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martes, 18 diciembre 2012

por Kiko Narvaez

El sabor agridulce y la estrella Michelín

El Atlético rozó la perfección táctica en el primer tiempo ante el Barcelona.


Todavía tengo el sabor agridulce en el paladar después de degustar el encuentro del Atlético en el Camp Nou. Fue muy dulce por esos primeros 45 minutos en los que los rojiblancos rozaron la perfección en el aspecto táctico y fue amargo por lo abultado del resultado final. El equipo de Cholo consiguió su propósito: encerrar en un ascensor el fútbol blaugrana dejando las bandas libres. El Barcelona se encontraba incómodo. Xavi, Messi e Iniesta no conectaban y el Atlético llegaba con efectivos arriba marcando uno y asustando en dos ocasiones. No fue por avasallamiento, por falta de rigor táctico ni por aquello de tanto va el cántaro a la fuente, fue una obra de arte de Adriano la que encendió la bombilla de los cracks azulgrana. Fue una pena porque estaba ansioso por ver qué maniobra haría Vilanova tras el descanso de haber llegado con un resultado en contra tras haber sido un equipo impotente y sin ideas hasta que dio la vuelta al marcador con la genialidad de Adriano y el oportunismo de Busquets. Cuando el Barça se pone delante la empieza a tocar sin prisa, balanceando al rival hasta agotarlo, provocando que las ayudas lleguen tarde debido a la falta de oxígeno del rival. Pero en el primer tiempo, antes del obús de Adriano, Courtois no hizo ninguna parada.


Quien sí puso una estrella Michelín más en su currículum de nuevo fue Falcao. Exhibición del colombiano mientras su equipo lo rodeaba. Primero fue lo que le supone con ese giro de cabeza espectacular dentro del área que se estrelló en el palo. Las otras dos ocasiones fueron dos jugadas nuevas en su repertorio: balones al espacio con cambio de ritmo golpeándola demasiado estirado una con la zurda y la otra, también de izquierdas, engañando y rompiendo el alma a Valdés, amagando y picándola “suave, que me estás matando”, que cantaba aquel. El Tigre es la sensación de este 2012 que ya se acaba. Goles, remates y gestos que hacen su repertorio el más amplio de los nueves actuales. Como ocurrió en el Bernabéu, son estos partidos los que me preocupan para que los interesados aprieten para convencer a Falcao de su salida…

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miércoles, 12 diciembre 2012

por Kiko Narvaez

Ostentórea' broma en la Gala de AS

Me encanta reírme, utilizar el sarcasmo ante la seriedad desmedida que muchas veces provoca el fútbol e intentar transmitir que es un deporte y que la vida no va en ello. Pero, cuando hay una rivalidad y sentimientos de por medio, un presidente debe de ser más sensible a la hora de hacer un chiste en público. Entiendo que algunos aficionados blancos rían la gracia de la servilleta de Florentino Pérez, aunque Casillas agachase la cabeza señalando la imprudencia de su acto con las cámaras acechándole. El momento ostentóreo, como decía Jesús Gil, de un pudiente utilizando esta vez a Falcao con Enrique Cerezo allí presente, hacía recordar su gran maniobra con Zidane en el 2000. Es un chiste lícito pero como rojiblanco me parece improcedente. Ojalá en el futuro siga viendo ese sentido del humor en Florentino. Aunque esta vez a mi corazón rojiblanco no le ha hecho ninguna gracia.

La anécdota de la servilleta ha conseguido desviar la atención sobre dos gestas que monopolizaban la actualidad: el récord de los 86 goles de Messi con los que ha superado a Müller y los cinco goles que anotó el propio Falcao ante el Depor. Eso sí, el gesto del presidente madridista puso en prime time a la Gala de AS. Vi a mi amigo Alfredo Relaño en todas las teles. Por cierto, Alfredo, si con la broma de la servilleta no me divertí porque mi sentimiento atlético me le impidió, me encantó lo de juntar a todos los directores de los cuatro diarios deportivos de la piel de toro. ¡Eso sí que fue bonito!

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martes, 11 diciembre 2012

por Kiko Narvaez

El tiro al plato y la hora del bocadillo

El Atleti venció después de dos derrotas y apagó las alarmas que empezaban a sonar.


Estaban expectantes los habitantes del país de Los Pesimistas ante el encuentro de los rojiblancos contra el Deportivo de la Coruña. Dos derrotas precedían el choque, la del derbi, donde echamos de menos que el equipo se desabrochase un botón, y la del Viktoria Plzen, en la que el Cholo priorizó la Liga. Con el gol de Diego Costa los rojiblancos desconectaron pronto las alarmas, sobre todo las del exterior, porque el vestuario está bien blindado y sabe cuál es el camino a seguir. Da gusto ver los movimientos del brasileño, cómo desahoga a Radamel Falcao, cómo incordia a las defensas y cómo facilita las llegadas de Arda y Koke. Con el 1-0, el equipo ganó en confianza y empezaron a surtir al mejor cazagoles del planeta.


Se habló mucho después del derbi de las pocas veces que apareció Falcao. El colombiano siempre tiene la escopeta cargada, el problema es que si no le tiran platos nunca se sabe el tanto por ciento de efectividad. A diferencia de Messi y Cristiano, que hacen la de Juan Palomo, Radamel necesita que le griten “¡plato!”, que le abastezcan de pelotas. Para él no existe la hora del bocadillo. Cumple los 90 minutos de su jornada laboral con las mismas ansias de cumplir con su cometido. Se le augura un futuro espectacular. Sus ganas de aprender y su forma de transmitir que no olvida de dónde viene le hace tener la memoria limpia para seguir creciendo. No cabe duda de que es un ejemplo de honestidad para el grupo y un inhibidor para las alarmas del país de Los Pesimistas.

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