¿Es Luis Aragonés el principal responsable de lo sucedido?. ¿Es Luis el culpable de que el rol del futbolista español sea el que es? Es decir, buen jugador, pero no líder. Y es que los foráneos siguen siendo los reyes de nuestro campeonato. En cambio, ningún español es el alma de la Premier, la Serie A (bueno, mejor que no en vista de tanta corrupción), la Bundesliga o la Division 1. Es así y hay que asumirlo. Los contínuos fracasos de la Selección no son culpa de los seleccionadores ni de Luis. Incluso ni de Villar. Es lo que hay en el panorama del fútbol patrio. Brasileños, argentinos, alemanes, ingleses y, no digamos ya italianos, son más competitivos. Será otra manera de vivir el fútbol. Pero llegan más lejos cada cuatro años, con accidentes esporádicos. Y eso es una línea a seguir...
Caras largas en el avión. Todos cansados, la vuelta a casa habría sido alegre en otra fecha. Pero se vuelve amarga tan pronto. Titulares de tristeza en los periódicos no han podido con una afición que, pese a la decepcionante derrota, esperaba a la selección a su llegada al aeropuerto de Barajas. Aunque hoy, todos estábamos pendientes de Luis Aragonés. Asaltado por los micrófonos y las cámaras nada más pisar el aeropuerto de Dortmund, el Sabio dijo que sería fiel a sus palabras, en las que aseguró dejar el cargo de seleccionador si España no hacía el Mundial que él quería. Y Luis quería llegar a semifinales.
¿A quién no le gustaría ver la final de un Mundial? Pero el fin de la aventura de España en Alemania 2006 ha sido el mío. Ayer regresamos en autobús desde Hanóver hasta el hotel de Kamen, hicimos las maletas y esta mañana, recién limpias las legañas, volvíamos al aeropuerto por el que tantas veces hemos pasado en este último mes, aunque esta vez, el billete no tenía retorno.
De Alemania no he podido conocer mucho. Es verde, muy verde. Y nos han tocado unos días de tanto calor que uno se pregunta por qué se llenan las playas de Mallorca de alemanes para ponerse morenos. Gente amable, también mucho, volcados siempre con el Mundial. Pero he pasado por Colonia sin ver la catedral, no he paseado por el mercado antiguo de Dortmund, no me he sacado una foto en las murallas de Barbarroja en Kaiserslautern, ni he tomado una cerveza en la Auerbachs Keller de Leipzig. A cambio he tenido el privilegio de vivir el ambiente de un Mundial. Su color y sus cánticos. Sus gentes. Sus celebraciones. Sus llantos tras una derrota. Españoles, argentinos, ecuatorianos, polacos, mexicanos, serbios, portugueses… Diez partidos en directo y seis estadios diferentes. Vídeos, fotografías, textos... Muchas carreras, mucho trabajo. Pero todo, con sumo gusto.
También he conocido como se trabaja y se convive con gente a la que sigue un país entero. Los jugadores, por el fútbol, y los periodistas y fotógrafos, por ser responsables de hacer llegar de una u otra forma todo este show hasta vosotros. He sido partícipe de ellos y con todos ellos he disfrutado y sufrido. Y, ahora, vuelvo a casa con la misma sensación de fracaso y desilusión que guardan unos en sus botas y otros en sus crónicas. Supongo que uno termina por creerse la ilusión que vende. O realmente uno vende la ilusión que cree. De todo hay.
A partir de ahora el blog La mundial seguirá haciéndose desde Madrid. Podréis seguir leyendo historias del Mundial desde otro punto de vista y, como hasta ahora, seguir dejando vuestras opiniones, las cuales ha sido un placer que hayáis compartido conmigo. España ya está en casa, pero la fiesta del fútbol sigue para todos en Alemania.
Alemania, Argentina, Brasil, Francia, Inglaterra, Italia, Portugal y Ucrania. Pero no estará España. Una vez más no estaremos entre las mejores. Ni las tácticas de Luis Aragonés, ni la garra, ni la apuesta por un estilo de juego. Francia nos ha dado una lección de cómo tiene que comportarse un equipo que aspira a ganar un Mundial. Ellos sí se lo creyeron, nosotros, no.
España ha sido un equipo que sólo la tocaba. Un ataque sin profundidad y que no pasaba del medio campo. Francia sin la pelota, tampoco tenía que correr a buscarla. Ni jugamos ni les cansamos. Las ganas y la convicción no fueron suficientes. Ha valido más la escuela y los viejos maestros. Y ha valido más Zidane y Vieira y Ribery.
La tristeza es grande, mañana será peor, cuando volvamos a casa. Era el momento que no queríamos vivir ninguno hasta el 9 de julio. Pero España no dio la talla en el partido clave y los viejos guerreros nos mandan a casa.
Faltaban unas 24 horas para que España se midiera a Francia en el choque de octavos de final del Mundial y la Marea Roja ya empezó a inundar las calles de Hanóver. La capital del estado de la Baja Sajonia espera una avalancha de seguidores españoles, como ya vivieron Leipzig, Stuttgart y Kaiserslautern.
Hanóver es una de las diez ciudades más grandes de Alemania y un punto de referencia tecnológico gracias a que acoge la CEBIT, la feria de informática más importante del mundo. Bañada por el río Leine, la Expo de 2000 la convirtió en destino turístico de casi 20 millones de visitantes. Pero, además de su impresionante recinto ferial, los jardines reales barrocos de Herrenhausen, el lago Maschsee, la extensa zona boscosa del Eilenriede, la iglesia Market o los edificios de la Ópera, la Universidad o el Ayuntamiento justifican su visita.
El estadio AWD Arena se encuentra en el excepcional Parque de los Deportes de Hannover. Próximo al centro urbano, es una gran zona recreativa que rodea el lago Maschsee y que posee las condiciones idóneas para que todos los habitantes de la ciudad puedan practicar deporte, tanto los aficionados como los deportistas de alto nivel. Dentro del Parque se encuentra la Facultad de Deportes de la Baja Sajonia, con lugares para la enseñanza y distintas instalaciones deportivas. Incluso el lago Maschsee es el lugar de entrenamiento de varios clubes de remo, piragüismo y de vela.
En este entorno, la selección de Luis Aragonés ensayaba con Raúl y Cesc en el equipo titular en el lugar que mañana será el escenario del partido. Minutos antes, el seleccionador francés había dado diez minutos a la prensa para que echara un vistazo y después cerró el entrenamiento para los informadores. Juegos de estrategia. Luis tiene el equipo claro y hace un saque limpio, mientras que Domenech esconde a sus figuras y juega a las sorpresas. La partida está en juego desde que las dos selecciones se clasificaron. La solución, en unas horas.
¿Qué es lo que más añora uno a la mesa cuando está muchos días fuera de España? La tortilla de patata. Esta noche hemos tenido la suerte de sentirnos como en casa durante unos bocados. El cocinero de la selección española, Javier Arbizu, ha preparado la cena para nosotros. Un menú sencillo: tortilla de patata, jamón serrano, champiñones con jamón y, de postre, arroz con leche. Acompañado con un Ribera del Duero, cortesía, como la cena, de la Federación Española. Un lujo en Alemania.
Le vi jugar en el Bernabéu todo de blanco y también vestido de bético. Con la roja corrió la banda en 75 ocasiones, tres goles. Siempre las medias a los tobillos, nada de espinilleras y un correr desgarbado. Pero poniendo la bola tenía una zurda mágica, tenía arte. Ni un centro mal. Incansable. Rafael Gordillo ha sido posiblemente el lateral zurdo más completo del fútbol español.
El de Almendralejo es el único ex futbolista que sigue diariamente a los chicos de Luis Aragonés. Aunque otros antiguos jugadores de la selección española también se pasan de visita (hoy estuvo Donato en Kamen), Gordillo, libreta en mano, toma apuntes en cada entrenamiento detrás de la valla, donde se sitúa la prensa. No hace mucho tiempo, él estaba al otro lado, sobre el césped. Sigue firmando autógrafos y la afición no deja de mostrarle su cariño en cuanto lo ven. En más, la mayoría de las camisetas de los niños de Kamen, llevan su firma. No juega al fútbol, pero mantiene la gracia, la sonrisa y el carisma del capitán que fue de la selección española.
Debutó de la mano de Kubala, con una victoria de España (en Gijón, 3-0, allá por el año 1978) y jugó su último encuentro como internacional en Alemania, en 1988, en Múnich. Entre estos dos partidos, disputó tres Eurocopas (Italia 80, Francia 84, en la que España quedó subcampeona, y Alemania 88) y dos Mundiales (España 82 y México 86).
Colgó las botas en Primera División en 1995, con 38 años (era el jugador más veterano en la Liga). En su despedida, un artículo publicado en El País, le describía así: “Su inimitable estampa sobre el césped -figura desgarbada, medias caídas, piernas de alambre y carrera agónica- levanta tantas pasiones como Curro Romero, pero además, El Gordo pasará a la historia por haber sido un caso único de eterno rival respetado por la afición sevillista”.
Ahora España se enfrenta a Francia, a la que nunca ha ganado en un partido oficial, esperando hacer valer su mejor momento de forma. Gordillo recordaba con pena, hace poco, en un traslado, la final de la Eurocopa de Francia 84, en la que España perdió con la anfitriona en la final: “No jugué por tarjetas. Maceda y yo nos quedamos fuera”. España esta vez no tiene bajas. Ninguna tarjeta. Contra Francia en Hanover con los 23. Sin excusas para la derrota.
Decía Aristóteles que más se ama lo que con mucho trabajo se adquiere. Y si algo está dejando claro Luis Aragonés es que si España llega lejos en este Mundial será con trabajo. El técnico español no deja nada al azar. El sabio es realmente un estudioso del fútbol y calcula todas las posibilidades. No hay suerte, hay trabajo. Suyo y de sus jugadores. Es común verle pensar en los entrenamientos mientras los jugadores realizan ejercicios y apuntar en su libreta. Movimientos, jugadas, equipos…. La libreta de Luis contiene los secretos del juego de España. Y tiene entre sus anillas todos los detalles del próximo rival, la temible Francia.
Francia tiene talento, pero Aragonés también. Y es el trabajo el que transforma el talento en genio. Ayer, el de Hortaleza se pasó toda la tarde viendo fútbol. Los vídeos de los partidos de Francia, el último encuentro de España frente a Arabia Saudí, el rodillo alemán que eliminó a Suecia y el largo México-Argentina.
Luis se encuentra en un mundo que le apasiona. Está en su salsa. Ha formado un grupo de jugadores a su gusto y ha trabajado con ellos hasta darle a su juego una identidad propia. Y cree en él. Cree en sus jugadores tanto que ayer mismo dijo estar convencido de quedarse en Alemania hasta el 10 de julio, un día después de jugar la final.
Es el director del Centro Deportivo Kaiserau desde agosto de 2003 y el responsable de la reforma de las instalaciones, que empezaron en otoño de ese mismo año, y que han llevado a la selección española a elegir este lugar para realizar su concentración durante el Mundial.
Carsten Jaksch-Nink es una persona agradable, que habla inglés y hace sus pinitos en español, aunque prefirió el alemán para la entrevista. Ha creado un centro en un ambiente de deporte, pensado para eso, para la asistencia y comodidad de los deportistas, no sólo futbolistas. Atletas, jugadores de balonmano, árbitros… el Centro Deportivo Kaiserau está preparado para cualquier acontecimiento.
Aficionado al fútbol, sigue la Liga española, aunque su admiración se la lleva Cesc. Este seguidor del Borussia Dortmund, confía en que España llegue a la final, aunque afirma que si la juega contra Alemania, “sería un sueño”: “Entonces sólo espero que gane quien haga mejor fútbol”.
Era un partido de trámite y se jugó como tal. España ganó a Arabia Saudí y se va de la primera fase con nueve puntos, dos buenos encuentros, un solo gol encajado, ocho a favor, ningún amonestado (la amarillas no pasan de fase) y cero en lesiones.
Luis Aragonés habrá tomado buena nota de su ensayo y decidirá si mantiene el once de los dos primeros partidos o introduce alguna variación, porque está claro que los titulares están mucho más compensados que los suplentes, aunque algunos llaman a la puerta. Los andaluces piden sitio. Juanito, el hombre del partido y el goleador esta tarde, está muy bien, también Joaquín y, sin suerte pero insistente, Reyes.
Pero la expectación que levantó España en los dos primeros encuentros, hace que sigan a la selección periodistas de muchos otros países. En la sala de prensa esta mañana, las estrellas eran Manono Lama, de la Cadena SER, y Tomás Guasch, subdirector del diario AS, que no pararon de hacer entrevistas, sobre todo a medios de habla hispana.
Después la fiesta se trasladó a las gradas, cubiertas sus sillas rojas con la camisetas del mismo color de los seguidores españoles. Cada vez son más los que se acercan a ver a la selección. La marea roja está invadiendo Alemania.
La ciudad de Kaiserslautern fue cuna de cinco campeones mundiales de 1954 el más famoso de ellos, Fritz Walter, el capitán de aquella legendaria selección alemana, es el que da nombre al estadio donde juega hoy la selección española, el estadio más pequeño del Mundial.
Friedrich Walter nació en octubre de 1920 y tras la conquista del la primera Copa del Mundo por lo que entonces era la República Federal Alemana, se convirtió en el héroe de la postguerra en su país. Igual que Mozart es el símbolo de Salzburgo y Helmut Kohl es el hijo más famoso de Ludwigshafen, Kaiserslautern es la ciudad de Fritz Walter. Su leyenda está tan arraigada que, en una ocasión, un maestro de escuela preguntó a uno de sus alumnos acerca de él, y este respondió: “Es el hombre que inventó Kaiserslautern”.
Walter debutó en la selección alemana con tan sólo 19 años, anotando tres goles frente a Rumanía. Pero la Guerra Mundial frenó su progresión en el fútbol y en 1942 fue reclutado y destinado al frente oriental, donde cayó prisionero del ejército soviético. Sin embargo, Walter fue un soldado afortunado y en 1945 pudo volver a casa y reanudar su carrera futbolística.
Habían pasado siete años cuando Walter volvía a aparecer como capitán de Alemania en un partido frente a Suiza, en Zúrich, en 1951. Ese mismo año, Walter ganó la Liga alemana con el club de su ciudad, algo que repitió dos años más tarde. A su equipo se la apodó Los once de Walter.
En el Mundial de Suiza 54, el fútbol mundial estaba dominado por la invencible selección húngara, que con Ferenc Puskas al frente llegaba a la fase final después de una racha de cuatro años sin encajar una derrota. Pero ese Mundial era el “tiempo de Walter”, como le dijo su entrenador, el mítico Sepp Herberger, antes de saltar al campo. Ocurrió lo que se llamó el ‘Milagro de Berna’ y Alemania remontó a falta de seis minutos un resultado de 2-0. Walter se convirtió así en el primer capitán alemán en levantar la Copa del Mundo.
En 1985, todavía vivo el jugador (falleció en 2002, a los 81 años de edad), el estadio de Kaiserslautern cambió de nombre en honor a Fritz Walter. Antes se llamaba Betzenberg, igual que la montaña de 286 metros en la que está situado.
Cuando el club FC Kaiserslautern disputa un partido en el estadio local, los aficionados dicen que anda suelto el diablo. Por eso llaman a su club los Diablos Rojos. Hoy la casa de los diablos rojos, se llenará con la ‘roja’ española.
Italia estaba contra las cuerdas y sacó los dientes. Una derrota frente a la República Checa les habría dejado fuera del Mundial. Pero la selección italiana es de la vieja escuela, de esos alumnos que no estudian mucho pero, al final, siempre aprueban y pasan de curso. Ramplones pero certeros.
Sin mucho juego de ataque y un Bufón acertado, un cabezazo impecable de Marco Materazzi y una jugada personal de Inzaghi, le han dado los dos goles ante una República Checa que se vuelve a casa después de un debut esperanzador y un batacazo frente a Ghana.
Quizá por su pobre juego y por la tensión que se vive en el Calcio, o quizá porque evitar a Brasil en octavos siempre es un alivio. Suponiendo que no haya sorpresas. Lo cierto es que la alegría se ha desbordado en las calles de Alemania. En el centro de Mannheim, donde estamos con la selección española que juega mañana en Kaiserslautern, los italianos han salido a la calle. El centro de la ciudad se ha llenado de banderas y camisetas azules. Bailaban y cantaban como si hubieran ganado el Mundial.
A escasos metros, cientos de aficionados españoles se arremolinaban en la puerta por la que tenían que entrar los jugadores de la selección española tras realizar el entrenamiento en el campo en el que jugarán mañana frente a Arabia Saudí. Y, apenas unos metros más allá, un bar completamente decorado con la indumentaria brasileña esperaba que la canarinha jugara su último partido de la primera fase frente a Japón.
Este es el ambiente del fútbol en un país donde se han volcado con el Mundial y, hasta ahora, da igual a quién animes y con quien vayas. Porque en todas las ciudades tienes cabida todas las banderas.
Hablan de 10.000 ‘boletos’, entradas para los que hablamos el mismo idioma pero a este lado del Atlántico. Y, según las informaciones, entre 1.500 y 4.000 mexicanos han sido estafados. La mayoría compró su viaje a una agencia y se desplazó a Alemania a falta de recibir unas entradas que nunca llegaron.
Esta tarde, en la estación de Gelsenkirchen se buscaban boletos en todos los idiomas. Y, en los alrededores del campo se oían llamadas de teléfono, carreras, reventas… algunos afortunados pudieron entrar y sólo ellos sabrán el precio que tenía el Portugal-México, pero se llegaba a pedir hasta 1.000 euros.
Sin embargo, no decayó la fiesta. Un cachito del corazón de México estaba dando vueltas vestido con camisetas verdes, blancas, caras pintadas de tricolor, máscaras, sombreros mexicanos, emperadores (ellos y ellas) rememorando la rica historia del país norteamericano.
Cuando empezó el partido, los que se quedaron fuera se agruparon fuera del estadio de Gelsenkirchen para ver juntos del partido, sufriendo, llorando y cantando igual que los que lograron entrar. “México lindo y querido, si muero lejos de ti, que digan que estoy dormido y que me traigan aquí”.
Segunda victoria y segundo día de descanso que tienen los hombres de Luis Aragonés desde que estamos en Alemania. Después de jugar un partido, los internacionales realizan un entrenamiento de recuperación y, a continuación, pueden abandonar la concentración durante unas horas. En este caso y tras la nueva orden de Luis, hasta mañana a la hora del entrenamiento, a eso de las 12:00, que se ejercitarán en el campo de la residencia, sin público ni prensa.
Aunque la selección descanse, mis compañeros de todos los medios informativos que están siguiendo a la selección cubriendo el Mundial, tienen que seguir llenando páginas y buscando historias. Televisiones, radios, prensa escrita e Internet se esfuerzan aún más en un día que informativamente suele bajar su intensidad. Por eso, conseguir que un grupo de veinte personas se ponga de acuerdo para disputar un partido de fútbol durante un par de horas es una ardua tarea.
Hoy la convocatoria futbolística se ha ido al traste. Demasiadas tareas y dispersiones. En el recuerdo, el encuentro que conseguimos jugar hace unos días, en un campo de hierba artificial próximo a los de césped en los que se entrena la selección española. Eso y las agujetas posteriores.
Los lugareños de Kamen, amables, como siempre, nos proporcionaron equipamiento para vestir a dos equipos. Unos azules y otros amarillos rayados. No opinaré de la belleza de sus coloridos, ya que lo que cuenta es la intención, y ante la anarquía que profesamos los que nos dedicamos a esta profesión, distinguirnos en el campo nos sentó de maravilla. El resto estaba en nuestras manos. Bueno, mejor dicho, en nuestras botas.
8-3 ganó el equipo azul, después de dejar al descubierto nuestras carencias sobre un campo corto y lleno de jugadores. En resumen, muchas carreras y sofocos, casi perdemos un balón y, al menos, no hubo lesionados. Jugones, trotones y porteros, creo que, en general, demostramos ante todos porqué los internacionales juegan al fútbol y nosotros escribimos.
“Guarda tu mente completamente en el juego. Juega a ganar. A nadie le interesan tus excusas cuando pierdes”. Estas frases del ajedrecista Bobby Fischer parecen habérselas grabado en la mente los jugadores de la selección española. Un despiste, un gol en contra y siguieron en el partido. Jugando a ganar. Así no duele tanto la angustia, cuando se ve luz al final del túnel. Una hora de angustia en Stuttgart y muchos días de fiesta en España.
Pasamos el corte. Estamos en octavos. Ahora sólo queda un partido de trámite frente a Arabia Saudí. Y, por supuesto, esperar rivales. El grupo de Francia está patas arriba. Los de Zinedine Zidane pueden quedarse fuera en su despedida. Y puede entrar Corea. O Suiza. Sólo Togo ha terminado con sus posibilidades. Jugando así, ¿importa el rival? A nadie le interesarán las excusas sí se pierde, pero no será tan fácil tumbar a esta España.
Siete goles a favor, uno en contra. Muchos goleadores. Muchas variaciones e infinidad de posibilidades. Esta España se deja querer y ofrece ilusión. Adiós al pesimismo. Hay que andar el camino, pero como dijo Cesc hace sólo unos días: “Si queremos el Mundial hay que ganar a los mejores”.
La ciudad de Stuttgart recibió hoy una visita un tanto peculiar. Las Supremas de Móstoles se acercaron hasta un céntrico restaurante para presentar el single con el que quieren animar a la selección española en su aventura del Mundial.
La Furia Española, así se llama la canción, habla de eso, de furia, coraje, ganas y del ¡Viva España! De eso y de un equipo en el que todos unidos buscan la victoria, incluidos políticos y folklóricas. Todo casta, como la de Las Supremas.
El sitio elegido para su actuación se llama El Cortijo, un local adornado con motivos españoles, pese a que su dueño es un griego al que le apasiona nuestro país. Jamones y cuadros que hacen referencia a algunas ciudades españolas, vino y, por supuesto, la típica paella. El bar y su terraza se convirtieron en punto de encuentro de muchos de los españoles que, con la roja puesta, paseaban por las calles de Stuttgart.
Si quieres escucharlo y verlas cantar, debajo de estas líneas tienes el vídeo.
Con la euforia contenida (todos se han aprendido bien la lección y nadie habla de más allá del partido de Túnez), la selección ha llegado hoy a Stuttgart para disputar su segundo partido. En juego, la clasificación directa para octavos y afrontar el partido frente a Arabia Saudí con la tranquilidad que no van a tener ni Italia ni la República Checa. Además, sería un buen momento de refrendar, como hizo Argentina, la candidatura al título.
Mientras, esa euforia contenida sí que se vive entre el público. Y la marea roja, poco a poco, va tomando las calles de Stuttgart. Ciudad de condes, duques y reyes a partir del siglo XIV, destaca, sobre todo, por ser pionera en la industria automovilística. En 1885, el ingeniero Carl Benz construyó el primer coche de la historia, un vehículo de tres ruedas hecho de metal y con un motor que él mismo había diseñado. Pero la base de la marca comercial llegó unos años después, cuando se fusionó con la firma Daimler, que a principios de siglo ya había desarrollado un vehículo más evolucionado con motor de cuatro cilindros y 35 CV y que llevaba el nombre de la hija de uno de sus ingenieros, Mercedes.
Entre tanta tecnología, Stuttgart conserva el aspecto de la villa que fue antaño. Plazas, jardines y grandes arboledas, le dan continuidad dentro al paisaje que la rodea. Además tiene la zona peatonal más grande de Alemania. Esperemos que el recuerdo, después del partido de España, que nos llevemos de ella, sea tan agradable como de Leipzig.
“Volver”, que decía Gardel, “que veinte años no es nada”. Y es que hace 20 años que Argentina ganó su último Mundial. Hace 20 años de la ‘Mano de dios’. Hace 20 años que Maradona levantó la Copa en México 86. Ahora, 20 años después, Maradona también ha vuelto. “Es muy lindo que Maradona esté de nuestro lado, porque es un referente del fútbol argentino, alguien que le dio mucho a la Selección”, decía Maxi antes del partido frente a Serbia y Montenegro. Y era emocionante verle saltar en la grada a cada gol de sus compatriotas. Ningún futbolista más idolatrado que el Pelusa, y ningún ídolo que sienta tanta devoción por su vestimenta albiceleste.
La victoria ha desatado la euforia y ha puesto el pasado a favor. Se olvidó el tropiezo en Japón y Corea 2002, cuando se volvieron eliminados en la primera fase y renacieron la euforia y los sueños de ser campeones. Es lo que tiene Argentina. Un pasado que pesa lo suyo, si gana, actúa de catapulta y la encumbra hasta el cielo, pero si pierde, ese mismo cielo cae sobre sus cabezas para aplastarlos como una losa.
“Vivir”, continúa el tango “con el alma aferrada a un dulce recuerdo, que lloro otra vez”. Y así cantaban en la grada: “Volveremos, volveremos otra vez, volveremos a ser campeones como en el 86”. Durante el partido, viendo la goleada, viendo la fiesta en las gradas, viendo llorar de emoción, todos fuimos un poquito argentinos. Tras el encuentro, agradecemos que, si todo va bien, no nos los crucemos hasta la final.
Un día de lluvia acompañó a la selección en su día de descanso. El tiempo parecía ayudar a que la ciudad de Kamen recuperara su rutina. Se fue el sol, descansó la policía, se acabaron los tumultos y los aficionados aprovecharon la festividad del Corpus para hacer otra cosa que no sea visitar el entrenamiento de España.
Cada jugador tenía el día libre para visitar a sus familiares y amigos desplazados hasta Alemania y cada uno lo aprovechó como pudo. Pero ninguno se quedó en Kamen.
Aprovechando el día de descanso, la Federación Española de Fútbol, hizo una jornada de puertas abiertas para que la prensa visitáramos las instalaciones en las que se encuentra la selección. Si pinchas en las fotografías de arriba, podrás echar un ojo al lugar donde descansas, juegan, comen, entrenan.... los jugadores de la selección española.
¿Quién no ha soñado que España debutaba con una goleada? ¿Quién no ha soñado que era España la que hacía el jogo bonito? ¿Quién no ha soñado que España era la tapada del Mundial? Un gol casi al principio. Otro de falta. Otro de penalti. Y otro golazo después de un jugadón. Ocasiones de gol y Casillas sin trabajo. España tocando y tocando el balón, llegando y marcando. Y nada de sufrimiento. Sin nervios. Lo que hemos visto esta tarde en el Zentralstadion ha sido el debut soñado.
El mítico Lawrence de Arabia decía que los soñadores diurnos son los peligrosos, porque pueden vivir su sueño con los ojos abiertos, a fin de hacerlo posible. España ha soñado hoy de día y con los pies en el suelo. Es una selección joven que se ha presentado en el Mundial como un bloque sin resquicios. Confían en su trabajo y, pese a la goleada, no quieren euforias.
Pero mientras ellos jugaban, nosotros soñábamos. Los mejores comienzos de España en un Mundial hablaban de un 3-1. Pero la mayoría de las veces la selección entraba con mal pie en esta competición. Así que la gente esperó al 3-0 para soltar la lengua: El “Sí, sí, sí, nos vamos a Berlín” apareció en la segunda parte. Ese cántico, cambiando el nombre por el de París, fue el que lució AS como titular en su portada el día después de que España le marcara el 12-1 a Malta. Aquel día se cumplió un sueño, que culminó en una final. Hoy ha empezado otro, que esperemos que termine, al menos, igual.
Esta mañana, paseando por las calles de Leigzip, había confianza contenida. Los más optimistas hablaban de goleada, pero eran los menos. Una victoria mínima sabía a gloria y muchos de los comentarios hablaban de empates. Nadie contemplaba la derrota. Y todos hacían sus cábalas. “Si empatamos hoy y ganamos los otros dos, igual pasamos primeros y….”. Se dejaba de pensar cuando un grupo se cruzaba con otro. Empezaba la fiesta: “¡A por ellos, oé! ¡Qué viva España! ¡Oe, oe, oe, oe….!”. Y, como no, el ¡Chuta-ta-chunta! al ritmo del himno nacional.
¡Spain is diferent! Pues claro. Esta mañana escuché cantar a maños, que pedían la Copa para la Virgen del Pilar. Había andaluces con abanicos y vascos con chapela. Cabezas de toros y vestidos de faralaes. Españoles de Colonia, de Japón y Alemania. Los tópicos más típicos de la España que conocen fuera de las fronteras, esos que a veces hasta nos molestan, son los que mejor funcionan para animar la fiesta. Eso sí, todos con el mismo color y la misma camiseta. Y todos se fueron luego al campo, para gritar sin parar. No éramos mayoría en el Estadio de Leipzig, pero sonaba como si las gradas estuvieran sólo llenas de españoles. Ellos soñaban con esta fiesta y se la dieron. No hay mejor afición. Si vamos a Berlín, llenamos el campo.
Mañana la selección tiene un entrenamiento temprano, a puerta cerrada, y después el día libre para que los jugadores puedan pasar unas horas con su familia. No regresarán hasta el viernes a mediodía. Así que mañana nos dejarán visitar las instalaciones donde la selección está residiendo estos días.
Día de traslado y día sin fútbol. Es el primer día desde que empezó el Mundial que no voy a un estadio de fútbol, al menos a ver un partido, porque sí he conocido el Zentralstadion, el lugar donde en unas horas debutará España frente a Ucrania. Un bonito estadio con butacas en tonos azules simulando olas, reformado hace unos años y dónde mañana entrarán casi 40.000 personas.
Por si me quedaba alguna duda, el fútbol es como una droga, sin sustancias adictivas, pero con los mismos efectos secundarios… perjudicial para la salud. Un día mirándolo por la tele y tengo mono. Dispara la adrenalina, sube el pulso y se acelera el corazón... Sí, estoy definiendo casi cualquier deporte, pero no todos consiguen llenar un estadio como estos con gente gritando sin parar en dos horas. Y es que, eso, un estadio lleno, en ambiente de Mundial, es lo más.
Estamos en la ciudad de Leipzig. La ciudad del comercio y las ferias. Aunque en España sea un nombre que asociemos a la música, a Bach, Wagner, Mendelsson Bartholdy o Schumann. Una población de menos de medio millón de habitantes y que, pese al Estadio, no tiene ningún club en la Primera División alemana. Ya se nota el ambiente del partido. En la selección ya está todo listo, Luis tiene el equipo. Y, por las calles, los grupos de camisetas rojas se cruzan y se arrancan a gritar o tocar las palmas. Algunos, incluso, esperaron a la selección a su llegada al hotel. Los gritos de “¡A por ellos, oe!” y las trompetas se han oído hasta altas horas de la madrugada.
No fue suficiente la llamada del presidente de EEUU, George W. Bush, para que sus chicos ganaran. Espero que sean más efectivos los mensajes que manda a los que andan por el mundo en alguna que otra batalla deportiva abierta. O, al menos, que no amenace con mandar a los marines si la cosa se complica para sus futbolistas. Porque lo tienen más que difícil para pasar a la segunda fase después de la derrota en el debut por 3-0 frente a la República Checa.
Subirse hoy a un autobús en la ciudad de Gelsenkirchen era un martirio, sobre todo si te dirigías al Estadio. Además del incremento de las medidas de seguridad por la presencia de la selección estadounidense y el atasco en las calles, el calor sofocaba los medios de transporte colectivos, sin aire acondicionado.
Una ciudad en alerta para recibir a la selección de las barras y estrellas y a sus aficionados gritando sin parar “USA”, con poca gracia pero, eso sí, con mucha potencia. Las banderas más que ondear en los palos, iban anudadas al cuello y simulaban una capa, como la del Capitán América o Superman. Para eso, los yanquis son los más peliculeros.
Es probable que el día que le encuentren la gracia a esto y empiecen a ganar, dejen de lado el football, basketball, ice hockey o baseball y el soccer se convierta en el deporte rey. Aunque es difícil cuando también tienen para fijarse a algunos de los mejores atletas, tenistas, ciclista (este en singular, aquí también tienen que crecer mucho), esquiadores… Parece que, después de conquistar todos los continentes, el fútbol de la pelota redonda no es capaz de hacerse con América del Norte.
Aunque, tras entrar por México (que ya está ganado y donde se encomiendan a El Santo Niño de los Milagros para hacer un buen papel en el Mundial) llegará a Alaska atravesando Canadá. Y entonces decidirán que les gusta el fútbol y que tienen que ser los mejores y es probable que lo consigan. Y lo ganen todo. Y nos abrumarán con publicidad y hasta parecerá que es un invento de Estados Unidos que apenas tiene unos años.
Pero, de momento para los que han venido hasta aquí, cruzando el charco, hoy ha sido un día triste. El cruce de dedos de la entrada se convertía en caras de abatimiento, que lo decían todo al final del partido y al salir del Estadio, donde apenas se volvió a escuchar su grito de guerra. Duro correctivo para una selección que venía al Mundial con la ilusión de jugar bien y de intentar dar la sorpresa en un grupo muy difícil.
Parece que Luis Aragonés tiene ya las ideas claras para el debut de la selección el miércoles en Leipzig frente a Ucrania. Por lo visto en el último entrenamiento, jugará con el tridente, y jugará Pernía, y jugará Senna... y estará listo Xavi. Pero faltará Raúl. Así, ha sido el propio técnico el que ha desvelado las dudas que planteábamos en este blog antes de viajar a Alemania. Resultado: Xavi sí, Raúl no.
También estará Sergio Ramos en el puesto de lateral derecho. El defensa madridista está en un gran estado de forma y casi da igual dónde juegue. El tímido Pernía será el otro lateral. Y, en el centro de la defensa, Luis insiste con Pablo y Puyol. Hoy, tanto el seleccionador como su colaborador, Jesús Paredes, no le dieron cuartelillo al defensa del Atlético. Para ser titular hay que darlo todo.
En el centro del campo, Xabi Alonso será la referencia, acompañado por Marcos Senna y Xavi. Y, en punta, Luis García con Torres y Villa.
Hasta aquí el ensayo de hoy. Mañana todos los periódicos analizarán este once, magnificando o criticando, según preferencias o concienzudos análisis deportivos. Vosotros dejaréis vuestros comentarios a favor o en contra. Y, luego, el miércoles, Luis Aragonés hará su apuesta definitiva. Pero, si no son estos los elegidos, ¿quiénes son los que deberían debutar frente a Ucrania?
Pese a la mayoría de aficionados portugueses en el estadio de Colonia, el colorido y el ambiente africanos que se respiraba a las afueras era impresionante. Era como pasear una tarde por una de las calles de la capital africana, Luanda, pero en un día de fiesta. Música de bongos y mucho ritmo. Era imposible pasar a su lado y no sorprenderse. Quizá porque estamos acostumbrados a mirar con ojos de europeo, europeo occidental.
Otra cosa que llama mucho la atención es la belleza de las mujeres angoleñas, al menos de las que se han acercado hasta aquí. Pero feas o guapas, el mérito de trasladarse hasta Alemania desde un país del sur de África para ver y animar a su selección es grande. Aquí no hay dicotomía. Todos a una con Angola, cuya afición debería recibir el premio al vestuario y mejor ambiente previo a un partido. Al menos de momento.
Después de lo visto en el campo, Angola le pone ganas pero le falta gol. Portugal es el rival más difícil del grupo y le quedan Irán y México. En su primera participación en una fase final de un Mundial, aspira a pasar a la siguiente ronda, pero ¿pasará este simpático país africano a octavos?¿Será una de las revelaciones del torneo, o lo será Euador o Costa de Marfil?
Ayer publicó AS un artículo en el que contaba la historia de Wilhelm Kotala, el jardinero que ha cuidado de los campos de entrenamiento de Kamen, donde la selección se prepara para su debut. Este jardinero, ahora casi retirado, estuvo con las Alemanias campeonas del Mundo en sus concentraciones y espera darle suerte a España para llegar a la final (y perderla con Alemania).
"Wilhelm Kotala sigue cuidando el césped de Kamen después de haberlo mimado para las dos Alemanias campeonas de El Káiser: la del 74 y la del 90. El jardinero y su rastrillo son los únicos testigos directos de aquello que perviven en el Sportscentrum Kaiserau. España ya tiene flor...". Leer el artículo de José A. Espina
Érase una vez un niño que soñó que jugaba al fútbol en un Mundial. El meta trinitense Shaka Hislop, se fijó esa meta desde pequeño. Si hubiera sido inglés, habría sido difícil, quizá por la competencia, pero cuando tu país tiene menos habitantes que la ciudad de París, es más cuestión de oportunidades y mucha suerte. Trinidad y Tobago ha tardado 40 años en llegar a la fase final de un Mundial y al niño Hislop le ha pillado un poco grande.
Sin embargo, este veterano portero se ha convertido en el héroe de su país después de que su selección consiguiera el empate a cero frente a Suecia gracias a sus paradas. El guardameta no podía explicar su emoción cuando terminó el partido: “Debutar en un Mundial era mi sueño desde niño, pero no esperaba hacerlo tan tarde y menos así. Lo que siento es tan grande que no sabría definirlo”.
Y es que Shaka Hislop es uno de los jugadores más veteranos del Mundial. Podría haber sido el portero de Inglaterra, a la que se enfrentará en esta primera fase, ya que nació en Hackney, en Londres, en 1969. Sin embargo, su familia se trasladó al caribe cuando apenas tenía dos años. Aún así, llegó a jugar con la selección inglesa sub-21, antes de debutar con Trinidad y Tobado en 1998.
Ingeniero mecánico de profesión, ha hecho su carrera profesional en Inglaterra, a la que llegó después de terminar sus estudios en Estadios Unidos. Pasó de la Universidad de Howard, en Washington DC, al Reading.
Actualmente es el portero del West Ham United, aunque este año se ha tenido que conformar con ser suplente. Sin embargo, sí jugó la final de la FA Cup en mayo frente al Liverpool.
Esta tarde Hislop esperaba tranquilo en el banquillo el debut de Trinidad y Tobago en el Mundial. En las notas de prensa aparecía como titular su compañero Kelvin Jack. Pero diez minutos antes de empezar el encuentro, recibió la llamada del técnico Leo Beenhakker. Jack se resentía de una lesión de rodilla. Él iba a ser el portero titular de la selección de su país. El sueño del niño Hislop se hacía realidad a los 36 años.
Mi primer partido en un Mundial. El día de la inauguración. Alemania 2006. Polonia-Ecuador. No sé si cuando uno viene a ver un encuentro así como aficionado de uno de los dos países se percata de esta emoción. Pero, como periodista, y sin sentir con el corazón ninguno de los colores, los pelos se erizan al oír los cánticos. ¡Es un Mundial! ¡La mayor exposición del fútbol! Y eso se respira en el ambiente.
Cuando pasas con las cámaras, todos te saludan para hacerte partícipes de su alegría. Da igual el idioma y, en muchos casos, la nacionalidad. Dos aficiones, un sentimiento. Las banderas amarillas y blancas se entremezclaban en las puertas del Estadio de Gelsenkirchen. Y la mayoría aprovechaba el colorido para hacerse una foto con sus rivales deportivos de grada.
En un rincón, los más aficionados al fútbol y menos forofos de sus colores han visto en una gran pantalla el Alemania-Costa Rica. Los goles alemanes atronaban en el estadio y se sentían fuera. Los de Costa Rica, también, pero con menos gargantas. El resto no tenía tiempo. Había que cantar y gritar… Esto es un Mundial, no hay nada más grande.
Suenan los himnos, empieza el partido. Suerte a los dos.
La localidad de Kamen, donde la selección ha montado su cuartel general para todo el Mundial, se encuentra a tan sólo 24 kilómetros de Dortmund. Con apenas 50.000 habitantes es el eje neurálgico deportivo de la región de Westafalia, sobre todo en lo que a fútbol se refiere. España se ha instalado en el Centro Deportivo Kaiserau, unas instalaciones recientemente reformadas que se encargarán de inaugurar los chicos de Luis Aragonés.
Las instalaciones cuentan con dos edificios, uno donde residirán los jugadores, y otro en el que se encuentra el pabellón deportivo y la piscina. Muy próximos a ellos hay cuatro campos de fútbol, donde la selección realizará los entrenamientos, en sesiones de mañana y tarde.
Y, por si todo se pega, este complejo deportivo fue el que utilizó la selección alemana en 1974 (Alemania) y 1990 (Italia), dos de los años en los que levantó la Copa del Mundo (el otro fue en 1954, en Suiza).
La llegada de España ha supuesto todo un acontecimiento para esta pequeña localidad, que no suele recibir muchos turistas. Las banderas de la selección española ondean en las ventanas y la mayoría de las casas da la bienvenida con adornos de los colores de la selección. El perímetro de seguridad instalado impide a cualquiera acercarse a las puertas ni siquiera pasear por la calle que separa los dos edificios. Pero para agradecer el reconocimiento y el apoyo de la localidad hacia los seguidores que se han acercado al primer entrenamiento de España, los jugadores de la selección han recorrido la distancia que separa el hotel de los campos de entrenamiento a pie.
En el entrenamiento, los titulares ayer frente a Ucrania realizaron una suave sesión, mientras que los suplentes se ejercitaron con algo más de intensidad a las órdenes del preparador físico, Jesús Paredes. Tras un partidillo en menos de medio campo, se ensayaron los lanzamientos desde el punto de penalti.
De vuelta al hotel, de nuevo a pie entre el tumulto de aficionados, podía olerse el aroma procedente de un improvisado puesto casero. Una familia, para amenizar y hacer algo de caja, encendió una barbacoa en la puerta del garaje de su casa desde la que vendían salchichas, recién preparadas. Un detalle muy alemán entre tanta bandera española.
La selección ha viajado esta mañana en compañía de periodistas, directivos y el aficionado número 12, Manolo el del Bombo, en un vuelo charter desde Ginebra a Dortmund. Durante el vuelo, tranquilo y rápido, no así todo el traslado, el piloto propuso como talismán la propia aeronave en la que la selección lleva viajando varios años y, según él, sólo ha perdido un encuentro. Cada asiento del aparato llevaba en el reposacabezas el nombre de uno de los 23 jugadores de la selección.
Pero quizá lo mejor del viaje son las sensaciones. Esas que dejó el partido de ayer, que sin ser un gran encuentro, mostró una España con ganas, con coraje, con ilusión. Algo que ya ha destacado Luis Aragonés, que ha visto en los suyos "el sueño de acercarse a los que ganan y tratar de llegar a la final". España quizá no tenga historia y este año apenas entra en las apuestas de las favoritas, pero tampoco era Grecia candidata a ganar la Eurocopa. Lo bueno es que esta selección parece creer. Y si ellos creen, todos creemos. Y con ellos estaremos todos. Periodistas, aficionados (unos 200 con banderas española se acercaron al aeropuerto para ver la llegada de los jugadres españoles), ‘creyentes’ y escépticos.
Después de recibir la bienvenida de las autoridades de Dortmund, los jugadores debían acudir a la recepción oficial con el alcalde de la ciudad y las autoridades del estado de Westfalia antes de instalarse en el hotel de Kamen donde permanecerán, esperemos, hasta que finalice el Mundial. La entrega de un ramo de flores a Luis Aragonés fue la nota más simpática, ya que el técnico apeló a su hombría, bromeando, por el detalle y se deshizo de él rápidamente, por el color amarillo de gran parte de ellas.
También han estrenado esta mañana el autobús que les acompañará en los desplazamientos cortos y que, pintado de rojo, lucirá el lema: “España. Un país, una ilusión”. Cada selección paseará por Alemania su color y su lema, algunos de los cuales son de lo más curioso. Además, todos han dejado su firma en una especie de monumento que simbolizaba un balón desinflado.
“Hay un gallego en la luna”, decía una canción que se hizo muy popular hace unos años. Y bien es cierto que Galicia es una de las regiones de España que más ha tenido que prescindir de su gente, que ahora se encuentra diseminada por todo el mundo. Y aquí, en Ginebra, Suiza, hay un trocito de Galicia, que se dejará ver entre la numerosa colonia española en el último partido de preparación que juega hoy la selección frente a Croacia.
Juan Alcalde regenta un restaurante en el centro de la ciudad, en el que se sirven paellas todos los viernes. Aficionado del Real Madrid, esta noche estará en el estadio con una camiseta de la selección española. “Muy caro, como todo aquí, pero hay que ir. Pagué 100 francos suizos por la entrada y una camiseta. Y encima, sólo tenían con el número 7 y yo quería la de Casillas”, se quejaba.
Este gallego del Valle del Durbra, cerca de Santiago, no tiene el corazón dividido (“Voy con España siempre”) y también confía en la selección, aunque echa de menos a Morientes: “Aragonés tiene un grupo de chavales jóvenes, pero no tiene ningún delantero centro. Le falta alguien como Morientes, para que remate”. Añora, desde que la dueña decidió cerrar los domingos, las tertulias que se hacían en torno a los partidos de la Liga española y recuerda con una sonrisa la fiesta que montaron tras la última Champions que ganó el Real Madrid: “Soy blanco y no lo cambio”. También presume de los otros campeones españoles: “Ahora tenemos el tenis, con Nadal, pero ni que decir tiene el otro chico, el de la Fórmula 1”.
Camino del hotel, la suerte ha querido que tomáramos un taxi, también conducido por un gallego, siempre hay uno, que sigue añorando su pueblo de Lugo (Sarria). “Aquí siempre eres un extranjero, aunque lleves viviendo 40 años”. También estará en el partido, animando a la selección y disfrutando de un ambiente en un estadio que “no alberga a ningún club de la Primera División suiza y sólo suele llenarse con estos partidos”.
Un día largo para la selección que mañana descansa hasta la hora del partido frente a Croacia. Y un día inolvidable para muchos niños que vestían la roja en la grada.
Los vacíos asientos del Estadio suizo empezaron a llenarse de color cuando el entrenamiento de la selección croata llegaba a su fin. Un centenar de camisetas rojas, desajustadas de tamaño invadió uno de los laterales. Los jóvenes portadores, hijos de inmigrantes españoles en Suiza, se acercaron al Estadio de Ginebra para ver entrenarse a sus ídolos y, sobre todo, a los ídolos de sus padres. En la grada se mezclaban el español y el francés y crecía el nerviosismo que se tornó en emoción cuando los hombres de Luis Aragonés salieron al campo para realizar el entrenamiento.
Los jóvenes aficionados y sus padres fueron testigos del equipo que presumiblemente Luis alineará como once titular mañana ante Croacia, con Reina en la portería, Salgado, Pablo, Puyol y Antonio López en la defensa; Joaquín, Xavi Alonso, Xavi y Reyes en el centro del campo y en punta Raúl y Villa. Aragonés parecía despejar así las dudas que dejaba esta mañana en la rueda de prensa y jugará con un 4-4-2, con dos extremos: Joaquín y Reyes. Casillas se entrenó en solitario, mientras los 22 (con Cañizares en el equipo suplente) disputaban un partidillo a medio campo.
Y, cuando ya sólo quedaba la ducha, Luis reunió a todos los jugadores y señaló hacia la grada. Todos los internacionales se acercaron a los niños y pasaron unos minutos firmando camisetas, autógrafos, caricias, fotos y achuchones. Un bonito gesto que finalizó con una foto de grupo que muchos de ellos no olvidarán nunca.
Llegamos a Ginebra. El avión de la Real Federación Española de Fútbol trasladó esta mañana a la delegación de la selección española que se acerca más a Alemania. Un viaje lleno de flashes y cámaras de televisión ya que la prensa viajábamos en el mismo vuelo. Una selección que jugará mañana frente a Croacia en una prueba ya definitiva de cara al Mundial y con un equipo que estará también en la cita mundialista. En las maletas, el apoyo de toda una afición que se debate entre la euforia y el escepticismo y que espera que el partido de mañana ratifique la mejoría que se vivió en Elche frente a Egipto.
Mientras Xabi Alonso, Reyes, Reina y Luís Aragonés comparecen ante los medios, el resto del equipo se instala en el hotel, para entrenarse esta tarde en el Estadio donde mañana jugará el encuentro.
Esta mañana, los jugadores apenas se pararon en el aeropuerto donde un grupo de aficionados intentaba hacerse fotos con sus ídolos y les animaba. Los seguidores tienes sus preferencias y no todos aguantan con la sonrisa de Casillas la sesión fotográfica. Y como va de citas y actos el día, antes de partir recibieron en el hotel la visita del presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, que les infundió el ánimo de todo un país que espera ilusionado una gran actuación de su selección en este Mundial.
No se si lo que más llama la atención es comprobar una vez más que Internet no tiene límites, que el fútbol supere de nuevo lo meramente deportivo o que The Wall Street Journal, el periódico mítico de las finanzas del país más económico del mundo, se haya fijado en La mundial.
El periódico estadounidense ha echado un vistazo al Mundial y de reojo a los blogs que se están publicando y en su artículo The beautiful community: World Cup blogs, tiene un apartado especial para los comentarios que aquí se reflejan.
Una obra que cuenta con la participación de todos los que dejáis vuestras opiniones en el blog y que desde fuera refleja un apoyo a la selección pero con muchas dudas
Este es el texto traducido de la noticia que publica hoy el periódico en su sección diaria:
“La postura de los españoles frente a su equipo nacional siempre ha sido ambivalente; la clasificación para el Mundial es bienvenida, a pesar del gran fallo que inevitablemente trae consigo. Esta doble sensación de esperanza y resignación ha hecho que el periódico madrileño AS haya creado el insuperable blog de La mundial. Este nerviosismo, y el no saber nunca demasiado sobre lo que dirá AS, es lo que hace que vuelva aquí una y otra vez. Esta fatalista resignación de los seguidores españoles, que se recoge tan bien, y ese divertido pesimismo, se reflejan en este blog. Un reciente artículo, titulado ¿Cree que conseguiremos el pase a Cuartos?, expone que el seleccionador Luis Aragonés piensa que el fútbol español ha superado su miedo y está preparado para desarrollar todo su potencial. “Trataré de trasnmitir a mis jugadores que podemos conseguirlo”, afirmaba Aragonés a AS. “Esta vez se acabó el mito. Vamos a conseguir el pase a los cuartos de final”. Difícil, pero posible.”