por ese gol tempranero que facilita desplegar esa telaraña que atrapa al rival.


De cara al futuro hay deberes por hacer, que pasan cuando el rival marca antes y se echa de menos contar con más decodificadores de fútbol como Arda o Diego, esos futbolistas que dan nitidez a la posesión del balón y permiten jugar en HD, el nivel necesario para la Champions. Mientras tanto, el Equipo A sigue ganando con ese guión hermético. Y gana partidos con merecimiento.

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miércoles, 06 febrero 2013

Por Kiko Narvaez

Diego Costa no es el Anticristo

Por mucho que escaneen sus acciones, Diego Costa no es el Anticristo ni el Lucifer del siglo XXI. Es un futbolista que necesita de la disputa, la refriega y la crispación para sentirse metido en el partido. De esta forma también despierta a la afición igual que contagia a sus compañeros y desquicia a los rivales como ocurrió una vez más ante el equipo de Pepe Mel, partido en el que sobró su entradón a Rubén Pérez igual que el salivazo de Amaya.

 

Es cierto que la línea es muy fina y corre el riesgo, como ocurrió en el Bernabéu, donde el que salió desquiciado fue él en su disputa ante Sergio y Pepe y dejó de producir peligro mermando a su equipo. En tiempos en los que el teatro aparece más de la cuenta y un simple roce o empujón se simula como un atropello, la afición rojiblanca está encantada con Diego Costa, como lo estuvieron en Albacete, Vigo, Valladolid o Vallecas. Y cualquier afición de cualquier equipo anhela un futbolista como el brasileño, de esos que no paran de luchar para que su equipo consiga el triunfo. Sus armas, que para muchos son denunciables, ya tienen en el terreno de juego un juez que las castiga. Diego, me gusta que después de los partidos respetes los códigos, pero no repitas la entrada tan fea que le hiciste a Rubén Pérez porque ahí te los saltaste. Y en ese tipo de jugadas, como en los escupitajos, no debe existir amnistía.

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