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miércoles, 22 febrero 2012

Por Alfredo Relaño

¡Qué embrollo con la final de Copa!

Tengo abandonado el blog y me maldigo por eso. Me propuse entrar aquí un par de veces por semana, pero la obligación que me autoimpuse, anterior y prioritaria, de escribir mi columna todos los días, me ha ido haciendo perezoso con este espacio. Ahora veo tanta pasión en torno a si la final de Copa debe o no jugarse en el Bernabéu, que aprovecho la ocasión para vencer mi pereza. Es un tema que ya he tratado en mi columna, pero que merece ahora una mirada larga y el mayor espacio que aquí me puedo adjudicar. 

 

Se está creando tal discordia que hasta un viejo amigo se ha echado contra mí inesperadamente. Luego iré con eso. Empezaré por repetir lo que pienso del caso: 1) que la final debería jugarse siempre en el Santiago Bernabéu, el mejor estadio de la capital, que en realidad es la capital porque está en medio; 2) que el Madrid debería haberlo ofrecido en cuanto se conocieron los finalistas, porque es de cajón o debería serlo, 3) que una vez que se ha visto que el Madrid arrastra los pies en el asunto es tremendamente descortés insistirle, y que lo están haciendo los dos clubes, el Athletic desde la mejor intención, o así me lo parece, y el Barça desde la de dejarle en mal lugar, o así me lo parece; 4) que la Federación está prolongando el asunto por no decidir ya algún otro escenario.

 

Así que no tenemos sitio aún. Tampoco tenemos día, dicho sea de paso. Y la discordia crece porque quienes podrían cerrarla, que sería la Federación y los dos finalistas, no lo hacen. La Federación se encoge de hombros y los dos finalistas insisten en poner en mal lugar al Madrid, que desliza sus razones. Una, que hay unas obras programadas, aunque entiendo que podrían empezarse una o dos semanas más tarde. Otra, que teme que la hinchada culé le haga destrozos en los baños, cosa de la que ya hay antecedente, pero eso no es nada tan grave que no pueda resolverse con un seguro. Otra más, y me parece muy a considerar, que no sería descabellado que el Madrid llegara a la final de la Champions contra alguien que no fuera el Barça y la ganara. Para el supuesto de que el Barça no alcance la final de Champions, ésta se jugaría justo el día después. Es decir, que en tal eventualidad, no descartable, se produciría la llegada del Madrid campeón, y los correspondientes festejos, al tiempo que la de 30.000 hinchas del Barça y otros tantos del Athletic para la final. Todo eso revuelto por las calles. Y el Madrid, por supuesto, sin poder utilizar el estadio para su eventual festejo. Todo esto (que el Barça no sea finalista, que el Madrid sí y gane) no es del todo fácil, pero de ninguna manera es imposible. Y coincidiremos en que someternos a ese riesgo no nos gusta a nadie. Claro, que ante esa eventualidad se podría haber retrasado la final una semana, como se haría o hará si el Barça es finalista europeo.

 

Y hay una razón más, que el Madrid tuvo que jugar en Montjuïc su final contra el Barça. Aquí es donde un amigo (o examigo) se me ha echado encima, en su pasión por ver a su equipo jugar la final en el Bernabéu. Hubo una reunión de los semifinalistas (Alavés, Zaragoza, Sevilla y Madrid) convocada por la Federación y en ella se decidió que fuera en Montjuïc. Eso es lo que se escribió en su día, ese es el argumento ahora. Que se decidió que fuera en Montjuïc y nadie objetó. Pero no fue así. Manolo Redondo (he vuelto a hablar de ello ahora con él) solicitó el Camp Nou, y se le repuso que el Ayuntamiento de Barcelona ofrecía Montjuïc y que ese escenario estaba bien. Que en el Camp Nou no podría ser, sin mayores explicaciones.

 

Era, lo recuerdo, el Madrid Galáctico, el de Figo, Zidane, Ronaldo y Beckham, que iba lanzado a por todo ese año. Luego se quedaría sin nada, tras entrar en barrena justo al perder la final de Montjuïc con el Zaragoza. Pero a priori se le concedían todas las ventajas y estaba claro que para el Barça no podía ser plato de gusto que el Madrid de Figo levantara la Copa en su campo.

 

El Madrid, prudentemente, lo dio por bueno. No hay campo de la Federación, el escenario de la final de Copa debe ser cedido por el club propietario y estaba claro que el Barça no tenía tal predisposición. Insistir, armar un bochinche como el que le están montando ahora, hubiera sido inútil. El Madrid no lo hizo, le hubiera parecido estéril y desagradable. Tan estéril y desagradable como lo que está ocurriendo ahora.

 

Por lo demás, el que piense que para los cuatro clubes, y particularmente para el Madrid, era preferible Montjuïc que el Camp Nou, con bastante menos capacidad y pista de atletismo, es libre de defenderlo. Pero hacen falta muchas ganas de tragarse ruedas de molino para tragarse esa.

 

Simplemente, el Madrid fue prudente, aceptó el enjuague y se calló. De su silencio entonces deberían tomar ejemplo los dos finalistas.

 

No lo toman. Y debo decir que entiendo al Athletic, porque no tiene arte ni parte en las grescas entre el Madrid y el Barça, el Bernabéu le resulta ideal por rango, tradición, capacidad y distancia y siente que está recibiendo en su culo una patada que el Madrid le dirige al Barça. Lo entiendo, digo, pero no lo justifico del todo. Ya le han dicho que no y el Madrid está en su derecho. El Bernabéu no es un bien mostrenco, es del Madrid, y el Madrid no quiere. Hasta sus socios se han pronunciado, inequívocamente.


Y, sin salirme del Athletic, no hace tanto que jugó su final con el Barça en Mestalla. Era la primera final del Athletic en 24 años. Entonces, Villar, en una de las suyas, se había adelantado a prometerle la final al Valencia porque Mestalla lo iban a tirar. Valencia le quedaba al Athletic igual de lejos o cerca que ahora, igual de grande o pequeño. También entonces quería el Bernabéu, pero no insistió tanto. No forzó, no dejó en mal lugar a Villar. Ahora deja en mal lugar al Madrid. No es el mismo Athletic (es otra directiva)… o sí. Es el Athletic, mi viejo y querido Athletic Club, al que tantas veces vi, cuando yo era un chaval, venir a Madrid a jugar finales. El recuerdo es magnífico. Pero me tienen que explicar por qué entonces cedió sin más y ahora insiste tanto. Se lo preguntaré a mi amigo.


Desde que está Villar de presidente en la Federación, por cierto, no se han jugado en el Bernabéu ni un tercio de las finales disputadas. ¿Por qué ese empeño de que esta debe ser en el Bernabéu o en el Bernabéu, quiera el Madrid o no? ¿Qué clase de respeto indica eso a la voluntad de cada cual, a la propiedad de cada cual?

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