12 septiembre, 2007 | 18:00
'El Abrazos', de sicario a 'uno de los nuestros'

Por Fermín de la Calle
Aquí va un ejemplo de los beneficios de la práctica del deporte y en este caso, más concretamente del rugby. El protagonista de nuestra historia es el segunda de Canadá Jamie Cudmore. Hace una década el delantero, era una especie de sicario que recolectaba dinero a los morosos por la venta de drogas para un traficante en su pueblo natal, Squamish, en la Columbia Británica, costa oeste de Canadá. Cudmore era un viejo conocido de la policía, al que le tenían cierto 'cariño' tras varios encontronazos con este armario de 1,97 de estatura y 112 kilos. Su 'amistad' con la Policía Montada del Canadá le llevó a un correccional de menores tras ser declarado culpable de cometer un delito.
Su estancia en el correccional no fue la última aparición de Cudmore por el lado oscuro de la fuerza. Su nombre apareció en las portadas de muchos periódicos canadienses a consecuencia de una fiesta en la que a algún amigo de nuestro sicario se le fue la mano. Aunque él no estaba involucrado directamente, durante la fiesta de año nuevo de 1997, un vecino se acercó a advertir del escándalo que estaban organizando y un par de invitados le golpearon hasta dejarlo sin vida.
"No fue una infancia modélica. La recuerdo como un momento muy triste de mi vida y un incidente bastante desafortunado. Desearía haber estado allí para haber podido evitarlo”, confiesa Cudmore cuando se le pregunta por el asunto. Tras aquello se mudó de Squamish a la gran ciudad, a Vancouver, donde pudo canalizar su rebosante producción de adrenalina en algo menos peligroso para la sociedad, la práctica en el rugby. “Puedo decir que el rugby me salvó la vida. Me permitió reorientar toda la fiereza que llevo dentro hacia algo positivo". Tanta era la fiereza que 'El Abrazos', como se le conoce en el rugby, llamó la atención de varios equipos del Viejo Continente. Fichó por los Llaneli Scarlets galeses, desde allí emigró a Grenoble, donde jugó entre 2003 y 2005. Finalizada esa temporada Clermont se fijó en él y allí es donde juega actualmente.
El exceso de adrenalina traicionó al canadiense más de una vez. En cierta ocasión le clavó un placaje a un rival, pero en el deporte incorrecto, estaba jugando las ligas menores de béisbol. “En el rugby uno es felicitado por ese tipo de amor por el contacto”, dijo refiriéndose al incidente. Pero 'El Abrazos' abandonó la calle, el lado oscuro y hoy es "uno de los nuestros" y venera el rugby, "un deporte que busqué inconscientemente toda mi vida. Un deporte donde uno puede pasar por encima de alguien y alguien puede pasar por encima de uno".

He compartido vestuario con alguna persona a la que el rugby le ha ayudado a salir de movidas parecidas. Siempre mejor jugar con que contra ellos, por cierto.
Enhorabuena una vez más por el artículo, muy currado
Publicado por: Andrés | 12/09/07 a las 19:20
Fermín, gracias por todos tus artículos y por este blog, magníficas historias
Publicado por: Sergio | 13/09/07 a las 11:17
Yo tambien he compartido vestuario con varios que gracias al rugby han salido de situaciones así, y la verdad es que es espectacular el cambio que meten.
Gracias Fermín por este blog, a ver si aprenden en otros sitios a tener expertos en este deporte y no hablar sin saber del, recordemos, 3er evento deportivo más seguido del planeta
Publicado por: Jost9 | 13/09/07 a las 17:53