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El blog de Manuel Franco

Hola, me llamo Manuel Franco y soy el enviado especial de AS a los grandes premios de Fórmula 1. También me podéis escuchar en la SER, en El Larguero y en Fórmula SER. Espero vuestra participación en esta nueva aventura.

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martes, 28 julio 2015

Por Manuel Franco

Hungría, aire para Alonso

HUNGARORING ALIVIÓ A FERNANDO DE LA F1 Y DE MCLAREN

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El asturiano compitió en una carrera por primera vez esta temporada y se llevó una alegría en un fin de semana en el que cuestionó su futuro en este deporte.

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Manuel Franco/ Budapest

Tener luz o vivir en la oscuridad. Ahí reside el misterio de la vida. Les cuento, los amigos siempre preguntan por Alonso. Y los que no lo son tanto. Al regresar a la redacción de AS después de cada viaje por el mundo los compañeros comentan la situación del asturiano, al comprar el periódico o pasear por el parque con mis hijas. ¿Cómo ves a Alonso? Pero hay una aficionada que conocí en mi primer gran premio en Spa que a veces me escribe y va más allá. ¿Le brillan los ojos? Al fin, le podré contestar que sí, en Hungaroring el astur volvió a tener brillo en los ojos. ¿Será el amor? Sí, pero no sólo...

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Y es que, es cierto que Fernando ha dicho una y mil veces que está disfrutando del proyecto de McLaren Honda, que la cultura japonesa, que pretende devolver la gloria a este equipo partiendo de cero, que los tiempos mejores volverán, que la palabra paciencia es su amiga, que… Pero Fernando, feliz en su vida personal, ilusionado con su nueva aventura en McLaren y la F-1 no podía ocultar en determinados momentos de la temporada su comprensible decepción. Sobre todo en Canadá y Austria después de España y Mónaco donde parecía que el coche iba a ir mejor. Porque lo que ha encontrado no es lo que esperaba. Realmente el doble campeón español no podía pretender ganar en las primeras carreras, ni estar en el podio o quizá ni entre los cinco primeros, pero de una escudería como McLaren y un fabricante como Honda no era entendible una situación en la que los coches se rompían carrera tras carrera, los motores apenas tenían potencia y llegar a los puntos parecía una quimera. Por mucha voluntad y fe que tuviera el asturiano la situación era muy difícil. 

 

A todo esto se unía la situación de un deporte como la Fórmula 1 del que Fernando a veces se siente hastiado, aburrido, harto. La falta de test, de evolución, los coches lentos… El pasado sábado por primera vez hizo unas declaraciones en las que mostraba su deseo de competir en otras categorías y la posibilidad de dejar la F-1. No es algo nuevo.

 

El pasado año, tras acabar su relación con Ferrari, decidió aceptar la oferta de McLaren, pero estuvo a punto de tomarse un año sabático. En el equipo inglés le hubieran esperado, pero Fernando decidió subirse a bordo desde el principio. Ahora, la intención del asturiano es concluir su contrato de tres años con McLaren Honda, pero todo dependerá de los resultados y de la valoración que vaya haciendo del proyecto, así como de lo atractiva que pueda resultarle la nueva F-1 que se plantea para 2017.

Fernando-alonso-hungria-2015
 

De cualquier manera, el GP de Hungría ha sido para Alonso como meter un gol en los minutos finales de la primera parte de un partido de fútbol cuando vas perdiendo por goleada. A partir de ahora encara el próximo tramo de la temporada con otra fuerza, sabe que las dos próximas carrera van a ser malas (Spa y Monza), pero aspira a sorprender en Singapur. A seguir brillando. 

 

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viernes, 14 diciembre 2012

Por Manuel Franco

EL MEDALLERO DE 2012. El CRACK. Fernando Alonso

MIS CINCO MEJORES DE LA TEMPORADA 2012
ALONSO
VETTEL
HAMILTON
RAIKKONEN
PÉREZ

Si llegamos a diez estarían: HULKENBERG, MALDONADO, ROSBERG, BUTTON Y DE LA ROSA. 
2011_German_GP_-_Alonso-Vettel

Este es el primer post de una serie que trata de reproducir la sección el Medallero que después de cada gran premio va al lado de la crónica de la carrera. Así hablaremos del crack, el vaya día, la maniobra y el duro. La primera entrega, como no puede ser de otra manera, hablará del crack, el mejor del año para mi, aunque haremos una lista de cinco. Para que también vosotros podáis votar por el vuestro en los comentarios. Ahí va... 
EL CRACK. 
1. FERNANDO ALONSO
A veces se tilda de objetivo a aquel que no reconoce el mérito de Fernando Alonso. Suele suceder también en otros deportes, pero más en la F-1, si crees que el bueno es el otro entonces eres objetivo. Este año creo que hasta el presidente del club de fans de Vettel o Hamilton, o el más rádical antialonsista (si es que eso existe) no podrá dejar de reconocer que el piloto asturiano ha sido el mejor de la temporada. Hace poco los jefes de equipo así lo veían en una encuesta en la que la diferencia con el segundo era la mayor de siempre. Y es que Fernando con un coche que, en ningún momento, quizá sólo en Monza, fue el más rápido, con un monoplaza que ha estado incluso en la cuarta posición en muchas carreras y luchando contra escuderías como Sauber o Force India, con un coche así ha terminado a sólo tres puntos de Vettel y su todopoderoso Red Bull. 
Fernando merecía este título más que nadie. La razón es la siguiente ha sido el piloto que más culpa ha tenido en sus resultados, es decir si tenemos en cuenta el segundo puesto final de Alonso podríamos decir que el 75% ha sido por su talento y el 25% por su coche. Y sin embargo en el caso de Vettel quizá podría incluso ser una cifra similar, pero al contrario. Sin los dos choques de Spa y Suzuka hubiera sido campeón. Eso es así.
Carreras como la de Valencia, la calificación en mojado en Alemania, la de Malaisia, algunas primeras vueltas infernales repletas de furia y calidad dejan claro que estamos ante un piloto de época, uno de esos que pase lo que pase, sean cuales sean sus resultados será recordado como uno de los mejores de siempre. 
2. SEBASTIAN VETTEL
Reconocer que Alonso es el mejor no debe alejarnos de una realidad, en Sebastian Vettel tenemos un piloto brillante. Sus resultados están ahí, con 25 años lleva ya tres títulos mundiales y eso es algo que no está al alcance de cualquiera. El alemán tiene una virtud excelente y es que no deja pasar la oportunidad. Si le dan un coche ganador él gana. Y eso no lo hacen todos. EL ejemplo viene a continuación, y es que Hamilton probablemente tenga más talento puro que Vettel pero también es más irregular. Vettel ha ganado más carreras que nadie este año y eso le ha hecho campeón. Es cierto que en la primera parte de la temporada, cuando no contó con un avión, no fue el Vettel que conocemos e incluso se quedó fuera de la Q3 en alguna ocasión, pero finalmente aprovechó su momento y también supo rehacerse en las carreras en las que tuvo dificultades, sobre todo en la última, a pesar de banderas y pase usted sin llamar que le hicieron alguno, hay que reconocerle ese mérito. Vettel es tricampeón y eso es un logró que merece la pena no echar por tierra. Su carrera de India también fue perfecta. Vettel es un grande. Es así. Felicidades.
3. LEWIS HAMILTON
En un estudio publicado al terminar el Mundial se concluía que el McLaren ha sido el mejor coche de la temporada. Es cierto. Sin embargo también lo es que cuando el Red Bull ha sido más veloz lo ha sido con mucha diferencia y que el coche de plata ha tenido algunos problemas de fiabilidad que han lastrado a sus pilotos. Hamilton debía haber sido campeón este año y posiblemente Alonso con ese coche lo hubiera sido, como con el Red Bull, pero a pesar de ese hecho lo cierto es que cuando Hamilton está inspirado es casi imposible batirle. Sigue teniendo esa fuerza suya para adelantar y en calificación ha sido capaz de meterse por delante de los coches azules cuando estaban en su pico de rendimiento, es un piloto que será recordado y ahora falta saber de qué será capaz con el Mercedes. Apuesto por alguna victoria suya en 2013. Este año terminó cuarto tras Raikkonen, pero fue más brillante que el finlandés y estuvo a la altura de Alonso y Vettel en algunas carreras. 
4. KIMI RAIKKONEN
Dijo Jacques Villeneuve en Canadá que si Alonso o Hamilton hubieran llevado el Lotus en esas carreras ya habrían logrado varias victorias. Posiblemente tuviera razón. Pero lo cierto es que Kimi Raikkonen ha vuelto a la Fórmula 1 después de sus aventuras en rallys, nascares y otros deportes extremos y ha terminado tercero tras los dos dioses del momento Vettel y Alonso, ha terminado todas las carreras y ha ganado un gran premio. El finlandés ha demostrado que posee un talento natural indescriptible y eso ha sido suficiente para que su temporada haya sido de notable alto. 
5. SERGIO PÉREZ
Le ha faltado la victoria, pero recordemos que Sergio Pérez llevaba un Sauber, sí un muy buen Sauber, un Sauber a veces mejor que el Ferrari, pero un Sauber al fin y al cabo y con ese coche de la clase media ha subido tres veces al podio y ha protagonizado remontadas como la de Monza para enmarcar. El mejicano se ha ganado su fichaje por McLaren como sustituto de Lewis Hamilton, no es poca cosa, y que algunos grandes ya le miren con distancia. Es cierto que se ha mostrado irregular, sobre todo desde que se anunció su fichaje por la escudería británica, pero estamos ante un piloto de esos que brillan, un piloto que tiene algo y se hace notar. El próximo año puede estar en la batalla. 
6. HULKENBERG: Ha batido a un brillante Di Resta, se ha ganado un sitio en Sauber, un coche a tener en
cuenta el próximo año, y mereció ganar en Brasil. Atentos a este otro alemán.
7. MALDONADO: Su victoria de Montmeló, por delante de Alonso, le da derecho a estar en esta lista. Duro e irregular, es un piloto mucho mejor de lo que parecía. A tener en cuenta si Williams algún día vuelve a ser Williams.
8. ROSBERG. Tampoco termina de ser lo que debería, pero ha destrozado a una leyenda como Schumacher y logró la victoria en China cuando el Mercedes parecía que iba a ser un coche competitivo. El próximo año veremos su nivel junto a Hamilton.
9. BUTTON: Ha ganado varias carreras, pero esta vez Hamilton ha podido con él y en ningún momento ha estado en la batalla por el título con un gran coche. Gris esta vez Button, pero siempre es un piloto que acaba ganando.
Y 10.  DE LA ROSA: Sï, en cierto modo incluirle en esta lista es un homenaje a un piloto que debió ser más de lo que es, sobre todo si McLaren le hubiera dado la oportunidad que merecía cuando se fue Alonso y subieron a Kovalainen de comparsa de Hamilton. La calificaciòn de Pedro en Suzuka de lo mejor del año y ha hecho seis adelantamientos con un HRT muy pobre. Grande De la Rosa. Felicidades por tu año caballero.
Estos son mis 10 principales, ahora vosotros elegís el mejor del año en los comentarios, si podemos haremos una encuesta. Espero vuestros comentarios y vuestros votos. Pronto la segunda entrega del medallero del año. Gracias.  

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jueves, 27 octubre 2011

Por Manuel Franco

De camino a India, recuerdos de Oriente

Peripleando*. Japón y Corea. Extraños en Oriente

 

*Peripleando: Dicese de dar vueltas alrededor del mundo dos semanas seguidas viviendo la Fórmula 1.

 

 

Vuelo Lx1709 Swiss Air. Zurich-Nueva Delhi. Estamos cruzando el mar Negro cerca de Yalta, en el lugar de destino son las 19:19 horas.

 

Escucho a Adele, una de esas de voz que calma el alma con su poder, heredera de la magia deshecha por el alcohol de Amy, que ya solo canta en el cielo. Esta semana ha sido dominada por la muerte. Y sus ecos aún resuenan en mi interior. Se fue el último ganador de las 500 Millas de Indianápolis y el penúltimo campeón del mundo de 250cc. Dan Wheldon y Marco Simoncelli siempre estarán en el recuerdo de los que amamos los deportes de motor, esos en los que los pilotos echan su vida a los dados del destino sólo ayudados por un talento sobrenatural para ir en un aparato de carreras. El italiano se fue dejando un vacío increíble en aquellos que le conocieron, se ha marchado ese que siempre muere en las películas, no era el mejor, pero era muy bueno, era especial, distinto y eso siempre dejan este mundo antes de tiempo. Quizá porque necesitan menos tiempo para dejar huella, pera que se les recuerde, para que los demás les echen en falta, quizá por la magia... Ellos ya vuelan por el cielo. Sí, estoy seguro de que existe. Cada uno tiene el suyo, sea como fuera, sea donde sea, hay algo más allá. O quizá volvamos aquí. Quien sabe...

 

  Metro

 

El viaje a India es uno de los más emocionantes de este año. Ya estoy dentro. Hace días, quizá incluso sin prestar la atención debida a los que la merecen cuando estoy en Madrid, pero a veces es inevitable. Lucho contra eso también. A veces lo consigo. Pero antes de India la F-1 ha completado su segundo periplo del año, el más impactante. Japón y Corea. Los periodistas que formamos esta tribu de las carreras, cada vez más pequeña por la crisis económica y de resultados, llamamos periplo cuando hay dos grandes premios consecutivos. Y esto es lo que pasó en Japón y Corea, dos países absolutamente fascinantes, pero muy distintos.

 


Ciertamente podría quejarme de los viajes, del cansancio, de las pocas horas que se duerme por ahí, de acostarme escribiendo y levantarme hablando, de los aviones y de cuanto se echa de menos a la familia, pero no lo haré. En primer lugar porque me siento un privilegiado por vivir este trabajo, en segundo lugar porque no me gustan los que se quejan, la vida es un instante y estamos aquí para intentar vivir, disfrutando cada momento y sólo la enfermedad debería ser capaz de teñir de gris nuestros días. Así que gracias a la vida por este tiempo...

 

 

 

NeonesEsta vez en Japón tuve uno de los grandes regalos del año, después de Suzuka (un lugar que parece de película de catástrofes con sus posts de la luz a cada paso) , donde viví un pequeño terremoto de casi cinco grados en las escala Richter, que apenas me despertó y descolgó el teléfono de la habitación, de la minúscula habitación de mi hotel, pude pasar un par de días en una  de las ciudades más espectaculares que conozco: Tokio. Si alguna vez podéis ir, por favor hacedlo. Ahora suena Alicia Keys y su piano prodigioso. Únicamente ver, sentir, el cruce de Shibuya merece la pena el viaje. Es ese sitio donde confluyen a la vez cientos de personas cruzando a la vez mientras los edificios exhiben sus letreros de colores y las enormes pantallas brillan en lo alto de centros comerciales solo para mujeres o para hombres, o donde se juega al pachinko, ese extraño juego de mesa imposible de entender.

 

 

TokioEn Tokio estuve en un gran hotel, el Prince Park Tower, junto a la torre de Tokio, una especie de imitación de la Eiffel de París pintada de rojo que en la noche es bella y en el día un amasijo de hierros. En ese hotel parecía que, en cualquier momento iba a aparecer Scarlett Johansson para enamorarse de ti en mitad de la noche. Pero no, no pasó. La habitación me vio contar las horas de la noche en algún día perdido en la ciudad. Ahora pasamos por una ciudad llamada Batumi, me acuerdo de mi amigo Warri y de ese equipo de la universidad, el Dinamo Batumi, mientras Norah Jones canta para que la quieran y enseña miradas de ángel.

 

  Samuraisalonsistas

 

En Tokio, junto a mis colegas de la Sexta y mi amigo Miquel, descubrí la ciudad, tiendas extrañas, edificios enteros donde los videojuegos reinan, comimos la mejor pasta del mundo en el edificio Sony (según unos pocos entendidos) y cenamos en un restaurante regentado por un japonés-cubano aficionado a Ibiza en el que Tarantino se inspiró para el decorado de Kill Bill. O eso dicen. Compre bombones de Armani y vi como la gente aún llora a un Steve Jobs que, al parecer, les cambio su mundo. Mientras todo esto sucedía, Fernando Alonso paseaba su rabia de campeón destronado por la ciudad y Sebastian Vettel, nuevo bicampeón, hacía lo mismo con su felicidad. Ambos iban tranquilamente por Ginza sin que nadie reparase en que un par de leyendas del deporte mundial caminaban sobre sus pasos.

 

TuktukDe camino a India, recuerdos de Oriente espera con voz rota cuando comenzamos la bajada desde las antiguas repúblicas soviéticas. Japón es uno de los mejores países del mundo. En el viaje leí un libro, Flores de otoño, escrito por un superviviente de la primera bomba atómica, estremece pensar en lo que sucedió allí no hace tantos años. En lo que ha pasado este mismo año con el terrible terremoto. En el Shinkasen, el primer tren de alta velocidad del planeta, vi que mi ruta terminaba en Hiroshima y estuve a punto de terminar allí. Después intenté ir a Fukushisma, pero se necesita un permiso especial si eres periodista, al parecer. Japón sobrevive, puede con todo, una isla en mitad del océano donde están algunas de la mejores cosas del mundo y con unas gentes apasionadas, dulces, amables, un paso más allá en la civilización.

 

 

 

Después llegó Corea. Allí las cosas son más grises, pero es un país que se levanta, a pesar de estar dividido en dos mitades contrapuestas vestigio de un universo de dos bloques que una vez existió. En Seúl, donde inevitablemente me parece ver a Ben Johnson corriendo por las calles, está uno de los mejores aeropuertos del mundo y se pueden ver a bellas azafatas esperando a soldados dispuestos a morir por su patria quieran o no en una frontera. Allí el gran premio se disputa lejos de la capital, en un extraño lugar llamado Mokpo. La intención era revitalizar la zona, pero la crisis también golpea a los especuladores de los tigres asiáticos y donde iba a haber un circuito semiurbano con el mar acariciando  la penúltima curva, las olas siguen estando lejos y solo hay un par de hoteles en el pueblo, el resto son los famosos moteles (ver:

http://blogs.as.com/manuel_franco/2011/10/en-el-adameve-motel-del-desamor.html).

 

 

 

Ahora es Diana Krall la que aparece en escena con su clase de rubia talentosa, un par de jubilados catalanes comen bombones suizos y delante apasionadas del yoga preparan su mente para llegar a India, aunque aún sobrevolamos el mar Caspio.

 

 

Corea fue un gran premio de recuerdos, de un pasado mejor, hace un año, con cinco pilotos peleando por el título y un español ganando y liderando un Mundial que parecía suyo, pero no lo fue. Ahora el rubio alemán domina sobre el resto de los mejores. Sin compasión. Y todos esperan ya 2012. Pero mientras llega el esperado año de la reconquista, aún quedan tres carreras para disfrutar de la F-1. Y es que más allá de resultados lo que es cierto es que este año ha sido espectacular en las carreras, muchos más adelantamientos, un piloto en estado de gracia como Vettel, un genio herido como Alonso en el mejor momento de su pilotaje con un coche de leyenda hecha pedazos, la batalla Button-Hamilton, la lucha de Alguersuari por un puesto que merece, una revelación como Sergio Pérez... tantas cosas por contar.

 

 

 

Desde Japón pasé por Dubai, sin dinero y con angustia, culpa mía, cerca del último aviòn conocí a unos personajes, venían de Filipinas y hace años seguían a Alonso vestidos de toreros y al Real Madrid. Me hablaron de Fernando y de la Novena. Algunos esperaban la décima. Buena gente.

 

Vacas

Y sobre todo los lugares. India espera y espero que sorprenda como espero. Mientras disfrutemos de la vida, en el avión alguien enciende una luz para leer su guía de Nueva Delhi, otros ríen con los locos de Las Vegas y sus dientes perdidos, alguno espera mirando al infinito y yo siento que la vida es maravillosa. Suena Viva la Vida, Coldplay gravita sobre este texto. Y es que una ve leí en un libro, creo que se llamaba La suerte de mi destino, que la vida no es para pensarla sino para vivirla. Vamos allá...

 

Archivado en Descubriendo el mundo , Formula 1

lunes, 09 mayo 2011

Por Manuel Franco

Descubriendo el mundo. Capítulos 2 y 3. Kuala Lumpur y Shanghai, torres reales de mentira en el Asia de los contrastes

Caer dormido de cansancio, sin querer, con las gafas puestas y un libro esperando a ser abierto y despertar con mis niñas y mi mujer alrededor... hasta que me doy cuenta de que realmente estoy en un avión de camino a Turquía. Es una sensación que no recomiendo, como la de haber conseguido un sueño y que te lo arrebaten en el último momento. Ahora que lo pienso me recuerda un poco lo que debió sentir Fernando Alonso en Abu Dhabi, aquel gran premio en el que pudo convertirse en uno de los más grandes y siguió siendo sólo uno de los mejores. Hace tiempo que no acudo a esta cita, hay quien con más razón de la razón me lo dice, me lo echa en cara, me lo reprocha y eso me enorgullece, me hace sentir feliz de los amigos que están al otro lado de la pantalla del ordenador. Cómo ha cambiado la vida... ¿Recordáis cuando se escribía con máquina de escribir? Hace muchos años, pero yo, que acabo de cumplir 36 el dos de mayo comencé con la antigua Olivetti de mis hermanas hasta que la destrocé de tanto aporrearla escribiendo cuentos que quedaron en algún lugar de una papelera olvidada. Hace unos días leí que acaba de cerrar, en la India, la última fábrica que quedaba, pero quizá me impactó más saber que el año pasado vendieron 800 unidades... Seguro que alguna llegó a China. O a Malasia.

 

 

 

El viaje a Kuala Lumpur y Shanghai ha sido uno de los más impactantes de mi vida. Son casi 20 días fuera de casa en lo que los veteranos del oficio llaman un periplo, palabra curiosa donde las haya. El viaje comenzó diciendo adiós en el Mercado de San Miguel con cien gramos de jamón ibérico regalo de mi amigo Carlos, de la Taberna Miranda, sitio que os recomiendo si queréis comer bien en pleno Madrid de los Austrias, y un beso que me duró hasta el regreso.

 

 

 

Después de ir hasta Australia, el vuelo a KL no parece largo. Pero lo es. La alfombra de palmeras recibe al visitante en el aeropuerto internacional junto a una intensa oleada de calor, un taxi y una hora después aparecen ante mi las Torres Petronas, el edificio más increíble que jamás haya visto. Aunque pudiera parecer cualquier otra cosa, lo cierto es que esta milhojas de luz y acero que acaricia el cielo parece haber nacido de la tierra de Kuala Lumpur, rodeada de edificios que nunca intentan competir con su grandeza y de árboles, de lianas, de belleza natural. Solo les falta estar llenas de arbustos en una ciudad bella en su declive irreal. Porque Kuala es como una urbe de ciencia ficción dentro de una película del futuro, de esas en las que el ser humano ha sido devorado por los robots y ahora viven en pequeños grupos intentando devolver a los hombres la supremacía perdida. En los alrededores de las Petronas parece que en cualquier momento vayan a surgir de la nada grupos heroicos de la resistencia contra los sublevados. Junto a las torres, verdaderas protagonistas de la ciudad el mundo está engalanado de Fórmula 1, bares, terrazas, restaurantes y hasta hoteles como el Equatorial se visten de banderas de cuadros, fotos y hasta coches de competición que exigen atención al todo el que lo contempla. Kuala vive de noche, con cientos de mujeres de toda Asia desplegadas como aves orgullosas por sus calles buscando un momento de placer y el sueño de no tener que volver a hacerlo mañana.

El día llega de madrugada, con los restos de la noche desperdigados por las aceras y decenas de pequeñas motos como enjambres de abejas en cada semáforo esperando el color del permiso para volar con su irregular sonido en busca de destino. EL mismo que cada día buscaba en forma de circuito de la selva junto a Jaime Rodríguez y Álvaro Faes, enviados especiales de El Mundo y La Nueva España en un Proton, o lo que fuera aquello entre autopistas enormes, pero rotas por la naturaleza y la lluvia. Malasia es como los emiratos árabes, pero en viejo. No se hizo ayer esta ciudad, estas calles, tienen historia escrita cada día, cada madrugada...

 

 

 

Hasta la próxima, agradecimiento eterno a los dos colegas que se apiadaron de este recien llegado. O casi. Hasta unas horas después. Dos parejas de luna de miel endulzan la mirada, ella asturiana, él mejicano, de vida en Miami, mejor que en España, dicen..., los otros argentinos, de allá en Neuquen, últimos elegidos en la selva de los aviones. El penúltimo café malayo llega de la mano de un personaje del país que habla español como si fuera de Zaragoza, acento maño e historia de un trabajo junto al Ebro, de doce años, hasta que retornó a su patria. Cada semana acude religiosamente a uno de los restaurantes españoles de KL, Robertos Pinchos. Para recordar. Nostalgia.

 

 

 

Ese es el sentimiento que no me abandona ni siquiera en la sonrisa en estos viajes de privilegiado que pudieron ser antes, pero son ahora. Decía un antiguo amigo mío, al que sin conocer admiraba, que siempre es mejor ser periodista que trabajar...

Un vuelo más, en la compañía malaya, una japonesa que sonríe a trocitos al lado, y Shanghai en el horizonte. EL embrujo de la ciudad de novela llega como una aventura. Es inmensa, grande como ninguna otra, lo parece más que Sao Paulo, aunque no lo sea, edificios y edificios cortados por el mismo arquitecto y con pequeños pisos dividiendo vidas se distribuyen hasta donde llega la vista. A lo lejos el segundo edificio más alto del mundo, más que el casi kilómetro y medio de las Petronas. Menos impresionante.

 

 

 

Shanghai es español, recuerdo a un amigo, Pedro, que conocí en el pasado GP de Japón y no pude ver, y os recomiendo un bar de asturianos con nombre de canción alejandrina que me lleva a momentos de una niña que acababa de nacer: el Lola. Tú ya no estás sola, aquí estoy yo...

 

 

 

Shanghai es una metropolí de la antiguedad construida en el futuro. Enorme, bulliciosa, repleta de luz, de vida, donde el Ferrari más rojo rueda junto a una bicicleta pequeña y repleta de bultos en la que un anciano se empeña en hacer rodar. Contraste asiático de un país en el que el twitter y el facebook no existen, pero se burlan con trucos del amigo americano. Los chinos no conducen bien, los semáforos son adornos para ellos, los taxistas que deben recoger un papelito en los hoteles en su idioma para indicarles el destino, son la clase que mejor recoge las características de la caricatura de esa profesión en ocasiones maltratada. La ciudad es suya. El mundo es suyo. Eso sí, son baratos. Mucho. Y silenciosos.

El circuito es increíble, grande como todo aquí y bandas de chicos jóvenes ayudan para todo. Incluso dan la dirección del Copy Market, zocos, mercadillos ambulantes de mentiras convertidas en reales centros comerciales que ofrecen sin ser vistos relojes, cazadoras y bolsos de las mejores marcas del mundo a precios que hacen pensar que quizá no son de verdad. No creo, ¿no? Ejem...

 

 

 

China, donde cada imagen merece una fotografía en la mente. Shanghai, una ciudad que anticipa lo que al mundo le espera, pero que reconoce que aún debe esperar. No tanto como vosotros para leer el próximo post (no me gusta esa palabra, a ver si hay algo en español, se admiten sugerencias), porque ya estoy en Turquía. En un viaje en el que debía estar en dos sitios a la vez y que comenzó dormido por el cansancio imaginando que eran ellas quienes me despertaban, pero estaba en un avión. Comenzando otra aventura...

 

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martes, 29 marzo 2011

Por Manuel Franco

Descubriendo el mundo: Primera parada. Australia

Melbourne, la ciudad de las cuatro estaciones 

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Regreso a casa impresionado por la ciudad de las cuatro estaciones en un sólo día. Calor, lluvia, frío, más calor... Me habían hablando mucho de Australia, me había documentado sobre Melbourne, pero todo cambia en el momento en que beso a mis hijas y comienzo a echar de menos a mi mujer, aunque aún no me haya ido. Es ese instante dolorosamente mágico en el que empieza el trabajo y me siento más periodista que nunca, en el que marcho a descubrir el mundo. Esta vez partí desde la calle Mayor, previa visita a la Librería Méndez, uno de esos lugares imprescindibles para quien ame los libros y ese olor que desprenden que aún sobrevive a lo que esta por venir en pleno centro de la capital de España, después breve visita a la SER, primer favor de esa tecla imprescindible del equipo de la cadena más importante de España que se llama Jorge Escorial, teléfono vital, y rumbo a esa maravilla de la arquitectura que se conoce como Terminal 4 de Barajas. Atrás queda otro universo de pequeños descansos intercalados con mil y una aventuras innecesarias en este nuevo e imperante mecanismo en que vivimos de beneficio inmediato y real, pero imprescindibles en mi forma de ver la vida, como defender mi Valdemorillo natal y pretender hacer cosas por los demás, sólo mi presumible ética interior y jamás lo que piensen los que sólo piensan en ellos me haría cambiar una intención que espero pueda ser. )

 

El viaje que esperaba era intenso, largo, más de lo que nunca hubiera hecho antes, una incógnita repleta de sitios inesperados. Primera parada Dubai. Es increíble el aeropuerto del emirato, llegue a las tres de la madrugada y allí había más gente entre las tiendas del duty free que en la calle Preciados en plenas Navidades. Gentes de todos los colores, razas, religiones... jóvenes yanquis disfrazados de hip hop con gorras planas, mochileros empedernidos salidos de alguna cuneta, mujeres vestidas de negro con el velo musulman tapando todo menos sus ojos, alguna con el burka y sus ojos enrejados, niños y padres indios ataviados únicamente con túnicas que parecen sábanas blancas, incluso alguna geisha japonesa cogida de la mano de un chico recien salido de un capitulo de manga nipón, junto a bellas modelos españolas o británicos vestidos de etiqueta y maleta perfecta negra, cuero, clase... Podría pasarme las horas allí mirando a la gente pasar y escribir novelas en las que ellos fueran los protagonistas. Pero a cambio lo que hice fue, por primera vez coger un avión cuyo destino final fuera Australia...

 

Para mi, este año, casi siempre será la primera vez y tengo que responder con una ilusionada afirmación a la tercera pregunta que te hace quien te conoce en el asiento de al lado de un avión después de que te haya contado que se dirige a vender telas valencianas en Arabia Saudí, o al taxista africano que pretende venderte Asmara, la capital de Eritrea, como el nuevo destino turístico del planeta. ¿Its your first time? Yes, lo es. Cuando voy a un lugar, sea en las Antipodas de nuestro mundo o en el pueblo de al lado del mío, me gusta contar lo que pasa allí, uno de mis grandes retos como enviado especial de este periódico (que bella palabra que algunos están empeñados en derribar aunque cada vez se leen más y se venden más), uno de mis objetivos decía es no intentar explicar de la mejor manera posible lo que sucede en la Fórmula 1 como deporte, en primer lugar, y después y con especial interés y por este orden como ustedes comprenderán, en lo que ocurra con Alonso, Alguersuari e Hispania, sino también contar lo que pasa en los sitios que tengo el privilegio de visitar, qué hay, cómo son, qué piensan, cómo se vive en los países en los que se disputa el campeonato del mundo de Fórmula 1. Y qué pasa cuando la F-1 está allí.


 

Así lo hice en una intrahistoria, en realidad un reportaje social o humano que en AS lo llamamos así, titulada ‘Veimous Fernandou’, pero también lo haré aquí en este blog que, por si alguien no se había dado cuenta es, íntimo no, porque lo que quiero es compartir con todos vosotros, pero personal sí. No pretende, eso nunca, convertir a este humilde periodista en noticia, sino, a traves de lo que yo vivo contar cómo es el mundo al que llega la Fórmula 1. Espero que os guste.

 

Estábamos embarcando hacia Melbourne, previa parada, algo que yo desconocía hasta que comenzaron a aparecer señores y señoras, niños y niñas vestidos con extrañas túnicas y gorros asiáticos, en la capital de Malaisia, Kuala Lumpur. El vuelo se demoró más de media hora porque un personaje que, casualmente se sentaba delante de mí, algo que no descubrí hasta que intenté sentarme en su sitio, ahora descubriremos la razón de mi intento de mover el asiento, no encontraba a su amigo que finalmente llegó ante los gritos desaforados del otro al que las azafatas tuvieron que tranquilizar como un Melendi cualquiera (pobre el cantante... cría fama, pero es que el símil venía al caso. Lo siento, lo siento). Así las cosas tuve que quedarme pegado a la ventana en un viaje que de ocho horas que suponía catorce junto a un malayo y su señora, ella muy sonriente y desdentada, normal a su edad, y él, con una mascarilla adornando su cara, un pañuelo recogiendo sus restos de los cada vez más frecuentes estornudos. No, apenas pude dormir. Un libro leído, dos películas vista, un amago de blog escrito y llegada a Kuala Lumpur.

 

Desde el cielo se contempla una selva de palmeras que dejan el palmeral de Elche en un intento, cientos de miles alfombran la tierra malaya y de repente el aeropuerto. Salida, entrada, una hora de espera, avión limpio y a Australia al fin.

Tuve algo más suerte esta vez en la lotería de la clase turista, el avión iba casi vacío y solo me acompañaba mi sombra así que pude descansar un poco más con el día perdido entre la noche, la noche sin saber donde ubicarse y mi cabeza ardiendo de dolor entre golpeteos incesantes de la maldita tensión arterial. Pastilla tecnoretic, descanso de los guerreros del tambor que despiertan mi cerebro y a intentar dormir. Una película más, escribir y escribir y siete horas más tarde la noche australiana.

 

Lo primero que se descubre al llegar a este país es que estamos en un sitio serio, controles y más controles, mucha educación, nada de alimentos de por ahí, pasaporte en regla, un argentino que se alegra al escucharme hablar sólo en español y la chica que me mira la cara del pasaporte para ver que soy yo que se despide con un disfrute de nuestro país en perfecto español y una sonrisa.

 

Entro en un taxi para doce pasajeros, un minibus con destino a The Como. El taxista, un ciudadano de Bangladesh con turbante incorporado, me pregunta a la tercer si es mi primera vez en Australia. ¿De dónde eres? Sí, español. Oooohhhh, España, la campeona del mundo de fútbol. Y sí, se hincha uno y comienza a recitar los nombres de nuestros campeones, de arriba a abajo, se los sabe casi todos, pero no, hay uno que no es capaz de reconocer. Iker Casillas. Hombre, sí, Iker, Iker. No, no, ni idea. Ikeer, el portero del Real Madrid. Ahhh, Aikar, ¿disculpe? Aikar... Ah, sí, ese. Aikar Casillas.

 

En The Como, gracias Elena, ya estaban esperándome, maletas arriba, habitación sorpresa con hidromasaje y vistas a uno de los miles de parques de esta ciudad. Pensaba que me iba a costar dormir, ya saben el jet lag y todo eso... pero minutos después ya disfrutaba del mundo de los sueños...

 

Melbourne es una ciudad nueva, cosmopolita como pocas, bien ordenada, repleta de jardines y parques, con cada cosa en su sitio, un centro (la city) donde crecen los rascacielos como palmeras en una plaza del Mediterráneo, y con el mar visitando su costa, amando sus playas. 

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La playa de Sta. Kilda es una de las más populares, está cerca de Albert Park, el parque con inmenso lago incorporado en el que se disputa el gran premio, y es una ejemplo claro de lo que supone esta ciudad y por qué durante los últimos diez años, en siete, ha sido elegida como la mejor ciudad del mundo para vivir. Chicas solitarias leyendo con el mar de fondo, chicos que patinan, hijos e hijas que corren sonrientes delante de sus padres, abuelas y sus nietas adolescentes charlando en un paseo infinito, gente con clase, con mucha clase, y un bar frente al mar donde sirven para desayunar tortilla española que más bien debería llamarse tortilla mediterránea. ¿Pero es española de verdad? mire que yo soy de España, le digo a la camarera. Sí, sí, claro es española, con mozzarella y todo, claro. Ejem... Parecía una pizza, pero estaba rica. Al pagar pregunto por alguien español, suponía que lo había, para saber de donde se habían sacado esa tortilla o el subtitulo Alfresco que ponía debajo del nombre del sitio y... llegó una italiana. No, no, yo no soy española, dijo ella, pero entonces apareció, una argentina. Me contó que llevaba dos meses trabajando allá estudiando inglés y conociendo gente, su padre es dueño de una extensa finca de vacas en La Pampa, pero ella no quiere su dinero y viaja por el mundo con su trabajo como única fuente de ingresos. España podría ser su próxima parada. Nada que ver con el camarero de la noche anterior, era chileno y trabajaba en Chivo, al lado del rio Yarra, junto al Casino Crown, pero el gobierno de su país le pagaba la estancia y los estudios en Australia. Interesante programa de inserción laboral. Chile también es un país serio.

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Al día siguiente volvería allí a comer, ya alejado de mi soledad, con los compañeros de Copa, El Mundo, La Nueva España y Grand Prix para comer canguro. Sí, como dijo alguno es como pedir paella en la plaza mayor, pero no hay nada, en algunos casos, como probar para saber y ahora ya se que el canguro es una carne dura, de sabor extremo e intenso y que, cuando estás comiéndolo se aparecen saltando con sus crías en la bolsa mirándote con ojos tiernos y tienes que dejar de comer.

 

El parque de Albert Park no es el mayor de Melbourne, pero es un espacio de cuento, campo de golf incluido, rascacielos de fondo, lago dibujado en una postal. El golf es el tercer deporte en importancia en Australia, por delante del tenis, y por detrás del fútbol australiano (vi un equipo de chicas entrenándose en la playa y daban miedo) y el cricket. ¿Y la Fórmula 1? También es importante, pero distinto, se sigue mucho y, sobre todo y ante todo, la semana del gran premio es una auténtica fiesta en la ciudad. El tranvía, que en esta ciudad parece imprescindible y parte del paisaje en sus anchas avenidas con los coches circulando al revés que en Europa, llega directamente desde el centro al circuito y hasta allí se desplazan familias enteras, jóvenes y mayores vestidos con gorras, bufandas y disfraces de Ferrari, Red Bull, McLaren...

 

¿Conoces a Alonso? All the people know Fernando. Responde el taxista libanés que me lleva ese día al circuito. Sólo conocí un taxista australiano, empeñado en que me quedara una semana más en el país para conocer la barrera de coral al otro lado de esta nación-continente y alquilara una moto para ir a conocer los Doce Apóstoles, una formación rocosa en una playa a unas dos horas de Melbourne, similar a Las Catedrales, cerca de Lugo, pero el doble de grande. La verdad es que, siempre que dejo un lugar, me da la sensación de no haber aprovechado suficientemente este privilegio convirtiéndolo nada más, y nada menos, que en un trabajo. Ese lugar podría ser el símbolo de Melbourne, pero lo es del estado de Victoria de donde Melbourne es la capital y es que esta ciudad, es cierto, adolece de símbolos. Están construyendo una noria gigante que será la mayor del mundo, por delante de la que existe en Londres y la que tienen en Singapur. Pero sólo está el esqueleto formado. Lo más parecido a un monumento es la torre Rialto y ahora la Torre Eureka, un rascacielos infinito provisto de un ascensor exterior en el que se comienza desde la opacidad y de pronto se puede ver el exterior con la sensación de que estas cayendo al vacío. Impresionante. Según cuentan.... porque cuando yo fui estaba cerrado por reformas.

 

Salir de esta magnífica ciudad con mi taxista eritreo fue una experiencia, me iba contando todo lo que se veía, aquí el campo de fútbol australiano donde también se juega al soccer, allí el Rod Laver Arena, donde ganó Nadal, más allá el estadio olímpico de la ciudad donde se celebraron los Juegos en los años sesenta... y ahí, donde se ven cientos de personas haciendo deporte y otros tantos paseando es el mayor parque el mayor de la ciudad.

 

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Se hace la noche en Melbourne, Australia se despide de mi como un espejismo de una semana, dos días de viaje incluidos, casi tres, el avión de regreso espera, estas letras estaban en un lugar intermedio entre mi corazón y mi cabeza esperando ser escritas.... Próxima parada Malaisia.

 

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