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miércoles, 27 abril 2011

Por Alfredo Relaño

Más sobre Mourinho y el Madrid

Blog


A cuenta de mi último artículo en el blog algunos me han preguntado si no hubo un ‘Madrid de Molowny’. No lo hubo, porque estuvo varias veces, repartidas en el tiempo. Siempre que acudió fue ante una crisis, a relevar a un entrenador caído, y acabó con título. En realidad sí había ‘un Madrid de Molowny’, que era simplemente el Madrid. Él representaba esa estabilidad que entonces el Madrid tenía y el Barcelona no. De ahí esa costumbre de nombrar a cada Barcelona como el de tal o cual entrenador. Esa línea la mantenía Del Bosque (tampoco hablamos de un Madrid ‘de Del Bosque’, y eso que ganó dos Ligas y dos Champions en tres años y medio), heredero directo de Molowny.
 

Para mí es justo por haber perdido la estabilidad interior por lo que el madridismo se ha agarrado a la figura de un superentrenador, un hombre providencial que traiga de fuera lo que no hay dentro. El Madrid se vació de contenido con la salida de Del Bosque, pero quizá no sólo haya sido eso. Quizá sea también que ha perdido la idea. El Madrid tenía una causa, se sentía el emblema del deporte español y con ese propósito defendía esa bandera y un estilo. Eso le obligaba y le proporcionaba inspiración. Eso era lo que no tenía el Barça y ahora sí tiene. El Barça tiene una causa y tiene un estilo, dos cosas que hacen más fáciles las victorias. El Madrid, falto de eso, necesita un personaje que sacuda, lidere y garantice triunfos.
 

La cuestión es si, mientras Mourinho esté, el Madrid encuentra de nuevo el hilo de una idea, una causa o un estilo. Porque Mourinho no será para siempre.

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lunes, 25 abril 2011

Por Alfredo Relaño

Mourinho como cambio en una línea histórica

Mourinho, manteado por sus jugadores tras la conquista de la Copa del Rey

Desde que mi memoria futbolística alcanza, los distintos periodos del Barça han ido quedando ligados al nombre de sus correspondientes entrenadores. Los del Madrid, no. Era una de las muchas diferencias entre estos dos clubes. El primer Barça del que tuve noticia pasó a la memoria como el Barça de Helenio Herrera. Un gran equipo, con Ramallets y cinco catalanes más para la defensa y la media y una pléyade de estrellas en la delantera. Entre ellas algún catalán más, como Tejada, pero casi todos importados: Kubala, Kocsis, Czibor, Eulogio Martínez, Evaristo, Villaverde… Y un gallego, el gran Luis Suárez. Luego fuimos viendo sucesivamente el Barça de Vic Buckingham, el de Rinus Michels, el de Venables, el de Cruyff (entrenador), el de Van Gaal (dos veces) el de Rijkaard… Alguno me dejo por el camino seguramente, pero ya me entienden por dónde voy. Y otros no duraron tanto ni dejaron tanta huella, aunque fueran tan connotados como Luis o como Menotti. Este Barça de hoy, el Barça de la cantera, del Mini Estadi y de los campeones del mundo será, con seguridad, recordado como el Barça de Guardiola. Legítimamente.

 

Pero al Madrid le habíamos conocido siempre por sus jugadores. El contemporáneo al de Helenio Herrera era el Madrid ‘de Di Stéfano’. A este le sucedió el Madrid ‘ye-yé’, ese de todo españoles que ganó la sexta Copa de Europa, recordado por ese nombre a despecho de su creador, Miguel Muñoz, un entrenador que estuvo trece años en el puesto. Bastó un buen reportaje periodístico para que aquel equipo quedara bautizado con un nombre que le asocia a sus jugadores. (Eran los Pirri, De Felipe, Velázquez, Amancio, Serena, Grosso, Betancort…). Luego hemos tenido un Madrid ‘de los Garcías’, un Madrid ‘de la Quinta del Buitre’, un Madrid ‘de la Quinta de los Ferarris’ un Madrid Galáctico… Sólo un hombre podría haber roto hasta ahora esa línea, Capello, cuya fuerte personalidad marcó los dos periodos en que estuvo. En ambos ganó la Liga, pero las dos presencias se redujeron a un año, y espaciadas.

 

Así que ahora el Madrid se enfrenta a un hecho nuevo. La personalidad de este entrenador marcará una época, que supongo larga y fructífera. Desde luego, éste será recordado como el Madrid de Mourinho. Y por primera vez, contra lo que le sucedió a Capello, que en sus dos ocasiones fue repelido por el club como un cuerpo extraño (a pesar de ganar sendas ligas, hay que insistir) el Madrid se encuentra feliz con la idea de fijar el liderazgo en el banquillo. Está feliz la presidencia, está feliz la directiva, está feliz sobre todo la afición. Mourinho marcará este periodo, decía. Lo interesante será que el Madrid reconstruya club al compás del trabajo de Mourinho. El Madrid se vació con la salida de Del Bosque y de su gente, y la inestabilidad posterior no ha contribuido a una reconstrucción sólida. Lo que el Madrid necesita es que cuando se vaya Mourinho, que será algún día, quede algo. Como quedó en el Barça cuando salió Cruyff, cosa que no había ocurrido hasta entonces, con todos los anteriores.

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jueves, 21 abril 2011

Por Alfredo Relaño

Esas dos finales sin Casillas...

Iker Casillas

Viendo a Casillas pensé que por fin tenía la colección completa, como Xavi, Iniesta y Puyol. Recordé tantos años del Madrid sin la Copa, tantos años que Raúl se marchó sin ganarla, quién sabe si para hacerlo ahora en Alemania. Y recordé también, inevitablemente, las dos finales perdidas por el Madrid con Casillas en el banquillo, por esas fuerzas que un poquito se movieron tanto tiempo en el club contra él y que al fin ha conseguido barrer. En las dos se quedó fuera, las dos le salieron mal al Madrid. En una, la del Centenariazo, la excusa de que César era el portero de la Copa valía a medias. Casillas había jugado parte de esa Copa, por lesión de César. Pero Hierro le hacía la guerrilla, aunque ahora lo niegue, y Del Bosque politiqueó. Luego fue la de Montjuïc, contra el Zaragoza, en plena efervescencia del Madrid Galáctico, cuya fecha de defunción fue justo ese día, y le puso la firma Galleti con su lejano gol. Hace poco lo recordábamos en la presentación de su libro en Zaragoza.

 

Bien, lo del 'portero de la Copa' es una costumbre que ya se va haciendo tradición. Forma parte del menor aprecio que se le tiene a esta competición, lo que permite utilizarla para tener en activo al segundo portero que, es verdad, si no es así no puede tener ocasiones de actuar. Esa costumbre se extendió desde los ochenta. ¿Y si llegamos a la final? En la mayoría de los casos se ha rectificado y se ha tirado del mejor portero, previas explicaciones corteses al buen suplente. Pero no siempre. Guardiola mismo apostó por Pinto. Nada que oponer. Un gran portero, que hasta me parece mejorado desde que está en el Barça.

 

Pero Casillas... Casillas es un portero superior y ya lo era entonces. En algún lugar estarían Del Bosque y Queiroz (bueno, De Bosque estuvo en Mestalla) viendo a Casillas taponar la gran fase de juego del Barça con esas paradas a Messi, Pedro y, sobre todo, Iniesta. Yo aún me pregunto cómo pudieron regalar una pieza así, dicho sea con respeto a César. Pero lo hicieron. Y el Madrid ha tardado dieciocho años en recuperar la Copa.

 

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sábado, 16 abril 2011

Por Alfredo Relaño

Un sainete en vez de una rueda de prensa

Blog

Me imagino la perplejidad de los medios extranjeros, tantos como había, venidos al humo del partido más importante que se puede ver. Se anunció que Mourinho no hablaría, se levantaron los periodistas españoles, habló Karanka, al que no habían venido a escuchar. Esa no es la imagen que el Madrid quiere exportar. El Madrid querría exportar una imagen como la que dio Guardiola: una conferencia de prensa sosegada, futbolera, respetuosa, instructiva.

 

¿Por qué fue lo de ayer? La justificación es que si Mourinho hubiese hablado se habría organizado en lío. Quizá. Alguien le hubiera preguntado por eso de ensayar con diez, por si acaso. Otra explicación es que como Guardiola había retrasado la conferencia de prensa para hablar el último Mourinho prefirió no hacerlo. Es igual. El problema es que la comunicación del club no está bajo control. Responde a los arrebatos de este hombre, magnífico entrenador, necesario para la reconstrucción del Madrid, pero al que habrá que convencer de que nada mejora porque él sea grosero. Es su único defecto, me parece que lo intenta controlar, pero está lejos de eso.

 

Va con él, dicen. Bueno, pues ayudémosle a corregirlo. No le ayuda en nada. Guardiola y Del Bosque han tenido éxito siendo medidos y educados, lo mismo que tantos otros antes de ellos.

 

Por cierto, muchos me preguntan por qué se quedó AS. Pues porque yo entendí que nosotros estamos para contar las cosas, simplemente. Espero que eso no incomode a nadie. A mí tampoco me incomoda que muchos otros (casi todos) se marcharan. Lo que me incomoda es la imagen que del Madrid habrán transmitido a sus países los colegas que, sin comerlo ni beberlo, se encontraron con que lo que esperaban fuera el santuario de un gran club resultó ser el corral de la Pacheca.

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jueves, 14 abril 2011

Por Alfredo Relaño

Aún hay que ver a Messi fuera del Barça

Messi_blog

Hace pocas noches reapareció Astruells en El Larguero, pletórico de salud tras una operación. Y soltó una reflexión que me dejó pensando: "Messi es el jugador con más influencia en un equipo que he visto jamás. Ni Pelé, ni Cruyff, ni Di Stéfano, ni Ronaldo ni nadie de los que he visto hasta ahora..." Cuando me preguntaron me quedé en duda sobre si darle o no la razón. He visto a Maradona ganar un Mundial casi solo, pero su excelencia sólo lució en sus máximos en ese Mundial, quizá el único mes en su vida en que trabajó a tope. El resto de su carrera fue maravillosa, pero su producción en goles no fue comparable a la de otros grandes, y eso es un hecho. Como creo que Cruyff nunca llegó a esas alturas, me quedé pensando en Pelé y Di Stéfano. De Pelé llegué a leer de niño en el ABC que mi padre traía a casa que los campos de Brasil se vaciaban porque se estaba perdiendo la emoción: el equipo de Pelé siempre ganaba. A Pelé solo le frenó algo, a partir de cierta edad, la tremenda sobreexplotación a la que le sometieron, con viajes a todas partes. Y le pegaban mucho, porque fue anterior a las tarjetas. ¿Y Di Stéfano? Di Stéfano fue tremendo. Algo así como Makelele, Zidane y Ronaldo en un mismo cuerpo. Quitaba, creaba y marcaba muchísimos goles. Llenaba el campo, agitaba a los compañeros, intimidaba a los rivales y hacía todos los goles que se le pueden pedir a un gran goleador. Pero Messi se nos está instalando más allá de la frontera imposible del gol por partido, y eso en estos tiempos de cincuenta partidos al año. Y cada vez que he visto al Barça en un apuro, le he visto a él meter una velocidad más para marcar ese gol que faltaba. A su edad ha hecho mucho más que Maradona. Pero algo le falta: funcionar así de bien fuera de la excelencia del Barça, cosa que aún no ha hecho con Argentina. Se podría decir que el gran Messi crece en un biotopo perfecto, como es el Barça, donde se crió. Cuando traslade esa capacidad para decidir en un medio distinto, como la selección Argentina, estaré más próximo a la afirmación de Astruells.

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