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Australia: la misma final, el mismo resultado

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Por Marta R. Peleteiro

Ocurrió en 2011, se repitió en 2013, de nuevo el año pasado y otra vez este. Novak Djokovic y Andy Murray reeditaron una final del Abierto de Australia que acabó como las tres en las que ya se habían enfrentado: con el serbio alzando la copa al cielo de Melbourne y el escocés sumido en sus habituales gestos de enfado, sus sonrisas que no proceden de nada gracioso y las peroratas al cielo y a la grada.

Con un resultado de 6-1, 7-5, 7-6(3), el serbio ganó el Happy Slam, el que abre la temporada. El primer set se lo llevó barriendo y con comodidad pese a empezar salvando una bola de break. Parecía que dominase toda la pista hasta ponerse con un 5-0. El sexto juego fue por fin el primero del escocés y el que maquilló el posible set en blanco en media hora.

El segundo set fue el del despertar del británico, igualando más la contienda entre ambos. Pero también se lo llevó el serbio, lo que posiblemente supuso un duro golpe para Murray y le fue sacando del partido al verse desquiciado. Djokovic le rompió el servicio en el séptimo juego y Murray respondió con un contrabreak. El serbio replicó y en el último juego se llevó la manga por 7-5.

El tercero y último set comenzó con Djokovic rompiendo el servicio del escocés, quien se repuso en el sexto juego devolviéndole el break. Así se fueron al desempate, donde el de Dunblane comenzó con una doble falta, dando alas a un Djokovic que ya no perdonó.

No es que jugase su mejor partido precisamente de los últimos que le hemos visto, pero la inconsistencia del rival sobre la pista y los múltiples fallos de este se lo pusieron en bandeja para ganar.

“He visto algunas estadísticas del partido. Ha ganado unos 25-26 puntos más que yo, mientras que yo he hecho 25-26 errores no forzados más que él. No sé si he estado muy lejos de su nivel hoy. En el primer set no estuve, pero tanto en el segundo como en el tercero sí pienso que   estuvimos a un nivel parecido. Podría haber jugado mejor. Me siento orgulloso de la manera en la que luché, en cómo volví de nuevo al partido y creé oportunidades”, dijo Murray.

Con estos cuatro títulos ante el escocés y los dos sumados en 2008 ante Jo-Wilfried Tsonga y en 2012 ante Rafael Nadal, Djokovic empata a seis coronas en Australia con el local Roy Emerson, dos más que otros iconos del tenis como Roger Federer o Andre Agassi.

Pero además, sigue sumando majors a su palmarés e iguala a Bjorn Borg y Rod Laver en 11 títulos de grand slam (seis Abiertos de Australia, tres Wimbledon y dos US Open), a seis de los 17 que ostenta el suizo Roger Federer.

17: Roger Federer

14: Rafael Nadal y Pete Sampras

12: Roy Emerson

11: Bjorn Borg, Rod Laver y Novak Djokovic

Con un estado de forma y gracia que le hacen parecer inabordable, suponemos que ahora el serbio tiene sus miras puestas en conseguir el Grand Slam (los cuatro torneos en un mismo año). O, al menos, coronarse por fin como rey de la tierra francesa de Roland Garros, el único major que se le escapa, y del que, el año pasado, cuando parecía llegar en uno de sus momentos más fuertes, le apeó el suizo Stan Wawrinka.

“Creo que puedo ganar cada partido que juego. Estoy jugando el mejor tenis de mi vida en los últimos 15 meses. Los resultados lo muestran. No quiero pensar cómo de lejos está mi límite. Me preparo para Murray, Federer y Nadal. Estos tres tíos han estado dominando conmigo. Sin faltar al respeto a otros como Ferrer o Wawrinka. Me siento orgulloso de ser mencionado junto a algunas de las leyendas de nuestro deporte. Es una sensación increíble hacer historia e igualar el récord de Roy Emerson”, apuntó Djokovic.

CUADRO FEMENINO

Por su parte, en el cuadro femenino, la alemana Angeline Kerber pareció haberse disfrazado de su compatriota Steffi Graf, defendiendo así el récord de esta de 22 títulos de grand slam, los mismos que hubiese sumado Serena de no haberse visto superada por la que mañana se despertará con otro premio: además de sumar su primer major en Australia ganando a Serena Williams por 6-4, 3-6 y 6-4, asciende a la segunda plaza del ranking WTA. Asimismo, Kerber (28 años) es la primera alemana que gana un grand slam después de Graf, en 1999.

Lo que no sabemos es si Serena igualará y romperá el récord de Graf. A sus 34 años, la número uno parece imparable, aunque no haya sumado en Australia ni en el último US Open, donde cayó en semifinales. 2016-01-30T115144Z_1854703886_SR1EC1U0WXKP9_RTRMADP_3_TENNIS-OPEN

Lleyton Hewitt: se retira el campeón precoz del tenis

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Por Marta Rguez. Peleteiro

Muchos de nosotros seguramente tenemos recuerdos de estar sentados en el sofá frente al televisor viendo un más que interesante partido de Copa Davis entre Juan Carlos Ferrero y uno de los iconos del tenis australiano: Lleyton Hewitt (Adelaida, 24 de febrero de 1981).

El aussi, de 34 años y profesional desde 1998 (ambos datos que comparte con su compañero, amigo y número 3 del mundo Roger Federer), ya no nos deleitará con partidos de esa intensidad que le hicieron célebre desde que comenzase una carrera de campeón de precoz a finales del siglo pasado. Y es que como había anunciado en 2015, se retiró en su última participación en el Abierto de Australia. Nada más y nada menos que la vigésima consecutiva de su carrera en el torneo patrio que nunca llegó a ganar pero del que sí fue finalista en 2005, cuando Marat Safin le pasó por encima.

El español David Ferrer fue el encargado de poner fin en singles a una carrera que acumulaba 30 títulos, varias polémicas por sus exageradas celebraciones y sus choques con algunos argentinos en la Davis, y hasta un amor de película (o más bien de cortometraje, con compromiso incluido) con la también tenista Kim Clijsters. El resultado es lo de menos, pero lo apuntamos para los cazadores de registros. El español se impuso en tres sets (6-2, 6-4 y 6-4) al vitoreado tenista local, quien era el 308º del mundo. Un español lo despidió del Abierto de Australia y otro lo recibió en 1997: Sergi Bruguera, ante quien hincó la rodilla.

La última página del libro de Hewitt como tenista profesional en individuales (todavía seguía vivo en dobles junto a Sam Groth) se cerraba con una sorpresa-homenaje en el Rod Laver Arena a modo de vídeo en el que era halagado por jugadores de la talla del suizo Federer, Andy Murray, Rafael Nadal o su compatriota Nick Kyrgios. Con él estaban sobre la pista sus tres hijos. Algo que disfrutó mucho, ya que una de las características de Hewitt ha sido de siempre la importancia que ha dado a su familia. Esa y su idea de jugar pocos torneos.

Quizás la estatura y las lesiones fuesen los mayores hándicaps de este tenista que ganó su primer torneo ATP con solamente 16 años, pero pese a todo el australiano fue uno de los jugadores más completos de un circuito del que fue líder durante 80 semanas, el más joven hasta el momento (ostenta este récord con 20 años). Y este diestro se lleva en su mochila dos majors, el US Open de 2001 y el Wimbledon de 2002, así como un par de títulos de Masters 1000. Además, se proclamó maestro en dos ocasiones, en esos dos mismos años. Y es el vigésimo tenista con más victorias de la historia con 616.

FUTURO COMO CAPITÁN DEL EQUIPO PARA LA COPA DAVIS

Pero si esta era la última página del libro como tenista profesional, ahora se abre toda una nueva hoja en blanco como capitán de la Copa Davis de Australia. Después de que Patrick Rafter dejara hace un año su capitanía y la asumiese de forma interina Wally Masur, es el turno de un Hewitt, quien contará con una de las mejores canteras aussi de los últimos tiempos, donde destacan por ejemplo el también polémico Kyrgios, Bernard Tomic y Thanasi Kokkinakis. Su debut será en marzo en la primera eliminatoria del grupo mundial frente a Estados Unidos.

El chico de la gorra del revés, con dos Ensaladeras a sus espaldas como tenista (1999 y 2003, frente a Francia y España, respectivamente), promete dar todavía una larga vida al tenis aussi. Como él mismo diría: “C’mon!”.

Djokovic y Serena, a por el Happy Slam

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Por Jorge Ducci

El inicio de la temporada 2016 confirmó lo que no era demasiado difícil de anticipar: Novak Djokovic sigue implacable y el descanso de fin de año le vino perfecto para renovar energías y mantener su abrumador dominio en el circuito.

El número uno del mundo llega como amplio favorito al Abierto de Australia. El domingo pasado le dio una tremenda paliza a Rafael Nadal en la final de Doha (6-1, 6-2) y las palabras del propio español ahorran cualquier análisis: "Nadie ha jugado así jamás (...) en estas condiciones probablemente sea imposible jugar contra él".

El serbio ha ganado 31 de sus últimos 32 partidos. Su única derrota fue en el round-robin del Masters de Londres, y entre los cuatro 'majors', el Happy Slam es donde se siente más cómodo.

Djokovic ha conquistado cuatro de los últimos cinco títulos grandes en Australia y en total tiene cinco copas en el Rod Laver Arena, más que nadie en la historia. En este momento de su carrera su objetivo parece estar dirigido a la hazaña del Grand Slam en año calendario. Y Melbourne parece ser pieza fija en ese cuarteto.

Pese a que Federer fue sorprendido en la final de Brisbane por Milos Raonic, parece ser la principal amenaza, ya que le propinó tres de sus seis derrotas del año pasado. Fed-Ex tiene cuatro trofeos de Melbourne y su deseo parece cada vez mayor por conseguir un nuevo Grand Slam, el nº 18 de su carrera, a sus 34 años.

Cuando se trata de Australia, hay que poner en el podio de candidato a Stan Wawrinka, campeón en 2014 cuando venció a Djokovic, y además superó al serbio en la final de Roland Garros del año pasado, probablemente el revés más doloroso de Nole en los últimos años.

El suizo, además, empezó el año con la corona de Chennai para enviar un mensaje de alerta a Djokovic y compañía. Andy Murray y el propio Rafael Nadal también asoman como amenazas a seguir en el primer Grand Slam del año.

Especial atención para los aficionados australianos tendrá Lleyton Hewitt, quien jugará su último torneo como tenista profesional. El jugador de 34 años ya está comenzando su carrera como capitán de Copa Davis, pero tendrá su despedida en grande en Melbourne, donde nunca pudo levantar la copa.

SERENA TRAS EL RÉCORD

En damas, la previa del torneo ha estado marcada por los problemas físicos de las tenistas top, especialmente de Serena Williams, quien a última hora confirmó su asistencia a pesar de tener problemas en su rodilla.

La presencia de Williams genera una alta espectativa, ya que en caso de conseguir el trofeo -su séptimo en Australia- igualará la marca de los 22 Grand Slams que ostenta Steffi Graf. Sería otro capítulo más dentro de su legendaria carrera.

Aunque Serena Williams no juega desde septiembre por sus problemas físicos, el solo hecho de presentarse a jugar la transforma en la principal candidata, aun cuando se trate de un torneo largo como los Grand Slams.

Sharapova, Safarova, Halep y Muguruza han tenidos problemas de lesiones o enfermedad en el inicio de 2016, por lo que es difícil anticipar quién podría arruinar la fiesta que todos esperan que Serena Williams tenga.

Djokovic arrolla a Nadal y ya empata a títulos con Agassi

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Por Marta R. Peleteiro

Novak Djokovic se ha proclamado campeón por primera vez en el ATP 500 de Doha (Qatar), la única final que le faltó por disputar el año pasado de los 16 torneos que jugó, y ya mira con buenas sensaciones su debut en el Abierto de Australia, que comienza el próximo día 18 de este mes y donde defenderá el título. Para alzarse con el trofeo de este domingo el serbio se impuso de nuevo a Rafael Nadal por 6-1 y 6-2.

El balear, que acudía con la intención de confirmar la mejoría con la que había cerrado el año 2015, apenas tuvo opción ante un Djokovic arrollador en la primera cita oficial del calendario ATP de este año y donde el manacorí ya se había alzado con el título en 2014.

“Sé que si estoy jugando bien tendré mis oportunidades”, explicaba Nadal en la previa del encuentro. Pero lo cierto es que, al igual que en todos los partidos entre ambos del año pasado, el balcánico volvió a ser su bestia negra y se impuso una vez más.

Tras perder la opción de convertir una bola de break en el primer juego, el set se le puso muy cuesta arriba a Nadal, quien empezó con un 3-0 en contra que encarriló el serbio hasta el 6-1 en apenas media hora de juego.

El segundo set fue un poco más de lo mismo, donde vimos a un Nadal que mostraba una cierta impotencia frente a los puntos largos y el dominio que mostraba sobre la pista el número uno del mundo. Rompió su servicio en el quinto juego y se fue directo hacia la victoria sin perdonar.

De esta forma, Djokovic decantó para su lado el cara a cara que estaba empatado a 23 victorias para cada tenis. Asimismo, conquistó su sexagésimo título e iguala a otro mito del tenis, Andre Agassi.

Tenistas con más títulos:

109: Jimmy Connors

94: Ivan Lendl

88: Federer

77: John McEnroe

67: Rafael Nadal

64: Björn Borg y Pete Sampras

62: Guillermo Vilas

60: Andre Agassi y Novak Djokovic

Los jóvenes tenistas a seguir en 2016

Por Jorge Ducci

Pronto comenzará una temporada del tenis y ya sabemos quiénes estarán peleando por arrebatarle el cetro de número uno del mundo a Novak Djokovic, lo cual, a priori, parece ser una hazaña.

Más interesante será seguir a los jóvenes que comienzan a pisar fuerte y que durante 2015 dieron señales suficientes para ser considerados como el futuro del tenis. Les dejamos la lista de los principales "Young Guns".

Los consagrados:

Alexander Zverev
Alexander Zverev
(Alemania/18 años): Es el jugador más joven en el Top 100 y recibió el premio a la Estrella del Futuro de la ATP. Alcanzó la semifinal en el ATP de Bastad, ganó su primer partido de Grand Slam en Wimbledon y obtuvo el Challenger de Heilbronn.

Borna Coric
Borna Coric
(Croacia/19 años): Es difícil considerar al croata una promesa si terminó el año como nº 44 del mundo y aún no cumple los 20 años, pero justamente por su corta edad ha dejado en claro que recién son los primeros atisbos de lo que puede llegar a lograr. Este año derrotó a Murray en Dubai.

Los que despegan:

Jared Donaldson
Jared Donaldson
(EE UU/19 años): Conquistó su primer trofeo Challenger en Maui y alcanzó una final. Además, logró cuatro victorias a nivel ATP, incluyendo una en el ATP Masters 1000 de Cincinnati.

Andrey Rublev
Andrey Rublev
(Rusia/18 años): Fue el primer adolescente en ganar partidos en cinco eventos distintos de nivel ATP desde Rafael Nadal en 2004. Llegó a una semifinal de Challenger en Moscú.

Taylor Fritz
Taylor Fritz
(EE UU/18 años): Dio mucho que hablar en el circuito Challenger, donde fue apenas el segundo tenista menor de 17 años en ganar títulos seguidos a ese nivel, en Sacramento y Fairfield. Además logró su primera victoria ATP en Nottingham y ganó el US Open juvenil. Inició el año en la posición nº 1.149 y terminará en la nº 177.

Frances Tiafoe
Frances Tiafoe
(EE UU/ 17 años): A su corta edad ya tiene dos participaciones en Grand Slam este año, Roland Garros y el US Open. En París fue el tenista más joven en participar desde Michael Chang. Además, ganó un partido en el ATP de Winston-Salem, donde pasó la qualy y disputó dos finales de Challenger.

Hyeon Chung
Hyeon Chung
(Corea del Sur/19 años): Empezó el año en el nº 173 en el anonimato total y termina bordeando el Top 50. Su gran temporada se reflejó en cuatro títulos de Challenger, su primer triunfo ATP en Miami y en Grand Slam en el US Open. Parece ser la gran carta que ha estado esperando el tenis asiático.

Otros a seguir:

Tommy Paul
Tommy Paul
(EE UU/18 años): Ganó Roland Garros júnior y fue vicecampeón en el US Open juvenil. Su impacto ha sido tal que la agencia de Roger Federer lo contrató para manejar su carrera.

Stefan Kozlov
Stefan Kozlov
(EE UU/17 años): Su ascenso como adolescente ha sido potente. Con 15 años jugó la final júnior del US Open y debutó a nivel ATP en Newport. El año pasado estuvo en el cuadro principal de Flushing Meadows.

Aliassime
Felix Auger Aliassime
(Canadá/15 años): Ya habíamos hablado de este fenómeno canadiense que este año se convirtió en el primer jugador nacido en la década de 2000 en obtener puntos ATP. Además, es el jugador más joven en la historia en pasar las clasificaciones de un evento Challenger. Cerró el año jugando dos Futuros en Perú, donde alcanzó en ambos los cuartos de final.

Paula Badosa brilla con luz propia

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Por Marta R. Peleteiro

Paula Badosa fue elegida por los lectores de AS como el Premio Promesa 2015 tras una brillante temporada en la que esta tenista, nacida en Nueva York y que actualmente vive en Cataluña, se proclamó campeona de Roland Garros Junior.

En un año en el que Garbiñe Muguruza, otra española, ha vuelto a reclamar la atención de los focos sobre el tenis femenino, Badosa ha llamado a las puertas de este deporte con luz propia e hipnotizando a todos con su belleza, algo que demostró durante la gala de los Premios AS, celebrada la semana pasada en Madrid. Allí recibió de la mano de Conchita Martínez el galardón con el que lectores de este periódico depositan su confianza en ella.

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“El Premio es el cierre perfecto al año, algo que no esperaba. Espero confirmar en el futuro este premio Promesas”, dijo muy feliz durante la gala.

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La tercera ronda en Miami llegando invitada, el Roland Garros júnior, la clasificación para el cuadro final del Madrid Open o las 12 bolas de partido levantadas ante Ching-Wen Shu han sido los éxitos de este año para una tenista que destaca por su talento, potencia y garra.

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Pero además de su tenis, muchos la comparan también con la rusa Maria Sharapova por el encanto de su mirada de ojos verdes y su melena rubia, así como una sonrisa angelical que se convierte en desafiante una vez pisa la pista. Una comparación que en una entrevista a AS confesó que le gustaba.

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Y para confirmar que el mundo del deporte ya se ha fijado en ella como apuesta de futuro, Badosa, junto con el también tenista Nicola Kuhn y el taekwondista Joel González, se beneficiará del patrocinio de LaLiga, durante tres años, según el acuerdo presentado en Madrid en presencia de Javier Tebas, presidente del organismo, y Miguel Cardenal, secretario de Estado para el Deporte ya en funciones. Se trata de algo muy positivo, ya que Badosa ha sido tentada para jugar con Estados Unidos, similar a lo que ocurrió con Muguruza, para quien el CSD también gestionó un patrocinio de BBVA que aceleró su ‘sí’ a España.  14LFPpepe211215

“Quiero hacer oficial mi nacionalidad española. He decidido jugar por España gracias también al apoyo del CSD y a LaLiga. Gracias en especial a Miguel Cardenal. Me he sentido muy querida por la gente aquí. Tuve contacto con la USTA, pero mi vida está aquí”, dijo la tenista.

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Garbiñe Muguruza, la Sharapova del tenis español

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Por Tomás de Cos

Garbiñe Muguruza (Caracas, Venezuela, 8 de octubre de 1993), la chica de moda de la WTA, es ya una realidad incontestable que se rifan las grandes marcas internacionales. Es embajadora del BBVA, ha fichado por IMG y este mes de diciembre hace las maletas para iniciar una nueva etapa en Los Ángeles, de la mano de su actual técnico, Sam Sumyk, expreparador de Azarenka y Bouchard. Su personal aventura americana.

La tenista más joven del top ten tiene todo para encandilar a todos los públicos: talento, personalidad, ambición y belleza. Condiciones que ya le han granjeado multitud de admiradores y exposición mediática, así como previsibles contratos en un futuro no lejano. Su vida empieza a coger una velocidad de vértigo. Su carácter risueño, el atractivo personal y su facilidad para hablar inglés son el envoltorio perfecto a un gran producto.

El pasado septiembre fue elegida ‘estrella en ascenso’ de la WTA, por delante de Belinda Bencic, Madison Keys, Elina Svitolina o Anna Schmiedlova. Ahora protagoniza un calendario solidario junto a Busquets, Álex Márquez o Carlos Sainz Jr., y acaba de entregar el premio de mejor jugador a Leo Messi en la gala de LaLiga.

Se sube en unos 60 aviones al año, entrena cuatro horas diarias, 365 días al año, y se autocalifica como “una persona muy ambiciosa”. Su actual técnico la define como “una jugadora única”. Entre otras cosas porque no deja de tener los pies en la tierra. “Ha sido un año con picos muy altos, que empezaron en Wimbledon, y con momentos no tan buenos…, que podrían llamarse ‘barrancos’. El gran mérito ha sido levantarme después de que llegaran esos malos días. He aprendido que soy mucho más dura de lo que pensaba. También he aprendido a calmarme. Estoy orgullosa”, explicó en AS recientemente. “Cuando llegas a este nivel, siempre tienes que estar a la altura. No te puedes permitir tener malos días… He elegido seguir con Sam por su experiencia y su forma de vivir el tenis. Creo que él me puede dar ese plus para ser mejor jugadora”, añadió.

Sam Sumyk también habló en AS sobre su nueva pupila en las WTA Finals de Singapur: “Mentalmente es muy dura, tiene el carácter y sabe ponerlo todo junto. Garbiñe sabe perfectamente lo que quiere y sabe qué hacer para conseguirlo”. En mitad del interminable ocaso de Serena Williams, Garbiñe aparece como una de las pocas candidatas a heredar el trono.

Los dos grandes referentes del tenis femenino español hasta la fecha, Arantxa y Conchita, también han hablado de ella. “No tengo la impresión de que el éxito de Garbiñe haya sido de golpe. Venía con progresión, se le veía un potencial impresionante y lo está logrando. Su trabajo ha ido dando sus frutos. Con el juego que tiene ella puede hacer muchísimo daño”, dijo la seleccionadora nacional de tenis. “Garbiñe es alta, grande, y tiene ese juego potente que hoy se requiere. Le encanta jugar contra las grandes jugadoras. Ahora ya puede ser que sólo necesite más continuidad para hacerlo bien en todos los torneos. Toca disfrutar de ella”, dijo la ganadora de cuatro títulos de Grand Slam. Incluso dos de las más grandes han comentado su potencial. “Garbiñe reúne la determinación y la ambición de querer llegar a lo más alto; no tiene para nada el juego típico de las españolas, tiene ese juego con tanto poder en los tiros planos (big hitter) tanto de derecha como de revés y sabe mandar con los restos pesados; pero todo ese juego quizá no sería suficiente sin su ambición y agresividad”, analizó Navratilova. “Garbiñe tiene todas las hechuras de una número uno con la personalidad y el liderazgo que necesitamos”, apostilló Chris Evert.

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2015: el primer gran año de Garbiñe Muguruza

La tenista hispano venezolana ha causado sensación en el circuito WTA este 2015. Debutó con España en la Fed Cup, sumó dos títulos de dobles junto a Carla Suárez (Birmingham y Tokio), disputó la final de Wimbledon a Serena Williams, ganó su primer Premiere Mandatory en Pekín, irrumpió en el top 3 del ranking individual WTA y disputó sus primeras WTA Finals.

En lo tenístico Garbiñe es un diamante que apenas inicia su proceso de pulido. Apoyada en un físico privilegiado para el deporte (mide 1,82m, pesa 70 kg y cuenta con largas extremidades), tiene un tenis potente y agresivo, que busca los puntos por la vía rápida y huye de los largos intercambios. Su servicio y el revés paralelo son dos de sus principales señas de identidad. Pero la derecha no le reporta menos alegrías. Con ese golpe se defiende muy bien, levantando la pelota cuando toca, y sumando muchos golpes ganadores.

Y a todo ello añade una cabeza bien amueblada, un juego ordenado, disciplina en el trabajo y capacidad de aprendizaje constante. Elementos básicos de su competitividad, ya presentes en su ADN tenístico desde sus primeros raquetazos en el Club Tenis Mampote (Guarenas, Estado Miranda, Venezuela) y en la Academia Bruguera (Barcelona). El juego de pies, la velocidad en los desplazamientos y la fortaleza mental en los momentos decisivos, hasta ahora sus ‘puntos débiles’, cada vez lo son menos.

Tras caer en la final de Wimbledon (doble 6-4) y ser ovacionada por el público de la Centre Court por su gran partido, en el que volvió a quedar patente el respeto que tiene por ella Serena Williams, Garbiñe estaba rota en el vestuario. Hundida por la ocasión perdida. Cualquier otra jugadora de 21 años en su situación hubiera abandonado la pista feliz e incluso dado por buena toda la temporada. Una anécdota que explica bien su temperamento.

En 2015 Garbiñe ha sumado 10 triunfos sobre tenistas top 10: tres sobre la polaca Radwanska (Sidney, Dubai y Pekín), además de los cosechados sobre la rumana Halep (Fed Cup), la alemana Kerber (en dos ocasiones), la danesa Wozniacki (Wimbledon), las checas Kvitova y Safarova (ambas en las WTA Finals), la serbia Ivanovic (Wuhan). Y ha acabado la temporada con un balance total de 41 victorias y 19 derrotas.

En su aún breve carrera (se hizo profesional en 2011) domina los enfrentamientos directos frente a muchas jugadoras que han pisado las diez primeras posiciones del ranking WTA: Pennetta (3-0), Bacsinszky (3-0), Hantuchova (2-0), Cibulkova (2-0), Zvonareva (1-0), Ivanovic (1-0), Wozniacki (3-1), Jankovic (2-1), Halep (2-1) y Radwanska (4-3). Tan sólo Serena Williams (1-3), su hermana mayor Venus (0-3) y Sharapova (0-3) dominan con claridad sus duelos directos sobre Muguruza. Tres grandes figuras con un patrón de juego muy similar al suyo, pero con muchos más años en las piernas y kilómetros en el raquetero. Garbiñe dará muchas alegrías al tenis español. El 2015 sólo ha sido el año de su despegue definitivo.

A Nole sólo le falta el Grand Slam

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Por Jorge Ducci

Nadie duda de que Novak Djokovic ha sido el mejor jugador de 2015. Tampoco es un misterio que dominó de manera abrumadora el circuito una vez más, tal como en los últimos dos años. No en vano ha terminado como el mejor del planeta en cuatro de las últimas cinco temporadas.

La pregunta es: ¿por qué?

Cuando un tenista domina de tal manera podría parecer fácil dar luces sobre los motivos, pero en el caso de Nole son tantos los factores que puede resultar difícil extraer los pilares de su campaña.

Cuando un tenista es el mejor de todos desde la primera hasta la última semana del año (es apenas el sexto jugador en la historia en lograrlo) existe una suma de factores, pero algunos destacan sobre los demás para explicar esta 'era' que ha ido construyendo.

Djokovic ha demostrado que en estos días la devolución es mucho más influyente que el servicio.

Si se revisan las estadísticas de la temporada, el serbio terminó 19° en aces, con 471 saques directos, y 25° en puntos ganados con el primer servicio, con un 74 por ciento (que, de todas formas, no es un porcentaje bajo).

Esos son los únicos dos apartados, de un total de 10 que registra la ATP, en donde el serbio no es Top 10. De hecho, en los otros ocho aparece Top 5 en cinco y fue líder en tres.

Nole fue el mejor del año en:

-Puntos ganados con el segundo saque (60%).

-Puntos ganados con la devolución del segundo saque (57%).

-Juegos de devolución ganados (34%).

Además, en los puntos ganados con la devolución del primer servicio figura segundo (33%) y en puntos de quiebre convertidos aparece sexto (44%). En la vereda opuesta, de impedir quiebres, Nole marcha octavo en puntos de break rescatados, con un 68%. Es decir, lideró dos estadísticas de la devolución, y quedó segundo y sexto en otras dos.

Djokovic no es un jugador reconocido por contar con un potente servicio ni por ganar demasiados puntos gratis, pero su eficacia también resalta: fue quinto en juegos ganados con el servicio (89%) y sexto en porcentaje de primeros saques (66%).

Se suele relacionar el saque con aces, jugadores altos y potentes, pero la verdadera importancia del servicio radica en la eficacia, regularidad y el uso que se le da en momentos clave.

Si hay algo que sabe hacer Djokovic con maestría es leer al oponente. Por eso posee la mejor devolución del mundo, no sólo por su rapidez de pies o manos, sino por su capacidad de anticipación, a lo cual le suma la cuota de presión que impone al rival (incluso a sus rivales directos), que los lleva a cometer errores. Lo que se llama 'jugar con la camiseta' en el fútbol... A veces el nombre pesa por sí solo.

Si le sumamos un estado físico privilegiado y una fortaleza mental que ha rendido numerosas pruebas a lo largo de los años, nos encontramos ante un fenómeno que acecha incluso algunas de las marcas del mejor de todos los tiempos: Roger Federer.

Es difícil pensar que vaya a perder este dominio en 2016, pero sin duda que se viene otra temporada apasionante con la expectativa de romper marcas y, por qué no, anhelar lo que ninguna de las leyendas como Federer o Nadal han podido conquistar: el Grand Slam en año calendario.

Este es un resumen de los principales logros del serbio en 2015:

-Ganó por quinta vez el Masters de Londres, que reúne a los ocho mejores del mundo. Con ello igualó a Ivan Lendl y Pete Sampras. Sólo Federer lo supera, con seis títulos. Además es el único en ganar cuatro coronas seguidas.

-Por primera vez en su carrera pasó la marca de las 80 victorias (82-6). Fue su campaña con menos cantidad de derrotas, al igual que en 2011.

-Es el primer jugador en conseguir más de 30 triunfos sobre rivales Top 10 en una misma temporada.

-En total se quedó con 10 títulos este año, su mejor marca personal.

-Se transformó en el jugador con más finales consecutivas disputadas en un sólo año, al acceder a 15. Dejó atrás los registros de Guillermo Vilas, Ivan Lendl, Roger Federer y John McEnroe.

Murray, corazón valiente

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Por Jorge Ducci

No es el jugador más querido por los fanáticos del tenis. Quizá tuvo la mala suerte de convivir con Roger Federer, Novak Djokovic y Rafael Nadal, pero con el título de la Copa Davis en el bolsillo, Andy Murray ya se convirtió en una leyenda. Así de simple.

Federer genera admiración tanto dentro como fuera de la cancha en casi todos los mortales. Djokovic deslumbra con su tenis imponente. E incluso Nadal, que genera amor y odio entre los fanáticos de todo el mundo, no pasa inadvertido.

No ocurre lo mismo con Murray, quien siempre ha cultivado el bajo perfil y ha estado lejos de las grandes luces. No tiene un gran carisma y ha desarrollado un tenis que, quizás para quienes no siguen este deporte semana a semana, posiblemente no sea atractivo. Por esos dos aspectos, casi estéticos, el escocés se ha visto un peldaño más abajo que las otras leyendas. Pero, hablando de tenis, ya se ha ganado un lugar entre los mejores.

En una etapa del tenis en donde un grupo de monstruos como Federer, Nadal y Djokovic ha cambiado el juego, el escocés se las arregló para ser el primer británico en ganar un Grand Slam en 76 años en el US Open 2012 y el primero de la isla en conquistar el torneo más grande del mundo, Wimbledon, desde Fred Perry, en 1936.

Por si todo esto fuera poco, y si era necesario acallar a quienes lo acusan de falta de corazón, Murray lideró a un equipo sin ningún otro Top 100 de singles a conquistar la Copa Davis, de visita ante Bélgica, tras ganar sus dos individuales y el doble con su hermano Jamie. Una verdadera hazaña.

Seguramente el número uno del mundo no estará dentro de las conquistas de su carrera, pero con un jugador de sus tamaños logros, más vale ver lo que ha conseguido y no lo que le falta.

Son muy pocos los privilegiados que pueden llenar el paladar de todos los gustos. Eso no le resta méritos a la asombrosa carrera de Andy Murray, quien se ha ganado a punta de esfuerzo un lugar destacado entre los históricos.

Djokovic se toma la revancha ante Federer y se proclama maestro de 2015

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Por Marta R. Peleteiro

Después de la de 2012 y la truncada por los problemas de espalda del suizo el año pasado, ambos choques para el serbio, la de hoy era la tercera final por la Copa de Maestros en la que se enfrentaban Roger Federer y Novak Djokovic. Un partido para ajustar cuentas entre ambos, el 44º, y que se llevó el número 1 (6-3, 6-4) para igualar su rivalidad de nuevo en 22-22. Su quinto título y cuarto consecutivo como maestro para el terremoto de los Balcanes.

Djokovic buscaba un broche de cine para una temporada más como número uno en la que demuestra estar un peldaño por encima de los demás rivales (se llevó tres de las cuatro finales de Grand Slam disputadas y sumó seis títulos en Masters 1000), únicamente superado en las últimas semanas por el propio suizo, quien iba a por su séptimo título en las finales ATP y también a terminar la temporada pasando a Andy Murray y poniéndose como segundo, tras Nole.

Ambos venían de semifinales con rivales para nada fáciles. Djokovic se impuso el sábado a Rafael Nadal por un doble 6-3, mientras que en el turno de noche se reeditó el duelo entre compatriotas, y Federer batió a Stan Wawrinka por 7-5 y 6-3.

Esta noche, al comienzo del primer set, el de Serbia sometió al suizo a una gran presión, con puntos largos desde el fondo y devolviendo bolas difíciles hasta romperle el servicio cuando estaban igualados a un juego cada uno. Federer vivió un punto de inflexión y empezó a pelear más, pero Djokovic consolidó el break con su saque, se puso 3-1 y siguió enchufado hasta conseguir un doble punto de rotura del que no desperdició el segundo para anotarse el primer set por 6-3 en 39 minutos. El serbio tuvo mucha efectividad con su primer saque, mientras que al suizo le costaba llegar a la red, algo que Djokovic aprovechó.

Un juego desde atrás que convenía más al serbio y que se repitió también en el segundo set, encorsetado Federer en el fondo, sin apenas opción de subir a la red ni posibilidad de reacción, y atacado en su revés constantemente. Llegó a levantar varias bolas de break durante el set, demostrando que no se daba por vencido ante un Djokovic que lo ponía contra las cuerdas, que no cometía fallos, y que se anotó este definitivo set por 6-4 tras una doble falta del suizo.

“Novak se ha merecido ganar”, sentenció Federer, quien llegaba a su décima final de la Copa de Maestros y quien con seis títulos aquí sigue siendo el más laureado en este torneo. “La mejor temporada de mi vida”, dijo Djokovic al recibir el trofeo.

Aún falta la Copa Davis, pero ¿cómo creéis que se presentará 2016?

Por último, he leído en vuestros comentarios que no estáis contentos con el diseño del blog. Os dejo mi correo (mrodriguez@diarioas.es) para que me enviéis sugerencias o aquello que creéis que tiene que ser cambiado. Sinceramente, la informática no es lo mío, pero sí me comprometo a decírselo a los compañeros del departamento correspondiente para que nos echen una mano y podamos mejorar.

 

Federer sí puede con Djokovic y frena su racha

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Por Marta R. Peleteiro

Apenas hora y cuarto necesitó Roger Federer para poner fin a la racha de 23 partidos sin perder que acumulaba Novak Djokovic al imponerse ayer por 7-5 y 6-2 en el partido de round robin de las finales ATP que se están celebrando en Londres, decantando así para el suizo la rivalidad (22-21).

Últimamente hablamos mucho acerca del techo del serbio, quien actualmente parece no tener rival, y tampoco vemos ningún candidato por debajo de los treinta años que pueda ser relevo a lo que antes se conocía como el big four (al que ahora deberíamos añadir, si acaso, y obviando el partido del lunes ante Rafael Nadal, a Stan Wawrinka, el único que arrebató un gran slam este año a Nole). Y lo curioso es que el anterior en vencerle había sido también el suizo, en la final de Cincinnati. Tras haberlo hecho también en Dubai.

Con treinta y cuatro años, el verdugo del número uno jugó ayer uno de sus mejores partidos, apoyado especialmente en el servicio, frente a un rival que terminó el encuentro desquiciado por su mala efectividad en el primer saque y por sus propios fallos, y quien no perdía en el O2 desde 2011. Acumulaba, además, 38 partidos sin conocer la derrota en pista cubierta.

Ahora Federer se encuentra ya clasificado para las semifinales del Masters, donde intentará convertirse en maestro por séptima vez, mientras que el serbio (cuatro veces campeón y defensor del título) está obligado a ganar frente a Berdych, quien todavía no ha estrenado el casillero de victorias tras perder hoy ante Kei Nishikori (5-7, 6-3-, 3-6).

Hoy es el turno para el otro grupo. A mediodía se medirán el local Andy Murray ante Nadal y por la noche jugarán Wawrinka y David Ferrer para evitar una derrota que les apee.

Tras haber visto los primeros partidos, ¿tenéis ya un favorito para el título?

Anshuman Vohra: “Rafa tiene el corazón español, que nunca para”

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Por Marta R. Peleteiro

Pocos lo saben pero si no fuera por el tenis la marca de ginebra Premium Bulldog hoy no sería una realidad. Su fundador, Anshuman Vohra, viajó a Estados Unidos para convertirse en tenista profesional en 1992, donde compartió pista en la escuela de Nick Bollettiere con tenistas de la talla de Ana Kournikova o Tommy Haas. De origen indio, e hijo de diplomáticos, Vohra viajó por todo el mundo hasta que en ese año sus padres le enviaron a la escuela de Bollettieri. Tras jugar cuatro años como profesional en torneos en Norteamérica y Malasia en la NCAA, estudió finanzas en la Escuela William and Mary de Virginia. En 2006 abandonó una brillante carrera como banquero en JP Morgan para crear Bulldog, recurriendo a sus antiguos compañeros de tenis buscando inversores. Durante un tiempo ellos fueron sus únicos y principales accionistas.

Estuvo en Madrid para ver presentar la nueva compaña de su producto bajo el lema Misbehave Properly, una forma de invitar a romper las normas con elegancia. Un concepto con el que dice que se aglutinan las formas de tenis de Federer y Nadal, que van desde la elegancia del suizo a ese romper las normas del manacorí tras posar hace poco en calzoncillos para una marca de ropa. Aquí también aprovechó para asistir al partido de Champions entre el Real Madrid y el PSG.

¿De dónde surgió la idea de ser tenista y cómo llegó a la academia de Bollettieri?

Desde pequeño mi padre me enseñó a jugar al tenis y me dio esa pasión porque a él le gusta mucho y cuando vivíamos en India jugaba mucho. Creció mi nivel de tenis y entonces vino la oportunidad de ir a Estados Unidos y a la academia de Florida.

¿En algún momento se planteaba dedicarse al tenis de manera profesional?

Quería entonces y quiero ahora también. Siempre me hubiera ser gustado un profesional.

¿Y en qué momento se truncó?

Durante la universidad. Después de dos o tres años. Empecé a sentir que nunca sería un profesional, que era muy difícil. No había obtenido el nivel tenístico para ser profesional.

¿Y cómo se pasó a la ginebra?

Cuando empecé mi carrera en las finanzas tenía mucha pasión, pero la perdí. También había querido siempre ser un emprendedor, vivir el sueño americano, y para cumplir mi sueño creé esta marca. Necesitaba esta inversión, así que les lancé un ultimátum a mis compañeros del equipo de tenis de la universidad, o invertían o dejaba de ser su amigo.

¿Influyen los valores del tenis a la hora de hacer negocios?

Sí, cada día. El tenis me enseñó a tener fuerza interna, confianza, superación e instinto competitivo. Eso lo uso cada día en mi vida.

¿Cómo fue su paso por la academia de Bollettieri, ya que se escuchan opiniones contradictorias entre los tenistas?

Para mí fue una gran experiencia, me hizo mucha ilusión estar allí, jugar al tenis y hacer amistad con gente de mucha calidad. Estaban por ejemplo, Haas, Kournikova, las hermanas Williams, Martina Hingis y Monica Seles.

¿Es cierto que dentro de ese mundo del tenis hay tanto ego?

Bastante. Bollettieri es como un microlaboratorio con los mejores jugadores del tenis mundial. Todos viven juntos, comen juntos, van a la escuela juntos, duermen juntos, pasan los fines de semana juntos, viajan juntos… Es una receta para el desastre.

¿Cuál es su tenista favorito?

50% para Rafa y 50% para Roger. Roger es elegante, un poco más forma, y Rafa, en mi opinión, rompe más las reglas con su indumentaria o sus publicidades. En cuanto al juego, en Francia me gusta ver a Rafa, y en Wimbledon, a Roger.

No se moja…

Ya, soy hijo de diplomáticos… Pero 51% por ciento para Rafa y 49% para Roger. Mi familia vivió en España y por eso tiene un lugar especial en mi corazón.

¿Llegará Rafa ganando a los 34 años de Roger?

Sí, Rafa nunca para. Es una máquina. Rafa no sabe parar. Trabaja más duro que nadie. Tiene el corazón español, que nunca para. El tema de lesiones será lo que le retire. Pero en mi opinión tiene tres años más en el nivel top.

¿Y Federer, que tiene 34 años?

En el top-5 tiene dos o tres años más.

¿Y qué me dice de Djokovic, que es más?

Tiene seis años más.

¿Cómo ve el relevo a estos tenistas, ya que parece que no hay rival entre los jóvenes?

En mi opinión la siguiente generación de tenis es la de Wawrinca, todavía tiene unos cuatro o cinco años más. Es un animal. También Milos Raonic.

¿Qué me dice de Grigor Dimitrov?

Creo que tiene algún problema más de mentalidad. Nick Kyrgios estaría también entre los relevos, pero su actitud no me gusta. A mí me gusta la actitud positiva, de ganar y ser positivo todo el tiempo.

Y el 34º Federer-Nadal se lo llevó el suizo

Por Marta R. Peleteiro

Federer

Tras 646 días, desde la semifinal del Abierto de Australia del año pasado, hemos vuelto a ver uno de los mejores duelos del tenis actual. 896 días después se veían las caras en una final Roger Federer y Rafael Nadal. La última fue la jugada en el Masters 1000 de Roma de 2003.

Antes nos habían dejado 33 partidos (un head to head de 10-23 para Nadal), 103 sets, 1.005 juegos y 21 desempates en más de 100 horas de juego. Y aun así, cada encuentro entre estos dos ex números 1 se vive de forma intensa, y este quizás más porque nunca habían tardado tanto en volverse a ver las caras.

Tras imponerse en las semis a Richard Gasquet (6-4, 7-6) y a Jack Sock (6-3, 6-4), el español y el suizo, respectivamente, se plantaban en la final de hoy con la presión para Federer, quien jugaba en su casa, Basilea, y en su superficie favorita, la pista rápida, ante su público. Este debía afianzarse en su saque y evitar entrar en los peloteos largos y al fondo del español que tanto daño le hacen, así como los ataques altos con el drive a su revés. Todo por hacerse con su sexto título del año, el séptimo en Basilea, y para cortar también la racha de cinco derrotas consecutivas antes el manacorí, a quien con 34 años parecía tenerle más ganas que nunca. El español iba a por su cuarta corona de la temporada y la primera en la cancha suiza, pero no pudo ser. Al final, 6-3, 5-7, 6-3 para el local.

Federer se llevó el primer set por 6-3 en solamente 38 minutos. Pero el resultado no debe engañarnos, ya que fueron nueve juegos disputados de tú a tú donde quizás el ataque del suizo ayudó a decantar la balanza a su favor, aunque en otras ocasiones le vimos subir a volear a la red de una forma casi un tanto kamikaze, dejando muchos espacios para el resto de Nadal. Le ayudaron también sus tres saques directos, el porcentaje del 61 en saques dentro y del 68 ganados con el primero. Así como que estuvo fino para romper el servicio del español.

Al comienzo del segundo set ya vimos al suizo, como se dice ahora, on fire, y quizás al español un escalón por debajo, aunque de él se puede esperar todo, como hemos visto a lo largo del torneo, donde ha venido remontando sets hasta colarse en la final y dar su mejor versión de los últimos tiempos ante un Federer muy centrado. Y eso fue lo que pasó, que se impuso 7-5 tras romperle el saque al helvético cuando este servía para el ­6-5. 

Así nos fuimos al tercer y decisivo (6-3 para el suizo), con un final dramático en el que incluso Federer, con un match-point, se fue a la red en el segundo saque y Nadal se la mandó a la línea. Acortar los puntos al máximo, como parece que le ha enseñado a hacer Stefan Edberg para alargar su carrera, fue una de las claves para verlo de nuevo levantando otro trofeo y ante uno de los tenistas que mejor le había tomado la medida.

Al final, dos horas más de tenis, tres nuevos sets, otro desempate, un 11-23 tras el 34º encuentro de esta rivalidad en la que hoy se vio más fino a Federer y a un Rafa mejorado comparándolo con el resto de año y que debe mirar ya a la temporada 2016.

Ojalá no tengamos que esperar otro año para ver de nuevo el clásico entre los clásicos del tenis. Ahora empieza el Masters 1000 de París Bercy y después, las finales ATP de Londres.

Djokovic le respira en la nuca a Federer

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Por Jorge Ducci

Cualquiera que haya tenido el placer de disfrutar con la actual generación del tenis pondría por obligación a Roger Federer como el mejor de la historia: por los logros dentro de la pista y por la figura que ha proyectado fuera de ella.

Pero Novak Djokovic ha comenzado a emerger desde las sombras del suizo y con sus asombrosos resultados viene pidiendo a gritos que se le considere a la altura de los más grandes. Diría que ya lo está.

El 2015 de Djokovic sin lugar a duda quedará en la historia. Ya había firmado una campaña memorable en 2011, pero superó su propia barrera en una temporada donde ha demostrado estar dos peldaños por sobre los demás. Y en los demás figuran Federer, Murray, Nadal y Wawrinka, entre otros.

El serbio ha cuajado una marca de 73-5 en lo que va del año, con nueve títulos. Hace cuatro años había logrado un récord de 70-6 y 10 coronas. Su porcentaje ganador de 2015 es de 93,5%. En la Era Abierta sólo lo supera John McEnroe, quien en 1984 logró un 96,5% de efectividad. Aquel año, Big Mac sufrió solo tres caídas.

Djokovic ya estableció una marca de puntos ganados en un año calendario (16,785 hasta el momento). Y, en premios en dinero, ha superado los 16 millones de dólares.

Desde que ganó la final del US Open ha sumado 17 triunfos seguidos sin perder un set (22 en total). Sólo el Stan Wawrinka inspirado de Roland Garros le impidió obtener el Grand Slam en un año calendario. Pese a ello, se suma a dos monstruos, Federer y Laver, como los únicos en haber alcanzado las cuatro finales de majors en un año. En el único torneo de los 14 disputados este año que no llegó a la final fue el primero: Doha, la primera semana de enero.

Federer tiene una gran cantidad de récords, pero hay ciertos registros que transforman a un jugador extraordinario en leyenda: el tiempo como No. 1 y la cantidad de Grand Slams ganados.

Djokovic terminará por cuarto año en línea como No. 1 del ránking ATP. Con ello iguala a Lendl y McEnroe. Sólo es superado por Federer y Connors, con cinco; y Sampras, con seis. ¿Es posible que el serbio termine al menos dos temporadas más como el mejor del mundo en lo que resta de su carrera? Más que posible, es probabilísimo.

En títulos de Grand Slams, Djokovic llegó este año a 10. Aunque parece lejana aún la marca de 17 de Federer e, incluso, los 14 de Rafa Nadal, si sigue al ritmo que ha mostrado se puede augurar que aceche seriamente el registro histórico de FedEx.

Si hay algo que Nole debe anhelar seriamente es conseguir el esquivo Grand Slam de año calendario, algo que ni Federer ni Nadal han logrado. 2016 parece ser el momento ideal, considerando que en pistas duras y césped es poco el contrapeso que tiene. Y en tierra batida llegará con una triple motivación a Roland Garros. Con ese estado mental, es casi imbatible.

Decir que Djokovic podría amenazar el reinado histórico de Federer puede parecer osado o descabellado, pero sin duda que el serbio, con 28 años, está en el pico de su carrera. Por su profesionalismo, autocuidado y espíritu, no se puede pronosticar un serio bajón en el corto o mediano plano... A no ser que ocurra alguna catástrofe, como una lesión grave.

¿Las claves de este éxito de Djokovic? Lo difícil que resulta nombrar un solo factor demuestra que no es algo pasajero, no es una racha larga. Nole puede seguir creciendo.

De todas formas, hay un conjunto de factores relevantes que sobresalen. En primer lugar, su privilegiado estado físico que ha sabido cuidar con inteligencia. El registro de Djokovic después del US Open en los últimos cuatro años, en donde la mayoría baja tras el desgaste de la temporada que comienza en enero, arroja que ha ganado 66 de 68 partidos. Eso no le asegura sumar títulos de Grand Slams, pero sí es una ventaja enorme en la pelea por el No. 1.

Su fortaleza mental también es un punto donde no tiene contrapeso. El serbio tiene registros notables en la consecución de los big points, ante rivales directos y en torneos grandes. No es sorprendente que alguien que forjó su carácter en medio de la guerra de los Balcanes y en un deporte donde la mente juega un rol preponderante marque diferencias.

¿Habrá alguien que pueda bajar a Djokovic? Se ve difícil. Cuando Federer dominaba el circuito a placer, había un chico llamado Rafael Nadal que pegaba fuerte y que siempre impuso dominio sobre tierra batida. Así se forjó una rivalidad histórica.

En el horizonte no aparece alguien de ese nivel para frenarlo. De sus archirrivales, la disputa con Federer es muy atractiva, pero en el balance el serbio tiene una regularidad que el suizo, a sus 34 años, no podrá quebrar. Y Rafa está luchando contra sus propios fantasmas. El mallorquín ha dado mucha ventaja en esta temporada, aunque nunca se le puede dar por acabado.

Murray, Wawrinka y Berdych, entre los más experimentados, lo amenazan en el corto plazo, mientras que Raonic, Nishikori, Thiem o Kyrgios parecen tener la posta del futuro. Pero el nombre de Djokovic está destinado a seguir en lo más alto por mucho tiempo y temblarán muchas de las marcas de Federer.

¿Le alcanzará el tiempo a Djokovic para estar a la altura de Federer? Son tantos los factores que se consideran en una discusión de este tipo, desde tenísticas hasta carismáticas, que la discusión nunca terminará. Dejo sobre la mesa los números, fríos y duros. De seguro Nole, quien le está respirando en la nuca al suizo, se merece más de una ficha en las apuestas.

Roberto Carballés, una promesa del tenis español

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Os dejamos aquí una colaboración que ha querido aportar uno de los lectores del blog, Pablo Baschwitz, sobre Roberto Carballés.      
                                      

La primera vez que vi jugar a Roberto Carballés fue en el torneo de Casablanca 2014, al cual se presentó para jugar la previa ocupando el número 271 del ranking ATP. Sin mayores problemas logró pasar al cuadro final. Roberto se encontraba ante su primer torneo a nivel ATP, pero esto no supuso presión alguna para el español, ya que partido a partido consiguió colarse en unas semifinales en las que al comienzo de la semana no estaba invitado. Su sueño terminó al perder contra Guillermo García las semifinales, después de un gran partido a 3 sets.

El partido que más llamó mi atención fue el que disputó contra el portugués Sousa, número 34 en aquellos momentos. Roberto se llevó el partido en el tercer set tras un soberbio partido de ambos jugadores. Este torneo sirvió para que Roberto escalara posiciones y así poder colocarse en el puesto 187 del mundo.

Actualmente se encuentra en el puesto 135, tras alzarse la semana pasada con su primer torneo Challenger. Su temporada ha sido irregular pero ha conseguido bajar posiciones en el ranking, objetivo de todo jugador. Roberto tiene 22 años, y visto lo visto se presenta como una de las pocas alternativas del tenis español después de la prodigiosa generación que hemos vivido.

Viendo las enormes alturas de los jugadores actualmente, podríamos decir que se trata de un jugador bajo (1,80). No tiene ningún golpe en el que destaque fuera de lo normal, sin embargo es muy completo en todos sus golpes. Su superficie favorita, al igual que la gran mayoría de los tenistas españoles, es la tierra batida. Tal vez me equivoque, pero creo que es un jugador que de aquí a dos años estará entre los 50 primeros puestos del ranking, y quién sabe, a lo mejor más arriba.                                                  

 

Djokovic: suma y sigue sin techo

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Por Marta R. Peleteiro MPeleteiro_AS

Fue ver que el partido por el cetro masculino del US Open retrasaba su inicio por la lluvia y empezar a ponerme nerviosa. Tres horas de demora, casi el mismo tiempo que tardó Novak Djokovic en imponerse a Roger Federer, primero contra segundo. Los dos mejores del mundo. Yo tenía miedo de quedarme dormida, de que se retrasase tanto que tuviese que irme a la cama sin verlo entero para llegar en condiciones al día siguiente a trabajar. Pero lo curioso es quien no estaba para nada nervioso era el serbio.

Quizás ya se ha acostumbrado a estas cosas. De hecho, ha estado presente en las finales de los cuatro grand slams de este año y se ha llevado tres: Australia, Wimbledon y este US Open, los dos últimos frente al suizo. El otro helvético de gran revés a una mano le privó de ganar el único major que no tiene en su haber, Roland Garros. Pero no sólo eso, sino que también ha sumado Indian Wells, Miami, Montecarlo y Roma, un total de cuatro Masters 1.000.

De esta final poco se puede decir que no sepáis, ya que de vuestros comentarios se desprende que lo habéis visto. Federer llegaba en un gran momento, sin haber perdido siquiera un set y era el ídolo local, tanto como para que el público acabase en algún momento con la paciencia del serbio y este acabase sacando algunos de sus gestos.

Si Roger basaba su juego en servir como nadie, Nole restaba como siempre, como nadie también. Quizás al suizo le faltó algo más para poder convertir las bolas de break (4 de 23). Y aunque él se quejó de las ocasiones no aprovechadas (“Perdí muchas oportunidades. No importa si fueron con la derecha, el revés o la volea, realmente no cambia al final del día el resultado”), está claro que no jugó mal, pero Djokovic lo hizo mejor. Y algo que es muy importante: a diferencia de Cincinnati, aquí se jugaba a cinco sets, y ya se sabe, uno no llega a los 30 (Nole tiene 28) y el otro pasa de los 34.

El público animaba a Federer quizás porque ve que a Djokovic le queda tiempo de seguir aumentando su cuenta, mientras que el decimoctavo del suizo se hace esperar desde 2012. Y en Flushing Meadows mucho más, ya que no se imponía aquí desde 2009, cuando perdiese ante Juan Martín del Potro. Pero poco más de tres horas le valieron a Djokovic para meterse en el exclusivo club de aquellos que necesitan al menos todos los dedos de las dos manos para contar sus majors.

Roger Federer    17

Pete Sampras     14

Rafael Nadal       14

Roy Emerson       12

Rod Laver           11

Björn Borg          11

Bill Tilden           10

Novak Djokovic   10

Los diez del Terremoto de los Balcanes son cinco Abiertos de Australia (2008, 2011, 2012, 2013 y 2015), tres Wimbledon (2011, 2014 y 2015) y dos US Open (2011 y 2015).

Con su gran racha de este año se garantiza también acabar la temporada de nuevo como número uno de la clasificación, como ya pasase en 2011, 2012 y 2014. Aunque este ranking es todavía dominado por Federer.

Roger Federer       302

Pete Sampras        286

Ivan Lendl             270

Jimmy Connors      268

John McEnroe        170

Novak Djokovic     164

Ahora sólo queda ir viendo hasta dónde puede llegar, y más bajo la ayuda de otro mítico como Boris Becker. Hacer pronósticos es como jugar a la lotería, basta con recordar cómo jubilábamos al Expreso de Basilea hace apenas un par de años y verle jugar esta temporada. Lo único seguro es que Djokovic está escribiendo su nombre en la historia y de momento no parece emerger ningún joven que discuta la hegemonía de unos tenistas que rondan o superan la treintena.

¿Cuál creéis vosotros que puede ser su techo? ¿Puede superar a Rafa Nadal y a Roger Federer? ¿Aumentará el suizo su cuenta si sigue jugando así? ¿Recuperará el manacorí su juego?

Mardy Fish se va ganando el otro partido de su vida

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Por Marta R. Peleteiro MPeleteiro_AS

Mardy Fish (Edina, Minnesota, 9 de diciembre de 1981), quien llegó a ser el primer tenista de Estados Unidos y séptimo del mundo, ha puesto fin a su carrera con un partido en el US Open, donde cayó ante Feliciano López y donde comenzó también su calvario allá por el año 2012. El resultado ante el español (2-6, 6-3, 1-6, 7-5 y 6-3) es lo de menos, de hecho, tuvo el partido entre los dedos y al final se le escapó. Da lo mismo, quizás ganó en otro sentido: en vida.

Y es que Mardy Fish compartió la semana pasada en The Players’ Tribune un emotivo artículo en el que cuenta el calvario que ha sufrido desde que en el grand slam estadounidense, justo antes de enfrentarse a Roger Federer, comenzase a sufrir ataques de pánico. Explica cómo este era quizás el partido más importante de su vida, no ya solo por medirse a uno de los grandes, sino por hacerlo en su pista, en la central, en su casa, televisado por la CBS y en el día del cumpleaños de su padre; pero no compareció.

Estoy a horas de jugar contra el mejor de todos los tiempos, con la posibilidad de conseguir el mejor resultado de mi vida, en mi torneo favorito. Estoy a horas de jugar el partido por el que todos trabajamos, por el que nos sacrificamos, y no puedo hacerlo. Literalmente, no puedo hacerlo. No puedo hacerlo. Literalmente, no puedo hacerlo. Me estoy volviendo loco. Mi esposa está preguntándome: '¿Qué puedo hacer? ¿Cómo podemos hacer que esto mejore?'. Y le cuento la verdad: 'La única cosa que puede hacerme sentir mejor ahora mismo es la idea de no jugar este partido'”.

Fish explica que aunque todo esto comenzó ese día, en realidad se venía gestando desde mucho antes, cuando su carrera despegó finalmente y lo puso en la élite. Cuenta que mientras tenía a todo el top-20 por delante se sentía más cómodo, pero al verse dentro del top-10 su ansia por llegar a más creció, le resultaba estresante y, sobre todo, destructivo el hecho de pensar que al tener simplemente a siete por delante se trataba de que no era lo suficientemente bueno. “Era un arma de doble filo: aunque sabía que me estaba yendo mejor, no era capaz de decírmelo a mí mismo y sólo pensaba en que me fuera aún mejor”.

Y por aquel entonces, como seguramente muchos de vosotros recordaréis, tuvo también unos problemas cardiacos que acabaron con el estadounidense pasando por el hospital para someterse a una operación que pudiese corregir sus arritmias.

Fish cuenta en su desgarradora carta cómo pasó de ser un tipo al que le gustaba estar solo para desconectar a necesitar siempre compañía. “Tenía problemas para conciliar el sueño. No podía dormir solo. Tuve que llevar a mi esposa conmigo, a todos lados, siempre. Tenía que tener a alguien en el cuarto siempre. Era un tipo que amaba estar solo, viajar solo, esa soledad. Me traía paz apagar el móvil y pasar un largo vuelo. Pero ya no podía viajar solo. Mis padres tuvieron que venir a Wimbledon. Necesitaba personas conmigo todo el tiempo. Punto. Pero seguía teniendo estos pensamientos, esta ansiedad. Y estaba consumido por ese agotador y confuso temor. Entonces, los ataques comenzaron a ser peores”.

Y explica entonces cómo se obsesionó con sus desórdenes mentales hasta el punto de llegar al hotel y buscar referencias sobre los mismos en la red, calmándose gracias a que no le ocurrían por entonces en la pista, aunque finalmente llegaron también. Hizo un parón en su carrera por entonces, pero al final escogió vivir sin tenis en la cancha. Fish reapareció este pasado marzo en Indian Wells y jugó en julio y agosto en Atlanta y Cincinatti. Nueva York ha sido el punto y final.

Volví al US Open. Y aunque creo que puedo seguir jugando en un buen nivel, este será mi último torneo. Después del Abierto, me retiraré del tenis. Esta no es una película de tenis, por supuesto, y no habrá un final de película. No voy a ganar este torneo. Pero eso está bien para mí, porque honestamente esta no es una historia de deporte. Y es importante que mi historia no tenga un vocabulario deportivo. Esta es una historia de vida. Esta es una historia que habla sobre cómo un problema mental alejó el trabajo de mí. Y sobre cómo, tres años después, estoy haciendo este trabajo de nuevo, y haciéndolo bien. Estoy jugando un US Open de nuevo. Esta es una historia sobre cómo, con una correcta educación, conversación y tratamiento, las cosas que una enfermedad mental te quitan, se pueden recuperar”, escribía antes del partido ante Feliciano.

Y Mardy Fish lo deja con un buen palmarés, habiendo sido el primero de Estados Unidos, el séptimo del mundo (15-8-2011), con una medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Atenas de 2004, finalista en cuatro torneos masters 1000 y ganador de seis títulos ATP 250 (Estocolmo 2003; Houston 2006; Delray Beach 2009; Newport 2010; y Atlanta 2010 y 2011).

 

Todos contra Nole

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Por Jorge Ducci

En 2011 Novak Djokovic hizo una campaña para la historia y en 2015 parece empeñado en superarse a sí mismo, y ni siquiera la decepción que sufrió en Roland Garros ha mermado su ritmo avasallador.

Si bien es cierto el serbio dejó escapar una chance inmejorable de completar el Grand Slam en París, donde perdió la final ante Stan Wawrinka, sus números de la temporada son deslumbrantes y lo ponen, una vez más, como favorito para ganar el US Open por segunda vez.

El año pasado en la Gran Manzana el mundo del tenis se sorprendió por partida doble. Acostumbrados a ver a Federer, Djokovic, Nadal o Murray en las finales importantes, la definición del título se jugó entre dos debutantes: Marin Cilic y Kei Nishikori. El presente del croata, campeón defensor, dista mucho de ser un digno contendor al título ya que tiene un modesto registro de 18-13 en el año (al 23 de agosto) sin títulos. El japonés ha ganado tres coronas en la temporada y se ha consolidado en el Top 4, pero sería demasiado ambicioso aventurar que repita su campaña.

Djokovic, en su mejor nivel, será muy difícil de batir. El serbio está un escalón por sobre el resto y en este año sus números demuestran que, comparado a esa histórica campaña de 2011, su tenis ha evolucionado, especialmente con su servicio. De hecho, según estadísticas de la ATP, el serbio lleva casi el doble de aces que hace cuatro años, añadiendo más variantes a un juego que prácticamente no tiene fisuras.

El hecho que Djokovic sólo haya ganado una vez el US Open le suma una presión inmediata por demostrar que su dominio es en todos los rincones del mundo. Ocho de sus nueve coronas de Grand Slam han sido en Australia o Wimbledon, y sólo uno en Nueva York, por lo que si bien es cierto que su lugar en la historia no está en duda, de seguro que pretende un mejor equilibrio en las conquistas de los torneos importantes para sacar un mayor brillo a su carrera.

“Creo que siempre hay espacio para mejorar. Sé que puedo llevar mi juego a un nivel superior”, declaró en julio Djokovic y no son sólo palabras de buena crianza. El serbio sinceramente cree en el constante perfeccionamiento y en su fuero interior el US Open es un anhelo prioritario, al mismo nivel que Roland Garros.

Pero ojo con otros contendores. Andy Murray cortó la demoledora campaña de Djokovic en los Masters 1000 este año en la final de Montreal y demostró una vez que en su mejor nivel es capaz de molestar al máximo al serbio con su tenis que neutraliza las cualidades de Nole. De hecho el escocés le ganó la final en Nueva York en 2012 y la de Wimbledon en 2013; en instancias decisivas, la fortaleza mental de Murray lo eleva un peldaño y lo acerca a Djokovic en una batalla que siempre es un placer.

Roger Federer con su simple nombre mete miedo, pero en la cancha aún impone su jerarquía de leyenda. En Cincinnati tuvo un regreso notable a las canchas tras perder la final de Wimbledon ante Djokovic, y conquistó su primer torneo importante de la temporada, el séptimo en ese certamen, con una formidable final ante Nole. Ese descanso que tuvo en las semanas previas puede ser crucial para llegar en su mejor forma y buscar un nuevo Grand Slam, quizás el último, para coronar una carrera memorable.

El último major del suizo fue en un lejano 2012, en Wimbledon, y desde entonces ha entregado la posta de su legado a sus principales amenazas como Djokovic o Murray, pero su ambición no se detiene y con 34 años recién cumplidos, podría ser el tercer jugador de más edad en ganar un Grand Slam. No es menor para un jugador al que le quedan muy pocos registros por conquistar.

Lo de Nadal es un caso dramático. El zurdo está librando una batalla consigo mismo en una temporada donde bajó a su peor ranking (10° en junio) en una década y ni siquiera la gira europea sobre arcilla le dio los acostumbrados réditos, ya que si bien ganó dos torneos - Stuttgart y Hamburgo – no conquistó ningún Masters 1000 y Djokovic lo aplastó en cuartos de final de Roland Garros. Su marca ante rivales Top 10 es de un mediocre 2-7, que sirve para reflejar su alicaído presente y que ante los de su mismo nivel, sucumbe. Sólo un buen sorteo le permitirá llegar lejos en el US Open, pero la copa que ganó en 2010 y 2013 parece ya un sueño inalcanzable.

Luego de ganar su último título en Hamburgo, el español declaró: “Soy el de hoy y quiero disfrutar del día a día. El mejor Nadal volverá o no volverá. Ahora soy el que soy”. Una verdadera lucha interna con resultado incierto y donde los resultados no van de la mano con las sensaciones.

No se puede dejar de lado a Wawrinka, campeón de Roland Garros este año, aunque el suizo fue metido en una polémica en Montreal con Nick Kyrgios y ha confesado la dificultad de concentrarse en la actividad. De todas formas el suizo ya demostró tener el temple mental para las grandes instancias, y con un par de semanas inspiradas puede derribar a cualquiera, incluso al número uno del mundo.

Puede que en los pronósticos el último Grand Slam del año no tenga mucho espacio para un golpe mayúsculo, pero lo que pasó el año pasado invita a soñar con un torneo apasionante, donde las principales potencias sienten la amenaza del pelotón y con la esperanza de estampar un legado en la Gran Manzana, el último mayor de la temporada.

Federer: Cincinnati y que siga el rock & roll

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Por Marta R. Peleteiro MPeleteiro_AS

“Roger ha jugado increíblemente bien y se merece el título. Es la quinta vez que pierdo en la final aquí, puede que tenga que esperar a que se retire él para vencer en este torneo”. Esas eran las palabras del número 1 del mundo, Novak Djokovic, tras caer de nuevo en la final del Masters 1000 de Cincinnati ante un excelso Roger Federer (7-6 y 6-3 en hora y media). Lo que no sabía es que el suizo le había confesado un par de rondas antes a Feliciano López que todavía tenía para unos años.

Pero ¿hasta dónde puede llegar el expreso de Basilea? Acaba de cumplir los 34 años, el pasado 8 de agosto, y este año le hemos visto en la final de un Grand Slam, reeditando el último cruce de Wimbledon 2014 ante el serbio también, y dejándole sin completar el círculo de torneos Masters 1000, lo que le convertiría en el primer tenista en hacerse con el pleno, llamado Golden Masters.

Frente a esto, el helvético, calificado ya por muchos como un abuelo, desplegó su mejor juego (con un toque que recuerda a técnico Edberg) para hacerse con su séptima corona en Ohio. Y nos deleitó con nuevas maniobras como el resto en la línea del saque.

A apenas una semana de que dé comienzo el US Open, allá donde ganó en cinco ocasiones consecutivas desde 2004 hasta 2008, su tenis parecer tener todavía recursos para hacerse con su 18º major, en una pista que se adapta a su mejor juego. Aunque ya se sabe, no es lo mismo jugar a cinco que a tres sets. Hay que estar muy fino en las rondas previas para no dejarse ningún set y ganar cansancio.

Pocos han ganado a edades tan avanzadas. Agassi fue uno de ellos. Se llevó un Abierto de Australia con 33 años, el propio Wawrinka había cumplido los 30 al hacerse con el Roland Garros de este año, al igual que David Ferrer cuando se impuso en el Masters de París, Pete Sampras por su parte contaba 31 primaveras cuando se llevó su último US Open en 2002. Tiene cinco, los mismos que Federer, por lo que una victoria en Flushing Meadows pondría al suizo por delante, un nuevo reto por conseguir.

Viendo cómo están los demás potenciales rivales de cara a Estados Unidos, con un Nadal renqueante, un Murray o un Djokovic a los que viene de vencer, un Nishikori que no termina de explotar o un Wawrinka un tanto descentrado y en la cresta de la ola por cosas que poco tienen que ver con el tenis, ¿vosotros qué opináis sobre sus opciones? ¿Cuántas juventudes tiene Roger?

Nick Kyrgios: quiero ser cool

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Por Jorge Ducci

El insulto que Nick Kyrgios le lanzó a Stanislas Wawrinka en Montreal debe de ser pan de cada día en cualquier deporte. Seguramente en el fútbol se dicen cosas mucho peores. ¿Qué le habrá dicho Materazzi a Zidane?, por ejemplo. Pero en el contexto de ese deporte, pasa inadvertido, por el ambiente en que se desenvuelve. ¿Está bien? No. Pero pasa a cada rato.

Sería hipócrita por mi parte predicar sobre buen comportamiento en una pista de tenis cuando todo el que ha jugado a nivel competitivo, a cualquier escala, alguna vez ha sabido qué se siente al perder, frustrarse, enojarse o, en este caso, según acusó Kyrgios, ser provocado.

Lamentablemente para Kyrgios, escogió un deporte que se maneja bajo ciertos códigos y, para peor, uno donde el silencio es fundamental y, por lo tanto, cualquier exabrupto será captado inmediatamente. No sólo por una cámara oculta con súper zoom que pueda leer los labios, sino por los espectadores, los jueces e, incluso, los propios rivales.

El fondo de esto son los códigos y el respeto. Y los límites. Siempre hay una frontera. Kyrgios, al decir que su amigo, compatriota y colega Thanasi Kokkinakis se había relacionado con la supuesta novia de Wawrinka, Donna Vekic, insultó al suizo, a la tenista y al propio Kokkinakis. Mató tres pájaros de un tiro. Innecesario y ofensivo.

No es la primera vez que el australiano tiene problemas. Este año le dijo "eres una basura" a un juez de línea. En Wimbledon fue multado por regalar un par de puntos en su derrota de cuarta ronda, sin contar las innumerables raquetas que ha destrozado en todo el mundo.

Acá no se cuestiona la rebeldía de Kyrgios. Hay que separar las cosas. Más de alguno mete en el mismo saco factores tan superficiales como sus audífonos rosados, sus extravagantes cortes de pelo, su teñido de amarillo y rosado o sus cadenas y aros. Cosas que no influyen en nada y que son entendibles para un chico de 20 años, una edad en donde quienes llevan una "vida normal" buscan su identidad como todos. Es parte de su atractivo como personaje.

Su rebeldía tenística también es algo que asombra. Ya tiene en su palmarés triunfos sobre Federer y Nadal y su juego, sin ser formalmente bonito, seduce por su agresividad, sus movimientos poco estéticos pero efectivos, y su actitud de ‘no le tengo miedo a nada ni a nadie’. Bien, así debe ser.

No estoy de acuerdo con Boris Becker, quien hace poco insinuó que el tenis sería más atractivo si Federer, Djokovic o Nadal dejaran su cordialidad mutua de lado y dijeran públicamente el poco afecto que se tienen. Yo al menos agradezco que dentro de la cancha han batallado a morir, entregando partidos legendarios y que así, sin provocaciones, se han exigido al límite. Si se caen bien o no, me tiene sin cuidado. Es parte de un circo que no aporta.

Se sabe que dentro del circuito Wawrinka no es de los más queridos. Tuve la oportunidad de entrevistarlo un par de veces y de coincidir con él en muchos torneos, y aunque es un tipo correcto, no destaca precisamente por su carisma. Bien por él, es su personalidad, pero sabe cómo se maneja esto.

Kyrgios tiene todo para ser una estrella internacional y tomar la posta del tenis mundial. Pero debe aprender algunas lecciones y que existen códigos y límites que no se deben vulnerar jamás, por mucha calentura que se tenga. Eso es un trabajo que no lo va a lograr la ATP con alguna sanción (que está bien que la reciba, lógicamente), sino de su familia y su entorno. Si Federer y Agassi lo entendieron a tiempo, él también puede hacerlo. Tampoco hay que crucificarlo antes de tiempo.

Pero Nick, si quieres ser cool, este no es el camino.

Auger-Aliassame: un prodigio predestinado al éxito

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Por Jorge Ducci

Nacer el mismo día que Roger Federer no pasa de ser una anécdota para cualquiera. Si se trata de un tenista profesional, tiene un toque divertido. Pero en el caso del canadiense Félix Auger-Aliassime es un llamado del destino.

Félix sorprendió al mundo del tenis en marzo pasado al superar las clasificaciones y jugar su primer torneo Challenger en Drummondville. Y repitió la gracia en Grandy, donde además se dio el lujo de llegar a cuartos de final del cuadro principal. ¿Cuál es la gracia? Tiene apenas... 14 años.

Cuando la mayoría de los aspirantes a tenistas están compitiendo en torneos regionales, alguno que otro con la suerte de hacer giras internacionales, pero en general preocupados de videojuegos o pasarlo bien con los amigos, este canadiense ya compite con tenistas profesionales, que en promedio le deben llevar al menos 10 años de edad de ventaja. Y les gana.

Félix Auger-Aliassime dice que creció (como si aún ese proceso no hubiera terminado) admirando a Federer, Gael Monfils y Jo-Wilfried Tsonga. Y las cualidades de sus ídolos se han mimetizado en su tenis.

Imagine a un jugador con la flexibilidad y movilidad de Monfils y la potencia de Tsonga. Así juega Auger-Aliassime. Sus raíces togolesas, por parte de su padre, le dan un físico privilegiado para su edad y su nacionalidad canadiense le entrega el apoyo de una federación seria y con recursos para proyectarlo. Una mezcla perfecta.

A esa edad no es raro que los niños tengan un estilo más de ataque, de pegar fuerte por el simple placer de hacerlo, ese feeling de estar descubriendo la potencia, los efectos y los ángulos sin preocuparse de tácticas ni nada. Pero para ganar a nivel Challenger Tour hay que tener regularidad en el juego y, además, cabeza para enfrentar situaciones de presión. Por eso sorprende que un niño de 14 años ya maneje esos aspectos con una brutal naturalidad.

En las pocas entrevistas que Auger-Aliassime ha dado, confesó que le gusta mucho leer y pretende seguir estudiando en paralelo con su carrera tenística. O sea, no sólo podemos esperar un tremendo tenista, sino un personaje en sí que puede enriquecer mucho a un circuito a veces demasiado superficial.

Está bien, quizá lo estamos pintando como un fenómeno que va a romper todos los récords que existen, incluyendo los de su ídolo Federer, pero está claro que el camino de la promesa a la consolidación es muy largo y son muchísimos los talentos que se han quedado en el olvido con proyecciones parecidas.

No es que el tenis esté muy impaciente o necesitado de figuras, pero siempre que aparece un proyecto de este tipo genera ansiedad para saber si logra explotar o no. En algunos años más sabremos si se transforma en Auger-Aliassame, el gran talento del circuito, o pasa a ser ese canadiense con apellido extraño que pintaba para bueno cuando era niño.

Telefónica publica una línea del tiempo con los hitos de Nadal

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Por Marta R. Peleteiro MPeleteiro_AS

Telefónica, a través de su página web de Vive Telefónica, pone a disposición de los aficionados al tenis, y especialmente de los seguidores de Rafa Nadal, un timeline con los mayores hitos del deportista manacorí desde su nacimiento hasta la actualidad.

Los hinchas del mejor tenista español de todos los tiempos tienen ahora la oportunidad de conocer más de cerca los hitos más relevantes de la vida de Rafa Nadal. En este enlace, ubicado en la página web Vive Telefónica, se pueden repasar algunos de los momentos más destacados de la vida personal y de la carrera profesional del tenista mallorquín.

El recorrido virtual transcurre desde el nacimiento de Rafa, en junio de 1986, hasta este mismo 2015. El usuario puede navegar y recordar momentos clave de la vida del balear, como su primera vez con la raqueta, sus dotes futbolísticas de pequeño, sus estudios, la influencia de su tío Toni en sus éxitos, su presentación como abanderado del equipo español de Copa Davis, su primer triunfo sobre Federer, así como sus logros y triunfos más destacados.

Algunos de estos hitos que repasa esta línea del tiempo están acompañados de los testimonios en vídeo de algunas de las personas que más y mejor conocen a Rafa, como su profesora de primaria, los ex tenistas Carlos Moyá, Albert Costa y Jordi Arresse, y periodistas que han seguido de cerca su trayectoria profesional. 

Para todos los que queráis visitar esta línea del tiempo de Rafa Nadal, el enlace es el siguiente: http://vive.telefonica.com/embajadores/rafa-nadal/timeline/

Frank Shields, el finalista que no disputó la final de Wimbledon

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Por Marta R. Peleteiro MPeleteiro_AS

¿Qué tienen en común Juan Carlos I, Wimbledon y Andre Agassi? Frank Shields (1909-1975), un tenista con fama de guapo y cuyos éxitos no pasaron desapercibidos. El abuelo de la actriz Brooke Shields, quien estuvo casada con el también tenista Andre Agassi, contrajo matrimonio en segundas nupcias con la princesa italiana Marina Torlonia di Civitella-Cesi, hermana del príncipe Alessandro Torlonia, marido de la infanta Beatriz de Borbón y Battenberg, tía de Juan Carlos I, pero quizás sea más conocido por ser el primer jugador que no se presentó en la final de Wimbledon, convirtiendo ese partido de 1931 en el único de esta ronda cancelado sobre la hierba de Londres (a excepción de los partidos que no se jugaron en tiempos de guerra).

Sorprendentemente, Shields había llegado a la final del prestigioso torneo con apenas 20 años tras imponerse al temido francés Jean Borotra. Allí se vería las caras con su amigo, compañero de la infancia y de equipo en la Davis, Sidney Wood, otro norteamericano y otra sorpresa en el torneo, quien había alcanzado el último partido del prestigioso campeonato derrotando al futuro tricampeón local Fred Perry.

Durante la semifinal con Borotra, el también conocido como Francis se lesionó la rodilla. No era de gravedad, pero aunque él no quería perderse la final inglesa, la federación estadounidense prefirió no arriesgar de cara a unos partidos que habría en unas semanas y pidieron al joven tenista que no se presentase, dejando a aficionados y organizadores con la boca abierta y un enfado de órdago. Así, Wood se enteró un día antes de la final de que el título era para él. Aunque realmente no fue allí donde lo ganó…  

Quizás ambos eran demasiado jóvenes para enfrentarse a una decisión de la federación de su país, y quizás a su edad pensaban que todavía les quedaban muchas más finales que jugar. Influyó también su sorpresa por llegar a la final y su amistad: para ellos el título ya había quedado en casa, se sentían cocampeones. Lo triste fue que, pese a aceptar el encargo, Shields perdió el quinto y decisivo punto ante Bunny Austin y Estados Unidos quedó eliminado de la Davis frente a Gran Bretaña, que se vengaba así de la afrenta americana.

Pero Wood no ganó realmente el trofeo de Wimbledon en el All England Club, sino en Queen’s. Ambos sabían que Shields podría haber jugado, así que la decisión de sus jefes en la federación no les pareció una solución justa y ellos buscaron una mejor. Optaron por un pacto secreto para que se quedase con la corona quien de verdad se la mereciese: la tenista estadounidense Maud Barger-Wallach custodiaría el trofeo hasta que ellos pudiesen verse las caras de nuevo en una final sobre hierba.

Aunque ese partido tenía más consecuencias. La federación estadounidense también les había dicho que de esa final saldría el número uno de la Davis de cara a un futuro enfrentamiento con Australia. Mucha presión sobre los hombros de ambos. Así, en Queen’s 1934, Wood recuperaba el trofeo. 

No obstante, además de ser el único jugador de la historia en no presentarse a la final de Wimbledon, este intimidante y gran sacador también llegó al partido crucial del US Championships en 1930, donde perdió ante John Doeg, y fue determinante en las actuaciones estadounidenses en Copa Davis durante los años 30. Una trayectoria con la que sería posteriormente capitán y entraría en el Salón Internacional de la Fama del Tenis.

La polémica le rodeó también durante su vida, tanto profesionalmente (se le culpa de la retirada de Dick Savitt) como en el plano personal. Después de dedicarse un tiempo al cine como actor secundario en Hollywood y casarse y divorciarse hasta en tres ocasiones, se dejaba ver ebrio en montones de ocasiones hasta morir joven, con 65 años, en un taxi de Manhattan por un tercer ataque al corazón que no le dio más oportunidades.

Las vacas sagradas

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Por Jorge Ducci

 

Dos leyendas sudamericanas del tenis tuvieron muy poco en común, solo coincidieron en algunas cosas, como considerar que "el pasto es para las vacas". Guillermo Vilas, en los 70, y Marcelo Ríos, en los 90, se refirieron de esta forma poca diplomática a la superficie que dio origen al tenis y que viste al torneo de más tradición en el planeta, Wimbledon.

 

¿Alguien los puede culpar? Seamos sinceros. Desde niños todos los que jugábamos tenis en esta región del mundo veíamos el césped como algo lejano, casi irreal. El polvo de ladrillo era nuestro hogar y de vez en cuando nos acercábamos tibiamente a las pistas duras. ¿Pero césped? Solamente cuando salíamos al jardín a jugar con hermanos o amigos.

 

El giro que ha dado la hierba en la última década ha sido radical. Desde 2001 los campeones de Wimbledon son jugadores todoterreno, que no basan su juego en el saque y red, y así parecen obsoletos los partidos donde los puntos duraban dos o tres golpes como máximo.

 

Pero no podemos ser injustos. Nadie puede negar que vibró con la heroica campaña de Goran Ivanisevic en 2001, donde fue campeón después de haber llegado como wild card, en las postrimerías de su carrera. Y el zurdo sí jugaba al saque y red.

 

Además, en la memoria fresca está el recuerdo de la épica batalla que Nadal le ganó casi en penumbras a Federer en 2008, la emotiva pelea de Roddick ante Federer que el suizo ganó 16-14 en el quinto set en 2009 o el histórico título de Murray en 2013, donde acabó con 77 años de sequía británica en la catedral del tenis.

 

La pregunta es: ¿cuándo tendremos a un sudamericano campeón del torneo más tradicional del planeta? La actualidad no es alentadora, considerando la escasez de jugadores top de esta región, pero el sueño no debe de estar tan lejos. Las pistas se adaptan ahora a todo tipo de juego y así ya no se le puede hacer el quite como ocurría antaño.

 

Hay que tener un servicio destacado, claro está, y una capacidad importante de cerrar puntos en la red, lógicamente, pero eso no se aleja demasiado de lo que se necesita en pistas duras, donde hace no demasiado tiempo un sudamericano, Juan Martín del Potro, rompió el reinado de los grandes. El pasto ya no es para temerle, es para anhelarlo.

Sorry, this is Wimbledon

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Por Marta R. Peleteiro MPeleteiro_AS

Sorry, this is Wimbledon, y aquí nada cambia. Tenistas vestidos de blanco, como los que vemos en las imágenes del museo, tomando el té y muy elegantes; la hierba perfectamente cortada a ocho milímetros y sin ninguna calva; esos postes de madera escrupulosamente colocados y barnizados; los mismos periodos repetitivos para cortar el pasto (algo que sólo cambió durante los Juegos Olímpicos, para poder renovar la inmaculada alfombra); el horario matutino que da comienzo a los partidos más tarde que en el resto de torneos, su domingo de descanso en mitad del campeonato… La tradición es lo que define al All England Lawn Tennis & Crocket Club y es también aquello que lo diferencia. Aquí el tenis sigue siendo lo que era hace mucho tiempo, un deporte que nació allá por el siglo XVI entre las personas nobles que podían dedicarse al ocio y al entretenimiento: una elite.

Uno de los habituales en el All England Club, de hecho, fue Albert Frederick Arthur George, más conocido como Jorge VI o el monarca y padre de Isabel II, que sale en El discurso del rey, interpretado por Collin Firth. Pero no solamente jugaba por afición, sino que llegó hasta a competir en el cuadro masculino de dobles con Louis Greig, otro noble, en 1926. Y es que desde su creación, el 23 de julio de 1868, hace ya casi 150 años, este siempre ha sido un club privado destinado a la flor y nata. No ha cambiado nada.

En Wimbledon, como muchos lo conocen por su ubicación en esa zona de urbanizaciones caras y rodeadas de seguridad y naturaleza, y también por el nombre del único Grand Slam sobre hierba que se juega en el circuito, todo sigue igual. Aquí el tenis mantiene su esencia: es únicamente para unos pocos. Y dentro de la crème de la crème, sólo hay sitio para un total de unos 600 miembros, divididos entre cinco categorías:full, life, honorary, temporary y júnior.

De los primeros hay unos 375. Este número se debe a la costumbre también, ya que antes la grada para miembros no tenía más que estos asientos. El resto, life y honorary, incluyen a personas que han hecho mucho al servicio del tenis, como son los anteriores campeones de los cuadros individuales. De esto y del respeto británico por las normas sabe mucho John McEnroe. El tricampeón y siempre polémico tenista estadounidense se saltó la cena de vencedores de 1981 y no entró dentro de ese olimpo. No obstante, se le admitió dos años más tarde, cuando se impuso por segunda vez. En total, entre todos suman alrededor de medio millar de socios.

Por otro lado, hay otra centena más de miembros calificados como temporales, quienes son elegidos año a año y no tienen garantías de repetir membresía. Normalmente estos son jugadores activos que suelen hacer un uso regular de las instalaciones londinenses. Se diferencian de los anteriores en que no tienen acceso a la privilegiada grada, no pueden introducir a tantos invitados al club ni cuentan con voto en las decisiones del Comité.

Este mismo organismo es el que los elige, junto con los miembros full. Pero entrar en Wimbledon no es nada sencillo. Aunque el club es muy hermético y apenas aporta información, se sabe que una buena parte de las plazas las ocupa la realeza (la Reina es, de hecho, su patrona, mientras que el Duque de Kent es el presidente), y se rumorea que cada socio aporta una cantidad de unas 50.000 libras anuales. Algo que está al alcance de unos pocos. Asimismo, se dice también que las pocas vacantes suelen tener que ver con fallecimientos.

Federer

Para ser elegido como miembro se tienen muchos factores en cuenta, pero tener un gran entusiasmo por este deporte y jugarlo a un alto nivel influye mucho. Además, el candidato (que nunca ha de ser propuesto con menos de doce años y no es elegible hasta los diecisiete), tiene que ser presentado y secundado por dos miembros full con una antigüedad no inferior a los tres años y apoyado por otros dos socios de esta categoría. Y cada miembro puede proponer solamente a uno por ejercicio, así como apoyar a otro en ese periodo.

¿Por qué hay tan pocos socios? En el All England Club dan una razón muy simple: los miembros tienen derecho a adquirir un par de entradas para cada día que se disputa Wimbledon. No obstante, si las instalaciones se abriesen a un público más popular, se perdería esa exclusividad que los menos privilegiados pueden respirar haciendo el tour por su medio centenar de pistas, la sala de prensa, el museo o la tienda, donde se necesitan hasta once euros para comprar unos calcetines con los tres colores del emblema: el verde, el lila y el blanco.

En resumen, si alguien está pensando en entrar a formar parte de este distintivo club, lo más fácil es comenzar a entrenar desde joven para ganarse el derecho de ser miembro tras levantar el trofeo de Wimbledon.

¿Quién manda a quién?

Nadal discute con Bernardes

Por Jorge Ducci

Un grito en el cielo de Rafael Nadal bastó para crear una polémica tan insólita como peligrosa. Una simple rabieta de uno de los mejores del mundo consiguió vetar a un juez de la talla y trayectoria de Carlos Bernardes.

No se hizo esperar una lluvia de críticas contra Nadal por hacer una petición de este tipo, pero ojo, seamos claros: en el mundo del deporte sobran ejemplos de presiones similares, o peores, y que han terminado muy mal, no tanto para los deportistas sino para las autoridades respectivas.

En la Copa América que se está disputando en Chile, el técnico de la selección local, Jorge Sampaoli, mandó cerrar las calles aledañas al complejo donde entrenan, Juan Pinto Durán, para mantener alejados a los espías de sus trabajos diarios. Ridículo, ¿no? Casi tanto como vetar a un árbitro que se atreve a hacer cumplir el reglamento a todos por igual.

Lo peor es que en el caso de Nadal no se trata de un cobro malo o un bote dudoso. Se trata de una regla tan clara y simple como la cantidad de segundos que pueden pasar entre un punto y otro. Está totalmente comprobado que Nadal quiebra esta regla varias veces por partido y ha sido penalizado en escasas ocasiones. Entonces ¿de quién es la culpa? Hay jugadores que han recibido advertencias y hasta perdido puntos por no poder reanudar el juego debido a calambres o algún tipo de problema físico, no porque se pusieron el pantalón al revés...

El hecho de que la ATP agachara la cabeza y servilmente permitiera que Nadal pusiera en tela de juicio el criterio de uno de sus jueces, que estaba haciendo valer el reglamento, es insólito. Abre la puerta a muchas peticiones de este calibre, que si son aceptadas pondrían en serio riesgo la autoridad de la ATP. Si no lo hacen, quedaría en evidencia una diferencia de criterio que también pondría en serio riesgo la autoridad de la ATP. Es fácil deducir quién sale perdiendo.

¿Vale la pena este debilitamiento de la autoridad por aceptar la rabieta de una estrella? Rafael Nadal es uno de los mejores jugadores de la historia, en gran parte por su fortaleza mental. Ha tenido que enfrentar rivales legendarios, condiciones climáticas adversas, lesiones de larga recuperación, marcadores casi imposibles de remontar, etc. Pero ahora le afecta la simple presencia de una persona totalmente calificada en la silla del juez... No parece tener mucho sentido. Quizá sea el orgullo hablando por él, de alguien acostumbrado a que prácticamente se haga todo a su manera.

Se sabe que muchas figuras, en torneos menores, tienen el poder de decidir a qué hora juegan, qué días juegan, en qué cancha juegan. Ahora, al parecer, pueden elegir qué árbitros quieren en sus partidos. ¿Qué viene después? ¿Decidir cuáles serán los jueces de línea? ¿El color de ropa de los pasapelotas? ¿La cantidad de fotos que les pueden sacar durante un partido? ¿Los precios de las entradas? Suena absurdo, evidentemente, pero ¿lo es?

 

Wawrinka: el gran revés suizo deja atrás su papel de secundario

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Por Marta Rguez. Peleteiro MPeleteiro_AS

Si preguntásemos por ahí lo más seguro es que no encontrásemos a alguien que diese un duro por su victoria en Roland Garros. La gente que sabe de esto apostaría por el serbio. Dirían que Novak Djokovic lo tenía todo a su favor: se había quitado a un dubitativo y fallón Rafael Nadal de en medio, se había preparado bien el torneo saltándose el Masters de Madrid, estaba motivado porque este grand slam era el único que faltaba en sus vitrinas para lograr la cuadratura del círculo… Pero quizás eso sea lo bonito del tenis, que al final nunca sabemos qué va a pasar, que lo mismo aparece un tal Robin Soderling que apea al campeón, un Nick Kyrgios motivado, un Gulbis que por fin hace un partido antológico… El juego es así.

Y así es cómo un Stan Wawrinka que a todas luces iba a adornar su palmarés con su presencia en una final de un major acabó llevándose el trofeo y disipando a todas luces las dudas sobre su juego. De aquel Abierto de Australia de 2014 siempre se dirá, especialmente en España, que se lo llevó porque el manacorí no estaba a tope de forma, aunque lo cierto es que méritos no le faltaron a Stanimal. Pero de la final del pasado domingo no hay nada que objetar. El suizo repartió con su derecha y con su revés hasta minarle la moral al número uno.

Dice Tomás de Cos que Djokovic acusó el irse dejando sets en los partidos previos, que es cierto que desgasta cuando el torneo es especialmente largo como lo es un major, que vio al primero de la clasificación falto de movilidad en la piernas, lento. Pero aparte de eso, Wawrinka demostró que ya no es ese suizo segundón a la sombra de Roger Federer, a quien por cierto apeó sobre la tierra gala en tres sets. Wawrinka hizo un partido impecable ante Djokovic que se ve claramente en el resultado a cuatro sets: 4-6, 6-4, 6-3 y 6-4 después de tres horas y 12 minutos.

Y es que ahora, rondando la treintena, por fin se empieza a ver el juego y la actitud de campeón que lleva buscando desde que decidió ser profesional. Vivir a la sombra de Roger tiene que ser muy complicado, pero una vez te liberas de ese complejo de segundón parece que todo arranca y Wawrinka, tan irregular años atrás, lo está demostrando ahora. En la Chatrier lanzó misiles a Djokovic y el serbio casi dio por bueno el simplemente el devolverlos y que el destino hiciese. También hubo puntos largos, para disfrute del público, que siempre quiere amortizar la entrada apoyando al que va por debajo para que se eternice el partido.

Al final hubo raquetas rotas por un lado y golpes que siempre entraban, y bien, por el otro. Un buen resultado definitivo en tierra, donde no destacaba pese a que la arcilla no le era extraña, ya que gran parte de su formación se dio en España.

Pero parece que ahora se empieza a ver todo el tenis que el suizo llevaba dentro. Un Wawrinka que a lo largo de su carrera ya ha ganado al trío de grandes. Una primera victoria ante Murray en Ginebra en 2005, luego ante Djokovic en Umag en 2006, otra frente a su compatriota en Montecarlo en 2009 y la de Australia frente a Nadal el año pasado.

¿Y ahora qué? ¿Seguirá Stan the Man con su buen momento en Wimbledon o el otro suizo se pondrá las pilas sabiendo que sus buenos años se acaban para alzarse con la octava corona? Apenas queda un mes para ver cómo arrancan.

Claves de la segunda derrota de Nadal en Roland Garros

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Tomás de Cos

- No funcionó el primer servicio. Así es inviable abordar con garantías un duelo ante el mejor restador del circuito (59% de puntos ganados con el primero y un 38% con el segundo, por un 71% y un 54% en la final de 2014). Dieciocho puntos de break son muchísimos. Nole es un depredador, aprovecha como nadie las debilidades de sus contrarios.

- Empujado por Djokovic, Nadal jugó muy lejos de la línea de fondo por la mayor potencia y profundidad de los tiros del serbio. La bola de Rafa careció de la profundidad que la convierte en un balón medicinal. Y así es imposible que se sintiera dominador o encontrara puntos de inflexión en los largos e intensos intercambios. Djokovic acabó jugando a placer ante un Nadal ofuscado, bloqueado e incómodo.

- Nadal cedió casi siempre la iniciativa en los peloteos (incluso en sus juegos al servicio) y Djokovic hizo un gran trabajo en ataque. Nunca dio tregua, cometió pocos errores y tuvo paciencia hasta encontrar el golpe ganador. Impidió los milagros que sólo sabe hacer el balear. A Rafa le faltó mandar sobre su pista talismán y sufrió mucho desgaste físico.

- No apareció su derecha. Nole lo impidió. Construyendo sobre el revés del balear con tiros muy angulados unas veces y cortándole el ritmo otras. Entre unas cosas y otras, Nadal no pudo taparse el revés para sacar provecho a su mejor arma.

- Estuvo fuera de su zona de confort. Djokovic no sólo movió al balear de un lado al otro de la pista. También lo obligó a ir a la red haciéndole la goma. Djokovic utilizó las dejadas como nunca. Hasta diez ejecutó en el primer set (ganó siete).

- Nadal no encontró demasiados tiros angulados que le hicieran perder a Djokovic su zona de confort y jugar a la defensiva.

- Le faltaron winners. Otra consecuencia de no ser dominador de los intercambios es que Rafa no encontró los golpes ganadores. También es cierto que el n1 va también sobrado de piernas. A Djokovic, en cambio, se le acabaron cayendo de los bolsillos (45-16). Especialmente devastador resultó con su derecha: 23 golpes inalcanzables para Nadal.

- Rafa fue de más a menos. No encontró el antídoto para contrarrestar a Djokovic (o no supo aplicarlo), salvo en el primer set. No reaccionó como acostumbra, subiendo el nivel, la intensidad y la inteligencia táctica de su tenis. No hubo cambio de ritmo.

Los nombres del Abierto de Francia

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Por Marta R. Peleteiro MPeleteiro_AS

Hace 88 años, cuando transcurría 1927, cuatro grandes nombres del tenis francés sorprendieron al mundo al frenar la hegemonía estadounidense en la Copa Davis. Comenzaba la era de ‘Les Quatre Mousquetaires’: René Lacoste (el Cocodrilo), Henri Cochet (el Mago), Jean Borotra (el Vasco Saltador) y Jacques Toto Brugnon. Para la defensa del título, que mantendrían hasta 1933, necesitaban la construcción de un gran complejo tenístico en Francia, el que fue su gran legado: Roland Garros.

Pero vayamos más atrás. El Campeonato de Francia nació en 1891, con la característica de que solamente lo disputaban jugadores de clubes galos. Así, deambuló por diferentes instalaciones parisinas durante años, sin sede fija y sin gran éxito debido a la competencia de otros torneos de la región, especialmente la que suponía el certamen Clay Court Championships, que se celebraba en Sainte-Claude Parc. Cuando este desapareció en 1923, el Campeonato de Francia recogió su testigo y se obligó en 1925 a permitir la entrada de tenistas extranjeros para convertirlo en un evento de carácter internacional.

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Nacía así el Abierto de Francia (nombre oficial que recibió en 1968 con el inicio de la era profesional), que eclosionó al trasladarse en 1928 a las instalaciones cedidas por París para construir el estadio que acogiese las finales de la Davis. Eugène Adrian Roland Georges Garros (1888-1918) dio el nombre al evento y a las instalaciones.

Pero ¿quién era? ¿Un tenista, quizás? Roland Garros no tenía más relación con el tenis que con la bicicleta, el otro deporte al que era aficionado desde su juventud, en la que intercalaba su práctica con las clases de piano. El inicio de la I Guerra Mundial lo llevó a convertirse en un experimentado aviador, un mito por ser el primero que logró atravesar el mar Mediterráneo  sin escalas, desde la costa Azul hasta Túnez, en un angustioso vuelo del que aterrizó con el depósito de carburante prácticamente vacío.

El de Saint Denis fue un pionero también al inventar un sistema con el que disparaba la ametralladora en el aire sin que las balas chocasen con las hélices de su propio avión. En 1915 pasó a ser el primer piloto francés en derribar un aeroplano enemigo gracias a su revolucionario invento. A este hito le siguieron cuatro derribos más, hasta que fue capturado por los alemanes, junto con su aparato, y estos copiaron su tecnología para igualar fuerzas. En 1918, Roland Garros logró escapar del campo de prisioneros en el que estaba retenido y se incorporó de nuevo al frente.

La misma guerra, con tantas conexiones con el tenis francés, que cortó sus alas el 5 de octubre de 1918 tras ser derribado en Bélgica, concretamente en las Árdenas, lo consagró también como un héroe para la patria francesa, que buscó hacerle un homenaje poniendo su nombre al que se convertiría en el campeonato más reciente de los cuatro grand slams del mundo (Wimbledon vio la luz en el 1877, Estados Unidos en 1891 y Australia en 1905) y en el único jugado sobre arcilla.

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Además de a ‘Los Cuatro Mosqueteros’ (que prestan su apodo a la copa que se lleva el vencedor del Abierto de Francia) y al héroe de guerra galo, el torneo Roland Garros rinde homenaje también a otros dos personajes más que dan nombre a sus dos principales estadios: Philippe Chatrier y Suzanne Lenglen.

Chatrier (1926-2000) consagró su vida al tenis, fue campeón de Francia como júnior y también participó en el equipo de la Davis al que después capitaneó. Pero no destacó solamente como jugador. Una vez retirado, se dedicó al periodismo. En 1953 fundó la revista ‘Tenis de Francia’ y fue editor de deportes del periódico galo ‘Paris-Presse’. Aunque Chatrier siempre será recordado por los 20 años en los que estuvo al frente de la Federación Francesa de Tenis, los 14 en los que fue la máxima autoridad de la Internacional, y su gran logro: la vuelta del tenis como deporte olímpico en Seúl 88 tras un largo periodo de ausencia.

Lenglen (1899-1938), por su parte, dominó el tenis femenino durante casi una década en la que ganó 31 grand slams, 12 de ellos en individuales. Conocida como ‘La Divina’ por la prensa francesa por sus extravagancias, como beber un coñac entre sets, Lenglen fue la primera gran figura del tenis francés femenino que se convirtió en profesional. Su saber hacer en las pistas y el glamour que daba a los partidos fomentaron el interés del público por el tenis femenino.

 

NO SOLO SIRVIÓ DE ESTADIO

Más de 60.000 pelotas usadas por edición, casi medio millón de espectadores, cerca de 4.000 periodistas acreditados… Todo se queda pequeño para acoger la gran cita anual sobre tierra batida. Por ello, la Federación Francesa de Tenis ha proyectado la expansión del complejo, así como la demolición del estadio 1 para construir dos nuevas pistas y la modernización del Philippe Chatrier con un techo retráctil.

Pero la vida de Roland Garros no está solo llena de éxitos y avances, sino que tiene más conexiones con la guerra que la aportada por el aviador que da nombre al torneo. A diferencia de los fines de Wimbledon como lugar para asistencia de heridos durante la II Guerra Mundial, la leyenda negra de Roland Garros, que la Federación Francesa de Tenis omite en su historia oficial, cuenta que el estadio fue usado para alojar a disidentes políticos, extranjeros o sospechosos, hasta que los alemanes nazis tomaron París y entonces lo convirtieron en un campo de concentración. Fuentes de la Federación niegan que esto haya sido así, y dicen que se trata de una confusión entre Roland Garros y el Velódromo, que sí fue utilizado para estos fines.

No obstante, la obra del escritor húngaro de origen judío Arthur Koestler, miembro del Partido Comunista de Alemania en los años 30, confirma su cautiverio allí. “En Roland Garros, nos llamábamos los habitantes de la cueva a unos 600 que vivíamos debajo de las escaleras del estadio”, escribió tras haber huido. “Pocos de nosotros sabíamos sobre el tenis, pero cuando se nos permitió pasear por el estadio, podíamos ver los nombres (Jean) Borotra y (Jacques) Brugnon en el marcador”.

¿Dónde está Soderling?

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Por Marta R. Peleteiro MPeleteiro_AS

Rafael Nadal busca su décimo Roland Garros. El manacorí siempre ha reinado sobre la arcilla de París a excepción de en una ocasión: 2009, su único partido perdido allí. Aquella vez allanó el terreno para que Roger Federer pudiese completar así su cuadratura de grand slams. Pero ¿qué fue del verdugo del mallorquín, el mismo al que el helvético tuvo que medirse en esa final? Aquel que lo puso difícil fue Robin Soderling, un sueco huraño del que se esperaban maravillas.

Se suele decir que el tenis es cabeza, piernas y brazos. Pues el de Tibro, con 1,93 metros de estatura y un peso de casi 90 kilos, deslumbró al mundo con una coordinación y un juego de piernas impropios de alguien de tal tamaño.

Su derecha no se quedaba atrás, plana y veloz en cualquier superficie. Su saque, potente, como cabe esperar de una constitución así. Y su cabeza…, qué decir de su cabeza. “Yo no estoy aquí para hacer amigos”. Su declaración define a la perfección su filosofía profesional.

Contra todo pronóstico, Soderling venció a Nadal en aquella cuarta ronda de París y explotó como tenista, llegando a alcanzar incluso el cuarto puesto de la clasificación de la ATP. Pero en Bastad, en su país, el 11 de julio de 2011 y con una victoria aplastante sobre David Ferrer (se impuso con un doble 6-2) para llevarse su décimo torneo, jugó su último encuentro.

Cuando se supo que esa temporada no participaría en el US Open, saltaron las alarmas. Era quinto y colgaba la raqueta con la esperanza de que fuese algo temporal. Una mononucleosis tuvo la culpa. La enfermedad del beso, esa por la que también pasó Roger Federer y que retiró al croata Mario Ancic con 26 años, puso freno a una carrera que prometía dar que hablar, especialmente por el morbo que tenía su faceta de chico malo. Normalmente esta dolencia se manifiesta con fuertes fiebres y un cansancio difícilmente aplacable. Los efectos pasan normalmente al cabo de unas semanas y un par de meses de agotamiento, pero a veces este padecimiento puede volverse crónico, y eso es lo que mantiene al sueco alejado de las pistas desde hace ya unos tres años.

Cuando hace ya meses convocó una rueda de prensa, muchos creían que anunciaría que iba a colgar la raqueta de manera definitiva. Se apoyaban en sus propias palabras a finales de 2012: “Si no puedo volver en 2013, me retiro”. Pero no, no ceja en su empeño. Sigue entrenándose con la esperanza de disfrutar de dos o tres años más como profesional. El problema, como él mismo explicaba, es que sólo puede entrenarse media hora como máximo y pasarse los dos días siguientes derrotado, sin fuerzas para repetir el esfuerzo. “Me siento impotente. Estoy frustrado porque estoy haciendo todo lo que puedo”, había dicho el sueco, quien incluso ha llegado a recurrir a la acupuntura.

¿Y para qué era aquella convocatoria? Para anunciar su actividad como director de los dos ATP 250 de su país: Estocolmo (pista dura cubierta) y Bastad (tierra batida), donde precisamente se despidió anotándose la edición de 2011 y su décimo y último título hasta la actualidad: Lyon (2004 y 2008), Milán (2005), Bastad (2009 y el ya mencionado), Rotterdam (2010 y 2011), Masters de París (2010), Brisbane (2011) y Marsella (2011).

Lo bueno de su situación es que ya se ha acostumbrado a vivir con la enfermedad. “He aprendido a pensar que mi regreso quizás no sea posible. Por primera vez en mi vida no pienso en mí mismo, tengo otras prioridades. Podría haber sufrido esta enfermedad con 18 o 20 años, pero me ha llegado con 27 y puedo decir que he hecho carrera”. Esas prioridades son su paternidad y también esta actividad en los despachos. Y aunque no descarta todavía por completo el volver, rondando ya la treintena es cierto que también contempla la retirada y competir en el menos exigente circuito de veteranos.

Pese a su ausencia, Soderling siempre será recordado por esa actuación en 2009 y también por haber llegado a la misma final al año siguiente, cuando el tenista mallorquín se tomó la revancha. Él, sin embargo, como explicó hace unos días al diario The Telegraph, está deseando que alguien más derrote al mallorquín. “Está bien ser el único en haberlo conseguido, pero todo el mundo me pregunta solamente por este partido. Estoy muy orgulloso de otras cosas de mi carrera, como estar en el top-5 o llegar a una final de grand slam en dos ocasiones. De hecho, estoy más orgulloso de haber entrado en la final de 2010 que del año anterior, ya que defender aquellos puntos era un gran reto. Así que quizás sea bueno que Rafa pierda otra vez, entonces la gente dejará de preguntarme por esto. Es casi como una leyenda y muchas veces hay versiones equivocadas: algunos piensan que soy la única persona que le ha ganado un partido, otros que fue en la final de Roland Garros, y otros incluso que fue en Wimbledon”.

Nadal fue también su máximo rival y quien le ayudó a granjearse su fama de malhumorado. Aunque muchos achacaban su comportamiento a una timidez extrema, esta introversión se puso en duda durante un partido entre ambos en la edición de 2007 de Wimbledon. Harto de que Nadal no respetase los tiempos, lo que en tenis se conoce como la regla del juego continuo, se fue a cambiar la raqueta cuando el manacorí empezaba a armar su saque. La sorpresa de este fue tremenda cuando miró al frente y no vio al rival para restar. Cuando se reincorporó, Nadal le devolvió la broma haciendo una pequeña parada y anunciando jocosamente “bolas nuevas”. El sueco no se quedó atrás, se tiró por un hombro de la camiseta, después por el otro, se tocó la nariz, la oreja… Una imitación que no gustó al de Manacor.

Bromas aparte, el tenis extraña a villanos capaces de romper la hegemonía de los que siempre se llevan todos los títulos y a algún hostil ‘bad boy’ que altere de vez en cuando el circuito.

PD: En el nuevo AS Color (número 156) tenéis un buen tema sobre cómo escoger la raqueta adecuada, escrito por un maestro encordador.

El ‘chacal’ Djokovic ya huele París

Impecable drive de Nole en Roma

Tomás de Cos

Demoledor. No hay mejor adjetivo calificativo para el tenis del serbio este 2015. En su mejor temporada hasta la fecha, se está mostrando más rápido, potente y preciso que nunca. Una especie de tenista letal de videoconsola. En la final de Roma ante Federer (6-4, 6-3), volvió a dejarlo claro. No mostró fisura alguna. Ni por la derecha, ni por el revés. Ni en defensa, ni en ataque. Ni al servicio, ni al resto. Convencido de su superioridad de principio a fin, sin atisbo de duda alguno. El suizo, con un altísimo nivel de juego, solo podía aspirar a una aseada derrota... Sobre tierra batida, la diferencia física se hace, si cabe, más evidente.

Sus datos corroboran todas las sensaciones mostradas por el ‘chacal’ sobre la pista. Quinto título grande del año (Australia, Miami, Indian Wells, Montecarlo y Roma), cuarto Masters 1000 consecutivo (¡y ya van 24!, adelanta a Federer y se coloca a tres de Rafa Nadal), quincuagésimo tercero de su carrera, vigésimo segundo triunfo consecutivo (¡no pierde desde la final de Dubai ante el propio Federer!), un balance de 35-2 en 2015

Djokovic tiene Roland Garros como gran obsesión. Hasta aquí nada nuevo. Pero este 2015 ha pasado de favorito a gran favorito. Tiene la confianza por las nubes, juega sin pensar y se le caen los winners de los bolsillos. Me resulta complicado pensar que alguien pueda arrebatarle tres sets en un mismo partido. Incluido Rafa Nadal, que sigue dando pasos adelante hacia su mejor versión, pero que no ha logrado desprenderse por completo de sus dudas y podría tener un cuadro complicado. Tras brillar ante Isner, el balear pinchó de nuevo con Wawrinka.

Eso sí, reconozco a Nadal eterno favorito en París. Por sus 66 victorias y una derrota, y porque la Phillipe Chatrier se adapta como anillo al dedo al tenis del español. Federer, que lo subrayó en Roma, lo sabe bien.

El resto queda más lejos de Nole. Federer tiene una clara desventaja en choques a cinco sets y debería llegar muy fresco a una hipotética final para tener opciones. Murray nunca le ganó sobre tierra batida y recién empieza a tener buenos resultados en esta superficie (Múnich y Madrid). A Nishikori, quizás uno de los más peligrosos por su gran momento, le faltan experiencia y galones. Lo mismo que a Dimitrov. A Ferrer le sigue faltando pegada… y a Wawrinka consistencia. A Raonic, Berdych y Cilic es difícil considerarles aspirantes al segundo grand slam del año.

Djokovic ejecuta un revés a dos manos

Djokovic no llega al virtuosismo en ataque de Federer, ni hacer los milagros defensivos al contraataque de Nadal. Pero se les acerca mucho y es un tenista más equilibrado que los dos grandes genios de la raqueta de la Era Open. Que acabe añadiendo Roland Garros en su palmarés es cuestión de tiempo.

Carla Suárez no pudo superar a Sharapova en Roma

Chapeau por Carla Suárez

La canaria perdió su segunda final del curso. En el Foro Itálico el duelo ante Sharapova se le acabó haciendo largo mentalmente: 4-6, 7-5 y 6-1. Pero su triunfo sobre Halep en semifinales y los dos primeros sets ante la rusa demuestran que su tenis no es cualquier cosa. Sobre todo viendo la diferencia de fuerza respecto a las líderes del circuito femenino (la foto lo deja claro). Además de Roma, fue finalista en Miami y Amberes (que no disputó por lesión) y alcanzó al menos los cuartos de final en diez de los once torneos que disputó en 2015. Mañana saldrá octava en la lista WTA. Parece haber encontrado la regularidad que llevaba buscando años.

Mike Agassi: “He sido un padre tirano, pero lo he hecho bien”

Agassi con su padre

Marta R. Peleteiro MPeleteiro_AS

Hace unos meses descubríamos el infierno interior que había vivido uno de los grandes campeones de la historia del tenis: Andre Agassi. En sus memorias, tituladas Open, el chico rebelde de la raqueta, que hoy cumple 45 años, contaba cómo había llegado a convertirse en número uno mundial, así como la infelicidad que le producía golpear día tras día la pelota amarilla. Su padre, Mike Agassi, había estado en la génesis de todo aquello.

Pese a todo lo bueno que le había dado el tenis, el campeón de ocho majors describía a su padre como un tirano que no le permitía hacer aquello que todos los niños de su edad hubiesen deseado: jugar, divertirse o, al menos, escoger su futuro. Pero su padre no iba a cejar en su empeño de tener un hijo tenista. Ahora, en una entrevista en La Repubblica, se defiende de esa imagen ofrecida al mundo por Andre. “Seamos directos. ¿He sido un tirano? Sí. ¿He sido duro y severo? Sí. Pero mejor un padre al lado de un hijo deportista que un entrenador. Es más, a los padres de hoy les digo: ‘Rebelaos. No dejéis que os roben a vuestros chicos en los centros técnicos, en esas escuelas especializadas, esos gurús. Aman por contrato, no por sangre. Un padre ama a su hijo, un entrenador lo hace por dinero. Esa es la diferencia. Pero siempre a los ojos del hijo el entrenador sabe más que el padre”.

De hecho, se arrepiente de haber llevado al menor de sus hijos a la academia de Nick Bollettieri. “Cuando Bollettieri lo vio, me llamó diciéndome que corría con todos los gastos porque mi chico era un fenómeno. Fui a por él, puesto que Andre no volvía a casa y lo que vi no me gustó. Mi hijo se quedaba en el fondo de la pista golpeando una y otra vez, en lugar de ensayar el saque y la volea, el remate y la anticipación. Así es muy fácil, pero si los entrenas a todos de la misma forma, ¿dónde vas a encontrar esa diferencia que te haga un ganador? ¿Dónde fue que mi hijo comenzó su alcoholismo y a hacer cosas extrañas? Pelo teñido, maquillaje en los ojos, esmalte de uñas… Allí”. Se queja también de la influencia que tiene el dinero en la carrera de los deportistas y en la relación con su familia: “Los padres no pueden competir con el dinero, y así nos roban a los hijos. El dinero te hace sentir un dios superior, es lo que manda”.

A la pregunta acerca de si ha sacrificado a sus cuatro hijos en pro del deporte, Mike, frustrado quizás por su falta de éxito cuando acudió por Irán a competir como boxeador en dos ediciones de los Juegos Olímpicos, contesta que solamente a tres. “Quería que se convirtieran en campeones. Rita, la mayor, nacida en el 60, era una chica fortísima, por físico y potencia, pero Pancho González me la robó. Se convirtió en su entrenador y se casó con ella pese a los 20 años de diferencia, la alejó de mí y me la robó. El segundo, Philip, era un buen jugador, pero Rita siempre le ha picado diciéndole que era un perdedor. Vivíamos en Nevada, que linda con muchos estados mormones, él no lo era y así nunca encontró buenas bolsas de estudio. Tami también era una chica dotada, pero no tenía el físico necesario, siempre estaba cansada, prefirió estudiar. De Andre, el más pequeño, nunca diré que lo he sacrificado, viendo que se ha convertido en un campeón y que ahora es un millonario generoso y comprometido socialmente. Tenía siete años cuando predije que sería el número uno del tenis”.

Este cuenta en su libro que incluso cuando buscaron una casa, lo único que le preocupaba a su padre era tener un espacio para poder instalar una cancha donde practicar. Tras los tres primeros intentos fracasados, su única esperanza era Andre, a quien llegó a fabricarle una máquina conocida como ‘Dragón’, que escupía bolas a una velocidad endiablada para que él pudiese practicar y convertirse en lo que luego fue. Respecto a su invención, dice: “Avisé a un tipo para que se la llevara y le di 50 dólares por las molestias. Si hubiera sabido que se iba a convertir en el símbolo del mal, la habría guardado en un museo. Debo decir que por eso desarrolló la vista de un modo extraordinario. No necesitaba mover los ojos para ver. Por eso encontraba ángulos imposibles y si se entrenaba con la máquina, lo hacía a un ritmo de un millón de pelotas al año”.

Un jovencísimo Andre Agassi golpea una derecha

Sobre los comienzos del antiguo número uno y la importancia de su presencia a su lado, relata “Cuando Andre era un chiquillo y los campeones venían a Las Vegas, hacían algún peloteo con él, bajo mi insistencia, naturalmente. Ilie Nastase, enfadado por un globo que lo había superado, se vengó tirándole una pelota directa a la cara. Y Bob Sherman, otro gran tenista, me dijo: ‘Págame 100 dólares, no juego con niños’. Yo le respondí que le daba 100 si ganaba el partido y que él ponía 10 si lo perdía. André ganó 6-3 y 6-3. Sherman no me pagó y se fue furioso. Le perseguí: ‘Maldito, al menos devuélveme las pelotas’. ¿Y me queréis decir que mi hijo no nació para jugar al tenis? Un padre tiene que estar presente en esos momentos y defender a sus hijos de esos abusadores”.

Pero además de para defender, Mike Agassi estaba también para exigir, y recuerda el momento en el que sacó un martillo en una pista. “Y lo habría hecho alguna otra vez. Porque estaba descontento por el juego de Andre. Le pegué un martillazo a la valla. Y le grité a los árbitros, y cuando Andre perdió una final júnior contra Courier, le quité el trofeo por el segundo puesto y lo tiré al río”. Una muestra de lo que su hijo siente que echaba en falta, la felicitación por los logros. Aunque al final del libro deja entrever que su padre simplemente no mostraba sus sentimientos. “Seré un monstruo, pero no me arrepiento. Cuando Andre dejó el tenis, lloré porque se acababa también una parte de mí. Soy rudo y brutal. Digo lo que pienso. Cuando le ganó a Ivanisevic en Wimbledon después de tres finales de Grand Slam perdidas, me llamó. ¿Qué debía decirle?”. El periodista de La Repubblica le sugiere o un “bravo” o “felicidades”. “No, maldita sea, me quejé: ‘¿Cómo has podido perder el cuarto set?’. Lo pensaba sinceramente”.

Mike sentencia: “Connors, Evert, Seles, Capriati, Pierce, Graf, Nadal, Sharapova, las hermanas Williams… Detrás hay siempre alguien de la familia que ha perseguido una obsesión, como la llamáis vosotros. Esta casa tiene una dirección: calle Agassi. Sólo me arrepiento de haber escogido el tenis, porque es un deporte que exige mucho, especialmente en cuanto al físico. Hoy me hubiese decantado por el golf. Mi gran pecado ha sido amar el tenis y querer hacer de mis hijos unos campeones. Pero si soy un monstruo, lo he hecho bien”.

Las dudas merman a Rafa Nadal

Infografía: Balance de Nadal tras el primer tercio de 2015

Tomás de Cos

Tras una carrera brillante y plagada de obstáculos (Federer, Djokovic, las lesiones…) que le fueron haciendo cada vez más fuerte, Nadal (que hace 29 años en junio) parece por primera vez un tenista con debilidades. Incluso sobre tierra batida, superficie sobre la que luce 46 títulos y un saco de récords. Superado ya el primer cuatrimestre del año, su balance es el peor de los últimos diez años, con un único título (Buenos Aires) y 7 derrotas en 26 partidos. Tres de ellas sobre arcilla. Ante Fognini (2) y Djokovic, los dos únicos hombres sobre la tierra capaces de haberle superado en dos partidos consecutivos sobre tierra batida…

Más allá de los datos, las sensaciones tampoco son demasiado buenas. Su derecha no pesa ni bota como antaño. Sus tiros no son tan potentes. De ahí que esté trabajando una notable evolución de su raqueta. Cambiar para seguir en la brecha. Pero tampoco lo parece su movilidad, que ahora no le da para los milagros que solía firmar en cada partido y que le granjearon una admiración universal por su figura. Pero quizás lo más preocupante no sean esos problemas técnicos, sino la pérdida de fortaleza mental. Tiene dudas, desconfianza y miedo en momentos puntuales. Elige mal más jugadas de las que tocan, le cuesta recuperar pista y duda en demasiadas ocasiones cuando el marcador se aprieta. “Es un rival más asequible”, en palabras del tío Toni. El dios del tenis (y del deporte español) parece haberse hecho humano de golpe.

Sin embargo, por todo lo demostrado todos estos años de domingos felices, Nadal merece ahora todo el apoyo y el crédito posible. Por más que pudiera ser verdad que el mejor Nadal ya haya pasado, cosa que está por ver… Su cabeza emite señales contradictorias. Lo mismo dice “quiero seguir”, que “mi carrera ya está hecha” y “no sé si volveré a recuperar mi mejor nivel”. Y tampoco su mirada parece ya tan determinada. Pero se trata de un tipo ultracompetitivo y con un carácter más irreductible que el de Asterix y Obelix y toda su aldea gala.

Los títulos de Nadal en tierra y su camino a París

Lo que es evidente es que para dar un nuevo pasito adelante, necesita tranquilidad y quitarse toda la presión posible. Complicado tras habernos malacostumbrado a sus hazañas durante años. Pero no imposible. Aunque probablemente le resultaría más fácil con ayuda externa y la entrada de aire fresco en su entorno. La misma fórmula a la que recurrieron sus grandes rivales: Federer con Annacone y Edberg, Djokovic con Becker, Murray con Lendl… No se trata de apartar a Toni Nadal, si no de incorporar a alguien que aporte nuevos consejeros, nuevos enfoques y nuevas evoluciones para su tenis. Nuevos argumentos y estrategias con los que seguir volviendo locos a esos rivales que ya le tomaron la matrícula. Porque nadie es igual a los dieciocho que a los veintiocho años y menos si es deportista.

Secretos de la nueva arma de Nadal

Nadal, en un descanso de un entrenamiento junto a Toni Nadal

Tomás de Cos

Desde que cayera eliminado en Miami y regresara a Mallorca, Rafa Nadal ha estado habituándose a su nuevo prototipo de Babolat Aero Pro Drive Play 2016, una evolución conectada de la raqueta con la que ha cosechado todos sus éxitos hasta convertirse en leyenda y de la que un ejemplar preside la entrada de la redacción de AS. Aunque ya adoptó el actual modelo conectado desde el pasado diciembre. Un cambio con el que afilar más si cabe dos de las características de su completísimo tenis: la potencia y los efectos.

El prototipo que el español está desarrollando junto a la marca que le patrocina, mantiene por el momento intactas las dimensiones y la estructura del marco, que cambia su cosmética por razones comerciales. Ahora el modelo es negro con las tiras características de la marca en naranja. “Se está trabajando en el material interno del molde, pero lógicamente la marca lo lleva de forma muy confidencial. Es lógico que busque ayudas en el material para contrarrestar el juego de los que tiene por encima porque no deja de ser humano, aunque tenísticamente sea Dios. Además, aunque su tenis ha evolucionado mucho, durante un tiempo dependía bastante de su físico. Para mantenerse ahí arriba hay que ser muy killer”, afirma Xavi Segura, el encordador de las estrellas y del equipo español de Copa Davis.

“El patrón de cordaje sigue siendo un 16x19, pero han modificado la distribución de los agujeros, para ganar separación entre las cuerdas y con ello un contacto superior más amplio entre la cuerda y la pelota. Se amplía el punto dulce y se gana fricción entre las cuerdas, lo que genera más potencia y mayores efectos”, explica Segura. “A cambio pierde algo de control, que para Rafa es inapreciable. Lógicamente perderá la tensión antes y romperá algo más, pero tampoco es relevante”, añade. En el balance, peso y cordaje (Babolat RPM Blast 1,35 mm) no hay grandes variaciones. “Para compensar un poco ha pasado de 25 a 26 kg de tensión”, apunta.

Nadal golpea una derecha durante un entrenamiento

“Acompañamos a Rafa Nadal en su evolución como hemos hecho siempre. La prueba de raquetas y cordajes es algo muy habitual, aunque con determinados tenistas genera mayor interés. La llegada de la tierra batida era el momento ideal para introducir este cambio”, cuenta Alex Pardo, director de Babolat España.

“El desarrollo de un nuevo modelo puede alargarse durante más de un año. Hay distintos tests (distintos materiales y configuraciones) y puede haber pasos adelante o atrás en función del feedback que nos aporta el jugador. Rafa lleva años evolucionando nuestros modelos Aero. Aparte de ser un tenista irrepetible, cuenta con una gran experiencia en este campo y tiene una gran sensibilidad para afinar el producto”, apostilla.

CUESTIÓN DE GIROS

Nadal quiere que su nueva raqueta le ayude a que sus golpes liftados sigan haciendo estragos en sus rivales gracias al peso y altura de sus tiros. En 2013, la mejor temporada del balear, sus tiros llegaron a alcanzar las 5.800 revoluciones por minuto, muy por encima de las 4.300 rpm que promedió en 2012. Nunca su bola pesó ni saltó tanto, resultando un auténtico calvario para los tenistas con revés a una sola mano. En especial sobre tierra batida y con temperaturas elevadas (por la dilatación del núcleo de goma de las bolas). En 2014 se quedó muy lejos de esas cifras (promedió entre 3.000 y 4.000 revoluciones por minuto), lo que acusó especialmente en la temporada de tierra, en la que se vio superado contra pronóstico por dos tenistas con revés clásico: Almagro y Youznhy. Los golpes de un tenista no dependen únicamente del brazo y la raqueta. Bien al contrario se cimentan en los apoyos de las piernas y el traspaso del peso corporal acompañando al golpe. Evidentemente los apoyos devastadores del Nadal de los primeros años ya no son igual de potentes, a causa de las lesiones de rodilla principalmente.

BABOLAT PLAY AEROPRO DRIVE 2015

VENTAJAS DE LA RAQUETA CONECTADA

Nadal es el primer gran tenista que adopta una raqueta conectada, tecnología aprobada para competición por la ITF en enero de 2014. La tecnología Babolat Play incorpora una serie de sensores en el puño (cuenta con dos botones en el tapón del mismo) en una raqueta convencional. Sensores con los que recoge múltiples datos relevantes: potencia de golpeo, localizador del punto de impacto, distribución de los golpes (derecha, revés, servicio…), efectos, tiempo de juego total y real, resistencia, técnica, regularidad, energía, peloteos… Todo sin que se vea afectada la manejabilidad de la raqueta, ni las sensaciones que debe transmitir. Y con una batería que permite 6 horas de juego y una capacidad de memoria de 150 horas. Esperamos poder probarla pronto.

Una tecnología probada por los mejores y orientada a mejorar el juego de los aficionados (a nadie se le escapa que un un tenista profesional y su equipo tienen muy claro los puntos que deben mejorar, aunque esta tecnología también pueda resultarles útil). “Cuando el jugador finaliza el partido o la sesión, los datos se transmiten a un ordenador a través de una conexión Bluetooth, mediante un smartphone o un lápiz USB, y se pueden visionar en cualquier tipo de dispositivo (incluyendo tabletas)”, explica la marca. Un arsenal de datos con los que hacer un análisis técnico-táctico de primer nivel, que será más efectivo cuantos más conocimientos tenísticos se tengan. La guinda es el acceso a la comunidad Babolat PLAY (vía web o App), en la que poder comparar nuestro rendimiento con otros rivales y amigos. La competitividad es sinónimo de mejora.

Detalle del puño de una Babolat Play

La nueva raqueta ayudará a Nadal especialmente en días fríos o húmedos, si bien puede volverse en su contra con bolas poco pesadas, con las que la pérdida de control puede hacerse más evidente. Con su nuevo prototipo ha doblegado a Lucas Pouille, John Isner y David Ferrer en Montecarlo, pero no le dio para superar a Djokovic, el mejor tenista del momento. Pero no es posible establecer una relación directa entre su nueva herramienta de trabajo y estos resultados. Pese a la indudable incidencia que la evolución de los materiales ha tenido en la historia del tenis, hay verdades que permanecen inmutables. “El tenis es un deporte más de cabeza y piernas que de manos” y en el que “la diferencia siempre la marca el indio, no la flecha”.

Ferrero: “Los jugadores deben ser consultados para nombrar al capitán del equipo Davis”

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Por Marta R. Peleteiro MPeleteiro_AS

Entrevistamos a Juan Carlos Ferrero con motivo de la celebración del el XIV Trofeo Juan Carlos Ferrero-ITF júnior de la Comunidad Valenciana.

-Carla Suárez acaba de entrar en el Top-10, Garbiñe Muguruza se acerca, ¿tenemos buena cantera en el tenis español?

-Sí, la cantera sigue siendo buena aunque es prácticamente imposible repetir una época en el tenis femenino como la de Arantxa y Conchita, y una época en el tenis masculino con tres números uno y muchos top-10. Una prueba de que la cantera es buena es que en nuestro torneo, a pesar de ser el de mayor grado de España, siempre hay algún español que llega a las rondas finales. Munar lo gano el año pasado y este año en cuartos están Álvaro López y Nicola Kuhn [jugador hispano-germano de su academia].

-No obstante, la gente que tenemos arriba, como Rafa Nadal (28 años), David Ferrer (33), Feliciano López (33), Tommy Robredo (32) o Nicolás Almagro (29), ya rondan los treinta años o los superan. ¿Quiere esto decir algo? ¿Nos cuesta encontrar relevos?

-Como he dicho antes, un relevo a este nivel va a ser imposible, pero estoy convencido de que vamos a seguir teniendo buenos jugadores en el circuito ATP.

-Usted ha comentado alguna vez que tras retirarse del tenis como jugador le gustaría ocupar la capitanía del equipo de la Davis. ¿Sigue pensando lo mismo?

-A cualquiera que haya jugado en el equipo español de la Copa Davis le gustaría ser en algún momento capitán del equipo.

-¿Qué opina acerca de que hayan tirado de Gala León en lugar de llamarle a usted, por ejemplo? ¿Cree que sería más adecuado por su mayor relación con los jugadores?

-Mi opinión en este tema es la misma que la del 99% del tenis español, y no en lo que respecta a mi persona.

-¿Cree que finalmente habrá sintonía entre jugadores y capitana?

-Lo veo poco probable, sea capitana o capitán, los jugadores deben ser consultados para estos nombramientos.

-¿Qué consejo daría a los futuros tenistas profesionales como los que hoy vemos en este torneo? ¿Qué se necesita para llegar tan alto como usted?

-Se necesita ambición por seguir mejorando, trabajar diariamente al 100% y bastante humildad. No se puede pensar que siendo un buen júnior ya eres algo en el tenis.

-¿En qué momento se da cuenta uno de que debe retirarse?

-Bueno, cuando ya no se disfruta tanto compitiendo, te cuesta hacer giras largas… En mi caso, tuve problemas físicos en los últimos años, dos operaciones incluidas… Es un cúmulo de cosas.

-¿Cómo se siente físicamente ahora que no juega como profesional? ¿Es tan nocivo el tenis para el cuerpo como se dice habitualmente?

-Físicamente me cuido mucho y estoy en buena forma. Posiblemente aún aguantaría un par de partidos a nivel profesional. Ya en el tercero me costaría [risas]. El tenis es muy exigente y desgasta mucho mientras lo juegas, pero en general, una vez te retiras, si te cuidas, puedes tener un físico prácticamente perfecto.

-¿Qué se siente al ver que no hablan tanto de usted o lo hacen algo menos? ¿Liberado o nostálgico?

-Estoy muy tranquilo con esto. Son etapas.

-Seguramente se le recuerde siempre por la Copa Davis del año 2000. Pero ¿cuál le gustaría que fuese su legado más allá de sus triunfos con España? ¿Qué le gustaría oír sobre usted?

-Mi legado posiblemente haya sido abrir el tenis español de alto nivel a otras regiones fuera de Cataluña. Fui el primero en no ir a continuar mi formación tenística en Barcelona, y después, muchos han hecho lo mismo. Desde mi Academia (JCFerrero-Equelite Sport Academy) y con el Open de Valencia sigo trabajando por el tenis español.

-¿Cómo es la vida sin tenis? ¿Hay algo más allá?

-Pues ahora estoy formando una familia con Eva y mi hija Vega. Aun así quiero señalar que que no juegue no quiere decir que esté sin tenis. Vivo a cinco minutos de las pistas de mi academia. La semana pasada, por ejemplo, entrené con varios de nuestros jugadores para preparar el torneo que se está jugando en nuestras instalaciones [el XIV Trofeo Juan Carlos Ferrero-ITF júnior de la Comunidad Valenciana, único torneo del circuito júnior con Grado 1 de España].

El día que Ríos cambió la historia

Marcelo Ríos levanta la bandera chilena el día que se convirtió en nº1 mundial

Leo Iturra

El 29 de marzo de 1998 marca un antes y un después en la historia deportiva de Chile. Algunos discrepan y dicen que el hito se produjo siete años antes, el 5 de junio de 1991. Pero más allá de que fuera por la primera Copa Libertadores que ganó Colo Colo o el número uno del mundo de Marcelo Ríos, los chilenos terminaron de convencerse de que era posible lograr grandes cosas.

Marcelo Ríos, un tipo irreverente y con muchísimo talento, se paseó por el mundo demostrando que no es necesario ser un gigante ni un portento físico para jugar bien al tenis. Y para llegar a ser el número uno del mundo.

Han pasado 17 años desde aquel asoleado domingo en que los chilenos se congregaron multitudinariamente en la Plaza Italia, la Cibeles santiaguina, para festejar un éxito deportivo que, por primera vez, no era futbolístico.

La imagen de ese hincha que era lanzado a volar por los aires desde una gran bandera chilena improvisada como cama elástica y estirada por el resto de los fanáticos, quedó indeleble en el recuerdo de varios de nosotros.

Es bueno contextualizar para comprender: nunca antes un tenista hispanoparlante había accedido al No. 1 del mundo. Y tampoco, hasta ese momento, lo habían logrado un francés, un inglés, un italiano, un ruso o un español.

Marcelo Ríos fue el único capaz de desbancar a un Pete Sampras que llevaba cuatro años en la cima del tenis mundial. Y lo hizo sin ningún tipo de preocupaciones.

Ríos hizo que los chilenos creyeran que todo era posible. De hecho, su efecto fue tan grande que cruzó los altos macizos andinos y le llegó a los jugadores argentinos. Guillermo Coria, Gastón Gaudio y David Nalbandian, han reconocido que el ejemplo del Chino Ríos fue clave en sus carreras. Y seis años después de eso, otros dos tenistas chilenos lograron las primeras medallas de oro olímpicas de la historia del deporte en ese país.

Sin lugar a dudas, Ríos provocó ese gran cambio.

La gran gesta de la pequeña Carla

Carla
Por Marta Rguez. Peleteiro MPeleteiro_AS

Apenas un metro y 62 centímetros frente al 1,85 de Venus Williams. Y la estadounidense le metía un primer set en blanco a Carla Suárez en los cuartos del Torneo de Miami. Se presagiaba lo peor, pero la canaria, lejos de amedrentarse, se llevó el partido tras casi dos horas en las que logró remontar un comienzo tan adverso. Al final: 0-6, 6-1 y 7-5.

La victoria le daba a Carla la opción de disputarse un puesto para la final en las semis contra la alemana nacida en Bosnia Andrea Petkovic. Un metro y 80 centímetros de rival. Esa opción era también un triunfo. Y no la desperdició. La canaria jugó un encuentro perfecto ante una oponente un tanto perdida y sin orden ni concentración. Y así, en apenas una hora y 27 minutos y con un doble 6-3, Carla estampaba su nombre en la final del cuadro femenino ante Serena Williams.

Pero el premio va mucho más allá. La tenista canaria no solo jugará su primera final de un torneo grande (un Premier Mandatory, la siguiente categoría en la WTA tras el Grand Slam), sino que se asegura puntos suficientes para meterse en el Top-10, algo que aquí no vemos desde los tiempos de Conchita Martínez y de Arantxa Sánchez Vicario, allá por el año 2001.

Este sábado se enfrenta a la menor de las Williams (se puede ver a través de Teledeporte a partir de las 19:00 horas), quien intentará vengar a su hermana Venus y sumar un título más a su carrera de récords a costa de la española. Para Carla, pase lo que pase, el presentarse en esta final, avalada por el buen juego desplegado especialmente esta temporada, será ya toda una gesta, la gran gesta de la pequeña Carla.

¿Qué le pasa a Rafa Nadal?

Nadal frunce el ceño tras caer derrotado con Verdasco en Miami

Tomás de Cos

El presente 2015 no está siendo de momento un año fácil para Rafael Nadal. Finalizado el primer trimestre del año, su balance es de 14 victorias por 5 derrotas, un título en arcilla (Buenos Aires) y varias eliminaciones tempraneras. Tras la última, encajada frente a Verdasco en Miami, el propio Nadal apuntó a problemas de orden psicológico.

"Me siento más cansado de lo normal, no tengo la confianza de que cuando golpeo la pelota la voy a mandar donde quiero. Pequeñas cosas que son difíciles de explicar. Una de las más difíciles, el juego, está arreglado. Ahora tengo que arreglar los nervios", dijo Nadal. "He sido capaz de controlar mis emociones durante el 90 o 95 por ciento de los partidos de mi carrera... Pero voy a arreglarlo, no sé si tardaré una semana, seis meses o un año, pero voy a hacerlo", prosiguió.

"No es una cuestión de tenis, es una cuestión de estar lo suficientemente relajado como para jugar bien en la cancha. Mi juego en general ha mejorado y más comparado con el realizado hace un mes y medio. Pero, al mismo tiempo, estoy jugando con demasiados nervios en los momentos importantes", resumió el ganador de 14 Grand Slams.

Vaya por delante que no me parece que Nadal atraviese una situación difícil. Simplemente debe afrontar una situación inédita para él por el descomunal éxito de su carrera deportiva. Pero no es menos verdad que ciertas derrotas crean cierta alarma entre sus aficionados y que el mismo lleva tiempo sembrando dudas. En la previa de Buenos Aires, donde sumó su título ATP número 65 y que le valió para superar a Borg o Sampras, se despachó con unas declaraciones inquietantes: "No sé si voy a volver a ser el mejor Nadal". Tiene dudas, probablemente porque su cuerpo se está quejando.

PATRICIA RAMÍREZ: “PARECE UN BLOQUEO POR EXCESO DE ACTIVACIÓN”

“Según sus propias declaraciones Nadal lo achaca todo a los nervios, el estrés, la ansiedad… La confianza, la tranquilidad y el estado óptimo para competir (que denominamos ‘AROUSAL’) es muy importante. Si uno está por encima de dicho nivel, es señal de que hay un bloqueo motivado por la tensión. Si se está por debajo, el problema es que el deportista tiene un exceso de relajación y le falta implicación”, explica la psicóloga deportiva Patricia Ramírez Loeffler.

“De sus palabras se deduce que probablemente Nadal atraviesa ahora un exceso de activación. Seguramente a causa de que los resultados que desea no están llegando. En su caso, que es un tenista tan trabajador y tan sumamente exitoso, se está enfrentando a algo a lo que no está demasiado acostumbrado. Eso le hace focalizarse más en el error, lo que incrementa los pensamientos negativos y la ansiedad”, continúa.

Para Patricia Ramírez “las soluciones deben pasar por tres vías: acudir a técnicas de relajación y de visualización (que ayudan a desactivar el sistema nerviosos simpático, responsable de desencadenar la respuesta en forma de ansiedad), una orientación clara hacia el disfrute (no pensar sólo en ganar sino centrarse en conseguir sensaciones positivas con independencia del resultado) y un proceso de reestructuración cognitiva. Éste último consiste en pensar únicamente en las cosas que dependen de uno mismo, elegir pensamientos que provoquen tranquilidad y que estén centrados en la tarea, en lugar de elegir pensamientos relacionados con el fracaso y las sensaciones negativas”.

“¿Cómo debe ayudarle su equipo? ¡Quitándole presión!. Que sienta que no ganar no es un problema, sino una etapa más. No esperando nada especial. Obviando los resultados y centrándose en recuperar sensaciones”, apunta.

¿ES EL PRINCIPIO DEL FIN?

Más pesimista parece Pablo del Río, psicólogo deportivo en el CSD y con larga experiencia en el tenis, para quien los mensajes de Nadal pueden hacen pensar que el balear ha comenzado a preparar su retirada, aunque ésta pueda alargarse bastante en el tiempo y en ningún caso sea inmediata.

“Rafa Nadal está soportando en los últimos años una carga muy fuerte por las molestias físicas. Eso le impide disfrutar de lo que hace. Acostumbrarse a vivir con ese dolor en los entrenamiento y los partidos, es bastante desagradable. Cuando soportarlo es necesario para sobrevivir, ese dolor es más llevadero y el organismo y el sujeto se adapta a ello. Pero para alguien como él, que lo ganó todo, es normal que la motivación se diluya y cambien los intereses y las motivaciones”, señala.

“Rafa Nadal es un portento psicológico. Tiene una frase muy buena que yo le he robado y la uso con mis deportistas: ‘No practiques hasta que salga bien, hazlo hasta que no salga mal’. Eso dice mucho de su filosofía y lo que ha sido su carrera. Pero llega un momento en la vida, con tantos logros cumplidos, y en el que lo principal debe ser divertirse con lo que uno hace…. En otras palabras, cuando hay objetivos, hay progreso. Pero cuando el objetivo es no tener molestias para poder entrenar al 100%, la situación cambia completamente. Él hizo unas declaraciones después de ganar los dieciseisavos de final de Indian Wells ante Donald Young que son muy significativas: Dijo algo como ‘nunca tuve miedo a tener que dejar el tenis. Siempre he sabido que algún día va a pasar’. Y tiene claro que después lo que quedarán serán las amistades reales. La familia y los amigos de siempre”, subraya Del Río.

“La retirada de un deporista es un proceso paralelo a la propia evolución deportiva. Ahora hay muchos contratos y mucho dinero por medio, pero a mí no me sorprendería que en un momento determinado, o a final de la temporada, diga que se retira. ¡Y no me gusta jugar a profeta! Él ha ido dando mensajes con los que parece estar preparando al público… Él es muy inteligente y sabe que la vida no es sólo tenis, que puede vivir sin la fama y lo que le rodea. Sabe que todo eso es pasajero. Y el día que lo haga lo hará de una manera natural, con suma profesionalidad”, finaliza.

SIN RETIRADA A LA VISTA NI MIEDO A LA TIERRA BATIDA

No obstante, Nadal también ha declarado que desea seguir y que no teme a la tierra batida. "No tengo nada que perder. En este punto de mi carrera gané ya suficientes cosas como para decir que no necesito ganar más, pero quiero hacerlo. Quiero seguir compitiendo así. Quiero seguir teniendo la sensación de que puedo estar compitiendo por cada torneo que voy a jugar y tengo la motivación para hacerlo… Obviamente la arcilla es la superficie en la que he tenido más éxito y espero estar listo para volver a hacerlo". Sobre esta superficie sigue teniendo una gran ventaja y ello podría ser clave para su autoestima.

LOS DATOS DE NADAL EN 2015

- Nadal ha perdido 5 de los 19 partidos individuales que ha disputado: con Berrer (Doha), con Berdych (Australia), con Fognini (Río Janeiro), con Raonic (Indian Wells) y con Verdasco (Miami).

- La derrota ante Verdasco puede hacer que Nadal descienda a la sexta plaza del ranking. Para ello Nishikori debería ser cuartofinalista y Raonic semifinalista en Miami.

- En Buenos Aires Nadal ganó su título ATP número 65, adelantando en la clasificación de la Era Open a dos leyendas como Borg y Sampras.

- El balear sumó su cuarto título de dobles en Doha junto a Mónaco, el noveno de su carrera como doblista.

LESIONES DE NADAL A LO LARGO DE SU CARRERA DEPORTIVA:

- 2003: fisura en el codo derecho (Manacor). Se pierde su primer Roland Garros.

- 2004: fisura de escafoides en el pie izquierdo (Estoril). No juega Roland Garros ni Wimbledon. Gana en Sopot su primer título y participa en Atenas 2004.

- 2005: inflamación en el pie izquierdo le impide competir en París-Bercy y el Masters de Shanghai. Tendinitis en las rodillas (Madrid) aunque gana el torneo.

- 2006: inflamación del pie izquierdo. No juega el Abierto de Australia. Problemas en la espalda lo hacen retirarse en Queen's (frente a Hewitt)

- 2007: Por calambres en el brazo izquierdo y mareos se retira ante Mónaco en Cincinnati. Nuevamente aparecen problemas de tendinitis en las rodillas.

- 2008: una tendinitis en la inserción del tendón del cuádriceps. Abandona Paris-Bercy (frente a Davydenko). Tampoco juega en Masters de Shanghai.

- 2009: tendinitis del tendón cuadricipital de ambas rodillas. Cae con Soderling en Roland Garros. No puede jugar en Wimbledon.

- 2010: lesión de rodilla. Abandonando ante Murray en cuartos de final de Australia.

- 2011: un año con molestias en el tendón peroneo del pie izquierdo.

- 2012: siete meses fuera del circuito a causa de su lesión crónica en el tendón rotuliano de la rodilla izquierda. Lesionado cayó en segunda ronda de Wimbledon.

- 2013: Regresa del parón en febrero y firma un año de ensueño.

- 2014: un bloqueo en la espalda lo deja maltrecho para la final del Abierto de Australia (pierde con Wawrinka). Una lesión en la muñeca derecha le impide disputar Toronto, Cincinnati y el US Open. A final de año pasa por quirófano por un principio de apendicitis.

Sangre charrúa

Pablo CUEVAS
Por Jorge Ducci

 

La vida da escasas segundas oportunidades y menos a los deportistas. Son pocos los que pueden volver de lesiones o retiros para recuperar la gloria perdida o, en muchos casos, la gloria nunca conseguida.

 

Pablo Cuevas es alguien que rompe esa tendencia. Un jugador humilde, cercano y proveniente de un país acostumbrado a entregar súper estrellas en fútbol pero poco más que eso. Quizás su receta es el anonimato y las ganas de triunfar por amor al deporte.

 

Cuevas estuvo casi dos años fuera por lesiones en su rodilla derecha - dos operaciones incluidas - luego de llegar a ser un buen jugador, correcto, reconocido entre sus pares pero lejos del nivel top al cual la gente común y corriente suele apreciar.

 

Pero su juventud, sus ganas o, en una de esas, su sangre no le permitieron rendirse. Esa famosa sangre charrúa que para muchos es mito hasta que Uruguay gana una Copa América, sale tercero en un Mundial y en el siguiente elimina a Italia e Inglaterra. Esa que permite que un país de 3,5 millones de habitantes tenga una selección con dos copas del mundo.

 

Parece que esa sangre no es solo de los futbolistas. En 2014 Cuevas jugó sus dos primeras finales ATP y las ganó en semanas seguidas en Bastad y Umag, y en 2015 ya fue campeón en Sao Paulo. Ahora es No. 23 del mundo, el mejor ranking que ha tenido algún uruguayo en la historia.

 

Todo el mundo tenístico sabe quién es Pablo Cuevas. Todos pondrán atención a ese revés clásico que tanto agrada a la vista y ese juego fácil que es envidia de tantos. Dicen que el tenis moderno es de los poderosos físicamente, pero gracias a él todavía queda esa cuota de poesía que, no es casualidad, generalmente proviene de estas tierras (pregúntenle a un tal Ríos o Coria).

 

¿Hasta dónde puede llegar cuevas? Quién sabe... ¿Importa? Probablemente no mucho porque ya tuvo su triunfo personal, el que más cuesta, y ahora sólo le queda disfrutar y, sobre todo, que nosotros disfrutemos de él.

 

Romeo Beckham podría ser un talento… ¿del tenis?

Romeo
Por Marta R. Peleteiro @MPeleteiro_AS

 

Si nos ponemos a pensar en cuál podría ser el futuro de los hijos de la pareja Beckham, formada por la ahora diseñadora Victoria y el exfutbolista David, seguro que apuntaríamos al deporte del balón o a la moda, como maniquís, por ejemplo. Romeo, el segundo de sus vástagos, sí ha trabajado ya como modelo para la prestigiosa firma Burberry, tanto en 2012 como en el pasado anuncio de Navidad.

 

Pero puede ser que Romeo tuviera algún talento oculto más que sus padres desconocen. Y para nuestra sorpresa este sería el tenis. Lo desveló hace unos días en el Daily Star su entrenador, John Johnson, quien les da clases de treinta libras la hora a él, a su hermano mayor (Brooklyn) y al siguiente (Cruz).

 

Para Johnson, podríamos estar ante un próximo campeón de Wimbledon. “Podría tener un gran futuro en el tenis. Tiene mucho talento y una gran puntería. Además le gusta mucho el tenis y tiene un golpe natural. Le veo muy concentrado, con energía, rápido y fuerte”.

 

Su profesor confesó también que entrena cada día de diez de la mañana a una del mediodía y que cuida mucho la alimentación que lleva con él a las pistas, lo que le da una idea de su capacidad y preocupación.

“Nunca le veo con algo poco sano como el chocolate”.


De hecho, Johnson está tan convencido de lo lejos que puede llegar el pequeño Beckham que ha dicho que hablará con su madre para darle a conocer la buena noticia.

 

Por cierto, aunque tarde, feliz Día Mundial del Tenis.

 

La LT12, un capricho para los más nostálgicos

LT12
Por Marta R. Peleteiro MPeleteiro_AS

 

A mí me gusta el tenis clásico, el de Wimbledon, el de vestir de blanco, el de asociar este deporte con la elegancia, con la actitud noble y honrada, con el gentleman inglés… En definitiva, con la tradición. Así que hace poco me topé con una raqueta que me recordaba a esto y sentí un cierto flechazo.

 

Se trata de la nueva LT12 de Lacoste, presentada durante el Abierto de Australia. Esta combina la madera con el grafito pero con una estética muy peculiar, con un aire retro que le da un toque especial pese a ser contemporánea. Es una pala híbrida, fabricada con tres tipos de madera (nogal, tilo y balsa) combinados con el high modulus graphite, que es el grafito usado en la investigación aeronáutica. Lo bueno de la madera es que es más cómoda a la hora de jugar por la amortiguación que hace de las vibraciones, mientras que el grafito aporta un mayor control y da velocidad a la pelota. Además, garantiza la rigidez y la cohesión general.

 

El diseño de esta raqueta única ha corrido a cargo Alain Gallais, colaborador histórico de René Lacoste (el famoso mosquetero francés), y Alain Zanco, famoso fabricante artesano de esquís, y quien la hace totalmente a mano.

 

Eso sí, esta raqueta no sale a la venta hasta el próximo abril. Ya no queda tanto. Pero según se mire, porque valdrá alrededor de 600 euros, así que quizás preferíamos algo más de tiempo para poder ahorrar y hacernos con este capricho del que solamente se sacarán unas 650 unidades.

 

Nuevos aires de la Gira Dorada

NADAL
Por Jorge Ducci

La altura de Quito está en el mapa del mundo del tenis esta semana como el nuevo miembro de la Gira Dorada, en reemplazo de uno de los eventos con más tradición de la región, el de Viña del Mar, cuya vida llegó a su fin tras la edición 2014 por falta de recursos.

 

El desafío es grande para Ecuador, con la presión de demostrar que el tenis en el país es respetado y seguido, y que pueden romper con el karma de los torneos en esta región, donde si no hay tenistas locales destacados, el brillo decae notoriamente y las tribunas están semivacías.

 

En esto poco importa el nivel mismo del torneo; no importa demasiado que sólo haya un Top 30 en el cuadro principal y que el corte haya sido en el No. 152 del mundo... Si va gente al torneo, los sponsors aparecerán y se ganará su lugar de forma permanente.

 

Pero Quito no es la única novedad de la gira en 2015. En Buenos Aires vieron con horror cuando les cambiaron la fecha y los pusieron a competir en la misma semana con dos torneos 500 (Acapulco y Dubai) pero la presencia de Rafael Nadal (que generó tantas críticas el año pasado por bajarse a última hora) será suficiente para revolucionar la capital argentina y darle el glamour esperado.

 

El debut de Rafa en la Gira Dorada será en Rio de Janeiro, donde defiende el título, por lo que su retorno a estas tierras como una super estrella, que comenzó a darse en Viña del Mar 2013, sigue consolidándose para sostener el interés por nuestros torneos que de otra forma pasarían a segundo plano en un calendario con demasiada competencia.

 

Sin duda que la gira extrañará a Viña del Mar, pero será interesante ver cómo los cambios de calendario en 2015 le dan un nuevo aire a esta parte de la temporada, que busca subsistir a toda costa.

 

Vilas: 40 años no es nada

Vilas

 

La letra original del tango "Volver" de Carlos Gardel habla de que 20 años no es nada, pero en este caso, a Guillermo Vilas bien le viene multiplicarlo por dos.


La ATP reconoció que existe la posibilidad de que hubiesen errado los cálculos y que el Zurdo de las Pampas, según los números el mejor jugador sobre tierra batida de todos los tiempos hasta la aparición de Rafael Nadal, haya sido número uno del mundo. La rectificación vendría a producirse... 40 años después.


Como dicen que Dios es un guionista, Marcelo Ríos se convirtió el primer latinoamericano en llegar al número uno del mundo, el 27 de marzo de 1998, justo una semana antes del duelo de Copa Davis entre Argentina y Chile. Y al llegar a Buenos Aires, lo primero que le preguntaron al Chino fue: "¿Marcelo, sos número uno del mundo, pero aún te falta mucho para equiparar a Guillermo Vilas?".


El santiaguino respiró hondo y les respondió: "¿Vilas? Estuve revisando la lista de los número uno del mundo y ese nombre no aparece". Durante mucho tiempo, Ríos fue el tipo que los argentinos más odiaron.


Cuesta entender cómo un tipo que ganó 929 partidos en su carrera y 62 títulos, 47 de ellos en polvo de ladrillo, y que en la temporada 1977 obtuvo 16 trofeos, incluídos Roland Garros y el US Open, no haya sido número uno del mundo. Es sencillamente imposible.


Si la WTA fue capaz de corregir un error con 31 años de retraso con la australiana Evonne Goolagong, bueno sería que la ATP hiciese lo mismo con el Gran Willy. Aunque sean 40 años después.

Djokovic iguala a Ivan Lendl, Andre Agassi y Jimmy Connors

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Novak Djokovic sumó su octavo título de Grand Slam y el quinto Abierto de Australia, récord en la Era Open por delante de los cuatro de Agassi y Federer, y sólo superado por los seis del local Roy Emerson. Nole superó a Murray con rotundidad: 7-6 (5), 6-7 (4), 6-3 y 6-0. La mentalidad volvió a marcar grandes diferencias entre ambos.

 

Melbourne Park sigue siendo un lugar talismán para Nole, que se convierte en imbatible allí una vez supera los cuartos de final. Lo sufrieron en su día Tsonga (2008) y el propio Nadal (2012), pero si alguien lo sabe bien es Andy Murray, que ha perdido allí frente a Djokovic en cuatro ocasiones, tres de ellas en finales (2011, 2013 y 2015).


 

A pesar de sumar su sexta derrota en una final de Grand Slam (cuatro en Australia, una en Wimbledon y otra en el US Open), Murray suma 1.000 valiosos puntos que le permiten subir hasta la cuarta posición, volviendo a reunir así a los ‘cuatro fantásticos’ de la última década en las primeras posiciones del ranking ATP. Entre los cuatro suman 41 majors y 27 finales. En estos años, sólo Del Potro, Wawrinka y Cilic han podido arrebatarles un grande por cabeza.

 

Con su récord en Australia, Djokovic se reafirma como el mejor tenista del momento e iguala a tres grandes leyendas de la raqueta: Connors, Lendl y Agassi. A los tres los hará pequeños si mantiene su determinación y confianza. A sus 27 años va sobrado de físico y le queda mucho tenis en su raqueta como para conseguirlo. Y por delante ya sólo tiene a Borg (11), Sampras (14), Nadal (14) y Federer (17). Palabras mayores, sí... Pero para el chacal nada es imposible. ¿Vosotros qué opináis? ¿Alcanzará o superará a alguno de los cuatro de cabeza?


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