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sábado, 16 abril 2016

Por Kiko Narvaez

Duelo entre dos genios necesarios

Ha sido ver el emparejamiento de Atlético-Bayern, Cholo-Guardiola y venirme a la mente Guillermo, el del De María. No hay vez que le vea y no me recuerde un comentario mío de hace 20 años: “Guille, el día de mañana cuando estos dos se hagan entrenadores ponme en una mesa lo más alejado posible de ellos, quiero las copas en su sitio, que se lían a moverlas de un lado para otro y no me dejan comer”.


Ambos son dos apasionados del fútbol. Utilizan diferentes caminos pero buscan el mismo destino: ganar. Guardiola lo hace buscando la superioridad desde atrás, con la prioridad de contar con un portero con buena circulación de balón para buscar un hombre más entre líneas que desahogue el juego de construcción. En Guardiola hay partidos que son obras de arte. Como aquella primera media hora en Roma en la que les metió 5, con sensación de que los alemanes jugaban con 14. Quizás sea retorcido a veces en busca de la perfección, saturando de información a los jugadores en pos de cambiar en pleno partido la manera de hacer daño al rival, según el transcurrir del encuentro.


Enfrente tenemos a un Simeone que prefiere que el portero utilice más las manos que los pies, que los defensores utilicen más el pelotazo con sentido, a filtrar pase interior, que no negocia el repliegue tras pérdida, con la premisa de estrechar el campo para taponar el centro dejando en labores defensivas algo más desocupadas las bandas. El argentino es amante de la paciencia y también cambia registros en función del rival, presionando a veces arriba, lo que no tiene debate es que tras una pérdida un jugador le dé la espalda al balón, siempre perfilado y de cara y por detrás de la pelota. Los galones, sólo para los militares, con él todos tienen el mismo rango.


Después, Pep y el Cholo coinciden en dos cosas: ambos son fiel reflejo de lo que eran como futbolistas. El argentino de interior, cerrando por dentro, incansable en el esfuerzo y con gran llegada a gol desde segunda línea. El catalán de pivote buscando filtrar balones que dejen de cara y cambiar a las bandas sin mirar a un equipo con extremos abiertos. Dos filosofías igual de respetables con un mismo fin. Pero que coinciden en algunos aspectos como la pasión por su profesión, rozando la obsesión y respeto al rival, aunque sea de Segunda. Su dedicación es máxima, buscando sus defectos para después atacarlos. Son dos guionistas del fútbol que les encanta ver después lo que prepararon reflejado en el campo. Sólo en una cosa va ganando el Cholo, en su discurso de que por ahora no tiene fecha de caducidad como el de Guardiola. El de Pep es de tres años y el desgaste acaba con el proyecto, algo similar al de Mourinho. Simeone ya va por el quinto. Ni los Karpov-Kasparov igualan este enfrentamiento de dos genios necesarios para los que amamos este deporte.

 

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lunes, 11 abril 2016

Por Kiko Narvaez

El Periscope de Koke, la confianza de Torres y la frescura del Atlético

Koke se adaptó a las necesidades del Atleti: nació para vivir del toque y hoy es un jugador más completo

De nuevo excelente el trato que le dio Koke a su Periscope. Algunos lo utilizan para responder y el rojiblanco lo usa para preguntar dónde la quieren. Lo sacó a relucir ante el Betis, ante el Barça y el sábado en Cornellà. Los beneficiados fueron Torres y Griezmann. Es coger la pelota el centrocampista y aunque esté de espaldas, debes de confiar en que él te ha visto. Lo disfrutó mejor que nadie Diego Costa y ahora lo está haciendo Torres. El pase al Niño está al alcance de muy pocos: control total de la situación y precisión para con un simple toque habilitar a tu compañero sin que el contrario espere un pase definitivo. Después vino entre cuatro defensas el pase del 1-2 a Griezmann. En ambos casos los puntas atléticos definieron espectacularmente: rápidos y precisos. En el caso del francés, es habitual y en Fernando es una demostración del estado de CONFIANZA por el que pasa. Al Niño se le ve más seguro a la hora de controlar y con más decisión a la hora de ejecutar. Y sus desmarques son más dañinos y sin dudas. Todo esto lo facilita el tener a un compañero que trae de serie un Periscope como Koke, un futbolista que se supo adaptar a las necesidades de su equipo que vino a este mundo a vivir del toque y de la posición y a día de hoy es mucho más completo.

Ante el Espanyol, Barça (¡lástima la expulsión!) y Betis hemos visto la esencia de Koke. Los rojiblancos ganaron compitiendo y jugando bien al fútbol. Es ahí cuando el canterano le saca brillo a su Periscope. Entonces se crean sociedades y desmarques arriba y su fútbol empieza a fluir. Los hombres de Simeone llegan en un gran estado anímico para encarar el tramo definitivo de la temporada. El equipo llega fresco y esa frescura ayuda a que Koke tenga más atrevimiento a la hora de arriesgar. El Atlético llega sin dudas y creyendo y el Periscope de Koke, reluciente con la vista puesta en el miércoles. En los equipos que compiten en todas las competiciones la gran virtud del míster es la gestión y planificación física para llegar al último tramo con la plantilla sintiéndose útil, comprometida. Eso te da seguridad y eso es exactamente lo que me transmite a día de hoy este Atlético. Después sucederán esos detalles que decanten un partido decisivo para un lado u otro. Pero el Atlético está ahí. Llega al último tramo aspirando a todo.

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miércoles, 06 abril 2016

Por Kiko Narvaez

La vara de medir: del palillo a la pértiga de Bubka

El colegiado trató de distinta manera a Barça y Atleti, que dejó otra vez una gran imagen


Tenía curiosidad por ver cómo se analizaba en el mundo del fútbol la actuación arbitral del Barça- Atlético. La verdad es que me sorprendieron mucho los adjetivos utilizados en la segunda amarilla de Fernando Torres y la falta de profundidad sobre las decisiones del colegiado: desde un placaje temerario a que cazó a Busquets con una patada a destiempo. Está muy lejos de la realidad, para mí Torres llega desbocado y, en su afán de cortar la pelota, atropella a Busquets, arrollándolo en su tropiezo, pero sin darle una patada. Una acción como la de Torres, jugador de los que promueven el espectáculo en unos cuartos de Champions, nos puede parecer desmedida. El tema consiste en que el balón va hacia atrás y el Niño, con su falta, no corta una acción ofensiva. No eximo a Torres, teniendo una tarjeta dio la posibilidad al árbitro de interpretar algo punible; incluso compro la imprudencia de Fernando y que se puede interpretar como una entrada brusca. Pero a todos esos les faltó hacer hincapié, y para mí es lo más importante, en la distinta vara de medir: lo que para unos es un palillo de dientes, para otros es la pértiga de Bubka. Busquets, minutos después de la expulsión, es regateado por Griezmann y, desentendiéndose del balón y una vez superado, derriba al francés. Esta sí era una acción claramente ofensiva, pero Felix Brych no sacó nada. Me pareció más grave eso que las acciones de Suárez, el mejor delantero centro del mundo, pero que sigue con el mismo problema: cuando el rival le supera y le gana las acciones, responde con manotazos y patadas sin balón. Por todo eso, la sensación del mundo rojiblanco es que, futbolísticamente, están en la zona top, pero los papeles para instalarse en la zona noble de la UEFA siguen en trámite.


Futbolísticamente los rojiblancos ofrecieron, otra vez, una imagen magistral, alternado presión con repliegue y demostrando que están capacitados para eliminar al Barça. El equipo reflejó en el terreno de juego lo estudiado en la pizarra, a pesar de que el criterio del árbitro les borró un sueño posible: el de sacar un resultado extraordinario de cara al partido de vuelta. Y un guiño especial a Lucas, que tiene toda la pinta de estar esculpiendo o tallando a un central a la altura de este equipo: rápido, intuitivo, valiente y con una personalidad que le hace no arrugarse allá donde juegue. Eso sí, está en edad de corregir detalles, como su acción a Neymar, que le debió costar la roja y perderse la vuelta del próximo miércoles, pese a que es consciente de que Savic y Giménez andan tocados.

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domingo, 03 abril 2016

Por Kiko Narvaez

De los pequeños sanos al Hermano Mayor Godín

El futuro del Atlético, con los jóvenes interiorizando la filosofía del Cholo, es brillante.

 

Llegarán mañana los rojiblancos, aparte de con confianza y seguridad, con las maletas llenas de energía, esa que les regaló su parroquia después del partido ante el Betis. Los atléticos de nuevo demostramos que, de la mano del Cholo, estamos ilusionados con un futuro de vino y rosas. Hubo igualdad en juventud ante los verdiblancos, pero mucha diferencia a la hora de competir. Los Monsalve, Lucas, Correa, Griezmann, Saúl o Thomas pasaron por encima de los Ceballos, Musonda, Fabián o Montoya. Dio la sensación de que, mientras unos siguen con ‘petisuis’, otros andan con espinacas. El futuro es esperanzador para el Atlético, viendo como los jóvenes interiorizan la filosofía cholista. Nos ilusionaron los polluelos en el partido jugado ante el Betis de cara al futuro. Ahora toca a los hermanos mayores demostrar su candidatura a la Champions, y qué mejor manera que viendo crecer sanos y fuertes a los ‘peques’. Pero ahora toca el presente y ese es de nuevo ir al Camp Nou sin complejos y con el Hermano Mayor de la camada, Godín, en plenitud de condiciones. No hay mejor relajante para un atlético que ver que Godín es de la partida. La seguridad del uruguayo es indispensable para un partido Champions. Pocos en el mundo hay como el charrúa. No regala ni el sorteo de campo y su concentración, sea cual sea el encuentro, es su mayor virtud. Junto con Puyol son dos de los jugadores que tienen prohibido jugar partido de solteros contra casados. Para Diego Godín no existen las medias tintas y eso es algo que al final se termina contagiando a los que le rodean.

 

Enfrente estarán los de Luis Enrique, que con la derrota ante el Madrid me parece que serán más peligrosos. Los blancos bajaron a la tierra a los blaugranas y el toque de atención les hará salir con otra mentalidad. Para ello Simeone tiene las ideas muy claras, como dejó claro a los desconfiados con el cambio de Torres, que tenía ya un premio ganado a pulso con goles y frescura. Se me hace vital la consecución de un gol. El ejemplo puede ser el reciente partido de Liga, aunque no me espero un Atlético tan extrovertido. Sí algunos detalles, como pueden ser aprovechar la espalda de Alba y Alves por parte de Griezmann y Torres. Eso provoca que dos jugadores como Koke y Saúl tengan en sus botas el tesoro del gol. Lo dicho: época de vino y rosas. Pequeños que crecen sanos y fuertes y momentos de los hermanos mayores, sobre todo Koke y Saúl.

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lunes, 21 marzo 2016

Por Kiko Narvaez

Pinchazo con el ‘9’ y dependencia de Griezmann

Vamos sumando partidos y las conclusiones prematuras, que muchas veces son equivocada, se están convirtiendo en realidades. La temporada 15-16 quedará en la hemeroteca rojiblanca como la temporada en la que se pinchó en hueso con el nueve. Mirar a los equipos grandes es ver en mayúsculas los goles de su delantero titular. El mérito de este equipo es que, a pesar de ello, está vivo en Champions y segundo en la Liga después de 30 jornadas disputadas. El Atlético había acertado en los últimos años en la contratación del hombre-gol, pero este curso no ha contado con tanta fortuna. El fútbol no son matemáticas y nadie criticó en julio los fichajes de Jackson y Vietto porque su rendimiento en Oporto y Villarreal, respectivamente, justificaban con creces la inversión que se realizó.

 

Pero en El Molinón, de nuevo, y ya son unas pocas veces, la influencia de los jugadores de arriba fue decepcionante. La dependencia de Antoine Griezmann es exagerada para un equipo con las aspiraciones y el presupuesto de los rojiblancos. No es cuestión de señalar e individualizar a la hora de analizar la derrota ante el Sporting. El desgaste físico de algunos jugadores por la prórroga ante el PSV pudo hacer mella y lo aprovecharon tirando de casta los del Pitu Abelardo para darle la vuelta al marcador. El tropiezo ante el Sporting no estaba en el guión de los del Cholo, pero por una derrota no se puede dejar de ver como muy meritoria la temporada de los jugadores rojiblancos. Después de analizar su cuentakilómetros, solo queda tenerles pura admiración.

 

De cara al futuro la prudencia debe dar paso a la realidad y la dirección deportiva tiene que mandar al gimnasio a sus cinco sentidos para trabajar en encontrar un nuevo delantero top. La línea ascendente de esta plantilla necesita que se expriman a la hora de encontrarlo. En el casting que harán Berta y Caminero, supervisado por Miguel Ángel Gil, buscarán un delantero de los que marcan entre 20 y 25 goles en una temporada, un punta con experiencia, que sea rápido a la hora de salir a la contra, que sepa aprovechar los espacios del equipo rival y que saque petróleo de las ocasiones de las que disponga. Al hablar de ese nueve buscado se me viene a la mente Diego Costa, un futbolista que nació para estar a las órdenes de Simeone.

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miércoles, 16 marzo 2016

Por Kiko Narvaez

El fútbol fue justo con Juanfran

El Atlético cuenta con opciones de lograr la Champions con las balas del Cholo, que tienen más pólvora.


Otra vez el Atlético estará mañana en el bombo de cuartos de la Champions. El encargado de empujar esa última bola, como si de un niño de San Ildefonso se tratase, fue Juanfran. Y cómo me alegré de que fuese el de Ontenyent el que gritase hacia el córner el premio del pase. Porque Juanfran todo lo que consigue es a base de esfuerzo, ilusión, de aprender, de ser agradecido siempre en sus discursos a nuestro deporte, el fútbol. Y fue justo el fútbol al dar la oportunidad a un gregario de lujo de ser el protagonista y con su golpeo hacer felices a los cincuenta mil del Calderón y a los millones que lo vieron por la tele.


Y allí cerquita estaba su hijo, Óliver, en el campo viendo cómo esta vez eran los demás los que corrían detrás de su padre mientras se quitaba la camisa, aliviado, pletórico, vacío, emocionado, en esa mezcla que sólo te da el penalti definitivo. Su hijo llegó ayer tarde a clase, pero fue el héroe de su cole porque su padre fue el héroe. Al Cholo le tienen que sudar las manos cuando, después de su partido a partido, sale Juanfran, don optimista, y dice: “Vamos a por todas...”, que si la Liga, que si la Champions...


Los rojiblancos estuvieron incómodos con el traje de favoritos. El mismo que, otras veces, ha regalado felizmente al rival. Pero vivieron en primera persona lo incómodo que es llevar los bolsillos llenos de obligaciones y responsabilidades. Y si alguien corrió con los bolsillos rotos fue Torres. No le pesó nada el tamaño del partido. El Niño salió decidido, liberó a sus compañeros y las quería todas. En momentos donde muchos menguan, Fernando se hizo grande. Porque este partido era el de la temporada, a 14 puntos en Liga del cuarto y ante un rival de mucho menor presupuesto, los del Cholo, a mediados de marzo y después de la eliminación ante el Celta en la Copa, se jugaban el cumplir objetivo del año en 90 minutos. Por eso se vio a un Atlético nervioso, confundido en la presión, impreciso, con pasajes de ansiedad. Argumentos que, a otro equipo le hubiese supuesto la eliminación, pero al Atlético le sostuvo de nuevo la convicción en su filosofía. Porque los atléticos saben que, para conseguir la ansiada Champions, las balas son contadas. Las balas de Simeone van cargadas de más pólvora. Cuando más oportunidades tiene el Atlético de poder conseguir la Champions es ahora. Con el presente del Cholo.

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martes, 08 marzo 2016

Por Kiko Narvaez

Gabi instruye a un equipo de jóvenes que ilusiona

La victoria en Mestalla con el segundo once más joven de la Liga produjo satisfacción.


Un ser humano normal va a Mestalla a 11 puntos del Barça y con los resultados de Villarreal y Sevilla y lo lógico es que encare el partido en modo relajamiento. Pero un futbolista rojiblanco salta al terreno de juego como si el partido fuese decisivo. Es este uno de los grandes hábitos que ha logrado inculcar Simeone desde su llegada al Calderón: cualquier partido con esa camisa requiere el mismo respeto y compromiso. De los grandes detalles de la victoria del domingo me quedo con el más ilusionante que fue escuchar al Cholo su satisfacción por los “chicos y jóvenes”. Después de “chicos y jóvenes” escuchar Vietto, Saúl, Giménez, Carrasco, Óliver, Lucas... ¡Qué bajón! ¡Si podría ser su padre! Simeone es consciente de que sus exigencias requieren un gran desgaste y que lo lógico sea atravesar una etapa de 3 ó 4 años hasta que el discurso se agote, pero ver la media de edad en Mestalla con 23,54 años como el segundo once más joven de la jornada, solamente superado por el Sporting de Gijón ilusiona. Es un dato para ello de cara al futuro (dos ventanas sin poder fichar) y así ahuyentar los cantos de sirena.


El Cholo es consciente de que para ello necesita que le vayan renovando la plantilla, para que el hambre siga latente en el Cerro del Espino. Todo ello es más fácil porque cuenta con sus ‘instructores’ Godín, Tiago, Koke, Juanfran (Raúl García era otro de ellos) y, sobre todo, Gabi, jugador al que muchos llevaron una corona de flores al final de la pasada temporada y que está de nuevo demostrando ser pieza fundamental en este Atlético. Villarreal, PSV, Bernabéu, 75 minutos ante la Real y completo en Mestalla en 10 días y a un nivel máximo ha rendido Gabi. Con instructores como éste la vida es más fácil para el Cholo. Saúl está opositando para entrar en ese grupo. Y Fernando Torres sale siempre repleto de ilusión a aprovechar los minutos que le dan. También ilusiona y motiva al grupo ver a alguien que lo ha ganado todo entrar en el campo como si fuese su último partido. Lo dicho, por muchos motivos, más que importante, fue ilusionante la excelente victoria en Mestalla.

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lunes, 29 febrero 2016

Por Kiko Narvaez

El modelo de Simeone vuelve a salir reforzado

Se habló antes del derbi sobre las posibles titularidades de jugadores del Atlético en el equipo blanco. Una pena que no se hablara de modelo, competitividad y fe. Seguramente ahí no hubiese habido debate posible en beneficio rojiblanco. Lo que si tenían claro tanto el Cholo como Zidane es que ellos se hubiesen puesto en el once inicial de sus equipos. Sólo viendo a los cuatro centrocampistas de cada conjunto sabías de las intenciones de ambos. Modric, Kroos, James e Isco: talento y creatividad (Zidane). En frente Gabi, Augusto, Saúl y Koke: equilibrio y concentración (Simeone). Filosofías diferentes, idénticos caminos, el de la victoria, y ambos estilos igual de respetables. Si el Real Madrid con su estilo te mete tres jugando vistoso y con genialidades pues se le felicita porque te superó con sus ideas. Lo que no me gusta es cuando es al revés y los argumentos son de partido aburrido y que ganó el que aprovechó un error. Entiendo que, para los que esgrimen estos argumentos, es mucho mejor un equipo valiente que te deje espacios y no salga cohibido al Bernabéu, y lo digo porque detrás de todo lo que exhibe el Atlético hay trabajo, convicción y competitividad, por lo que es una contradicción criticarlo cuando su ausencia es lo que le reprochan a los suyos.

 

En definitiva, lo que vi fue un partido entre Zidanes y Cholones, que ganaron en está ocasión los segundos. Ambos entrenadores no te engañan en su discurso cuando salen a dar la rueda de prensa. El francés muestra sus cartas queriendo ser el protagonista del partido, presionando arriba, teniendo posesión y cuando no consiguen eso dejan de ser un equipo compacto. Simeone insiste en lo mismo que lleva inculcando desde que llegó: convencer a los jugadores de que el equipo está por encima de las individualidades. Los resultados avalan a Simeone y, ya sea que Jackson cueste 36 millones o los comienzos de Griezmann, eres tú el que te tienes que adaptar al modelo. Un modelo que los rojiblancos tienen interiorizado, mientras el Madrid se encuentra en la búsqueda de su modelo.

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lunes, 22 febrero 2016

Por Kiko Narvaez

El Atlético está echando en falta a su Dartacán

Griezmann ha pasado un mes de febrero más espeso. El trabajo que hace le pasa factura.

 

Uno para todos, todos para uno! Se escuchó en los vestuarios del Calderón antes del Atlético-Villarreal. Ocurrió lo mismo el día del Sevilla. Son equipos que saben sufrir, competir y tener paciencia esperando a que se descomponga el rival. Son equipos ante todo en los que prevalece la solidaridad y en los que sus dartacanes marcan la diferencia. Los Banega, Gameiro, Soldado o Bruno son los encargados de asumir ese rol. Por parte rojiblanca tienen a Griezmann como su particular Dartacán. Al francés se le echa en falta en este tipo de partidos. Cuando el grupo más lo necesitaba. Ha pasado por un mes de febrero algo más espeso y con menos chispa. Conociendo al Profe Ortega, me imagino que después de la eliminación de Copa habrá podido meter una mayor carga de trabajo para afrontar el último tramo de la temporada y lo nota el equipo.

 

También puede ser normal que sus esfuerzos a la hora de trabajar en beneficio del colectivo le pasen factura a Griezmann, en algunos tramos del campeonato. Echo en falta a alguien que en esos momentos libere al francés, que le dé un respiro cogiendo el testigo a la hora de marcar la diferencia. Es una pena la baja de Carrasco en estos partidos decisivos, porque el belga estaba siendo ese jugador que compartía responsabilidades ofensivas con el francés y es un futbolista necesario, que desequilibra para los rojiblancos. El francés, gracias a su humildad, ha sumado a su calidad trabajo y generosidad en beneficio del grupo y a día de hoy es un jugador mucho más completo. De cara al futuro me tranquiliza que haya repetido que es feliz en el Calderón, pero me preocupa no verlo disfrutar algo más del balón porque jugadores de su calidad necesitan de más sociedades alrededor para dar rienda suelta a su talento porque con el paso del tiempo el fantasma de otro Dartacán atlético, Arda Turan, se le podría aparecer.

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martes, 16 febrero 2016

Por Kiko Narvaez

Las victorias sin brillo y los 54 puntos de oro

La idea del equipo ha dado triunfos. Lástima la lesión de Carrasco, vital en el sistema.


Una pena para los atléticos dejarse el domingo la sexta marcha en el Coliseum; Carrasco llevaba semanas siendo el jugador que aceleraba el fútbol ofensivo de los rojiblancos, mientras su equipo, agazapado, arropaba a Oblak. El belga cogía el testigo de Griezmann y marcaba la diferencia con sus arrancadas, buscando siempre la meta contraria, regateando, asociándose con Filipe Luis o Koke… En definitiva, provocando peligro y superioridad en la banda. En estas semanas con la visita de un rival directo por la Champions League como el Villarreal, eliminatoria a doble partido con el PSV y encuentro en el Santiago Bernabéu, se me antoja que al Cholo le hace mucha pupita la baja del belga. El partido del Camp Nou está muy presente y tanto Griezmann como él eran ideales para repetir esa fórmula: agazapados en torno a Oblak y salir en velocidad y al espacio.


Después de ver a Fernando Torres en los minutos que jugó ante el Eibar y en el primer tiempo en Getafe, se le abre una puerta al Niño para ser importante en semanas casi decisivas como las que se aproximan. Se le vio ágil, con movimientos, dañino y asociándose con más claridad con sus compañeros; son credenciales para que el Cholo pueda utilizarlo en su idea de juego. Una idea que no gusta a mucha gente (la mayoría no son rojiblancos), pero es la que ha llevado a este equipo a los 54 puntos y a seguir siendo un rival muy incómodo. No dudo que a Simeone (y a mí) le gustaría jugar mejor, tener más ocasiones y ganar con más goles y hay que recordar que empezó siendo esa la intención del técnico argentino en el comienzo de la temporada: Óliver titular, Koke por dentro, Griezmann entre líneas y Jackson Martínez en el área rival, con la intención de tener mayor posesión y llegadas al área contraria para que el colombiano rematase. Una cosa es lo teórico y otra lo práctico: con el tiempo, Gabi volvió por sus fueros, Óliver no terminó de asentarse, Koke volvió a su sitio y Jackson no se adaptó a la filosofía. Todo ello provocó la vuelta a un estilo, a un modelo con el que el equipo lleva 11 goles en contra y va segundo en la Liga. Durante la temporada son los propios jugadores, con sus actuaciones, los que terminan definiendo el esquema y hasta que no se demuestre lo contrario éste es el modelo que ha llevado al equipo a estar en los puestos top de Europa, generando dinero, estabilidad en el club y siendo muy incómodo. Aunque a muchos no les guste, yo seguiré disfrutando de victorias sin brillo pero con 54 puntos de oro.

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