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Pedaladas

El blog de Juan Gutiérrez

Vamos a hablar de ciclismo, pedalada a pedalada. De sus gestas y de sus miserias. Desde mi experiencia como periodista en treinta grandes vueltas y en otras múltiples batallas...

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lunes, 23 marzo 2015

Por Juan Gutiérrez

El ciclismo no para y Paterski tampoco

De lunes a lunes. Dejé este blog con Nairo Quintana a punto de proclamarse campeón de la Tirreno-Adriático, y lo retomo con la Volta a Catalunya ya comenzada y un polaco en su trono: Macej Paterski. Por el camino se ha celebrado el primer Monumento: la Milán-San Remo, con la victoria del alemán John Degenkolb. El ciclismo no para. Y en estos días acaba de entrar en uno de los periodos que crean más adicción. La Classicissima es la puerta de la Primavera.

 

La Primavera se abre con la Milán-San Remo, una clásica que, por recorrido, aglutina menos atractivos que otras de su categoría. El desenlace suele ser al sprint, el pronóstico se abre hasta el punto de que en las cinco últimas ediciones ha estrenado cinco vencedores diferentes… Pero a pesar de su previsibilidad, la carrera engancha por su aroma añejo, por su grandeza. Después de la cuarta posición conseguida el año pasado en su debut, los aficionados españoles nos ilusionamos con que Juanjo Lobato pudiera cubrir la profunda vacante dejada por Óscar Freire y pujara por la victoria. Pero el andaluz sucumbió en la Cipressa: todavía le falta aprendizaje y modestia.

 

Paterski

 

Banderas al margen, la Classicissima hay que disfrutarla por sí misma. Igual que las clásicas que se sucederán durante esta estación, del pavés a las colinas valonas. El ciclismo del norte. Nairo Quintana, que enloqueció a Colombia en la Tirreno-Adriático con su victoria bajo la nieve del Terminillo, se ha apuntado esta semana a dos de estas carreras: A través de Flandes y E3 Harelbeke. No lo hace con el afán de rodar con los favoritos, sino con el objetivo exclusivo de acumular experiencia sobre el duro adoquín. Nairoman sabe que el pavés será el mayor impedimento que se encontrará en julio para coronarse en el Tour de Francia.

 

Y como el ciclismo no para, decíamos, pues los ciclistas tampoco. Macej Paterski es el mejor ejemplo. El polaco del CCC corrió el domingo la Milán-San Remo: 293 kilómetros que alcanzan los 300 si se añade la neutralizada. Y no sólo la corrió, sino que entró con el grupo de cabeza, en el puesto 22, dos plazas por detrás de Alejandro Valverde. Los dos han tomado la salida al día siguiente en la Volta a Catalunya. Y Paterski no sólo ha participado, sino que además se ha metido la paliza en la fuga de la jornada y ha rematado con el triunfo y el liderato, después de 500 kilómetros en las piernas y un viaje internacional de otros 700 en el cuerpo... A propósito de su ejemplo: los organizadores de las grandes vueltas ya tienen un buen argumento para responder a los equipos cuando se quejen de los traslados.

 

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lunes, 16 marzo 2015

Por Juan Gutiérrez

Los rivales de Alberto Contador enseñan las garras

Nairo

 

La París-Niza y la Tirreno-Adriático, incomprensiblemente solapadas en el calendario, son las dos primeras rondas del año que suponen un objetivo en sí mismo. En ambas se suele ver a los que serán los protagonistas en las tres grandes vueltas, con la ilustre excepción esta vez de Chris Froome, que se borró de los Dos Mares para enfado del organizador, después de haber lucido músculo en la Vuelta a Andalucía. Tampoco se apuntó Alejandro Valverde a ninguna en este 2015.

 

Pero no era de las ausencias sobre lo que quería llamar la atención, al contrario. En la París-Niza ya hemos visto a un Richie Porte superior: “Estoy en el mejor momento de forma de mi vida”, ha asegurado el australiano. Su victoria confirma también que el rodillo del Sky está bien engrasado esta temporada: Geraint Thomas, vencedor en el Algarve y quinto aquí; el propio Froome o Wout Poels se han encargado de confirmarlo. En la Tirreno-Adriático, sin embargo, quien domina es Nairo Quintana, que ha dado un salto de calidad desde San Luis y le ha ganado la partida a Alberto Contador en Italia.

 

Aunque ambas rondas son objetivos en sí mismos, es inevitable extraer conclusiones para futuras carreras, especialmente para las grandes y, por proximidad, para el Giro. Queda mucho, sí, pero ya podemos deducir que Porte será uno de los huesos para Contador. La larga crono de la Corsa Rosa le favorece, así que el Pistolero tendrá que jugar a acribillarle en la montaña. También será un rival de aúpa Rigoberto Urán, un especialista en el Giro (lleva dos segundos puestos consecutivos) que le está aventajando en la Tirreno: también se defiende contra el crono y es un buen escalador.

 

Porte

 

Quien no ha aparecido en la París-Niza es el otro presumible gran rival de Contador en el Giro: Fabio Aru. Igual que tampoco está rindiendo a gran nivel Vincenzo Nibali en la Tirreno-Adriático. A los ciclistas del Astana se les nota un poco mustios en estos tiempos, queremos pensar que por culpa de la espada de Damocles que pende sobre sus cabezas por el informe negativo que maneja la Comisión de Licencias sobre su política antidopaje. Jakob Fuglsang, séptimo en Niza, y Michele Scarponi, 18º en los Dos Mares, son sus escasas credenciales.

 

¿Y qué decir sobre el propio Alberto Contador? En Andalucía tuvo un prometedor debut, a pesar de su derrota ante Froome, y logró un triunfo de calidad en Hazas Llanas. En la Tirreno, aunque ya advirtió que no le gustaba mucho el recorrido, verdaderamente esperábamos un poco más de él. Y seguramente él mismo, también. No sé si lo considera un retroceso en su preparación, pero aún le queda por delante la Volta a Catalunya, donde se reencontrará con Froome, fresco como una rosa, y con unos reactivados Valverde y Purito Rodríguez. Y hay un mes y medio para afinar la puesta a punto.

 

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lunes, 09 marzo 2015

Por Juan Gutiérrez

¿Se podrá ver al 'Big Four' este año en alguna carrera?

(La pasada madrugada ha sido una madrugada intensa, en la que me dediqué a trabajar en esta entrada del blog y a seguir las evoluciones del informe de la UCI sobre dopaje. Al levantarme me he encontrado con una de cal y otra de arena. AS ha sido el único periódico español que ha publicado el informe CIRC, lo que, obviamente, me llena de satisfacción como periodista y de agradecimiento para el equipo del Más Deporte. En particular quiero dar las gracias a José Andrés Ezquerro, que se ha leído las 228 páginas en inglés en unos días particularmente complicados para él por cuestiones personales. Pero como no todo iban a ser alegrías, Chris Froome ha anunciado su baja de la Tirreno-Adriático "por motivos de salud" que no especifica. Su ausencia tira por tierra los argumentos de mi post de los lunes. La actualidad manda, lo asumo. He pensado en borrarlo, pero creo que todavía tiene una lectura aprovechable. Así que lo único que he hecho es cambiarle el título. Antes había puesto: 'El Big Four se reta por primera vez este año... ¿Será la última?'. Y ahora se ha convertido en una interrogante mayor: '¿Se podrá ver al 'Big Four' este año en alguna carrera?'. Aquí os dejo mi entrada, tal y como fue creada la pasada madrugada:)

 

Oleg Tinkov calentó la pretemporada con una propuesta loca: un millón de euros si los cuatro grandes del pelotón disputaban las tres grandes vueltas. La idea no prosperó, pero generó un sano debate. No parece viable que el 'Big Four' del ciclismo pueda hacer triplete, un desafío que ningún campeón se ha planteado nunca, pero sí habría que demandar que coincidieran en el mayor número posible de carreras de la temporada. Para ello se creó el World Tour, aunque no siempre ha dado esos frutos.

 

Chris Froome, Alberto Contador, Vincenzo Nibali y Nairo Quintana no harán las tres grandes. Obvio. De hecho, sólo tienen previsto retarse en una de ellas, en la más grande: el Tour de Francia. A la espera del mes de julio, el 'Big Four' se verá esta semana en la Tirreno-Adriático, desde el miércoles 11 al martes 17, con un punto culminante el domingo con la subida al Terminillo. Una crono por equipos (el primer día), otra individual de 10 km (el último) y una jornada montañosa (el sábado) rematarán un recorrido que no agrada en exceso a Contador. "No hay muchas posibilidades para el espectáculo", dijo en una reciente entrevista en AS.

 

  Niba

 

Si ninguno de ellos cambia el calendario desvelado hasta la fecha, el 'Big Four' no volverá a coincidir luego hasta el Tour. Y ni siquiera esa cita está asegurada, debido a los avatares del ciclismo actual. Sobre la cabeza del Astana, el equipo de Nibali, pende la amenaza de la exclusión del World Tour, debido a su dudosa política antidopaje en 2014 y a su implicación en el caso Padua. La UCI ya se ha pronunciado a favor de la retirada de la licencia. Un grave contratiempo para el equipo, sus corredores, sus patrocinadores y los organizadores, cuando la temporada ya está lanzada.

 

La incertidumbre del Astana da mayor valor, involuntariamente, a esta Tirreno-Adriático. La Carrera de los Dos Mares eclipsará, es inevitable, a la otra gran ronda de estas fechas: la París-Niza. Desde el domingo, en Francia también corren ciclistas muy relevantes: Kwiatkowski, Porte, Aru, Majka, Rui Costa... Pero menos mediáticos y laureados, salvo el caso del prejubilado Wiggins, que el cuarteto de Italia. La coincidencia de ambas es uno de los defectos del calendario, que la UCI tiene previsto corregir en sus reformas de futuro.

 

  Kiat

 

A propósito de la UCI, este lunes ha hecho público el informe de la Comisión Independiente que ha investigado el dopaje en el ciclismo y la corrupción en su propio organismo. Hace unos meses, una persona que ha colaborado en su elaboración me decía: "La UCI no busca sangre, ni castigos ejemplares, ni machacar su historia. La investigación no está tan enfocada a la depuración de responsabilidades, como a algo más filosófico. Se reconocen los errores del pasado, se pide disculpas por ellos y se parte de un kilómetro cero". Por lo que he podido leer, ese parece precisamente el sentido del informe.

 

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lunes, 02 marzo 2015

Por Juan Gutiérrez

La UCI reacciona con contundencia, pero tarde

En las últimas fechas me habían llegado comentarios de decepción por la política de Brian Cookson desde sectores del ciclismo o incluso del ámbito de antidopaje. Sobre todo a partir de la falta de contundencia con la que había actuado en el caso Astana. Más que voces críticas, eran voces de desencanto. De Cookson se esperaba (y se espera) más que de la pareja antecesora Verbruggen-McQuaid, cómplice de las tropelías de Lance Armstrong.

 

No sé si esas mismas voces han llegado a oídos de Cookson, pero el caso es que en la última semana ha actuado con firmeza con varias decisiones. Primero instó a la organización de la E3 Harelbeke a retirar su ofensivo cartel publicitario, que más parecía obra de dos colegas en la barra de una discoteca que de una empresa promotora de deporte. Tras recibir el pertinente tirón de orejas de la UCI, y también de instituciones públicas belgas, los responsables de la clásica ya han suprimido el anuncio y han pedido disculpas.

 

Harelbeke

 

Un par de días después, la UCI sacaba otro comunicado al hilo de una información adelantada por L’Équipe. El órgano rector del ciclismo mundial ha pedido a la Comisión de Licencias que excluya del World Tour al equipo Astana, tras estudiar las conclusiones de la auditoría encargada a la Universidad de Lausana y los documentos facilitados por las autoridades italianas sobre el Caso Padua, que vincula a varios de sus ciclistas con el sancionado médico Michele Ferrari. También a José Joaquín Rojas, por cierto, aunque esta aparición ha sido calificada por los responsables del Movistar como "una anécdota". La Comisión de Licencias es teóricamente independiente, pero me resulta raro pensar que la UCI se implique de esa forma tan abierta, para luego verse volteada sin salir de su sede.

 

El escenario que se presenta ahora es complicado. Para su comprensión, aconsejo este trabajo que han publicado los compañeros de biciciclismo.com. Cookson siempre dijo que el Astana estaba “en libertad condicional”, pero casi nadie le creímos. Ahora resulta que sí, que el equipo kazajo puede quedarse fuera del World Tour (es decir, de las grandes carreras), con la temporada ya empezada y con Vincenzo Nibali y Fabio Aru en sus filas.

 

Nibali

 

Si en diciembre nos decepcionaba la falta de contundencia, ahora no entendemos la tardanza y el momento. Hace dos años, la UCI sufrió un revolcón en el TAS y tuvo que readmitir al equipo Katusha por un caso similar. Supongo que ahí está el motivo de tanta precaución. El refranero dice que “más vale tarde que nunca”… Pese a todo, sigo sin comprender por qué no se tomaron estas mismas medidas hace tres meses, cuando los hechos eran los mismos y el daño, aun siendo grande, hubiera podido amortiguarse más.

 

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lunes, 23 febrero 2015

Por Juan Gutiérrez

Un espectáculo más allá del Tour

Hace diez años que no cubría una vuelta ciclista completa como enviado especial. Por circunstancias laborales, que no vienen al caso explicar, he regresado en la reciente Vuelta a Andalucía. Y tengo que reconocer que me he topado con muchos cambios.

 

Lo primero que me encontré fue con la presentación previa a la carrera, con hasta once corredores abiertos a las preguntas de los medios de comunicación. Allí estaban Bardet, Degenkolb, Lobato, Chavanel, Basso, Farrar o incluso Froome. Me cuentan que este tipo de actos lo organizan ya numerosas carreras. Los ciclistas y sus equipos saben que tienen que venderse, que representan a las marcas que lucen en el pecho.

 

Esa facilidad que ahora tienen los medios en la víspera se convierte, sin embargo, en trabas durante las salidas de las etapas. Hace unos años era fácil hablar tranquilamente con los corredores, con los directores, con los auxiliares… Era un momento de debate, de saludos, de visitas, de intercambio… Los periodistas sacaban rendimiento de aquellas charlas. Y los aficionados podían fotografiarse con sus ídolos, vitorearles o incluso tocarles. Ahora los corredores se quedan dentro de los autobuses, apuran el tiempo antes de ir a firmar… Y si quieres hablar con ellos, quizá puedas, siempre que pases por la criba del responsable de prensa, otra figura que ha emergido en los grupos deportivos.

 

A los ciclistas apenas se les ve, pero sus bicicletas sí que están expuestas en las afueras de sus autobuses, perfectamente colocadas en hilera, limpias y relucientes. Un detalle de marketing, un anuncio publicitario. Un director me cuenta claramente el porqué: “Las marcas de bicicletas antes simplemente te cedían el material, pero ahora ponen dinero, mucho dinero, y hay una enorme competencia. Hay que cuidarles, hay que mimarles y hay que promocionar la marca”.

 

Entre autobuses y bicicletas también asoman cada vez más mujeres… Muchos equipos tienen ya auxiliares femeninas, una rareza de entonces que ahora se ha convertido en cotidianeidad. Su presencia no es exótica, sino un rasgo de normalidad… Una normalidad que hace diez años era anormal.

 

Contador-Froome

 

Pero entre tantas diferencias, lo que verdaderamente me ha llamado la atención es el desarrollo deportivo de Andalucía. Recuerdo los tiempos en los que se jugaban la victoria Cabello contra Della Santa, por poner un ejemplo. Ciclistas que tomaban protagonismo en el arranque de la temporada, pero que después iban a ser gregarios. Los líderes hacían entrenamientos con dorsal, con ninguna exigencia para la general. Ahora hemos visto a los dos mejores del mundo, Alberto Contador y Chris Froome, en un mano a mano vibrante desde su primer día de competición. Ningún jefe viene ya a las carreras de paseo. “Estos duelos son geniales para los aficionados”, han repetido ambos durante estos días. Como mejor se vende el ciclismo es con la calidad de la competición. Y las figuras ya no se esconden, ni asoman sólo un mes al año. Camino del Tour, también hay espectáculo.

 

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lunes, 16 febrero 2015

Por Juan Gutiérrez

La Fundación Contador: cuando el ciclismo salva al ciclismo

Este lunes se presentan en la sede madrileña de Citröen, uno de sus patrocinadores, los dos equipos de la Fundación Alberto Contador: el Flex júnior y el Specialized sub-23. Ambos comenzarán los próximos sábado y domingo la temporada oficial 2015 en sus respectivas Copas de España, en ambos casos en el Circuito del Guadiana, en Don Benito. Para ultimar los preparativos han estado concentrados en Pinto este pasado fin de semana.

 

Fun

 

El sábado tuve el privilegio de convivir con ellos por la mañana y de seguir el entrenamiento del equipo sub-23. El reportaje se puede leer hoy en una doble página en el diario AS y también está colgado en la web del periódico, con un vídeo que preparó ASTV. Su elaboración costó un madrugón, porque los juniors ya estaban en funcionamiento a las siete y media de la mañana. Disciplina, trabajo, buena conducta, formación, educación, voluntad, valentía, sacrificio… Son algunos de los valores que se les intenta inculcar en el equipo, bajo las direcciones de Félix García Casas y Rafa Díaz Justo, y la supervisión general de Fran Contador.

 

Alberto Contador también está muy pendiente. Como demostró el domingo cuando se coló en el entrenamiento de ambos equipos para pasar revista a las tropas. Hacía tiempo que yo tenía ganas de hacer este reportaje, porque siempre he admirado este tipo de proyectos. El ciclismo ha pasado, y está pasando, muchos problemas en España. Pero sólo el ciclismo puede salvar al ciclismo. Que Contador aporte su experiencia, su imagen y hasta su dinero a promover su deporte desde abajo, es altamente loable. Al igual que están haciendo otros corredores como Carlos Sastre, Alejandro Valverde o Luis Ángel Maté.

 

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domingo, 15 febrero 2015

Por Juan Gutiérrez

El misterio del repecho artificial

Por cuestiones laborales, muchos periodistas españoles han tenido que viajar a Qatar en las últimas fechas. Algunos de ellos aseguran haber visto en la zona de Lusail la construcción de una cuesta que, según dedujeron, se iba a incorporar al circuito del Mundial de ciclismo 2016. En el emirato no existe ni un repecho. Así que si quieres ascensiones, las tienes que levantar artificialmente. No queda otra. John Lelangue, director del campeonato, niega que se vaya a crear ninguna subida: “El país es llano y queremos respetar su idiosincracia”. Una pena. Ya nos habíamos hecho ilusiones. En un lugar donde se ha contratado a conquenses para animar a su selección de balonmano con su charanga, no nos parecía tan descabellado.

 

A falta de repechos, artificiales o naturales, habrá que superar un tramo de adoquín y, sobre todo, mucho viento. Desde que en 2002 se fundó el Tour de Qatar, los abanicos han marcado la dureza de esta carrera. No es el ciclismo que gusta por nuestros lares, pero también es ciclismo... Y seguramente se montará una buena trisca. Eso sí: absténganse livianos escaladores.

 

(Columna publicada en AS el 14 de febrero de 2015)

 

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lunes, 09 febrero 2015

Por Juan Gutiérrez

RTVE sacia el hambre de Giro

La gran noticia ciclista de la semana recién terminada fue el anuncio de que RTVE retransmitirá en directo el Giro de Italia. Y no lo digo porque haya sido yo quien adelantara la noticia, ni mucho menos. Al contrario, el lunes pasado escribí un tuit como tantas otras veces, con una intención meramente informativa. Y de repente me sentí abrumado por la cascada de retuits y de clics en favorito. Que la nueva era importante, estaba claro, pero esa reacción me demostró que los aficionados al ciclismo están hambrientos de Giro, deseosos de que una de las mejores carreras del calendario esté otra vez en la cadena estatal, donde no se asomaba desde 2006. RTVE regresa, además, con Alberto Contador entre los participantes. Garantía de audiencia.

 

  Co

 

El anuncio del Giro no llegó solo. RTVE televisará también el paquete entero de RCS (Milán-San Remo, Tirreno-Adriático, Lombardía…), más una serie de carreras belgas y suizas. Si a eso se añaden las competiciones de ASO, con el Tour de Francia y la Vuelta a España al frente, resulta que Teledeporte ha pasado de estar a punto de desaparecer en una reestructuración del ente público, a retransmitir prácticamente entero el calendario ciclista más relevante.

 

El aficionado español al ciclismo estaba un poco cansado de tener que bucear en los streamings para ver carreras de primera fila, mientras que el canal público temático retransmitía insípidas rondas iniciales de torneos de tenis. El hastío llegó a tal punto que Teledeporte se ha ganado el sobrenombre de Teletenis. Yo no voy a atacar aquí a otros deportes, porque de todos es sabido mi espíritu polideportivo. Me gusta el tenis, me gusta el balonmano y me gusta prácticamente todo, pero servido en sus dosis, en su momento. Yo creo que nadie se va a ofender por un partido de Nadal o Federer, por un Masters 1.000 o un Grand Slam. Pero quedarse sin ver una gran clásica a cambio de un Fulanito-Menganito (no utilizaré nombres propios, por no ofender) encrespaba un poco al personal.

 

Tampoco voy a enseñar a los compañeros de Teledeporte cómo deben hacer su trabajo, porque desconozco los condicionantes a los que se enfrentan. Eso sí, desde fuera, puedo asegurar que mantener un equilibrio entre tenis y ciclismo, dos de los grandes deportes alternativos de este país, es mucho más justo para la audiencia. Siempre unido a esa función pública, que a mi entender está haciendo muy bien, de abrir sus puertas a otras disciplinas cuando las selecciones nacionales afrontan sus momentos cumbre de la temporada.  

 

  Tve

 

Hubo un momento en el que RTVE televisaba en La2 todo el calendario nacional. Muchas veces carreras insulsas, que acumulaban un soporífero sprint tras otro, en las que las figuras no se prodigaban o sólo acudían para rodar, y donde los organizadores estaban más pendientes de lucir autoridades y patrocinadores en el podio que de fomentar trazados atractivos. Aquello, entre otras varias cosas, mató al ciclismo español. Ahora Teledeporte vuelve con una visión más internacional, más enfocada a lo que verdaderamente interesa al público. Y a su estela, quizá, podrán volver las carreras españolas. Las pocas que han sobrevivido, creo que han aprendido la lección. Sólo hay que chequear y comparar sus recorridos con los de entonces para comprobarlo.

 

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lunes, 02 febrero 2015

Por Juan Gutiérrez

Cadel Evans: el adiós de un señor

Evas

 

“Me siento abrumado, pero feliz”. Cadel Evans, que el próximo 14 de febrero cumplirá 38 años, se puso este domingo su último dorsal profesional y terminó quinto en la carrera que lleva su nombre: la Cadel Evans Great Ocean Road Race, en Geelong (Australia). Fue la culminación a un mes de enero en el que el ganador del Tour de Francia 2011 se ha dado un baño de cariño por las carreras de su país: en el Campeonato Nacional y, especialmente, en el Tour Down Under. “Es increíble ir junto a Cadel, todos le acosan, todos quieren hablar con él”, contó su compañero del BMC Rohan Dennis, ganador de esta última carrera. Evans le condujo a la victoria y compartió podio con él… Un cajón plenamente australiano, al que también se subió Richie Porte. Pero Cadel recibió la mayor ovación: “Abrumado pero feliz”.

 

Para quien no lo haya deducido ya, Cadel Evans es un héroe en su país, aunque reside en Suiza. El primer ganador australiano del Tour, el hombre que puso la última piedra a un edificio que comenzó a construir el irreverente Phil Anderson allá por los 80. En aquel 2011 logró escalar un escalón que se le resistía en los Campos Elíseos, después de acabar segundo en 2007 (a sólo 23” de Alberto Contador) y en 2008 (a 58” de Carlos Sastre). También es el primer campeón del mundo de fondo carretera de su nacionalidad, un maillot arcoíris que se enfundó en Mendrisio (Suiza) en 2009. A partir de esa victoria también cambió su mentalidad, su forma de correr, y fue dejando atrás su fama de chuparruedas.

 

  EvansTour

 

Estas dos victorias coronan a un mito que también estuvo cerca de ganar las otras dos grandes rondas. En la Vuelta a España de 2009, que se adjudicó Alejandro Valverde, el australiano perdió sus opciones por culpa de la infinita tardanza en reparar una avería en la ascensión del Monachil. “Un pinchazo en un momento crucial de la Vuelta es incontrolable. La torpeza del coche neutro y los vehículos de prensa bloqueando la carrera. Realmente no me lo merezco”, escribió después en su web. Aquel día, por cierto, nadie esperó a Cadel Evans: lo digo por aquellos insistentes defensores de parar cuando hay caídas o averías de los rivales.

 

Al podio del Giro de Italia también se subió en 2013, pero no fue esa edición la que tuvo más al alcance de ganar, sino la de 2002. Evans sufrió una tremenda pájara en una etapa dolomítica a cuatro días del final cuando portaba la maglia rosa: cedió 17:11 minutos. Aquel Cadel tenía 25 años y debutaba en una gran ronda con los colores del Mapei. El australiano llegó a la escuadra de Giorgio Squinzi con cierto aura de estrella, porque había ganado dos veces la Copa del Mundo de mountain bike. La bicicleta de montaña había repartido gloria y dinero en sus primeros años: nuevos mercados, patrocinadores, circuitos… Pero la burbuja no dio más de sí y muchos de sus campeones se pasaron a la carretera: Michael Rasmussen, Miguel Martínez, Dario Cioni, Ryder Hesjedal… Aquel intruso aussie llegó al equipo con grandes exigencias y un ilustre del Mapei decidió bajarle los humos: le apretó el freno trasero en uno de sus primeros entrenamientos. Sus galones en BTT no impidieron la novatada.

 

Han pasado 17 años desde que hizo sus primeras incursiones en el ciclismo de ruta y ha llegado el momento de la jubilación. En un deporte en el que durante demasiado tiempo ha sido imposible poner la mano en el fuego por nadie, por riesgo de quedar calcinada, siempre se agradece que uno de los grandes se vaya sin ninguna mancha en su currículo. Cadel Evans lo deja como un señor. Abrumado y feliz.

 

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lunes, 26 enero 2015

Por Juan Gutiérrez

Lobato pide paso... y que le hagan más caso

Si consultas el apartado de 'Personajes destacados' de Trebujena en Wikipedia te encuentras con dos nombres. Uno es el actor Julián Villagrán, que tuvo el detalle de recordar sus orígenes cuando recogió el Goya 2012 por su interpretación en Grupo 7. El otro es Juanjo Lobato, un ciclista con una quincena de victorias desde que se estrenara con el equipo Andalucía en 2010 y que esta semana pasada logró abrir su palmarés en el World Tour con un triunfo de etapa en el Tour Down Under.

 

Lobato es gaditano y velocista, lo que le convierte en un 'bicho raro' del pelotón español por partida doble. Aunque es tierra amante del ciclismo, ha habido pocos corredores destacados de la provincia de Cádiz. Así, a bote pronto, recuerdo al chiclanero José Manuel Moreno (aunque nacido en Amsterdam), oro olímpico en pista en Barcelona 1992 y mundial en Stuttgart 1991; o a los jerezanos José Luis Villanueva, que le ganó la Vuelta a Murcia en 1991 a Chiappucci y Gorospe, y Manuel Domínguez 'Lecherito', un corredor de los años 50 cuyo hijo también fue profesional durante un breve periodo en los 90.

 

En cuanto a sprinters, hay dos españoles que marcaron época: Miguel Poblet y Óscar Freire. Otros dos que alcanzaron mucha relevancia: Delio Rodríguez y Ramón ‘Tarzán’ Sáez. Y a partir de ahí, si tiro de memoria, me salen los nombres de Alfonso Gutiérrez, Manuel Jorge Domínguez, Juan Carlos González Salvador, Ángel Edo, Fran Ventoso o los malogrados Isaac Gálvez y Manuel Sanroma. Seguramente también podría incluirse en la lista a Txomin Perurena, Juan Fernández y Alejandro Valverde, aunque no como velocistas puros.

 

  Lobato

 

El mejor sprinter español actual es Juanjo Lobato, aunque la jerarquía que ocupe en este listado va a depender mucho de cómo evolucione a partir de esta temporada. El andaluz todavía está en edad: 26 años. Si no ha progresado más hasta ahora puede haber sido por dos factores. El primero, según me dicen personas cercanas, porque le falta un punto de fe en sí mismo, un poco más de mala leche y de ambición. Y el segundo, y principal, por el escaso apoyo que tiene en el Movistar en las llegadas masivas. No es una opinión exclusivamente mía, aquí están las palabras de su propio director, José Luis Arrieta, después de la victoria de Lobato en el repecho de Stirling:

 

“Juanjo es un corredor que en llegadas masivas convencionales lo tiene más complicado por el hecho de no poseer un equipo como el que disfrutan otros corredores, como el propio Kittel el domingo, que le pueden arropar hasta la recta de meta. La fisonomía de nuestro equipo es más escaladora; rendimos mejor en etapas más duras y llegadas así, y es en días como hoy donde le podemos echar una mano, acercarle o asistirle en las mejores condiciones con percances como el pinchazo que ha sufrido”.

 

Quizá por eso, Lobato se está especializando en metas en repecho, aunque el propio corredor opina que puede rendir “en todo tipo de sprints”. Que el año pasado se clasificara cuarto en su debut en la Milán-San Remo confirma que es un corredor con enormes posibilidades. Pese a ese resultado, su equipo no creyó pertinente incluirle en la alineación de ninguna de las tres grandes, aunque en su descargo hay que recordar que Movistar peleó por la general en todas ellas. Tampoco Javier Mínguez consideró oportuno llevarle al Mundial de Ponferrada, donde prefirió jugar las bazas de los veteranos.

 

El gaditano se merece más y mejores oportunidades. He leído hace unos días a Eusebio Unzué decir que “Lobato es el Freire de hace diez años”. Un pelín exagerado me parece, porque a su edad Freire ya tenía dos maillots arcoíris. El cántabro ha sido un campeón excepcional, así que será difícil de igualar en mucho tiempo. Pero es verdad que seguir esa senda puede servir de motivación al de Trebujena. Eso sí, por mucho empeño que ponga, necesita estar presente en los grandes escenarios. Ya sé que en el Movistar es complicado, porque Nairo Quintana y Alejandro Valverde centran las prioridades, pero es el equipo quien debe guiar su camino. Como primer paso, ya estaría bien conseguir que cada hombre rápido no esprintara por su lado. 

 

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