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Pedaladas

El blog de Juan Gutiérrez

Vamos a hablar de ciclismo, pedalada a pedalada. De sus gestas y de sus miserias. Desde mi experiencia como periodista en treinta grandes vueltas y en otras múltiples batallas...

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martes, 30 junio 2015

Por Juan Gutiérrez

Tour 2015: un recorrido original para estrategias originales

Corren tiempos tormentosos en varios deportes españoles. Especialmente en el tenis, donde cada movimiento de las partes abre una grieta aún mayor que la anterior. También en el bádminton, en el fútbol femenino o en la vela. Paralelamente se ha celebrado en Bakú la primera edición de los Juegos Europeos (con oro en ruta para Luis León Sánchez, por cierto), un invento sin ningún interés que sólo ha servido para cargar un poco más el ya saturado calendario deportivo… Y mientras estas cosas ocurrían, el ciclismo, un deporte acostumbrado a la convulsión, rodaba sin sobresaltos aparentes hacia su fecha estelar: el Tour de Francia.

 

Y digo aparentes, porque hace unos días Enrique Gómez Bastida, el director de la Agencia Española Antidopaje, cargó contra el ciclismo por su falta de colaboración. “Nada ha cambiado desde la Operación Puerto hasta hoy”, dijo quien fuera en 2006 el instructor del caso. Coincidencias de la vida, ese mismo día Manolo Saiz anunciaba un nuevo proyecto ciclista. Saiz fue uno de los detenidos por Gómez Bastida. Lo más sorprendente de esta declaración es que nadie del colectivo ha respondido públicamente a la crítica. Ni la Federación, ni la asociación de ciclistas, ni la asociación de equipos… Nadie. Me consta que sí ha habido alguna conversación privada. Nada más.

 

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Así, con esta aparente tranquilidad, llegamos al Tour de Francia… Apetece hablar del Tour, el cénit anual del ciclismo, el momento en el que los mejores corredores del mundo llegan a la mejor carrera del mundo en su mejor punto de forma de la temporada. Por primera vez en todo el año coincidirán los cuatro grandes ‘vueltómanos’ del pelotón actual: Alberto Contador, Chris Froome, Vincenzo Nibali y Nairo Quintana. Por sí solo ya es un motivo para no pestañear durante el mes de julio. Pero hay más.

 

El Tour 2015 ofrece un recorrido novedoso y experimental con el menor número de kilómetros en contrarreloj de los tiempos modernos: 14. La disciplina tendrá sólo una presencia simbólica en la primera jornada. A cambio habrá una crono por equipos en la novena etapa, en la víspera de los Pirineos. Entre medias de ambas cronometradas, un muestrario de clásicas que alcanzará su cúspide el cuarto día sobre el pavés entre Seraing y Cambrai. Y a partir de ahí, mucha montaña: tanto llegadas en alto como puertos intermedios para atacar de lejos. Hay alternativas.

 

Nairo.Conta
 

 

La originalidad del trazado obligará también a ser original en las estrategias. Chris Froome y Nairo Quintana aparecen en cabeza en las apuestas. Pero un accidentado Froome no pasó del adoquín el año pasado, y Nairo ni siquiera corrió el Tour por miedo de su equipo a ese empedrado. Si superan la primera semana, las posibilidades de ambos crecerán mucho. Pero aún no han aprobado ese examen. El británico activaría entonces el rodillo del equipo Sky: ciclismo control y potenciómetro obsesivo. Y el colombiano se vería en su hábitat natural: las alturas.

 

Nibali tendrá otro plan, seguramente. El Tiburón ganó el año pasado el Tour sobre el pavés y en el presente querrá repetir, querrá crear esa inseguridad en sus rivales… Mientras, a Contador le veo más con tácticas guerrilleras, siempre que las fuerzas gastadas en el Giro le permitan desarrollar su creatividad. Creo que el italiano y el español tendrán que explotar su inventiva para derrocar a sus dos grandes rivales. No veo a nadie más para aspirar a la victoria, aunque seguro que los franceses plantarán bastante batalla, en especial Thibout Pinot y Romain Bardet. Todo esto es teoría, claro. Porque el Tour es el Tour, una carrera mágica donde todo es posible. La única carrera que está incluso por encima de sus participantes. 

 

Nibali
 

 

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Por Juan Gutiérrez

Tour 2015: un recorrido original para estrategias originales

Corren tiempos tormentosos en varios deportes españoles. Especialmente en el tenis, donde cada movimiento de las partes abre una grieta aún mayor que la anterior. También en el bádminton, en el fútbol femenino o en la vela. Paralelamente se ha celebrado en Bakú la primera edición de los Juegos Europeos (con oro en ruta para Luis León Sánchez, por cierto), un invento sin ningún interés que sólo ha servido para cargar un poco más el ya saturado calendario deportivo… Y mientras estas cosas ocurrían, el ciclismo, un deporte acostumbrado a la convulsión, rodaba sin sobresaltos aparentes hacia su fecha estelar: el Tour de Francia.

 

Y digo aparentes, porque hace unos días Enrique Gómez Bastida, el director de la Agencia Española Antidopaje, cargó contra el ciclismo por su falta de colaboración. “Nada ha cambiado desde la Operación Puerto hasta hoy”, dijo quien fuera en 2006 el instructor del caso. Coincidencias de la vida, ese mismo día Manolo Saiz anunciaba un nuevo proyecto ciclista. Saiz fue uno de los detenidos por Gómez Bastida. Lo más sorprendente de esta declaración es que nadie del colectivo ha respondido públicamente a la crítica. Ni la Federación, ni la asociación de ciclistas, ni la asociación de equipos… Nadie. Me consta que sí ha habido alguna conversación privada. Nada más.

 

Así, con esta aparente tranquilidad, llegamos al Tour de Francia… Apetece hablar del Tour, el cénit anual del ciclismo, el momento en el que los mejores corredores del mundo llegan a la mejor carrera del mundo en su mejor punto de forma de la temporada. Por primera vez en todo el año coincidirán los cuatro grandes ‘vueltómanos’ del pelotón actual: Alberto Contador, Chris Froome, Vincenzo Nibali y Nairo Quintana. Por sí solo ya es un motivo para no pestañear durante el mes de julio. Pero hay más.

 

El Tour 2015 ofrece un recorrido novedoso y experimental con el menor número de kilómetros en contrarreloj de los tiempos modernos: 14. La disciplina tendrá una presencia simbólica en la primera jornada. A cambio habrá una crono por equipos en la novena etapa, en la víspera de los Pirineos. Entre medias de ambas cronometradas, un variado trazado con perfil de clásicas que alcanzará su cúspide el cuarto día sobre el pavés entre Seraing y Cambrai. Y a partir de ahí, mucha montaña: tanto llegadas en alto como puertos intermedios para atacar de lejos. Hay alternativas.

 

La originalidad del trazado obligará también a ser original en las estrategias. Chris Froome y Nairo Quintana aparecen en cabeza en las apuestas. Pero un accidentado Froome no pasó del adoquín el año pasado, y Nairo ni siquiera corrió el Tour por miedo de su equipo a ese empedrado. Si superan la primera semana, las posibilidades de ambos crecerán mucho. Pero tienen que superarla.  El británico activará entonces el rodillo del equipo Sky: ciclismo control y potenciómetro obsesivo. Y el colombiano se verá en su hábitat natural: las alturas.

 

Nibali tendrá otro plan, seguramente. El Tiburón ganó el año pasado el Tour sobre el pavés y en el presente querrá repetir, querrá crear esa inseguridad en sus rivales… Mientras, a Contador le veo más con tácticas guerrilleras, siempre que las fuerzas gastadas en el Giro le permitan desarrollar su creatividad. Creo que el italiano y el español tendrán que explotar su inventiva para derrocar a sus dos grandes rivales. No veo a nadie más para aspirar a la victoria, aunque seguro que los franceses plantarán bastante batalla, en especial Pinot y Bardet. Todo esto es teoría, claro. Porque el Tour es el Tour, una carrera mágica donde todo es posible. La única carrera que está incluso por encima de sus participantes. 

 

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lunes, 22 junio 2015

Por Juan Gutiérrez

La cara más cruel del dopaje

La pasada semana acudí a los Cursos de la Agencia Española Antidopaje (prefiero llamarla así que con su largo y ambiguo nombre actual), en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en Santander. Estaba convocado a una mesa sobre periodismo el viernes, pero aproveché la oportunidad para adelantar un día mi viaje y asistir a todas las intervenciones. Hubo unas más interesantes que otras, claro, pero en este tipo de ponencias siempre puedes extraer aprendizajes de todas ellas. La mesa más impactante y emotiva fue la última con Andreas Krieger, nacido Heidi, exatleta de la República Democrática Alemana (RDA), y con el remero Andrei Banica. Sus argumentos pusieron la carne de gallina a más de uno, incluso humedecieron algunos ojos. Sus testimonios representan la cara más cruel del dopaje.

 

La historia de Andreas Krieger es una historia sobradamente conocida en el deporte. "Incluso estoy confundido con que pueda seguir interesando, me aburro hasta yo de contarlo", nos dijo el alemán. Cuando aún era Heidi se vio inmersa en el dopaje masivo de la RDA y triunfó en lanzamiento de peso: campeona de Europa en 1986. Pero el tratamiento que se le aplicó desde los 16 años le provocó unos efectos secundarios tales, que acabó cambiando de sexo: "No le gustaba a los hombres, ni ellos a mí. Me gustaban las mujeres, pero no me sentía lesbiana. Vivía en un cuerpo ajeno. Después de conocer a un transexual ya supe lo que quería hacer. Si no hubiera tomado esa decisión, ahora no seguiría vivo". 

 

  Krieger

 

Por muy conocida que sea la historia, escucharla frente a frente sigue provocando un escalofrío. Tanto en la ponencia, como en la entrevista que tuve la oportunidad de hacerle después. Andreas asegura que todavía no ha encontrado la paz, pero sí un equilibrio junto a su mujer, Ute Kreuse, una exnadadora de la RDA que vivió un infierno similar. Al margen de los efectos psicológicos, también le han quedado secuelas físicas: "Hasta un anciano de 80 años puede ir más deprisa que yo".

 

A pesar de todo, Krieger aún tiene fuerzas para gastar bromas. "¿Heidi sigue dentro de Andreas?", le pregunté. "Sí. Yo soy quien plancho en casa", contestó entre carcajadas. El alemán quiere explotar su historia en favor de la lucha antidopaje y colabora con una asociación que trabaja por la limpieza, que entre otras cosas entrega el premio Medalla Heidi Krieger. La medalla es aquel oro que ganó en 1986 y que donó con una condición: "Inventad algo con ella. Si la vais a tirar a la basura, eso ya lo puedo hacer yo". Krieger afirma que está dispuesto a hacer "cualquier cosa" contra el dopaje. Por eso posó sin reparos para AS con una foto de Heidi, aunque no le gustara mucho la idea: "I don't like". Y con humor aclaró: "Haría de todo menos una cosa: desnudarme".

 

  Banica

 

Andrei Banica tiene su historia más reciente, incluso está aún en los tribunales. Se nota. En su narración no hay espacio para el menor atisbo de humor. Al contrario, su voz tiembla y sus ojos brillan. "Me pongo muy nervioso cada vez que hablo de ello. Siento náuseas. Me ha quedado un trauma para toda la vida", comenzó su relato. Banica sufrió "un calvario" por no querer someterse a los tratamientos de dopaje del club Urdaibai. Sufrió presiones, amenazas e incluso agresiones: "En una reunión dije que aquello parecía más un hospital que un club. Entonces me cogieron del pecho, me agarraron del cuello, me retorcieron el brazo... El entrenador se acercó a dos centímetros de mí y me dijo: ¿Ves lo que pasa si abres la boca?". El rumano vivió esta experiencia cuando ya era un remero consagrado, que había sido campeón del mundo. Por eso se permitió decirle a los responsables del club: "No necesito tomar estas cosas, llevo veinte años sin ello". De nada le sirvió. "No estás comprometido con el equipo", le replicaron.

 

Unos minutos antes de contar su experiencia, Banica se había acercado a mí y me había dicho: "Hay cosas en común entre nuestras dos vivencias". Se refería a las amenazas. "Me llamaban por teléfono a mi casa a las tres de la mañana, amenazaban a mi mujer y a mi hijo de un año", me comentó Andrei. Durante mi mesa redonda, yo había hablado del caso Manzano. Últimamente tenía la misma percepción que Krieger: "Me confunde que la historia siga interesando". Pues sí, once años después, aún interesa. Porque siempre hay nuevas audiencias, porque los relatos se enriquecen con el tiempo, porque el tiempo pone los hechos en otra perspectiva... Me sentí bien volviendo a contar aquello. Nunca hay que olvidar. Ni a la RDA, ni a Krieger, ni a Manzano... Ni al más reciente Banica. El dopaje puede ofrecer un rostro de descarnada crueldad.

 

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lunes, 15 junio 2015

Por Juan Gutiérrez

Froome y Nibali nos dan pistas para el Tour

El Dauphiné, la Vuelta a Suiza y la Ruta del Sur suelen dejar en junio algunas pistas para el Tour de Francia. Pero sobre todo el Dauphiné, que plantea escenarios parecidos o incluso calcados (por ejemplo, la etapa de Pra Loup). Ahí hemos visto pujar y lucir a dos de los cuatro principales candidatos a coronarse en los Campos Elíseos: Chris Froome y Vincenzo Nibali. Y de la actitud de ambos en la carrera, ya se han podido sacar algunas conclusiones.

 

Antes de llegar a ellas, conviene recordar que el recorrido del Tour 2015 es atípico, con solo una crono individual inicial de 13,8 kilómetros que va a marcar muy poco el destino de la carrera. En ese primer tercio de la ronda se circula por terreno de clásicas, lo que incluye el selectivo pavés que el año pasado fue decisivo a favor de Nibali. Esa parte se cierra con una contrarreloj por equipos. A partir de ahí, quienes hayan salido enteros de la primera batalla tendrán por delante la clásica gran montaña de los Pirineos y los Alpes, aderezada con la ya también clásica del Macizo Central camino de Mendé.

 

Froome

 

Froome, el vencedor del Dauphiné, nos ha mostrado cómo ha lidiado las etapas alpinas. Sin demasiada originalidad, por cierto. El británico pone a trabajar al tren del Sky, marca de la casa, y luego remata en el último puerto con la mirada clavada en el potenciómetro. A Froome le ha salido bien en las dos jornadas finales, pero menos en Pra Loup, donde vio rota esa estrategia por la valentía de Romain Bardet en el penúltimo puerto: Allos.

 

Bardet demostró que se puede romper el tren del Sky. Igual que lo hicieron al día siguiente, dirección Villard de Lans y desde bastante más lejos, Nibali, Rui Costa y Alejandro Valverde. Esa puede ser una de las claves del Tour, el factor sorpresa: inventarse cosas nuevas antes de la llegada del último puerto. Y hay terreno para ello, no hay más que coger el libro de ruta para comprobarlo. Esperar hasta el final será inevitable en la pirenaica La Pierre Saint Martin, pero pare usted de contar.

 

Nibali

 

También Alberto Contador ha enseñado en este Giro que otras estrategias son posibles. Si ya no eres tan rompedor en el último puerto, puedes atacar antes, crear situaciones de debilidad y duda para tus adversarios. El madrileño lo hizo este año en Italia, sí, pero también en la Tirreno-Adriático de la pasada temporada o en la Vuelta a España 2012. A Nibali le hemos visto en esa línea en este Dauphiné. Por su parte, a Nairo Quintana le pueden venir bien las dos cosas. Mientras que Froome es más del último puerto, aunque ya demostró hace dos años que puede defenderse durante una etapa entera de montaña incluso perdiendo el equipo en las primeras subidas. Y eso sin citar a otros invitados a la fiesta como pueden ser Van Garderen, Pinot, Bardet, Rui Costa, Valverde o Purito. Tengo la corazonada de que en este Tour vamos a ver más de un ataque largo. Auguro espectáculo. Y me relamo al pensarlo.

 

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miércoles, 10 junio 2015

Por Juan Gutiérrez

Los rivales de Contador nos anuncian el Tour en el Dauphiné

Diez días después de la conclusión del Giro de Italia, la carrera rosa parece un lejano recuerdo. El pelotón no para de rodar, sin mirar atrás, y está inmerso ya en el Dauphiné, una ronda que tiene alta entidad por sí misma, pero su evocación siempre nos transporta al Tour de Francia. Y mucho más desde que la adquirió ASO, que la ha convertido en un test para la Grande Boucle. Ya tuvimos el martes el ejemplo de la contrarreloj por equipos, que se reeditará dentro de un mes sobre un kilometraje similar. Y este jueves se asciende Pra Loup, aquel histórico puerto que marcó el principio del final de Eddy Merckx, que también figura en el calendario del Tour.

 

En el Dauphiné corren dos de los cuatro candidatos al Tour, precisamente sus dos últimos ganadores: Vincenzo Nibali y Chris Froome. El colombiano Nairo Quintana ha cambiado la Vuelta a Suiza (13-21 de junio) por la Ruta del Sur (18-21), donde coincidirá con Alberto Contador, que lleva una preparación diferente por su participación en el Giro. El 'Big Four' del actual pelotón no ha coincidido en toda la temporada: estaba anunciado en la Tirreno-Adriático, pero la baja de Froome rompió el encuentro. Un motivo más para aguardar con expectación el Tour: los cuatro más grandes en la carrera más grande.

 

Nibali

 

Contador ha cumplido la primera parte de su desafío Giro-Tour, seguramente con más esfuerzo y más adversidades de los esperados. Su conquista de la maglia rosa le hará afrontar el Tour con más tranquilidad, porque ya tiene la temporada salvada. Pero hay una segunda lectura menos favorable, porque los rivales habrán tomado buena nota de las debilidades (también de las cualidades) del campeón de Pinto.

 

Los rivales habrán visto que Contador se quedaba sin equipo en las subidas decisivas. Y lo habrán anotado. También que su victoria se cimentó en la contrarreloj larga, inexistente en el próximo Tour. Y que el ‘Pistolero’ ya no es tan letal como antes en la gran montaña. Pero lo más preocupante, a mi entender, es que la última imagen que ha quedado grabada en la retina de sus adversarios es la de un Contador sufriente en la Finestre, donde se dejó más de dos minutos. Así se lo comenté a una persona de su entorno recién aterrizados del Giro: “¿No os preocupa que lo último que se recuerde de Alberto sea su debilidad en la última etapa de montaña?”. Y la respuesta no pudo ser más rotunda: “Para nada. Seguramente habrán tomado más nota de otras etapas en las que ha dominado”.

 

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lunes, 01 junio 2015

Por Juan Gutiérrez

La lucha de Contador ya es contra la historia

Trofeo

 

Antes de nada quiero hacer una confesión, acompañada de unas disculpas. Cuando el sábado saltó Mikel Landa en la Finestre y vi flaquear a Alberto Contador, sentí lo mismo que si hubiera atacado un kazajo. No fui el único, lo puedo asegurar, porque presencié reacciones similares a mi alrededor. No sé cómo se vivió en Italia, pero en España esa fue la sensación generalizada. Tras este arranque de sinceridad, aprovecho también para admitir que es lo mismo que he sentido otras veces cuando Rafa Nadal jugaba contra David Ferrer, Nico Almagro o Fernando Verdasco. Desde el punto de vista del aficionado al deporte, no percibía en mí esa imparcialidad que se supone hemos de tener cuando están en liza dos españoles. Me pregunto por esta preferencia por Contador o Nadal y sólo encuentro una respuesta. Ambos son dos deportistas universales, que desde hace un tiempo no compiten sólo por ganar una carrera ciclista o un torneo de tenis, sino por dar un paso más en la historia. Contador ya no está rivalizando únicamente con Landa o con Fabio Aru, Contador ya sale a competir contra Bernard Hinault, Eddy Merckx, Jacques Anquetil o Miguel Indurain.

 

Esta confesión no me produce la ceguera de no reconocer el gran Giro de Landa, que emerge con 25 años en un momento en el que Contador, Alejandro Valverde o Purito Rodríguez apuran sus últimas pedaladas. Así que reitero mis disculpas porque donde yo vi un kazajo, en realidad está el futuro del ciclismo español. Ojalá algún día también luche contra la historia.

 

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viernes, 29 mayo 2015

Por Juan Gutiérrez

Contador es ‘il padrone’ del Giro

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Hay a veces que el patrón tiene que pegar un puñetazo encima de la mesa. ‘Il padrone del Giro’, como dicen en Italia. Alberto Contador volvió a demostrar quién manda. El martes sufrió la hostilidad del enemigo en plena avería y dos días después se ha tomado su particular vendetta cuando Mikel Landa se vio implicado en una caída. No hubo piedad. Con una diferencia esencial: sus rivales no sólo no supieron aprovechar entonces la oportunidad, sino que además encendieron a la bestia.

 

Se habla mucho de que el Astana está corriendo estratégicamente mal este Giro. Hasta un ciego lo vería. Y también de que la participación no es brillante, aunque si se repasa no es peor que la que encararon los ensalzados Nairo Quintana y Vincenzo Nibali en 2014 y 2013. Son débiles excusas para justificar un hecho que no tiene ninguna justificación. Contador gana porque es el más fuerte en la caída y en la avería, en la traición y en la venganza. Porque es ‘il padrone’. 

 

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martes, 26 mayo 2015

Por Juan Gutiérrez

Un equipazo más fuerte que el dolor

Cada año, cuando nos llegaban a AS las fotos de la Tough Guy Challenge, me preguntaba qué tipo de chalados se prestaba a hacer esas pruebas: zonas embarradas, alambres de espino, aguas heladas, muros, descargas eléctricas… En estos pensamientos me mantenía cuando Unipublic retomó su condición de organizador “no sólo de ciclismo” y convocó una rueda de prensa para presentar The Mud Day, una prueba de semejantes características, aunque con un matiz importante: el carácter lúdico. Por encima de la competición, está la diversión.

 

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De allí salí pensando en quiénes serían esos nuevos chalados que se apuntarían, cuando me topé con varios de ellos: un grupo de compañeros de AS me pidió que les ayudara con las gestiones para participar. Asumí las funciones de mánager y, de paso, me inscribí también por si acaso. Nunca he sido amigo de retos deportivos, ni siquiera había corrido una prueba popular, pero fui sintiendo el cosquilleo de la curiosidad. Me preparé durante un par de semanas, sin muchas esperanzas. Nadie de mi entorno daba un duro por mí. Y yo menos.

 

Y así empecé el sábado The Mud Day: zancada a zancada, obstáculo a obstáculo, kilómetro a kilómetro. Antes de partir le dije a los colegas: “No creo que dure mucho, no os preocupéis por mí, pero vosotros no os separéis, funcionad como un equipo”. Con mi trotecillo fui avanzando, superando el dolor, incluso recogiendo algún ‘cadáver’. Y de repente vi que ese equipo funcionaba también conmigo dentro. Lo más emotivo fue cruzar la meta los seis juntos. Un equipazo formado por Juanma Bellón, Antonio Villagómez, José Luis Guerrero, Carlos Forjanes, Santi Castañeda y servidor. The Fango Team. Atletas, tipos forzudos, titanes… Y grandes compañeros. Horas después me dolía el cuerpo más que en toda mi vida. Pero era muy feliz.

 

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lunes, 25 mayo 2015

Por Juan Gutiérrez

El día que comenzó el naufragio del 'Pirata’

Madonna di Campiglio siempre nos evoca a Marco Pantani. Allí comenzó su naufragio. Fue el 5 de junio de 1999. El día antes, el Pirata había conquistado la 20ª etapa en la estación de esquí y había consolidado un poco más un Giro de Italia que ya tenía ganado, a la espera del tappone del sábado, con el Gavia y el Mortirolo. Esa mañana, este redactor acudió a la salida como cualquier otro día. Y, de repente, hubo un revuelo. Un fotógrafo italiano cogió de un brazo al fotógrafo de AS, Jesús Rubio: “Ven aquí y dispara”. Y Rubio disparó sin saber qué ocurría. El presidente del jurado, el español Josep Buchaca, y el director del Giro, Carmine Castellano, comunicaban la expulsión de Pantani por hematocrito alto (52%), mientras se repartía un comunicado firmado por el inspector Antonio Coccioni, donde se informaba de los diez controles efectuados entre las 6:40 y las 8:05.

 

Pirata

El paso siguiente fue echar a correr hacia el hotel de Pantani. Por el camino me topé con Álvaro Pino y Roberto Heras: “¿Sabéis lo ocurrido? Han expulsado a Pantani”. No lo sabían. A las 13:00, Pantani salió rodeado de carabinieri y acompañado por su paisano Andrea Agostini, que se sigue dedicando a la comunicación de equipos ciclistas. Marco tenía la mano derecha vendada, se la había malherido de un puñetazo de rabia a un espejo. A esas alturas, el pelotón ya ascendía el Gavia sin maglia rosa, porque Paolo Savoldelli no se la quiso enfundar. Heras ganó la etapa, Ivan Gotti se llevó el Giro y Gilberto Simoni se coló en el podio. Los enviados especiales de AS no presenciamos aquel triunfo, porque seguimos a Pantani hasta Cesenático. “No sé si volveré a montar en bici”, dijo entonces el Pirata. Lo hizo.Y con algún destello. Pero no volvió a ser el mismo. Nunca superó el golpe.

 

 

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lunes, 18 mayo 2015

Por Juan Gutiérrez

Contador se disloca

El hombro que Alberto Contador se dislocó el pasado jueves se ha hecho más famoso en los últimos días que su propia rodilla… O incluso que la oreja de Van Gogh o las reliquias de Santiago. En conversaciones ciclistas y en redes sociales se ha montado cierta polémica en torno a la gravedad o no de la lesión; a la exageración o no de los daños por parte del propio ciclista... En esta ocasión, sinceramente, no veo por ningún sitio el motivo.

 

Vamos a los datos objetivos. Todos vimos caerse a Contador en la sexta etapa, en la llegada de Castiglione della Pescaia. Todos vimos a Contador subir cariacontecido al podio, donde no pudo ni enfundarse la maglia rosa. Todos vimos la preocupación en las caras de Oleg Tinkov o Jacinto Vidarte. Un par de horas después llamé a José Andrés Ezquerro, el enviado especial de AS al Giro. “¿Cómo lo ves, José?”, le pregunté. “Están preocupados. La etapa de mañana es muy larga y a ver cómo aguanta el dolor”, me respondió.

 

Contahombro

 

A la mañana siguiente, nueva llamada a Ezquerro tras la salida de la etapa. Respuesta: “Contador está bien”. ¿Qué había cambiado entonces? Simplemente, que el sobresalto inicial había pasado. Es comprensible que Contador y su entorno se asustaran ante el dolor. Había mucho trabajo detrás, muchas ilusiones, y el reto Giro-Tour que se podían ir al traste. Pero una vez diagnosticada la luxación, todos los médicos coincidieron en sus valoraciones. Los del Giro lo dijeron con claridad: “Le va a doler un par de días y luego estará perfecto”. Igual que se manifestó el doctor José González, habitual columnista de AS: “Es una lesión muy dolorosa los primeros días, pero una lesión leve”.

 

La preocupación se ha ido disipando con los días y con los kilómetros. Contador no ha sacado ninguna ventaja de su caída. Y en ningún momento le hemos escuchado utilizarla como excusa. Supongo que tanta polémica proviene de la lesión de rodilla del año pasado, cuando tomó la salida en la Vuelta a España apenas seis semanas después de haber sido diagnosticado de aplastamiento de meseta tibial. Las versiones sobre su recuperación entraron en diversas contradicciones, que generaron desconfianza en sus rivales y en los aficionados. Evidentemente, la lesión no había sido tan grave cuando acabó ganando una carrera de enorme nivel. Eso es también un dato objetivo. Aunque tampoco le restaría gratuitamente mérito a la voluntad que puso para recuperarse y para estar en la ronda española.

 

Contabesos

 

De aquellos polvos vienen ahora estos lodos, pero no veo que sean dos casos comparables. Más que esa polémica, lo que me empuja a una mayor reflexión es que otra vez ha habido un fallo grave de seguridad en una carrera ciclista. Porque no olvidemos que el accidente se originó por la imprudencia de un aficionado que tiró con el teleobjetivo de su cámara a Daniele Colli. La escalofriante imagen de su brazo fracturado rodó por las redes de forma viral. Los organizadores no lo pueden controlar todo, y menos un incidente como este, pero los casos se están sucediendo con demasiada frecuencia en los últimos tiempos.  

 

Personalmente, me alegro que la lesión de Contador haya quedado en nada. Y me alegro por el bien del espectáculo, del ciclismo, del deporte en general, y del deporte español en particular… Y, siendo egoísta, me alegro también profesionalmente, porque en un periódico deportivo siempre es mejor narrar gestas que desgracias.

 

Sprint

 

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