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BOX 19

El blog de Manuel Franco

Hola, me llamo Manuel Franco y soy el enviado especial de AS a los grandes premios de Fórmula 1. También me podéis escuchar en la SER, en El Larguero y en Fórmula SER. Espero vuestra participación en esta nueva aventura.

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martes, 28 julio 2015

Por Manuel Franco

Hungría, aire para Alonso

HUNGARORING ALIVIÓ A FERNANDO DE LA F1 Y DE MCLAREN

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El asturiano compitió en una carrera por primera vez esta temporada y se llevó una alegría en un fin de semana en el que cuestionó su futuro en este deporte.

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Manuel Franco/ Budapest

Tener luz o vivir en la oscuridad. Ahí reside el misterio de la vida. Les cuento, los amigos siempre preguntan por Alonso. Y los que no lo son tanto. Al regresar a la redacción de AS después de cada viaje por el mundo los compañeros comentan la situación del asturiano, al comprar el periódico o pasear por el parque con mis hijas. ¿Cómo ves a Alonso? Pero hay una aficionada que conocí en mi primer gran premio en Spa que a veces me escribe y va más allá. ¿Le brillan los ojos? Al fin, le podré contestar que sí, en Hungaroring el astur volvió a tener brillo en los ojos. ¿Será el amor? Sí, pero no sólo...

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Y es que, es cierto que Fernando ha dicho una y mil veces que está disfrutando del proyecto de McLaren Honda, que la cultura japonesa, que pretende devolver la gloria a este equipo partiendo de cero, que los tiempos mejores volverán, que la palabra paciencia es su amiga, que… Pero Fernando, feliz en su vida personal, ilusionado con su nueva aventura en McLaren y la F-1 no podía ocultar en determinados momentos de la temporada su comprensible decepción. Sobre todo en Canadá y Austria después de España y Mónaco donde parecía que el coche iba a ir mejor. Porque lo que ha encontrado no es lo que esperaba. Realmente el doble campeón español no podía pretender ganar en las primeras carreras, ni estar en el podio o quizá ni entre los cinco primeros, pero de una escudería como McLaren y un fabricante como Honda no era entendible una situación en la que los coches se rompían carrera tras carrera, los motores apenas tenían potencia y llegar a los puntos parecía una quimera. Por mucha voluntad y fe que tuviera el asturiano la situación era muy difícil. 

 

A todo esto se unía la situación de un deporte como la Fórmula 1 del que Fernando a veces se siente hastiado, aburrido, harto. La falta de test, de evolución, los coches lentos… El pasado sábado por primera vez hizo unas declaraciones en las que mostraba su deseo de competir en otras categorías y la posibilidad de dejar la F-1. No es algo nuevo.

 

El pasado año, tras acabar su relación con Ferrari, decidió aceptar la oferta de McLaren, pero estuvo a punto de tomarse un año sabático. En el equipo inglés le hubieran esperado, pero Fernando decidió subirse a bordo desde el principio. Ahora, la intención del asturiano es concluir su contrato de tres años con McLaren Honda, pero todo dependerá de los resultados y de la valoración que vaya haciendo del proyecto, así como de lo atractiva que pueda resultarle la nueva F-1 que se plantea para 2017.

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De cualquier manera, el GP de Hungría ha sido para Alonso como meter un gol en los minutos finales de la primera parte de un partido de fútbol cuando vas perdiendo por goleada. A partir de ahora encara el próximo tramo de la temporada con otra fuerza, sabe que las dos próximas carrera van a ser malas (Spa y Monza), pero aspira a sorprender en Singapur. A seguir brillando. 

 

Archivado en Deportes , Descubriendo el mundo , Formula 1

miércoles, 08 julio 2015

Por Manuel Franco

Silverstone es diferente

AS vivió la carrera con la afición británica en una jornada con muchas celebridades en el circuito. Caroline y Michelle no suelen ir a la Fórmula 1, el de Silverstone era su primer gran premio y sufrieron tanto como disfrutaron. Y es que las dos estaban en uno de los campings que rodean el circuito y tuvieron que soportar la lluvia que apareció, como era de esperar, en Inglaterra. Pero no fueron unas gotas, sino un auténtico aguacero. Sin embargo, en el momento de la carrera que este enviado especial de AS vio con ellas y parte de la afición inglesa en algunos momentos, eran felices. P1040419 (1)
Muy felices. Porque ellas son fanáticas de Lewis Hamilton y Lewis Hamilton ganó. Es curioso que no llevasen camisetas o una simple gorra de Mercedes y su ídolo, pero tiene explicación. Doble. Una es que son mujeres y coquetas, es decir les gusta ir con su ropa habitual, aunque estas dos ejecutivas londinenses se habían puesto zapatillas de deporte para la ocasión. La otra es que son muy inglesas y consideran que… “Lewis siempre será de McLaren, es allí donde se hizo piloto y se hizo hombre y debería haber seguido siempre en McLaren, pero claro ahora no ganaría, sería como Alonso”, concluyen, con sonrisas. Pero para encontrar aficionados al asturiano hay que irse a otra parte del circuito, atravesamos el paddock unos momentos, para llegar a lugar donde hay banderas españolas y asturianas. P1040424 (1)
Allí, Alberto y su novia Valeria nos recuerdan que una vez existió la llamada Marea Azul. Ellos estuvieron, están y estarán siempre. Justo cuando hablo con ellos, Alonso pasa por delante y va a puntuar en su primera carrera. Antes había abandonado Carlos Sainz y había comenzado a llover. La lluvia no es nada para la familia de Esther Smith, que lee The Sun con su niña rubia mirándola y el pequeño dormido en su carrito con unos cascos azules protegiendo sus oídos. Él se llama Lewis. Sí, por Hamilton. Y lleva viniendo a Silverstone desde que nació. Hace unos años ya nos encontramos con esta familia en otro reportaje para AS. çElla, como otros tantos, estuvo en el coche casi siete horas desde la capital a Silverstone el pasado viernes de este gran premio. Y es que pese a la lluvia o el sol, este circuito es uno de los que más afluencia de público tiene en autocaravanas y tiendas de campaña. P1040450
De nuevo, la mayor parte del público iba con el kit de lluvia, botas altas de goma, chubasquero, termo con te... Inglaterra is diferent, Silverstone es diferente. Antes de la carrera, en la parrilla de salida, muchas celebridades, entre ellas la mayor parte de las Spice Girls, todas menos Victoria, aunque sí estuvo Romeo, uno de sus hijos con Beckham, le trajo una hermana de la Spice Pija. Verlas en el paddock resultó impactante. Al menos lo fue para mi, casi tanto como para Caroline, Michelle, Esther, su niño Lewis y los más de cien mil aficionados que vieron la carrera, descubrir a los monoplazas en pista y ver ganar a Hamilton. Es su momento.

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lunes, 20 abril 2015

Por Manuel Franco

Alonso está acabado

Somos el último instante. Nada sirve. Ni siquiera los recuerdos. Caminando por el paddock del insultante circuito de Bahrain, Fernando Alonso mira hacia el frente, mirada perdida, de camino a la parrilla de salida, de repente se da cuenta del gesto del amigo, gira la cabeza y levanta el dedo pulgar. Sigue camino. Y veo a una leyenda del deporte mundial marchar hacia su coche para volver a jugarse la vida. A los pocos minutos se sube a un monoplaza gris que no parece un McLaren sino el bólido de uno de esos equipos nuevos que desaparecieron para siempre en el olvido de un deporte cruel. Gris. 

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Mientras, su compañero de equipo se ha quitado ya ese mono blanco ausente de patrocinadores y charla con su mujer en la soledad de la caseta del equipo, sólo las camareras de la escudería capaces de ser felices en un velatorio acompañan a la pareja. Ron Dennis sonríe de lado, debe ser incapaz de completar el gesto quien no tiene corazón, y habla con un personaje de la familia real de Bahrain como si se contaran chistes sin gracia. 

Empieza la carrera y el piloto español, ese que todos consideran el mejor, ese al que miran con pena y condescendencia incluso algunos atrevidos lucha contra un coche menor en el inicio que promete alegrías futuras. Ese niño será alguien cuando crezca: Pero de momento apenas sabe andar y se cae con dar tres pasos. Así están las cosas. Sale el 14 acaba el 11. Ya. Acaba cansado. Paciencia. Palabra tatuada.

Alonso, el tipo que revolucionó el deporte en nuestro país, ese el que tantos odian porque quizá les pone en el espejo de su propia mediocridad, al que solo conocen por las palabras mal dichas en algún momento, el que han visto por esos medios que no reflejan eso tan importante en Periodismo llamado contexto, historia, ambiente, realidad exterior.

Alonso, el borde, el que contesta mal, el que siempre echa la culpa a sus mecánicos, el que nunca asume errores, el arrogante y presuntuoso, el que se cree mejor que los demás. Ese que han querido vender los que nunca han estado con él o estuvieron una vez para pedirle una foto o un autógrafo o una palabra, ese al que en realidad admiran, ese al que ahora llaman acabado y hacen bromas sobre su mala suerte. Ese es un superviviente en un mundo de fango más allá de los brillos, de las luces y los focos. Más allá de la velocidad parece haber encontrado la verdad. Y está de nuevo en la lucha. 

Pero sí, es un acabado. Alonso dejó el equipo más laureado de la historia de la Fórmula 1 para irse a un proyecto que está bajo tierra. Ferrari por McLaren. El Milán por un Manchester United que juega en Segunda. Para que lo entienden los del fútbol y tal… Ya le vale. No tiene ni idea. Si es que no se tenía que haber ido. Ahora estaría… ahora tendría… Estamos en un universo de adivinadores del futuro que no tienen presente. Vivimos en un país donde la valentía es un bien escaso y ni siquiera los que se lo pueden permitir son capaces de aprovechar el momento.

¿Alguna vez ha pensado en lo que harían en la siguiente hora si supieran que es la última de su vida? Pues eso es precisamente lo que deberían hacer porque de hecho no saben si lo será. Así de simple. Y ahí reside las razones de Alonso. Creo.

Y está también eso de la edad. Ya está mayor, le queda este año y otro si acaso. Miren les aseguro que Alonso con 40 años y el mejor coche gana el Mundial. Sin duda. Y Hamilton. Y Vettel incluso. La F-1 actual no tiene una exigencia física tan grande como antes y además el español mantiene un plan de entrenamiento que le permite mantenerse en forma. Como Button, por cierto. Pero quizá sí, esté acabado ya. No tenga talento. Ninguno. Ni coraje. Ni valor. En fin.

Pero es fácil sí, ahora que de repente y sin que nadie se explique muy bien los motivos, Ferrari vuelve a tener un coche competitivo. Pero el recuerdo es como un suspiro, se va, aunque deja el sonido del alma para quien lo quiera escuchar. Los que se quedan ahí en la superficie solo ven que Alonso está con los últimos mientras Vettel gana carreras y Raikkonen está en el podio, y cerca de los Mercedes y hay un tal Arrivabene que sale en la tele cada rato como si celebrara un gol, y ahora alguno que viste de rojo dice que Fernando ya no es el mejor. Y tantas cosas. Al menos muchos de esos reconocen que con este coche Alonso lucharía por el título mundial. 

Pero si vas más allá recordarás las falsas promesas, los coches que fueron brillantes porque los dominó un campeón, los resultados que no merecían, el hartazgo, las etapas que pasan en la vida. ¿Cuantos de nosotros somos capaces de darnos cuenta de que algo ha terminado? ¿De girar nuestra vida para volver a sonreír? Es mejor quedarse en la comodidad. Es mejor ser tercero que intentar ser primero, ser primero que intentar ser campeón. ¿O no? No. Es preferible escuchar la mierda caer sobre ti si sabes que después, al caminar sobre el túnel, están las estrellas. Caminar sobre basura para encontrar diamantes. Y sino, al menos lo habrás intentado.

Aloferr

El futuro es la esperanza. Habrá un mañana mejor. La esperanza. El día después. Pero también el presente. Hoy. No es fácil asumir que el viaje también es un destino. Y en esas está ese asturiano que tan felices nos hizo, caminando poco a poco, antes de correr, antes de volver a volar. A ganar. A esa victoria que necesita para vivir. Espero haberme explicado. Si no pueden seguir pensando que Alonso, Fernando Alonso, está acabado…

 

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miércoles, 04 marzo 2015

Por Manuel Franco

Alonso, cuando la F-1 ya no importa...

 

Siempre he pensado que la magia de Alonso es cosa de su madre. De su padre habrá heredado fuerza, determinación, coraje, eso seguro, pero el toque mágico, lo que diferencia a este asturiano del resto se lo debe a su madre. No tengo duda. Es por esa mujer que desde la humildad ha hecho grandes a los suyos...

Me miró con los ojos dulces, echándose la mano a la cabeza haciendo visera, como cuestionando la oportunidad de compartir sus pensamientos conmigo, pero finalmente empezó a hablar. Ha tenido mucha suerte, mucha, siempre ha tenido suerte, respondió Ana y entonces apareció una gigante en ese cuerpo frágil y menudo que caracteriza a la mujer que parió un campeón del mundo, a uno de los mejores pilotos de Fórmula 1 que jamás ha pisado un circuito. Le había comentado que a ver si este año la cosa iba mejor, o que quizá el siguiente, que su hijo se lo merecía, que a ver si al fin tenía un poco de suerte. Esa palabra. Y cuando Ana hablaba me veían a la mente imágenes de Brasil y un dedo pulgar hacia el cielo, de Spa y un coche negro y oro volando sobre la cabeza de su hijo, de Japón y un diluvio bajo el volcán, de carreras y carreras a mil por hora haciendo juegos malabares con el riesgo, echando unas risas con los límites, en un deporte en el que una centésima de segundo te cambia la vida.

Un toque. Un golpe. Clic. Y todo se da la vuelta. 

La madre de Alonso dijo mucho más, pero eso ya no viene al caso, es privado y así debo respetarlo. Una semana después de esa conversación, Fernando, su hijo dejó de ser él por unos momentos, se fue y le esta costando volver, su chaval se quedaba inconsciente en una curva del circuito de Barcelona, no atendía a los comisarios, no era capaz de despertar ante el médico, y fue trasladado muy grave, sedado, en helicóptero a la unidad de cuidados intensivos del Hospital General de Catalunya donde fue estabilizado y pasó el peor día de su existencia. Se temió por su vida. Es así. Siempre se piensa cuando se ven estas cosas. El instante efímero, negro, sobrevolando... Fuera, fuera. Después llegaron las noticias médicas y todo mejoró. Pero fueron momentos de nervios, de llamadas, de mensajes, de caras que se movían negando a un lado y a otro, de preguntas, de lágrimas, esos minutos que parecen horas, esas horas días, tiempo de tensión, situación dura para Alonso y su familia y todo aquel que ahora juega ahora a las teorías debería recordar eso y lo que hubiera ocurrido si le pasa a un ser querido.

En esos instantes la Fórmula 1 ya no importaba. Nada era importante, solo que el hijo, el novio, el amigo se pusiese bien, volviera a ser normal, regresase a lo de siempre, les hablase, les abrazase. Después Fernando fue mejorando, pensaba salir después del primer día, pero esperó un segundo y hasta un tercero hasta que saludó a los que le esperaban en la puerta del hospital. Después aquel vídeo y la gratitud con el corazón. Pero antes de todo eso el dinero, los patrocinadores, las presiones de todos, los equipos, la velocidad, el coche que no corre y se rompe, el rival que vuela, los vuelos, los hoteles...todo quedó en el olvido. 

Es evidente que las cosas no han ido como todos esperábamos, que Fernando está aún sobre vigilancia, que debe estar un poco más tranquilo, que la lesión que sufrió tuvo unos consecuencias importantes, pero afortunadamente no hay secuelas, ningún tipo de lesión neurológica. Y eso es lo más importante. Más allá de la Fórmula 1. 

Mientras se recupera, mientras espera que todo sea perfecto en esa vida de ensueño suya otra vez, este hombre de 33 años tiene que soportar como unos piensan una cosa, los otros inventan la otra, los de más allá cuentan lo que creen y él se va a quedar sin poder iniciar su trabajo en una aventura de regreso a donde nunca quiso volver sólo para volver a ganar, para regresar a ese universo en el que puede demostrar que es el mejor y vivir en su mundo de podios y victorias. Solo por eso. Pero eso será después. Hubo un momento que solo importó su vida. 

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Es cierto, en todo este asunto hay matices, sombras, ha faltado siempre un parte médico, pero de la misma manera hay que respetar lo que pasa y los deseos de la familia del paciente, así debe ser. Y es cierto también que la labor del periodista debe ser conocer y contar la verdad, pero ¿qué verdad? ¿la que quiere el lector que te para por la calle? ¿la que ambiciona el jefe, el director de la tele, de la revista o la web? ¿la oficial? ¿Donde queda el respeto por las personas? Hay una teoría que dice que para ser un buen periodista hay que ser mala persona. No es cierto. Al contrario, para ser un buen contador de historias reales, verdaderas, es imprescindible ponerte en la piel del otro. Y más si es una persona a la que quieres, por la que tienes respeto, admiración y cariño. Es así. Sí, lo reconozco. Y no, no me ha dado mucho más que a los otros, tampoco mucho menos, pero el muchacho lo merece. Así de simple. 

Dicho esto no les ocultaré nada, ni les dejaré de contar lo que creo que deba ser sabido, pero tampoco me busquen para inventar, hacerme eco de los que dicen saber y no saben nada o los que buscan protagonismo a costa de uno de los deportistas españoles más importantes de siempre. 

Ha faltado una buena comunicación, dicen. Y es posible. Ha fallado la información que se ha dado. Quizá. ¿Y si fuera así? ¿podríamos llegar a comprender los motivos? Me preguntan unos y otros lo qué pasó. No lo se totalmente. Quizá Fernando estaba cansado aquel día y se le fue un momento la cabeza antes de chocar, pero los médicos dicen que no y la telemetría muestra que siguió cambiando marchas, moviendo el volante hasta el final, posiblemente el coche tuvo algún fallo mecánico, pero McLaren dice que no, incluso electrico, pero las pruebas médicas indican lo contrario. ¿qué pasó entonces? Un mal golpe es mi respuesta. No se más. Con los datos de que dispongo es la respuesta más concreta y posible que he encontrado. Pero en realidad todo eso me da igual porque durante este tiempo solo he querido que Fernando se ponga bien. Y ya. Solo quiero que mi amigo esté bien, me dijo un amigo suyo. Y yo que no lo soy, o quizá sí, también quiero solo eso.

Ahora la situación es la que tenemos, un piloto que quería ir a la carrera de Australia y los médicos le han aconsejado que no lo haga, aunque ya tiene el alta médica. Y Malasia a la vista. Y el hijo de Ana nadando en la piscina, corriendo, intentando volver de aquel viaje a las tinieblas, de ese instante en el que todo pudo cambiar, cuando no importó nada la Fórmula 1 y solo era necesario vivir. Y volver a tener suerte…

 

 

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domingo, 18 enero 2015

Por Manuel Franco

Marc Coma, el mejor dakariano de siempre

Quizá sea esa eterna preocupación por el futuro, ese apego al presente tan aterrador. A veces uno tiene la sensación de no haber vivido, de no haber hecho...pero de repente en una conversaciòn a miles de kilómetros una leyenda te recuerda que has estado ahí. En Dakar. Por ejemplo. El lago Rosa. En Buenos Aires. También. Contando historias, mientras otro hace real su destino. 'Manu, amigo, se te echa en falta por aqui', me dijo. Imaginen lo que supone para este contador de historias que aún, después del tiempo, el ganador, el campeón, el mejor de los mejores se acuerde de mi. Gracias Marc.

Recuerdo la primera vez que vi a Marc Coma en persona.Me había colado con una acreditaciòn que ahora no recuerdo, quizá de aquella web mía, no se. Fue en el Casino de Madrid, en aquel año 2003 en que hacía equipo con Telefónica y Repsol de patrocinadores con Nani Roma e Isidre Esteve. En su debut en el Dakar había sido sexto con aquella moto de Carlos Sotelo y en el segundo, mochilero del ganador y el eterno aspirante, acabó undécimo con la muñeca rota en las últimas etapas. Después llegaría todo lo demás. Pero la cosa es que el muchacho este brillaba. ¿No os pasa? Eso de ver a alguien que en teoría no es el principal, pero se nota desde lejos que es la libelula, que es el destinado a ser el más grande. A mi me pasó con Coma. Por ejemplo.

En 2005, después de un rato entre el lodo y la gloria, me llegó la gran oportunidad de mi vida, cumplir uno de mis sueños periodísticos: cubrir un Dakar. Ir, descubrir, contar historias reales de estos héroes, de la gente que allí vive, explorar el continente olvidado. No lo olvidaré. Y allí descubrí a mucha gente importante en mi vida, como Esteve por supuesto, siempre y por siempre. También a Marc. Recuerdo aquel día, en Tichit...

    La arena llegaba en oleadas, como si alguien la lanzara contra nosotros, el campamento era una utopía, las tiendas de campaña permanecían guardadas, el saco en la bolsa. Y en mitad de la nada solo se veía marrón, el suelo, el cielo, el horizonte. Aquel día dormimos media hora mientras esperabamos la llegada de los héroes. Y entonces apareció Marc, con la cara llena de arcilla, la moto por la mitad, los ojos rojos y el alma orgullosa. Fue el primero en llegar, aunque la etapa la ganaría David Fretigne con aquella Yamaha, y el catalán se ponía líder. "Me he hecho un hombre", nos dijo intentando olvidar el cansancio, caminando hacia la nada a punto de desmayarse. Aquello era el Dakar africano. Tuvimos que estar tres días en aquel lugar inhospito de Mauritania. Y ya en la madrugada, cuando pudo descansar un minuto, venía Marc a preguntar si había llegado uno u otro piloto. Muchas seguían en la arena perdidos y sin gasolina. Así era.

Ese año finalmente no ganó por poco, entre otras razones porque el Dakar no es una carrera, o no solo. Fue entonces cuando Coma y Esteve activaron la baliza de emergencia para que el helicóptero médico recogiera al gran campeón con su corazón roto, Fabrizio Meoni se dejó el alma en África. Pero en 2006 llegó su momento. Campeón.

 

¿Qué sientes ahora Marc? ¿Qué se siente cuando cumples un sueño? No lo se tío, nada, no se, no siento nada. Me dijo. Y desde entonces me pregunto a veces por el sentido de la vida, de todo.

Al año siguiente debía haber ganado otra vez, pero una trampa de esas dakarianas, un piloto rival al que se le dice por donde ir o así, dos españoles que navegan mejor que nadie que se pierden y se vuelven a perder y al final... en una camilla en Tambaocunda. En fin. Y al siguiente en Lisboa aún veo su cara de decepción, de cabreo, de rabia con la anulación del Dakar por las amenazas terroristas. Un año perdido en el que también ganó en las imposibles trialeras de aquel Dakar Series que se inventaron por los bosques rumanos y húngaros.

Marquito

 

Y en 2009, primer Dakar americano. Y primera victoria de Marc en Buenos Aires. Como no podía ser de otra manera.  Llegó 2010 y el lío de los neumáticos, ya había perdido antes de tiempo cuando su máximo rival llegaba los buenos y él los que se desintegraban. En fin... 2011, nueva victoria. Tercera. Y en 2012 primero los organizadores rescataron a Despres del barro después de que el catalán hubiera pasado por allí y a partir de ahí, después una avería y ...subcampeón. Al año siguiente una caída en el Rally de Marruecos le deja con el hombro tocado y sin Dakar 2013. Mala fecha. ¿Volvería Coma?

Volvió para ganar las dos siguientes ediciones. Y convertirse en pentacampeón dakariano. Les reconozco que me ha hecho especial ilusión y me ha emocionado esta quinta victoria de Coma. Primero porque le tengo mucho cariño personal, segundo porque creo que se hace justicia con él (no podía ser que Despres tuviera mas) y tercero porque con esta cifra ya sí se le puede considerar el mayor dakariano de la historia. Coma ha ganado en África y América, lo ha hecho con las gigantescas 900 y con las 450, con unos neumáticos y con otros, compitió contra los más grandes como Meoni, Esteve, Saintc, Nani, y también contra Despres y ahora con Barreda, el mejor de los nuevos que llegan. Es cierto que le faltaría ganar en coches, algo que sí ha logrado Peterhansel, claro. Y Nani. Pero... esto es un poco como en la F-1, ¿quien es mejor Schumacher o Senna? ¿Vettel o Alonso? No siempre es el que más títulos tiene. Pero además los de Marc son cinco. No son uno ni dos.

Es el mejor en navegación, tiene una forma física espectacular, es rápido y además posee el carisma de los grandes. Y esa timidez, esa humildad que le hace aún más gigante. Y esa verdad, sobre todo esa verdad.

Más allá de consideraciones deportivas, Coma ha pasado por circunstancias personales complicadas y en todo momento al final ha hecho lo que consideraba lo correcto. Este mundo dakariano es complicado para los pilotos, también para los estrellas como Marc. Y ahí, a pesar de los pesares también ha demostrado quien es.

Marc ha sobrevivido al Dakar para ser leyenda, ha ganado cinco veces y ahora está ante el dilema eterno, ¿otro intento para llegar a Peterhansel? ¿después otro para superarlo? Marc puede hacerlo. Sin duda. Y a mi me gustaría que lo hiciera. Pero también comprenderé que quiera irse a los coches y disfrutar más y mejor de su niño Luis y su Queralt. Haga lo que haga le apoyaré. Incondicionalmente. Pero Marc Coma, el noi de Aviá, el muchacho de la sonrisa eterna, el chico de la medalla de la virgen de Queralt para mi ya es el mejor de siempre. Querido Marquitos, aquí un amigo...

 

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jueves, 15 enero 2015

Por Manuel Franco

Alonso y Honda tienen derecho al mejor motor

Esta es una columna de opinión o como demonios se llame en internet, ¿qué quieren? Yo nací y crecí soñando con escribir en las páginas de un periódico. Y por eso les digo y empiezo por reconocerles que sí, que quiero que Alonso tenga el mejor motor posible (como Márquez en su moto). Pero es que además creo que sería de justicia que así fuera. Les argumento...

¿Recuerdan cuando en la Liga de fútbol solo había dos extranjeros por equipo? Después se amplió de cuatro a cinco, en la temporada 1996-97, aunque sólo se podian alinear un máximo de tres jugadores de fuera de nuestro país. Después llegó el caso Bosman, los comunitarios y todo aquello. Pues bien, en ese año 96, por ejemplo, subió de Segunda a Primera el Mérida, de hecho se convirtió en el primer club extremeño en participara en la máxima competición del fútbol en nuestro país. ¿Imaginan que la Federación Española de Fútbol o la Liga de Fútbol Profesional o quien quiera que decida sobre estos temas, hubiera dicho que el Mérida no podía tener cinco extranjeros porque el año anterior los otros equipos no habían disfrutado de ese cambio de regla? Es decir, que por ser nuevos, tenían otra norma distinta a  los que ya estaban en Primera. Miren no.

Viene esto al caso de lo que está sucediendo con Honda en el Mundial de F-1. Para enterarse de cómo están las cosas y no resultar repetitivo les remito a la noticia de estos días en AS, aquí en enlace de 'La FIA podría igualar el motor de Alonso al resto' . Visto y leído esto, les cuento cómo lo veo yo.

Honda debería tener la misma norma que el resto de motoristas. ¿Por qué razón? Porque debe existir una única norma. De hecho los japoneses ya tienen algo en contra, o el resto a favor, y es que tanto Mercedes como Renault y Ferrari tienen ya un año de experiencia en pista, algo de lo que carece la compañía japonesa. Por tanto lo lógico sería que llegase en su primer año con idéntica normativa a la que gozan el resto de motoristas.

Alomar

 

Además de, evidentemente, beneficiar a Alonso (Y Button, claro, se de la preocupación de la afición española por el inglés, ejem...) creo que también será bueno para el campeonato. Y es que si muchos ya esperan un paseo de Mercedes, y de hecho si se ha permitido modificar las unidaddes de potencia al resto es precisamente para evitar esto en la medida de lo posible, qué Honda no pueda hacerlo iría en contra de la competiciòn en el Mundial.

Pero hay más, tendría un poco de sentido que este año no tuvieran las normas iguales en el caso de que Honda gozase de los beneficios que el resto tienen en su segundo año, pero no porque en principio el próximo año vuelve a igualarse todo. Un despropósito, en fin.

Esta es mi opinión, debe empezarse el Mundial con todos los motoristas en igualdad de condiciones y con la misma norma, entre otras coass proque sí, quiero a Honda y Alonso con el mejor motor. Claro. Opinen ustedes... por favor. 

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sábado, 27 diciembre 2014

Por Manuel Franco

Los diez mejores del año: Hamilton, Ricciardo, Alonso...

1 Hamilton

A veces los números hablan más que las sensaciones, en ocasiones es  al contrario y sólo en algunas excepciones se unen estas dos premisas. Es como cuando encuentras a la persona de tu vida, la que junta el corazón y la cabeza, en fin… Pues esto es lo que ha pasado con Hamilton esta temporada. El británico ha logrado el título, segundo de su carrera, después de ganar once carreras, lograr siete poles, siete vueltas rápidas y hacer 16 visitas al podio. Son números de genio, pero también manos, adelantamientos, escasos errores. Aunque hay que decir que ha llevado un coche impresionante y ha protagonizado algunos momentos al más puro estilo Hamilton, sobre todo en la primera mitad de la temporada, con salidas de tono excesivas en su rivalidad con Rosberg y también ha cometido algunos fallos que un monoplaza sobre raíles dejaba en el olvido, lo cierto es que su segunda mitad de temporada fue espectacular. Justo campeón, digno piloto para un coche de leyenda. Hamilton ha sido el mejor del año. Sin duda.

Ham1

2 Ricciardo

71. Ese es el número que demuestra muchas cosas, esos son los puntos que Daniel Ricciardo le ha metido a su compañero Sebastian Vettel en el campeonato  del mundo. Y es que el piloto que llegaba al Mundial 2014 como tetracampeón del mundo de manera consecutiva ha visto como un cuasinovato le destrozaba literalmente.  El australiano quería ganarse el respeto del resto de pilotos, sobre todo de los grandes, y lo ha conseguido. Tercero en el Mundial, el primero de los que no pilotaban un Mercedes y el único más allá de los pilotos de la estrella que ha logrado ganar en este campeonato, en concreto en tres grandes premios. Y es que siempre que en Mercedes tenían algún problema, ahí estaba Ricciardo para aprovecharlo.  Frente a su compañero ha ganado en once carreras por tres en las que ha sucumbido ante Vettel y cuenta con ocho podios este año, el primero con un coche importante. Daniel ha deslumbrado y está en dura lucha con Hamilton por ser el mejor, pero el título del inglés ha desempatado. Gran año para Ricciardo.

Ric2

3 Alonso

Ha habido muchos grandes premios en los que Fernando Alonso ha hecho cosas increíbles, de esas en las que el español debe pensar en parar el coche en una recta, bajarse y decir ‘ahí queda eso’. Pero no lo ha hecho, no será por falta de ganar, sino por exceso de profesionalidad.  La mayor de esas exhibiciones llegó en Hungría donde sólo Ricciardo finalmente impidió la que hubiera sido su única victoria del año, merecida para el piloto, pero quizá excesiva para el coche que llevaba. Y es que, una temporada más, Alonso ha estado muy por encima de un monoplaza mediocre y ha demostrado que sigue siendo un piloto excepcional, uno de los más grandes de siempre. Sus números este año no son impresionantes, ni mucho menos, y eso está en su debe, sólo dos podios, dos terceros y un segundo, sin victorias y sexto en el Mundial, pero hay que tener en cuenta que la temporada de Alonso, de alguna manera, acabó en Singapur, cuando se hizo oficial dentro del equipo su marcha de la Scuderia, a partir de ahí casi todo fueron problemas. Pero la temporada de Alonso se resumen también con números y en la comparativa con un campeón del mundo como Kimi Raikkonen, talento puro según la mayoría, al que ha destrozado con una diferencia de 106 puntos. Nada más y nada menos. Impactante. Pero todo esto ya es historia. Alonso deja un equipo como Ferrari para volver a iniciar un reto en McLaren. Otra aventura. A por ello, grande.

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4 Button

Quizá sorprenda ver tan arriba a un piloto que sólo ha podido ser octavo en el Mundial, pero estamos hablando de Jenson Button, ese que estaba ante su último año, ese que iba a ser puesto casi en ridículo por Kevin Magnussen y sin embargo el inglés ha doblado en puntos a su compañero de equipo y finalmente se ha ganado un año más con Alonso en McLaren, mientras el joven valor danés tendrá que esperar en la reserva. Jenson ha llevado al límite de manera continuada un coche que no estaba a la altura, logró un solo podio en la carrera inicial en Australia, pero después ha mantenido una extraordinaria regularidad gracias a su temple como piloto y a que ha sabido escoger las mejores opciones en la mayor parte de los grandes premios. El próximo año tiene un gran reto por delante, veremos de qué es capaz ante Alonso.

But4

5 Rosberg

Al principio fue roca, pero acabó siendo azúcar. Y se diluyó Nico Rosberg ante el talento de Lewis Hamilton, ante el hambre del británico, chico de barrio empeñado en morder al muchacho de la casa de oro. Eso sí, Nico se ha ganado el respeto de todos por su actitud ante la derrota, educación inmensa y bonhomía ante todo y sobre todo. Pero esto es F-1 y no estamos aquí para ayudar a los niños pobres que acaban siendo multimillonarios sino para ganar. Y ahí ha fallado el alemán. Nico consiguió más poles que nadie, once, pero finalmente se quedó en cinco victorias y subcampeón tras Hamilton, el que mejor supo aprovechar el impresionante Mercedes que la marca germana puso en sus manos. Nico demostró que no es piloto para Hamilton, salvo alguna excepción, sólo ganó al británico cuando Lewis tuvo algún problema o con retazos del mejor (o peor) Schumacher como en Mónaco sino era imposible. Pudo hacer más el subcampeón de ahí su quinto puesto, eso sí en su mejor año en la F-1.

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6 Bottas

Habrá quien piense en el finlandés para un puesto mejor, pero lo cierto es que Bottas ha logrado grandes números casi siempre cuando su compañero de equipo Massa tenía algún problema. Así que finalmente sexto puesto para este gran piloto por otra parte. Seis podios para Bottas, la mayor parte de las veces entre los pilotos de Mercedes como invitado estelar a la batalla por el Mundial. Piloto rápido, importante…y que contaba con un gran coche. En números ha pasado por encima de Massa, pero si vamos más allá nos encontraremos otra realidad y es que en las carreras que han terminado ambos ha sido mejor el brasileño. Su mejor año sin duda.

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7 Bianchi

Merecería ser el primero sólo por seguir vivo, por seguir luchando, por pelear, por respirar… Jules Bianchi es el gran protagonista negativo del año por el accidente que sufrió durante el GP de Japón que le mantiene en un hospital francés batallando por su vida. Pero más allá de ese momento, el galo merecía estar en esta lista por la carrera que hizo en Mónaco lo que valió un punto para su palmarés y para la escudería Marussia, el único de toda su historia y que le hubiera valido una gran cantidad de dinero si hubieran continuado en la F-1. Después de aquello Jules estaba llamado a grandes cosas, hubiera sido el tercer piloto de Ferrari en el caso de que se hubieran aprobado los tres coches por equipo, hubiera… pero no, ese momento negro en un día gris en Suzuka lo cambió todo. A pesar de todo, la temporada de Bianchi estaba siendo espectacular, en números, pero sobre todo en sensaciones. Más que nunca #Forza Jules

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8 Vettel

Podríamos hablar de la gran decepción de la temporada. Y es que, como mucho temían (he de decir que yo estaba convencido de que no sería así, y es que cuatro títulos son muchos…) en cuanto no ha tenido un coche superlativo su figura se ha quedado pequeña hasta ser aniquilado por su compañero de equipo Ricciardo y conseguir sólo el quinto puesto en el Mundial, sin victorias, con sólo cuatro podios… Y es que Seb no ha estado a la altura esta temporada. Si está en la lista es, sobre todo y ante todo, porque un año más ha acabado por delante de Alonso, por poco, pero por delante. Vettel ahora en Ferrari está ante la ocasión de demostrar lo que puede hacer. Veremos…

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9 Massa

Se fue de Ferrari donde estaba siendo, ¿ganado? de manera sistemática por Alonso para fichar por un equipo que el año anterior había sido de los peores, pero que está repleto de historia y siempre ha funcionado como una buena escudería de carreras, además contaba con la novedad de un motor importante como el Mercedes y la perdida de tensión y de presión que da no estar ya en la Scuderia. Y le ha salido bien a Massa. Ha logrado una pole, la única que no consiguieron los pilotos de Mercedes y además ha subido al podio cuatro veces. Eso sí, noveno porque ha estado lejos de su compañero Bottas.

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10 Hulkenberg

Uno de los pilotos de mayor talento de la parrilla ha terminado vencedor en su duelo con Sergio Pérez, pero es cierto que quizá se esperaba algo más de Nico Hulkenberg. Y es que también hay que decir que el único podio del año para su escudería lo consiguió el mejicano en Bahrain. Y también la única vuelta rápida. Así las cosas hay que decir que Nico ha estado bien, pero no superlativo. La próxima temporada debe despegar de manera definitiva.

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jueves, 16 octubre 2014

Por Manuel Franco

Año sabático. Por Álvaro García Cuesta

Quiero abrir mi blog a los amigos. A genios que uno se encuentra en el camino de la vida, de los viajes, de la Fórmula 1, a personas únicas y especiales. El primero no podía ser otro. Álvaro García es un cámara excepcional, antes en la Sexta, ahora en Antena 3, lleva seis años en el Mundial de Fórmula 1, conoce el paddock como nadie, a los pilotos como pocos, la esencia de este deporte y podemos decir, aunque él no lo sepa, que es un gran periodista. Álvaro, asturiano, oviedista, culé y un amigo de diez, susurra canciones de escuchar a Quique González y Leiva, es uno de esos con los que siempre se quiere estar, sensato y divertido, un tipo muy jodido de separarte de él. Además está dotado de una sensibilidad especial para la vida, para escribir. Aquí les dejo esta delicia. Lean despacio. Disfruten…

La foto

 

Jueves 12 de Marzo de 2015. Llego al circuito de Albert Park en Melbourne, Australia. Primer gran premio del año, y como cada siempre al inicio de cada temporada empiezo a analizar a los grandes equipos mientras los pilotos de cada escudería se dirigen hacia el final del paddock. Ellos, los héroes de este deporte de velocidad imposible van de dos en dos para hacerse la foto oficial. Los primeros en aparecer son Lewis Hamilton y Nico Rosberg brillantes con su número uno y el mundial de constructores a sus espaldas. Acto seguido se acerca Daniel Ricciardo con su eterna sonrisa, junto a su nuevo compañero, el joven ruso Daniel Kvyat. Sigo esperando, los siguientes en pasar son dos pilotos vestidos de blanco Martini, uno rubio y otro moreno, se hacen la foto, posan junto a su casco y rápidamente Bottas y Massa abandonan la nube de fotógrafos. Al irse se cruzan con dos tipos que vienen vestidos de rojo brillante charlando entre ellos como lo hicieron durante todo el 2014 en los drivers parade. Son Sebastian Vettel y Kimi Raikkonen, uno sonríe porque estrena traje y el otro posa con sus gafas de sol y su gorra plana aguantando el tiempo justo sin darles casi tiempo a los fotógrafos para lograr esa instantánea tan deseada.

Me paro a pensar sobre quienes serán los siguientes en llegar, y aparecen los chicos de McLaren con sus nuevos motores japoneses debajo del brazo, pero entre ellos tampoco está.

Podría seguir con el resto de la parrilla, pero ya no pensaría en nada tan excepcional y diferente como lo que estaba esperando.

Esperaba a ese piloto, ese con el que sueña cada asiento, cada volante, cada motor, cada mecánico, cada ingeniero, cada jefe de equipo de cada escudería para sacar más de lo que tiene cualquier coche de carreras de Fórmula 1. A ese tipo, al que temen el resto de pilotos.

Sigo en Albert Park, han pasado tres días y ya es domingo, es el día de la carrera. Estoy en la parrilla, voy haciendo zigzag con mi cámara de coche en coche esquivando a los monoplazas, mecánicos, ingenieros, famosos, a Bernie, pero no lo encuentro, no veo a la persona que llevo sacando en directo seis años seguidos mientras llega con su monoplaza a la parrilla rodeado de mecánicos, levantando ligeramente la cabeza para colocar su coche en el sitio perfecto del cajón de salida.

Nos obligan a abandonar la parrilla, y mientras ese tipo rubio con gafas de sol nos va conduciendo hacia la salida, yo sigo esperando que aparezca, sigo buscando, pero allí no está.

Me siento delante de un monitor dentro de un hospitality cualquiera a esperar la salida, esas que eran como su casa, suerte y momentos de magia para regalar. Los cinco semáforos ya están en rojo, se van apagando de uno en uno hasta que ya no queda ninguno encendido y comienza el Gran Premio de Australia 2015.

Yo no me imagino un año sin Messi, sin Nadal, sin Kobe. No me quise creer nunca aquel año sin Jordan...

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domingo, 14 septiembre 2014

Por Manuel Franco

Alonso culpable de la situación de Ferrari

El mayor culpable de la situación que está viviendo Ferrari es Fernando Alonso. Una certeza.

La escudería italiana está viviendo, probablemente, el peor momento de los últimos años y el máximo responsable es el piloto español. Este año, Ferrari ha visto como después de una carrera desastrosa en Bahrain desaparecía el jefe del equipo Domenicali en una maniobra que pretendieron transformar en dimisión. El mismo domingo en el circuito de Sakhir hablé con Stefano de lo que podría hacer en el futuro, en ningún caso de dimisiòn o de que fuera a dejar el cargo. Después han echado al director de la división de motores, unidades de potencia varias etc... Luca Marmorini, el mismo que en la presentación del nuevo propulsor de la firma italiana en Maranello dio a entender que estábamos ante el arma definitiva. Y ahora, tras el GP de Italia también han hecho dimitir a Luca Cordero de Montezemolo. Es decir, este es el año de la renovación definitiva en Ferrari, algo que quizá se tenía/debía haber hecho antes. ¿Por qué no se ha hecho? ¿Por qué la Scuderia no ha mejorado estas temporadas como debe?

Por culpa de Alonso.

El asturiano siempre, en cada calificación, en cada carrera, ha llevado el coche mucho más allá de lo que le correspondía, es decir Alonso siempre ha hecho que el coche parezca mejor de lo que es, que Ferrari parezca mejor de lo que es realmente, es decir Alonso ha engañado a Ferrari, ha provocado que no se den cuenta antes de que no son el equipo que ellos se creen, de que no son un equipo de carreras ganador. Pero tener un piloto que es capaz de ganar carreras con un coche mediocre lo cambia todo, lo disfraza todo. Y así, claro no se han dado cuenta antes. Porque admitir que una leyenda funciona porque su piloto tiene un talento sobrenatural. No gusta en Italia. Normal. Lógico. Pero poco razonable. Esa es la culpa de Alonso, hacer creer a Ferrari que son un equipo mejor de lo que refleja la realidad.

Alonso_brasil

Y es que estamos ante un piloto que ha ganado carreras cuando su compañero (recordemos que Massa ha sido subcampeón del mundo y ahora con Williams hace poles y podios) no podía casi hacer ni podios, que ha estado a punto de ganar el título en dos ocasiones con el tercer coche de la parrilla (tanto en 2010 como en 2012, sobre todo, el Red Bull y McLaren eran más rápidos) y no lo consiguió en el primer caso por un error de su equipo y alguno propio a mitad de termporada y en 2012 (la mejor temporada que jamás he visto a un piloto) por un par de episodios de mala suerte en Spa y Suzuka.

Pero claro, si hay un piloto que es segundo en el Mundial en dos años en los que su compañero es sexto y séptimo, respectivamente en 2010 y 2012 y este año ha sido capaz de ir tercero en el campeonato con Raikkonen, campeón del mundo y piloto de extraordinario talento, duodécimo (ahora son quinto y décimo) pues lo lógico es pensar que el número dos lo está haciendo muy mal, no que el número uno te esta salvando del ridiculo. Porque eso es muy duro de aceptar.

Ahora parece que lo saben, que alguien en Maranello o en Turin o donde quiera que sea se ha dado cuenta de que este equipo solo dispone de un piloto genial, pero el resto hay que cambiarlo. El objetivo de Marchionne debe ser repetir la estructura de Schumacher-Todt-Byrne-Brawn. Para lograrlo solo tienen, de momento, al piloto. Por ahí anda James Allison como Byrne y... ¿Mattiacci como Todt? Ejem... antes de exigir respeto hay que ganarselo me dijo alguien en Monza. Y tiene toda la razón. Quizá el team principal tenga el caracter el francés, pero al pequeño Jean le ves venir desde lejos y te tiemblan las piernas, es otra historia. Aunque quizá funcione. ¿Y Brawn? Pues lo mejor que pueden hacer es ficharle. Si pueden. Y tienen que poder. 

Alonso es el mejor piloto de la parrilla esa es una evidencia que casi nadie que no tenga animadversiòn al asturiano discute. Eso es así. Pero también comete errores. ¿Elegir Ferrari fue un error? Quizá sí. O quizá lo fuera no traer un equipo de colaboradores como en su día hizo Schumacher. Pero lo hecho ya hecho está. ¿Y ahora? A cualquier equipo del Mundial le gustaría contar con Alonso, a cualquiera, Mercedes y Red Bull incluidos, pero creo que a Alonso nada le gustaría más, nada le haría más feliz que ganar con Ferrari. Ya lo podía haber hecho. Sólo las injusticias del deporte provocaron que en dos años no haya sido campeón, sobre todo en 2012. A mi me gustaría mucho que Alonso fuera campeón del mundo en Ferrari, nada me gustaría más que poder contar un Mundial de Ferrrai con Alonso, con un nuevo Ferrari que al fin se haya dado cuenta de que el mayor culpable de lo que ha pasado estos años es Fernando. Por bueno.

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sábado, 26 abril 2014

Por Manuel Franco

Grazie Stefano

Ciao, ¿cómo estás? ¿bien? Dime que bien. En español, haciendo un esfuerzo que después de las primeras palabras relajaba en italiano, Stefano Domenicali me saludaba en Melbourne, en ese paddock del circuito de Albert Park que inicia la temporada. El jefe de Ferrari, para mi lo será siempre, estaba con un grupo de ingenieros con ese gesto que mezcla el enfado y la tristeza cuando, les dejó ahí con sus papeles, se colocó la sonrisa y hablamos un rato. Apenas diez minutos, una eternidad para lo que se estila en ese universo de espantapajaros, falsedad, mentiras y mediocres que se creen dioses que es la Fórmula 1. Domenicali es una buena persona, pero también un buen profesional, y un tío educado, expecie en extinción allá donde habitan las poses de nobles de barrio y engaños que uno acaba por creer verdad. Qué lugar, señores. Ahí estaba Domenicali, hasta hace poco, luchando por ganar un Mundial, por llorar en la línea de meta ese día en el que su Fer ocupase el lugar que merece. Avanti, siempre. Ya saben... Ese día en Australia, Stefano me reconoció que otra vez habían fracasado al principio, que los primeros grande premios serian difíciles, pero que irían mejorando, que tenía a Allison en Maranello, que confiase. Confianza. Una vez más. Pocos la tenían ya. Cuando conté todo esto en el AS y en la radio, incluso en las tertulias de televisión, la mayor parte se rieron ayudados por la evidencia de los resultados. Pero yo confiaba en Domenicali. Y confiaré siempre. Y también me dijo, como siempre, que tenían a Alonso, que el asturiano era un león, que con él a poco que el coche mejorase iban a estar delante, que quería ganar con Fernando. Avanti... El italiano, era (hablo en pasado en la F1), un hombre de detalles. Recuerdo en diciembre pasado... 

 

¿Te gusta? Si ganamos el Mundial te la regalo para ti, como símbolo de la victoria. Mientras el resto de los periodistas que representabamos a los medios más importantes de Europa charlaban con Montezemolo, intentando encontrar en los ojos de halcón del Advocatto alguna señal de la esperada resurrección de Ferrari, yo hablaba con Stefano Domenicali. El jefe del equipo se había presentado en la tradicional comida de Navidad con la prensa con una chaqueta de tweed que le hacía parecer un investigador en busca del santo grial y se lo dije. después de algunas risas, llegó la apuesta. Tenía ilusión Stefano. Mucha. La misma que cuando hablamos en el aeropuerto de Melbourne, y en Kuala Lumpur, o aquella vez que se unió a una cena de Burger King con otros colegas españoles en algún otro lugar del mundo que ya no recuerdo. Así era Domenicali. Habrá quien piense que a los periodistas nos gusta que nos hagan caso, que se nos gana con tenernos en cuenta, con hablarnos y tal, quizá sea cierto, pero en este caso apelo sólo a la educación, a saber que cuando llevas años viajando por el mundo, encontrandote a gente por ahí, esa misma gente debería ser educada. Detalles, digo.

 

Hay muchos más detalles, como cuando hace poco en el aeropuerto de Dubai me metió en la fila de Primera Clase para que no perdiera el vuelo posterior, ya ahí me habló de su afición al baloncesto, próxima parada parece. Detalles, instantes de un tío grande. Como el saludo a mi mujer en autorretratos o la cascada de Madonna di Campiglio. Momentos.

Es una buena persona, dicen, un buen tipo, añaden los que escriben en argentino para parecer más sofisticados, un tío de puta madre, corrige el de más allá. En fin... Lo era, lo es. Todo eso y más. Pero también es un extraordinario profesional. Ser el jefe de un equipo de F-1 es gestionar personsa. Sobre todo. Y ahí Domenicali es un maestro, alguien que sabe confiar en los mejores. Y eso no es siempre fácil. Está la envidia, las predilecciones personales, las apuestas y tal. Domenicali hizo algo, por ejemplo, que no fue capaz de hacer Ron Dennis, dar la confianza total y absoluta al mejor de los mejores. Algunos incluso llegaron a decir que era Alonso realmente quien mandaba en Ferrari y no Stefano. Error. Pero sí es cierto que Domenicali sabe quien es el mejor piloto del momento, el único capaz de hacer cosas más allá de la lógica y le otorgó los plenos poderes que merece. Y además, siempre dio la cara, hasta en los momentos más difíciles apareció ante la prensa para defender a su gente, a su Maranello, su cavallino y la leyenda de una marca que otros ensucian cuando se van a mitad de la carrera. Firmeza. Valor, que también así se demuestra. Como en una entrevista con este diario, con este periodista el año pasado, cuatro páginas en las que contaba la verdad, le gustase a quien gustase, en italiano, con coraje. No, el no era el problema. 

En dos ocasiones estuvo a punto de hacer realidad su sueño: ganar el título mundial y hacerlo con Alonso. En 2010, muchos le echaron la culpa del desastre de Abu Dhabi. Siempre el máximo responsable es el máximo culpable sí, pero no fue suya la decisión de meter a Alonso entre el tráfico, ni tampoco del hecho de que el asturiano llegase con un motor que ya estaba en las últimas, quizá el hecho de tener ese año un coche minimamente competitivo, al menos para luchar con Red Bull y McLaren sí hay que tenerlo en el haber del italiano. Igual que en 2011 no lo fue. Y eccharon a Aldo Costa en Mónaco. Ahora, muchos de los que pedían mano dura con su entonces director técnico recuerdan que estuvo en el podio junto a los dos pilotos de Mercedes en Bahrain. Falsos todos. En aquel año el coche de Ferrari era lento una vez más y lo que se hizo era algo que había que hacer. Como traer a Pat Fry, después a James Allison. Renovar toda la estructura técnica, hacer un nuevo túnel del viento, otro simulador más efectivo, la nueva fábrica... todo esto es obra de Domenicali. 

El jefe italiano ha hecho por Ferrari mucho más de lo que los meros resultados indican, mucho más. Y los resultados futuros tendrán mucho que agradecerle a Stefano. Por eso cuando comencé a ver los rumores de su marcha en la prensa italiana no podía creer que fuera verdad, por la mañana hice un par de llamadas que me confirmaron lo que me temía, no me hizo falta escuchar nada más, pero no podía creerlo. Entre otras cosas porque en Bahrain hablé con Stefano y seguía con fuerza. Algun día contaremos toda la verdad sobre la marcha de Domenicali, algún día.

MIentras, sirva este recuerdo para dar las gracias a uno de los mejores de la Fórmula 1 en los últimos años. Ya no podré quedarme con la chaqueta de tweed, pero cuando Ferrari gane algún campeonato próximo, me compraré una en recuerdo de este compañero de viajes por el mundo que siempre me ayudó en el camino. Grazie Stefano. Y buena suerte. Aunque los buenos no la necesitan. Ciao caro. Avanti Stefano, Avantiiii.

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