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Nadal, Patrimonio de la Humanidad

Nadal celebra un punto frente a Muller

Tomás de Cos

Rafael Nadal perdió en Wimbledon pero volvió a emocionarnos a todos. El pulso acelerado, las manos frías y sudorosas, la mirada clavada en la pantalla, los gritos de ánimo con cada punto importante ganado, las exclamaciones de fastidio con cada bola fallada o golpe ganador de Muller, los movimientos corporales incontrolados durante el juego… son algunas de las sensaciones familiares que provoca el balear en los aficionados al deporte.

La identificación con Rafa es absoluta. Todos queremos ser Nadal. En la victoria o en la derrota, a las que el zurdo de oro afronta de la misma manera, como reza el verso del poema de Rudyard Kipling presente en la antesala de la Centre Court (en la que el tío Toni lamentó no jugar ayer): “If you can meet with triumph and disaster, and treat those two imposters just the same”. Su forma de entender la competición son aplicables a cualquier otro orden de la vida.

Para definir a Nadal no bastan sus estadísticas demoledoras, ni su talento natural, ni sus 15 títulos de Grand Slam (1 Abierto de Australia, 10 Roland Garros, 2 Wimbledon y 2 US Open), ni sus medallas olímpicas, ni sus cinco finales en la meca del tenis… sino una carrera cimentada en partidos épicos, con una carga emocional descomunal. De los que dejan huella en la memoria. La de ayer una hazaña truncada que pertenece también a esa categoría.

Nadal no solo gana casi siempre, sino que transmite emociones, valores y traspasa las pantallas con cada golpe, con cada gesto, con cada gota de sudor. Se mete en la piel de quien lo ve jugar, con independencia de su origen o nacionalidad. 14,7 millones en Facebook, 13,1 millones en Twitter y 3,3 millones en Instagram no pueden estar equivocados. Rafa Nadal es Patrimonio de la Humanidad.

Los viejos rockeros del tenis, en la cima

Por Marta R. Peleteiro / @MPeleteiro_AS

En esta semana en la que da comienzo lo mejor de Wimbledon, la clasificación del lunes de la ATP nos deja dos datos muy curiosos: los cinco primeros tenistas del ranking ya han cumplido los treinta años (Andy Murray tiene 30 como Novak Djokovic, uno más para Rafael Nadal, 32 para Stan Wawrinka y 35 hasta agosto para Roger Federer), y del top-50 el 44 por ciento ya ha sumado las tres décadas, un total de 22 raquetas.

Parece que las carreras de los tenistas son cada vez más largas, pero sin dejar de tener éxito. Sin ir más lejos, los dos primeros majors de la temporada se los han repartido Federer (Australia) y Nadal (Roland Garros). Y el helvético sumó también dos Masters 1000 (Indian Wells y Miami) antes de saltarse la tierra, y viene de coronarse en Halle. En la hierba de Londres, pese al tropiezo de Wimbledon, triunfó hace una semana otro de su quinta, Feliciano López, al ganar el título más grande de su carrera: Queen’s. Y el balear, además de su décima corona en París, este año ha triunfado también en Barcelona, Montecarlo y Madrid. Alexander Zverev fue el toque de frescura y novedad al imponerse en Roma. Tenis30

Hemos preguntado a Roberto Carretero, Dudu Duarte y Albert Costa las claves de por qué los tenistas siguen siendo tan competitivos pese a ir sumando años y parecen tenerlo claro: coinciden en la influencia de los avances a nivel de preparación y recuperación, y también en la madurez.

Para Carretero todo pasa por el trabajo físico, la prevención de lesiones y la alimentación. “Antes se trabajaba de una forma y ahora se hace de otra, y esto alarga la vida deportiva, no solamente en el deporte, sino que nuestra esperanza de vida es también mayor. Ahora los tenistas cuentan con médicos, fisioterapeutas, osteópatas…, y todo esto ha evolucionado mucho. Te cubres antes de los problemas”.

Eduardo Dudu Duarte está de acuerdo: “Lo que ha evolucionado muchísimo en el deporte en general es la parte de médicos, fisios, formas de entrenamiento y recuperación de lesiones. Eso ha cambiado una barbaridad. En los últimos diez años ha habido una revolución. Terminan un partido y se meten en agua fría, les hacen acupuntura… Relevo va a haber porque tarde o temprano se caen. Federer no puede aguantar mucho más. Está ahí porque ha renunciado a toda la tierra. Antes algo así era impensable y se lo respetan porque él dice que no le viene bien a su físico”. Y apunta también, al hilo de lo que ha hecho Federer esta temporada al saltarse la tierra, que los jugadores antes participaban en muchísimos torneos y ahora los seleccionan.

Tanto Carretero como Costa coinciden asimismo en la importancia de que los tenistas lleguen a la madurez para enfrentarse mejor a los partidos y con más experiencia. “Un chaval de veinte años está más verde, tiene menos resistencia, menos fuerza…, es menos hombre, así que si eres maduro no le dejas llegar arriba. Antes te hacías más viejo antes y los chavales se colaban más rápido en lo alto. A nivel mental es más fácil que te vaya mejor con 28-33 años que con veinte porque eres un hombre. Uno de veinte es un niñato con mucho dinero y mucha tontería, y es muy complicado llegar arriba así. Por eso, si eres capaz de estirar tu poderío físico hasta por encima de los treinta, estarás mejor y más capacitado para tener buenos resultados”, dice Carretero. Para Alberto Costa, a los jóvenes les cuesta más madurar. “En los noventa un jugador se metía en el top-100 con dieciocho o 19 años, ahora eso se alarga incluso a los veintitrés. Su carrera empieza más tarde, pero también es más larga, porque a día de hoy hay más servicios médicos y preparadores físicos. Se cuidan más”.

En cuanto a las primeras raquetas, Carretero opina: “Creo que ha salido una camada de jugadores que se han picado entre ellos, y eso hace también que se cuiden más y tengan más ambición. A lo mejor antes conseguías resultados y ya con eso te valía, y tampoco quiere decir que dentro de unos años siga siendo igual. Pero esta hornada tiene tendencia a alargar las carreras. A Rafa le veo en el mejor momento de su carrera, y Federer se está reinventando. Las claves están ahí, en que se han picado”. Y Dudu hace una divertida comparación entre Federer y Johan Cruyff: “Cuando veías a Johan Cruyff entrenar al Barcelona, con sus años, sus Chupa Chups y fumando, y tiraba alguna falta, seguía siendo espectacular, porque el talento nunca se pierde. Y Federer no lo va a perder nunca”.

Costa concluye que es una generación única. “Es la mejor que ha existido. Sobre todo Federer y Nadal. Junto con Djokovic y Murray, y también Wawrinka, han marcado una época”.

Sobre el éxito de Feliciano López, Carretero apunta que es un jugador al que le han respetado las lesiones, que disfruta de este deporte y sigue teniendo ambición. “Mientras el cuerpo aguante, la mente puede aguantar. Se está mejor siendo tenista y viajando y ganando dinero que en la playa sin hacer nada. Para eso ya habrá muchos años. Feli a nivel mental está mejor con treinta y cinco que con veinticuatro, es más maduro. Y sabe controlar la presión, algo de lo que antes no era capaz”. Dudu está de acuerdo: “Feli lleva ahí toda la vida, entre los treinta primeros del mundo, pero ahora quizás es más maduro. Antes era más niño, más inmaduro. No le llega tarde el éxito, sino cuando ha madurado. La cabeza que él tenía no le dejaba jugar bien, igual que a Verdasco”.

Roger, natürlich!

Federerbuena

Por Marta R. Peleteiro / @MPeleteiro_AS

Todos los años se hace una lista con los nombres para los potenciales huracanes que habrá sobre la Tierra. Estos empiezan por cada una de las letras del abecedario y se alternan entre los de hombre y mujer. Pues bien, al que pasó hoy por Alemania le tocaba la R de Roger. Con 6-1 y 6-3, sin llegar a la hora de duración, Federer barrió al cada vez menos promesa (porque es más una realidad) Alexander Zverev en la final de Halle, el Gerry Weber Open.

El suizo fue más Federer que nunca, se inventó golpes hasta casi llegar a la humillación de un rival que puso todo su empeño pero el de Basilea se encargó de poner el tenis. Zverev no pudo jugar más que a lo que le dejaron, pero no bajó los brazos nunca pese a la desesperación, luchando bolas hasta verse por los suelos en una superficie donde correr a las dejadas no resulta igual de sencillo.

Aunque para Federer sí parecía todo fácil hoy. De hecho, jugó muy por encima del nivel mostrado en el resto del torneo. Y con la victoria de hoy suma ya nueve en Halle, el torneo donde más veces ha levantado el trofeo: neunmal Federer, que dirían los germanos. Y siendo su campeón más veterano, con 35 años.

Suma y sigue. Porque con el de este domingo cuenta ya 92 títulos en sus vitrinas, el 16º en hierba y el cuarto de un año que parece estar siendo mágico para el de Basilea, el del reencuentro con su mejor tenis después de las lesiones y descansando de la superficie donde menos bien lo hace.

Ya hay ganas de que llegue Wimbledon, donde los seguidores de su tenis desearán verle levantar el octavo grande sobre la hierba londinense, para así superar a Pete Sampras en ese major, a quien iguala con siete triunfos, y hacerse con el 19º para aumentar su cuenta. Por el momento, está a solo dos torneos más de empatar a Lendl, que tiene 94, y todavía algo lejos de alcanzar los 109 de Connors, aunque él dice que espera alargar su carrera lo máximo posible. Todos aquellos que lo admirados tenemos la misma ilusión.

Un tenista sin gracia

Nastase
Por Leopoldo Iturra

La ausencia de ídolos en los tiempos en que el marketing deportivo estaba en ciernes les dio una categoría especial y un sinnúmero de privilegios a algunos tenistas. Dueños de un carisma desconocido hasta ese momento, se les tildó de díscolos o “locos lindos”, cuando lo que simplemente eran unos mal educados.
 
Allí estaban Ilie Nastase y John McEnroe, entre varios más. Tipos que jugaban con estadios repletos de espectadores ávidos por ver jugadas mágicas que surgían espontáneamente desde sus prodigiosas muñecas y que le daban al tenis la popularidad que por muchos años anduvo buscando.
 
La pregunta es: ¿qué pasa con esos niños terribles cuando dejan de ser los protagonistas del show?
 
Algunos, como McEnroe, se reinventan y pasan a convertirse en tipos serios. Dura tarea, porque el McEnroe comentarista proyecta análisis, imparcialidad y ecuanimidad.
 
Pareciera no calzar la figura del energúmeno que rompía raquetas y garabateaba a los umpires con el del tipo que años después se veía por la televisión vestido de traje y corbata diciendo de qué se trata el tenis, enseñando cómo se juega y explicando por qué el campeón del torneo fue mejor que los demás.
 
Nastase, el gran ídolo deportivo de Rumanía de la Guerra Fría junto con la gimnasta Nadia Comaneci, tuvo un crédito enorme para hacer lo que se le diera la regalada gana. Total, era ídolo. Pero la línea de sobregiro parece que se le está agotando.
 
El ex campeón de Roland Garros 1973 hizo noticia hace poco por ser expulsado de Wimbledon. Una salida de madre en un partido por la Fed Cup ante Gran Bretaña le costó muy cara. A Ilie siempre le costó regular el carácter, pero tratar como “zorras de mierda” a la tenista Johana Konta y la capitana Anne Keothavong, no es algo fácil de explicar y mucho menos de perdonar.
 
El tino tampoco es un don en él, especialmente cuando quiso hacer un chiste sobre el futuro hijo de Serena Williams: “A ver de qué color es el niño ¿café con leche?". La alusión era a la pareja de Serena, quien es de raza blanca.
 
Nastase, quien sigue pensando que es un ídolo intocable, se ha dado un porrazo de aquellos y, aparte de Wimbledon, ha sido expulsado también de Roland Garros, el torneo donde un par de veces lo invitaron a entregar la copa de los mosqueteros al campeón y donde hoy le cierran la puerta en las narices.
 
¿En qué pensará Nastase? La confusión debe ser total en su cabeza. Si toda la vida le celebraron sus excentricidades y desmadres, ¿por qué hoy no?...
 
Ojalá que alguien ayude a este pobre hombre y le explique que los tiempos han cambiado. Y que el fin ya no justifica los medios.

Andy Murray rememora su pasado en Barcelona

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El número 1 del mundo de la ATP, Andy Murray, visitó esta semana la Academia Sánchez-Casal, donde inauguró una pista que lleva su nombre y donde recibió un homenaje de parte de todos los alumnos y staff.

Murray, que llegó a Barcelona con 14 años y estuvo en la Academia Sánchez-Casal por dos temporadas, compitió en torneos ITF y cuatro años después logró situarse entre los 400 de la ATP, vivió una jornada muy emotiva recordando momentos y anécdotas.

El número 1 del mundo, que participa esta semana en el torneo Barcelona Open Banc Sabadell, 65º Torneo Conde Godó, ya dijo en su presentación en el torneo: “Barcelona ha tenido un significado muy importante en mi vida”, y lo volvió a destacar en la Academia Sánchez-Casal.

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Andy Murray durante su etapa en Sánchez-Casal

El escocés Andy Murray se formó tenísticamente y dio el paso de jugador junior a profesional en Barcelona en su estancia en la Academia Sánchez-Casal.

El joven llegó a Barcelona con 14 años, iniciándose en torneos menores, después en ITF y cuatro años después, ya con 18, había logrado situarse entre los 400 de la ATP tras una estancia en la que se forjó como jugador y se consolidó como persona en una experiencia importante al vivir alejado de su país natal.

Con una “buena mano”, talento innato, ese chico adolescente pronto empezó a curtirse en torneos nacionales e internacionales y llevó la progresión lógica después en ITF pero más rápida de lo habitual, ya que por aquel entonces podía poner en apuros a jugadores expertos como Carlos Moyá.

De su estancia en Barcelona guarda buenos compañeros y amigos como Daniel Vallverdú, que ha sido su entrenador, y Carlos Mier. Murray 2

Tipsarevic tira con bala

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Por Marta R. Peleteiro / MPeleteiro_AS

Janko Tipsarevic dio una entrevista al medio SportKlub en la que no se cortó un pelo a la hora de hablar de la situación del tenis, del dopaje y de algunos de sus rivales en las pistas. Con sus palabras, el serbio no va a dejar indiferente a nadie.

Acerca del profesionalismo de algunos jugadores, se refirió a los hábitos de David Ferrer y de Rafa Nadal. Del alicantino manifestó que fumaba: "Antes de nuestro partido en la Copa Masters de Londres, en el baño estaba con un cigarrillo en la boca". Por su parte, del manacorí, del que dice que es su inspiración, afirma que "se bebía casi tres litros de Coca-Cola al día y comía un tarro de Nutella".Y añade: "Es cierto que hay cosas que no son las mejores para un atleta, nunca habría entrenado a una persona que fuma o bebe, pero cada uno tiene su propio camino. Ferrer, por ejemplo, lo compensa cada vez que se entrena durante todo el día y todos los días". Para él en este sentido la llegada de nuevos jugadores está haciendo que mejoren estas costumbres en el circuito, ya que los jóvenes obligan a aquellos de más edad a ser más exigentes con sus cuidados. Según Tipsarevic no tiene mucho sentido contar con un preparador o un fisioterapeuta y después no cuidarse.

Tipsarevic explica que el primer tenista que empezó a preocuparse por su estado físico de forma más profesional fue Ivan Lendl. "Estableció por primera vez el sistema exacto de cómo comer y cómo entrenar, se entrenaba periódicamente, comía exactamente ciertos alimentos. El énfasis está en equilibrio". Además, destaca la importancia que tiene la carrera dentro del tenis, y critica que algunos tenistas la descuiden mientras entrenan "con un teléfono en la mano y subiendo fotos a Instagram".

Sobre sus favoritos del circuito, Janko apuntó también varios nombres. "Me gusta especialmente Kei Nishikori, es increíble que con un servicio tan pobre le resulte tan fácil ganar partidos. Pero es propenso a las lesiones". De Dominic Thiem dice que es "un fenómeno", aunque para su gusto juega demasiados torneos. De la nueva generación destaca a Nick Kyrgios y a Alexander Zverev, de quien apunta: "Creo que va a ser el próximo número uno porque es un jugador de tenis completo". Para él los aficionados pueden rebajar sus expectativas por el miedo a que no acabe de moverse bien sobre la pista por su altura, pero para ello da el ejemplo del buen hacer de Berdych.

Por otro lado, resta mérito al gran comienzo de temporada que ha hecho Roger Federer: "Federer es un gran campeón, pero una de las razones por las que ahora se encuentra en esta posición es porque ni Djokovic ni Murray están en su más alto nivel". Asimismo, no cree que este Federer tuviese oportunidades con el Djokovic del año pasado. "No digo esto porque Nole sea mi amigo, realmente creo que es así. Considero que Ivan Ljubicic le ha ayudado mucho a mejorar el revés, es el mejor de su carrera". Además, explica que el Abierto de Australia, donde se impuso el suizo a comienzos de año, "fue el más rápido hasta el momento". Para él, Federer está a este nivel porque está jugando con una motivación: volver a ser el número uno.

En cuanto al dopaje en tenis, Tipsarevic es tajante. "Los controles son los adecuados, lo sé por mí mismo. Vinieron a mi casa y van a cualquier lugar. Creo que la historia con el dopaje en el tenis es exagerada, lo puede haber pero en una escala muy pequeña. Los mejores jugadores de tenis no se dopan, estoy seguro". Para él sería poner en peligro una reputación muy importante de la que dependen grandes ingresos. Tampoco cree que se oculten los casos, considera que si alguien es cazado sale a la luz.

 

Sobre Federer y su 91º título ya no hay nada que decir

Roger Federer
Por Marta R. Peleteiro / MPeleteiro_AS

Llevaba unos días pensando en que quería escribir una entrada después de que Roger Federer conquistase un nuevo Masters 1000, en Miami, nada más y nada menos que el vigesimosexto ya de su carrera, su título 91º de la ATP. Pero ¿qué es lo que queda por decir de este tenista? Estuve incluso tentada con titular la entrada con algo como “Federer me ha dejado sin palabras” y mandarla en blanco, sin más. Y es que poco más se puede contar del suizo.

El pasado domingo volvió a ser mágico para los que disfrutamos de ese deporte. No sé vosotros, pero yo cada vez que hay un partido de esos buenos, como un Federer-Nadal, ya me despierto como con un cierto cosquilleo en el cuerpo, con ganas de verlo. Me recuerda a esa sensación que tenía de pequeña el día de la semana que sabía que iban a poner mi serie favorita, o incluso cuando escuchaba ya la música de la cabecera de esta. Yo, que soy una gran fan de Oasis, lo comparo con cuando voy en el coche con la radio puesta y de repente escucho los primeros acordes de “Don’t look back in anger”. Es la confirmación de que los siguientes serán unos minutos bonitos.

Quizá me haya ido por la música, por las sensaciones, porque realmente, como decía al principio, no sé qué contar. Podría hablar de que ya acercándose a los 36 años sigue batiendo récords, de que es el jugador con más majors, de que es el de más edad en ganar un grande, de su gran ratio de victorias-derrotas de este año (solamente ha perdido un encuentro), de la cantidad de puntos que ya ha hecho en la carrera para las finales de Londres, de ese revés casi perfecto del que hemos descubierto que tenía incluso margen de mejora… Pero la verdad es que hoy escribo con el corazón, con la alegría de estar volviendo a ver tenis del bueno, o al menos del que se disfruta al otro lado del televisor, a recuperar la ilusión por dos tenistas a los que casi habíamos jubilado, como son el suizo y el manacorí.

Me centro en Federer porque es quien se está llevando todas las ovaciones, y también los títulos. Quizá ya no tenemos esa sensación de que flota sobre la pista como pasaba hace una década, pero ¿quién se esperaba vivir lo que estamos viviendo ahora? Dice que lo más seguro es que ya no vuelva a jugar hasta Roland Garros, previsiblemente se va a saltar el resto de la temporada de tierra. Pero el verano, y con él, Wimbledon, está ya a la vuelta de la esquina. Así que poco más queda por decir, que siga la fiesta.

Mientras, tenemos la Davis esta semana. ¿Qué opináis por cierto de la espantada española? ¿Estáis en decepcionados con lo que ha ocurrido o, por el contrario, lo veis justificado?

 

Cuando el 'abuelo' va dando exhibiciones por el mundo

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Por Juan López Córcoles

Open de Australia, Indian Wells… ¿Miami? En el programa de esta semana analizamos el fenómeno protagonizado por Roger Federer en 2017. Con 35 años y siete meses solo ha perdido un partido esta temporada y es el primero de la carrera de campeones con mucha diferencia. ¿Por qué está ocurriendo esto? Lo analizamos en Punto, SER y Partido con la ayuda de Tomás de Cos y Miguel Ángel Zubiarrain. Intentamos descubrir si le durará la pila para toda el curso.

El otro tenis corre a cargo de José Izquierdo, con el que hacemos un rápido repaso por el circuito de dobles y la 'next gen', que tiene muchísima presencia en Miami. La victoria de Shapovalov en Drummondville le sirve al canadiense para restañar las heridas tras su pelotazo al juez de silla en la Davis.

Forever Federer

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Por Marta R. Peleteiro / MPeleteiro_AS

Un eterno Roger Federer se llevó el duelo entre suizos, ante su compatriota Stan Wawrinka. Se llevó el choque entre los dos reveses más hermosos del circuito. Se llevó la segunda gran final del año, Indian Wells, tras haber sumado también el primer Grand Slam, Australia, y nada menos que ante Rafael Nadal. Se llevó también un nuevo récord, el del tenista de mayor edad en sumar un masters 1.000 (cetro que tenía Agassi). Y cinco tronos de California, cifra en la que empata con Novak Djokovic. Y viendo que para Miami ya son baja el serbio y Andy Murray, sus opciones se seguir sumando un nuevo trofeo tras este, el nonagésimo, crecen de forma exponencial.

Federer, ese tenista al que muchos daban ya por perdido, por jubilado, parece estar jugando como hace una década, cuando su hegemonía en el circuito era prácticamente indiscutible. Cuando conquistaba con un tenis que hacía creer fácil lo más complicado. Que parecía que le brotaba. Que te hacía pensar que sería muy complicado que algún día llegase a ser un buen entrenador, ya que era puro talento. El partido ante Wawrinka fue algo más disputado, pero los anteriores en este torneo parecieron casi un paseo, incluidos los octavos ante un rival de altura como Nadal.

Por edad debemos pensar que este momento de gloria es una rediviva que no durará mucho en el tiempo, pero lo cierto es que por juego nos podríamos hacer ilusiones. En su mente seguramente esté acortar el calendario para poder intentar una vez más superar los siete Wimbledon de Pete Sampras, esa espinita que le queda junto con el oro en singles en los Juegos Olímpicos.

Mientras, para los fans del expreso suizo los datos con los que ha comenzado esta temporada son al menos un aliciente para seguir comprando entradas y viendo sus partidos. Hace un lustro él mismo reconocía que mucha gente que acudía a sus partidos ya lo hacía únicamente por miedo a que fuese una de las pocas ocasiones que quedasen para estar en directo en uno. Quién se iba a imaginar lo que estamos viendo este 2017. Ni él. “Esto no formaba parte del plan”, reconoció.

Sin ir más lejos, este estado de gracia le ha llevado a poner la directa para la carrera a las finales de Londres, para donde tenistas como Djokovic o Murray no están siquiera en la cola de momento. Y con cuatro títulos ATP más ya habría alcanzado a Ivan Lendl y se acercaría más al siguiente y primero en la lista de este récord, Jimmy Connors.

El fuego y el hielo

Por Leopoldo Iturra

Nick Kyrgios lo relató. "En el primer juego que le quebré el servicio le grité "¡Vamos!", muy fuerte, para que supiera que le competiría cada punto ese día". Se refería al 6 de mayo de 2015, cuando se enfrentó por primera y única vez con Roger Federer. El escenario no podía tener mejor nombre para un choque así: la Caja Mágica.

Aquella vez en Madrid, el tenista greco-malayo que se pasea por el mundo con pasaporte australiano e intimidando a todos con un poderosísimo servicio, le arrebató el triunfo de las manos al suizo. Y lo hizo con épica: salvando dos puntos de partido.

Muchas cosas han pasado desde aquella vez y antes de que se enfrenten por los cuartos de final del BNP Paribas Open en Indian Wells.

Roger estuvo seis meses fuera por lesión. Regresó para acrecentar aún más su leyenda. De paso, casi sin querer, le obsequió al tenis un argumento sólido para expandir su magia y popularidad al sumar su 18° título de Grand Slam en esa final de novela contra Rafa Nadal, en el último Abierto de Australia.

Nick se ha encargado de perfeccionar aún más su excelente servicio, mejorar su juego en todos los aspectos y seguir siendo díscolo y locuaz. Entremedio, despachó en torneos seguidos -Acapulco e Indian Wells- a Novak Djokovic e igualó el registro de su compatriota Lleyton Hewitt: vencer a Federer, Nadal y Djokovic la primera vez que los enfrentó.

El duelo del viernes en Indian Wells puede, con el correr del tiempo, convertirse en un partido de culto. El mejor de todos los tiempos que se empecina en demostrar que tiene gasolina para rato, y el talento emergente que no pasa inadvertido. El tipo que amas u odias, pero que siempre respetas. Y que, era que no, está hambriento de gloria.

Será el duelo entre un suizo que busca con una raqueta lograr la perfección que tienen los relojes que fabrican en su país, y la explosividad de un joven irreverente, hambriento de triunfos y gloria para una Australia llena de historia tenística, pero falta de festejos en los últimos años.

Un amigo escribió en Facebook: "Si Kyrgios frena la locura, será el próximo número uno del mundo". Quizás esa locura sea la que lo tome de la mano para conducirlo directamente a la gloria.

Federer arrolla a Nadal y Djokovic se ve superado por Kyrgios

Federer
Por Marta R. Peleteiro

Noche entretenida en el Masters 1.000 de Indian Wells. Nick Kyrgios sacó su mejor tenis ante un Novak Djokovic que parece hacer gala de eso de que dijo hace poco de que este deporte ya no era su prioridad. El campeón de los últimos tres años en este torneo se quedó sin ideas y casi sin ganas ante el australiano, que se mostró más que inspirado para pasar de ronda y medirse en cuartos de final ante Roger Federer, quien dio una lección de una hora ante un errático Rafael Nadal.

Kyrgios demostró que está en un gran estado de forma al apear de nuevo al número dos del mundo por 6-4 y 7-6 (3). Ya lo había hecho en Acapulco hace apenas dos semanas y aquí volvió a desesperar al serbio, quien dio muestras de enfado por la falta de soluciones a los cañonazos que se le venían encima. Una exhibición del tenista de Camberra que duró casi dos horas y que puso fin a la estupenda racha de Nole en Indian Wells, donde acumulaba 19 partidos sin perder. No hubo parecido alguno con el juego del día anterior frente al argentino Juan Martín del Potro.

Esta victoria le vale al australiano para pasar a cuartos de final de este torneo, donde le espera un inspiradísimo Roger Federer que dejó al público con la boca abierta al imponer un vertiginoso ritmo al partido que se reflejaba en la cara de Nadal al final del mismo cuando decidió no pedir el ojo del halcón para la dudosa última bola con la que se cerró el choque.

Un partido que quizás llegaba demasiado pronto para ambos desde la final de Australia pero del que siempre el espectador disfruta, más después de la última temporada tan corta para ambos. En este caso el aficionado pudo gozar con los winners del helvético. Con un juego letal, Federer arrolló a Nadal por 6-2 y 6-3, sin perder el control sobre el encuentro y sin bajar de revoluciones en ningún momento. El revés cruzado y su servicio fueron sus mejores armas de principio a fin, sin dejar que el manacorí llevase la batuta.

La increíble historia del partido repetido

Blog

Por Leopoldo Iturra
 
Se ha dado varias veces en el tenis que un partido dure dos días. Generalmente por la Copa Davis, cuando los cinco sets no se concretan antes de que oscurezca. O en Wimbledon, por la lluvia o por batallas épicas como la de John Isner y Nicolas Mahut, que duró tres días.
 
¿Que un partido se repita dos días seguidos? Casi nunca. Casi, porque ocurrió este jueves en el BNP Paribas Open, en Indian Wells.
 
El miércoles se enfrentaban por la ronda final de las clasificaciones del primer Masters 1000 de la temporada el japonés Yoshihito Nishioka y el sueco de origen etíope, Elias Ymer. Ganó Ymer por 6-3, 6-1. Con eso, Nishioka tenía que empacar y regresar a casa. Pero el veterano francés Julien Benneteau no pudo presentar a jugarse por problemas estomacales y dejó un cupo en el main draw. Corrió la lista y Nishioka entró al cuadro final como lucky loser. El cupo del perdedor afortunado quedó emparejado con un jugador proveviente de las clasificaciones. ¿Adivine con quién le tocó?
 
El azar hizo que Nishioka e Ymer volvieran a jugar al día siguiente en las pistas del oasis californiano en medio del desierto de Coachella. Fue así como el jueves, el nipón no podía desaprovechar la maravillosa oportunidad de tomarse el desquite. Y lo hizo con una victoria por 6-4, 6-1, en una hora y 48 minutos.
 
El efecto de esta inusual situación condicionó el juego. "El primer día no estaba bien, lento mentalmente. No podía luchar", dijo Nishioka.
 
Al día siguiente todo cambió. "No podía volver a perder con él", explicó el japonés. "Tenía que vengarme. Me enfoqué en cómo ganarle. Peleé desde el primer punto y jamás perdí esa mentalidad. Seguí luchando. Vi que era duro para él. Y gané".
 
El tenis siempre da revanchas, pero nunca antes fueron tan rápidas.

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El enésimo duelo inolvidable

Federer y Nadal posan en la entrega de premios junto a Rod Laver

Juan López Córcoles, editor de Punto, SER y partido

Fue la final soñada por muchos, la vuelta a la década pasada. Federer tumbó a Nadal en un partido épico en el que siempre tuvo la iniciativa. Siempre salvo en el último set, cuando Roger fue capaz de ser mejor que Nadal también en el plano mental. Aquí os dejo el audio de la tertulia del último 'Punto, SER y Partido', en el que analizamos el partido en sus diversas dimensiones y la influencia que pudo tener en la rivalidad histórica entre ambos, con Tomás de Cos y Fernando Murciego.

Roger Federer se reencuentra y agranda su leyenda en Australia

Federer besa el trofeo Norman Brookes tras ganar su quinto Abierto de Australia

Tomás de Cos

Tras seis meses sin competir por una lesión de rodilla, Roger Federer volvió a tocar el cielo en Melbourne Park. Ante su enemigo íntimo, Rafael Nadal, y en el enésimo duelo épico entre ambos, alzó de nuevo la copa Norman Brookes tras celebrar el triunfo entre lágrimas. Su decimoctavo grand slam, catorce años después del primero (Wimbledon 2003), casi cinco del último (Wimbledon 2012) y cumplidos ya los 35 años, subraya su condición de tenista más grande de todos los tiempos. Es el único con cinco títulos en tres de los cuatro majors: Australia, Wimbledon y Estados Unidos.

El gran clásico del tenis de todos los tiempos, que parecía ya enterrado, volvió a ser un regalo para el tenis que disfrutaron y comentaron millones de personas pegadas al televisor. Después de tantos años de una rivalidad impecable, en la que Roger y Rafa se hicieron mejores mutuamente, es imposible ser seguidor únicamente de uno de los dos. La épica, la poesía y la plasticidad de sus golpes y movimientos volvieron a dejarnos boquiabiertos en numerosas momentos del encuentro. Los viejos rockeros nunca mueren. El ‘big four’ vuelve a serlo.

Federer ganó porque también tiró de táctica, esa que durante tantos años ignoró, para remontar un quinto set que parecía tener perdido pese a haber llevado el peso del encuentro casi desde el inicio. La historia tantas veces repetida se truncó porque decidió morir matando, sin especular, siguiendo un plan de juego en el que quedaban fuera todos los puntos resueltos en más de 4 o 5 golpes. En definitiva, por ser fiel a su don natural, apoyarse en una potencia renovada (fruto del cambio de raqueta) y un servicio con precisión de cirujano vascular. La hazaña tiene mérito, enfrente estaba una gran versión de su bestia negra.

La historia esperaba a Serena

Serena
Por Marta R. Peleteiro / @MPeleteiro_AS

Hace unos meses estuve viendo un documental sobre Serena Williams. Narraba la historia de esta tenista mientras compartían con ella la temporada en que buscaba el Grand Slam en el mismo año. Bueno, todos sabéis cómo acabó. Faltó el US Open y se apartó durante un tiempo. Es normal que estuviese dolida o decepcionada consigo misma. Pero lo que más me llamó la atención de ese documental era un discurso que daba ella en un evento en el que venía a decir que cuanto más abajo la viesen más fuerza tendría ella para levantarse, y que cuanto más le dijesen que no podía más lucharía ella por hacerlo realidad.

Lo que hoy vimos ante Venus Williams no fue una pelea de tenis al uso. Era un partido entre hermanas, dos hermanas de sangre pero también dos mejores amigas. Sin embargo durante toda su carrera sí ha luchado por demostrar que podía. Ha plantado cara al racismo, ha luchado por los derechos de los negros con sus declaraciones así como también por los de las mujeres. Ha aguantado las críticas sobre su cuerpo aprendiendo a quererlo como es. Y además ha luchado por ser la tenista número uno incluso cuando todos trataban de buscarle un relevo.

Hoy, Serena Williams, con 35 años y cuatro meses, ha ganado el Abierto de Australia, a la sazón, su vigesimotercer grande, lo que hace que supere a Steffi Graf (22), la tenista que más majors acumulaba en la Era Abierta. Y se queda a uno de Margaret Court (24), que comenzó en la época amateur. Pero no solamente eso, sino que también ha recuperado el número uno de la clasificación WTA, la tenista de mayor edad en ocupar esa posición, igual que la de más edad en ganar un grande. Y lo mejor de todo esto es que parece que puede hacer todavía más, que no hemos visto el final de sus triunfos. A veces me pregunto qué repercusión se le daría a esa gesta si fuese un hombre o si perteneciese a nuestro país.

Este es un gusto personal, pero he decir que a mí de Serena me impresiona su cabeza casi tanto como su juego. Ella se concentra y sabe a lo que va cuando sale a la pista. Es casi imposible sacarla de un partido. Recuerdo que una vez vi un encuentro de dobles con su hermana en el que ella se encontraba enferma. Creo recordar que tenía fiebre. No era capaz de meter un saque. Perdía todos los puntos. Pero allí seguía, insistiendo e insistiendo. Esa cualidad no la tienen todas las personas, ni todos los tenistas, y en gran parte ahí puede estar la diferencia entre muchos. Puedes tener un físico privilegiado o un gran talento que sin cabeza para enfocarlos no sirven de nada.

Y hablando de su hermana, de Venus, todo el reconocimiento a una tenista que se planta en una final con 36 años, después de haber pasado momentos difíciles por una enfermedad, y que parece estar viviendo una segunda juventud en el tenis. Otro gran ejemplo para todos los empiezan y, por qué no, para muchos de los que están en el circuito.

Lo de hoy fue una lección de tenis, pero también de vida. Serena y Venus

Esta rivalidad no pasa de moda

Nadal

Por Jorge Ducci

Los jeans que usaban los buscadores de oro en el siglo XIX en California se volvieron objeto de deseo en los 80. La publicidad con que los promocionaban era: “la calidad nunca pasa de moda”. El eslogan cobra vigencia hoy nuevamente.

La final soñada, la definición más esperada, la revancha de los grandes, las leyendas siguen vivas, etcétera. Los clichés abundan gracias a Roger Federer y Rafael Nadal, quienes volvieron a tomar por asalto un Grand Slam… Como en los viejos (?) tiempos.

Es difícil no caer en lugares comunes con estos dos monstruos, pero algunos no son tan certeros. Por ejemplo, decir que recuperaron la memoria de su mejor tenis no es totalmente acertado. Es cosa de ver el juego que han mostrado en Melbourne.

Eso es justamente lo que marca la diferencia y los hace ser extraordinarios. La capacidad de reinventarse, adaptarse, ajustarse, asumir realidades y seguir adelante. No hundirse en la nostalgia de los tiempos pasados.

Roger ya no tiene esa aura de invencibilidad que lo hizo humillar a quien se le pusiera por delante durante tantos años. Pero tiene garra. Y mucha. Quizá estaba adormecida porque cuando dominó el circuito su tenis era superlativo e imparable (excepto por su némesis Nadal). Pero cuando la ha necesitado se ha convertido en el impulso suficiente. Crucial para su desgastado físico ha sido exigirse al máximo, pero en puntos cortos, especialmente ante Nishikori y Wawrinka. Dos partidos a cinco sets en alrededor de tres horas es un saldo extraordinario en cuanto a un ahorro de combustible.

Rafa ya no posee esa impresionante velocidad que le permitía llegar a todas las pelotas, pero logró resetear su mente de la polución de las lesiones y dudas. Así se enfocó en depurar aspectos claves y ahora el zurdo ya no espera tanto sacarle el aire al rival sino que sale a demolerlo. De paso, recordó que no es necesario medir dos metros y meter 40 aces para ganar puntos gratis y ahorrar energías. Por algo fue el jugador con mejor porcentaje de primeros servicios de los cuatro semifinalistas.

No queda duda que esta final es más simbólica para Federer. Con 35 años, cada Grand Slam que pasaba delante de sus narices parecía alejar su opción de levantar una nueva copa, pero la historia es muy sabia y el suizo no podía dejar el deporte como uno más. Debía hacerlo como la leyenda que es, tal cual lo consiguieron hace no mucho Pete Sampras o Andre Agassi, viviendo la gloria máxima pasados los 30 años.

El que espere un partido como los clásicos de la década pasada entre Federer y Nadal deberá buscar un video de esa época. En la final de Australia veremos al Federer versión 3.5 y al Nadal 3.0, con sus nuevas virtudes y defectos, pero con la magia y pasión de siempre. La calidad nunca pasa de moda.

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Coco Vandeweghe, una tenista de alcurnia deportiva

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Por Marta R. Peleteiro / MPeleteiro_AS

Coco Vandeweghe, la jugadora estadounidense que acaba de pasar de ronda en el Abierto de Australia y número 35 del ranking WTA, es ahora más conocida en España tras haber apeado del primer Grand Slam de la temporada a Garbiñe Muguruza. No dio apenas opción a la hispano-venezolana, a la que barrió de Australia por 6-4 y 6-0 para citarse ahora en sus primeras semifinales de un major con una rejuvenecida Venus Williams, su compatriota.

Vandeweghe, más conocida por jugar en el circuito de dobles, no podía dedicarse a otra cosa que no fuera el deporte. Con un físico privilegiado para el tenis, no en vano mide 1,85, por sus venas corre la sangre de varios grandes del deporte en diferentes disciplinas.

Su abuelo Ernie Vandeweghe, quien se casó con Colleen Kay Hutchins, la Miss América de 1952 (ambos ya fallecidos), jugó en los New York Nicks. Como escolta, pasó seis temporadas en la NBA, llegando a disputar las Finales de 1951, 1952 y 1953, que perdió. Vandeweghe estudió Medicina durante su paso por la NBA y fue médico de la Fuerza Aérea. Esta pareja tuvo tres hijos que se dedicaron al deporte. El más destacado de ellos es Kiki Vandeweghe, el tío de Coco.

Este alero jugó en la NBA durante trece temporadas y después siguió ligado al deporte al convertirse en entrenador. El destino de este jugador, recordado siempre por ser un gran anotador, estaba en los Dallas Mavericks tras ser elegido en el Draft de la NBA de 1980, aunque desestimó esa oferta y se fue ese año a los Denver Nuggets. Pasó también por los Portland Trail Blazers, donde estuvo tres temporadas haciendo pareja con Clyde Drexler hasta que al final se lesionó de la espalda. Después se fue al equipo de toda la vida de su padre, los Knicks, y aún pasó por Los Angeles Clippers.La pena es que pese haber jugado los playoffs nunca llegó a lucir el anillo de campeón.

Pero la historia de la familia deportiva de Coco no se queda aquí. Su madre, Tauna Kay Vandeweghe, participó como nadadora para Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de 1976, que tuvieron lugar en Montreal, Quebec. En la prueba de 100 metros espalda llegó a las semifinales con un tiempo de 1:05.00. Además, después de esto todavía jugó al voleibol como profesional.

Y por si fuera poco, el tío de Tauna, es decir, el tío-abuelo de Coco, fue el ala-pivot Mel Hutchins, cuatro veces All-Star. Este fue elegido en la segunda posición del Draft de la NBA de 1951 por Tri-Cities Blackhaws, que luego se trasladarían a Milwaukee. Por su estadísticas, aunque todavía no existía el premio, se le consideró como rookie del año. Después pasó por Fort Wayne Pistons y por también por los New York Knicks. Coco 2

 

 

Gracias, Denis

Istomin
Por Juan Pablo Salas

Debo confesar que ya me estaba aburriendo.

Cuando era adolescente, en los ochenta, esperaba con impaciencia cada Grand Slam y aunque por aquellos años la oferta televisiva del tenis era escasa, me las arreglaba para seguir lo más de cerca posible los torneos: compraba el diario con mi pasta para enterarme de los resultados y esperaba que pasaran por la tele las finales. Uno podía ver sólo unas pocas veces al año a McEnroe, Lendl, Edberg o Steffi Graf (y rogando para que no se “cayera el satélite”) y entonces cada “major” era una fiesta.

Más tarde llegó el cable y entonces, algo que era impensado pocos años antes, se hizo realidad: ver los cuatro grandes desde la primera ronda. Ahí todo cambió y así pudimos, por ejemplo, seguir la gloriosa campaña de “Guga” Kuerten en Roland Garros ’97 casi desde el comienzo. Lo vimos ganarle a Muster en tercera ronda, a Medvedev (en octavos), a Kafelnikov (en cuartos), a DeWulf (en semis) y levantar la copa tras vencer a Bruguera en la final. De alguna forma, éramos parte de la fiesta, partícipes de la hazaña, porque “le vi casi todos los partidos”. Para un amante del tenis, vivir los “majors” íntegros era equivalente a la llegada del hombre a la luna: una locura impensable hasta que ocurrió.

Pasada la novedad, ver un millón de partidos al año se transformó en rutina. Yo trabajaba en eso, además, escribiendo de tenis, por lo que la fascinación la perdí más rápido. Pero lo que definitivamente terminó por matar el encanto fue la aparición de los “Fab Four”.

Que quede claro: todos los deportes necesitan a las grandes figuras. La Fórmula Uno no fue nunca más lo mismo luego de la muerte de Ayrton Senna, la NBA perdió mucha popularidad tras el retiro de Michael Jordan y los 100 metros planos de los Juegos Olímpicos ya no serán tan atractivos cuando no esté más Usain Bolt. El mismo tenis creció exponencialmente en audiencias y, como consecuencia directa de eso, se transformó en un negocio gigantesco entre mediados de los ’70 y mediados de los ’80 gracias a la aparición de figuras como Björn Borg, Jimmy Connors o John McEnroe.

Y por cierto que Federer, Nadal, Djokovic y Murray le han hecho mucho más bien que mal al tenis, quién podría decir lo contrario. Pero, al mismo tiempo, el llevar su deporte a alturas insospechadas y haber marcado una diferencia tan marcada con el resto de sus rivales ha tenido un efecto negativo: el tenis, y los grandes torneos, se volvieron monótonos. Entre ellos han ganado 47 de los últimos 52 Grand Slams y hay algo aun peor: en las primeras rondas no pasa nada.

Murray no pierde antes de tercera ronda en un “major” desde hace nueve años; Federer estuvo diez años sin experimentar una salida temprana hasta que el 2013 cayó ante Stakhovsky en el segundo turno de Wimbledon; Nadal ha tenido algunos traspiés más que ellos, pero casi siempre debido a lesiones; y Djokovic estuvo ocho años y medio sin sufrir una eliminación en primera o segunda ronda de un Grand Slam. Aunque sea feo decirlo, en los últimos años uno podía empezar a ver estos torneos en cuartos de final y sentir que no se había perdido casi nada, salvo uno que otro partido épico como el Isner-Mahut de Wimbledon 2010.

Por eso haber visto a Denis Istomin (117º del mundo) ganarle esta madrugada a Nole en la segunda ronda de Australia tiene un impacto mucho mayor que el que de por sí debería provocar el que un jugador fuera del “top 100” le gane al número dos del mundo y defensor del título. Después de ver a Istomin ganarle a Djokovic, volví a creer que encender la TV antes del miércoles de la segunda semana vale la pena…

Federer: medio año después y con carrera por delante

Por Marta R. Peleteiro / MPeleteiro_AS

Esta mañana hemos vuelto a ver competir sobre las pistas a Roger Federer. Había ya ansía por testar al helvético en uno de los grandes torneos tras su corta temporada del año pasado, cuando se retiró después de perder la semifinal de Wimbledon ante Milos Raonic para recuperarse bien físicamente de sus problemas de espalda y de rodilla, y volver, como él mismo ha dicho, rejuvenecido. Se perdió Roland Garros, y todo lo que venía después del verano, incluidos los Juegos Olímpicos, y desde entonces no lo vimos más que hace unos días sobre una pista cuando estuvo en el torneo de exhibición de la Copa Hopman.

El duelo de hoy no era precisamente contra uno de los jóvenes del circuito o de la conocida como NextGen, nada más lejos de la realidad. El decimoséptimo del mundo tenía enfrente al austriaco que venía de la previa Jürgen Melzer, de su quinta, todavía mayor que él, quien lo puso en apuros. Se trataba de un duelo rápido, en el que la bola corría como si aquello fuese Wimbledon, así que al principio vimos muy pronto al helvético por debajo en el marcador en el primer set. No obstante, lo igualó y se acabó imponiendo. Quizás le faltaba esa frescura o ese primer contacto con la cancha y la competición: ponerse a tono y meterse en el partido.

En el segundo set el suizo volvió de nuevo a despistarse para luego meter la directa y ganar (7-5, 3-6, 6-2 y 6-2) para acabar pasando a la siguiente ronda, donde le espera el estadounidense Noah Rubin, también de la previa. Berdych, Nishikori o Murray serían algunas de las piedras de toque con las que se podría cruzar de seguir avanzando, así que no lo tiene precisamente sencillo.

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No obstante, tirando de ese término inglés que tan de moda está, muchos fans desearían que el suizo se mostrase como el underdog del torneo, algo que a lo mejor tampoco sea especialmente su prioridad, ya que dice que juega por él y por sus aficionados. Quizás en su  mente esté más bien otro grande, Wimbledon, donde el año pasado estuvo muy cerca de meterse en la final y en cuya cuenta se encuentra empatado con Pete Sampras en siete conquistas del mismo. Una corona más pondría el listón muy alto para superarle en el que es su torneo predilecto.

Pero este primer día nos ha dejado más cosas que destacar, como el lío en el que se metió Nico Almagro al retirarse de su partido tras escasos minutos en pista. Ante las preguntas de si se había presentado a jugar por dinero, el murciano respondió de forma presuntuosa diciendo que ya había ganado 10 millones, que no jugaba por 50.000 dólares. Después emitió un comunicado matizando que no era la primera vez que jugaba con dolor en su carrera y que había forzado también en esta ocasión con la intención de hacer puntos ante su inminente paternidad.

En el partido de Stan Wawrinka contra Martin Klizan vimos también una curiosa imagen que arrancó la polémica acerca de si había sido de forma intencionada. Klizan devolvió una pelota muy fácil para Wawrinka y bajó la raqueta dando el punto por perdido. El suizo la devolvió con tanto tino que golpeó en el cuerpo a Klizan de forma tan brusca que acabó por saltar la red para ir a atenderle.

De esta jornada es también notoria la sorpresa de la eliminación de Simona Halep, otra vez en primera ronda como el año pasado. Y hay que destacar que cerca estuvo de irse al garete también el pase de Garbiñe Muguruza, quien tras ganar el primer set tuvo que pedir la asistencia médica tras resentirse de la misma lesión que le vimos en Brisbane. Dos días tiene ahora para recuperarse.

Llegan la competición… y la competencia

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Por Marta R. Peleteiro / MPeleteiro_AS

Arranca 2017 y con él una nueva temporada de tenis que viene marcada por dos importantes regresos: vuelven tanto Rafael Nadal como Roger Federer, dos tenistas entrados ya en años pero de los que todavía se espera bastante. De hecho, sus primeros pasos están cumpliendo las expectativas de los aficionados que deseaban como agua de mayo estas dos reapariciones.

Y es que con el manacorí y el suizo no llega simplemente una nueva campaña, sino que se espera que haya una mayor competencia en el circuito, que parece actualmente dominado únicamente por Andy Murray y Novak Djokovic, junto con destellos de Milos Raonic, Stan Wawrinka, Kei Nishikori, Marin Cilic… Ambos vuelven fuertes y todavía tienen intención de dar guerra e incluso sumar algún título de grand slam, lo que garantiza una temporada al menos disputada.

Otro de los alicientes de este año será ver cómo evoluciona Juan Martín del Potro. Y es que cuando ya parecía más fuera que dentro se marcó un 2016 para recordar, ovacionado por todas las canchas que pisaba, remontando mil puestos en el ranking. La medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro que supo a oro fue el punto de inflexión para el número 1 de Argentina. Allí ganó a Nole y también a Nadal para colarse en la final. Solamente le frenó el rocoso Murray, de quien luego se tomó la revancha en la Davis. Justamente en este torneo fue el héroe. Se juega en equipo, pero Argentina le debe gran parte de la tan deseada Ensaladera a la Torre de Tandil.

También habrá que ver este año qué pasa con la denominada NextGen, una generación de jóvenes tenistas que no acaban de pedir el paso a una élite copada prácticamente por treintañeros. Un dato que nos dará que pensar: en los últimos 19 años, entre los tenistas del considerado Big Four se han llevado el 56 por ciento de los grand slams. Méritos no les han faltado, pero quizás sería bonito ver un circuito un poco más reñido. Getty-fotos.630787444

Oscar Borrás: "Alexander Zverev llegará a ser número 1"

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Por Marta R. Peleteiro / MPeleteiro_AS

Entrevistamos a Oscar Borrás, profesor nacional, coach y técnico, un profesional de amplia experiencia en el mundo profesional del tenis y uno de los más afamados entrenadores de España, conocido también por su polémica con Rafael Nadal, de quien decía que se había visto influenciado para mejorar su saque, con el que ganó el US Open de 2010, lo que les llevó a un contencioso. Acaba de sacar un libro: TOP TEN SYSTEM, el método by Óscar Borrás.

¿En qué consiste su método Top Ten System?
Simplificando, consiste en el estudio de las situaciones de juego de los top 10 con sus respuestas adecuadas estadísticamente para que a cualquier nivel sepamos actuar para la mejora del rendimiento. Realmente es un método práctico, sencillo y ordenado.
¿Cómo nació la idea de crear el método?
Cuanto empecé a investigar a los top ten no era esa mi intención. Mi objetivo era obtener respuesta a preguntas no contestadas durante años. Pensé durante mucho tiempo si hacer público este conocimiento o quedármelo. Varias personas que nombro en el libro me alentaron a que lo escribiera.
¿Cuánto tiempo ha dedicado a este análisis de investigación?
Empecé por los años 90 grabando partidos y observando las situaciones de juego repetidas para poder responderme. A día de hoy sigo trabajando y ratificándome en mi estudio de más de 600 partidos registrados, y en todos ellos la fórmula no se equivoca.
¿A quién está dirigido?
Está dirigido al aficionado que quiera ganar a su amigo de fin de semana, a ese padre que tiene ilusión por que sus hijos jueguen de forma ordenada, al entrenador que puede aportar nociones diferentes a las existentes, y al jugador promesa o profesional, al que le ayudará a encontrar lo esencial en el día a día.
¿Ha podido ya aplicarlo a algún jugador y ha notado la diferencia?
Sinceramente es un método moderno y hasta hace pocos años no se hicieron públicos datos registrados de jugadores profesionales. Entre los que he tenido la oportunidad de asesorar y entrenar personalmente tenemos a Cristina Bucsa, actual campeona de España júnior, y también Carles Sarrio, finalista en el campeonato de España cadete, Yaroslava Barstasevich, finalista en el campeonato de Rusia, y otras destacadas promesas en EE UU, Suiza y España. En aquellos jugadores que pueden ponerlo práctica los resultados hablan por sí solos.
Lleva grabando partidos y analizando datos desde los años noventa, con jugadores top y también con los que se han enfrentado a ellos. Según el sistema, ¿quiénes son los que van a triunfar en los próximos tiempos? ¿Lo refrendan los números?
Todo jugador tiene derecho a triunfar ante un buen jugador, tener la semana fantástica o parte de la temporada regular. Lo difícil es averiguar por qué ocurren estos momentos. Gracias a registrar jugadores profesionales a través del método puedo valorar por qué ocurren esos días, semanas o temporadas. Los mejores tienen los parámetros de series encadenadas, errores en la red, y los errores de dirección TTS más equilibrados, mientras otros son coincidencias del estado de forma, confianza o del momento. Según mis registros, tácticos-estadísticos, mi opinión técnica y de posible progresión, cuando no esté la actual generación dominadora, es que a Alexander Zverev lo veo como el próximo N1 ATP. También estará arriba Kyrgios (con humildad), Thiem ganará algún Roland Garros, Raonic mejorando errores TTS podría lograr algún Grand Slam, Edmund, Kachanov, Fritz, y algún joven más del que no tengo suficientes registros, pero cuidado, que no todos los que aparecen como jóvenes promesas llegarán si no tienen equilibrados los tres parámetros mencionados anteriormente.
¿Crees que Andy Murray podrá seguir con su hegemonía en 2017 o estará más disputado?
Los parámetros registrados de los partidos head to head entre Novak Djokovic y Andy Murray en la temporada 2016 a falta del registro en el Australian Open, como Madrid, Roma, Roland Garros y el Master Londres, indican que, a pesar de que Murray ha estado a un nivel impresionante en estos últimos seis meses, es favorito según el método top ten system para la próxima temporada 2017 Novak Djokovic. demostrando ganar 20 seires encadenadas 89-69 mas que Andy y cometiendo en los 4 partidos 10 errores menos 59-69 en la red.
Andy tuvo una mejora en los cambios de dirección (TTS) cometiendo 9 errores menos 20-29 que Nole, demostrando así su acierto, ayudándole a tener mejor mentalidad.
Aparentemente hay poca diferencia con la cantidad de puntos que jugaron en 4 partidos, pero son suficientes para poder discernir quién, a pesar del gran nivel que dieron ambos en este año 2016, una diferencia inapreciable para otros registros.
Tuvo un contencioso con Rafael Nadal ya que usted reclamaba que la mejora de su saque tenía que ver con tu ayuda, ¿en qué quedó todo aquello?
Por supuesto no lo dije yo, lo comentaron múltiples medios de comunicación audiovisuales y de prensa, además de los reconocidos entrenadores analistas Delavaut y Mouratoglou. Solo pedía reconocimiento, pero al darme cuenta de que era imposible obtenerlo desistí.

 

Argentina, de chico a grande

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Por Jorge Ducci

Nadie quedó indiferente a la hazaña de Argentina. Las lágrimas de Juan Martín del Potro, la incredulidad de Federico Delbonis y la euforia de los hinchas que transformaron el Arena Zagreb en algo parecido al estadio La Bombonera, el mítico escenario donde es local Boca Juniors, fueron las postales de una final que tuvo un desarrollo de infarto desde el primer punto.

Ni el más optimista pudo pensar a principio de 2016 que este sería el año en que Argentina terminaría con la maldición de Copa Davis, después de cuatro finales perdidas. Con un Del Potro que seguía la larga lucha contra las lesiones y una generación que no sobresale mayormente, las proyecciones eran modestas. Peor aún, si miraban el cuadro, probablemente les tocaría siempre como visitantes, lo que finalmente sucedió. Escenario más adverso, imposible.

Pero revivió Del Potro. En su mejor versión. Y encontró el complemento perfecto en Delbonis, Leo Mayer y Guido Pella, cuando se creía que era necesario tener al lado a un jugador de la estatura de Guillermo Vilas, José Luis Clerc, David Nalbandian, Gastón Gaudio o Guillermo Coria para poder dar la pelea.

Argentina ganó como un equipo. Quedó de manifiesto no sólo en la final, sino con el aporte de otros jugadores en las series anteriores como Charly Berlocq, Renzo Olivo y Pico Mónaco, quienes ayudaron a derribar a Polonia, Italia y Gran Bretaña. Nadie cuestiona que sin Del Potro esto no hubiera sido posible, pero tampoco tendrían la Ensaladera de Plata sin la victoria de Mayer sobre Evans en el quinto punto de las semifinales en Glasgow, o la paliza de Delbonis a un tembloroso Ivo Karlovic.

Mucho se hablará de la garra argentina, del corazón que pusieron ante la adversidad y de la inédita fiesta que los fanáticos animaron en las tribunas junto con un Maradona desencajado, como el barra-brava más apasionado. Todo eso vale y aporta mucho, pero no fue ese el motivo por que ganaron: lograron el triunfo sobre la base de una planificación perfecta de la serie.

Puede que a Karlovic se la haya acortado el brazo en el quinto punto y perdiera la regularidad de un servicio que es de los más letales del circuito. Pero en eso ayudó mucho Delbonis, con devoluciones dolorosas, desnudando los puntos débiles del gigante de 2,11 metros y variando su servicio para impedir que su rival le encontrara la vuelta.

A primera hora, Del Potro había terminado llorando tras dar vuelta una desventaja de dos sets a cero ante Cilic. Cuando parecía que no le quedaban piernas. Pero el tandilense no se vino abajo. Comenzó desde cero a trabajar los puntos, esperando el bajón en el nivel del número seis del mundo, y siendo agresivo en los puntos decisivos.

Mención de honor también para el capitán Daniel Orsanic a quien querían linchar hace dos meses en la serie ante Gran Bretaña cuando a dejó fuera a Del Potro porque no le daba el físico para jugar el punto decisivo. Finalmente,sus decisiones quedaron avaladas por los resultados.

No hay demasiado misterio en esto. Como en el fútbol, o en la mayoría de los deportes, los argentinos no están acostumbrados a jugar de chico a grande, acomodando sus piezas de acuerdo al rival buscando distintas virtudes según las circunstancias. Lo hicieron así cuatro veces este año. Y fue así, cuando nadie se lo esperaba, que pusieron fin a la maldición de la Copa Davis.

Murray reclamó lo suyo

Murray Londres
Por Marta R. Peleteiro / MPeleteiro_AS

Andy Murray se proclamó ayer maestro del tenis tras imponerse a Novak Djokovic por 6-3 y 6-4 en las finales ATP de Londres, en un partido al que ambos llegaban con unas, en un principio, fuerzas bastante desiguales. Y es que el serbio se había impuesto fácil el día anterior a Kei Nishikori en semifinales mientras que el escocés casi llegó a las cuatro horas de partido frente a un rocoso Milos Raonic que no puedo tomarse la revancha.

Y además, con el número uno en juego, algo que parecía impensable hace unos meses cuando no veíamos rival para el Djokovic. Tras Roland Garros, el único grande que le faltaba en sus vitrinas y que tanto se le resistía, el bajón del serbio fue notorio y Murray comenzó una escalada de miles de puntos que le llevó a superarle en el Masters de París-Bercy, justo antes de presentarse en el O2.

El partido comenzó con un profundo respeto por parte de ambos. No en vano se jugaban el número uno, que ahora se queda en manos de Murray, quien acaba como mejor del año. Ninguno quería fallar y se les veía luchar por cada punto. De hecho, posiblemente a Nole le sorprendiese esa carga de energía que mostró Murray, quien en el 3-2 tuvo un par de ocasiones de break que salvó el serbio pero donde se adivinó un cierto halo de nerviosismo en él que ya no pudo ocultar en el 4-3, cuando el escocés sí convirtió la bola de rotura y se puso 5-3 para acabar llevándose la primera manga.

El segundo set comenzó con saque de Djokovic y de nuevo opción de break para Murray, que tampoco desperdició ante el errático serbio. Y en el 3-1 volvió a darle otras tres pelotas de rotura, materializando la segunda y poniéndose dos breaks arriba. Al siguiente juego llegó la primera ocasión de romper al serbio, después de una doble falta y un mal primero de Murray, y no la desaprovechó. Fue la primera reacción también que se vio en Djokovic, que resoplaba de alivio porque veía cómo se le escapaba el partido. Así, con menos tensión, sacaba para el 4-3 y pareció que comenzaban a entrarle los puntos, mientras que Murray seguía enfadado por la ocasión que acababa de perder. En el decisivo 5-4, con el escocés sacando, en la última oportunidad de respuesta del serbio, éste agachó la cabeza y Murray no se mostró muy tajante con su saque, de forma que tras la primera bola de campeonato con 40-30, Djokovic forzó el deuce en dos ocasiones. Pero no pudo evitar que en la siguiente ventaja el escocés cerrase el partido y levantase por primera vez en su vida el trofeo que le acredita como maestro y ante el público local.

Australia, Roland Garros, Madrid y Roma ya habían visto la misma final este año. Pero esta es la de ese torneo donde todos los tenistas quieren acabar el año y que en esta edición tenía un premio añadido, el número uno. De hecho, en sus casi años de historia repartiendo puntos, es la primera vez que semejante condición se define en el último encuentro de la temporada. Murray y Djokovic en Londres

Ganadores y finalistas de la Copa de Maestros

2015: Novak Djokovic (1) def. Roger Federer (3) 63 64

2014: Novak Djokovic (1) def. Roger Federer (2) Retirada por problemas de espalda

2013: Novak Djokovic (2) def. Rafael Nadal 63 64

2012: Novak Djokovic (1) def. Roger Federer (2) 76(6) 75

2011: Roger Federer (4) def. Jo-Wilfried Tsonga (6) 63 67(6) 63 2

2010: Roger Federer (2) def. Rafael Nadal (1) 63 36 61

2009: Nikolay Davydenko (7) def. Juan Martin del Potro (5) 63 64

2008: Novak Djokovic (3) def. Nikolay Davydenko (5) 61 75

2007: Roger Federer (1) def. David Ferrer (6) 62 63 62

2006: Roger Federer (1) def. James Blake (8) 60 63 64

2005: David Nalbandian (12) def. Roger Federer (1) 67(4) 67(11) 62 61 76(3)

2004: Roger Federer (1) def. Lleyton Hewitt (3) 63 62

2003: Roger Federer (3) def. Andre Agassi (5) 63 60 64

2002: Lleyton Hewitt (1) def. Juan Carlos Ferrero (4) 75 75 26 26 64

2001: Lleyton Hewitt (2) def. Sebastien Grosjean (7) 63 63 64

2000: Gustavo Kuerten (2) def. Andre Agassi (8) 64 64 64

1999: Pete Sampras (5) def. Andre Agassi (1) 61 75 64

1998: Alex Corretja (6) def. Carlos Moya (5) 36 36 75 63 75

1997: Pete Sampras (1) def. Yevgeny Kafelnikov (6) 63 62 62

1996: Pete Sampras (1) def. Boris Becker (6) 36 76(5) 76(4) 67(11) 64

1995: Boris Becker (5) def. Michael Chang (4) 76(3) 60 76(5)

1994: Pete Sampras (1) def. Boris Becker (5) 46 63 75 64

1993: Michael Stich (3) def. Pete Sampras (1) 76(3) 26 76(7) 62

1992: Boris Becker (7) def. Jim Courier (1) 63 63 75

1991: Pete Sampras (7) def. Jim Courier (2) 36 76(5) 63 64

1990: Andre Agassi (4) def. Stefan Edberg (1) 57 76(5) 75 62

1989: Stefan Edberg (3) def. Boris Becker (2) 46 76(6) 63 61

1988: Boris Becker (4) def. Ivan Lendl (2) 57 76(5) 36 62 76(5)

1987: Ivan Lendl (1) def. Mats Wilander (3) 62 62 63

1986: Ivan Lendl (1) def. Boris Becker (2) 64 64 64

1985: Ivan Lendl (1) def. Boris Becker (6) 62 76(4) 63

1984: John McEnroe (1) def. Ivan Lendl (3) 75 60 64

1983: John McEnroe (2) def. Ivan Lendl (1) 63 64 64

1982: Ivan Lendl (3) def. John McEnroe (1) 64 64 62

1981: Ivan Lendl (2) def. Vitas Gerulaitis (9) 67(5) 36 76(6) 62 64

1980: Bjorn Borg (1) def. Ivan Lendl (6) 64 62 62

1979: Bjorn Borg (1) def. Vitas Gerulaitis (4) 62 62

1978: John McEnroe (4) def. Arthur Ashe (3) 67 63 75

1977: Jimmy Connors (1) def. Bjorn Borg (3) 64 16 64

1976: Manuel Orantes (4) def. Wojtek Fibak (14) 57 62 06 76(1) 61

1975: Ilie Nastase (7) def. Bjorn Borg (4) 62 62 61

1974: Guillermo Vilas (9) def. Ilie Nastase (6) 76 62 36 36 64

1973: Ilie Nastase (1) def. Tom Okker (4) 63 75 46 63

1972: Ilie Nastase def. Stan Smith 63 62 36 26 63

1971: Ilie Nastase def. Stan Smith Round Robin

1970: Stan Smith def. Rod Laver Round Robin

Jugadores que han sido maestros en más ocasiones

1. Roger Federer: 6: 2003-04, ‘06-07, ‘10-11

2. Novak Djokovic: 5: 2008, ‘12-15

Ivan Lendl: 5: 1981-82, ‘85-87

Pete Sampras: 5: 1991, ‘94, ‘96-97, ‘99

5. Ilie Nastase: 4: 1971-73, ‘75

6. Boris Becker: 3: 1988, ‘92, ‘95

John McEnroe: 3: 1978, ‘83-84

8. Lleyton Hewitt: 2 2001-02

Bjorn Borg: 2: 1979-80

De estudiante-atleta, a número 1 del mundo

Murray 1
Hoy (por el 8 de noviembre) es uno de esos días en los que caminas con una gran sonrisa dibujada en la cara. Estoy orgulloso de mi trabajo: ayudo a nuestros alumnos en su recorrido a través de la creación de oportunidades en el tenis, la educación y la vida. Por ese motivo, cuando te levantas y te das cuenta de que uno de tus estudiantes-atletas ha desarrollado su pleno potencial y se ha convertido en el NÚMERO UNO DEL MUNDO, te llena un sentimiento de orgullo y de logro. Tu trabajo cobra sentido.

Aún recuerdo como si fuera ayer el primer día en que Andy Murray llegó a la Academia Sánchez-Casal en Barcelona. Yo estaba hablando con su madre mientras le esperábamos en la pista. Necesito jugar con nuestros jugadores para descubrir cuál es su potencial, y allí estaba él caminando hacia nosotros, muy delgado, con las rodillas ligeramente dobladas para dentro, y los ojos fijos en el suelo. Le hice unas preguntas y sus respuestas me sorprendieron. “Quiero ser lo mejor que pueda llegar a ser”, soltó mirándome a los ojos. Cuando empezamos a jugar, mis dudas se disiparon y él mostró su seguridad en el juego. Tenía un talento natural para dar los mejores golpes en las situaciones difíciles. Fue su espíritu de supervivencia lo que realmente me impresionó.

Había un largo camino por recorrer, pero poseía algo que sólo los “elegidos” tienen. Su fuerza mental era muy potente para alguien de su edad. Consecuentemente, nos centramos en su técnica y juego táctico para llevar su tenis a un nivel profesional. Además, necesitábamos desarrollar su físico, que era sin duda su punto más débil.

Puedo asegurar que su estancia en Sanchez-Casal le marcó cuando aún era un joven atleta. Maduró durante esos años mientras iba desarrollando los pilares de su juego de tenis. Estamos profundamente agradecidos de que aún describa su tiempo con nosotros como una etapa clave en su desarrollo, ya que él es un reflejo de nuestro sistema.

Murray 2
Su camino hacia el número uno no ha sido fácil. Cuando llegó a ser número 4 en el ranking mundial se topó con una muralla difícil de franquear. Nadal y Federer lo estaban ganando todo y era imposible alcanzarles. Posteriormente cuando empezó a darse cuenta de que tenía los medios para llegar a la cima, apareció Djokovic y aumentó el nivel de dificultad. Sin embargo, en 2016 le hemos visto perseverar, trabajar más duro, perfeccionarse más en su juego, volver a la tierra batida y ganar en Roma. Entonces revisó su estado mental actual y volvió a contratar a Lendl, y el resultado fue su victoria en Wimbledon y en los Juegos Olímpicos. En el US Open, pagó el peaje físico de su actuación olímpica, pero ya se había ya convertido de lejos en el rival a vencer. Creyó en sus opciones, las visualizó, y después de un breve descanso llegó a Asia y los grandes eventos cubiertos que le entregaron 4 títulos y el número UNO.

Gracias a Lendl y a Delgado está en excelente forma, pero desde siempre había intentado dar lo mejor de sí. Creyó en si mismo al máximo. Durante su último año en ASC tuvo como entrenador a Pato Alvarez y se convirtió en un top junior ya preparado para competir con los pros. Casi cada año desde entonces ha contado con un nuevo coach, desde Petchey, Gilbert, Corretja, Valverdu (su siempre presente compañero de habitación en Sanchez-Casal) hasta Lendl, el que marcó la diferencia. Era muy perfeccionista y no dudó en que llegaría a la cima con la ayuda de lo mejor de lo mejor. Lo intentó con Mauresmo, pero se dio cuenta de que su mejor juego surgía con Lendl y volvió con él. Quiero dar todo el crédito a este tándem porque el Andy que hemos visto en la segunda mitad de 2016 es de lejos el mejor que habíamos visto hasta ahora. Escribí un artículo tan pronto como supe que había vuelto con Lendl y señalé que iba a convertirse en el rival a vencer para llegar hasta el trono. Y ahora, lo ha conseguido! No obstante creo que todos sus coaches han hecho su contribución, y que él ha sabido encontrar su encaje. Analizando cada uno de sus cambios, Andy resulta un ejemplo de cómo trabajar en el estado mental actual para seguir mejorando.

También me gustaría apuntar que su vida personal le ha ayudado mucho. Su madre, Judy Murray, es una entrenadora de tenis y antigua jugadora y siempre ha estado detrás respaldándole. Su hermano comparte profesión y es parte de la mejor pareja de dobles del mundo. Hablan el mismo idioma. Su mujer también jugó a tenis y es la hija de un reconocido entrenador de la Asociación de tenis femenino. Han tenido un hijo juntos, lo que le ha aportado cierta paz. Además, su agente era un jugador y entiende bien sus necesidades. Andy Murray es tenis. Respira tenis, ama el tenis, y es un gran embajador para nuestro deporte. Todo su equipo comparte los mismos objetivos que él, y eso es de gran ayuda si lo comparemos con algún otro jugador que ha traído a gente del exterior, lo que puede convertirse en un problema en momentos difíciles, si los objetivos son diferentes.

Murray 3
Ha ganado su recompensa a una edad tardía, los 29 años. Podría incluso bajar del podio la semana próxima dependiendo de los resultados en el Masters. No obstante, las primeras pruebas que se le presentarán serán primero Australia y después Francia. Si Andy mantiene la forma a la que nos ha tenido acostumbrados últimamente, será responsabilidad de sus contrincantes el intentar evitar que mantenga el número uno por mucho tiempo. Sus bien conocidos rivales están haciendo frente a problemas en sus pilares: los de Federer son físicos debido a su edad, mientras que los de Nadal y Djokovi recaen en el pilar mental. Esos jugadores encaran contratiempos difíciles de resolver, así que tal vez un nuevo rival emerja como Nishikori o otra joven promesa. 2017 va a ser un año interesante!

Felicidades Andy, tu perseverancia, determinación, trabajo duro, madurez y control emocional te han convertido en el mejor. Estamos muy orgullosos de ti y felices de haber formado parte de tu viaje. Gracias por tu generosidad hacia la Sánchez-Casal y hacia todos tus compañeros que están cerca de ti.

Por Emilio Sánchez Vicario

#7 ATP Individual #1 Dobles

CEO/Fundador Academy Sánchez-Casal

(reproducción del blog de Sánchez-Casal)

Federer ya no está en el top-10

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Por Marta R. Peleteiro / MPeleteiro_AS

Ha llovido ya mucho desde que el 2 de febrero de 2004 viese coronarse a Federer como número 1 del mundo. Pero incluso antes, ya el 14 de octubre de 2002, ya se colaba en el top-10 con solamente 21 años. Ahora, con 35, nada más y nada menos que 14 años después, 736 semanas transcurridas, el tenista helvético se ha visto fuera de este honor cuando ha salido el ranking de la ATP. El suizo ha caído hasta la posición decimosexta, que esperará remontar el próximo año, cuando volverá a las canchas para empezar disputando la Copa Hopman, en Australia.

Como sabéis, Federer lleva sin jugar desde que cayese eliminado en las semifinales de Wimbledon ante el canadiense Raonic. En ese momento, el suizo, que tenía problemas de espalda y también de rodilla, decidió parar para recuperarse bien y volver con más fuerza para prolongar así su carrera. De hecho, él mismo ha manifestado que no se habría tomado un parón tan grande si no es con la intención de regresar y volver a dar guerra para rato.

Hasta hace unos años, se creía que el jugador de Basilea trataría de llegar hasta los Juegos Olímpicos de Río con la intención de luchar por ese oro que le falta en individuales, sin embargo rompió las previsiones al retirarse en verano para curarse con la intención de volver en esta nueva temporada en la que cumplirá ya los 36 años.

En una entrevista dada a un periódico suizo el mes pasado, Federer no cerró la puerta siquiera a jugar en 2018. Es más, muchas veces él mismo repite que juega porque le gusta el tenis, porque le divierte, y que de momento no ha llegado el día en el que deba prescindir de seguir en el circuito y viajando por alrededor del mundo de torneo en torneo.

Y es más, en lo económico, pese a estar fuera del circuito casi medio año, no le ha ido nada mal: volvió a ser el tenista con más ganancias en 2017. Y cuarto deportista mejor pagado por detrás de Cristiano Ronaldo, Leo Messi y Lebron James.

Murray, el paciente número 1

Murray en París
Por Marta R. Peleteiro / @MPeleteiro_AS

Allá por mayo lo vi aquí, en Madrid, jugar contra Rafael Nadal y luego frente a Novak Djokovic, y la verdad es que se le veía muy fuerte. Al poco, en Roma, lo confirmó. Y en París, ya lo dijo el serbio, “uno de los dos tenía que ganar”, aunque la balanza no se decantó finalmente para el escocés, pese a hacer los mismos méritos. Después vinieron Wimbledon, los Juegos de Río… Y se confirmó que esa buena forma le auparía hasta donde está ahora, en el número uno de la clasificación de la ATP.

Y es que Andy Murray lleva haciendo méritos mucho tiempo, y el hecho de que hoy simplemente se haya proclamado como el mejor sin llegar a jugar no le resta reconocimiento a una trayectoria y a un juego que, aunque menos brillante que la del resto del big-four, parece que sí le va a dar por fin frutos.

¿Su juego? Casi se puede definir lo que hace en la pista con una palabra: muro. Si lo comparas con los demás de arriba, no sientes que esté por encima de ellos en nada en concreto, que su saque sea mejor que el de Roger Federer o que tenga un revés preciso y bello como el de Stan Wawrinka. Quizás no es perfecto en todo ni lleve un diez en nada en concreto, pero tiene un notable para todo y este año está siendo muy regular. Y lo dicho, los partidos que hemos visto de él dejan la sensación de que ni haciéndolo muy bien la pelota se va a quedar en su lado, siempre vuelve.

Y la cabeza. Ya se sabe, el tenis es cabeza, piernas y brazos. Dicen algunos entrenadores que posiblemente en este mismo orden incluso. Pues en ese aspecto el británico ha mejorado muchísimo. Ha sabido estar a la sombra dentro de unas de las mejores generaciones que ha vivido el tenis y no desesperarse para ver llegar su momento. Y también ha controlado esas rabietas que le hacían irse del partido cuando perdía un punto y en lugar de volver a jugar él lo repasaba una y mil veces y se olvidaba de que estaba sobre la pista.

Es verdad que ahora mismo no están Federer ni Nadal en el circuito, ni Djokovic está jugando su mejor tenis. Y hablamos de tres ídolos a los que no les llegan los dedos de las manos para contar sus títulos de Grand Slam, a cada uno. Pero hagámonos una pregunta: ¿podría alguno de estos tres derrotar ahora mismo a Murray?

Hasta ahora, con 29 años, en un circuito bastante envejecido y muy difícil, por cierto, cuenta ya con un palmarés que para sí quisieran muchos: tres Majors (junto con otras ocho finales), trece Masters 1.000 (el décimo en la clasificación con mayor cuenta en estos torneos), dos oros olímpicos y una Copa Davis. Asimismo, rompió una maldición: el 7 de julio de 2013 se convirtió en el primer tenista británico en ganar Wimbledon tras 77 años de sequía para este país, desde que Fred Perry lo consiguiera en 1936. De hecho, en 2012, al imponerse en el US Open a Djokovic, también fue el primer británico en conseguir un Major desde que Perry ganara el mismo torneo en 1936. Y será el primer británico de la Era Abierta en llegar al número 1.

Djokovic cede así su cetro después de unos dos años y medio en lo más alto de la clasificación, 122 semanas, desde el 7 de julio de 2014. Ahora nos queda saber cuánto aguantará aquí el escocés (quien ya había alcanzado la segunda posición hace siete años), hasta dónde agrandará ese palmarés y si el siguiente número uno que veremos será un tenista del big-four o habrá relevo.

Por el momento, se convierte en el 26º jugador en ostentar esta posición desde 1973.

Jugador

Fecha en que logró el #1

Edad

Semanas totales

Andy Murray (GBR)

7 noviembre 2016

29

1

Novak Djokovic (SRB)

4 julio 2011

24

223

Rafael Nadal (ESP)

18 agosto 2008

22

141

Roger Federer (SUI)

2 febrero 2004

22

302

Andy Roddick (USA)

3 noviembre 2003

21

13

Juan Carlos Ferrero (ESP)

8 septiembre 2003

23

8

Lleyton Hewitt (AUS)

19 noviembre 2001

20

80

Gustavo Kuerten (BRA)

4 diciembre 2000

24

43

Marat Safin (RUS)

20 noviembre 2000

20

9

Patrick Rafter (AUS)

26 julio 1999

26

1

Yevgeny Kafelnikov (RUS)

3 mayo 1999

25

6

Carlos Moyá (ESP)

15 marzo 1999

22

2

Marcelo Ríos (CHI)

30 marzo 1998

22

6

Thomas Muster (AUT)

12 febrero 1996

28

6

Andre Agassi (USA)

10 abril 1995

24

101

Pete Sampras (USA)

12 abril 1993

21

286

Jim Courier (USA)

10 febrero 1992

21

58

Boris Becker (GER)

28 enero 1991

23

12

Stefan Edberg (SWE)

13 agosto 1990

24

72

Mats Wilander (SWE)

12 septiembre 1988

24

20

Ivan Lendl (CZE)

28 febrero 1983

22

270

John McEnroe (USA)

3 marzo 1980

21

170

Bjorn Borg (SWE)

23 agosto 1977

21

109

Jimmy Connors (USA)

29 julio 1974

21

268

John Newcombe (AUS)

3 junio 1974

30

8

Ilie Nastase (ROM)

23 agosto 1973

27

40

       

Y una curiosidad: por muy poquito no hemos visto a dos hermanos en lo alto de las clasificaciones de individuales y dobles en la ATP, ya que su hermano, Jamie, alcanzó en abril esta posición en dobles, donde estuvo hasta nueve semanas no consecutivas.

Hay Federer para rato

Federer
Por Marta R. Peleteiro

Él mismo lleva años reconociendo que sus partidos se llenan no solamente por su buen tenis, sino también porque muchos aficionados tienen miedo de que pronto llegue su último partido. Con 35 años cumplidos en agosto, Roger Federer es uno de los jugadores más veteranos del circuito ATP, sin embargo él todavía no piensa en la retirada.

El que está considerado por muchos como el mejor tenista de todos los tiempos habló sobre sus horizontes en una entrevista con el periódico suizo Tagesanzeiger. "Mi último 'hurra'..., eso es algo que puede tardar años", aseguró el ex número uno del mundo, quien decidió parar en verano, después de Wimbledon, lo que restaba de temporada debido a sus problemas de espalda y para recuperarse también de la rodilla, en el que ha sido el descanso más largo de toda su carrera. Durante este año no solamente rompió su racha de prensencias en grand slams, sino también se perdió los Juegos Olímpicos de Río, donde todo el mundo creía que estaría para tratar de hacerse con el oro olímpico en individuales que no tiene en su vitrina. De hecho, cuando supo que no estaría ahí ni en Estados Unidos, pensó: "Esto hay que hacerlo bien", es decir, curarse de la forma apropiada sin escatimar tiempo. "Un descanso así de largo en 20 años está bien", recalcó.

Su vuelta a la cancha está prevista para el enero próximo, y Federer cree que "hay absolutamente margen" para volver a triunfar después de haber vivido su "momento más bajo entre Roma y Wimbledon", cuando notó que su rodilla le impedía "avanzar" y que "no se sentía bien", según confiesa. No obstante, se mostró también contento por sus resultados de este año, donde llegó a semifinales sobre la hierba londinense pese a los problemas físicos.

Para esta próxima vuelta el tenista helvético piensa en un calendario para nada reducido. "Habrá más que solo un torneo o un partido. De otra manera no hubiera hecho un descanso tan largo, sino que habría vuelto después de algunos meses a medio gas y jugado un poco", zanjó.

Sobre este regreso, en la Hopman Cup y en Melbourne, durante el Abierto de Australia, el tenista de Basilea dijo que se preguntaba acerca de la presión que sentiría. "Retrocederé unos cuantos puestos y habrá enfrentamientos interesantes por el sorteo, pero no tengo miedo, sólo tengo miedo o respeto a una nueva lesión", recalcó. Asimismo, está también inscrito para Dubai e Indian Wells.

Lo mejor es que de cara a 2018 Federer afirma: "Espero jugar aún para entonces". Sin duda, una buena noticia en un circuito que se veía algo huérfano en los últimos meses.

Murray, rozando lo más alto

Murray

Por Marta R. Peleteiro

Hace tiempo que pienso que uno de los mejores placeres del tenis es ver jugar a Grigor Dimitrov. Me ocurría algo muy similar con Michael Llodra. Sabía que difícilmente iba a ganar, pero cada golpe me resultaba más bello, y a veces la estética también ha de imponerse a los resultados. El equilibrio entre ambos factores es algo que muy pocos logran, así que, ¿por qué no quedarse con lo bueno de cada jugador?

El partido de hoy ante Andy Murray ha sido todo un recital de golpes bonitos. De hecho, cuando iban 5-3 en el segundo set le vimos golpear por debajo de las piernas para poder llegar a la bola y hacerlo de una forma tan natural que nos hace envidiar esa soltura y anhelar verla más. Pero igual ha sido la tónica de todo el torneo del búlgaro. Incluso se impuso a Rafael Nadal, a quien llegó a dejar sin respuestas y sin reacción ante el juego que tan bien desplegó, lo que me recuerda ese artículo en el que Tomás de Cos pedía savia nueva para su equipo.

Pero el del escocés ya es otro nivel. Murray es todo un muro que deja sin opciones hasta al tenista más inspirado. Cerrar un juego frente a él parece desquiciar a cualquiera. Se trata de un muro que apenas da opciones. Es como si la pista se hiciese para él más pequeña que para el resto de jugadores. Es capaz de llegar a cualquier bola y devolverlo todo. No sabemos si son esas notas que guarda en la mochila y que repasa en cada descanso, pero el caso es que es muy complicado verle cometer un error.

Con 6-4 en el primer set e imponiéndose en el tie-break del segundo, se ha llevado la final del Abierto de China, su primer título en esta pista de Pekín. Pero quizás la conclusión más importante a la que podemos llegar es que está cada vez más cerca de tocar el cielo, sin techo. Y es probable que no tardemos en ver cómo el que faltaba del big four llega al número uno.

Los jóvenes piden paso

Zverev
Por Marta R. Peleteiro / MPeleteiro_AS

Está claro que no eran finales de un Grand Slam o de un Masters 1000, pero no por ello dejaban de ser menos interesantes. Por un lado, en San Petersburgo, se medían Alexander Zverev y Stan Wawrinka, y por el otro, en el Moselle Open, en Metz, se jugaban el título Lucas Pouille y Dominic Thiem. Tres jóvenes de los más jóvenes que reclaman un hueco entre la élite y un vencedor de tres majors que ya ha cumplido los treinta.

La brecha de edad es muy grande entre estas dos generaciones. Existe una en medio donde podríamos situar a otros como Raonic o Nishikori, pero para los más agoreros que hablan de que nos estamos quedando sin relevo en el tenis, el fin de semana pasado fue un buen momento para cambiar de idea.

Empezamos por Alexander Zverev, quien con apenas 19 años se ha impuesto en Rusia a Wawrinka, a quien, como dice Tomás de Cos, podríamos incluirlo entre los grandes y hablar de un big five. No en vano ya tiene los mismos grandes (3) que uno de los cuatro de siempre, Andy Murray. Este es el primer torneo ATP para Zverev, pero además, con este resultado, consigue también convertirse en el campeón más joven del torneo y en el primer alemán que se lo lleva.

Era la primera vez que el germano y el suizo se medían, así que las previsiones eran difíciles y el joven respondió sin titubear. Se espera mucho de él y esperemos que la presión no le pueda. De momento parece que es capaz de mantener la mente fría y manejarse con soltura y decisión sobre la pista. Además, este triunfo termina con una buena racha del helvético, quien llevaba 11 finales consecutivas ganadas.

Por otro lado, de Pouille ya sabíamos también, especialmente desde que cuajó una gran actuación en el Abierto de Estados Unidos, donde hizo en octavos el partido de su vida y se impuso a Rafael Nadal. Pues bien, al igual que Zverev, consiguió su primer torneo ATP al imponerse al primer cabeza de serie en el Moselle Open en Metz, el prometedor Dominic Thiem, quien parece estar llegando lejos en todas las superficies en lo que va de año y quien piensa ya en poder disputar las finales de Londres. Pouille
 

¿Podrá Wawrinka también con Wimbledon?

Wawrinka
Por Marta R. Peleteiro

Partido de altos vuelos en el Arthur Ashe Stadium. El indiscutido número uno actual, Novak Djokovic, frente a uno de los pocos tenistas que en los últimos años ha conseguido colarse entre el big four en las finales de los grandes, Stan Wawrinka. Primero ante tercero del mundo. Nole iba a por su tercer US Open, el decimotercer grande de su carrera, con el que quedarse a uno de Rafael Nadal y Pete Sampras, y a cuatro de Roger Federer. El suizo, a por su primera corona en Flushing Meadows y el tercer major de su trayectoria. Tiene un Abierto de Australia, un Roland Garros ganado el pasado en un final muy similar a esta, y ahora, tras imponerse por 6-7, 6-4, 7-5 y 6-3 a Djokovic en Nueva York, solamente le queda Wimbledon para completar el Grand Slam.

Djokovic, quien llegaba con más descanso tras la retirada de tres de sus rivales, fue el primero en asestar el golpe rompiéndole el servicio a Wawrinka (3-0). Pese a la experiencia se veían nervios y los fallos de Wawrinka estuvieron a punto de condenarle antes de tiempo en la primera manga. Pero cuando el serbio sacaba para haber cerrado el set con un 6-3, el suizo tiró de garra y llegó a ponerse 0-40. Al final, una doble falta le dio el contrabreak y se puso 4-5 abajo y con saque para igualar. No falló y se creció el suizo tras haber visto perdido el set y conseguir meterse de nuevo en el partido. Ambos ganaron sus siguientes saques y se fueron al desempate, donde la estadística era favorable al serbio y no varió.

En la segunda manga Wawrinka pareció creerse sus posibilidades. No en vano, ya le había arrebatado un major a Nole en el Roland Garros del año pasado. Tanto se lo creyó que se puso 3-1 y justo tras meter el punto con el que le rompía el servicio se tocó la cabeza con el dedo. Todo está ahí. “Ever tried. Ever failed. No matter. Try Again. Fail again. Fail better. Eso dice el tatuaje que lleva grabado en el antebrazo. Pero la relajación de la celebración casi se lo hizo pagar en el siguiente servicio, donde a punto estuvo Nole de hacerle el contrabreak. No lo consiguió. 4-1 para el suizo y vértigo al verle jugar al límite y ser atacado a ese revés a una mano que quizás sea el mejor del circuito en la actualidad. Djokovic ganó después su servicio y rompió el del suizo para después igualar 4-4. Wawrinka se puso entonces 5-4 y en un rally de 20 golpes logró sus dos primeros puntos de set. El primero lo neutralizó el serbio, en el segundo ya no pudo hacer nada. 6-4 para el suizo y un set para cada uno.

Djokovic
La tercera manga mostró la desesperación de Djokovic, quien dispuso de varios puntos de break pero como en la tónica hasta el momento no consiguió materializar
y empezó con ventaja el suizo, quien después se puso 2-0 y volvió a señalarse la cabeza. Ganó luego su saque también: 3-0 y a punto estuvo de hacerle pupa otra vez a Nole, quien finalmente sumó el 3-1. Estaba inspirado el suizo y fallona era la tónica del serbio. Aquí llegó el punto de inflexión que necesitaba y una pelota a la red del helvético dejó el marcador en 3-2 para él hasta que Djokovic igualó 3-3. Después ambos ganaron sus saques hasta que Wawrinka volvió a señalarse la cabeza: rotura y 7-5 para él. Ya ganaba 2 sets a 1.

En el cuarto Stan the Man empezó de nuevo adelantándose con su servicio y rompiendo el del serbio (3-0). Djokovic logró el 3-1 y después pidió la asistencia por un problema en el pie, mientras el suizo se quejaba, quizás porque no lo había hecho en un descanso y por aquello de que lo pudiese usar para coger fuerzas y replantearse la estrategia del partido. Es más, aunque Wawrinka sumó el 4-1, cerca estuvo el serbio de romperle el servicio. Pero tras el 5-2 volvió a ser atendido del pie y ya todo salió rodado para el suizo (6-3 y final). Djokovic pie

Número 1 y título para Kerber

Por su parte, la celebración de la consecución del número 1 de la clasificación WTA fue completa para Angelique Kerber, y es que la alemana pudo además añadir a la fiesta el alzarse con el último Grand Slam de la temporada al imponerse en la final a la checa Karolina Pliskova (6-3, 4-6, 6-4), la misma que apeó a Serena Williams del torneo y la dejó sin opciones de defender su primera posición en el ranking tras más de tres años.

La germana se tomó así la revancha de Pliskova, quien la había vencido en Cincinnati y retrasaba así su número uno. Aquí, en el US Open, la checa no regaló nada y tras perder el primer set sacó su garra en el segundo, donde se impuso y forzó la tercera manga. No era para menos el esfuerzo, ya que se trataba de su primera final de un major.

Kerber, con este US Open, engrosa así su palmarés, en el que ya cuenta también con el Abierto de Australia de este año y un plata en los Juegos Olímpicos de Río y se convierte en la tenista de más edad en llegar a la cima del ranking: con 28 años. Kerber

Rafael Nadal necesita savia nueva en su equipo de trabajo

Rafael Nadal en busca de soluciones en la Arthur Ashe

Tomás de Cos

Anoche en Flushing Meadows nació otra estrella. Lucas Pouille (Grande-Synthe, 23 de febrero de 1994) ejecutó el partido que soñó de niño y despidió a Rafa Nadal en 5 sets y más de 4 horas de partido: 1-6, 6-2, 4-6, 6-3 y 6-7 (6) en una Arthur Ashe entregada a un espectáculo mayúsculo. Un partido de locos de los que levantan de la silla incluso a los seguidores no habituales del tenis.

Sin embargo, dejando al margen el formidable repertorio de tenis de Pouille, el encuentro deja algunas reflexiones en el aire. (1) Nadal mostró un gran estado de forma y nivel tenístico en el US Open. El maratón de Río 2016 le ha venido bien para recuperar el ritmo perdido. (2) No queda rastro de la lesión de muñeca que le apartó de Roland Garros y le impidió disputar Wimbledon. Su derecha liftada va recuperando su habitual mordiente. (3) El balear nunca le perdió la cara al partido y acabó teniéndolo en su mano. Remontó dos sets y se colocó 4-2 arriba en el quinto set. Luego volvió a hacer lo imposible levantando tres match points en el definitivo tie break: de 3-6 al 6-6. (4) Rafa en estado puro… con cuerda para rato.

Hasta aquí lo positivo. El problema es que (5) Rafa volvió a flaquear en los momentos decisivos, los que exigen mayor autocontrol y determinación. Venía con el subidón de la remontada y dejó que Pouille volviera a entrar en el partido cuando lo tenía para finiquitarlo. (6) De nuevo aparecieron las dudas y aparcó cuando no tocaba la agresividad que le había dado la remontada. Esa con la que admiraba al mundo hace unas temporadas. (7) No parece que en su equipo encuentre las respuestas que necesita en esos momentos. Su extraordinaria forma de leer los partidos mantiene siempre su competitividad, pero no le basta para desterrar las dudas. (8) Probablemente a ello también ayude al tremendo desgaste energético que se ve obligado a hacer en demasiados partidos. Ayer volvimos a verle restar tan lejos de la línea de fondo… Pouille saca muy bien, pero tampoco es Raonic. (9) Todos sus rivales tienen muy estudiado su juego y ahora comienza a tener que lidiar con tenistas de una o dos generaciones más jóvenes, a los que ya no es superior en el aspecto físico.

Con todo ello hay una conclusión que hace tiempo me parece clara: (10) Nadal necesita sumar savia nueva a su equipo. No se trata de señalar ni desterrar a nadie. No hay culpables. Su equipo actual es corresponsable de los 14 grandes que Nadal tiene en su haber. Pero le ayudaría encontrar el asesoramiento de alguien que haya pasado por esas mismas situaciones de estrés competitivo, que le permita re ilusionarse, y que le aporte algunas claves nuevas para manejarse en la pista. El aprendizaje continuo ha sido una de las claves de su envidiable carrera tenística y hace un tiempo que está parado. Todos sus grandes rivales lo buscaron y acabó por funcionarles. A pesar de sus 30 años, Nadal está en condiciones de seguir coleccionado Grand Slams y, por qué no, de superar incluso el récord de Federer. Se trata de hacer cosas distintas para obtener resultados distintos. Lleva dos cursos completos sin ganar un major y no pierde nada por intentarlo. La historia ya le tiene un sillón reservado.

Otro adiós precipitado de Muguruza

MUGU

Por Marta R. Peleteiro

Al igual que ocurrió el año pasado, cuando venía de firmar la final de Wimbledon ante la campeona Serena Williams, Garbiñe Muguruza volvió a perder en la segunda ronda del US Open, esta vez ante una gran Anastasija Sevastova (7-5, 6-4).

Y es que el tenis no entiende de nombres, sino sólo de presente, y la tercera del mundo, con todavía reciente el sueño de haber triunfado en Roland Garros, no pudo con la letona y su gran juego, mostrándose muy errática sobre la pista estadounidense.

Mientras el primer set estuvo bastante disputado, en el segundo los errores fueron la tónica de la gran baza española en el cuadro femenino, hasta ceder seis juegos e ir 3-0 abajo, y le dieron una muy merecida victoria a Sevastova, quien pasa a la tercera ronda sólida con su saque y con una gran derecha.

Por qué el tenis americano desbancará al tenis español pronto

El pasado enero preparé un gráfico para mi Instituto Internacional de Coaches (ICI por sus siglas en inglés) comparando el tenis americano con el tenis español. En los pasados veinte años España ha sido el país líder en este deporte, no sólo en lo que respecta al número de jugadores en el top 100, sino también respecto al número de jóvenes promesas en aras de alcanzar la cima. 

Mientras preparaba el informe me di cuenta de que alguna cosa estaba cambiando. Me encontraba en San Francisco compartiendo mis ideas con un grupo de entrenadores, quienes se mostraron bastante escépticos con mis explicaciones. El tema de mi presentación era el mismo que el de este artículo.

Seis meses más tarde mi teoría empezó a sustentarse con números reales, y por esta razón me gustaría compartir con ustedes las siguientes gráficas. A la izquierda encontrarán las fases del ranking ATP, mientras que en la parte superior a los jugadores agregados por grupos de edades. SPAIN_top 500

USA_Top 500
Datos a destacar:

  • Estados Unidos cuenta con 9 jugadores de gran talento con edades entre los 17 y los 22 años, con rankings entre los 70 y el 300; España ninguno.
  • Estados Unidos tienen 9 jugadores entre los 23 y los 25 años en el top 300; España solo tiene 5.
  • Estados Unidos cuenta con 36 jugadores en el top 500, el mismo número que España (36).
  • Estados Unidos tiene 10 jugadores entre los 26 y los 29 años en el top 300; España sólo tiene 5.
  • En una categoría España vence a los Estados Unidos: cuenta con 13 jugadores de más de treinta años en el top 300, a diferencia de Estados Unidos con sólo tiene 2.

 

Estos hechos nos llevan a la siguiente conclusión: mientras que España en la actualidad todavía lidera los rankings del tenis pero con jugadores en la franja alta de edad, en unos tres o cuatro años o incluso menos los Estados Unidos la superará en todas las categorías y alcanzará el top mundial, después de veinte años.

La tendencia de los últimos diez años muestra que los jugadores con talento llegan a la cima del top 100 entre los 22 y los 23 años, y alcanzan su máximo nivel entre los 27 y los 28. La generación actual de jugadores americanos es tan potente que con sus rivalidades, referentes y motivación podrían romper todas las tendencias y situarse en la cima en uno o dos años. Fritz, que ya es número 70 del mundo, lidera el grupo. Donaldson, Tiefoe, Opelka y Rubin le siguen de cerca. La mayoría de estos jugadores provienen de la USTA. Sin embargo, también encontramos una gran generación de jugadores de tenis universitario como McDonald. El futuro es prometedor para el tenis americano. ¿Podrá este grupo emular los años de Agassi, Sampras, Chang o Courier? Tendremos la respuesta pronto. Para mi, esta es la mejor generación de los últimos diez años.

Por el otro lado, España tendrá que trabajar duro con las pocas opciones con las que cuenta con los jugadores entre los 22 y los 24 años; en el caso de los jugadores junior, debería haber una gran evolución. Hemos empezado a colocar a tres jugadores en el top 500; ¿continuarán la herencia de nuestros grandes? Nos hallamos ante un gran reto.

 

Por Emilio Sánchez Vicario

#7 ATP Individual #1 Dobles

CEO/Fundador Academy Sánchez-Casal

(reproducción del blog de Sánchez-Casal)

Federer y Nadal jugarán el dobles de la Rod Laver Cup, la Ryder del tenis

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Por Marta R. Peleteiro / @MPeleteiro_AS

Nueva York acogió hoy la presentación de la Rod Laver Cup, un evento que, al estilo de la Ryder en golf, medirá a los mejores tenistas de Europa frente a los del resto del mundo, y cuya primera edición se disputará del 22 al 24 de septiembre en Praga, y donde muy posiblemente, si cumplen lo prometido, veremos a Roger Federer y a Rafael Nadal jugar juntos en dobles.

A la puesta de largo del proyecto, impulsado por el suizo y su agencia de representación, Team8, acudieron Rod Laver, la leyenda que dará nombre a la competición, así como Nadal, Federer, y los dos capitanes de ambos equipos, Björn Borg y John McEnroe, escogidos por el australiano.

Esta copa será un evento masculino de carácter anual, a excepción de aquellos años en los que se disputen los Juegos Olímpicos, y se jugará en un principio siempre a finales de septiembre y sin una sede fija.

Cada equipo tendrá seis jugadores, cuatro clasificados a través de un coeficiente de resultados y dos elegidos por los respectivos capitanes, que serán leyendas del deporte. Laver, que completó dos Grand Slam anuales en su carrera, ha sido el encargado de seleccionar a los dos primeros capitanes, dos antiguos rivales en las canchas.

Según el sistema de competición, habrá tres partidos individuales y un dobles cada día, todos al mejor de tres sets. Si después de los 12 encuentros jugados hay empate, un encuentro de dobles decidirá el ganador. Afp-fotos.594743138

Qué dice el reglamento de la espantada de Nishikori al baño

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Por Marta R. Peleteiro / @MPeleteiro_AS

Ayer asistimos al enfado de Rafael Nadal durante el partido de Juegos Olímpicos donde se disputaba la medalla de bronce con Kei Nishikori. Y es que el japonés solicitó ir al aseo durante el descanso entre el segundo y el tercer set, pero tardó en volver nada más y nada menos que doce minutos. Y lo hizo justo después de que Nadal remontase y se llevase el segundo set tras ir perdiendo 2 juegos a 5.

Nadal consideró, y así se lo hizo saber al juez de silla del partido, el brasileño Carlos Bernardes, con quien ya he tenido más roces, que lo del japonés era una maniobra para romperle el ritmo de partido justo cuando más se le ponía de cara para cerrarlo en el tercer set, que de hecho arrancó mal para el español y donde definitivamente perdió la medalla. Incluso Conchita Martínez se mostró también indignada en su twitter.

Pero ¿qué dice el reglamento de la Federación Internacional de Tenis (ITF, por sus siglas en inglés) al respecto? Lo primero que tenemos que tener en cuenta para interpretar las normas del tenis es que se trata de una disciplina que se basa en la máxima del juego continuo. Es decir, que ambos jugadores tienen que seguir unos tiempos razonables para sacar y restar, que uno no puede acelerarle el partido al otro sacando rápido y pillarlo descolocado (que es algo para lo que está ya pendiente el juez de silla), pero tampoco puede ir despacio de forma que esté descansando más entre los puntos o le esté frenando el juego al de enfrente. Es por esto que se establecen unos tiempos a cumplir. Por ejemplo, en función del torneo, 20 o 25 segundos entre el final de un punto y el saque, 90 para el cambio de lado (menos en el primer juego de cada set o durante el tie-break) o dos minutos entre sets. En algunas competiciones sería incluso posible extender el periodo de 90 segundos permitido para el cambio de lado o el 120 entre sets pero siempre con la previa autorización de la ITF.

Pues bien, pese a que el reglamento establece que si se anuncia antes del comienzo del partido también se podrá permitir un número limitado de descansos para ir al aseo o cambiarse de ropa, preferiblemente entre los sets, no da una cifra de tiempo concreto. O sea, se entiende que este tiempo es el necesario o razonable, eso sí, para ir al aseo nada más que para hacer sus necesidades. El jugador no puede recibir instrucciones de un entrenador durante este periodo, así como no se trata tampoco de un tiempo a usar para que el tenista recupere sus fuerzas o condición física. De hecho, para evitar que esto suceda, el jugador va siempre acompañado por un juez que llega con él hasta la puerta misma del baño para cerciorarse de que no hace nada que se salga de lo permitido, y de hacerlo, sería amonestado con un warning, con una penalización. Normas ITF

Se trata de una cuestión delicada, ya que los aseos en Río no están precisamente cerca en función de la pista en la que se juegue y por lo tanto el tiempo para ir, pasar al aseo y volver se puede extender. Y una vez dentro es muy difícil determinar si el jugador está aprovechando también para pensar en si cambia de táctica o para descansar. Así que hay que confiar en la buena fe del mismo y en una especie de “principio de no agresión”, como cuando los más pequeños juegan torneos donde no hay dinero para árbitros y hacen los cantos ellos mismos. Si uno se dedica a cantarle todas fuera al rival, el de enfrente acabará por hacerlo también.

¿Qué más podía hacer Nadal en este caso? Pues como esta es una cuestión de ley, no de hecho (donde la última autoridad en la pista es el juez de silla), podía solicitar que bajase el juez árbitro a la pista. Pero la respuesta sería la misma, que Nishikori estaba utilizando el tiempo necesario o razonable, y de no ser así sería amonestado, ya que iba acompañado por un árbitro. Enfado Nadal

En Río 2016 ha nacido una estrella: Mónica Puig

Monica Puig
Por Tomás de Cos / @AS_TomasdeCos

Mónica Puig (San Juan, Puerto Rico, 27-09-1993), una completa desconocida hasta los Juegos Olímpicos de Río 2016, ha sido la gran sorpresa del torneo al colgarse el oro en individuales eliminando por el camino a una doble ganadora de Wimbledon (Petra Kvitova), una de Roland Garros (Garbiñe Muguruza) y otra de Australia (Angelique Kerber). Todas ellas con mucho mejor ranking WTA que el suyo. Su historia es una de esas gestas increíbles que cada cuatro años dejan los Juegos Olímpicos.

Como demostró a lo largo del torneo de Río, Mónica Puig es una tenista moderna, con un poderoso juego de ataque cimentado en poderosos golpes desde la línea de fondo, tanto de derecha como de revés (a dos manos), una buena movilidad y un servicio extraordinario. Hasta la cita olímpica esas habían sido las señas de identidad de su juego. Técnicamente es muy completa aunque tiene aún mucho margen de mejora.  Un tenis prometedor con el que puede jugar de tú a tú a cualquiera, pero que se veía algo lastrado por la inconsistencia física, la impaciencia y la falta de control emocional propia de su juventud. El crecimiento integral de un tenista está normalmente lleno de altibajos.

En ese terreno es donde la boricua, primera medalla de oro de Puerto Rico en unos JJOO, parece haber dado un claro paso adelante. Un complemento a su juego que le ha permitido hacer realidad un sueño y parar un país entero. Puerto Rico había cosechado en toda su historia 8 medallas. Ninguna de oro y ninguna con nombre de mujer. Su mejor preparación física mejoró la precisión de sus tiros (ya de por sí potentísimos) y la confianza en sus posibilidades. Y el mayor control de sus emociones le permitió recuperarse mejor de los errores y gestionar con más naturalidad los momentos de euforia. Focalizar esa energía en la consecución de un objetivo es clave para no perderse por el camino.

Con un único título hasta su triunfo incontestable en Río de Janeiro (Estrasburgo 2012) y una cuarta ronda en Wimbledon 2013 como mejor actuación en un torneo de Grand Slam, Mónica Puig debe consolidar un nuevo escalón en su carrera profesional con las mismas herramientas que la catapultaron al oro. Ahora deberá aprender a vivir con la presión de la fama. Tanto en su país natal, como en Florida, donde está afincada desde hace 17 años. Si mantiene su simpatía y carisma fuera de la pista, comenzarán a lloverle importantes ofertas económicas. Espero que no pierda el norte y el tenis femenino recupere una gran estrella latina como fueron Gigi Fernández (en dobles) o Mary Joe Fernández en las décadas de los ochenta y noventa. Puig

 

Juegos Olímpicos Río 2016: Rafa Nadal en estado puro

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Por Tomás de Cos / @TomasdeCos

Rafael Nadal saldó su presencia en Río 2016 con un oro en dobles, junto a su amigo Marc López, y un amargo y extenuante cuarto puesto en el cuadro individual. Felizmente recuperado para el tenis y convertido en uno de los protagonistas de los Juegos Olímpicos, Del Potro le apartó de la plata y el oro en un duelo vibrante y dramático. Y Nishikori le dio la estocada definitiva cuando al balear le abandonaron las fuerzas.

No hay ser humano que aguante veintidós horas en pista, repartidas en doce partidos en ocho días. Como tampoco es fácil poner el foco en tres competiciones tan distintas (acabó retirándose del dobles mixto), ni seguir jugando con un oro colgado al cuello o después de encajar una derrota que quiebra el sueño de alcanzar el Olimpo. Salvo en ocasiones puntuales, como en la Copa Davis o en el ATP Finals, los tenistas están acostumbrados a lamer sus heridas y bajar las pulsaciones fuera de la pista y en compañía de los suyos.

El abanderado de España en la ceremonia inaugural en Maracaná llegaba a los Juegos sin ritmo de competición tras su retirada de Roland Garros el 27 de junio y con dudas por sus molestias en la muñeca izquierda. Molestias que no fueron a más y que le permitieron competir al 100%.

Como era previsible, el atracón de partidos se le acabó indigestando. Sin embargo, Nadal volvió a mostrar su talento inconmensurable y un nivel de tenis altísimo. ¡Que no le entierre nadie! Y su imagen de titán heroico, que inspira a deportistas de todas las edades y disciplinas, se ha reforzado. Antes muerto que rendido. Nadal en estado puro. ¡Esperemos poder verle en Tokio 2020! Nadal

No es lo mismo sin Roger

Federer
Por Jorge Ducci

Cuando Roger Federer anunció que no se presentaba a los Juegos Olímpicos de Rio la desazón fue general: desde los organizadores hasta los deportistas de todas las disciplinas.

"Era mi gran oportunidad para ver a Federer en vivo". La frase que se multiplica entre los fanáticos del tenis y del deporte en general e, incluso, entre los periodistas que están en Brasil. En 2012 el suizo disputó una exhibición en Sao Paulo, pero eso nunca será lo mismo.

Aun cuando vivir a la sombra de Novak Djokovic y Andy Murray le resta opciones al suizo de ganar algo importante en estos tiempos, todo el mundo siempre espera un último batacazo, una última hazaña para coronar su carrera a lo grande, en lo más alto, con un trofeo de los más codiciados, tal como lo hicieran otras leyendas, como Andre Agassi o Pete Sampras.

Si alguien quiere ser extremadamente quisquilloso, lo único que le falta a Federer en su carrera es la medalla de oro en individuales. Parece un poco rebuscado considerando que ya tiene una de oro en doble, junto a Stan Wawrinka en Beijing 2008, y otra de plata tras perder la final con Murray en Londres 2012. Pero nunca falta quien exige más...

Hace algunos años, FedEx había confesado que su gran meta era llegar en condiciones dignas para disputar sus quintos Juegos Olímpicos y que eso lo dejaría en paz. Pero un problema a la espalda no sólo lo borró de esta cita sino también del resto de la temporada.

Sí, la verdad es que muchos fanáticos, dirigentes, periodistas y deportistas se perderán una oportunidad única en la vida de ver en vivo y en directo a Roger Federer. Los que hemos tenido la suerte de hacerlo podemos corroborar que es una vivencia inigualable, ya que el suizo hipnotiza a todo el mundo al momento de entrar a la cancha y logra unamidad en el apoyo, sin importar el rival o el país, incluso cuando juega de visita.

Lo viví en el Masters de Londres 2014, cuando jugó un partido épico ante Wawrinka en semifinales. Ganó en el tie break del tercer set después de levantar match points. La energía en la Arena O2 fue espectacular y el apoyo de los británicos, que rayó en el fanatismo extremo, fue conmovedora para el ganador de 17 Grand Slams. Esto, sumado obviamente a su tenis exquisito, vistoso, elegante y fluido, entregaron un cuadro sencillamente perfecto para los testigos de uno de los mejores partidos en la historia del evento.

El gran deseo de todos es que quede Federer para rato. O al menos para una temporada más. ¿Podrá conseguir un último gran título como broche de oro en su carrera? Ojalá que sí.

Del Potro, de su encierro en un ascensor a las lágrimas de Djokovic

Djokovic abandono la pista entre lágrimas

Tomás de Cos

El día de su debut olímpico en 2016, Juan Martín Del Potro arrancó el día atrapado en un ascensor durante 40 minutos por culpa de un corte de luz en la Villa Olímpica. La enésima chapuza en apenas tres días de competición, en los que los Juegos de Río han quedado tristemente retratados ante todo el mundo. El tandilense, felizmente recuperado para el tenis tras innumerables problemas físicos, fue rescatado por sus compañeros de la selección argentina de balonmano. Su agente de prensa lo contó en Twitter.

Sin embargo, el día no podía más que mejorar para Delpo, que sumó un primer triunfo en el cuadro de dobles junto a Máximo González (6-4, 7-5 frente a Australia) y luego acabó dando la campanada frente a Novak Djokovic, al que apartó de su soñado camino al oro por un doble 7-6. Las lágrimas del nº1 mundial son una de las grandes imágenes que dejó la segunda jornada olímpica. El serbio era muy consciente de que por edad (29 años), saber y gobierno, los de Río debían ser sus Juegos y de que malogró una oportunidad única para agrandar su leyenda que solo se da cada cuatro años.

Con la baja por lesión de Federer, que renunció a lo que resta de temporada y hoy cumple 35 años, y con un Nadal tocado en su muñeca izquierda (ganó a Delbonis en primera ronda), el serbio parecía tener media medalla de oro en el bolsillo. Con permiso de Murray, claro. Sin embargo, Del Potro hizo vivir a Djokovic uno de los días más amargos como profesional de la raqueta. Y el pospartido si cabe lo humanizó más. Le tocó esperar el autobús una hora para volver a la Villa. Los JJOO no entienden de privilegios...

Djokovic esperó el autobús del COI como cualquier otro atleta

Cada vez que un gran tenista sale por lesión de los primeros puestos del ranking, en su vuelta genera destrozos importantes en los cuadros. El argentino, como Wawrinka, es uno de los pocos tenistas actuales que ha podido jugar de tú a tú a cualquiera de los tenistas del G-4. Un Del Potro en primera ronda es un marrón para cualquiera con mejor ranking que él. Tras haber apeado al gran favorito, el argentino se convierte en indudable candidato al oro.

Canadá mostró su poderío en Wimbledon

Raonic
Por Jorge Ducci @jduccim

Los canadienses dieron que hablar a  todo nivel en Wimbledon 2016. En el cuadro principal, Milos Raonic confirmó su tremendo presente para convertirse en el primer jugador de ese país en llegar a una final de individuales de un Grand Slam. En su camino destrozó el sueño de Roger Federer de pelear por su 18° título de un major y el gigante canadiense solo fue frenado por el héroe local Andy Murray.

En juveniles brilló Denis Shapovalov, quien se quedó con la corona en la Catedral del Tenis tras vencer en la final al australiano Alex De Minaur.

El espectacular trabajo que está haciendo Canadá comienza a dar frutos. Raonic hace rato que viene instalado entre los jugadores de elite y es el líder de la generación de los '90 tras haber sido el primer tenista de los nacidos en esa década en ingresar al Top 10.

Con 25 años, su poderoso juego ha demostrado ir en constante evolución de la mano de una madurez mental. Y es así como este año ya ha jugado cuatro finales y suma un título, en Brisbane. El aporte del ex número uno del mundo Carlos Moyá ha sido determinante en este crecimiento.

El nivel que ha mostrado esta temporada el gigantón de casi dos metros augura un segundo semestre exitoso y perfectamente lo puede colocar en el Top 5 si mantiene ese tenis devastador. Le queda para rato por su edad, ya que siete de los 10 mejores del mundo están al borde o ya superaron las tres décadas.

Shapovalov, de 17 años, quedó dos del mundo en juveniles tras ser el tercer canadiense en la historia en conquistar un trofeo de Grand Slam junior. Estuvo a punto de lograr el doblete. Perdió la final del dobles junto a su compatriota Félix Auger-Aliassime, con quien antes había ganado el US Open 2015.

Auger-Aliassime, el fenómeno de sólo 15 años, se metió No. 5 del planeta a pesar de la ventaja de la edad, lo cual marca grandes diferencias en categorías de menores. Con esto Canadá quedó con dos Top 5 en el ranking de la ITF.

El gran mérito de Canadá ha sido aprovechar el talento proveniente de distintas regiones del mundo. Raonic nació en Montenegro y se mudó a los 3 años a Norteamérica. Shapovalov tiene sus orígenes en Tel Aviv, de padres rusos, y se fue a Canadá antes de cumplir el año. Finalmente Auger-Aliassime sí nació en el país, pero sus ancestros provienen de Togo.

Habrá que seguir de cerca la evolución de los canadienses, especialmente los juveniles, quienes prometen mucho y en un par de años ya deberían estar subiendo de forma exponencial en el ranking. Lo que le ha costado tanto lograr a Estados Unidos en la última década, su vecino lo ha conseguido de manera más efectiva en poco tiempo.

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