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Pedaladas

El blog de Juan Gutiérrez

Vamos a hablar de ciclismo, pedalada a pedalada. De sus gestas y de sus miserias. Desde mi experiencia como periodista en treinta grandes vueltas y en otras múltiples batallas...

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jueves, 18 septiembre 2014

Por Juan Gutiérrez

Voigt y la UCI abren un nuevo horizonte al récord de la hora

Voigt

 

Me alegra que los actuales jerarcas de la UCI hayan reactivado el récord de la hora con la reapertura de su reglamento. Si un ciclista puede rodar sobre una determinada bicicleta en una contrarreloj de ruta, ¿por qué no va a poder utilizar la misma durante su tentativa en un velódromo? Ese es el pensamiento expresado en voz alta por el actual presidente, Brian Cookson. Un argumento coherente, lejos del sinsentido que suponía haber retrotraído la plusmarca a las bicicletas de los tiempos de Eddy Merckx.


Gracias a esta nueva reglamentación, este jueves se ha podido disfrutar de una gran fiesta en el Velódromo de Grenchen (Suiza), donde Jens Voigt se ha despedido del ciclismo a los 43 años con el récord de la hora: 51,115 kilómetros. Atrás queda ya la marca casi clandestina del checo Ondrej Sosenka en Moscú en 2005: 49,700 km. El alemán es un ciclista carismático, un tremendo rodador muy respetado en el pelotón, que se ha regalado un récord mundial un día después de su cumpleaños y en el día de su jubilación. Cuando ha completado los 60 minutos, Voigt ha colgado literalmente su bicicleta Trek. Hasta aquí hemos llegado.


Voigt sabe que su nuevo récord es carne de cañón. Y esos cañones se llaman Fabian Cancellara, Bradley Wiggins, Tony Martin o incluso Tylor Phinney. La importancia de lo que ha ocurrido hoy en Grenchen no es tanto la marca del alemán, muy previsible, sino el horizonte que se abre en una especialidad con mucho atractivo. Probablemente estemos en las puertas de una nueva era y de desafíos a la altura de aquellas confrontaciones Obree-Boardman-Indurain-Rominger de los años 90.

 

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lunes, 15 septiembre 2014

Por Juan Gutiérrez

Y ahora, con Nibali y Quintana

Cuando Vincenzo Nibali ganó el Tour de Francia, muchas voces minusvaloraron su victoria porque Alberto Contador y Chris Froome, accidentados en la batalla, no habían rivalizado con el Tiburón del Estrecho. En esta Vuelta a España se cayó Nairo Quintana cuando vestía el maillot rojo, pero no tendré la malicia de agarrarme a esa excusa para justificar que el madrileño ha ganado porque no estaba el colombiano. Las caídas forman parte de la competición. Lo que sí nos dejó el Tour fue unas ganas enormes de ver a Contador contra Froome. Y eso sí que lo hemos disfrutado en la Vuelta. Siempre nos quedarán dudas sobre si la recuperación de uno no fue tan buena como la del otro, si este o aquel llegó más mermado que el contrario. Pero el escenario y la situación eran los que eran, y ahí el Pistolero de Pinto se ha llevado el triunfo porque es un corredor como la copa de un pino y porque ha sido el mejor. Simple.

Eso sí, yo no me tomaría este duelo Contador-Froome como una especie de eliminatoria para designar al mejor ciclista de grandes rondas del mundo. Este año, Contador ha ganado la Vuelta, pero Nibali ha conquistado el Tour y Quintana, el Giro. Froome no ha mojado en ninguna grande, pero en España ha vuelto a demostrar su competitividad. Esa eliminatoria está aún pendiente y no será entre dos, sino entre cuatro. A mí esta Vuelta me deja un buen sabor de boca, pero también me ha abierto el apetito: Contador, Froome, Nibali y Quintana, en plenitud. Quizá el año próximo, quizá en el Tour.  ¡Qué ganas!

 

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domingo, 14 septiembre 2014

Por Juan Gutiérrez

El recuerdo de Fignon acechó a Rominger

La última vez que la Vuelta a España no terminó en Madrid fue precisamente con una contrarreloj en Santiago de Compostela, igual que hoy, aunque aquella de 1993 partió de Padrón y tuvo un recorrido bastante más largo: 44,6 kilómetros.

 

Cuando se dieron las primeras referencias, “19 segundos  de Alex Zülle sobre Toni Rominger en el kilómetro 15”, la Sala de Prensa fue un clamor: “¡Otra vez como el día de LeMond y Fignon!”. Los teclados dejaron de sonar. Algunos de aquellos periodistas habían tenido que tirar sus crónicas a la papelera en el Tour 1989. Cuatro años después, una nueva remontada al acecho: “En el km 37, la ventaja es de 50 segundos”.

 

Rominger había partido con 1:17 de renta sobre Zülle. La diferencia tenía que ser suficiente para un especialista como él, a pesar de que en esa edición no había ganado ninguna crono: Zülle le batió en Navacerrada y Melcior Mauri en Zaragoza.

 

Pero la noche anterior a aquel 16 de mayo, Rominger no pudo dormir, con problemas gastrointestinales. Por la mañana se levantó cariacontecido y revisó el trazado, plagado de repechos. Llovía en Galicia. El desá­nimo invadía al suizo del Clas. “Sus piernas están vacías”, le dijo el masajista Marcelino Torróntegui a su director, Juan Fernández. Pero cuando le dieron esa referencia de 50”, justo cuando dejó de llover, Rominger exprimió sus fuerzas y salvó el maillot amarillo por 29”. Era el segundo de sus tres triunfos consecutivos en la Vuelta.

 

(LA RUTA DE LA VUELTA: Contrarreloj de Santiago de Compostela, 21ª etapa)

 

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sábado, 13 septiembre 2014

Por Juan Gutiérrez

La esencia del Chava en cinco piedras

José María Jiménez (El Barraco, 6-2-1971) nunca ascendió a Ancares. En sus tiempos aún no se había incorporado a la Vuelta a España, donde sólo se ha subido dos veces. En la primera, como puerto de paso en 2011, Dani Moreno lo coronó y Michael Albasini ganó en Ponferrada. Y en la segunda, ya como final de etapa, se impuso Purito Rodríguez en 2012.


Chava nunca lo subió, pero es un puerto a su medida. Por eso Unipublic lo eligió para rendirle homenaje, después de cumplirse los diez años de su muerte (Madrid, 6-12-2003). El vencedor de la etapa recibirá un trofeo diseñado y donado por su hermano, el escultor y pintor Juan Carlos Jiménez Sastre.


No será el único tributo. El Club Deportivo José María Jiménez, gestionado por su mujer, Azucena, y apoyado por mucha gente de El Barraco, también ha donado un trofeo, que entregará su amigo Santi Blanco al vencedor de la Montaña, una clasificación que Chava ganó cuatro veces (1997, 98, 99 y 2001), sólo igualado por Moncoutié y superado por Laguía (cinco).


El trofeo lo ha diseñado Alejandro Cremades, un escultor de Elda. La obra incorpora piedras de cimas donde venció el abulense, que ha recogido su viuda durante el verano: Angliru, Xorret de Catí, Cerler, Ordino-Arcalís y Pal (aquí ganó dos veces). “El trofeo lleva así una pequeña esencia de Chava”, dice Azu. Su palmarés se completa con triunfos en Los Ángeles de San Rafael, Demanda y Lagunas de Neila. En total, nueve. Su esencia.

(LA RUTA DE LA VUELTA: Santo Estevo-Ancares, 20ª etapa)

 

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viernes, 12 septiembre 2014

Por Juan Gutiérrez

Delio Rodríguez ya se coronó de rojo en 1945

Los belgas Gustaaf y Alfons Deloor, vencedor y segundo en la Vuelta a España 1936, se convirtieron en los primeros hermanos que compartían podio en una gran ronda. El suceso se repitió en la edición de 1950 con los gallegos Emilio y Manuel Rodríguez Barros. También hubo una fratría en el cajón del Tour de Francia 2011, pero en los puestos segundo y tercero: los luxemburgueses Andy y Frank Schleck.


Antes de que Emilio y Manuel Rodríguez hicieran el doblete, Delio también había ganado la Vuelta en 1945. Junto a José y Pastor, en total hasta cinco hermanos se dedicaron al ciclismo.


El mejor, sin duda, fue Delio Rodríguez, que aún ostenta el récord de victorias de etapa: 39 en sólo seis participaciones. En 1941 sumó 12, una marca superada por Freddy Maertens en 1977 con 13. Únicamente no mojó en su debut en 1936. También tiene el honor de haber ganado en Oviedo la primera contrarreloj en 1941. Y de haberse coronado en 1945 con el maillot rojo, hasta entonces reservado al último clasificado, que impuso el nuevo organizador, el diario Ya. Unipublic decidió rescatar ese color en 2010.


En 1986, otro gallego ganó la Vuelta: Álvaro Pino. Curiosamente, natural de Ponteareas, igual que los Rodríguez, lo que convierte a este municipio de Pontevedra en el más laureado de España. A 16 kilómetros está Mos, la localidad de Óscar Pereiro, vencedor del Tour en 2006.

 

(LA RUTA DE LA VUELTA: Salvaterra do Miño-Cangas do Morrazo, 19ª etapa)

 

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jueves, 11 septiembre 2014

Por Juan Gutiérrez

Los conspiradores Julián Berrendero y Fermín Trueba

La Vuelta a España visitó por primera vez Galicia, decíamos ayer, con cuatro metas consecutivas en 1936. El belga Gustaaf Deloor, ganador también en 1935, vestía plácidamente el maillot naranja de líder.


Deloor tuvo en 1935 la oposición de Mariano Cañardo, pero éste atropelló un perro en la 2ª etapa de 1936 y cedió 17:59. Desde ese día, el único afán del líder fue colocar segundo a su hermano Alfons. Los ocho extranjeros se coaligaron con este fin. Y los españoles hicieron también una alianza, liderada por Cañardo, para conservar la segunda plaza de Antonio Escuriet con una táctica defensiva.


La pasividad en las etapas gallegas de A Coruña (17ª) y Vigo (18ª), con promedios de 25 km/h, crisparon al organizador, que amenazó con convertir los 178 km hacia Verín (19ª) en una crono. Los ciclistas se pusieron las pilas y Fermín Trueba venció en esta localidad.


Esa noche en el hotel, Trueba y Julián Berrendero le contaron la alianza al exciclista Óscar Leblanc, que les incitó a atacar por el bien de la Vuelta, e incluso les pagaría por ello. El penúltimo día, los dos rebeldes rompieron la carrera y el pacto. Escuriet se hundió en Zamora y Alfons se puso segundo. En la jornada final, Berrendero y Trueba volvieron a dar guerra camino de Madrid. Los conspiradores tuvieron buenas ganancias esos dos días, que no compartieron con el resto de españoles. La coalición estaba rota. Volaron puñetazos y Berrendero tuvo que salir escoltado por la Guardia Civil.

(LA RUTA DE LA VUELTA: A Estrada-Monte Castrove, 18ª etapa)

 

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miércoles, 10 septiembre 2014

Por Juan Gutiérrez

Rafael Ramos ganó en Ribadeo antes de ser francés

La Vuelta a España encara su última recta en Galicia, una región que se estrenó en la ronda en su segunda edición, en 1936, con cuatro metas consecutivas. El primer vencedor fue Rafael Ramos, un ciclista de Nerva (Huelva), que batió a Vicente Carretero en Ribadeo el 25 de mayo.

 

Aquella 16ª etapa, que partió de Gijón, se interrumpió tres horas en Oviedo debido a los conflictos sociales que golpeaban España a dos meses de la Guerra Civil. El pelotón de 28 ciclistas tuvo que retroceder a Avilés. Almorzaron y volvieron a tomar la salida por otro itinerario.

 

La guerra sorprendió en el Tour a Berrendero, Cañardo y Ezquerra, que se quedaron en Francia. Luciano Montero huyó escondido en un barco de Palma a Marsella. También se instalaron allí Emiliano Álvarez y el propio Ramos.

 

La Unión Velocipédica Española convocó a tres exiliados para el Tour 1937 (Cañardo, Berrendero y Ramos), con la condición de firmar su adhesión a la República y de donar la mitad de los premios a los huérfanos de la guerra. Desde Cataluña se pidió la incorporación de Joan Gimeno, que estaba combatiendo como soldado. Ezquerra y Prior completaron el sexteto.

 

Ramos se retiró del Tour en 1937, pero acabó 19º en 1938. Continuó su carrera en el país vecino y en 1958 se nacionalizó francés. Murió en Carcasona en 1985, a los 73 años.

 

(LA RUTA DE LA VUELTA: Ortigueira-A Coruña, 17ª etapa)

 

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martes, 09 septiembre 2014

Por Juan Gutiérrez

Ramontxu-Sierra: la pelea del “bochorno” en la Vuelta de 1995

El pelotón ya encaraba los últimos kilómetros de la cuarta etapa de la Vuelta a España 1995 cuando Ramón Mendiburu, el director técnico, comunicaba en Radio Vuelta: “Caída de un Banesto y un Carrera”. Lo que parecía un lance normal de una jornada que ya había sido muy accidentada, de repente se convirtió en algo más grotesco cuando añadió indignado: “¡Qué bochorno! ¡Se están pegando!”.


La imagen fue captada en directo por TVE. Ramontxu González Arrieta y el venezolano Leonardo Sierra se habían tirado de la bicicleta y, pie a tierra, se pegaron a puñetazos hasta que el motorista Rafael Landa les separó. El combate lo presenció en primera fila el presidente del jurado, Rufino Martellini, que les expulsó inmediatamente: “No podemos permitir que un deporte de dureza y deportividad se convierta en una jungla”.


Tras recibir tres puntos de sutura en un codo, Sierra explicó: “Ramontxu me ha cerrado, casi me tira, y le dije que tuviera cuidado. Entonces me agarró de la camiseta, le di con la mano para quitármelo de encima y nos caímos”. El vasco dio su versión a través de su director López Cerrón: “Me metí por donde estaba él para resguardarme del viento, me recriminó la acción y comenzamos a discutir”.


El viento, con ráfagas de hasta 120 km/h, había generado mucha tensión entre Tapia de Casariego y A Coruña, que mañana vuelve a acoger la Vuelta. El jurado neutralizó la salida para que el pelotón cruzara el puente de Ribadeo protegido por los coches. Tras reiniciar la marcha en el km 8, los ciclistas literalmente volaban hacia los prados. Los jueces volvieron a recortar el recorrido y dejaron los 164 kilómetros oficiales en 88. Marcel Wust venció al sprint... Con los nervios a flor de piel.


Curiosamente, Pepe Grande convocó al día siguiente a Ramontxu para el montañoso Mundial de Colombia. Uno de los argumentos era que, tras su expulsión, tendría más tiempo para prepararse en altura.

(LA RUTA DE LA VUELTA: Jornada de descanso en A Coruña)

 

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lunes, 08 septiembre 2014

Por Juan Gutiérrez

De la Fuente se sacrificó por su amigo el ‘Bisonte’

Belarmino Fernández expresó un deseo en 2011: “Sería histórico que se subieran Lagos de Covadonga y Lagos de Somiedo en el mismo año”. Mino, que así se conoce al alcalde de Somiedo, lo dijo en un reportaje en AS previo a la primera y única subida que ha habido a La Farrapona en la Vuelta a España. Tres años después, deseo concedido: los Lagos suceden a los Lagos.


Aquel 2011 venció Rein Taaramäe, pero bien podría haberlo hecho David de la Fuente, que iba fugado junto al estonio con un minuto de ventaja. Pero a tres kilómetros Josean Fernández Matxin, su director en el Geox, le ordenó que esperara a Juanjo Cobo, que había arrancado por detrás. La jugada parecía poco rentable, incluso ridícula. Quien así pensó, se equivocó. Cobo recortó 32 segundos al líder, Brad Wiggins, que llegó con su entonces gregario Chris Froome. El Bisonte de la Pesa se quedaba a 55” en vísperas del Angliru. Un mordisco que acabó siendo clave en Madrid.


“Me ha sabido mal parar a De la Fuente, porque llevaba buenas piernas, pero tenía que ayudar a Cobo”, explicó Matxin. David no se había ofendido: “El compañerismo y la amistad valen más que una etapa. En el Geox somos una piña”.


Cobo hizo bueno el sacrificio de su compañero con un zarpazo en el Angliru que le valió el maillot rojo. Ahora su rival pasaba a ser Froome, que se confirmó como el verdadero hombre fuerte del Sky. Demasiado tarde. Tras un mano a mano en Peña Cabarga, que se decantó del lado del africano, Cobo se mantuvo líder con solo 13 segundos sobre Froome. Con esa escasa diferencia terminó la Vuelta. Y con Wiggins en la tercera plaza.


Tres años después, la Vuelta regresa a La Farrapona. Wiggins y Froome han conquistado un Tour cada uno. Mientras Cobo, tras un paso infructuoso por el Movistar, no ha vuelto a ganar nada y ahora corre en el equipo turco Torku Seker Spor. Junto a su amigo De la Fuente.

(LA RUTA DE LA VUELTA: San Martín del Rey Aurelio, 16ª etapa)

 

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domingo, 07 septiembre 2014

Por Juan Gutiérrez

Marino Lejarreta inauguró los ‘Lagos de Hinault’

La inclusión de los Lagos de Covadonga fue una de las grandes novedades de la Vuelta a España 1983, que muchos consideran la mejor de la historia. El directo de TVE y la participación de Bernard Hinault, que cobró un fijo de siete millones de pesetas, añadían atractivos a una carrera que intentaba limpiar la imagen del año anterior, cuando la sanción por dopaje de Ángel Arroyo dio la victoria a Marino Lejarreta (Bérriz, 14-5-1957).


Marino, que había fichado por el Alfa Lum italiano, también quería reivindicarse y llegó a la Vuelta en gran forma. Ganó la sexta etapa en Viella y arrebató el maillot amarillo a Hinault. Dos días después se exhibió en la cronoescalada de Panticosa, en la que metió 2:13 minutos al Tejón. Todo el mundo le apuntaba como el más fuerte, hasta que sufrió un despiste.


En la 10ª etapa, Zaragoza-Soria, Kuiper y Le Guilloux, gregario de Hinault, montaron un abanico. En el corte de nueve ciclistas sólo entraron tres españoles: Alberto Fernández, Martínez Heredia y Gorospe, que se puso líder. “Estuve a dos metros de enlazar, pero voy mal con el viento”, se lamentaba Lejarreta, que se dejó 2:43 minutos.


El 2 de mayo, en la 13ª etapa, se subía por primera vez a los Lagos, también llamados los Lagos de Enol, por lo que periodistas y ciclistas los bautizaron, en un juego de palabras, como Lagos de Hinault. Se salía de Aguilar de Campoo, el pueblo de Alberto Fernández, que vestía el maillot amarillo. A pie de puerto, a 12 km, en el Santuario de Covadonga, Lejarreta lanzó su ataque y recuperó 1:11. Hi­na­ult fue segundo.


La Vuelta se decidió el antepenúltimo día, con el brutal ataque de Hinault en Serranillos, que hundió a Gorospe, que se había vuelto a poner líder en la crono de Valladolid. Sólo Lejarreta respondió a su arreón. “Siempre dije que Marino era el más fuerte de esta Vuelta”, le elogió el francés. Acabó segundo en el podio y con tres victorias de etapa.

(LA RUTA DE LA VUELTA: Oviedo-Lagos de Covadonga, 15ª etapa)

 

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