El blog de Manuel Franco
Hola, me llamo Manuel Franco y soy el nuevo enviado especial de AS a los grandes premios de Fórmula 1. También me podéis escuchar en la SER, en El Larguero y en Fórmula SER. Espero vuestra participación en esta nueva aventura.
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13/02/2012
Por Manuel Franco
Cuatro días en Jerez dan para mucho, para regresar a Madrid con un resfriado de esos que ponen los ojos pequeñitos, colocan cuarenta kilos de peso en la cabeza y provocan que la nariz parezca un pimiento, pero más allá de enfermedades que van con el tiempo, cuatro días en Jerez dan para darme cuenta de que de esto de la F-1 no sabe nadie.
Y es que, después de las cuatro primeras jornadas de entrenamientos de esta pretemporada en el circuito andaluz, la confusión era la nota predominante, qué dirían los clásicos. Allá va un ejemplo. La abertura o apertura en el frontal del morro del Red Bull. Un periodista italiano exclama aterrorizado, con ese artefacto van a sacar medio segundo por vuelta, de nuevo Newey lo ha vuelto a hacer, Ferrari está perdido... Un alemán va más allá alabando la genialidad del británico, pero también de su ídolo Vettel: Es posible que ese invento les de alguna décima, pero el pilotaje de Sebastian hará el resto y de nuevo volverá a ser campeón. Un español, en este caso no era periodista: Eso no sirve para nada, lo ha puesto Newey ahí para vacilar, a ver si los demás lo copian y se ríe de ellos. Un aficionado que pasaba por allí: Lo del Newey tiene mérito, pero Alonso esté año los va a pasar por encima a tos...
Pues eso. Porque después salió el Newey de marras, para decir que esa apertura o abertura sólo era para que los pilotos vayan fresquitos. Muy creible tampoco es, la verdad.
Ejemplo 2. El Ferrari. Un corresponsal de un conocido diario del país de la bota. Día dos de Felipe Massa. El coche es un desastre, ya pueden ir dando el título a Vettel otra vez porque se han vuelto a equivocar y tal y tal... Día dos de Fernando Alonso, Ferrari termina con el mejor registro. Las cosas han cambiado, tenían que arriesgar y han acertado, es lo que se espera de esta escudería, Fernando puede ser campeón. Ahí queda eso.
La realidad, la mía en este caso, que saber tampoco se mucho, aunque intento tirar de los que creo que saben un poco, es que el Red Bull está más evolucionado que el Ferrari, evidentemente, que ahora mismo están un pasito por delante en fiabilidad y que les será más fácil ir rápido desde el inicio. Y que el Ferrari tiene una buena base, es un coche en el que hay que trabajar mucho y que tiene un largo camino por delante, pero se puede confiar.
Más allá aventurarse demasiado, así que ni sí ni no, sino todo lo contrario...
PD. Se me olvidaba decir que me encantó ver a Pedro de la Rosa subido en un coche de F-1 y que le deseo toda la suerte del mundo a él y al equipo HRT, lo merecen. Go Pedro Goooo
Hasta la próxima, que será pronto. Prometo no teneros tiempo sin pasarme por este bar. Abrazos y besos
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17/01/2012
Por Manuel Franco
Se ha confirmado lo que para algunos era una secreto a voces, pero que poc@s habían asegurado con rotundidad, Bruno Senna se convierte en piloto de Williams F1 para esta temporada. El brasileño será el compañero de Pastor Maldonado en el equipo más sudamericano del campeonato. Bruno llega a la escudería de Sir Frank Williams por dos razones, la primera ocupa mas de 80% del gráfico de quesitos y es el dinero que trae, los patrocinadores que le acompañan, la segunda su talento, trocito más pequeño, pero necesario.
Bruno llega a un equipo Williams muy distinto de aquel al que quiso ir su tío Ayrton. Williams es uno de los grandes de la historia, el segundo equipo que más títulos de campeón del mundo tiene, nueve por los 16 de Ferrari y los ocho de McLaren y el tercero en victorias, 113, por las 175 de McLaren y las 216 de la Scuderia. Además, Williams ha completado 548 grandes premios con 126 pooles y 296 podios.
Pero casi todos eso datos son remoras del pasado. EL último título de Williams fue el que logró Jacques Villeneuve cuando Michael Schumacher se quedó atrapado con su Ferrari en la carrera de Jerez del lejano 1997, la última victoria la consiguió Juan Pablo Montoya en Interlagos en 2004 y el último podio fue el de Singapur 2008 de Nico Rosberg.
La última gran época de la escudería británica llegó tras su alianza con BMW en la época en la que Ralf Schumacher y Montoya revolucionaban los trazados del Mundial, sobre todo el colombiano. Pero tampoco entonces eran candidatos serios al Mundial.
Muy lejos queda aquel dominio de los años 80 y 90, casi un espejismo parecen ahora los increíbles Williams FW14 y el FW15. Y el ansia del mejor de todos los tiempos para los corazones, que no para la estadística, Ayrton Senna, en pilotar un coche de Grove. Después llegaría la tragedia.
Ahora con Sir Frank Williams viendo las cosas desde su voz lenta y humilde, apenas imperceptible, las cosas han cambiado para la escudería que ve como su rival británico McLaren ha sabido adaptarse a los tiempos, seguir siendo una referencia y para ellos la crisis económica ha llegado como una pesadilla de la que es difícil despertar, antes atraían a los grandes campeones, ahora tienen que aceptar el dinero de los que sueñan y sueñan mucho, con parecerse a ellos. Las cosas han cambiado en Williams de un Senna a otro. Sea como fuera, suerte Bruno. Y suerte a Williams, una escudería a la que estuvo a punto de ir un tal Fernando Alonso hace pocos años. Hubiera sido un gran reto... Resurgir, volver en el futuro a lo que se fue.
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15/12/2011
Por Manuel Franco
Durante toda la temporada he sometido a mis compañeros, especialistas, jefes de equipo y otro habitantes de la fauna del paddock un debate. ¿Lograría podios Alguersuari con el Red Bull? ¿Hubiera ganado alguna carrera con el coche de Vettel? Mi respuesta es sí. En ambos casos.
Ahora, cuando Red Bull ha decidido prescindir de Jaime en su equipo B, Toro Rosso, cuidado con esto eh... equipo B, segundo equipo sí, en el que sólo Sebastian Vettel, con un coche bastante mejor que el de este año, llevó a Toro Rosso a conseguir una victoria. Más de una vez, en conversaciones entre algo parecido a amigos, Jaime me ha contado que Marko le decía que debía ganar una carrera para subir a Red Bull.
Pues bien, no lo ha conseguido, Alguersuari no es Vettel, pero sí es un piloto con un cierto talento, una gran capacidad de trabajo y una importante evolución aún por delante. Tiene sólo 21 años, se ha visto sometido a una extraordinaria presión y ha luchado de tú a tú hasta con Michael Schumacher. Por ejemplo.
Ahora, con Red Bull en el mundo de la utopía, sólo le quedan dos opciones: retirarse o seguir luchando.
Tiene 21 años y aún puede volver a empezar. Desde abajo y ya sin el abrigo de esa gente de Red Bull que ahora, mucho, descubren como son en realidad.
Creo que Alguersuari debería fichar por HRT. La antigua Hispania, con De la Rosa como piloto, Pérez Sala de jefe de equipo y una gente que parece que apuesta por el proyecto a medio plazo, sería un destino en el que demostrar que aún tiene cosas que aportar en la F-1 . ¿Sería un paso atrás? Sí, sin duda. Pero más atrás sería estar fuera de la F-1 y a veces hay que tomar impulso de esa manera. Un equipo español con un antiguo piloto como jefe, el veterano más querido por la afición y nuestra más firme promesa sería un sueño para todos y todo el mundo lo apoyaría. Si encima contarán con alguna empresa nacional que quisiera apostar por este proyecto sería perfecto. Se debería intentar. ¿Qué Alguersuari merece un sitio en Williams? Por supuesto, es mejor que Maldonado, por ejemplo. Pero seamos realistas, pidamos lo posible. HRT debería ser el destino de Alguersuari.
PD. Permítanme lo que siguen este blog, unas pocas incursiones en el mundo deportivo de la F-1. Antes de fin de año estará el final de los viajes. Besos a tod@s
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27/10/2011
Por Manuel Franco
Peripleando*. Japón y Corea. Extraños en Oriente
*Peripleando: Dicese de dar vueltas alrededor del mundo dos semanas seguidas viviendo la Fórmula 1.
Vuelo Lx1709 Swiss Air. Zurich-Nueva Delhi. Estamos cruzando el mar Negro cerca de Yalta, en el lugar de destino son las 19:19 horas.
Escucho a Adele, una de esas de voz que calma el alma con su poder, heredera de la magia deshecha por el alcohol de Amy, que ya solo canta en el cielo. Esta semana ha sido dominada por la muerte. Y sus ecos aún resuenan en mi interior. Se fue el último ganador de las 500 Millas de Indianápolis y el penúltimo campeón del mundo de 250cc. Dan Wheldon y Marco Simoncelli siempre estarán en el recuerdo de los que amamos los deportes de motor, esos en los que los pilotos echan su vida a los dados del destino sólo ayudados por un talento sobrenatural para ir en un aparato de carreras. El italiano se fue dejando un vacío increíble en aquellos que le conocieron, se ha marchado ese que siempre muere en las películas, no era el mejor, pero era muy bueno, era especial, distinto y eso siempre dejan este mundo antes de tiempo. Quizá porque necesitan menos tiempo para dejar huella, pera que se les recuerde, para que los demás les echen en falta, quizá por la magia... Ellos ya vuelan por el cielo. Sí, estoy seguro de que existe. Cada uno tiene el suyo, sea como fuera, sea donde sea, hay algo más allá. O quizá volvamos aquí. Quien sabe...
El viaje a India es uno de los más emocionantes de este año. Ya estoy dentro. Hace días, quizá incluso sin prestar la atención debida a los que la merecen cuando estoy en Madrid, pero a veces es inevitable. Lucho contra eso también. A veces lo consigo. Pero antes de India la F-1 ha completado su segundo periplo del año, el más impactante. Japón y Corea. Los periodistas que formamos esta tribu de las carreras, cada vez más pequeña por la crisis económica y de resultados, llamamos periplo cuando hay dos grandes premios consecutivos. Y esto es lo que pasó en Japón y Corea, dos países absolutamente fascinantes, pero muy distintos.
Ciertamente podría quejarme de los viajes, del cansancio, de las pocas horas que se duerme por ahí, de acostarme escribiendo y levantarme hablando, de los aviones y de cuanto se echa de menos a la familia, pero no lo haré. En primer lugar porque me siento un privilegiado por vivir este trabajo, en segundo lugar porque no me gustan los que se quejan, la vida es un instante y estamos aquí para intentar vivir, disfrutando cada momento y sólo la enfermedad debería ser capaz de teñir de gris nuestros días. Así que gracias a la vida por este tiempo...
Esta vez en Japón tuve uno de los grandes regalos del año, después de Suzuka (un lugar que parece de película de catástrofes con sus posts de la luz a cada paso) , donde viví un pequeño terremoto de casi cinco grados en las escala Richter, que apenas me despertó y descolgó el teléfono de la habitación, de la minúscula habitación de mi hotel, pude pasar un par de días en una de las ciudades más espectaculares que conozco: Tokio. Si alguna vez podéis ir, por favor hacedlo. Ahora suena Alicia Keys y su piano prodigioso. Únicamente ver, sentir, el cruce de Shibuya merece la pena el viaje. Es ese sitio donde confluyen a la vez cientos de personas cruzando a la vez mientras los edificios exhiben sus letreros de colores y las enormes pantallas brillan en lo alto de centros comerciales solo para mujeres o para hombres, o donde se juega al pachinko, ese extraño juego de mesa imposible de entender.
En Tokio estuve en un gran hotel, el Prince Park Tower, junto a la torre de Tokio, una especie de imitación de la Eiffel de París pintada de rojo que en la noche es bella y en el día un amasijo de hierros. En ese hotel parecía que, en cualquier momento iba a aparecer Scarlett Johansson para enamorarse de ti en mitad de la noche. Pero no, no pasó. La habitación me vio contar las horas de la noche en algún día perdido en la ciudad. Ahora pasamos por una ciudad llamada Batumi, me acuerdo de mi amigo Warri y de ese equipo de la universidad, el Dinamo Batumi, mientras Norah Jones canta para que la quieran y enseña miradas de ángel.
En Tokio, junto a mis colegas de la Sexta y mi amigo Miquel, descubrí la ciudad, tiendas extrañas, edificios enteros donde los videojuegos reinan, comimos la mejor pasta del mundo en el edificio Sony (según unos pocos entendidos) y cenamos en un restaurante regentado por un japonés-cubano aficionado a Ibiza en el que Tarantino se inspiró para el decorado de Kill Bill. O eso dicen. Compre bombones de Armani y vi como la gente aún llora a un Steve Jobs que, al parecer, les cambio su mundo. Mientras todo esto sucedía, Fernando Alonso paseaba su rabia de campeón destronado por la ciudad y Sebastian Vettel, nuevo bicampeón, hacía lo mismo con su felicidad. Ambos iban tranquilamente por Ginza sin que nadie reparase en que un par de leyendas del deporte mundial caminaban sobre sus pasos.
De camino a India, recuerdos de Oriente espera con voz rota cuando comenzamos la bajada desde las antiguas repúblicas soviéticas. Japón es uno de los mejores países del mundo. En el viaje leí un libro, Flores de otoño, escrito por un superviviente de la primera bomba atómica, estremece pensar en lo que sucedió allí no hace tantos años. En lo que ha pasado este mismo año con el terrible terremoto. En el Shinkasen, el primer tren de alta velocidad del planeta, vi que mi ruta terminaba en Hiroshima y estuve a punto de terminar allí. Después intenté ir a Fukushisma, pero se necesita un permiso especial si eres periodista, al parecer. Japón sobrevive, puede con todo, una isla en mitad del océano donde están algunas de la mejores cosas del mundo y con unas gentes apasionadas, dulces, amables, un paso más allá en la civilización.
Después llegó Corea. Allí las cosas son más grises, pero es un país que se levanta, a pesar de estar dividido en dos mitades contrapuestas vestigio de un universo de dos bloques que una vez existió. En Seúl, donde inevitablemente me parece ver a Ben Johnson corriendo por las calles, está uno de los mejores aeropuertos del mundo y se pueden ver a bellas azafatas esperando a soldados dispuestos a morir por su patria quieran o no en una frontera. Allí el gran premio se disputa lejos de la capital, en un extraño lugar llamado Mokpo. La intención era revitalizar la zona, pero la crisis también golpea a los especuladores de los tigres asiáticos y donde iba a haber un circuito semiurbano con el mar acariciando la penúltima curva, las olas siguen estando lejos y solo hay un par de hoteles en el pueblo, el resto son los famosos moteles (ver:
http://blogs.as.com/manuel_franco/2011/10/en-el-adameve-motel-del-desamor.html).
Ahora es Diana Krall la que aparece en escena con su clase de rubia talentosa, un par de jubilados catalanes comen bombones suizos y delante apasionadas del yoga preparan su mente para llegar a India, aunque aún sobrevolamos el mar Caspio.
Corea fue un gran premio de recuerdos, de un pasado mejor, hace un año, con cinco pilotos peleando por el título y un español ganando y liderando un Mundial que parecía suyo, pero no lo fue. Ahora el rubio alemán domina sobre el resto de los mejores. Sin compasión. Y todos esperan ya 2012. Pero mientras llega el esperado año de la reconquista, aún quedan tres carreras para disfrutar de la F-1. Y es que más allá de resultados lo que es cierto es que este año ha sido espectacular en las carreras, muchos más adelantamientos, un piloto en estado de gracia como Vettel, un genio herido como Alonso en el mejor momento de su pilotaje con un coche de leyenda hecha pedazos, la batalla Button-Hamilton, la lucha de Alguersuari por un puesto que merece, una revelación como Sergio Pérez... tantas cosas por contar.
Desde Japón pasé por Dubai, sin dinero y con angustia, culpa mía, cerca del último aviòn conocí a unos personajes, venían de Filipinas y hace años seguían a Alonso vestidos de toreros y al Real Madrid. Me hablaron de Fernando y de la Novena. Algunos esperaban la décima. Buena gente.
Y sobre todo los lugares. India espera y espero que sorprenda como espero. Mientras disfrutemos de la vida, en el avión alguien enciende una luz para leer su guía de Nueva Delhi, otros ríen con los locos de Las Vegas y sus dientes perdidos, alguno espera mirando al infinito y yo siento que la vida es maravillosa. Suena Viva la Vida, Coldplay gravita sobre este texto. Y es que una ve leí en un libro, creo que se llamaba La suerte de mi destino, que la vida no es para pensarla sino para vivirla. Vamos allá...
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15/10/2011
Por Manuel Franco
DESCUBRIENDO EL MUNDO. COREA DEL SUR
Miro por la ventana de Yeongam y veo el mar, una isla enfrente y campos de matorrales resecos donde parece que, en cualquier momento, va a aparecer un regimiento de los soldados Bufalo de la Guerra de Corea reptando como reptiles. Extraño lugar este. La F-1 llega a Corea del Sur y todo sigue igual que el año pasado, aunque el circuito ya está terminado del todo, pero no, no hay nada de lo prometido, de aquellos hoteles fastuosos que se anunciaban, menos aún de que el mar hubiera llegado hasta las últimas curvas en una suerte de Mònaco de mentira, no hay nada y eso sigue siendo Mokpo, ciudad de vacaciones. En este lugar donde la noche es el día la vida sigue como ayer. El sol brilla rojo.
Y el contraste ha sido duro, después de estar dos días en Tokio que ya os contaré, en un hotel donde la suerte vino a visitarme, llegué a Seul, tras un día perdido en la basura (y en estos tiempos lo peor que se puede perder es el tiempo), aparecí en Gwanju y de ahí viaje con Jaume Sallarés y Checo Pérez a Mokpo. Los amigos de la Sexta me habían conseguido un motel aquí, la otra opción era estar a dos horas como el año pasado, que en algún momento fueron casi cuatro entre atascos y perdidas. El tiempo. Otra vez.
Así que al Adam&Eve, uno de los mejores moteles de la ciudad. Pero al llegar allí no había habitaciones hasta el dia siguiente. Estaban ocupadas. Claro...
“Si tiene algún problema durante la noche, por favor, no duden en llamadme, aquí le apunto mi teléfono” dice Gon Jun con un inglés perfecto, sudadera con capucha y pinta de estudiante de Princeton. ¿Problema? ¿No tiene por qué haber problemas? “Eh... no, no, claro, pero tome mi móvil. A cualquier hora eh”. Es la una y media de la madrugada cuando llego a Mokpo después de haber salido a las nueve del siempre recordado hotel de Tokyo, el cansancio pesa y los párpados se caen sobre los ojos como persianas que cerrara un gigante encima de mi cabeza. El motel Adan y Eva tiene todas las habitaciones llenas y Gon nos lleva a otro cercano, el Royal Windsor, ejem... En la recepción una señora sale de un habitáculo inmundo y mira con recelo al visitante, de una puerta sale un coreano que podría ser perfectamente el jefe de la mafia local. En los pasillos cientos de discos de DVD con todo tipo de escenas porno en la carátula, suelo pringoso... Pero Gon mantiene la compostura, a duras penas, y me enseña la habitación. “Mr Franco esta es su estancia para esta noche. Solo para esta noche, de verdad, lo prometo. Lo siento, lo siento”. Abre la puerta y ahí está, son siete y ocho metros cuadrados con papel en las paredes de flores extrañas, todo tipo de cremas, cuatro paquetes de pañuelos de papel, dos quimonos colgados de una percha en un ventilador de esos que salen en las películas de Vietnam y, eso sí, una televisión LG de 50 pulgadas. Para ver bien... Y un ordenador con pantalla gigante también. ¿..? Como no sea para contarlo después en un blog. Podría hablarles del cuarto de baño, pero ¿para qué? Se trata de uno de los conocidos moteles por horas de Mokpo, la ciudad que recoge a la F-1 y donde apenas hay dos hoteles de verdad, en uno están los pilotos, en otro el personal de los equipos y los periodistas más listos. Ninguno español. Casualmente. Los organizadores del gran premio prometieron alojamiento decente para este año, pero está como en 2010, en Gwanju, a casi dos horas en coche más atascos.
En peores plazas he toreado, Dakar y esas cosas..., pienso intentando no pensar en para qué se utiliza este sitio normalmente y quien puede aparecer por la noche. Me meto en la cama y cojo una pulga con la mano, más allá hay otra. Es sólo por esta noche...
La noche fue de apenas dos horas de sueño, era complicado dormir pese al cansancio. Y al día siguiente llegó el esperado Adan y Eva, en español del original. Donde todo era parecido. En el paddock el aire es denso, ahoga, hay poco que mirar, poco que ver, casi nada que decir, pero hay que trabajar. A pesar de todo, la última carrera en Japón fue una de las más vistas del año a pesar del horario y llegó a casi el 40% de share en España. Esto de la F-1 ha llegado para quedarse.
Muchos compañeros se van a casa hasta el próximo año, el batallón de Australia mengua, a algunos se les echa de menos mucho, a otros algo. Ahora estoy por ver si la solidaridad existe en esto de la F-1, vengo del Dakar donde lo mio es tuyo y lo vuestro nuestro. Veremos...
Son muchos días en esta suerte de vivir el sueño de una vida viajando por el mundo. A veces se hace duro. Y más cuando sus sonrisas están lejanas. El tiempo pasa en las noches del Adan y Eva, hoteles de mentira que la F-1 ha hecho suyos, motel del desamor, aquí solo se puede amar a la lejanía.
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28/09/2011
Por Manuel Franco
Estos días ha salido en AS un reportaje sobre el lustro que va a hacer Fernando Alonso sin lograr el título mundial de Fórmula 1. Y yo, antes de escribir el clásico post de viaje, que será pronto, sobre Singapur, os pongo aquí mi opiniòn sobe lo que podría haber sido y no fue. Salió un adelanto en el periódico, pero aquí esta el original y aumentado. Yo creo que Alonso debería tener los mismo títulos que Fangio, cinco. Y ahi va la explicaciòn. Sería así si en McLaren le hubieran dado la confianza que merecía o hubiera fichado por Red Bull.
Fernando Alonso podría estar en el segundo puesto de la estadística junto a Juan Manuel Fangio, dos de habla hispana. Podría. Pero no está. Allá va la opinión, con permiso. Si las cosas hubieran sido como deberían, es decir si hubiera contado con la confianza de McLaren y en Ferrari fueran como eran el español tendría, además de sus dos coronas con Renault, las de 2007 y 2008 con el equipo británico y la de 2010 con el italiano. Y es que si Ron Dennis hubiera dado al bicampeón que ficharon las armas y el apoyo que merecía sin duda hubieran vencido en 2007, de hecho terminó con el mismo número de puntos que su compañero a pesar de todos los problemas, y un año después hubieran luchado de igual a igual y también hubiera ganado. Aunque eso es opinable, claro. En 2009 no se le hubiera escapado el título a Button con su Brawn. Pero en 2010, con un poco más de ayuda de Ferrari, recordemos que terminaron terceros en constructores, el asturiano también se hubiera proclamado campeón en su primer año con la Scuderia.
Esa es una primera parte, la segunda es si, como pudo haber hecho, hubiera fichado por Red Bull después de dejar McLaren. Se hubiera pasado un año, 2008, casi en blanco, pero estoy seguro de que en 2009 hubiera ganado su tercer título con el coche de Newey, hubiera repetido la pasada temporada sin duda y qué decir de lo que hubiera sido capaz de hacer este año con el monoplaza que ahora lleva Vettel. Otros tres títulos más a unir a los de Renault.
Todo esto es muy opinable, pero esta opinión es la mía. Espero la vuestra. Gracias a tod@s.
Pero eso no ha pasado...
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09/09/2011
Por Manuel Franco
Bélgica. Un año.
La vida es para vivirla, no para pensarla, pero en ocasiones en inevitable sentir. Y aunque de camino a Spa desde el aeropuerto de Bruselas intentaba no echar el corazón atrás no pude evitar recordar que hacía un año desde que comencé mi aventura en la Fórmula 1. Un año atrás estaba de vacaciones con mi familia en Dénia cuando sonó el teléfono y mi vida cambio. Así sin pretenderlo, sin buscarlo, pero esperando una oportunidad así me encontré con una aventura sorprendente, descubrir el mundo subido a un deporte que me apasiona desde siempre, pero más aún desde que un muchacho asturiano transformó este espectáculo en una necesidad para muchos cada fin de semana en España.
Un año ya desde que escribí mi presentación en As ( http://blogs.as.com/manuel_franco/2010/09/aqu%C3%AD-un-amigo.html) , en este blog que es vuestro, desde que dejé el Dakar de mi vida para contar las cosas que pasan en la F-1.
Muchos me habéis criticado, probablemente con razón, porque este blog es excesivamente personal, a otros os encanta, pido disculpas de antemano a los primeros porque en esta ocasión ya advierto de que aquí os contaré lo que siento después de un año de F-1 como periodista profesional. He intentado contar las historias que pasan en este deporte, con la mayor honestidad posible, intentando conservar mi estilo, si es que lo tengo, y pensando en vosotros. Espero haberlo conseguido. Si no lo hago, decidmelo.
En primer lugar os diré que nadie sabe de F-1. Que no os engañen, no os dejéis. Nadie. Y desde luego mucho menos los periodistas, los hay que tienen más conocimientos que otros, evidente, pero saber lo que se dice saber, ninguno. Mucho menos yo. Y es que la F-1 es un deporte tan complejo que cuando parece una cosa, al día siguiente en la pista es otra.
Muchos me preguntáis cómo es Alonso, alguno incluso como es Alguersuari. Fernando es una estrella del deporte mundial con trocitos de vida en los que la normalidad se cuela por una rendija. Podría decir mucho más, pero creo que esa frase le define. Jaime está en formación. También podría decir más, pero ahí queda dicho casi todo. Los dos me han tratado de una manera excepcional en todo momento, siempre amables, respondiendo a mis preguntas con normalidad. Impecables hasta ahora. Gracias.
En el apartado de la gratitud tengo que dejar en un lugar muy alto a mis compañeros de profesión, desde el primer momento me acogieron y, aunque es cierto que la tribu está formada y hay que pedir cita para entrar, también es verdad que nunca me he sentido un extraño entre esta panda de mitos locos que siguen las carreras por el planeta. En este pequeño mundo de los enviados especiales hay gente que escribe realmente bien, otros que son capaces de sacar noticias de una piedra en el camino, incluso los hay que podrían relatar lo que pasó hace 30 años sin inmutarse, pero más allá de todas esas virtudes están los que son capaces de ayudarte cuando lo necesitas. Y ahí han estado unos más que otros, pero han estado casi todos. Especialmente mi compañero Carlos Miquel. Claro. Álvaro, Jacobo, Álvaro, JC, Oriol, Miguel, Jaime, Nira, María José, Laia, Juanma, Víctor... la verdad es que he empezado a escribir nombres, pero salian demasiados y alguno quizá no estaría, así que, en fin, ellos ya lo saben. Gracias.
Desde luego no hubiera podido contar lo que cuento y casi siempre me dejan hacerlo sin la ayuda de mis compañeros en la redacción de As, por supuesto gracias al redactor jefe de motor Raúl Romojaro por tantas cosas, pero sobre todo por confiar en mi y a mis colegas Rafa Payá, Héctor Martínez, Mela Chércoles (hermano Chema) y a Mónica Arias que diseña las páginas como si estuviera mirando la tele en el salón de casa. Son gente de talento, profesionalidad y capaces de hacer cuatro páginas con mi nombre si hiciera falta. Eso no lo tiene todo el mundo. No me quiero olvidar de mi director Alfredo Relaño, por sus buenas palabras y por decir siempre cuando le gustan las cosas que escribo, saberlo es una ayuda mucho mayor de la que pueda pensar, y a Alejandro Elortegui, por la confianza y apostar por mi. Gracias.
También a la gente de la Cadena SER, desde Javi Hoyos a José Ramón de la Morena pasando por Gallego, Marta Casas (por supuesto), Escorial... la jefa Laura Martínez a la que echo de menos y ante todo David Alonso, ese tío loco que es capaz de dejarme el micro desde los circuitos para que disfrute un rato contando lo que pasa en la pista. Es un honor poder estar en la mejor radio de España. Gracias.
Me acordaba de toda esta gente y los que viven en mi alma mientras llevaba un Citroën C3 por las autopistas belgas, en eso no hemos mejorado el año pasado me dejaron un Mercedes Clase B, cuando aparece el desvío a Spa y aparecen los árboles, el bosque de las Ardenas, la piel comienza a erizarse... Y él, del que siempre me acuerdo desde aquella mañana en la que se fue de viaje a la eternidad, aparece en el cielo para guiñarme el ojo orgulloso de su hijo. Gracias Pa.
A lo lejos suenan los coches y se ve Eau Rouge, donde Senna veía a Dios, donde los monoplazas vuelan sin saber lo que hay al otro lado, así es la vida, nunca se sabe lo que viene después, por eso siempre es bueno aprovechar el instante más allá de lo que se pueda, por eso es imprescindible decir que sí cuando te proponen recorrer el mundo aunque el momento no sea el de ayer y ahora esperen dos niñas increíbles en casa cada vez que me voy al otro lado, pero no hay nada como regresar, es lo mejor de este trabajo, por eso gracias a ti, siempre a ti. Por el aire.
PD: Espero poder continuar como hasta ahora varios años más al menos. Y contar un título de Alonso. Y contar victorias de Alguersuari. Incluso el debut del hijo de un amigo... pero sobre todo espero contar con vosotros y es que las gracias más especiales por este año mágico, el primero, es para los que cada día compran y leen su diario As. GRACIAS.
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06/09/2011
Por Manuel Franco
Las gotas golpean la tienda de campaña con la bandera de Francia en lo alto, mientras fuera unos ingleses luchan contra la lluvia para hacer una hoguera. Son las ocho de la noche del sábado y el camping improvisado a las afueras de Spa está lleno. O casi. A la mañana siguiente, decenas de autobuses llegados de toda Europa se agolpan junto a las carpas de mil colores. Sale el sol y los atascos son inmensos en los accesos donde las casitas de muñecas invitan a quedarse a vivir. En el circuito aparece Eau Rouge y Senna rodeado de flores junto a su homenaje belga. Uno más.
Dentro, alguien dice que ha visto a un gran actor español. De pronto aparece por allí. Ahora es Mackie Messer y lleva las patillas del delincuente que enamora a la hija del rey de los mendigos en el Teatro Fernán Gómez de Madrid, pero Luis Tosar alcanzó su obra maestra interpretando a 'Malamadre', el protagonista de 'Celda 211', película con la que ganó el Goya al mejor actor. "Hombre, pues sí, es verdad que algo se parece", dice el gallego mientras le recuerdan que en la parrilla el puesto de su personaje en la cinta carcelaria lo ocupa Pastor Maldonado. Se ríe Luis, cada vez más, a medida que encuentra el parecido. Tosar es amigo de Pedro de la Rosa desde que se conocieron en un evento y estuvo invitado por el probador de McLaren en Spa.
El artista es un enamorado de la F-1, echa de menos al Alonso de Renault y considera una "tremenda injusticia que De la Rosa no esté en la F-1 porque es un gran piloto". Lo dice con la nobleza de la gente buena, pero al verle en cualquier momento parece que va a mutar y uno piensa que si Pedro de verdad quiere volver a las carreras, no tiene más que decir a Luis que se pase por cualquiera de los equipos, baje la mirada, ponga esa voz que él tiene y cualquiera de los jefes no tendrá más que decir sí con la cabeza mientras tiritan ateridos y no por el frío belga.
Así es este genio del cine que estuvo en Spa descubriendo una de sus pasiones. En Spa, donde los pinos susurran historias a los viejos campeones...
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04/08/2011
Por Manuel Franco
Uno no sabe qué encontrará al llegar a Hungría, quizá leyendas de antiguos emperadores austrohúngaros, quizá enormes bloques de hormigón convertidos en casas vestigios del comunismo, quizá un río increible que destroza Budapest en dos barrios reconciliables, quizá las mujeres más bellas de Europa, quizá... sea verdad todo eso y más porque Hungría es un país que merece la pena visitar. Es el lugar de nuestro continente que más veces he visitado y siempre me sorprende, aunque esta vez lo vi gris...
El circuito de HUngaroring está tan anclado en el pasado que, en la sala de prensa, a la izquierda, ya sin teléfonos, se conservan los cajetines de madera de la época en la que los periodistas eran reporteros de verdad y cantaban los reportajes a las taquígrafas que, pacientes, mecanografiaban la noticia en las redacciones. Hungaroring es así, un viaje en el tiempo que demuestra que lo anterior, a veces,e s igual de efectivo y que con las mismas sillas de hace veinte años siguen ahí y tienen mejor madera que los muebles de ahora. Es fácil llegar al circuito de Hungaroring desde la Plaza de los Héroes, junto al zoológico y uno de los mayores parques de Budapest, por la M3 pronto aparecen carteles y más carteles e incluso dejan un carril de la autopista para los invitados, pilotos, equipos y la prensa.
Desde ahí, previo control de policia, se llega al cartelito que anuncia la Avenida Bernie, un guiño al gran jefe que hace cinco años, cuando renovaron el contrato los organizadores con la FOM, tuvieron con el ahora octogenario inglés. Dicen que Ecclestone sonríe siempre cuando pasa por esa pequeña carretera entre los campos y con el parque acuático al fondo. Después, está el letrero enorme: Hungaroring, el circuito húngaro, en español en el original. Y al lado un piloto lucha contra el viento en un monoplaza de hierro de inicios del siglo XX. Es la estatura conmemorativa de Ferenc Szisz, el ganador de la primera carrera que llevó el nombre de gran premio en la historia del automovilismo. Era húngaro nacido un 20 de septiembre de 1873 en Szeghalom, fue cerrajero y estudiaba mecánica en sus ratos libres, viajo por toda Europa y en Paris conoció a los hermanos Renault. Cuando Marcel Renault perdió la vida en la París-Burdeos-Madrid de 1903 su hermano Louis dejo de correr y fue Szisz el que defendería a la marca en el Grand Prix del Automobile Club de France de 1906 en Le Mans. Con su Renault AK de 105 caballos y neumáticos Michelin ganó la carrera y se hizo leyenda. Después defendería Francia en la Primera Guerra Mundial, pero eso ya es otra historia...
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26/07/2011
Por Manuel Franco
Casco en la mano, pelo hacia atrás, mirada altiva y una flecha de plata a su lado, como un perro fiel que le acompañó hacia la gloria. En Nurburgring, en el mundo, en la historia... Dos horas después de escuchar, por primera vez en el día, el río que discurre junto al hotel Dorint de Bad Neuehar aparece la estatua de bronce fundido pintada de gris de Juan Manuel Fangio, ganador en 1954 con su Mercedes W196, como un presagio de que entras en otro universo, en un ambiente de carreras único. La F-1 trata de expandirse, pero la F-1 es Europa, sobre todo y ante todo. Mónaco, Silverstone... Nurburgring.
La autopista desde Frankfurt termina con las velocidades más allá del limite aconsejable y la carretera que lleva hasta Nurburg recibe con un atasco interminable. Lleno en el GP de Alemania. Son 25 kilómetros de coches y más coches andando a trompicones, igual un Maserati que un Mercedes preparado por AMG o una especie de Volvo ranchera lleno de noruegos con cervezas y cigarros en las ventanillas. A los lados los pinos llenan el paisaje y la Policia se empeña en intentar una solución para lo inevitable, la carretera se abre a dos carriles, pero el atasco sigue, una hora y media para 25 kilómetros...
Llegando a la pista surge a la derecha el circuito antiguo con sus pintadas y los árboles como muros de Canadá, y los campings con banderas alemanas y algunas de Ferrari, recuerdo de otra época, casi naranjas por el paso del tiempo. El azul Red Bull se impone, poco a poco, son muchos los que aún se resisten a cambiar a Vettel por Schumacher.
Ya en el circuito, en la entrada de la prensa surgen como un regalo los boxes antiguos, construidos en 1927 y que, desde este año, llevan el nombre de un piloto de leyenda. Son como pequeñas cuadras de caballos, madera en la parte baja, pequeños como un escondite, con enseñas nacionales en el exterior y una placa que recuerda al piloto homenajeado. Se respiran carreras. Más arriba, un túnel con el perfil del circuito construido con los nombres de los ganadores, de coches y de motos, ahí en lo alto a la izquierda aparece un tal Fernando Alonso.
Y Schumacher, en grande. Siempre el Kaiser, como Von Trips que pudo ser el primer alemán campeón en los años del inicio de todo pero Monza 61 inició su leyenda y se dejó la vida para dejar su puesto al hijo del hombre al que vendió su kárting en Kerpen, Rolf Schumacher. Nurburgring, museo de carreras, atascos necesarios, Fangio de bienvenida, boxes para la imaginación y Von Trips, como recuerdo de que los momentos no vuelven.
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