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El blog de Manuel Franco

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domingo, 18 enero 2015

Por Manuel Franco

Marc Coma, el mejor dakariano de siempre

Quizá sea esa eterna preocupación por el futuro, ese apego al presente tan aterrador. A veces uno tiene la sensación de no haber vivido, de no haber hecho...pero de repente en una conversaciòn a miles de kilómetros una leyenda te recuerda que has estado ahí. En Dakar. Por ejemplo. El lago Rosa. En Buenos Aires. También. Contando historias, mientras otro hace real su destino. 'Manu, amigo, se te echa en falta por aqui', me dijo. Imaginen lo que supone para este contador de historias que aún, después del tiempo, el ganador, el campeón, el mejor de los mejores se acuerde de mi. Gracias Marc.

Recuerdo la primera vez que vi a Marc Coma en persona.Me había colado con una acreditaciòn que ahora no recuerdo, quizá de aquella web mía, no se. Fue en el Casino de Madrid, en aquel año 2003 en que hacía equipo con Telefónica y Repsol de patrocinadores con Nani Roma e Isidre Esteve. En su debut en el Dakar había sido sexto con aquella moto de Carlos Sotelo y en el segundo, mochilero del ganador y el eterno aspirante, acabó undécimo con la muñeca rota en las últimas etapas. Después llegaría todo lo demás. Pero la cosa es que el muchacho este brillaba. ¿No os pasa? Eso de ver a alguien que en teoría no es el principal, pero se nota desde lejos que es la libelula, que es el destinado a ser el más grande. A mi me pasó con Coma. Por ejemplo.

En 2005, después de un rato entre el lodo y la gloria, me llegó la gran oportunidad de mi vida, cumplir uno de mis sueños periodísticos: cubrir un Dakar. Ir, descubrir, contar historias reales de estos héroes, de la gente que allí vive, explorar el continente olvidado. No lo olvidaré. Y allí descubrí a mucha gente importante en mi vida, como Esteve por supuesto, siempre y por siempre. También a Marc. Recuerdo aquel día, en Tichit...

    La arena llegaba en oleadas, como si alguien la lanzara contra nosotros, el campamento era una utopía, las tiendas de campaña permanecían guardadas, el saco en la bolsa. Y en mitad de la nada solo se veía marrón, el suelo, el cielo, el horizonte. Aquel día dormimos media hora mientras esperabamos la llegada de los héroes. Y entonces apareció Marc, con la cara llena de arcilla, la moto por la mitad, los ojos rojos y el alma orgullosa. Fue el primero en llegar, aunque la etapa la ganaría David Fretigne con aquella Yamaha, y el catalán se ponía líder. "Me he hecho un hombre", nos dijo intentando olvidar el cansancio, caminando hacia la nada a punto de desmayarse. Aquello era el Dakar africano. Tuvimos que estar tres días en aquel lugar inhospito de Mauritania. Y ya en la madrugada, cuando pudo descansar un minuto, venía Marc a preguntar si había llegado uno u otro piloto. Muchas seguían en la arena perdidos y sin gasolina. Así era.

Ese año finalmente no ganó por poco, entre otras razones porque el Dakar no es una carrera, o no solo. Fue entonces cuando Coma y Esteve activaron la baliza de emergencia para que el helicóptero médico recogiera al gran campeón con su corazón roto, Fabrizio Meoni se dejó el alma en África. Pero en 2006 llegó su momento. Campeón.

 

¿Qué sientes ahora Marc? ¿Qué se siente cuando cumples un sueño? No lo se tío, nada, no se, no siento nada. Me dijo. Y desde entonces me pregunto a veces por el sentido de la vida, de todo.

Al año siguiente debía haber ganado otra vez, pero una trampa de esas dakarianas, un piloto rival al que se le dice por donde ir o así, dos españoles que navegan mejor que nadie que se pierden y se vuelven a perder y al final... en una camilla en Tambaocunda. En fin. Y al siguiente en Lisboa aún veo su cara de decepción, de cabreo, de rabia con la anulación del Dakar por las amenazas terroristas. Un año perdido en el que también ganó en las imposibles trialeras de aquel Dakar Series que se inventaron por los bosques rumanos y húngaros.

Marquito

 

Y en 2009, primer Dakar americano. Y primera victoria de Marc en Buenos Aires. Como no podía ser de otra manera.  Llegó 2010 y el lío de los neumáticos, ya había perdido antes de tiempo cuando su máximo rival llegaba los buenos y él los que se desintegraban. En fin... 2011, nueva victoria. Tercera. Y en 2012 primero los organizadores rescataron a Despres del barro después de que el catalán hubiera pasado por allí y a partir de ahí, después una avería y ...subcampeón. Al año siguiente una caída en el Rally de Marruecos le deja con el hombro tocado y sin Dakar 2013. Mala fecha. ¿Volvería Coma?

Volvió para ganar las dos siguientes ediciones. Y convertirse en pentacampeón dakariano. Les reconozco que me ha hecho especial ilusión y me ha emocionado esta quinta victoria de Coma. Primero porque le tengo mucho cariño personal, segundo porque creo que se hace justicia con él (no podía ser que Despres tuviera mas) y tercero porque con esta cifra ya sí se le puede considerar el mayor dakariano de la historia. Coma ha ganado en África y América, lo ha hecho con las gigantescas 900 y con las 450, con unos neumáticos y con otros, compitió contra los más grandes como Meoni, Esteve, Saintc, Nani, y también contra Despres y ahora con Barreda, el mejor de los nuevos que llegan. Es cierto que le faltaría ganar en coches, algo que sí ha logrado Peterhansel, claro. Y Nani. Pero... esto es un poco como en la F-1, ¿quien es mejor Schumacher o Senna? ¿Vettel o Alonso? No siempre es el que más títulos tiene. Pero además los de Marc son cinco. No son uno ni dos.

Es el mejor en navegación, tiene una forma física espectacular, es rápido y además posee el carisma de los grandes. Y esa timidez, esa humildad que le hace aún más gigante. Y esa verdad, sobre todo esa verdad.

Más allá de consideraciones deportivas, Coma ha pasado por circunstancias personales complicadas y en todo momento al final ha hecho lo que consideraba lo correcto. Este mundo dakariano es complicado para los pilotos, también para los estrellas como Marc. Y ahí, a pesar de los pesares también ha demostrado quien es.

Marc ha sobrevivido al Dakar para ser leyenda, ha ganado cinco veces y ahora está ante el dilema eterno, ¿otro intento para llegar a Peterhansel? ¿después otro para superarlo? Marc puede hacerlo. Sin duda. Y a mi me gustaría que lo hiciera. Pero también comprenderé que quiera irse a los coches y disfrutar más y mejor de su niño Luis y su Queralt. Haga lo que haga le apoyaré. Incondicionalmente. Pero Marc Coma, el noi de Aviá, el muchacho de la sonrisa eterna, el chico de la medalla de la virgen de Queralt para mi ya es el mejor de siempre. Querido Marquitos, aquí un amigo...

 

Comentarios

Sois geniales. Los dos. Gracias por estas líneas Manu, gracias Marc por ser tan grande.

Marc es el mejor español, pero Peterhansel el mejor de todos. Creo yo.

Buen escrito Manu, como siempre. Nadie ha contado el Dakar como tu. Estoy de acuerdo con lo de Marc, ahora tiene que ir a por Peter.

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