Un astrólogo es una persona que profesa la astrología, y la astrología, según el diccionario, es el estudio de la posición y del movimiento de los astros, a través de cuya interpretación y observación se pretende conocer y predecir el destino de los hombres y pronosticar los sucesos terrestres. Wikipedia dice que “sin menoscabar la importancia histórica que la astrología ha tenido en la historia del hombre, hoy en día se considera una corriente espiritual o mística”.
Para los que creen en ello, el astrólogo Jorge Prado, un “técnico en astrología científica”, que ha realizado pronósticos en diversos medios de prensa, especialmente sobre Boca, el club de sus amores, ha vaticinado que “Argentina va a estar entre los cuatro primeros”. Así lo publica el diario deportivo Olé, que introduce el artículo con esta entradilla: “Como Riquelme, Tévez y Messi, los planetas jugarán el Mundial para Argentina”.
Si creemos a Jorge Prado, que según el periódico aún no ha fallado en sus pronósticos, ni los árbitros (que tal y como dice el astrólogo no estarán afortunados en el Mundial) impedirán que Argentina realice un buen papel en Alemania.
La explicación técnica: "Argentina está bien aspectada. El ascendente de la carta solar es 16,47 en el signo de Cáncer, que está en conjunción con el Sol y el medio cielo natal de Argentina, recibiendo desde Júpiter de la casa IV un trígono. A eso, en astrología, se lo considera muy benéfico porque da prosperidad y suerte en el juego".
Menos mal que para los que no entendemos de esto nos aporta la traducción: “El cielo está de nuestro lado” (del argentino, claro).
Pero para no quitarle a las demás selecciones sus aspiraciones, introduce una variante: "La posición de los astros en su paso por la eclíptica puede inclinar para que a alguien le vaya bien o mal, pero después está la energía de esa persona o ese conjunto para cambiarlo. Es decir, los astros influyen, pero no determinan".
Horóscopos, oráculos, cartas astrales, natales… vamos que los goles de Villa y las paradas de Casillas dependen de si la luna crece o decrece, de dónde se encuentre Marte o la latitud del país en el que se juegue el Mundial. Pero si eso no funciona, siempre podemos pedirle un gran esfuerzo, aunque eso suponga pelearse con los astros, que sólo influyen, pero no deciden.
En España también tenemos astrólogos que no tardarán en adivinar lo lejos o cerca que se queda la selección. Esperemos que sus vaticinios no coincidan con los resultados del eminente argentino o que encuentren otra justificación a la clasificación de la selección, como el coraje, la fuerza, la entrega y, sobre todo, un buen juego que nos haga mirar al cielo muchas veces para celebrar sus goles.