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Todos contra Nole

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Por Jorge Ducci

En 2011 Novak Djokovic hizo una campaña para la historia y en 2015 parece empeñado en superarse a sí mismo, y ni siquiera la decepción que sufrió en Roland Garros ha mermado su ritmo avasallador.

Si bien es cierto el serbio dejó escapar una chance inmejorable de completar el Grand Slam en París, donde perdió la final ante Stan Wawrinka, sus números de la temporada son deslumbrantes y lo ponen, una vez más, como favorito para ganar el US Open por segunda vez.

El año pasado en la Gran Manzana el mundo del tenis se sorprendió por partida doble. Acostumbrados a ver a Federer, Djokovic, Nadal o Murray en las finales importantes, la definición del título se jugó entre dos debutantes: Marin Cilic y Kei Nishikori. El presente del croata, campeón defensor, dista mucho de ser un digno contendor al título ya que tiene un modesto registro de 18-13 en el año (al 23 de agosto) sin títulos. El japonés ha ganado tres coronas en la temporada y se ha consolidado en el Top 4, pero sería demasiado ambicioso aventurar que repita su campaña.

Djokovic, en su mejor nivel, será muy difícil de batir. El serbio está un escalón por sobre el resto y en este año sus números demuestran que, comparado a esa histórica campaña de 2011, su tenis ha evolucionado, especialmente con su servicio. De hecho, según estadísticas de la ATP, el serbio lleva casi el doble de aces que hace cuatro años, añadiendo más variantes a un juego que prácticamente no tiene fisuras.

El hecho que Djokovic sólo haya ganado una vez el US Open le suma una presión inmediata por demostrar que su dominio es en todos los rincones del mundo. Ocho de sus nueve coronas de Grand Slam han sido en Australia o Wimbledon, y sólo uno en Nueva York, por lo que si bien es cierto que su lugar en la historia no está en duda, de seguro que pretende un mejor equilibrio en las conquistas de los torneos importantes para sacar un mayor brillo a su carrera.

“Creo que siempre hay espacio para mejorar. Sé que puedo llevar mi juego a un nivel superior”, declaró en julio Djokovic y no son sólo palabras de buena crianza. El serbio sinceramente cree en el constante perfeccionamiento y en su fuero interior el US Open es un anhelo prioritario, al mismo nivel que Roland Garros.

Pero ojo con otros contendores. Andy Murray cortó la demoledora campaña de Djokovic en los Masters 1000 este año en la final de Montreal y demostró una vez que en su mejor nivel es capaz de molestar al máximo al serbio con su tenis que neutraliza las cualidades de Nole. De hecho el escocés le ganó la final en Nueva York en 2012 y la de Wimbledon en 2013; en instancias decisivas, la fortaleza mental de Murray lo eleva un peldaño y lo acerca a Djokovic en una batalla que siempre es un placer.

Roger Federer con su simple nombre mete miedo, pero en la cancha aún impone su jerarquía de leyenda. En Cincinnati tuvo un regreso notable a las canchas tras perder la final de Wimbledon ante Djokovic, y conquistó su primer torneo importante de la temporada, el séptimo en ese certamen, con una formidable final ante Nole. Ese descanso que tuvo en las semanas previas puede ser crucial para llegar en su mejor forma y buscar un nuevo Grand Slam, quizás el último, para coronar una carrera memorable.

El último major del suizo fue en un lejano 2012, en Wimbledon, y desde entonces ha entregado la posta de su legado a sus principales amenazas como Djokovic o Murray, pero su ambición no se detiene y con 34 años recién cumplidos, podría ser el tercer jugador de más edad en ganar un Grand Slam. No es menor para un jugador al que le quedan muy pocos registros por conquistar.

Lo de Nadal es un caso dramático. El zurdo está librando una batalla consigo mismo en una temporada donde bajó a su peor ranking (10° en junio) en una década y ni siquiera la gira europea sobre arcilla le dio los acostumbrados réditos, ya que si bien ganó dos torneos - Stuttgart y Hamburgo – no conquistó ningún Masters 1000 y Djokovic lo aplastó en cuartos de final de Roland Garros. Su marca ante rivales Top 10 es de un mediocre 2-7, que sirve para reflejar su alicaído presente y que ante los de su mismo nivel, sucumbe. Sólo un buen sorteo le permitirá llegar lejos en el US Open, pero la copa que ganó en 2010 y 2013 parece ya un sueño inalcanzable.

Luego de ganar su último título en Hamburgo, el español declaró: “Soy el de hoy y quiero disfrutar del día a día. El mejor Nadal volverá o no volverá. Ahora soy el que soy”. Una verdadera lucha interna con resultado incierto y donde los resultados no van de la mano con las sensaciones.

No se puede dejar de lado a Wawrinka, campeón de Roland Garros este año, aunque el suizo fue metido en una polémica en Montreal con Nick Kyrgios y ha confesado la dificultad de concentrarse en la actividad. De todas formas el suizo ya demostró tener el temple mental para las grandes instancias, y con un par de semanas inspiradas puede derribar a cualquiera, incluso al número uno del mundo.

Puede que en los pronósticos el último Grand Slam del año no tenga mucho espacio para un golpe mayúsculo, pero lo que pasó el año pasado invita a soñar con un torneo apasionante, donde las principales potencias sienten la amenaza del pelotón y con la esperanza de estampar un legado en la Gran Manzana, el último mayor de la temporada.

Federer: Cincinnati y que siga el rock & roll

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Por Marta R. Peleteiro MPeleteiro_AS

“Roger ha jugado increíblemente bien y se merece el título. Es la quinta vez que pierdo en la final aquí, puede que tenga que esperar a que se retire él para vencer en este torneo”. Esas eran las palabras del número 1 del mundo, Novak Djokovic, tras caer de nuevo en la final del Masters 1000 de Cincinnati ante un excelso Roger Federer (7-6 y 6-3 en hora y media). Lo que no sabía es que el suizo le había confesado un par de rondas antes a Feliciano López que todavía tenía para unos años.

Pero ¿hasta dónde puede llegar el expreso de Basilea? Acaba de cumplir los 34 años, el pasado 8 de agosto, y este año le hemos visto en la final de un Grand Slam, reeditando el último cruce de Wimbledon 2014 ante el serbio también, y dejándole sin completar el círculo de torneos Masters 1000, lo que le convertiría en el primer tenista en hacerse con el pleno, llamado Golden Masters.

Frente a esto, el helvético, calificado ya por muchos como un abuelo, desplegó su mejor juego (con un toque que recuerda a técnico Edberg) para hacerse con su séptima corona en Ohio. Y nos deleitó con nuevas maniobras como el resto en la línea del saque.

A apenas una semana de que dé comienzo el US Open, allá donde ganó en cinco ocasiones consecutivas desde 2004 hasta 2008, su tenis parecer tener todavía recursos para hacerse con su 18º major, en una pista que se adapta a su mejor juego. Aunque ya se sabe, no es lo mismo jugar a cinco que a tres sets. Hay que estar muy fino en las rondas previas para no dejarse ningún set y ganar cansancio.

Pocos han ganado a edades tan avanzadas. Agassi fue uno de ellos. Se llevó un Abierto de Australia con 33 años, el propio Wawrinka había cumplido los 30 al hacerse con el Roland Garros de este año, al igual que David Ferrer cuando se impuso en el Masters de París, Pete Sampras por su parte contaba 31 primaveras cuando se llevó su último US Open en 2002. Tiene cinco, los mismos que Federer, por lo que una victoria en Flushing Meadows pondría al suizo por delante, un nuevo reto por conseguir.

Viendo cómo están los demás potenciales rivales de cara a Estados Unidos, con un Nadal renqueante, un Murray o un Djokovic a los que viene de vencer, un Nishikori que no termina de explotar o un Wawrinka un tanto descentrado y en la cresta de la ola por cosas que poco tienen que ver con el tenis, ¿vosotros qué opináis sobre sus opciones? ¿Cuántas juventudes tiene Roger?

Nick Kyrgios: quiero ser cool

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Por Jorge Ducci

El insulto que Nick Kyrgios le lanzó a Stanislas Wawrinka en Montreal debe de ser pan de cada día en cualquier deporte. Seguramente en el fútbol se dicen cosas mucho peores. ¿Qué le habrá dicho Materazzi a Zidane?, por ejemplo. Pero en el contexto de ese deporte, pasa inadvertido, por el ambiente en que se desenvuelve. ¿Está bien? No. Pero pasa a cada rato.

Sería hipócrita por mi parte predicar sobre buen comportamiento en una pista de tenis cuando todo el que ha jugado a nivel competitivo, a cualquier escala, alguna vez ha sabido qué se siente al perder, frustrarse, enojarse o, en este caso, según acusó Kyrgios, ser provocado.

Lamentablemente para Kyrgios, escogió un deporte que se maneja bajo ciertos códigos y, para peor, uno donde el silencio es fundamental y, por lo tanto, cualquier exabrupto será captado inmediatamente. No sólo por una cámara oculta con súper zoom que pueda leer los labios, sino por los espectadores, los jueces e, incluso, los propios rivales.

El fondo de esto son los códigos y el respeto. Y los límites. Siempre hay una frontera. Kyrgios, al decir que su amigo, compatriota y colega Thanasi Kokkinakis se había relacionado con la supuesta novia de Wawrinka, Donna Vekic, insultó al suizo, a la tenista y al propio Kokkinakis. Mató tres pájaros de un tiro. Innecesario y ofensivo.

No es la primera vez que el australiano tiene problemas. Este año le dijo "eres una basura" a un juez de línea. En Wimbledon fue multado por regalar un par de puntos en su derrota de cuarta ronda, sin contar las innumerables raquetas que ha destrozado en todo el mundo.

Acá no se cuestiona la rebeldía de Kyrgios. Hay que separar las cosas. Más de alguno mete en el mismo saco factores tan superficiales como sus audífonos rosados, sus extravagantes cortes de pelo, su teñido de amarillo y rosado o sus cadenas y aros. Cosas que no influyen en nada y que son entendibles para un chico de 20 años, una edad en donde quienes llevan una "vida normal" buscan su identidad como todos. Es parte de su atractivo como personaje.

Su rebeldía tenística también es algo que asombra. Ya tiene en su palmarés triunfos sobre Federer y Nadal y su juego, sin ser formalmente bonito, seduce por su agresividad, sus movimientos poco estéticos pero efectivos, y su actitud de ‘no le tengo miedo a nada ni a nadie’. Bien, así debe ser.

No estoy de acuerdo con Boris Becker, quien hace poco insinuó que el tenis sería más atractivo si Federer, Djokovic o Nadal dejaran su cordialidad mutua de lado y dijeran públicamente el poco afecto que se tienen. Yo al menos agradezco que dentro de la cancha han batallado a morir, entregando partidos legendarios y que así, sin provocaciones, se han exigido al límite. Si se caen bien o no, me tiene sin cuidado. Es parte de un circo que no aporta.

Se sabe que dentro del circuito Wawrinka no es de los más queridos. Tuve la oportunidad de entrevistarlo un par de veces y de coincidir con él en muchos torneos, y aunque es un tipo correcto, no destaca precisamente por su carisma. Bien por él, es su personalidad, pero sabe cómo se maneja esto.

Kyrgios tiene todo para ser una estrella internacional y tomar la posta del tenis mundial. Pero debe aprender algunas lecciones y que existen códigos y límites que no se deben vulnerar jamás, por mucha calentura que se tenga. Eso es un trabajo que no lo va a lograr la ATP con alguna sanción (que está bien que la reciba, lógicamente), sino de su familia y su entorno. Si Federer y Agassi lo entendieron a tiempo, él también puede hacerlo. Tampoco hay que crucificarlo antes de tiempo.

Pero Nick, si quieres ser cool, este no es el camino.

Auger-Aliassame: un prodigio predestinado al éxito

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Por Jorge Ducci

Nacer el mismo día que Roger Federer no pasa de ser una anécdota para cualquiera. Si se trata de un tenista profesional, tiene un toque divertido. Pero en el caso del canadiense Félix Auger-Aliassime es un llamado del destino.

Félix sorprendió al mundo del tenis en marzo pasado al superar las clasificaciones y jugar su primer torneo Challenger en Drummondville. Y repitió la gracia en Grandy, donde además se dio el lujo de llegar a cuartos de final del cuadro principal. ¿Cuál es la gracia? Tiene apenas... 14 años.

Cuando la mayoría de los aspirantes a tenistas están compitiendo en torneos regionales, alguno que otro con la suerte de hacer giras internacionales, pero en general preocupados de videojuegos o pasarlo bien con los amigos, este canadiense ya compite con tenistas profesionales, que en promedio le deben llevar al menos 10 años de edad de ventaja. Y les gana.

Félix Auger-Aliassime dice que creció (como si aún ese proceso no hubiera terminado) admirando a Federer, Gael Monfils y Jo-Wilfried Tsonga. Y las cualidades de sus ídolos se han mimetizado en su tenis.

Imagine a un jugador con la flexibilidad y movilidad de Monfils y la potencia de Tsonga. Así juega Auger-Aliassime. Sus raíces togolesas, por parte de su padre, le dan un físico privilegiado para su edad y su nacionalidad canadiense le entrega el apoyo de una federación seria y con recursos para proyectarlo. Una mezcla perfecta.

A esa edad no es raro que los niños tengan un estilo más de ataque, de pegar fuerte por el simple placer de hacerlo, ese feeling de estar descubriendo la potencia, los efectos y los ángulos sin preocuparse de tácticas ni nada. Pero para ganar a nivel Challenger Tour hay que tener regularidad en el juego y, además, cabeza para enfrentar situaciones de presión. Por eso sorprende que un niño de 14 años ya maneje esos aspectos con una brutal naturalidad.

En las pocas entrevistas que Auger-Aliassime ha dado, confesó que le gusta mucho leer y pretende seguir estudiando en paralelo con su carrera tenística. O sea, no sólo podemos esperar un tremendo tenista, sino un personaje en sí que puede enriquecer mucho a un circuito a veces demasiado superficial.

Está bien, quizá lo estamos pintando como un fenómeno que va a romper todos los récords que existen, incluyendo los de su ídolo Federer, pero está claro que el camino de la promesa a la consolidación es muy largo y son muchísimos los talentos que se han quedado en el olvido con proyecciones parecidas.

No es que el tenis esté muy impaciente o necesitado de figuras, pero siempre que aparece un proyecto de este tipo genera ansiedad para saber si logra explotar o no. En algunos años más sabremos si se transforma en Auger-Aliassame, el gran talento del circuito, o pasa a ser ese canadiense con apellido extraño que pintaba para bueno cuando era niño.

Telefónica publica una línea del tiempo con los hitos de Nadal

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Por Marta R. Peleteiro MPeleteiro_AS

Telefónica, a través de su página web de Vive Telefónica, pone a disposición de los aficionados al tenis, y especialmente de los seguidores de Rafa Nadal, un timeline con los mayores hitos del deportista manacorí desde su nacimiento hasta la actualidad.

Los hinchas del mejor tenista español de todos los tiempos tienen ahora la oportunidad de conocer más de cerca los hitos más relevantes de la vida de Rafa Nadal. En este enlace, ubicado en la página web Vive Telefónica, se pueden repasar algunos de los momentos más destacados de la vida personal y de la carrera profesional del tenista mallorquín.

El recorrido virtual transcurre desde el nacimiento de Rafa, en junio de 1986, hasta este mismo 2015. El usuario puede navegar y recordar momentos clave de la vida del balear, como su primera vez con la raqueta, sus dotes futbolísticas de pequeño, sus estudios, la influencia de su tío Toni en sus éxitos, su presentación como abanderado del equipo español de Copa Davis, su primer triunfo sobre Federer, así como sus logros y triunfos más destacados.

Algunos de estos hitos que repasa esta línea del tiempo están acompañados de los testimonios en vídeo de algunas de las personas que más y mejor conocen a Rafa, como su profesora de primaria, los ex tenistas Carlos Moyá, Albert Costa y Jordi Arresse, y periodistas que han seguido de cerca su trayectoria profesional. 

Para todos los que queráis visitar esta línea del tiempo de Rafa Nadal, el enlace es el siguiente: http://vive.telefonica.com/embajadores/rafa-nadal/timeline/

Frank Shields, el finalista que no disputó la final de Wimbledon

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Por Marta R. Peleteiro MPeleteiro_AS

¿Qué tienen en común Juan Carlos I, Wimbledon y Andre Agassi? Frank Shields (1909-1975), un tenista con fama de guapo y cuyos éxitos no pasaron desapercibidos. El abuelo de la actriz Brooke Shields, quien estuvo casada con el también tenista Andre Agassi, contrajo matrimonio en segundas nupcias con la princesa italiana Marina Torlonia di Civitella-Cesi, hermana del príncipe Alessandro Torlonia, marido de la infanta Beatriz de Borbón y Battenberg, tía de Juan Carlos I, pero quizás sea más conocido por ser el primer jugador que no se presentó en la final de Wimbledon, convirtiendo ese partido de 1931 en el único de esta ronda cancelado sobre la hierba de Londres (a excepción de los partidos que no se jugaron en tiempos de guerra).

Sorprendentemente, Shields había llegado a la final del prestigioso torneo con apenas 20 años tras imponerse al temido francés Jean Borotra. Allí se vería las caras con su amigo, compañero de la infancia y de equipo en la Davis, Sidney Wood, otro norteamericano y otra sorpresa en el torneo, quien había alcanzado el último partido del prestigioso campeonato derrotando al futuro tricampeón local Fred Perry.

Durante la semifinal con Borotra, el también conocido como Francis se lesionó la rodilla. No era de gravedad, pero aunque él no quería perderse la final inglesa, la federación estadounidense prefirió no arriesgar de cara a unos partidos que habría en unas semanas y pidieron al joven tenista que no se presentase, dejando a aficionados y organizadores con la boca abierta y un enfado de órdago. Así, Wood se enteró un día antes de la final de que el título era para él. Aunque realmente no fue allí donde lo ganó…  

Quizás ambos eran demasiado jóvenes para enfrentarse a una decisión de la federación de su país, y quizás a su edad pensaban que todavía les quedaban muchas más finales que jugar. Influyó también su sorpresa por llegar a la final y su amistad: para ellos el título ya había quedado en casa, se sentían cocampeones. Lo triste fue que, pese a aceptar el encargo, Shields perdió el quinto y decisivo punto ante Bunny Austin y Estados Unidos quedó eliminado de la Davis frente a Gran Bretaña, que se vengaba así de la afrenta americana.

Pero Wood no ganó realmente el trofeo de Wimbledon en el All England Club, sino en Queen’s. Ambos sabían que Shields podría haber jugado, así que la decisión de sus jefes en la federación no les pareció una solución justa y ellos buscaron una mejor. Optaron por un pacto secreto para que se quedase con la corona quien de verdad se la mereciese: la tenista estadounidense Maud Barger-Wallach custodiaría el trofeo hasta que ellos pudiesen verse las caras de nuevo en una final sobre hierba.

Aunque ese partido tenía más consecuencias. La federación estadounidense también les había dicho que de esa final saldría el número uno de la Davis de cara a un futuro enfrentamiento con Australia. Mucha presión sobre los hombros de ambos. Así, en Queen’s 1934, Wood recuperaba el trofeo. 

No obstante, además de ser el único jugador de la historia en no presentarse a la final de Wimbledon, este intimidante y gran sacador también llegó al partido crucial del US Championships en 1930, donde perdió ante John Doeg, y fue determinante en las actuaciones estadounidenses en Copa Davis durante los años 30. Una trayectoria con la que sería posteriormente capitán y entraría en el Salón Internacional de la Fama del Tenis.

La polémica le rodeó también durante su vida, tanto profesionalmente (se le culpa de la retirada de Dick Savitt) como en el plano personal. Después de dedicarse un tiempo al cine como actor secundario en Hollywood y casarse y divorciarse hasta en tres ocasiones, se dejaba ver ebrio en montones de ocasiones hasta morir joven, con 65 años, en un taxi de Manhattan por un tercer ataque al corazón que no le dio más oportunidades.

Las vacas sagradas

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Por Jorge Ducci

 

Dos leyendas sudamericanas del tenis tuvieron muy poco en común, solo coincidieron en algunas cosas, como considerar que "el pasto es para las vacas". Guillermo Vilas, en los 70, y Marcelo Ríos, en los 90, se refirieron de esta forma poca diplomática a la superficie que dio origen al tenis y que viste al torneo de más tradición en el planeta, Wimbledon.

 

¿Alguien los puede culpar? Seamos sinceros. Desde niños todos los que jugábamos tenis en esta región del mundo veíamos el césped como algo lejano, casi irreal. El polvo de ladrillo era nuestro hogar y de vez en cuando nos acercábamos tibiamente a las pistas duras. ¿Pero césped? Solamente cuando salíamos al jardín a jugar con hermanos o amigos.

 

El giro que ha dado la hierba en la última década ha sido radical. Desde 2001 los campeones de Wimbledon son jugadores todoterreno, que no basan su juego en el saque y red, y así parecen obsoletos los partidos donde los puntos duraban dos o tres golpes como máximo.

 

Pero no podemos ser injustos. Nadie puede negar que vibró con la heroica campaña de Goran Ivanisevic en 2001, donde fue campeón después de haber llegado como wild card, en las postrimerías de su carrera. Y el zurdo sí jugaba al saque y red.

 

Además, en la memoria fresca está el recuerdo de la épica batalla que Nadal le ganó casi en penumbras a Federer en 2008, la emotiva pelea de Roddick ante Federer que el suizo ganó 16-14 en el quinto set en 2009 o el histórico título de Murray en 2013, donde acabó con 77 años de sequía británica en la catedral del tenis.

 

La pregunta es: ¿cuándo tendremos a un sudamericano campeón del torneo más tradicional del planeta? La actualidad no es alentadora, considerando la escasez de jugadores top de esta región, pero el sueño no debe de estar tan lejos. Las pistas se adaptan ahora a todo tipo de juego y así ya no se le puede hacer el quite como ocurría antaño.

 

Hay que tener un servicio destacado, claro está, y una capacidad importante de cerrar puntos en la red, lógicamente, pero eso no se aleja demasiado de lo que se necesita en pistas duras, donde hace no demasiado tiempo un sudamericano, Juan Martín del Potro, rompió el reinado de los grandes. El pasto ya no es para temerle, es para anhelarlo.

Sorry, this is Wimbledon

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Por Marta R. Peleteiro MPeleteiro_AS

Sorry, this is Wimbledon, y aquí nada cambia. Tenistas vestidos de blanco, como los que vemos en las imágenes del museo, tomando el té y muy elegantes; la hierba perfectamente cortada a ocho milímetros y sin ninguna calva; esos postes de madera escrupulosamente colocados y barnizados; los mismos periodos repetitivos para cortar el pasto (algo que sólo cambió durante los Juegos Olímpicos, para poder renovar la inmaculada alfombra); el horario matutino que da comienzo a los partidos más tarde que en el resto de torneos, su domingo de descanso en mitad del campeonato… La tradición es lo que define al All England Lawn Tennis & Crocket Club y es también aquello que lo diferencia. Aquí el tenis sigue siendo lo que era hace mucho tiempo, un deporte que nació allá por el siglo XVI entre las personas nobles que podían dedicarse al ocio y al entretenimiento: una elite.

Uno de los habituales en el All England Club, de hecho, fue Albert Frederick Arthur George, más conocido como Jorge VI o el monarca y padre de Isabel II, que sale en El discurso del rey, interpretado por Collin Firth. Pero no solamente jugaba por afición, sino que llegó hasta a competir en el cuadro masculino de dobles con Louis Greig, otro noble, en 1926. Y es que desde su creación, el 23 de julio de 1868, hace ya casi 150 años, este siempre ha sido un club privado destinado a la flor y nata. No ha cambiado nada.

En Wimbledon, como muchos lo conocen por su ubicación en esa zona de urbanizaciones caras y rodeadas de seguridad y naturaleza, y también por el nombre del único Grand Slam sobre hierba que se juega en el circuito, todo sigue igual. Aquí el tenis mantiene su esencia: es únicamente para unos pocos. Y dentro de la crème de la crème, sólo hay sitio para un total de unos 600 miembros, divididos entre cinco categorías:full, life, honorary, temporary y júnior.

De los primeros hay unos 375. Este número se debe a la costumbre también, ya que antes la grada para miembros no tenía más que estos asientos. El resto, life y honorary, incluyen a personas que han hecho mucho al servicio del tenis, como son los anteriores campeones de los cuadros individuales. De esto y del respeto británico por las normas sabe mucho John McEnroe. El tricampeón y siempre polémico tenista estadounidense se saltó la cena de vencedores de 1981 y no entró dentro de ese olimpo. No obstante, se le admitió dos años más tarde, cuando se impuso por segunda vez. En total, entre todos suman alrededor de medio millar de socios.

Por otro lado, hay otra centena más de miembros calificados como temporales, quienes son elegidos año a año y no tienen garantías de repetir membresía. Normalmente estos son jugadores activos que suelen hacer un uso regular de las instalaciones londinenses. Se diferencian de los anteriores en que no tienen acceso a la privilegiada grada, no pueden introducir a tantos invitados al club ni cuentan con voto en las decisiones del Comité.

Este mismo organismo es el que los elige, junto con los miembros full. Pero entrar en Wimbledon no es nada sencillo. Aunque el club es muy hermético y apenas aporta información, se sabe que una buena parte de las plazas las ocupa la realeza (la Reina es, de hecho, su patrona, mientras que el Duque de Kent es el presidente), y se rumorea que cada socio aporta una cantidad de unas 50.000 libras anuales. Algo que está al alcance de unos pocos. Asimismo, se dice también que las pocas vacantes suelen tener que ver con fallecimientos.

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Para ser elegido como miembro se tienen muchos factores en cuenta, pero tener un gran entusiasmo por este deporte y jugarlo a un alto nivel influye mucho. Además, el candidato (que nunca ha de ser propuesto con menos de doce años y no es elegible hasta los diecisiete), tiene que ser presentado y secundado por dos miembros full con una antigüedad no inferior a los tres años y apoyado por otros dos socios de esta categoría. Y cada miembro puede proponer solamente a uno por ejercicio, así como apoyar a otro en ese periodo.

¿Por qué hay tan pocos socios? En el All England Club dan una razón muy simple: los miembros tienen derecho a adquirir un par de entradas para cada día que se disputa Wimbledon. No obstante, si las instalaciones se abriesen a un público más popular, se perdería esa exclusividad que los menos privilegiados pueden respirar haciendo el tour por su medio centenar de pistas, la sala de prensa, el museo o la tienda, donde se necesitan hasta once euros para comprar unos calcetines con los tres colores del emblema: el verde, el lila y el blanco.

En resumen, si alguien está pensando en entrar a formar parte de este distintivo club, lo más fácil es comenzar a entrenar desde joven para ganarse el derecho de ser miembro tras levantar el trofeo de Wimbledon.

¿Quién manda a quién?

Nadal discute con Bernardes

Por Jorge Ducci

Un grito en el cielo de Rafael Nadal bastó para crear una polémica tan insólita como peligrosa. Una simple rabieta de uno de los mejores del mundo consiguió vetar a un juez de la talla y trayectoria de Carlos Bernardes.

No se hizo esperar una lluvia de críticas contra Nadal por hacer una petición de este tipo, pero ojo, seamos claros: en el mundo del deporte sobran ejemplos de presiones similares, o peores, y que han terminado muy mal, no tanto para los deportistas sino para las autoridades respectivas.

En la Copa América que se está disputando en Chile, el técnico de la selección local, Jorge Sampaoli, mandó cerrar las calles aledañas al complejo donde entrenan, Juan Pinto Durán, para mantener alejados a los espías de sus trabajos diarios. Ridículo, ¿no? Casi tanto como vetar a un árbitro que se atreve a hacer cumplir el reglamento a todos por igual.

Lo peor es que en el caso de Nadal no se trata de un cobro malo o un bote dudoso. Se trata de una regla tan clara y simple como la cantidad de segundos que pueden pasar entre un punto y otro. Está totalmente comprobado que Nadal quiebra esta regla varias veces por partido y ha sido penalizado en escasas ocasiones. Entonces ¿de quién es la culpa? Hay jugadores que han recibido advertencias y hasta perdido puntos por no poder reanudar el juego debido a calambres o algún tipo de problema físico, no porque se pusieron el pantalón al revés...

El hecho de que la ATP agachara la cabeza y servilmente permitiera que Nadal pusiera en tela de juicio el criterio de uno de sus jueces, que estaba haciendo valer el reglamento, es insólito. Abre la puerta a muchas peticiones de este calibre, que si son aceptadas pondrían en serio riesgo la autoridad de la ATP. Si no lo hacen, quedaría en evidencia una diferencia de criterio que también pondría en serio riesgo la autoridad de la ATP. Es fácil deducir quién sale perdiendo.

¿Vale la pena este debilitamiento de la autoridad por aceptar la rabieta de una estrella? Rafael Nadal es uno de los mejores jugadores de la historia, en gran parte por su fortaleza mental. Ha tenido que enfrentar rivales legendarios, condiciones climáticas adversas, lesiones de larga recuperación, marcadores casi imposibles de remontar, etc. Pero ahora le afecta la simple presencia de una persona totalmente calificada en la silla del juez... No parece tener mucho sentido. Quizá sea el orgullo hablando por él, de alguien acostumbrado a que prácticamente se haga todo a su manera.

Se sabe que muchas figuras, en torneos menores, tienen el poder de decidir a qué hora juegan, qué días juegan, en qué cancha juegan. Ahora, al parecer, pueden elegir qué árbitros quieren en sus partidos. ¿Qué viene después? ¿Decidir cuáles serán los jueces de línea? ¿El color de ropa de los pasapelotas? ¿La cantidad de fotos que les pueden sacar durante un partido? ¿Los precios de las entradas? Suena absurdo, evidentemente, pero ¿lo es?

 

Wawrinka: el gran revés suizo deja atrás su papel de secundario

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Por Marta Rguez. Peleteiro MPeleteiro_AS

Si preguntásemos por ahí lo más seguro es que no encontrásemos a alguien que diese un duro por su victoria en Roland Garros. La gente que sabe de esto apostaría por el serbio. Dirían que Novak Djokovic lo tenía todo a su favor: se había quitado a un dubitativo y fallón Rafael Nadal de en medio, se había preparado bien el torneo saltándose el Masters de Madrid, estaba motivado porque este grand slam era el único que faltaba en sus vitrinas para lograr la cuadratura del círculo… Pero quizás eso sea lo bonito del tenis, que al final nunca sabemos qué va a pasar, que lo mismo aparece un tal Robin Soderling que apea al campeón, un Nick Kyrgios motivado, un Gulbis que por fin hace un partido antológico… El juego es así.

Y así es cómo un Stan Wawrinka que a todas luces iba a adornar su palmarés con su presencia en una final de un major acabó llevándose el trofeo y disipando a todas luces las dudas sobre su juego. De aquel Abierto de Australia de 2014 siempre se dirá, especialmente en España, que se lo llevó porque el manacorí no estaba a tope de forma, aunque lo cierto es que méritos no le faltaron a Stanimal. Pero de la final del pasado domingo no hay nada que objetar. El suizo repartió con su derecha y con su revés hasta minarle la moral al número uno.

Dice Tomás de Cos que Djokovic acusó el irse dejando sets en los partidos previos, que es cierto que desgasta cuando el torneo es especialmente largo como lo es un major, que vio al primero de la clasificación falto de movilidad en la piernas, lento. Pero aparte de eso, Wawrinka demostró que ya no es ese suizo segundón a la sombra de Roger Federer, a quien por cierto apeó sobre la tierra gala en tres sets. Wawrinka hizo un partido impecable ante Djokovic que se ve claramente en el resultado a cuatro sets: 4-6, 6-4, 6-3 y 6-4 después de tres horas y 12 minutos.

Y es que ahora, rondando la treintena, por fin se empieza a ver el juego y la actitud de campeón que lleva buscando desde que decidió ser profesional. Vivir a la sombra de Roger tiene que ser muy complicado, pero una vez te liberas de ese complejo de segundón parece que todo arranca y Wawrinka, tan irregular años atrás, lo está demostrando ahora. En la Chatrier lanzó misiles a Djokovic y el serbio casi dio por bueno el simplemente el devolverlos y que el destino hiciese. También hubo puntos largos, para disfrute del público, que siempre quiere amortizar la entrada apoyando al que va por debajo para que se eternice el partido.

Al final hubo raquetas rotas por un lado y golpes que siempre entraban, y bien, por el otro. Un buen resultado definitivo en tierra, donde no destacaba pese a que la arcilla no le era extraña, ya que gran parte de su formación se dio en España.

Pero parece que ahora se empieza a ver todo el tenis que el suizo llevaba dentro. Un Wawrinka que a lo largo de su carrera ya ha ganado al trío de grandes. Una primera victoria ante Murray en Ginebra en 2005, luego ante Djokovic en Umag en 2006, otra frente a su compatriota en Montecarlo en 2009 y la de Australia frente a Nadal el año pasado.

¿Y ahora qué? ¿Seguirá Stan the Man con su buen momento en Wimbledon o el otro suizo se pondrá las pilas sabiendo que sus buenos años se acaban para alzarse con la octava corona? Apenas queda un mes para ver cómo arrancan.

Claves de la segunda derrota de Nadal en Roland Garros

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Tomás de Cos

- No funcionó el primer servicio. Así es inviable abordar con garantías un duelo ante el mejor restador del circuito (59% de puntos ganados con el primero y un 38% con el segundo, por un 71% y un 54% en la final de 2014). Dieciocho puntos de break son muchísimos. Nole es un depredador, aprovecha como nadie las debilidades de sus contrarios.

- Empujado por Djokovic, Nadal jugó muy lejos de la línea de fondo por la mayor potencia y profundidad de los tiros del serbio. La bola de Rafa careció de la profundidad que la convierte en un balón medicinal. Y así es imposible que se sintiera dominador o encontrara puntos de inflexión en los largos e intensos intercambios. Djokovic acabó jugando a placer ante un Nadal ofuscado, bloqueado e incómodo.

- Nadal cedió casi siempre la iniciativa en los peloteos (incluso en sus juegos al servicio) y Djokovic hizo un gran trabajo en ataque. Nunca dio tregua, cometió pocos errores y tuvo paciencia hasta encontrar el golpe ganador. Impidió los milagros que sólo sabe hacer el balear. A Rafa le faltó mandar sobre su pista talismán y sufrió mucho desgaste físico.

- No apareció su derecha. Nole lo impidió. Construyendo sobre el revés del balear con tiros muy angulados unas veces y cortándole el ritmo otras. Entre unas cosas y otras, Nadal no pudo taparse el revés para sacar provecho a su mejor arma.

- Estuvo fuera de su zona de confort. Djokovic no sólo movió al balear de un lado al otro de la pista. También lo obligó a ir a la red haciéndole la goma. Djokovic utilizó las dejadas como nunca. Hasta diez ejecutó en el primer set (ganó siete).

- Nadal no encontró demasiados tiros angulados que le hicieran perder a Djokovic su zona de confort y jugar a la defensiva.

- Le faltaron winners. Otra consecuencia de no ser dominador de los intercambios es que Rafa no encontró los golpes ganadores. También es cierto que el n1 va también sobrado de piernas. A Djokovic, en cambio, se le acabaron cayendo de los bolsillos (45-16). Especialmente devastador resultó con su derecha: 23 golpes inalcanzables para Nadal.

- Rafa fue de más a menos. No encontró el antídoto para contrarrestar a Djokovic (o no supo aplicarlo), salvo en el primer set. No reaccionó como acostumbra, subiendo el nivel, la intensidad y la inteligencia táctica de su tenis. No hubo cambio de ritmo.

Los nombres del Abierto de Francia

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Por Marta R. Peleteiro MPeleteiro_AS

Hace 88 años, cuando transcurría 1927, cuatro grandes nombres del tenis francés sorprendieron al mundo al frenar la hegemonía estadounidense en la Copa Davis. Comenzaba la era de ‘Les Quatre Mousquetaires’: René Lacoste (el Cocodrilo), Henri Cochet (el Mago), Jean Borotra (el Vasco Saltador) y Jacques Toto Brugnon. Para la defensa del título, que mantendrían hasta 1933, necesitaban la construcción de un gran complejo tenístico en Francia, el que fue su gran legado: Roland Garros.

Pero vayamos más atrás. El Campeonato de Francia nació en 1891, con la característica de que solamente lo disputaban jugadores de clubes galos. Así, deambuló por diferentes instalaciones parisinas durante años, sin sede fija y sin gran éxito debido a la competencia de otros torneos de la región, especialmente la que suponía el certamen Clay Court Championships, que se celebraba en Sainte-Claude Parc. Cuando este desapareció en 1923, el Campeonato de Francia recogió su testigo y se obligó en 1925 a permitir la entrada de tenistas extranjeros para convertirlo en un evento de carácter internacional.

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Nacía así el Abierto de Francia (nombre oficial que recibió en 1968 con el inicio de la era profesional), que eclosionó al trasladarse en 1928 a las instalaciones cedidas por París para construir el estadio que acogiese las finales de la Davis. Eugène Adrian Roland Georges Garros (1888-1918) dio el nombre al evento y a las instalaciones.

Pero ¿quién era? ¿Un tenista, quizás? Roland Garros no tenía más relación con el tenis que con la bicicleta, el otro deporte al que era aficionado desde su juventud, en la que intercalaba su práctica con las clases de piano. El inicio de la I Guerra Mundial lo llevó a convertirse en un experimentado aviador, un mito por ser el primero que logró atravesar el mar Mediterráneo  sin escalas, desde la costa Azul hasta Túnez, en un angustioso vuelo del que aterrizó con el depósito de carburante prácticamente vacío.

El de Saint Denis fue un pionero también al inventar un sistema con el que disparaba la ametralladora en el aire sin que las balas chocasen con las hélices de su propio avión. En 1915 pasó a ser el primer piloto francés en derribar un aeroplano enemigo gracias a su revolucionario invento. A este hito le siguieron cuatro derribos más, hasta que fue capturado por los alemanes, junto con su aparato, y estos copiaron su tecnología para igualar fuerzas. En 1918, Roland Garros logró escapar del campo de prisioneros en el que estaba retenido y se incorporó de nuevo al frente.

La misma guerra, con tantas conexiones con el tenis francés, que cortó sus alas el 5 de octubre de 1918 tras ser derribado en Bélgica, concretamente en las Árdenas, lo consagró también como un héroe para la patria francesa, que buscó hacerle un homenaje poniendo su nombre al que se convertiría en el campeonato más reciente de los cuatro grand slams del mundo (Wimbledon vio la luz en el 1877, Estados Unidos en 1891 y Australia en 1905) y en el único jugado sobre arcilla.

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Además de a ‘Los Cuatro Mosqueteros’ (que prestan su apodo a la copa que se lleva el vencedor del Abierto de Francia) y al héroe de guerra galo, el torneo Roland Garros rinde homenaje también a otros dos personajes más que dan nombre a sus dos principales estadios: Philippe Chatrier y Suzanne Lenglen.

Chatrier (1926-2000) consagró su vida al tenis, fue campeón de Francia como júnior y también participó en el equipo de la Davis al que después capitaneó. Pero no destacó solamente como jugador. Una vez retirado, se dedicó al periodismo. En 1953 fundó la revista ‘Tenis de Francia’ y fue editor de deportes del periódico galo ‘Paris-Presse’. Aunque Chatrier siempre será recordado por los 20 años en los que estuvo al frente de la Federación Francesa de Tenis, los 14 en los que fue la máxima autoridad de la Internacional, y su gran logro: la vuelta del tenis como deporte olímpico en Seúl 88 tras un largo periodo de ausencia.

Lenglen (1899-1938), por su parte, dominó el tenis femenino durante casi una década en la que ganó 31 grand slams, 12 de ellos en individuales. Conocida como ‘La Divina’ por la prensa francesa por sus extravagancias, como beber un coñac entre sets, Lenglen fue la primera gran figura del tenis francés femenino que se convirtió en profesional. Su saber hacer en las pistas y el glamour que daba a los partidos fomentaron el interés del público por el tenis femenino.

 

NO SOLO SIRVIÓ DE ESTADIO

Más de 60.000 pelotas usadas por edición, casi medio millón de espectadores, cerca de 4.000 periodistas acreditados… Todo se queda pequeño para acoger la gran cita anual sobre tierra batida. Por ello, la Federación Francesa de Tenis ha proyectado la expansión del complejo, así como la demolición del estadio 1 para construir dos nuevas pistas y la modernización del Philippe Chatrier con un techo retráctil.

Pero la vida de Roland Garros no está solo llena de éxitos y avances, sino que tiene más conexiones con la guerra que la aportada por el aviador que da nombre al torneo. A diferencia de los fines de Wimbledon como lugar para asistencia de heridos durante la II Guerra Mundial, la leyenda negra de Roland Garros, que la Federación Francesa de Tenis omite en su historia oficial, cuenta que el estadio fue usado para alojar a disidentes políticos, extranjeros o sospechosos, hasta que los alemanes nazis tomaron París y entonces lo convirtieron en un campo de concentración. Fuentes de la Federación niegan que esto haya sido así, y dicen que se trata de una confusión entre Roland Garros y el Velódromo, que sí fue utilizado para estos fines.

No obstante, la obra del escritor húngaro de origen judío Arthur Koestler, miembro del Partido Comunista de Alemania en los años 30, confirma su cautiverio allí. “En Roland Garros, nos llamábamos los habitantes de la cueva a unos 600 que vivíamos debajo de las escaleras del estadio”, escribió tras haber huido. “Pocos de nosotros sabíamos sobre el tenis, pero cuando se nos permitió pasear por el estadio, podíamos ver los nombres (Jean) Borotra y (Jacques) Brugnon en el marcador”.

¿Dónde está Soderling?

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Por Marta R. Peleteiro MPeleteiro_AS

Rafael Nadal busca su décimo Roland Garros. El manacorí siempre ha reinado sobre la arcilla de París a excepción de en una ocasión: 2009, su único partido perdido allí. Aquella vez allanó el terreno para que Roger Federer pudiese completar así su cuadratura de grand slams. Pero ¿qué fue del verdugo del mallorquín, el mismo al que el helvético tuvo que medirse en esa final? Aquel que lo puso difícil fue Robin Soderling, un sueco huraño del que se esperaban maravillas.

Se suele decir que el tenis es cabeza, piernas y brazos. Pues el de Tibro, con 1,93 metros de estatura y un peso de casi 90 kilos, deslumbró al mundo con una coordinación y un juego de piernas impropios de alguien de tal tamaño.

Su derecha no se quedaba atrás, plana y veloz en cualquier superficie. Su saque, potente, como cabe esperar de una constitución así. Y su cabeza…, qué decir de su cabeza. “Yo no estoy aquí para hacer amigos”. Su declaración define a la perfección su filosofía profesional.

Contra todo pronóstico, Soderling venció a Nadal en aquella cuarta ronda de París y explotó como tenista, llegando a alcanzar incluso el cuarto puesto de la clasificación de la ATP. Pero en Bastad, en su país, el 11 de julio de 2011 y con una victoria aplastante sobre David Ferrer (se impuso con un doble 6-2) para llevarse su décimo torneo, jugó su último encuentro.

Cuando se supo que esa temporada no participaría en el US Open, saltaron las alarmas. Era quinto y colgaba la raqueta con la esperanza de que fuese algo temporal. Una mononucleosis tuvo la culpa. La enfermedad del beso, esa por la que también pasó Roger Federer y que retiró al croata Mario Ancic con 26 años, puso freno a una carrera que prometía dar que hablar, especialmente por el morbo que tenía su faceta de chico malo. Normalmente esta dolencia se manifiesta con fuertes fiebres y un cansancio difícilmente aplacable. Los efectos pasan normalmente al cabo de unas semanas y un par de meses de agotamiento, pero a veces este padecimiento puede volverse crónico, y eso es lo que mantiene al sueco alejado de las pistas desde hace ya unos tres años.

Cuando hace ya meses convocó una rueda de prensa, muchos creían que anunciaría que iba a colgar la raqueta de manera definitiva. Se apoyaban en sus propias palabras a finales de 2012: “Si no puedo volver en 2013, me retiro”. Pero no, no ceja en su empeño. Sigue entrenándose con la esperanza de disfrutar de dos o tres años más como profesional. El problema, como él mismo explicaba, es que sólo puede entrenarse media hora como máximo y pasarse los dos días siguientes derrotado, sin fuerzas para repetir el esfuerzo. “Me siento impotente. Estoy frustrado porque estoy haciendo todo lo que puedo”, había dicho el sueco, quien incluso ha llegado a recurrir a la acupuntura.

¿Y para qué era aquella convocatoria? Para anunciar su actividad como director de los dos ATP 250 de su país: Estocolmo (pista dura cubierta) y Bastad (tierra batida), donde precisamente se despidió anotándose la edición de 2011 y su décimo y último título hasta la actualidad: Lyon (2004 y 2008), Milán (2005), Bastad (2009 y el ya mencionado), Rotterdam (2010 y 2011), Masters de París (2010), Brisbane (2011) y Marsella (2011).

Lo bueno de su situación es que ya se ha acostumbrado a vivir con la enfermedad. “He aprendido a pensar que mi regreso quizás no sea posible. Por primera vez en mi vida no pienso en mí mismo, tengo otras prioridades. Podría haber sufrido esta enfermedad con 18 o 20 años, pero me ha llegado con 27 y puedo decir que he hecho carrera”. Esas prioridades son su paternidad y también esta actividad en los despachos. Y aunque no descarta todavía por completo el volver, rondando ya la treintena es cierto que también contempla la retirada y competir en el menos exigente circuito de veteranos.

Pese a su ausencia, Soderling siempre será recordado por esa actuación en 2009 y también por haber llegado a la misma final al año siguiente, cuando el tenista mallorquín se tomó la revancha. Él, sin embargo, como explicó hace unos días al diario The Telegraph, está deseando que alguien más derrote al mallorquín. “Está bien ser el único en haberlo conseguido, pero todo el mundo me pregunta solamente por este partido. Estoy muy orgulloso de otras cosas de mi carrera, como estar en el top-5 o llegar a una final de grand slam en dos ocasiones. De hecho, estoy más orgulloso de haber entrado en la final de 2010 que del año anterior, ya que defender aquellos puntos era un gran reto. Así que quizás sea bueno que Rafa pierda otra vez, entonces la gente dejará de preguntarme por esto. Es casi como una leyenda y muchas veces hay versiones equivocadas: algunos piensan que soy la única persona que le ha ganado un partido, otros que fue en la final de Roland Garros, y otros incluso que fue en Wimbledon”.

Nadal fue también su máximo rival y quien le ayudó a granjearse su fama de malhumorado. Aunque muchos achacaban su comportamiento a una timidez extrema, esta introversión se puso en duda durante un partido entre ambos en la edición de 2007 de Wimbledon. Harto de que Nadal no respetase los tiempos, lo que en tenis se conoce como la regla del juego continuo, se fue a cambiar la raqueta cuando el manacorí empezaba a armar su saque. La sorpresa de este fue tremenda cuando miró al frente y no vio al rival para restar. Cuando se reincorporó, Nadal le devolvió la broma haciendo una pequeña parada y anunciando jocosamente “bolas nuevas”. El sueco no se quedó atrás, se tiró por un hombro de la camiseta, después por el otro, se tocó la nariz, la oreja… Una imitación que no gustó al de Manacor.

Bromas aparte, el tenis extraña a villanos capaces de romper la hegemonía de los que siempre se llevan todos los títulos y a algún hostil ‘bad boy’ que altere de vez en cuando el circuito.

PD: En el nuevo AS Color (número 156) tenéis un buen tema sobre cómo escoger la raqueta adecuada, escrito por un maestro encordador.

El ‘chacal’ Djokovic ya huele París

Impecable drive de Nole en Roma

Tomás de Cos

Demoledor. No hay mejor adjetivo calificativo para el tenis del serbio este 2015. En su mejor temporada hasta la fecha, se está mostrando más rápido, potente y preciso que nunca. Una especie de tenista letal de videoconsola. En la final de Roma ante Federer (6-4, 6-3), volvió a dejarlo claro. No mostró fisura alguna. Ni por la derecha, ni por el revés. Ni en defensa, ni en ataque. Ni al servicio, ni al resto. Convencido de su superioridad de principio a fin, sin atisbo de duda alguno. El suizo, con un altísimo nivel de juego, solo podía aspirar a una aseada derrota... Sobre tierra batida, la diferencia física se hace, si cabe, más evidente.

Sus datos corroboran todas las sensaciones mostradas por el ‘chacal’ sobre la pista. Quinto título grande del año (Australia, Miami, Indian Wells, Montecarlo y Roma), cuarto Masters 1000 consecutivo (¡y ya van 24!, adelanta a Federer y se coloca a tres de Rafa Nadal), quincuagésimo tercero de su carrera, vigésimo segundo triunfo consecutivo (¡no pierde desde la final de Dubai ante el propio Federer!), un balance de 35-2 en 2015

Djokovic tiene Roland Garros como gran obsesión. Hasta aquí nada nuevo. Pero este 2015 ha pasado de favorito a gran favorito. Tiene la confianza por las nubes, juega sin pensar y se le caen los winners de los bolsillos. Me resulta complicado pensar que alguien pueda arrebatarle tres sets en un mismo partido. Incluido Rafa Nadal, que sigue dando pasos adelante hacia su mejor versión, pero que no ha logrado desprenderse por completo de sus dudas y podría tener un cuadro complicado. Tras brillar ante Isner, el balear pinchó de nuevo con Wawrinka.

Eso sí, reconozco a Nadal eterno favorito en París. Por sus 66 victorias y una derrota, y porque la Phillipe Chatrier se adapta como anillo al dedo al tenis del español. Federer, que lo subrayó en Roma, lo sabe bien.

El resto queda más lejos de Nole. Federer tiene una clara desventaja en choques a cinco sets y debería llegar muy fresco a una hipotética final para tener opciones. Murray nunca le ganó sobre tierra batida y recién empieza a tener buenos resultados en esta superficie (Múnich y Madrid). A Nishikori, quizás uno de los más peligrosos por su gran momento, le faltan experiencia y galones. Lo mismo que a Dimitrov. A Ferrer le sigue faltando pegada… y a Wawrinka consistencia. A Raonic, Berdych y Cilic es difícil considerarles aspirantes al segundo grand slam del año.

Djokovic ejecuta un revés a dos manos

Djokovic no llega al virtuosismo en ataque de Federer, ni hacer los milagros defensivos al contraataque de Nadal. Pero se les acerca mucho y es un tenista más equilibrado que los dos grandes genios de la raqueta de la Era Open. Que acabe añadiendo Roland Garros en su palmarés es cuestión de tiempo.

Carla Suárez no pudo superar a Sharapova en Roma

Chapeau por Carla Suárez

La canaria perdió su segunda final del curso. En el Foro Itálico el duelo ante Sharapova se le acabó haciendo largo mentalmente: 4-6, 7-5 y 6-1. Pero su triunfo sobre Halep en semifinales y los dos primeros sets ante la rusa demuestran que su tenis no es cualquier cosa. Sobre todo viendo la diferencia de fuerza respecto a las líderes del circuito femenino (la foto lo deja claro). Además de Roma, fue finalista en Miami y Amberes (que no disputó por lesión) y alcanzó al menos los cuartos de final en diez de los once torneos que disputó en 2015. Mañana saldrá octava en la lista WTA. Parece haber encontrado la regularidad que llevaba buscando años.

Mike Agassi: “He sido un padre tirano, pero lo he hecho bien”

Agassi con su padre

Marta R. Peleteiro MPeleteiro_AS

Hace unos meses descubríamos el infierno interior que había vivido uno de los grandes campeones de la historia del tenis: Andre Agassi. En sus memorias, tituladas Open, el chico rebelde de la raqueta, que hoy cumple 45 años, contaba cómo había llegado a convertirse en número uno mundial, así como la infelicidad que le producía golpear día tras día la pelota amarilla. Su padre, Mike Agassi, había estado en la génesis de todo aquello.

Pese a todo lo bueno que le había dado el tenis, el campeón de ocho majors describía a su padre como un tirano que no le permitía hacer aquello que todos los niños de su edad hubiesen deseado: jugar, divertirse o, al menos, escoger su futuro. Pero su padre no iba a cejar en su empeño de tener un hijo tenista. Ahora, en una entrevista en La Repubblica, se defiende de esa imagen ofrecida al mundo por Andre. “Seamos directos. ¿He sido un tirano? Sí. ¿He sido duro y severo? Sí. Pero mejor un padre al lado de un hijo deportista que un entrenador. Es más, a los padres de hoy les digo: ‘Rebelaos. No dejéis que os roben a vuestros chicos en los centros técnicos, en esas escuelas especializadas, esos gurús. Aman por contrato, no por sangre. Un padre ama a su hijo, un entrenador lo hace por dinero. Esa es la diferencia. Pero siempre a los ojos del hijo el entrenador sabe más que el padre”.

De hecho, se arrepiente de haber llevado al menor de sus hijos a la academia de Nick Bollettieri. “Cuando Bollettieri lo vio, me llamó diciéndome que corría con todos los gastos porque mi chico era un fenómeno. Fui a por él, puesto que Andre no volvía a casa y lo que vi no me gustó. Mi hijo se quedaba en el fondo de la pista golpeando una y otra vez, en lugar de ensayar el saque y la volea, el remate y la anticipación. Así es muy fácil, pero si los entrenas a todos de la misma forma, ¿dónde vas a encontrar esa diferencia que te haga un ganador? ¿Dónde fue que mi hijo comenzó su alcoholismo y a hacer cosas extrañas? Pelo teñido, maquillaje en los ojos, esmalte de uñas… Allí”. Se queja también de la influencia que tiene el dinero en la carrera de los deportistas y en la relación con su familia: “Los padres no pueden competir con el dinero, y así nos roban a los hijos. El dinero te hace sentir un dios superior, es lo que manda”.

A la pregunta acerca de si ha sacrificado a sus cuatro hijos en pro del deporte, Mike, frustrado quizás por su falta de éxito cuando acudió por Irán a competir como boxeador en dos ediciones de los Juegos Olímpicos, contesta que solamente a tres. “Quería que se convirtieran en campeones. Rita, la mayor, nacida en el 60, era una chica fortísima, por físico y potencia, pero Pancho González me la robó. Se convirtió en su entrenador y se casó con ella pese a los 20 años de diferencia, la alejó de mí y me la robó. El segundo, Philip, era un buen jugador, pero Rita siempre le ha picado diciéndole que era un perdedor. Vivíamos en Nevada, que linda con muchos estados mormones, él no lo era y así nunca encontró buenas bolsas de estudio. Tami también era una chica dotada, pero no tenía el físico necesario, siempre estaba cansada, prefirió estudiar. De Andre, el más pequeño, nunca diré que lo he sacrificado, viendo que se ha convertido en un campeón y que ahora es un millonario generoso y comprometido socialmente. Tenía siete años cuando predije que sería el número uno del tenis”.

Este cuenta en su libro que incluso cuando buscaron una casa, lo único que le preocupaba a su padre era tener un espacio para poder instalar una cancha donde practicar. Tras los tres primeros intentos fracasados, su única esperanza era Andre, a quien llegó a fabricarle una máquina conocida como ‘Dragón’, que escupía bolas a una velocidad endiablada para que él pudiese practicar y convertirse en lo que luego fue. Respecto a su invención, dice: “Avisé a un tipo para que se la llevara y le di 50 dólares por las molestias. Si hubiera sabido que se iba a convertir en el símbolo del mal, la habría guardado en un museo. Debo decir que por eso desarrolló la vista de un modo extraordinario. No necesitaba mover los ojos para ver. Por eso encontraba ángulos imposibles y si se entrenaba con la máquina, lo hacía a un ritmo de un millón de pelotas al año”.

Un jovencísimo Andre Agassi golpea una derecha

Sobre los comienzos del antiguo número uno y la importancia de su presencia a su lado, relata “Cuando Andre era un chiquillo y los campeones venían a Las Vegas, hacían algún peloteo con él, bajo mi insistencia, naturalmente. Ilie Nastase, enfadado por un globo que lo había superado, se vengó tirándole una pelota directa a la cara. Y Bob Sherman, otro gran tenista, me dijo: ‘Págame 100 dólares, no juego con niños’. Yo le respondí que le daba 100 si ganaba el partido y que él ponía 10 si lo perdía. André ganó 6-3 y 6-3. Sherman no me pagó y se fue furioso. Le perseguí: ‘Maldito, al menos devuélveme las pelotas’. ¿Y me queréis decir que mi hijo no nació para jugar al tenis? Un padre tiene que estar presente en esos momentos y defender a sus hijos de esos abusadores”.

Pero además de para defender, Mike Agassi estaba también para exigir, y recuerda el momento en el que sacó un martillo en una pista. “Y lo habría hecho alguna otra vez. Porque estaba descontento por el juego de Andre. Le pegué un martillazo a la valla. Y le grité a los árbitros, y cuando Andre perdió una final júnior contra Courier, le quité el trofeo por el segundo puesto y lo tiré al río”. Una muestra de lo que su hijo siente que echaba en falta, la felicitación por los logros. Aunque al final del libro deja entrever que su padre simplemente no mostraba sus sentimientos. “Seré un monstruo, pero no me arrepiento. Cuando Andre dejó el tenis, lloré porque se acababa también una parte de mí. Soy rudo y brutal. Digo lo que pienso. Cuando le ganó a Ivanisevic en Wimbledon después de tres finales de Grand Slam perdidas, me llamó. ¿Qué debía decirle?”. El periodista de La Repubblica le sugiere o un “bravo” o “felicidades”. “No, maldita sea, me quejé: ‘¿Cómo has podido perder el cuarto set?’. Lo pensaba sinceramente”.

Mike sentencia: “Connors, Evert, Seles, Capriati, Pierce, Graf, Nadal, Sharapova, las hermanas Williams… Detrás hay siempre alguien de la familia que ha perseguido una obsesión, como la llamáis vosotros. Esta casa tiene una dirección: calle Agassi. Sólo me arrepiento de haber escogido el tenis, porque es un deporte que exige mucho, especialmente en cuanto al físico. Hoy me hubiese decantado por el golf. Mi gran pecado ha sido amar el tenis y querer hacer de mis hijos unos campeones. Pero si soy un monstruo, lo he hecho bien”.

Las dudas merman a Rafa Nadal

Infografía: Balance de Nadal tras el primer tercio de 2015

Tomás de Cos

Tras una carrera brillante y plagada de obstáculos (Federer, Djokovic, las lesiones…) que le fueron haciendo cada vez más fuerte, Nadal (que hace 29 años en junio) parece por primera vez un tenista con debilidades. Incluso sobre tierra batida, superficie sobre la que luce 46 títulos y un saco de récords. Superado ya el primer cuatrimestre del año, su balance es el peor de los últimos diez años, con un único título (Buenos Aires) y 7 derrotas en 26 partidos. Tres de ellas sobre arcilla. Ante Fognini (2) y Djokovic, los dos únicos hombres sobre la tierra capaces de haberle superado en dos partidos consecutivos sobre tierra batida…

Más allá de los datos, las sensaciones tampoco son demasiado buenas. Su derecha no pesa ni bota como antaño. Sus tiros no son tan potentes. De ahí que esté trabajando una notable evolución de su raqueta. Cambiar para seguir en la brecha. Pero tampoco lo parece su movilidad, que ahora no le da para los milagros que solía firmar en cada partido y que le granjearon una admiración universal por su figura. Pero quizás lo más preocupante no sean esos problemas técnicos, sino la pérdida de fortaleza mental. Tiene dudas, desconfianza y miedo en momentos puntuales. Elige mal más jugadas de las que tocan, le cuesta recuperar pista y duda en demasiadas ocasiones cuando el marcador se aprieta. “Es un rival más asequible”, en palabras del tío Toni. El dios del tenis (y del deporte español) parece haberse hecho humano de golpe.

Sin embargo, por todo lo demostrado todos estos años de domingos felices, Nadal merece ahora todo el apoyo y el crédito posible. Por más que pudiera ser verdad que el mejor Nadal ya haya pasado, cosa que está por ver… Su cabeza emite señales contradictorias. Lo mismo dice “quiero seguir”, que “mi carrera ya está hecha” y “no sé si volveré a recuperar mi mejor nivel”. Y tampoco su mirada parece ya tan determinada. Pero se trata de un tipo ultracompetitivo y con un carácter más irreductible que el de Asterix y Obelix y toda su aldea gala.

Los títulos de Nadal en tierra y su camino a París

Lo que es evidente es que para dar un nuevo pasito adelante, necesita tranquilidad y quitarse toda la presión posible. Complicado tras habernos malacostumbrado a sus hazañas durante años. Pero no imposible. Aunque probablemente le resultaría más fácil con ayuda externa y la entrada de aire fresco en su entorno. La misma fórmula a la que recurrieron sus grandes rivales: Federer con Annacone y Edberg, Djokovic con Becker, Murray con Lendl… No se trata de apartar a Toni Nadal, si no de incorporar a alguien que aporte nuevos consejeros, nuevos enfoques y nuevas evoluciones para su tenis. Nuevos argumentos y estrategias con los que seguir volviendo locos a esos rivales que ya le tomaron la matrícula. Porque nadie es igual a los dieciocho que a los veintiocho años y menos si es deportista.

Secretos de la nueva arma de Nadal

Nadal, en un descanso de un entrenamiento junto a Toni Nadal

Tomás de Cos

Desde que cayera eliminado en Miami y regresara a Mallorca, Rafa Nadal ha estado habituándose a su nuevo prototipo de Babolat Aero Pro Drive Play 2016, una evolución conectada de la raqueta con la que ha cosechado todos sus éxitos hasta convertirse en leyenda y de la que un ejemplar preside la entrada de la redacción de AS. Aunque ya adoptó el actual modelo conectado desde el pasado diciembre. Un cambio con el que afilar más si cabe dos de las características de su completísimo tenis: la potencia y los efectos.

El prototipo que el español está desarrollando junto a la marca que le patrocina, mantiene por el momento intactas las dimensiones y la estructura del marco, que cambia su cosmética por razones comerciales. Ahora el modelo es negro con las tiras características de la marca en naranja. “Se está trabajando en el material interno del molde, pero lógicamente la marca lo lleva de forma muy confidencial. Es lógico que busque ayudas en el material para contrarrestar el juego de los que tiene por encima porque no deja de ser humano, aunque tenísticamente sea Dios. Además, aunque su tenis ha evolucionado mucho, durante un tiempo dependía bastante de su físico. Para mantenerse ahí arriba hay que ser muy killer”, afirma Xavi Segura, el encordador de las estrellas y del equipo español de Copa Davis.

“El patrón de cordaje sigue siendo un 16x19, pero han modificado la distribución de los agujeros, para ganar separación entre las cuerdas y con ello un contacto superior más amplio entre la cuerda y la pelota. Se amplía el punto dulce y se gana fricción entre las cuerdas, lo que genera más potencia y mayores efectos”, explica Segura. “A cambio pierde algo de control, que para Rafa es inapreciable. Lógicamente perderá la tensión antes y romperá algo más, pero tampoco es relevante”, añade. En el balance, peso y cordaje (Babolat RPM Blast 1,35 mm) no hay grandes variaciones. “Para compensar un poco ha pasado de 25 a 26 kg de tensión”, apunta.

Nadal golpea una derecha durante un entrenamiento

“Acompañamos a Rafa Nadal en su evolución como hemos hecho siempre. La prueba de raquetas y cordajes es algo muy habitual, aunque con determinados tenistas genera mayor interés. La llegada de la tierra batida era el momento ideal para introducir este cambio”, cuenta Alex Pardo, director de Babolat España.

“El desarrollo de un nuevo modelo puede alargarse durante más de un año. Hay distintos tests (distintos materiales y configuraciones) y puede haber pasos adelante o atrás en función del feedback que nos aporta el jugador. Rafa lleva años evolucionando nuestros modelos Aero. Aparte de ser un tenista irrepetible, cuenta con una gran experiencia en este campo y tiene una gran sensibilidad para afinar el producto”, apostilla.

CUESTIÓN DE GIROS

Nadal quiere que su nueva raqueta le ayude a que sus golpes liftados sigan haciendo estragos en sus rivales gracias al peso y altura de sus tiros. En 2013, la mejor temporada del balear, sus tiros llegaron a alcanzar las 5.800 revoluciones por minuto, muy por encima de las 4.300 rpm que promedió en 2012. Nunca su bola pesó ni saltó tanto, resultando un auténtico calvario para los tenistas con revés a una sola mano. En especial sobre tierra batida y con temperaturas elevadas (por la dilatación del núcleo de goma de las bolas). En 2014 se quedó muy lejos de esas cifras (promedió entre 3.000 y 4.000 revoluciones por minuto), lo que acusó especialmente en la temporada de tierra, en la que se vio superado contra pronóstico por dos tenistas con revés clásico: Almagro y Youznhy. Los golpes de un tenista no dependen únicamente del brazo y la raqueta. Bien al contrario se cimentan en los apoyos de las piernas y el traspaso del peso corporal acompañando al golpe. Evidentemente los apoyos devastadores del Nadal de los primeros años ya no son igual de potentes, a causa de las lesiones de rodilla principalmente.

BABOLAT PLAY AEROPRO DRIVE 2015

VENTAJAS DE LA RAQUETA CONECTADA

Nadal es el primer gran tenista que adopta una raqueta conectada, tecnología aprobada para competición por la ITF en enero de 2014. La tecnología Babolat Play incorpora una serie de sensores en el puño (cuenta con dos botones en el tapón del mismo) en una raqueta convencional. Sensores con los que recoge múltiples datos relevantes: potencia de golpeo, localizador del punto de impacto, distribución de los golpes (derecha, revés, servicio…), efectos, tiempo de juego total y real, resistencia, técnica, regularidad, energía, peloteos… Todo sin que se vea afectada la manejabilidad de la raqueta, ni las sensaciones que debe transmitir. Y con una batería que permite 6 horas de juego y una capacidad de memoria de 150 horas. Esperamos poder probarla pronto.

Una tecnología probada por los mejores y orientada a mejorar el juego de los aficionados (a nadie se le escapa que un un tenista profesional y su equipo tienen muy claro los puntos que deben mejorar, aunque esta tecnología también pueda resultarles útil). “Cuando el jugador finaliza el partido o la sesión, los datos se transmiten a un ordenador a través de una conexión Bluetooth, mediante un smartphone o un lápiz USB, y se pueden visionar en cualquier tipo de dispositivo (incluyendo tabletas)”, explica la marca. Un arsenal de datos con los que hacer un análisis técnico-táctico de primer nivel, que será más efectivo cuantos más conocimientos tenísticos se tengan. La guinda es el acceso a la comunidad Babolat PLAY (vía web o App), en la que poder comparar nuestro rendimiento con otros rivales y amigos. La competitividad es sinónimo de mejora.

Detalle del puño de una Babolat Play

La nueva raqueta ayudará a Nadal especialmente en días fríos o húmedos, si bien puede volverse en su contra con bolas poco pesadas, con las que la pérdida de control puede hacerse más evidente. Con su nuevo prototipo ha doblegado a Lucas Pouille, John Isner y David Ferrer en Montecarlo, pero no le dio para superar a Djokovic, el mejor tenista del momento. Pero no es posible establecer una relación directa entre su nueva herramienta de trabajo y estos resultados. Pese a la indudable incidencia que la evolución de los materiales ha tenido en la historia del tenis, hay verdades que permanecen inmutables. “El tenis es un deporte más de cabeza y piernas que de manos” y en el que “la diferencia siempre la marca el indio, no la flecha”.

Ferrero: “Los jugadores deben ser consultados para nombrar al capitán del equipo Davis”

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Por Marta R. Peleteiro MPeleteiro_AS

Entrevistamos a Juan Carlos Ferrero con motivo de la celebración del el XIV Trofeo Juan Carlos Ferrero-ITF júnior de la Comunidad Valenciana.

-Carla Suárez acaba de entrar en el Top-10, Garbiñe Muguruza se acerca, ¿tenemos buena cantera en el tenis español?

-Sí, la cantera sigue siendo buena aunque es prácticamente imposible repetir una época en el tenis femenino como la de Arantxa y Conchita, y una época en el tenis masculino con tres números uno y muchos top-10. Una prueba de que la cantera es buena es que en nuestro torneo, a pesar de ser el de mayor grado de España, siempre hay algún español que llega a las rondas finales. Munar lo gano el año pasado y este año en cuartos están Álvaro López y Nicola Kuhn [jugador hispano-germano de su academia].

-No obstante, la gente que tenemos arriba, como Rafa Nadal (28 años), David Ferrer (33), Feliciano López (33), Tommy Robredo (32) o Nicolás Almagro (29), ya rondan los treinta años o los superan. ¿Quiere esto decir algo? ¿Nos cuesta encontrar relevos?

-Como he dicho antes, un relevo a este nivel va a ser imposible, pero estoy convencido de que vamos a seguir teniendo buenos jugadores en el circuito ATP.

-Usted ha comentado alguna vez que tras retirarse del tenis como jugador le gustaría ocupar la capitanía del equipo de la Davis. ¿Sigue pensando lo mismo?

-A cualquiera que haya jugado en el equipo español de la Copa Davis le gustaría ser en algún momento capitán del equipo.

-¿Qué opina acerca de que hayan tirado de Gala León en lugar de llamarle a usted, por ejemplo? ¿Cree que sería más adecuado por su mayor relación con los jugadores?

-Mi opinión en este tema es la misma que la del 99% del tenis español, y no en lo que respecta a mi persona.

-¿Cree que finalmente habrá sintonía entre jugadores y capitana?

-Lo veo poco probable, sea capitana o capitán, los jugadores deben ser consultados para estos nombramientos.

-¿Qué consejo daría a los futuros tenistas profesionales como los que hoy vemos en este torneo? ¿Qué se necesita para llegar tan alto como usted?

-Se necesita ambición por seguir mejorando, trabajar diariamente al 100% y bastante humildad. No se puede pensar que siendo un buen júnior ya eres algo en el tenis.

-¿En qué momento se da cuenta uno de que debe retirarse?

-Bueno, cuando ya no se disfruta tanto compitiendo, te cuesta hacer giras largas… En mi caso, tuve problemas físicos en los últimos años, dos operaciones incluidas… Es un cúmulo de cosas.

-¿Cómo se siente físicamente ahora que no juega como profesional? ¿Es tan nocivo el tenis para el cuerpo como se dice habitualmente?

-Físicamente me cuido mucho y estoy en buena forma. Posiblemente aún aguantaría un par de partidos a nivel profesional. Ya en el tercero me costaría [risas]. El tenis es muy exigente y desgasta mucho mientras lo juegas, pero en general, una vez te retiras, si te cuidas, puedes tener un físico prácticamente perfecto.

-¿Qué se siente al ver que no hablan tanto de usted o lo hacen algo menos? ¿Liberado o nostálgico?

-Estoy muy tranquilo con esto. Son etapas.

-Seguramente se le recuerde siempre por la Copa Davis del año 2000. Pero ¿cuál le gustaría que fuese su legado más allá de sus triunfos con España? ¿Qué le gustaría oír sobre usted?

-Mi legado posiblemente haya sido abrir el tenis español de alto nivel a otras regiones fuera de Cataluña. Fui el primero en no ir a continuar mi formación tenística en Barcelona, y después, muchos han hecho lo mismo. Desde mi Academia (JCFerrero-Equelite Sport Academy) y con el Open de Valencia sigo trabajando por el tenis español.

-¿Cómo es la vida sin tenis? ¿Hay algo más allá?

-Pues ahora estoy formando una familia con Eva y mi hija Vega. Aun así quiero señalar que que no juegue no quiere decir que esté sin tenis. Vivo a cinco minutos de las pistas de mi academia. La semana pasada, por ejemplo, entrené con varios de nuestros jugadores para preparar el torneo que se está jugando en nuestras instalaciones [el XIV Trofeo Juan Carlos Ferrero-ITF júnior de la Comunidad Valenciana, único torneo del circuito júnior con Grado 1 de España].

El día que Ríos cambió la historia

Marcelo Ríos levanta la bandera chilena el día que se convirtió en nº1 mundial

Leo Iturra

El 29 de marzo de 1998 marca un antes y un después en la historia deportiva de Chile. Algunos discrepan y dicen que el hito se produjo siete años antes, el 5 de junio de 1991. Pero más allá de que fuera por la primera Copa Libertadores que ganó Colo Colo o el número uno del mundo de Marcelo Ríos, los chilenos terminaron de convencerse de que era posible lograr grandes cosas.

Marcelo Ríos, un tipo irreverente y con muchísimo talento, se paseó por el mundo demostrando que no es necesario ser un gigante ni un portento físico para jugar bien al tenis. Y para llegar a ser el número uno del mundo.

Han pasado 17 años desde aquel asoleado domingo en que los chilenos se congregaron multitudinariamente en la Plaza Italia, la Cibeles santiaguina, para festejar un éxito deportivo que, por primera vez, no era futbolístico.

La imagen de ese hincha que era lanzado a volar por los aires desde una gran bandera chilena improvisada como cama elástica y estirada por el resto de los fanáticos, quedó indeleble en el recuerdo de varios de nosotros.

Es bueno contextualizar para comprender: nunca antes un tenista hispanoparlante había accedido al No. 1 del mundo. Y tampoco, hasta ese momento, lo habían logrado un francés, un inglés, un italiano, un ruso o un español.

Marcelo Ríos fue el único capaz de desbancar a un Pete Sampras que llevaba cuatro años en la cima del tenis mundial. Y lo hizo sin ningún tipo de preocupaciones.

Ríos hizo que los chilenos creyeran que todo era posible. De hecho, su efecto fue tan grande que cruzó los altos macizos andinos y le llegó a los jugadores argentinos. Guillermo Coria, Gastón Gaudio y David Nalbandian, han reconocido que el ejemplo del Chino Ríos fue clave en sus carreras. Y seis años después de eso, otros dos tenistas chilenos lograron las primeras medallas de oro olímpicas de la historia del deporte en ese país.

Sin lugar a dudas, Ríos provocó ese gran cambio.

La gran gesta de la pequeña Carla

Carla
Por Marta Rguez. Peleteiro MPeleteiro_AS

Apenas un metro y 62 centímetros frente al 1,85 de Venus Williams. Y la estadounidense le metía un primer set en blanco a Carla Suárez en los cuartos del Torneo de Miami. Se presagiaba lo peor, pero la canaria, lejos de amedrentarse, se llevó el partido tras casi dos horas en las que logró remontar un comienzo tan adverso. Al final: 0-6, 6-1 y 7-5.

La victoria le daba a Carla la opción de disputarse un puesto para la final en las semis contra la alemana nacida en Bosnia Andrea Petkovic. Un metro y 80 centímetros de rival. Esa opción era también un triunfo. Y no la desperdició. La canaria jugó un encuentro perfecto ante una oponente un tanto perdida y sin orden ni concentración. Y así, en apenas una hora y 27 minutos y con un doble 6-3, Carla estampaba su nombre en la final del cuadro femenino ante Serena Williams.

Pero el premio va mucho más allá. La tenista canaria no solo jugará su primera final de un torneo grande (un Premier Mandatory, la siguiente categoría en la WTA tras el Grand Slam), sino que se asegura puntos suficientes para meterse en el Top-10, algo que aquí no vemos desde los tiempos de Conchita Martínez y de Arantxa Sánchez Vicario, allá por el año 2001.

Este sábado se enfrenta a la menor de las Williams (se puede ver a través de Teledeporte a partir de las 19:00 horas), quien intentará vengar a su hermana Venus y sumar un título más a su carrera de récords a costa de la española. Para Carla, pase lo que pase, el presentarse en esta final, avalada por el buen juego desplegado especialmente esta temporada, será ya toda una gesta, la gran gesta de la pequeña Carla.

¿Qué le pasa a Rafa Nadal?

Nadal frunce el ceño tras caer derrotado con Verdasco en Miami

Tomás de Cos

El presente 2015 no está siendo de momento un año fácil para Rafael Nadal. Finalizado el primer trimestre del año, su balance es de 14 victorias por 5 derrotas, un título en arcilla (Buenos Aires) y varias eliminaciones tempraneras. Tras la última, encajada frente a Verdasco en Miami, el propio Nadal apuntó a problemas de orden psicológico.

"Me siento más cansado de lo normal, no tengo la confianza de que cuando golpeo la pelota la voy a mandar donde quiero. Pequeñas cosas que son difíciles de explicar. Una de las más difíciles, el juego, está arreglado. Ahora tengo que arreglar los nervios", dijo Nadal. "He sido capaz de controlar mis emociones durante el 90 o 95 por ciento de los partidos de mi carrera... Pero voy a arreglarlo, no sé si tardaré una semana, seis meses o un año, pero voy a hacerlo", prosiguió.

"No es una cuestión de tenis, es una cuestión de estar lo suficientemente relajado como para jugar bien en la cancha. Mi juego en general ha mejorado y más comparado con el realizado hace un mes y medio. Pero, al mismo tiempo, estoy jugando con demasiados nervios en los momentos importantes", resumió el ganador de 14 Grand Slams.

Vaya por delante que no me parece que Nadal atraviese una situación difícil. Simplemente debe afrontar una situación inédita para él por el descomunal éxito de su carrera deportiva. Pero no es menos verdad que ciertas derrotas crean cierta alarma entre sus aficionados y que el mismo lleva tiempo sembrando dudas. En la previa de Buenos Aires, donde sumó su título ATP número 65 y que le valió para superar a Borg o Sampras, se despachó con unas declaraciones inquietantes: "No sé si voy a volver a ser el mejor Nadal". Tiene dudas, probablemente porque su cuerpo se está quejando.

PATRICIA RAMÍREZ: “PARECE UN BLOQUEO POR EXCESO DE ACTIVACIÓN”

“Según sus propias declaraciones Nadal lo achaca todo a los nervios, el estrés, la ansiedad… La confianza, la tranquilidad y el estado óptimo para competir (que denominamos ‘AROUSAL’) es muy importante. Si uno está por encima de dicho nivel, es señal de que hay un bloqueo motivado por la tensión. Si se está por debajo, el problema es que el deportista tiene un exceso de relajación y le falta implicación”, explica la psicóloga deportiva Patricia Ramírez Loeffler.

“De sus palabras se deduce que probablemente Nadal atraviesa ahora un exceso de activación. Seguramente a causa de que los resultados que desea no están llegando. En su caso, que es un tenista tan trabajador y tan sumamente exitoso, se está enfrentando a algo a lo que no está demasiado acostumbrado. Eso le hace focalizarse más en el error, lo que incrementa los pensamientos negativos y la ansiedad”, continúa.

Para Patricia Ramírez “las soluciones deben pasar por tres vías: acudir a técnicas de relajación y de visualización (que ayudan a desactivar el sistema nerviosos simpático, responsable de desencadenar la respuesta en forma de ansiedad), una orientación clara hacia el disfrute (no pensar sólo en ganar sino centrarse en conseguir sensaciones positivas con independencia del resultado) y un proceso de reestructuración cognitiva. Éste último consiste en pensar únicamente en las cosas que dependen de uno mismo, elegir pensamientos que provoquen tranquilidad y que estén centrados en la tarea, en lugar de elegir pensamientos relacionados con el fracaso y las sensaciones negativas”.

“¿Cómo debe ayudarle su equipo? ¡Quitándole presión!. Que sienta que no ganar no es un problema, sino una etapa más. No esperando nada especial. Obviando los resultados y centrándose en recuperar sensaciones”, apunta.

¿ES EL PRINCIPIO DEL FIN?

Más pesimista parece Pablo del Río, psicólogo deportivo en el CSD y con larga experiencia en el tenis, para quien los mensajes de Nadal pueden hacen pensar que el balear ha comenzado a preparar su retirada, aunque ésta pueda alargarse bastante en el tiempo y en ningún caso sea inmediata.

“Rafa Nadal está soportando en los últimos años una carga muy fuerte por las molestias físicas. Eso le impide disfrutar de lo que hace. Acostumbrarse a vivir con ese dolor en los entrenamiento y los partidos, es bastante desagradable. Cuando soportarlo es necesario para sobrevivir, ese dolor es más llevadero y el organismo y el sujeto se adapta a ello. Pero para alguien como él, que lo ganó todo, es normal que la motivación se diluya y cambien los intereses y las motivaciones”, señala.

“Rafa Nadal es un portento psicológico. Tiene una frase muy buena que yo le he robado y la uso con mis deportistas: ‘No practiques hasta que salga bien, hazlo hasta que no salga mal’. Eso dice mucho de su filosofía y lo que ha sido su carrera. Pero llega un momento en la vida, con tantos logros cumplidos, y en el que lo principal debe ser divertirse con lo que uno hace…. En otras palabras, cuando hay objetivos, hay progreso. Pero cuando el objetivo es no tener molestias para poder entrenar al 100%, la situación cambia completamente. Él hizo unas declaraciones después de ganar los dieciseisavos de final de Indian Wells ante Donald Young que son muy significativas: Dijo algo como ‘nunca tuve miedo a tener que dejar el tenis. Siempre he sabido que algún día va a pasar’. Y tiene claro que después lo que quedarán serán las amistades reales. La familia y los amigos de siempre”, subraya Del Río.

“La retirada de un deporista es un proceso paralelo a la propia evolución deportiva. Ahora hay muchos contratos y mucho dinero por medio, pero a mí no me sorprendería que en un momento determinado, o a final de la temporada, diga que se retira. ¡Y no me gusta jugar a profeta! Él ha ido dando mensajes con los que parece estar preparando al público… Él es muy inteligente y sabe que la vida no es sólo tenis, que puede vivir sin la fama y lo que le rodea. Sabe que todo eso es pasajero. Y el día que lo haga lo hará de una manera natural, con suma profesionalidad”, finaliza.

SIN RETIRADA A LA VISTA NI MIEDO A LA TIERRA BATIDA

No obstante, Nadal también ha declarado que desea seguir y que no teme a la tierra batida. "No tengo nada que perder. En este punto de mi carrera gané ya suficientes cosas como para decir que no necesito ganar más, pero quiero hacerlo. Quiero seguir compitiendo así. Quiero seguir teniendo la sensación de que puedo estar compitiendo por cada torneo que voy a jugar y tengo la motivación para hacerlo… Obviamente la arcilla es la superficie en la que he tenido más éxito y espero estar listo para volver a hacerlo". Sobre esta superficie sigue teniendo una gran ventaja y ello podría ser clave para su autoestima.

LOS DATOS DE NADAL EN 2015

- Nadal ha perdido 5 de los 19 partidos individuales que ha disputado: con Berrer (Doha), con Berdych (Australia), con Fognini (Río Janeiro), con Raonic (Indian Wells) y con Verdasco (Miami).

- La derrota ante Verdasco puede hacer que Nadal descienda a la sexta plaza del ranking. Para ello Nishikori debería ser cuartofinalista y Raonic semifinalista en Miami.

- En Buenos Aires Nadal ganó su título ATP número 65, adelantando en la clasificación de la Era Open a dos leyendas como Borg y Sampras.

- El balear sumó su cuarto título de dobles en Doha junto a Mónaco, el noveno de su carrera como doblista.

LESIONES DE NADAL A LO LARGO DE SU CARRERA DEPORTIVA:

- 2003: fisura en el codo derecho (Manacor). Se pierde su primer Roland Garros.

- 2004: fisura de escafoides en el pie izquierdo (Estoril). No juega Roland Garros ni Wimbledon. Gana en Sopot su primer título y participa en Atenas 2004.

- 2005: inflamación en el pie izquierdo le impide competir en París-Bercy y el Masters de Shanghai. Tendinitis en las rodillas (Madrid) aunque gana el torneo.

- 2006: inflamación del pie izquierdo. No juega el Abierto de Australia. Problemas en la espalda lo hacen retirarse en Queen's (frente a Hewitt)

- 2007: Por calambres en el brazo izquierdo y mareos se retira ante Mónaco en Cincinnati. Nuevamente aparecen problemas de tendinitis en las rodillas.

- 2008: una tendinitis en la inserción del tendón del cuádriceps. Abandona Paris-Bercy (frente a Davydenko). Tampoco juega en Masters de Shanghai.

- 2009: tendinitis del tendón cuadricipital de ambas rodillas. Cae con Soderling en Roland Garros. No puede jugar en Wimbledon.

- 2010: lesión de rodilla. Abandonando ante Murray en cuartos de final de Australia.

- 2011: un año con molestias en el tendón peroneo del pie izquierdo.

- 2012: siete meses fuera del circuito a causa de su lesión crónica en el tendón rotuliano de la rodilla izquierda. Lesionado cayó en segunda ronda de Wimbledon.

- 2013: Regresa del parón en febrero y firma un año de ensueño.

- 2014: un bloqueo en la espalda lo deja maltrecho para la final del Abierto de Australia (pierde con Wawrinka). Una lesión en la muñeca derecha le impide disputar Toronto, Cincinnati y el US Open. A final de año pasa por quirófano por un principio de apendicitis.

Sangre charrúa

Pablo CUEVAS
Por Jorge Ducci

 

La vida da escasas segundas oportunidades y menos a los deportistas. Son pocos los que pueden volver de lesiones o retiros para recuperar la gloria perdida o, en muchos casos, la gloria nunca conseguida.

 

Pablo Cuevas es alguien que rompe esa tendencia. Un jugador humilde, cercano y proveniente de un país acostumbrado a entregar súper estrellas en fútbol pero poco más que eso. Quizás su receta es el anonimato y las ganas de triunfar por amor al deporte.

 

Cuevas estuvo casi dos años fuera por lesiones en su rodilla derecha - dos operaciones incluidas - luego de llegar a ser un buen jugador, correcto, reconocido entre sus pares pero lejos del nivel top al cual la gente común y corriente suele apreciar.

 

Pero su juventud, sus ganas o, en una de esas, su sangre no le permitieron rendirse. Esa famosa sangre charrúa que para muchos es mito hasta que Uruguay gana una Copa América, sale tercero en un Mundial y en el siguiente elimina a Italia e Inglaterra. Esa que permite que un país de 3,5 millones de habitantes tenga una selección con dos copas del mundo.

 

Parece que esa sangre no es solo de los futbolistas. En 2014 Cuevas jugó sus dos primeras finales ATP y las ganó en semanas seguidas en Bastad y Umag, y en 2015 ya fue campeón en Sao Paulo. Ahora es No. 23 del mundo, el mejor ranking que ha tenido algún uruguayo en la historia.

 

Todo el mundo tenístico sabe quién es Pablo Cuevas. Todos pondrán atención a ese revés clásico que tanto agrada a la vista y ese juego fácil que es envidia de tantos. Dicen que el tenis moderno es de los poderosos físicamente, pero gracias a él todavía queda esa cuota de poesía que, no es casualidad, generalmente proviene de estas tierras (pregúntenle a un tal Ríos o Coria).

 

¿Hasta dónde puede llegar cuevas? Quién sabe... ¿Importa? Probablemente no mucho porque ya tuvo su triunfo personal, el que más cuesta, y ahora sólo le queda disfrutar y, sobre todo, que nosotros disfrutemos de él.

 

Romeo Beckham podría ser un talento… ¿del tenis?

Romeo
Por Marta R. Peleteiro @MPeleteiro_AS

 

Si nos ponemos a pensar en cuál podría ser el futuro de los hijos de la pareja Beckham, formada por la ahora diseñadora Victoria y el exfutbolista David, seguro que apuntaríamos al deporte del balón o a la moda, como maniquís, por ejemplo. Romeo, el segundo de sus vástagos, sí ha trabajado ya como modelo para la prestigiosa firma Burberry, tanto en 2012 como en el pasado anuncio de Navidad.

 

Pero puede ser que Romeo tuviera algún talento oculto más que sus padres desconocen. Y para nuestra sorpresa este sería el tenis. Lo desveló hace unos días en el Daily Star su entrenador, John Johnson, quien les da clases de treinta libras la hora a él, a su hermano mayor (Brooklyn) y al siguiente (Cruz).

 

Para Johnson, podríamos estar ante un próximo campeón de Wimbledon. “Podría tener un gran futuro en el tenis. Tiene mucho talento y una gran puntería. Además le gusta mucho el tenis y tiene un golpe natural. Le veo muy concentrado, con energía, rápido y fuerte”.

 

Su profesor confesó también que entrena cada día de diez de la mañana a una del mediodía y que cuida mucho la alimentación que lleva con él a las pistas, lo que le da una idea de su capacidad y preocupación.

“Nunca le veo con algo poco sano como el chocolate”.


De hecho, Johnson está tan convencido de lo lejos que puede llegar el pequeño Beckham que ha dicho que hablará con su madre para darle a conocer la buena noticia.

 

Por cierto, aunque tarde, feliz Día Mundial del Tenis.

 

La LT12, un capricho para los más nostálgicos

LT12
Por Marta R. Peleteiro MPeleteiro_AS

 

A mí me gusta el tenis clásico, el de Wimbledon, el de vestir de blanco, el de asociar este deporte con la elegancia, con la actitud noble y honrada, con el gentleman inglés… En definitiva, con la tradición. Así que hace poco me topé con una raqueta que me recordaba a esto y sentí un cierto flechazo.

 

Se trata de la nueva LT12 de Lacoste, presentada durante el Abierto de Australia. Esta combina la madera con el grafito pero con una estética muy peculiar, con un aire retro que le da un toque especial pese a ser contemporánea. Es una pala híbrida, fabricada con tres tipos de madera (nogal, tilo y balsa) combinados con el high modulus graphite, que es el grafito usado en la investigación aeronáutica. Lo bueno de la madera es que es más cómoda a la hora de jugar por la amortiguación que hace de las vibraciones, mientras que el grafito aporta un mayor control y da velocidad a la pelota. Además, garantiza la rigidez y la cohesión general.

 

El diseño de esta raqueta única ha corrido a cargo Alain Gallais, colaborador histórico de René Lacoste (el famoso mosquetero francés), y Alain Zanco, famoso fabricante artesano de esquís, y quien la hace totalmente a mano.

 

Eso sí, esta raqueta no sale a la venta hasta el próximo abril. Ya no queda tanto. Pero según se mire, porque valdrá alrededor de 600 euros, así que quizás preferíamos algo más de tiempo para poder ahorrar y hacernos con este capricho del que solamente se sacarán unas 650 unidades.

 

Nuevos aires de la Gira Dorada

NADAL
Por Jorge Ducci

La altura de Quito está en el mapa del mundo del tenis esta semana como el nuevo miembro de la Gira Dorada, en reemplazo de uno de los eventos con más tradición de la región, el de Viña del Mar, cuya vida llegó a su fin tras la edición 2014 por falta de recursos.

 

El desafío es grande para Ecuador, con la presión de demostrar que el tenis en el país es respetado y seguido, y que pueden romper con el karma de los torneos en esta región, donde si no hay tenistas locales destacados, el brillo decae notoriamente y las tribunas están semivacías.

 

En esto poco importa el nivel mismo del torneo; no importa demasiado que sólo haya un Top 30 en el cuadro principal y que el corte haya sido en el No. 152 del mundo... Si va gente al torneo, los sponsors aparecerán y se ganará su lugar de forma permanente.

 

Pero Quito no es la única novedad de la gira en 2015. En Buenos Aires vieron con horror cuando les cambiaron la fecha y los pusieron a competir en la misma semana con dos torneos 500 (Acapulco y Dubai) pero la presencia de Rafael Nadal (que generó tantas críticas el año pasado por bajarse a última hora) será suficiente para revolucionar la capital argentina y darle el glamour esperado.

 

El debut de Rafa en la Gira Dorada será en Rio de Janeiro, donde defiende el título, por lo que su retorno a estas tierras como una super estrella, que comenzó a darse en Viña del Mar 2013, sigue consolidándose para sostener el interés por nuestros torneos que de otra forma pasarían a segundo plano en un calendario con demasiada competencia.

 

Sin duda que la gira extrañará a Viña del Mar, pero será interesante ver cómo los cambios de calendario en 2015 le dan un nuevo aire a esta parte de la temporada, que busca subsistir a toda costa.

 

Vilas: 40 años no es nada

Vilas

 

La letra original del tango "Volver" de Carlos Gardel habla de que 20 años no es nada, pero en este caso, a Guillermo Vilas bien le viene multiplicarlo por dos.


La ATP reconoció que existe la posibilidad de que hubiesen errado los cálculos y que el Zurdo de las Pampas, según los números el mejor jugador sobre tierra batida de todos los tiempos hasta la aparición de Rafael Nadal, haya sido número uno del mundo. La rectificación vendría a producirse... 40 años después.


Como dicen que Dios es un guionista, Marcelo Ríos se convirtió el primer latinoamericano en llegar al número uno del mundo, el 27 de marzo de 1998, justo una semana antes del duelo de Copa Davis entre Argentina y Chile. Y al llegar a Buenos Aires, lo primero que le preguntaron al Chino fue: "¿Marcelo, sos número uno del mundo, pero aún te falta mucho para equiparar a Guillermo Vilas?".


El santiaguino respiró hondo y les respondió: "¿Vilas? Estuve revisando la lista de los número uno del mundo y ese nombre no aparece". Durante mucho tiempo, Ríos fue el tipo que los argentinos más odiaron.


Cuesta entender cómo un tipo que ganó 929 partidos en su carrera y 62 títulos, 47 de ellos en polvo de ladrillo, y que en la temporada 1977 obtuvo 16 trofeos, incluídos Roland Garros y el US Open, no haya sido número uno del mundo. Es sencillamente imposible.


Si la WTA fue capaz de corregir un error con 31 años de retraso con la australiana Evonne Goolagong, bueno sería que la ATP hiciese lo mismo con el Gran Willy. Aunque sean 40 años después.

Djokovic iguala a Ivan Lendl, Andre Agassi y Jimmy Connors

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Novak Djokovic sumó su octavo título de Grand Slam y el quinto Abierto de Australia, récord en la Era Open por delante de los cuatro de Agassi y Federer, y sólo superado por los seis del local Roy Emerson. Nole superó a Murray con rotundidad: 7-6 (5), 6-7 (4), 6-3 y 6-0. La mentalidad volvió a marcar grandes diferencias entre ambos.

 

Melbourne Park sigue siendo un lugar talismán para Nole, que se convierte en imbatible allí una vez supera los cuartos de final. Lo sufrieron en su día Tsonga (2008) y el propio Nadal (2012), pero si alguien lo sabe bien es Andy Murray, que ha perdido allí frente a Djokovic en cuatro ocasiones, tres de ellas en finales (2011, 2013 y 2015).


 

A pesar de sumar su sexta derrota en una final de Grand Slam (cuatro en Australia, una en Wimbledon y otra en el US Open), Murray suma 1.000 valiosos puntos que le permiten subir hasta la cuarta posición, volviendo a reunir así a los ‘cuatro fantásticos’ de la última década en las primeras posiciones del ranking ATP. Entre los cuatro suman 41 majors y 27 finales. En estos años, sólo Del Potro, Wawrinka y Cilic han podido arrebatarles un grande por cabeza.

 

Con su récord en Australia, Djokovic se reafirma como el mejor tenista del momento e iguala a tres grandes leyendas de la raqueta: Connors, Lendl y Agassi. A los tres los hará pequeños si mantiene su determinación y confianza. A sus 27 años va sobrado de físico y le queda mucho tenis en su raqueta como para conseguirlo. Y por delante ya sólo tiene a Borg (11), Sampras (14), Nadal (14) y Federer (17). Palabras mayores, sí... Pero para el chacal nada es imposible. ¿Vosotros qué opináis? ¿Alcanzará o superará a alguno de los cuatro de cabeza?


¿De quién es esto?

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Por Marta R. Peleteiro MPeleteiro_AS

 

Como os conté en el anterior artículo, hace poquito terminé de leerme el libro de Andre Agassi. No os voy a hablar de ello otra vez, no temáis. Pero una de las anécdotas que contaba me hizo recordar otra que me parece curiosa para relatárosla hoy. El estadounidense con el postizo más famoso de la historia hablaba de que en un partido (en Alemania, creo) tuvo que jugar con unas zapatillas prestadas por alguien del público. Fue un momento curioso en el que el umpire tuvo que pedir a alguien del público que colaborase con Agassi si tenía la misma talla de pie.

 

Pues bien, a raíz de esto, recordé algo que ocurrió en el US Open, uno de los grandes torneos del tenis a nivel mundial, todo un Grand Slam que ha llegado a ser jugado en tres superficies diferentes. La historia que os cuento la protagonizó el pentacampeón del torneo Jimmy Connors, quien era muy querido por la hinchada local, al ser su paisano. Este estadounidense nació en Illinois el 2 de septiembre de 1952, y se coronó vencedor del abierto en las ediciones de 1974, 1976, 1978, 1982 y 1983, así como llegó a las finales de 1975 y 1977.

 

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Agassi y sus memorias, o cómo escribir un libro para padres

Agassi

Por Marta R. Peleteiro MPeleteiro_AS

 

Esta semana terminé por fin de leerme el libro de Agassi. Pero tranquilos, no tengo intención de hacer de spoiler a nadie ni de desvelar datos que os hagan perder el misterio por esta narración psicológica. Sé que está en las listas de los más vendidos y estoy segura de que muchos de vosotros tenéis el propósito de hojearlo.

 

Mi intención en este post es simplemente recomendarlo. No porque sea Agassi, no porque hable de tenis, sino porque es el libro perfecto para padres imperfectos.

 

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Del Potro ya cabalga

Del potro2

Por Marta R. Peleteiro @MPeleteiro_AS

 

Lesiones de rodilla, esguinces de tobillo, virus… Y últimamente una lesión de muñeca que le obligó a pasar por el quirófano en Minnesota para poder regresar con seguridad a las pistas. Y vaya si lo ha hecho. Tras 321 días, casi un año después, Juan Martín del Potro se ha sentido de nuevo tenista en el ATP 250 de Sídney, donde venció al ucraniano Sergiy Stakhovsky por 6-3 y 7-6(4). Un rival tampoco nada desdeñable si tenemos en cuenta que fue el mismo que apeó a Roger Federer en la penúltima edición de Wimbledon.

 

El tandilense, que llegó a llorar de la emoción, se sacó así por fin la espina de volver a las pistas. De hecho, llevaba retrasándolo ya varias veces por recaídas o porque directamente todavía no estaba al cien por cien. Pero con precaución, un vendaje y sin llegar a utilizar el revés a dos manos tan característico, al argentino basó el juego en su servicio para ganar otra vez desde el pasado 13 de febrero, en Rotterdam, cuando lo hizo ante el galo Paul Henri-Mathieu.

 

 

 

Aunque estos últimos meses han sido muy difíciles, la Torre de Tandil todavía es joven (23 de septiembre de 1988) y es posible que aún le quede mucho tenis con el que hacernos disfrutar. Lejos está ya el Abierto de Estados de Unidos que logró en 2009, pero no hace tanto que le vimos destacar e ilusionarnos en los Juegos Olímpicos de Londres, donde se vendieron muy caras las medallas. De hecho, uno de los partidos más recordados y el más largo de la Era Abierta a tres sets fue su choque londinense ante Federer. Cuatro horas y veintiséis minutos que acabaron con un, 3-6, 7-6(5), 19-17 para el helvético, quien se tomó así la revancha de aquella final del US Open y terminó llevándose la plata. (La falta del oro en singles le escuece y posiblemente sea el reto que alargue su carrera hasta, al menos, 2016: Río).

 

Actualmente Delpo ocupa la posición 338ª del mundo y aquí defiende título, aunque con verlo de nuevo empuñando la raqueta ya tenemos motivos suficientes para ilusionarnos con grandes partidos y esas largas derechas a la línea que llegan con la potencia de un cohete. Wellcome back, Delpo. Se te espera en Melbourne.

Más allá de la peRFección: mil veces Federer

Federer alcanzó en Brisbane su victoria nº 1.000 en la ATP

Por Marta R. Peleteiro MPeleteiro_AS


Un torneo más y se convertía en el tercer tenista de la historia en llegar a las mil victorias, después de las 1.253 de Jimmy Connors y las 1.071 de Ivan Lendl. Esa era la meta de Roger Federer hace apenas una semana, y hoy se ha consumado tras imponerse a Milos Raonic en la final de Brisbane. Querer decir algo ahora parece redundante, sobra. Después de este récord poco se puede aportar.

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Carta abierta a Llodra: “Te debía unas palabras”

Llodra, uno de los últimos representantes del tenis clásico de servicio y volea

Por Marta R. Peleteiro @MPeleteiro_AS


Hace tiempo que te vengo debiendo algo y lo voy a hacer en forma de palabras. A mí me gustaba el tenis, cierto, pero verte jugar me hacía no despegarme del televisor durante un rato. Un rato sólo, claro, porque un tenis kamikaze como el tuyo no te da opción a más. Saque y volea. Un tremendo zurdazo bien colocado y enseguida te ibas arriba, nada de defender, a ti lo que te gustaba era atacar. Si estás inspirado, lo bordas. Pero como tengas un mal día o algún hueso duro enfrente… Eso te pasaba a ti, Michäel Llodra, que lo arriesgabas todo y en la mayoría de las ocasiones acababas volviéndote antes de tiempo a casa. No te lo critico, todo lo contrario, te doy las gracias por hacerme creer en la belleza del tenis clásico. Nunca claudicaste y te pasaste a esa modernidad de poner el físico por encima del talento y la estética. Decían que seguías los pasos de Stefan Edberg, tu ídolo. Quizás él tuvo algo más de suerte, pero tú no lo hiciste nada mal. Llegaste a ser 21º del mundo y lograste cinco títulos en individuales (Eastbourne, Marsella, Rotterdam, Adelaida y 's-Hertogenbosch). Donde más lo bordaste fue en el dobles con tu saber hacer, todo un maestro y con 26 títulos.

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¡Vuelve el tenis!

Rafa Nadal eligió Abu Dhabi para su vuelta a la competición

Por Marta R. Peleteiro @MPeleteiro_AS

Ayer veíamos por fin reaparecer a Rafa Nadal en Abu Dhabi tras caer a finales de octubre ante Borna Coric en Basilea. Era sólo un partido en un torneo de exhibición y sucumbió estrepitosamente ante Andy Murray, pero lo cierto es que ese duelo ante el escocés nos empieza a saber ya a tenis, a la vuelta de los partidos oficiales en el deporte de la raqueta. Y para más deleite de los aficionados, hoy tendremos la final entre Novak Djokovic y el británico (cuyos partidos de este año nos ayudarán a medir el éxito o no de su relación con Amelie Mauresmo) y la lucha por el tercer puesto que disputarán el manacorí y el nuevo suizo de moda, Stan Wawrinka.

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¿Cuáles han sido tus momentos favoritos de 2014?

Por Marta R. Peleteiro @MPeleteiro_AS

Como por estas fechas todos solemos hacer un resumen del año, para mi primer post en el blog he decidido darme a conocer por mis momentos favoritos de este 2014. Podría hacer una lista interminable, ya que hemos tenido desde éxitos, como el noveno título de Roland Garros de Rafa Nadal, hasta nuevos triunfadores en grand slam (por fin algún inédito) como Stan Wawrinka o Marin Cilic. Pero voy a extraer un instante romántico, otro divertido, un par de ellos tristes y el que para mí ha sido el mejor partido de la temporada.

 

Para empezar con el pasteleo, está claro que el punto romántico lo puso el tenista Martin Emmrich. Mientras su novia Michaella Krajicek celebraba una victoria ante Jana Cepelova, el alemán se bajó a la pista y le pidió matrimonio.

 

 

El divertido, para sorpresa de todos aquellos que piensan que es un sieso, lo puso Roger Federer. El suizo no se dio cuenta de que ya había ganado y se disponía a situarse para comenzar otro juego mientras Kei Nishikori le esperaba en la red para felicitarle.

 


Tristes fueron las retiradas de Na Li y Nikolay Davydenko, dos grandes del tenis. De la raqueta de ella salieron dos títulos en un major (Roland Garros y Autralia). Él fue maestro en la finales de la ATP de 2009.

 

Y para escoger el mejor partido no he tenido ninguna duda. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto como me sucedió con la final de Wimbledon de este año. La hierba londinense acogió una master class con los dos mejores profesores que hay hoy en el mundo: Novak Djokovic y Federer.

 

 

¿Cuáles han sido vuestros momentos favoritos de este año?

Conexión Nadal-Buenos Aires

Nadal firma autógrafos en Buenos Aires

Autor: Leopoldo Iturra

La gira Voodoo Lounge Tour de los Rolling Stones de 1995 tenía agendados dos conciertos en Buenos Aires. La gigantesca demanda obligó a realizar cinco y pudieron ser un par más con el estadio Monumental de River Plate lleno si las fechas lo hubiesen permitido.


Así son los argentinos cuando algo o alguien les produce devoción. Bien lo saben The Ramones, grupo de culto a orillas del Río de la Plata. Y en el tenis, aparte de Guillermo Vilas, Gastón Gaudio, Guillermo Coria o David Nalbandian, hubo otro jugador, que no era argentino, y que generaba devoción: Carlos Moyá.

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Fernando González: el bombardero sigue vigente

Fernando González

Autor: Leopoldo Iturra, director de AS Chile


No dejé de sentir orgullo cuando leí la promoción del Masters del ATP Champions Tour: "The strongest forehand in the history". La derecha más dura, intratable, poderosa, potente o cualquier adjetivo de esas características, de la historia.


Hablaban de Fernando González. Y lo hacían hace dos meses, cuando anunciaban su participación en el torneo que reúne a los genios del tenis de todos los tiempos y que se disputa en el Royal Albert Hall de Londres. Algo así como si en Santiago organizarán un evento deportivo en el Teatro Municipal.


El Bombardero de La Reina le ganó el primer partido a Thomas Enqvist, otro que le da duro a la pelotita, y va ahora contra Tim Henman, el ídolo local y uno con el que se midió varias veces en el ATP World Tour.


Feña dice que volvió a sentir la adrenalina de antes, que quedó maravillado con el escenario donde le tocó actuar y que, con cosas como esta, es como si no echara de menos el circuito. Bien por él.


Para quienes lo han seguido de siempre es la opción de seguir maravillándose con un golpe marca registrada. Para quienes no lo conocían, o simplemente creían que sus logros eran producto de la exageración de la prensa chilena, es un descubrimiento interesante.


Bueno saber que González sigue disfrutando con el tenis, después de un retiro motivado por lesiones y cansancio. Y bueno ver que la dinamita sigue intacta en su brazo.

Roger Federer y la Copa Davis por fin cruzan sus destinos

La Suiza de Wawrinka y Federer conquista la Copa Davis


Suiza ya tiene su Copa Davis. La que gestaron Stan Wawrinka y Roger Federer ante Serbia (3-2), Kazajistán (3-2) e Italia (3-2) y que ellos mismos sentenciaron frente a la siempre temible Francia en el estadio Pierre Mauroy de Lille. La casualidad, a menudo caprichosa, quiso que el punto decisivo lo sumara el genio de Basilea, el gran coleccionista de récords del tenis moderno y el único de los grandes de todos los tiempos que tenía una cuenta pendiente con la Copa Davis.


Pero a Federer no le pesó la inesperada derrota del primer día ante Monfils, ni la polémica previa suscitada con Wawrinka tras la brutal semifinal de la Copa Masters. El hombre de los 17 Grand Slams y 302 semanas como nº 1 de la ATP saldó dicha cuenta con talento, sacrificio y una magistral dejada de revés final: 6-4, 6-2 y 6-2. Poesía pura garabateada en el aire con los movimientos de una raqueta. La competición que más ha hecho crecer el deporte blanco no merecía menos...


Gasquet nunca fue capaz de inquietar a un Federer espoleado por el triunfo en el doble del sábado y en estado de gracia (62 winners y ninguna bola de break concedida al servicio). La diferencia sobre la tierra batida fue tan notable como la que señala el ranking, para tranquilidad de Wawrinka, Chiudinelli, Lammer y el propio Luthi. La Davis por fin se cruzó en el camino de Federer (33 años y 4 hijos) para hacerle más único todavía. Wawrinka mediante…

Un fracaso mayúsculo

España descendió a la segunda división de la Copa Davis

Roberto Bautista tampoco pudo con Bellucci (6-4, 3-6, 6-3, 6-2) y España, campeona en 2000, 2004, 2008, 2009 y 2011 y finalista en 2003 y 2012, descendió a segunda categoría en la Copa Davis.


España no perdía la categoría en la Copa Davis desde 1995, cuando el equipo de Santana, con Bruguera y Berasategui en los individuales y Sánchez-Casal en dobles, cayó en México sobre pista dura. Entonces las dos victorias del bicampeón de Roland Garros no fueron suficientes para salvar los muebles.

Pero con mucho este batacazo es mayor. En aquellos tiempos el tenis español destacaba pero estaba lejos de ser la referencia mundial que es hoy en día. En aquel 1995 dominaban el tenis Agassi y Sampras... Hoy es España (junto a Suiza) quien cuenta con dos tenistas en el top cinco, quien ha dominado la competición en los últimos años y quien llevaba desde 1999 sin perder una eliminatoria sobre tierra batida...


Brasil, notablemente inferior sobre el papel hasta la espantada generalizada en el equipo español, lo fió todo a Bellucci y el dobles. Y le salió bien. Thomaz Bellucci es un jugador muy potente y con experiencia, al que su actual ranking (83) no hace justicia. En 2010 alcanzó el puesto 21 y tiene un importante bagaje en Copa Davis: 12-2 en individuales antes del definitivo cuarto punto ante Bautista. No en vano lleva años tirando del carro del tenis brasileño tras el adiós de Kuerten.


Sin embargo, no caben reproches a los protagonistas debutantes. Ni siquiera al capitán. Lo que ha quedado en evidencia es el escaso compromiso de nuestros más ilustres tenistas con un equipo resquebrajado internamente desde hace tiempo. La espantada de Almagro con Costa como capitán, la incalificable rueda de prensa posterior al triunfo de Sevilla o las permanentes quejas al formato de competición son algunos de los episodios más sonados. Pero no los únicos. Es evidente la sobreprotección de la que han gozado unos y la escasa atención que han recibido otros. Tanto de parte de la RFET, como de la prensa y los aficionados. Hace tiempo que huele a cerrado en ese vestuario.


Pero sin duda lo peor es pretender justificar lo injustificable. El tenis es un deporte individual, en el que sólo hay una competición por equipos realmente importante al año, distribuida en cuatro fines de semana en el mejor de los casos. Hasta aquí nada nuevo. Con un calendario mundial, igual para todos, por cierto. España cuenta con 12 tenistas con mejor ranking que el número uno brasileño, muchos de ellos con una notabilísima experiencia en la Davis. Sin embargo, Carlos Moyà sólo pudo confeccionar un equipo de novatos. Ellos son los que menos culpa tienen en este fracaso mayúsculo. ¿Alguien puede creer que cualquiera de ellos hubiera sido convocado de haberse tratado de una nueva semifinal?


En el tenis cada jugador planifica su temporada en función de sus objetivos e intereses. Quién voluntariamente no ha contado con la Davis en su calendario está en su derecho de hacerlo, pero no puede pretender que creamos en su total compromiso o en problemas de calendario. Ya llegará diciembre y las exhibiciones vacacionales a golpe de talonario... En cualquier otro deporte esta situación es sencillamente impensable. Es una lástima que los últimos capitanes sean siempre tan comprensivos y políticamente correctos de puertas para fuera y que la Davis, después de los días de vino y rosas, se haya convertido para muchos en un marrón... Lo sucedido en Brasil es un fracaso mayúsculo, deportivo y de gestión, que debería tener consecuencias. Llueve sobre mojado en el consentido tenis español.

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