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El blog de Manuel Franco

Hola, me llamo Manuel Franco y soy el enviado especial de AS a los grandes premios de Fórmula 1. También me podéis escuchar en la SER, en El Larguero y en Fórmula SER. Espero vuestra participación en esta nueva aventura.

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sábado, 08 octubre 2016

Por Manuel Franco

Hamilton, el guay

Le vi comiendo una tortilla de dos huevos, a cada rato le echaba pimienta, a cada rato sal. Lewis Hamilton no parecía excesivamente nervioso antes de la calificación de Suzuka. ¿Lo estaba? Por poco su compañero Nico Rosberg le ganó y después tuvo que acudir a la rueda de prensa oficial de la FIA. Ahí ya se le vio un gesto rancio, raro. Después pasó lo que pasó. Y plantó a la Prensa internacional en un acto de Mercedes, con Nico al lado y su jefe, Toto Wolff en la misma sala mirando atónitos la escena. "Que pasen un buen fin de semana". Y se fue. Ah, también dijo algo así como que se os va a borrar esa sonrisa de la cara o el que ríe último ríe mejor. Todo muy guay. 

Y es que Hamilton, Lewis, un piloto dotado de un talento sobrenatural para ir en un coche de carreras, quede eso claro, ha sido siempre el más guay de todos, el mejor, ese que era adorado por los periodistas, los mismos que libraron una batalla con todas sus armas en 2007 contra Fernando Alonso su entonces compañero de equipo, batalla, guerra de la que algunos salieron bien recompensados. A Hamilton se le veía como la gran esperanza negra, el brillante joven llegado de la nada y la pobreza que llegaba para vencer al intruso español. ¿Qué se ha creído ese Fernando? Nosotros tenemos uno mejor y además es joven y negro y guapo, decían... Y aquel año hizo muchas, se enfadó, habló barbaridades del equipo, se enfrentó a unos y otros y al final no se salió con la suya porque le faltaba clase y claridad de mente. Y empató con Alonso. A pesar de los pesares. 

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A Hamilton, el guay, se le perdonaba todo, porque es que es así, pero es guay eh... Esa era la respuesta generalizada. Y aún ahora alguno de sus adlateres sigue quitando importancia al asunto. Lo único que ha hecho es decir que no iba a responder a preguntas. Nada más. ¿Qué pasa? ¿Queréis venir desde Europa, viajar miles de kilómetros en varios aviones metidos en turista, dormir en pequeños hoteles japoneses, pasar el jet lag, no dormir y encima preguntar a los pilotos? Eh... ¿Eso es lo que queréis? Quedaos en casa y haced las cosas por internet. Es mejor. Y así no molestáis. Hombre. Ya.

Volvamos a aquellos maravillosos años y a la historia. Porque lo cierto es que, mientras el asturiano es destrozado en la plaza pública por los medios de nuestro país en algún caso, sobre todo de las fuerzas del futbolerismo resultadista, y de Inglaterra y otros mundos, el inglés era/es/será siempre muy guay. ¿Recuerdan todo lo que se dijo de Alonso cuando ganó el primer título? Ese día, un momento histórico de nuestro deporte fueron muchos los que se quedaron con lo maaaaal que se portó el ovetense al dar las gracias solo a cuatro personas etc... ¿Recuerdan verdad? Con eso se quedaron. Es como aquellos que recuerdan a Carlos Sainz por la voz estridente de Luis Moya cuando pedía desesperado que arrancara el coche. Así somos. España. Is diferent. Y tal. Al mismo tiempo ambos son considerados fuera de casa como dos de los mejores pilotos de la historia en el automovilismo mundial. Es así. Lo he visto. He viajado por ahí algunos ratos de mi vida. El amigo Alonso, en su época de Ferrari, atendía a los medios en cada rueda de prensa en inglés, italiano y español. Ahí es nada. Además de a las televisiones. Ahora ya no lo hace en su idioma natal, una pena ahora que estamos solos. Mal Fernando, eso mal.

Y a todo esto estábamos hablando de Hamilton, el mismo piloto que en apenas una semana ha puesto en duda la profesionalidad de su equipo, de la prensa y esperemos a que acabe el campeonato. Y en buen lío ha metido al, por otra parte, magnífico equipo de prensa de Mercedes. Es un personaje admirable Hamilton en muchos aspectos, en esto no.

Lo cierto es que hace pocas semanas tuve ocasión de entrevistarle, estuvo atento, amable y cuidadoso en las respuestas, parecía otro, una persona mucho más madura. Pero queda claro que en cuanto las cosas le van peor aparece otro Lewis. 

Es cierto, no dudo de que a veces tenga razones para enfadarse con algún tipo de prensa, es una realidad que algunos periodistas no son honestos y entran en el juego de este negocio-espectáculo, pero precisamente tu poco tienes que quejarte de todo eso y ante todo un piloto debe ser profesional y no puede irse de una rueda de prensa de esa manera, ha de saber que si él es capaz de hacer rentable su terrible talento es porque hay quien lo hace saber al mundo y esos son los tipos que tiene enfrente, aunque se rían, aunque seamos estúpidos a veces, aunque no nos quieran ni ver, aunque seamos un mal necesario.

Lewis debe rectificar, es un campeón del mundo, tres veces, nadie duda de su genialidad y personalmente valoro sus explicaciones, pero... así no. Si no quiere contestar a determinadas preguntas que no lo haga, que su vida privada es suya y hace lo que quiere, también, que quizá parecía un niño el otro día con el móvil es posible, pero tampoco es para tanto. O sí. Decir después que las preguntas las tenían que hacer los aficionados es un insulto a los periodistas y sus medios que se gastan mucho dinero en tenernos aquí. Ha tenido tiempo para pensarlo y en el pensamiento tenía eso, decir adiós gracias y buen fin de semana. En fin.

Qué pena, pensará alguno, que no haya sido Alonso el que la haya liado con la prensa, así estaríamos haciendo récord de visitas en la web... y Hamilton seguiría siendo guay.

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viernes, 24 junio 2016

Por Manuel Franco

¡Alonso vete ya!

Mira tío, no soy quien, pero me vas a permitir que te de un consejo: Vete ya. Pírate. Déjalo. Quédate en Dubai o vete a Asturias o  aquí a Madrid o date la vuelta al mundo un año entero viajando de verdad y no eso que hacemos en cada ciudad a la que vamos, que no pasa de cenar un día con los colegas en una pizzeria y poco más. Tú puedes. Tú tienes lo que hay que tener. Y eres libre. Ahora ya sí. Te lo has ganado colega, el derecho a hacer lo que quieras y cuando te de la gana. Para eso echas la vida al destino cada quince días en un circuito y llevas los coches al límite prohibido para los demás. Eso lo saben todos. Por eso dicen que eres el más grande. Por eso te cambiaban por cualquiera de los suyos si pudieran. O supieran. O valieran.  Y eso que algunos no saben que eres un tío de puta madre, que estás muy loco sí, pero eres un tío grande.

 

La cosa es que yo, que no tengo ni idea de esto, sigo pensando que eres el mejor piloto de Fórmula1 del mundo con diferencia y que si tuvieras un coche a medio segundo (o más incluso) del Mercedes les ganabas el Mundial. Seguro. A Hamilton. A Rosberg. Y a quien se ponga ahí. Pero es que no, estás ahí con un McLaren Honda que no pasa de ser la sombra de lo que fue. Eso es así, desgraciadamente. Y no te lo cambian en un día, no es así como funciona esto. Ya lo sabes tu.

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Que sí, que está muy bien verte por ahí caminando por el paddock por encima del bien y del mal y que todos te miran como diciendo ‘ahí va el mejor’, pero a la vez me pareces una estatua de diamante. Una joya que no se puede mover. Y a ti te gusta la velocidad.

 

Después está lo de los que te quieren retirar. Convierten el susurro en grito, esa costumbre del periodismo actual o lo que sea que hagamos ahora. Y es que a veces no se puede ser sincero ni con los que están obligados a contar la verdad. Así están las cosas y la vida. La vida, digo, eso es lo que te juegas cada vez que sales a la pista.

 

Hace poco te escuché que ahora no harías ese adelantamiento doble a Hamilton y Raikkonen en Barcelona 2013, que no te atreverías. Me puse a reír yo solo. Porque luego te vi en Bakú, en un circuito urbano loco de casi 400 por hora, adelantar a cuatro tíos de una tacada en la salida (uno Hamilton y su Mercedes) y no estrellarte con Verstappen porque tienes más años y sabes mejor hacer las cosas que el niño holandés. Ya te lo dije, si lo llegas a conseguir, yo hubiera aparcado el coche a la primera vuelta y hubiera dicho por radio : “Cuando tengáis un coche que corra vuelvo”. Pero vamos, que tampoco es novedad. Una más. La radio te decía, como les gusta… a los chicos de Ecclestone me refiero poner ahí cositas tuyas o sobre ti. El señor mayor debería tenerte como un regalo y no te da ni las gracias, ¿qué hubiera sido del campeonato los cuatro años de Red Bull sin ti subido al Ferrari? Gente dormida ante la tele. Pero no, tampoco los poderes facticos de la F-1 están contigo colega. Y es que así es muy difícil. Vete Fernando, ya te echarán de menos. Piensa en ti. Y solo en ti. Tu tienes que estar para ganar. Y no hay más.

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Si tuvieran vergüenza, todos, te darían un coche bueno o te dejarían en casa hasta que lo tuvieran. Montando en bici, o con los chavales en el karting o haciendo lo que quieras, que puedes ya te digo. Otra cosa somos los pobres mortales con el talento limitado que vamos por la vida contando tus historias. Pero tu… venga hombre. Ahora que me pinten a mí las paredes de la oficina con pintadas en el muro, me da igual. Me gusta contar las cosas como son. Eso me enseñaron, en casa, en la universidad, en mi conciencia.

 

O espera, espera un rato, a ver si a estos japoneses de Inglaterra les da por hacer un coche de verdad. Y te ganas el tercer título. O los que quieras. Que te lo mereces.

 

Mucho.

 

A ver si entonces son capaces de susurrar tu grito.

 

PD: El mismo día que publico esto hace cuatro años de un momento único, inolvidable. Valencia 2012. Besos y abrazos a tod@s

https://www.youtube.com/watch?v=Lwl4cDzdKDU

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domingo, 19 junio 2016

Por Manuel Franco

LA SUERTE DE ALONSO 

 

 

“Cada uno es artífice de su ventura”. Miguel de Cervantes

 

Había pasado casi un año desde que no pisaba un paddock de Fórmula 1.  

Tuve la suerte de poder volver a hacerlo en Canadá, en este caso como un espectador más, y así poder disfrutar de forma diferente a como lo hice en los años anteriores de un fin de semana muy especial. 

Te das cuenta de que hay pocas cosas que han cambiado y que también hay muchas que nunca cambiarán. 

La llegada de los pilotos al circuito Gilles Villeneuve no es como en el resto de circuitos. Las estrellas de este apasionante circo atraviesan una pasarela de madera que pasa por encima de un canal, que en su día fue olímpico, y que separa el parking de pilotos del paddock. Por esa pasarela van llegando los protagonistas, uno tras otro, pero ese trozo de madera tiembla de una manera especial cuando pasan Vettel, Hamilton o Fernando Alonso. 

Hay algo que muchas veces me pregunto, y para lo que no encuentro una respuesta exacta o a veces la encuentro, pero cambio de opinión sin un motivo claro. 

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¿Valoramos cómo se merece a Fernando Alonso? ¿Somos conscientes de la repercusión que tiene nuestro piloto a nivel mundial? 

A veces escucho frases como “pobre Fernando”, “que mala suerte tiene”, “es gafe, equipo donde va…” 

Nada que ver con la realidad, con lo que piensa la gente en el extranjero y lo que intuyo que puede llegar a pensar Fernando o lo que yo pueda suponer poniéndome por un instante en los zapatos del extraordinario piloto asturiano. 

Si preguntas a los medios extranjeros, todos te hablan de un doble campeón del mundo del que los españoles deberían estar muy orgullosos. Un fuera de serie que conduce como los ángeles o los demonios (según lo exijan las circunstancias de cada carrera) y que cuenta con un talento único para mejorar los monoplazas a los que se sube. 

El domingo una vez terminada la carrera, de vuelta al hotel, mi amigo Manuel Franco (Diario As, AS.COM, El Larguero y Canal F1 LatinAmerica TV) y yo, estuvimos hablando con un veterano periodista italiano, y en un momento de la conversación en la que discutíamos sobre si la estrategia de Ferrari había sido buena o mala, él sentenció con el énfasis gestual de los italianos: “Si en vez de Vettel, el piloto de Ferrari hubiera sido Fernando, esta carrera la gana Ferrari” 

Eso lo dice ¡un periodista italiano! De esos que supuestamente tanto odian a Alonso. 

Creo que el propio Fernando piensa lo mismo que este periodista italiano. Él ha sido dos veces campeón del mundo, ha pilotado cinco años para Ferrari consiguiendo dos subcampeonatos del mundo, peleando contra un Red Bull de otro planeta. Hizo un 2012 histórico, probablemente la mejor temporada de su carrera dando lecciones un fin de semana tras otro. Cuando ha querido se ha ido de Ferrari, por decisión propia, y ha fichado por McLaren tres años sumándose a un proyecto nuevo, innovador para, a medio plazo, luchar por estar de nuevo en la pelea por el mundial y tener posibilidades reales de alcanzar su tercer entorchado. 

Si analizas la carrera de Fernando, te das cuenta de que ha conseguido hacer lo que ha querido en cada momento, y eso mismo solo lo pueden hacer unos pocos privilegiados del circuito. En mi opinión, cuando uno hace lo que quiere, cuando quiere y como quiere es porque es muy bueno y sobretodo porque se lo merece por su calidad.  

Analizando todo esto, y haciéndome la misma pregunta que “lanzaba” al principio de este artículo…

Creo que todavía no somos realmente conscientes de la suerte que tenemos de que Fernando Alonso sea uno de los nuestros, al que el resto de la Fórmula 1 respeta y envidia, pero sobretodo, seguro que a todos nos hubiera gustado en algún momento tener la “mala suerte” de Alonso.

 

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jueves, 07 abril 2016

Por Manuel Franco

"Alonso está loco"

Ver a esos dos grandes. ¿Entonces qué, nada? Nada tío, nada. El que pregunta es Carlos Sainz, doble campeón del mundo de rallys y vencedor del Dakar, el que responde Fernando Alonso, bicampeón del mundo de Fórmula 1 que, apenas, veinte minutos antes, había sobrevivido a un accidente a 312 k/h con su McLaren de motor Honda que en esos momentos recogían las grüas reducido a poco más que escombros.

Dos semanas más tarde resulta que Alonso no había salido ileso, que se le rompió una costilla que le pinchó el pulmón derecho y eso le tuvo más de una semana en reposo, con dolores fuertes y dificultad para respirar. Así que, con sus dos escáners pagados por el propio piloto español en la Clínica Asturias de Oviedo se presentó en el centro médico del circuito de Bahrain dispuesto a disputar la carrera. No pudo hacerlo. Los médicos de la FIA no lo permitieron, evidentemente. Pero...

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Al día siguiente resulta que se encontraba mejor y quería correr. "Alonso está loco", me dijo una periodista italiana bellísima por cierto y muy muy simpática, cuando le conté la noticia. "Pero es bravo", culminó. Claro. La cosa es que sí, un poco loco sí está el colega. Porque querer correr una prueba de Fórmula 1 con costillas rotas (no hablemos del dolor) y sobre todo con el riesgo de que cualquier pequeño golpe le volviera a meter las costillas en el pulmón con lo que se agravaría de forma considerable su estado... en fin... de estar muy cuerdo no es. O quizá sí. O quizá eso se llame compromiso, pasión a un trabajo, dedicación total a su profesión. No se trata de trabajar para comer sino por vocación. Y eso es algo que muy poca gente comparte en estos tiempos inciertos, tener la certeza de que te dedicas a los que deseas con toda la pasión del mundo. Y en eso está Alonso, un hombre con una misión, a pesar de todos los pesares, un loco genial que quiere volver a ser campeón del mundo. 

 

PD: Cuando se supo por AS que Alonso quería correr, le pregunté a Sainz, padre, ¿qué te parece Carlos, este tío... Y claro, tranquilo, me dijo: Como tiene que ser, no espero otra cosa. Es un campeón. 

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jueves, 18 febrero 2016

Por Manuel Franco

Alonso es el mejor ¿o no?

Ninguna base. Ni científica. Ni de ningún tipo. Solo la calidad de los seguidores que este humilde periodista tiene, la mayor parte de ellos saben más que yo de Fórmula 1. Pues bien, en una pequeña encuesta que hice en mi cuenta de Twitter preguntaba por Fernando Alonso y esa historia tantas veces debatida de si es o no el mejor. La primera opción era ‘Sí, es el mejor’ y ganó con un 76%, la segunda ‘Nunca lo fue’ solo tuvo un 8% y la tercera ‘No, pero volverá’ se quedó con un 16%. Viene al caso todo esto porque durante mucho tiempo se ha considerado al español el mejor piloto, el más completo de la parrilla, incluso cuando Sebastian Vettel ganaba cuatro títulos seguidos se pensaba en el paddock. De tal manera que el español tenía el reconocimiento y el alemán los títulos y cada uno quería lo que tenía el otro. Pero en un año con McLaren Honda está empezando a haber voces que dejan al genio astur en otro lugar, lo dice Berger, por ejemplo y alguno más de cuyo nombre no quiero acordarme. Otro es Mark Webber, amigo del español al que habitualmente ha alabado y que ahora considera que su antiguo enemigo Vettel es el más valioso. ¿Quién entiende a Mark? Muchos, seguro. Yo no.

¿Es Alonso el mejor? ¿Es posible que alguien sea mejor que el campeón? ¿Se puede considerar a alguien el mejor? Aquí os dejo cinco razones que demuestran que Alonso ya no es el mejor… o sí.

1. Diez años sin ganar el Mundial…

 Lleva Fernando Alonso, su último campeonato lo logró en 2006 con el Renault en un año en el que luchó con Michael Schumacher y un Ferrari muy rápido. Aquella demostración de talento del asturiano unido a un coche muy fiable terminó con el segundo título consecutivo, el segundo de un español que se convertía en uno de los más grandes de siempre y que amenazaba el reinado del propio alemán, pero después nada, se fue a McLaren y no pudo aprovechar el mejor coche por unas u otras razones, regresó a Renault y el coche ya no era aquel y después en Ferrari se encontró con un equipo que tampoco era aquel contra el que luchó. Lo cierto es que por unas cosas o por otras no volvió a ganar un título. Y ser el mejor si llevas diez años sin ganar. Aunque…

 …y es el piloto mejor pagado.

En el mundo de la Fórmula 1 nadie regala nada y menos que nada euros, dólares, céntimos… pero Fernando Alonso consiguió firmar en su regreso a McLaren el mejor contrato de la historia de un piloto de Fórmula 1 y no es solo porque tenga un gran mánager (que también) sino porque sigue siendo considerado el mejor piloto, el que merece cobrar más que el resto. Les aseguro que no regalan euros por el paddock de la F-1.

2. Su última victoria fue en Barcelona 2013

Hace ya demasiado tiempo que consiguió su última victoria y en ese tiempo, Hamilton ha ganado 22 grandes premios, Vettel catorce, Rosberg trece y Ricciardo tres. Es muy atrevido decir que es el mejor piloto uno que tiene un cero en su casillero de victoria mientras esos cuatro han conseguido vencer en grandes premios. Son datos.

 

…pero siempre ha estado por encima del coche

Y es que en esta F-1, como casi siempre en la historia por otra parte, la importancia del coche es tan evidente que es muy difícil lograr grandes resultados si no tienes un monoplaza competitivo. Pero a pesar de eso Alonso se las ha arreglado para ser campeón del mundo dos veces sin tener un coche dominante, y para tener cuatro subcampeonatos (si contamos 2007, sino serían tres) y en ningún momento contó con un monoplaza muy superior al resto como sí ha tenido Vettel o tiene ahora Hamilton. Pero más allá de 2012, sobre todo ese año, en 2013 tuvo siete podios desde su victoria, dos en 2014 con un coche que no era para eso ni mucho menos y el año pasado acabó quinto en una carrera con el segundo peor coche del campeonato.

 3. En 2015 le ganó su compañero…

De Alonso siempre se ha alabado su capacidad para destrozar a sus compañeros de equipo, para dejar a tipos como Trulli, Villeneuve o Fisichella en meras comparsas por no hablar de Massa y, por supuesto, de Raikkonen. Pero lo cierto es que el pasado año Button le superó. Pocos puntos, 16 del inglés por 11 del español, pero ahí quedó ese dato, es la primera vez que un compañero le gana en puntos. Recordemos que empató con Hamilton en 2007.

 …en un año ‘sin calificar’

Y es que, más allá de que Fernando dijera el pasado año que estaba en ‘modo ahorro’, lo cierto es que el 2015 de McLaren Honda debe ser considerado un año sin calificar porque no había coche y el propósito del asturiano cada vez que salía a la pista, salvo alguna que otra excepción como Hungría, Estados Unidos… era evolucionar el coche, probar cosas, mejorar el monoplaza. Un año de test, ¿recuerdan? Pero además en carrera cuando terminaron los dos, el balance es favorable a Fernando que abandonó en ocho ocasiones por seis del inglés.

 

4. Ya no es tan agresivo como antes.

Esa es una de las grandes acusaciones que hacen los críticos con Alonso, que ha perdido frescura y agresividad. Y quizá sea cierto, es evidente que la frescura de sus comienzos no la puede tener pasada la treintena, y que en algunos momentos de su carrera ha pensado más en los puntos que en meter el coche arriesgándose a un accidente, pero es algo que tampoco el año pasado pudo comprobarse. ¿o sí?

 … pero ganó 28 puestos con el McLaren en la primera vuelta.

Porque en 2015 con un coche como el McLaren Honda, con todas sus limitaciones, fue capaz de ganar 28 puestos en la primera vuelta, es decir fue el piloto que más adelantó en las primeras curvas, lo que muestra que aún sigue teniendo hambre y ganas de comerse el mundo y demostrar su talento. Un dato, viniendo de donde viene, es cuarto en las apuestas solo por detrás de los Mercedes y Vettel para ser campeón este año.

 5. Solo ha ganado dos títulos

Más allá del momento actual están las estadísticas de su carrera. ¿Puede considerarse mejor piloto a un bicampeón que a un tricampeón o un tetracampeón? Es decir Alonso, mejor que Hamilton o Vettel, aún más cuando el británico es el vigente campeón. Pues es complicado, sobre todo si hacemos caso a la estadística. Y además en cuanto a victorias ambos han pasado a Fernando. Lewis ya es el tercero que mas grandes premios ha ganado en la historia con 43 justo uno por delante de Vettel con 42 y ambos tienen ya más que Senna, mientras Fernando se ha quedado estancado en los 32. Veremos el futuro…

 

…aunque ha podido ganar cinco

 Es cierto que puede sonar a oportunista o a recurso de mal perdedor eso de echar mano al condicional, pero me van a permitir que lo haga sobre todo porque Alonso, a mi modo de ver, ha merecido ganar dos o tres títulos más. Una vez se fue de Renault a McLaren, si aquel año el equipo hubiera confiado plenamente en él y le hubieran dado el estatus de primer piloto habría ganado su tercer título. Sin duda. Después en Ferrari perdió el título en 2010 y 2012 por muy poco y con un coche que no era para ganar el Mundial. Ya serían cinco. Y por no entrar en el terreno de si hubiera seguido en McLaren, hubiera fichado por Red Bull o…

 

En definitiva, ustedes deciden, en lo que a mi respecta les puedo decir que por lo que he hablado estos años de viajes por el mundo con pilotos, jefes de equipo, expertos… la mayoría pondrían aún hoy a Alonso como el mejor piloto. Pero es cierto que necesita un buen coche y este año es el de la encrucijada para uno de los mayores talentos de la historia de la Fórmula 1.

Por lo que a mi respecta... el hecho de que aún nos hagamos esa pregunta, de que se la hagan en el mundo, dime mucho. 

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martes, 28 julio 2015

Por Manuel Franco

Hungría, aire para Alonso

HUNGARORING ALIVIÓ A FERNANDO DE LA F1 Y DE MCLAREN

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El asturiano compitió en una carrera por primera vez esta temporada y se llevó una alegría en un fin de semana en el que cuestionó su futuro en este deporte.

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Manuel Franco/ Budapest

Tener luz o vivir en la oscuridad. Ahí reside el misterio de la vida. Les cuento, los amigos siempre preguntan por Alonso. Y los que no lo son tanto. Al regresar a la redacción de AS después de cada viaje por el mundo los compañeros comentan la situación del asturiano, al comprar el periódico o pasear por el parque con mis hijas. ¿Cómo ves a Alonso? Pero hay una aficionada que conocí en mi primer gran premio en Spa que a veces me escribe y va más allá. ¿Le brillan los ojos? Al fin, le podré contestar que sí, en Hungaroring el astur volvió a tener brillo en los ojos. ¿Será el amor? Sí, pero no sólo...

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Y es que, es cierto que Fernando ha dicho una y mil veces que está disfrutando del proyecto de McLaren Honda, que la cultura japonesa, que pretende devolver la gloria a este equipo partiendo de cero, que los tiempos mejores volverán, que la palabra paciencia es su amiga, que… Pero Fernando, feliz en su vida personal, ilusionado con su nueva aventura en McLaren y la F-1 no podía ocultar en determinados momentos de la temporada su comprensible decepción. Sobre todo en Canadá y Austria después de España y Mónaco donde parecía que el coche iba a ir mejor. Porque lo que ha encontrado no es lo que esperaba. Realmente el doble campeón español no podía pretender ganar en las primeras carreras, ni estar en el podio o quizá ni entre los cinco primeros, pero de una escudería como McLaren y un fabricante como Honda no era entendible una situación en la que los coches se rompían carrera tras carrera, los motores apenas tenían potencia y llegar a los puntos parecía una quimera. Por mucha voluntad y fe que tuviera el asturiano la situación era muy difícil. 

 

A todo esto se unía la situación de un deporte como la Fórmula 1 del que Fernando a veces se siente hastiado, aburrido, harto. La falta de test, de evolución, los coches lentos… El pasado sábado por primera vez hizo unas declaraciones en las que mostraba su deseo de competir en otras categorías y la posibilidad de dejar la F-1. No es algo nuevo.

 

El pasado año, tras acabar su relación con Ferrari, decidió aceptar la oferta de McLaren, pero estuvo a punto de tomarse un año sabático. En el equipo inglés le hubieran esperado, pero Fernando decidió subirse a bordo desde el principio. Ahora, la intención del asturiano es concluir su contrato de tres años con McLaren Honda, pero todo dependerá de los resultados y de la valoración que vaya haciendo del proyecto, así como de lo atractiva que pueda resultarle la nueva F-1 que se plantea para 2017.

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De cualquier manera, el GP de Hungría ha sido para Alonso como meter un gol en los minutos finales de la primera parte de un partido de fútbol cuando vas perdiendo por goleada. A partir de ahora encara el próximo tramo de la temporada con otra fuerza, sabe que las dos próximas carrera van a ser malas (Spa y Monza), pero aspira a sorprender en Singapur. A seguir brillando. 

 

Archivado en Deportes , Descubriendo el mundo , Formula 1

miércoles, 08 julio 2015

Por Manuel Franco

Silverstone es diferente

AS vivió la carrera con la afición británica en una jornada con muchas celebridades en el circuito. Caroline y Michelle no suelen ir a la Fórmula 1, el de Silverstone era su primer gran premio y sufrieron tanto como disfrutaron. Y es que las dos estaban en uno de los campings que rodean el circuito y tuvieron que soportar la lluvia que apareció, como era de esperar, en Inglaterra. Pero no fueron unas gotas, sino un auténtico aguacero. Sin embargo, en el momento de la carrera que este enviado especial de AS vio con ellas y parte de la afición inglesa en algunos momentos, eran felices. P1040419 (1)
Muy felices. Porque ellas son fanáticas de Lewis Hamilton y Lewis Hamilton ganó. Es curioso que no llevasen camisetas o una simple gorra de Mercedes y su ídolo, pero tiene explicación. Doble. Una es que son mujeres y coquetas, es decir les gusta ir con su ropa habitual, aunque estas dos ejecutivas londinenses se habían puesto zapatillas de deporte para la ocasión. La otra es que son muy inglesas y consideran que… “Lewis siempre será de McLaren, es allí donde se hizo piloto y se hizo hombre y debería haber seguido siempre en McLaren, pero claro ahora no ganaría, sería como Alonso”, concluyen, con sonrisas. Pero para encontrar aficionados al asturiano hay que irse a otra parte del circuito, atravesamos el paddock unos momentos, para llegar a lugar donde hay banderas españolas y asturianas. P1040424 (1)
Allí, Alberto y su novia Valeria nos recuerdan que una vez existió la llamada Marea Azul. Ellos estuvieron, están y estarán siempre. Justo cuando hablo con ellos, Alonso pasa por delante y va a puntuar en su primera carrera. Antes había abandonado Carlos Sainz y había comenzado a llover. La lluvia no es nada para la familia de Esther Smith, que lee The Sun con su niña rubia mirándola y el pequeño dormido en su carrito con unos cascos azules protegiendo sus oídos. Él se llama Lewis. Sí, por Hamilton. Y lleva viniendo a Silverstone desde que nació. Hace unos años ya nos encontramos con esta familia en otro reportaje para AS. çElla, como otros tantos, estuvo en el coche casi siete horas desde la capital a Silverstone el pasado viernes de este gran premio. Y es que pese a la lluvia o el sol, este circuito es uno de los que más afluencia de público tiene en autocaravanas y tiendas de campaña. P1040450
De nuevo, la mayor parte del público iba con el kit de lluvia, botas altas de goma, chubasquero, termo con te... Inglaterra is diferent, Silverstone es diferente. Antes de la carrera, en la parrilla de salida, muchas celebridades, entre ellas la mayor parte de las Spice Girls, todas menos Victoria, aunque sí estuvo Romeo, uno de sus hijos con Beckham, le trajo una hermana de la Spice Pija. Verlas en el paddock resultó impactante. Al menos lo fue para mi, casi tanto como para Caroline, Michelle, Esther, su niño Lewis y los más de cien mil aficionados que vieron la carrera, descubrir a los monoplazas en pista y ver ganar a Hamilton. Es su momento.

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lunes, 20 abril 2015

Por Manuel Franco

Alonso está acabado

Somos el último instante. Nada sirve. Ni siquiera los recuerdos. Caminando por el paddock del insultante circuito de Bahrain, Fernando Alonso mira hacia el frente, mirada perdida, de camino a la parrilla de salida, de repente se da cuenta del gesto del amigo, gira la cabeza y levanta el dedo pulgar. Sigue camino. Y veo a una leyenda del deporte mundial marchar hacia su coche para volver a jugarse la vida. A los pocos minutos se sube a un monoplaza gris que no parece un McLaren sino el bólido de uno de esos equipos nuevos que desaparecieron para siempre en el olvido de un deporte cruel. Gris. 

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Mientras, su compañero de equipo se ha quitado ya ese mono blanco ausente de patrocinadores y charla con su mujer en la soledad de la caseta del equipo, sólo las camareras de la escudería capaces de ser felices en un velatorio acompañan a la pareja. Ron Dennis sonríe de lado, debe ser incapaz de completar el gesto quien no tiene corazón, y habla con un personaje de la familia real de Bahrain como si se contaran chistes sin gracia. 

Empieza la carrera y el piloto español, ese que todos consideran el mejor, ese al que miran con pena y condescendencia incluso algunos atrevidos lucha contra un coche menor en el inicio que promete alegrías futuras. Ese niño será alguien cuando crezca: Pero de momento apenas sabe andar y se cae con dar tres pasos. Así están las cosas. Sale el 14 acaba el 11. Ya. Acaba cansado. Paciencia. Palabra tatuada.

Alonso, el tipo que revolucionó el deporte en nuestro país, ese el que tantos odian porque quizá les pone en el espejo de su propia mediocridad, al que solo conocen por las palabras mal dichas en algún momento, el que han visto por esos medios que no reflejan eso tan importante en Periodismo llamado contexto, historia, ambiente, realidad exterior.

Alonso, el borde, el que contesta mal, el que siempre echa la culpa a sus mecánicos, el que nunca asume errores, el arrogante y presuntuoso, el que se cree mejor que los demás. Ese que han querido vender los que nunca han estado con él o estuvieron una vez para pedirle una foto o un autógrafo o una palabra, ese al que en realidad admiran, ese al que ahora llaman acabado y hacen bromas sobre su mala suerte. Ese es un superviviente en un mundo de fango más allá de los brillos, de las luces y los focos. Más allá de la velocidad parece haber encontrado la verdad. Y está de nuevo en la lucha. 

Pero sí, es un acabado. Alonso dejó el equipo más laureado de la historia de la Fórmula 1 para irse a un proyecto que está bajo tierra. Ferrari por McLaren. El Milán por un Manchester United que juega en Segunda. Para que lo entienden los del fútbol y tal… Ya le vale. No tiene ni idea. Si es que no se tenía que haber ido. Ahora estaría… ahora tendría… Estamos en un universo de adivinadores del futuro que no tienen presente. Vivimos en un país donde la valentía es un bien escaso y ni siquiera los que se lo pueden permitir son capaces de aprovechar el momento.

¿Alguna vez ha pensado en lo que harían en la siguiente hora si supieran que es la última de su vida? Pues eso es precisamente lo que deberían hacer porque de hecho no saben si lo será. Así de simple. Y ahí reside las razones de Alonso. Creo.

Y está también eso de la edad. Ya está mayor, le queda este año y otro si acaso. Miren les aseguro que Alonso con 40 años y el mejor coche gana el Mundial. Sin duda. Y Hamilton. Y Vettel incluso. La F-1 actual no tiene una exigencia física tan grande como antes y además el español mantiene un plan de entrenamiento que le permite mantenerse en forma. Como Button, por cierto. Pero quizá sí, esté acabado ya. No tenga talento. Ninguno. Ni coraje. Ni valor. En fin.

Pero es fácil sí, ahora que de repente y sin que nadie se explique muy bien los motivos, Ferrari vuelve a tener un coche competitivo. Pero el recuerdo es como un suspiro, se va, aunque deja el sonido del alma para quien lo quiera escuchar. Los que se quedan ahí en la superficie solo ven que Alonso está con los últimos mientras Vettel gana carreras y Raikkonen está en el podio, y cerca de los Mercedes y hay un tal Arrivabene que sale en la tele cada rato como si celebrara un gol, y ahora alguno que viste de rojo dice que Fernando ya no es el mejor. Y tantas cosas. Al menos muchos de esos reconocen que con este coche Alonso lucharía por el título mundial. 

Pero si vas más allá recordarás las falsas promesas, los coches que fueron brillantes porque los dominó un campeón, los resultados que no merecían, el hartazgo, las etapas que pasan en la vida. ¿Cuantos de nosotros somos capaces de darnos cuenta de que algo ha terminado? ¿De girar nuestra vida para volver a sonreír? Es mejor quedarse en la comodidad. Es mejor ser tercero que intentar ser primero, ser primero que intentar ser campeón. ¿O no? No. Es preferible escuchar la mierda caer sobre ti si sabes que después, al caminar sobre el túnel, están las estrellas. Caminar sobre basura para encontrar diamantes. Y sino, al menos lo habrás intentado.

Aloferr

El futuro es la esperanza. Habrá un mañana mejor. La esperanza. El día después. Pero también el presente. Hoy. No es fácil asumir que el viaje también es un destino. Y en esas está ese asturiano que tan felices nos hizo, caminando poco a poco, antes de correr, antes de volver a volar. A ganar. A esa victoria que necesita para vivir. Espero haberme explicado. Si no pueden seguir pensando que Alonso, Fernando Alonso, está acabado…

 

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miércoles, 04 marzo 2015

Por Manuel Franco

Alonso, cuando la F-1 ya no importa...

 

Siempre he pensado que la magia de Alonso es cosa de su madre. De su padre habrá heredado fuerza, determinación, coraje, eso seguro, pero el toque mágico, lo que diferencia a este asturiano del resto se lo debe a su madre. No tengo duda. Es por esa mujer que desde la humildad ha hecho grandes a los suyos...

Me miró con los ojos dulces, echándose la mano a la cabeza haciendo visera, como cuestionando la oportunidad de compartir sus pensamientos conmigo, pero finalmente empezó a hablar. Ha tenido mucha suerte, mucha, siempre ha tenido suerte, respondió Ana y entonces apareció una gigante en ese cuerpo frágil y menudo que caracteriza a la mujer que parió un campeón del mundo, a uno de los mejores pilotos de Fórmula 1 que jamás ha pisado un circuito. Le había comentado que a ver si este año la cosa iba mejor, o que quizá el siguiente, que su hijo se lo merecía, que a ver si al fin tenía un poco de suerte. Esa palabra. Y cuando Ana hablaba me veían a la mente imágenes de Brasil y un dedo pulgar hacia el cielo, de Spa y un coche negro y oro volando sobre la cabeza de su hijo, de Japón y un diluvio bajo el volcán, de carreras y carreras a mil por hora haciendo juegos malabares con el riesgo, echando unas risas con los límites, en un deporte en el que una centésima de segundo te cambia la vida.

Un toque. Un golpe. Clic. Y todo se da la vuelta. 

La madre de Alonso dijo mucho más, pero eso ya no viene al caso, es privado y así debo respetarlo. Una semana después de esa conversación, Fernando, su hijo dejó de ser él por unos momentos, se fue y le esta costando volver, su chaval se quedaba inconsciente en una curva del circuito de Barcelona, no atendía a los comisarios, no era capaz de despertar ante el médico, y fue trasladado muy grave, sedado, en helicóptero a la unidad de cuidados intensivos del Hospital General de Catalunya donde fue estabilizado y pasó el peor día de su existencia. Se temió por su vida. Es así. Siempre se piensa cuando se ven estas cosas. El instante efímero, negro, sobrevolando... Fuera, fuera. Después llegaron las noticias médicas y todo mejoró. Pero fueron momentos de nervios, de llamadas, de mensajes, de caras que se movían negando a un lado y a otro, de preguntas, de lágrimas, esos minutos que parecen horas, esas horas días, tiempo de tensión, situación dura para Alonso y su familia y todo aquel que ahora juega ahora a las teorías debería recordar eso y lo que hubiera ocurrido si le pasa a un ser querido.

En esos instantes la Fórmula 1 ya no importaba. Nada era importante, solo que el hijo, el novio, el amigo se pusiese bien, volviera a ser normal, regresase a lo de siempre, les hablase, les abrazase. Después Fernando fue mejorando, pensaba salir después del primer día, pero esperó un segundo y hasta un tercero hasta que saludó a los que le esperaban en la puerta del hospital. Después aquel vídeo y la gratitud con el corazón. Pero antes de todo eso el dinero, los patrocinadores, las presiones de todos, los equipos, la velocidad, el coche que no corre y se rompe, el rival que vuela, los vuelos, los hoteles...todo quedó en el olvido. 

Es evidente que las cosas no han ido como todos esperábamos, que Fernando está aún sobre vigilancia, que debe estar un poco más tranquilo, que la lesión que sufrió tuvo unos consecuencias importantes, pero afortunadamente no hay secuelas, ningún tipo de lesión neurológica. Y eso es lo más importante. Más allá de la Fórmula 1. 

Mientras se recupera, mientras espera que todo sea perfecto en esa vida de ensueño suya otra vez, este hombre de 33 años tiene que soportar como unos piensan una cosa, los otros inventan la otra, los de más allá cuentan lo que creen y él se va a quedar sin poder iniciar su trabajo en una aventura de regreso a donde nunca quiso volver sólo para volver a ganar, para regresar a ese universo en el que puede demostrar que es el mejor y vivir en su mundo de podios y victorias. Solo por eso. Pero eso será después. Hubo un momento que solo importó su vida. 

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Es cierto, en todo este asunto hay matices, sombras, ha faltado siempre un parte médico, pero de la misma manera hay que respetar lo que pasa y los deseos de la familia del paciente, así debe ser. Y es cierto también que la labor del periodista debe ser conocer y contar la verdad, pero ¿qué verdad? ¿la que quiere el lector que te para por la calle? ¿la que ambiciona el jefe, el director de la tele, de la revista o la web? ¿la oficial? ¿Donde queda el respeto por las personas? Hay una teoría que dice que para ser un buen periodista hay que ser mala persona. No es cierto. Al contrario, para ser un buen contador de historias reales, verdaderas, es imprescindible ponerte en la piel del otro. Y más si es una persona a la que quieres, por la que tienes respeto, admiración y cariño. Es así. Sí, lo reconozco. Y no, no me ha dado mucho más que a los otros, tampoco mucho menos, pero el muchacho lo merece. Así de simple. 

Dicho esto no les ocultaré nada, ni les dejaré de contar lo que creo que deba ser sabido, pero tampoco me busquen para inventar, hacerme eco de los que dicen saber y no saben nada o los que buscan protagonismo a costa de uno de los deportistas españoles más importantes de siempre. 

Ha faltado una buena comunicación, dicen. Y es posible. Ha fallado la información que se ha dado. Quizá. ¿Y si fuera así? ¿podríamos llegar a comprender los motivos? Me preguntan unos y otros lo qué pasó. No lo se totalmente. Quizá Fernando estaba cansado aquel día y se le fue un momento la cabeza antes de chocar, pero los médicos dicen que no y la telemetría muestra que siguió cambiando marchas, moviendo el volante hasta el final, posiblemente el coche tuvo algún fallo mecánico, pero McLaren dice que no, incluso electrico, pero las pruebas médicas indican lo contrario. ¿qué pasó entonces? Un mal golpe es mi respuesta. No se más. Con los datos de que dispongo es la respuesta más concreta y posible que he encontrado. Pero en realidad todo eso me da igual porque durante este tiempo solo he querido que Fernando se ponga bien. Y ya. Solo quiero que mi amigo esté bien, me dijo un amigo suyo. Y yo que no lo soy, o quizá sí, también quiero solo eso.

Ahora la situación es la que tenemos, un piloto que quería ir a la carrera de Australia y los médicos le han aconsejado que no lo haga, aunque ya tiene el alta médica. Y Malasia a la vista. Y el hijo de Ana nadando en la piscina, corriendo, intentando volver de aquel viaje a las tinieblas, de ese instante en el que todo pudo cambiar, cuando no importó nada la Fórmula 1 y solo era necesario vivir. Y volver a tener suerte…

 

 

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domingo, 18 enero 2015

Por Manuel Franco

Marc Coma, el mejor dakariano de siempre

Quizá sea esa eterna preocupación por el futuro, ese apego al presente tan aterrador. A veces uno tiene la sensación de no haber vivido, de no haber hecho...pero de repente en una conversaciòn a miles de kilómetros una leyenda te recuerda que has estado ahí. En Dakar. Por ejemplo. El lago Rosa. En Buenos Aires. También. Contando historias, mientras otro hace real su destino. 'Manu, amigo, se te echa en falta por aqui', me dijo. Imaginen lo que supone para este contador de historias que aún, después del tiempo, el ganador, el campeón, el mejor de los mejores se acuerde de mi. Gracias Marc.

Recuerdo la primera vez que vi a Marc Coma en persona.Me había colado con una acreditaciòn que ahora no recuerdo, quizá de aquella web mía, no se. Fue en el Casino de Madrid, en aquel año 2003 en que hacía equipo con Telefónica y Repsol de patrocinadores con Nani Roma e Isidre Esteve. En su debut en el Dakar había sido sexto con aquella moto de Carlos Sotelo y en el segundo, mochilero del ganador y el eterno aspirante, acabó undécimo con la muñeca rota en las últimas etapas. Después llegaría todo lo demás. Pero la cosa es que el muchacho este brillaba. ¿No os pasa? Eso de ver a alguien que en teoría no es el principal, pero se nota desde lejos que es la libelula, que es el destinado a ser el más grande. A mi me pasó con Coma. Por ejemplo.

En 2005, después de un rato entre el lodo y la gloria, me llegó la gran oportunidad de mi vida, cumplir uno de mis sueños periodísticos: cubrir un Dakar. Ir, descubrir, contar historias reales de estos héroes, de la gente que allí vive, explorar el continente olvidado. No lo olvidaré. Y allí descubrí a mucha gente importante en mi vida, como Esteve por supuesto, siempre y por siempre. También a Marc. Recuerdo aquel día, en Tichit...

    La arena llegaba en oleadas, como si alguien la lanzara contra nosotros, el campamento era una utopía, las tiendas de campaña permanecían guardadas, el saco en la bolsa. Y en mitad de la nada solo se veía marrón, el suelo, el cielo, el horizonte. Aquel día dormimos media hora mientras esperabamos la llegada de los héroes. Y entonces apareció Marc, con la cara llena de arcilla, la moto por la mitad, los ojos rojos y el alma orgullosa. Fue el primero en llegar, aunque la etapa la ganaría David Fretigne con aquella Yamaha, y el catalán se ponía líder. "Me he hecho un hombre", nos dijo intentando olvidar el cansancio, caminando hacia la nada a punto de desmayarse. Aquello era el Dakar africano. Tuvimos que estar tres días en aquel lugar inhospito de Mauritania. Y ya en la madrugada, cuando pudo descansar un minuto, venía Marc a preguntar si había llegado uno u otro piloto. Muchas seguían en la arena perdidos y sin gasolina. Así era.

Ese año finalmente no ganó por poco, entre otras razones porque el Dakar no es una carrera, o no solo. Fue entonces cuando Coma y Esteve activaron la baliza de emergencia para que el helicóptero médico recogiera al gran campeón con su corazón roto, Fabrizio Meoni se dejó el alma en África. Pero en 2006 llegó su momento. Campeón.

 

¿Qué sientes ahora Marc? ¿Qué se siente cuando cumples un sueño? No lo se tío, nada, no se, no siento nada. Me dijo. Y desde entonces me pregunto a veces por el sentido de la vida, de todo.

Al año siguiente debía haber ganado otra vez, pero una trampa de esas dakarianas, un piloto rival al que se le dice por donde ir o así, dos españoles que navegan mejor que nadie que se pierden y se vuelven a perder y al final... en una camilla en Tambaocunda. En fin. Y al siguiente en Lisboa aún veo su cara de decepción, de cabreo, de rabia con la anulación del Dakar por las amenazas terroristas. Un año perdido en el que también ganó en las imposibles trialeras de aquel Dakar Series que se inventaron por los bosques rumanos y húngaros.

Marquito

 

Y en 2009, primer Dakar americano. Y primera victoria de Marc en Buenos Aires. Como no podía ser de otra manera.  Llegó 2010 y el lío de los neumáticos, ya había perdido antes de tiempo cuando su máximo rival llegaba los buenos y él los que se desintegraban. En fin... 2011, nueva victoria. Tercera. Y en 2012 primero los organizadores rescataron a Despres del barro después de que el catalán hubiera pasado por allí y a partir de ahí, después una avería y ...subcampeón. Al año siguiente una caída en el Rally de Marruecos le deja con el hombro tocado y sin Dakar 2013. Mala fecha. ¿Volvería Coma?

Volvió para ganar las dos siguientes ediciones. Y convertirse en pentacampeón dakariano. Les reconozco que me ha hecho especial ilusión y me ha emocionado esta quinta victoria de Coma. Primero porque le tengo mucho cariño personal, segundo porque creo que se hace justicia con él (no podía ser que Despres tuviera mas) y tercero porque con esta cifra ya sí se le puede considerar el mayor dakariano de la historia. Coma ha ganado en África y América, lo ha hecho con las gigantescas 900 y con las 450, con unos neumáticos y con otros, compitió contra los más grandes como Meoni, Esteve, Saintc, Nani, y también contra Despres y ahora con Barreda, el mejor de los nuevos que llegan. Es cierto que le faltaría ganar en coches, algo que sí ha logrado Peterhansel, claro. Y Nani. Pero... esto es un poco como en la F-1, ¿quien es mejor Schumacher o Senna? ¿Vettel o Alonso? No siempre es el que más títulos tiene. Pero además los de Marc son cinco. No son uno ni dos.

Es el mejor en navegación, tiene una forma física espectacular, es rápido y además posee el carisma de los grandes. Y esa timidez, esa humildad que le hace aún más gigante. Y esa verdad, sobre todo esa verdad.

Más allá de consideraciones deportivas, Coma ha pasado por circunstancias personales complicadas y en todo momento al final ha hecho lo que consideraba lo correcto. Este mundo dakariano es complicado para los pilotos, también para los estrellas como Marc. Y ahí, a pesar de los pesares también ha demostrado quien es.

Marc ha sobrevivido al Dakar para ser leyenda, ha ganado cinco veces y ahora está ante el dilema eterno, ¿otro intento para llegar a Peterhansel? ¿después otro para superarlo? Marc puede hacerlo. Sin duda. Y a mi me gustaría que lo hiciera. Pero también comprenderé que quiera irse a los coches y disfrutar más y mejor de su niño Luis y su Queralt. Haga lo que haga le apoyaré. Incondicionalmente. Pero Marc Coma, el noi de Aviá, el muchacho de la sonrisa eterna, el chico de la medalla de la virgen de Queralt para mi ya es el mejor de siempre. Querido Marquitos, aquí un amigo...

 

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