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El blog de Manuel Franco

Hola, me llamo Manuel Franco y soy el enviado especial de AS a los grandes premios de Fórmula 1. También me podéis escuchar en la SER, en El Larguero y en Fórmula SER. Espero vuestra participación en esta nueva aventura.

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miércoles, 04 marzo 2015

Por Manuel Franco

Alonso, cuando la F-1 ya no importa...

 

Siempre he pensado que la magia de Alonso es cosa de su madre. De su padre habrá heredado fuerza, determinación, coraje, eso seguro, pero el toque mágico, lo que diferencia a este asturiano del resto se lo debe a su madre. No tengo duda. Es por esa mujer que desde la humildad ha hecho grandes a los suyos...

Me miró con los ojos dulces, echándose la mano a la cabeza haciendo visera, como cuestionando la oportunidad de compartir sus pensamientos conmigo, pero finalmente empezó a hablar. Ha tenido mucha suerte, mucha, siempre ha tenido suerte, respondió Ana y entonces apareció una gigante en ese cuerpo frágil y menudo que caracteriza a la mujer que parió un campeón del mundo, a uno de los mejores pilotos de Fórmula 1 que jamás ha pisado un circuito. Le había comentado que a ver si este año la cosa iba mejor, o que quizá el siguiente, que su hijo se lo merecía, que a ver si al fin tenía un poco de suerte. Esa palabra. Y cuando Ana hablaba me veían a la mente imágenes de Brasil y un dedo pulgar hacia el cielo, de Spa y un coche negro y oro volando sobre la cabeza de su hijo, de Japón y un diluvio bajo el volcán, de carreras y carreras a mil por hora haciendo juegos malabares con el riesgo, echando unas risas con los límites, en un deporte en el que una centésima de segundo te cambia la vida.

Un toque. Un golpe. Clic. Y todo se da la vuelta. 

La madre de Alonso dijo mucho más, pero eso ya no viene al caso, es privado y así debo respetarlo. Una semana después de esa conversación, Fernando, su hijo dejó de ser él por unos momentos, se fue y le esta costando volver, su chaval se quedaba inconsciente en una curva del circuito de Barcelona, no atendía a los comisarios, no era capaz de despertar ante el médico, y fue trasladado muy grave, sedado, en helicóptero a la unidad de cuidados intensivos del Hospital General de Catalunya donde fue estabilizado y pasó el peor día de su existencia. Se temió por su vida. Es así. Siempre se piensa cuando se ven estas cosas. El instante efímero, negro, sobrevolando... Fuera, fuera. Después llegaron las noticias médicas y todo mejoró. Pero fueron momentos de nervios, de llamadas, de mensajes, de caras que se movían negando a un lado y a otro, de preguntas, de lágrimas, esos minutos que parecen horas, esas horas días, tiempo de tensión, situación dura para Alonso y su familia y todo aquel que ahora juega ahora a las teorías debería recordar eso y lo que hubiera ocurrido si le pasa a un ser querido.

En esos instantes la Fórmula 1 ya no importaba. Nada era importante, solo que el hijo, el novio, el amigo se pusiese bien, volviera a ser normal, regresase a lo de siempre, les hablase, les abrazase. Después Fernando fue mejorando, pensaba salir después del primer día, pero esperó un segundo y hasta un tercero hasta que saludó a los que le esperaban en la puerta del hospital. Después aquel vídeo y la gratitud con el corazón. Pero antes de todo eso el dinero, los patrocinadores, las presiones de todos, los equipos, la velocidad, el coche que no corre y se rompe, el rival que vuela, los vuelos, los hoteles...todo quedó en el olvido. 

Es evidente que las cosas no han ido como todos esperábamos, que Fernando está aún sobre vigilancia, que debe estar un poco más tranquilo, que la lesión que sufrió tuvo unos consecuencias importantes, pero afortunadamente no hay secuelas, ningún tipo de lesión neurológica. Y eso es lo más importante. Más allá de la Fórmula 1. 

Mientras se recupera, mientras espera que todo sea perfecto en esa vida de ensueño suya otra vez, este hombre de 33 años tiene que soportar como unos piensan una cosa, los otros inventan la otra, los de más allá cuentan lo que creen y él se va a quedar sin poder iniciar su trabajo en una aventura de regreso a donde nunca quiso volver sólo para volver a ganar, para regresar a ese universo en el que puede demostrar que es el mejor y vivir en su mundo de podios y victorias. Solo por eso. Pero eso será después. Hubo un momento que solo importó su vida. 

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Es cierto, en todo este asunto hay matices, sombras, ha faltado siempre un parte médico, pero de la misma manera hay que respetar lo que pasa y los deseos de la familia del paciente, así debe ser. Y es cierto también que la labor del periodista debe ser conocer y contar la verdad, pero ¿qué verdad? ¿la que quiere el lector que te para por la calle? ¿la que ambiciona el jefe, el director de la tele, de la revista o la web? ¿la oficial? ¿Donde queda el respeto por las personas? Hay una teoría que dice que para ser un buen periodista hay que ser mala persona. No es cierto. Al contrario, para ser un buen contador de historias reales, verdaderas, es imprescindible ponerte en la piel del otro. Y más si es una persona a la que quieres, por la que tienes respeto, admiración y cariño. Es así. Sí, lo reconozco. Y no, no me ha dado mucho más que a los otros, tampoco mucho menos, pero el muchacho lo merece. Así de simple. 

Dicho esto no les ocultaré nada, ni les dejaré de contar lo que creo que deba ser sabido, pero tampoco me busquen para inventar, hacerme eco de los que dicen saber y no saben nada o los que buscan protagonismo a costa de uno de los deportistas españoles más importantes de siempre. 

Ha faltado una buena comunicación, dicen. Y es posible. Ha fallado la información que se ha dado. Quizá. ¿Y si fuera así? ¿podríamos llegar a comprender los motivos? Me preguntan unos y otros lo qué pasó. No lo se totalmente. Quizá Fernando estaba cansado aquel día y se le fue un momento la cabeza antes de chocar, pero los médicos dicen que no y la telemetría muestra que siguió cambiando marchas, moviendo el volante hasta el final, posiblemente el coche tuvo algún fallo mecánico, pero McLaren dice que no, incluso electrico, pero las pruebas médicas indican lo contrario. ¿qué pasó entonces? Un mal golpe es mi respuesta. No se más. Con los datos de que dispongo es la respuesta más concreta y posible que he encontrado. Pero en realidad todo eso me da igual porque durante este tiempo solo he querido que Fernando se ponga bien. Y ya. Solo quiero que mi amigo esté bien, me dijo un amigo suyo. Y yo que no lo soy, o quizá sí, también quiero solo eso.

Ahora la situación es la que tenemos, un piloto que quería ir a la carrera de Australia y los médicos le han aconsejado que no lo haga, aunque ya tiene el alta médica. Y Malasia a la vista. Y el hijo de Ana nadando en la piscina, corriendo, intentando volver de aquel viaje a las tinieblas, de ese instante en el que todo pudo cambiar, cuando no importó nada la Fórmula 1 y solo era necesario vivir. Y volver a tener suerte…

 

 

Archivado en Actualidad , Deportes , Formula 1 , Viajes

martes, 09 noviembre 2010

Por Manuel Franco

Esto es Fórmula 1...

Unas horas en Madrid recargan una vida entera, recibir sus besos, sus abrazos y continuar camino. Brasil ya es historia, Sao Paulo, gran ciudad de contrastes, baches interminables, atascos de verdad, belleza total y pobreza extrema... Mi experiencia sólo habla de amabilidad brasileña, atención exquisita, desayuno hotelero, comida inexistente y cena en el lugar donde vive la carne y el rojo y verde. Recomendado. Brasil, Sao Paulo, gran ciudad donde la F-1 es una fiesta. Espero volver.

De allí salió el campeonato aún más igualado, pero con Alonso líder. Y la prensa internacional ninguneando al más grande de la F-1 actual. Sí, es así. Porque todos se preguntan qué sucederá en un nuevo doblete de Red Bull, nadie parece darse cuenta de quien es el líder, de que ha ganado más carreras que nadie, de que aún con un coche inferior es capaz de luchar hasta el último día por el tricampeonato, por algo con lo que el resto de sus rivales, probablemente, no pueden ni soñar.

Webber-Vettel

Pero seamos realistas, lo más probable es que sea un Red Bull el que gane en Abu Dhabi, es un circuito que le va a las características de su coche, aunque Fernando siendo segundo sería campeón. Un milagro. Eso es lo que necesita y ya lo ha logrado en varias ocasiones. Como en Hungría, segundo intercalado entre los dos monoplazas de Matechitz, o en Singapur, pole y primero. 

Pero bien, vayamos al escenario que han elegido casi todos los periodistas internacionales, sobre todo los ingleses, esos que, aunque reconocen la superioridad de pilotaje del asturiano, esperan su derrota. Última vuelta, Vettel, primero, Webber, segundo, Alonso, tercero. Así el título es para el español. Pues bien, estoy seguro de que, en ese caso, en la última recta el alemán se para para que gane su compañero la carera y el título. Y si no lo hace antes es porque conserva posibilidades. Esto es F-1 y nunca se sabe lo que puede suceder en la curva siguiente, así que es mejor no correr riesgos. 

En Red Bull se consideran los adalides del juego limpio. Y yo me hago varias preguntas. ¿Hubieran actuado igual si Vettel estuviera en la posición de Webber? No. ¿Han dado órdenes de equipo ya este año? Sí. ¿Acaso hay que recordar otra vez la famosa frase del australiano en Silverstone? Sí, ya sabéis (permitidme el tuteo) eso de no está mal para ser el segundo piloto... Pues eso. 

Pero hay más. El dueño de Red Bull y su jefe de equipo, el mismo al que casi le parten la cara en una discoteca de Brasil cuando no le dejaban entrar a su propia fiesta sí, ese, el señor Horner, han dicho que prefieren ser segundos que campeones como Ferrari. Cuanto daño ha hecho el ingeniero de Massa y la actitud del brasileño. Primero yo soy contrario a las órdenes de equipo, creo que este es un deporte individual en el que cada cual debe sacarse las castañas de su propio fuego, pero hay una serie de cosas que se deben tener en cuenta. Alonso no atacó a Massa en Australia de la manera que lo hubiera hecho con Hamilton o Vettel porque es su compañero de equipo, hasta llegar al brasileño iba remontando sin parar. Pero Massa adelantó a Alonso en la salida y después cuando, efectivamente, el de Oviedo era mucho más rápido que él, se defendió de manera agresiva sin venir a cuento. Alonso no lo entendía y por eso se quejó por radio. Después le dieron la órden a Massa, alta y clara para que se enterase todo el mundo. Cuanta torpeza. Le dijeron una obviedad, que Alonso era más veloz. Perfectamente podría haber sido un poco más cuidadoso en la siguiente ocasión en la que el español intentara adelantarle. Solo eso. Pero no, tuvo que montar el circo.  Y dar razones a lo que odian a Fernando.

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Por qué, ¿qué tenía que haber hecho él? Parase detrás de Massa hasta que llegara Vettel y les adelantase a los dos. Seamos serios. Órdenes de equipo, una de las mayores hipocresías en este deporte espectáculo que es la F-1. Porque esto es la Fórmula 1, un deporte en el que intervienen tantos factores que a veces parece no serlo. Órdenes de equipo. Las mismas que dio Red Bull en Turquía y se saltó Webber, las que pedía Vettel, el niño mimado de la escuderia y de sus dueños al que le hubieran permitido todo y por el que están actuando como lo están haciendo. Porque si gana será un superhéroe y si hace que gane Webber, también. Y sino quedarán como el equipo limpio. 

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Igual que McLaren y sus famosas frases de 'ahorrar gasólina'. Porque ahí surge el amigo Button. El novio de MIchibata sale diciendo ahora que si Alonso no gana por más de siete puntos será un título bajo sospecha y tal y tal... ¿Acaso dijo Alonso algo de que él ganó el año pasado su título, primero y único probablemente de su vida, con un coche que se ajustaba dudosamente a la legalidad y en un equipo en el que dejaron de lado a Barrichello para centrarse en él, en el que dieron órdenes de equipo al brasileño? Pues entonces ¿a qué viene ahora Jenson a contar historias de la legitimidad de un supuesto título de Alonso? Esto es la F-1, envidias y palabras entre pilotos. Sinceramente me sorprende de Button, aunque lo único que está pidiendo es que con él no hagan lo mismo que con Massa. Porque ya lo hacen. 

Pero es que la diferencia entre Alonso y Massa este año es tal que si tenemos en cuenta que la medida de un coche la da el segundo piloto, entonces veremos lo que es el Ferrari, algunos de los que lo dirigen y lo que es Felipe, un piloto al que, por cierto, el gran Hamilton le ganó el título en la penúltima curva de la última carrera. No es tan malo. Pero es que Fernando es un piloto de época, como reconoce hasta Lewis.

Pero la Fórmula 1 es mucho más, es un deporte apasionante en el que cuatro héroes dotados de un talento extraordinario para llevar un monoplaza de carreras llegan a la última carrera con posibilidades de ganar el título, en la que los cuatro darán todo y más por ganar, cuatro de cuatro países diferentes, de tres equipos distintos, cuatro que lo merecen. Aunque si por mí fuera la última carrera sería un mano a mano entre Alonso y Webber, Webber y Alonso. Han sido los dos mejores del año, los que más lo merecen. Uno por ser el patito feo del equipo más bello, otro por ganarse el puesto de rey con un coche que no es lo que exige su color y su caballito, recordemos que Ferrari es tercero en constructores.

Todo puede pasar, llegaremos a Abu Dhabi para vivir la historia. Espero que gane Alonso, espero que gane el mejor.  

 

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