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Pedaladas

El blog de Juan Gutiérrez

Vamos a hablar de ciclismo, pedalada a pedalada. De sus gestas y de sus miserias. Desde mi experiencia como periodista en treinta grandes vueltas y en otras múltiples batallas...

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sábado, 30 agosto 2014

Por Juan Gutiérrez

Cipollini indemnizó a Cerezo con un millón tras su puñetazo

Los llanos de La Mancha son sinónimo de tensión y nervios al compás del viento. Paco Cerezo (Tomelloso, 6-1-1971) puede dar fe. En la cuarta etapa de la Vuelta 2000, entre Valdepeñas y Albacete, se sintieron los primeros momentos de estrés al paso por Ossa de Montiel. Cerezo conocía la zona de entrenarse con Óscar Sevilla y rodaba en cabeza. Entonces se le acercó Mario Cipollini y le dio tres veces con el manillar en el culo. Paco se quejó y el italiano le soltó una colleja en el casco. El español exclamó algo así como “¡qué hijo de p..., pero si me ha pegado!”. Una frase que el velocista interpretó como un insulto. Luego llegaron los abanicos y un sprint donde Freire volvió a ganar a Cipollini, que arrastraba una pésima temporada.

 

Esa noche, Cipollini vio a Domenico Cavallo, director del Vitalicio, y le soltó: “Dile a Cerezo que le voy a matar”. Por la mañana, en la salida de Albacete, en un 30 de agosto como hoy, el italiano agarró del maillot al español y le zarandeó. Le lanzó un primer puñetazo, que Paco esquivó, pero con el segundo hizo diana y le dejó un ojo hinchado. Los padres de Sevilla, que estaban de visita, le prestaron un pañuelo. También presenciaron la escena su mujer y su hijo.

 

La salida fue un hormiguero. El Vitalicio denunció la agresión al jurado de la Vuelta, que expulsó a Cipollini. Luego, la Policía Nacional le detuvo y le tomó declaración. A la par, en un montaje radiofónico, Mario pidió perdón a Paco. “Tuviste tiempo de pensarlo desde ayer”, le contestó Cerezo, que rechazó la disculpa ante los gritos del público: “¡No le des la mano!”.

 

Lo que ocurrió después ha transcendido menos. Las asociaciones ciclistas de Italia y España llegaron a un acuerdo para que Cerezo retirara la denuncia a cambio de una indemnización de un millón de pesetas (6.000 euros). Pese a todo, la Fiscalía actuó de oficio y hubo juicio, al que Cipollini no acudió. Luego volvieron a saludarse en alguna carrera. Ya sin rencores.

 
 (LA RUTA DE LA VUELTA: Baeza-Albacete, octava etapa)
 

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viernes, 29 agosto 2014

Por Juan Gutiérrez

Juan Fernández, el ciclista de los tres bronces

Juan Fernández (Alhama de Granada, 5-1-1957) es uno de los tres ciclistas andaluces que han ganado etapas en Andalucía. Antes lo habían logrado el sevillano Antonio Montes en Granada (1945) y el egabrense Antonio Gómez del Moral en Córdoba (1962). Fernández lo hizo en 1981 en Jaén, cuya provincia acogerá hoy una meta de la Vuelta a España por 14ª vez.


Fernández y Enrique Martínez Heredia, jiennense de Huesa, charlaron en la salida de Écija aquel 28 de abril. “Hoy ganas tú en Jaén y yo mañana en Granada”, le bromeó nuestro protagonista de hoy, que le preguntó: “¿Cómo es la meta?”. Cuando Heredia le respondió que “larga y en cuesta”, igual que cinco años antes, cuando venció Theo Smit, el entonces ciclista del Kelme se relamió. A Fernández se le daban bien esas llegadas. Y así, en un sprint de potencia, cazó el primero de sus cuatro triunfos en la Vuelta.


Un año antes, Juan Fernández había conseguido el bronce en el Mundial de Sallanches, tras Hinault y Baronchelli. En una época en la que la Selección no lucía en este Campeonato, el granadino sumó otros dos bronces en Villach 1987 (tras Roche y Argentin) y en Ronse 1988 (tras Fondriest y Gayant). En este último Mundial, Bauer estampó a Criquelion contra las vallas y fue descalificado. Fernández esprintó en el grupo por lo que pensaban que era la quinta plaza. Esa tercera medalla fue su despedida del pelotón, donde continuó con una brillante carrera como director.

(LA RUTA DE LA VUELTA: Alhendín-Alcaudete, 7ª etapa)

 

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jueves, 28 agosto 2014

Por Juan Gutiérrez

Francis Cabello, el héroe de Brighton y de La Zubia

La Zubia nunca ha acogido una etapa de la Vuelta a España, pero esta localidad de Granada ha sido un vivero de corredores profesionales, gracias a la cantera que en su día generó el Grupo Deportivo Genil con el apoyo de Ávila Rojas. El más ilustre fue Francisco Cabello Luque (20-5-1969), ganador de la cuarta etapa del Tour de Francia 1994: Dover-Brigh­ton (204 km).

 

Francis Cabello había tenido una temporada agitada. La empezó con un positivo por nandrolona y, aunque probó que la usó en un tratamiento para una lesión, fue sancionado tres meses y desposeído de la Challenge de Mallorca, su carrera talismán. Luego se partió un escafoides en la Vuelta a Aragón y corrió escayolado la Vuelta a España. Aquel 6 de julio, Cabello atacó a Magnien a 5 km y se quitó el sinsabor con un gran triunfo tras 101 km de galopada ante más de un millón de británicos.

 

Francis tuvo una obsesión: la Vuelta a Andalucía. Y, tras rozarla varias veces, no pudo resarcirse hasta 2005, ya con 35 años. En aquella edición se subió precisamente Cumbres Verdes, la meta de hoy, en la segunda etapa. Ganó Baguet y su compañero Carlos García Quesada, también zubiense, mantuvo en casa el liderato que había cogido el primer día. En la tercera jornada, Cabello entró de secante en una fuga que le llevó a lo más alto.

 

Los hermanos García Quesada, Carlos y Fito, fueron otros dos ciclistas profesionales de La Zubia. Igual que Manuel Fernández Ginés, campeón de España en 1996 en Sabiñánigo

 

(LA RUTA DEL TOUR: Benalmádena-La Zubia, 6ª etapa)

 

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miércoles, 27 agosto 2014

Por Juan Gutiérrez

De Cauwer: el hombre que rescató a LeMond

La Vuelta nunca ha llegado a Ronda, pero sí ha tenido 25 metas en la provincia de Málaga. En una de ellas, Estepona, el belga José de Cauwer conquistó la primera etapa de 1976 y heredó el maillot amarillo de su compañero Thurau, que había ganado el prólogo en la misma localidad. De Cauwer, gregario de Kuiper, aguantó líder otras dos jornadas, en las que Priego de Córdoba, el arranque de hoy, acogió meta y salida. Fue su mayor gloria de ciclista. Como técnico iba a gozar de más.


Su palmarés como director tiene un punto álgido cuando Greg LeMond ganó a Fignon el Tour 1989 en la última crono de París. El estadounidense había sufrido un accidente de caza en abril de 1987 al recibir un disparo de su cuñado. Al año siguiente fichó por el PDM, pero no rindió y le dieron de baja. LeMond estaba casi desahuciado cuando a finales de 1988, De Cauwer le contrató para el ADR. “Aún se me humedecen los ojos cuando le veo. Hemos pasado muchas cosas juntos y hemos crecido en la miseria”, dijo el belga hace un mes, cuando se reencontró con el americano para celebrar el 25 aniversario de aquel Tour.


De Cauwer también fue ocho años seleccionador de Bélgica y logró el oro en Madrid 2005 con Boonen, pero dejó el puesto al final de la campaña. En esas fechas fue acusado de tráfico de anfetaminas por poner en contacto al amateur Vansweewelt con un masajista. El fiscal pidió una pena de tres meses, pero fue absuelto porque los hechos, de 1995, ya habían prescrito.

(LA RUTA DE LA VUELTA: Priego de Córdoba-Ronda, 5ª etapa)

 

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martes, 26 agosto 2014

Por Juan Gutiérrez

El ‘carbonero’ Gómez del Moral fue aclamado en casa

“Estoy harto de las victorias de Altig, me ponen nervioso”, explotó Jacques Anquetil, la estrella de la época, al término de la novena etapa de la Vuelta a España 1962. Por eso permitió que una fuga de seis corredores se disputara el triunfo en Córdoba, la ciudad que acoge la meta de hoy. Uno de ellos era un hombre de la tierra: Antonio Gómez del Moral (Cabra, 15-11-1939). Entonces se llegaba al estadio de El Árcangel. No era el más rápido, pero el aliento del público condujo a lo más alto al entonces ciclista del Faema.


El equipo Helyett-Saint Raphael arrolló en aquella edición, en la que ganó 12 de las 17 etapas y sólo tuvo la oposición de Pérez Francés, segundo. El gran rival de Anquetil militaba en sus propias filas, porque Rudi Altig se rebeló por su exclusión inicial del Tour. El alemán se llevó tres etapas, la última de ellas fue la crono de San Sebastián, donde se suponía que Maître Jacques sentenciaría la carrera. Anquetil se retiró el último día: estaba enfermo, pero también quiso evitarse la imagen de su compañero como ganador.


En aquel 1962, Gómez del Moral conquistó también el Tour del Porvenir, un Tour para jóvenes que celebraba su segunda edición. Fue un enorme suceso en Cabra, donde Antonio trabajó de carbonero antes de ser corredor con su padre, Domingo, y su hermano mayor, José, que también fue ciclista, gregario de Bahamontes en el Tour 1959. El pueblo le recibió con altos honores. Un forastero, extrañado por ver a tanta gente, preguntó qué sucedía. “Que viene el carbonero”, le dijeron los paisanos. “¿Tan escaso está aquí el carbón?, cuestionó el señor.


Antonio obtuvo cuatro victorias en la Vuelta. La última, ya con el Kas, tuvo que compartirla con Luis Ocaña tras empatar en el prólogo de Badajoz de 1969. Poco le duró la alegría: al día siguiente tuvo que volver a Cabra por la muerte de su madre, Carmen. Su padre murió también esa misma noche por la impresión. Les enterraron juntos.

(LA RUTA DEL TOUR: Mairena del Alcor-Córdoba, 4ª etapa)

 

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lunes, 25 agosto 2014

Por Juan Gutiérrez

Aitor González ganó en Ubrique con el pinganillo caído

Aitor González cruzó la meta sin celebrar. "Dudé si habría ganado David Etxebarria", explicó rodeado de periodistas tras vencer en Ubrique, donde hoy también pasará la Vuelta. Su compañero Óscar Sevilla era el líder, pero el alicantino atacó: "Fue una inspiración". Un redactor descubrió entonces que no llevaba puesto el auricular que le conectaba con su director, Vicente Belda. "Se me ha caído", dijo entre risas.


El Kelme prefería a Sevilla, porque Aitor cumplía contrato y se iba a marchar. Por eso corrió la Vuelta 2002 con el pinganillo colgando. En el Angliru volvió a ir por libre y atacó. Heras se puso líder y Belda montó en cólera: "Se ha saltado el guión. ¿A quién quería eliminar?". Sevilla y Aitor hicieron las paces antes de La Covatilla, donde el director del Acqua e Sapone vio absorto como sus ciclistas Perdiguero, Lobato y Santos González trabajaban para Heras. La jugada era más sibilina, porque a la par intentaban eliminar a Sevilla en favor de su amigo Aitor. De ahí salieron bautizados como La Banda de La Covatilla.


Aitor arrebató el maillot a Heras en la crono final en el Bernabéu. El primer abrazo lo recibió de Perdiguero. Sevilla perdió el tercer puesto ante Beloki. En su contrato tenía una cláusula que le garantizaba más dinero si subía al podio, pero unas inoportunas averías le ahorraron el plus al patrón.

 

(LA RUTA DE LA VUELTA: Cádiz-Arcos de la Frontera, 3ª etapa)

 

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domingo, 24 agosto 2014

Por Juan Gutiérrez

Pijnen llegó con la bici al hombro y Ocaña ganó en Cádiz

La primera vez que la Vuelta a España partió de la provincia de Cádiz fue con un prólogo en la Tacita de Plata en 1970. Luego hubo otras cuatro salidas en Jerez, la última ayer. Aquel 23 de abril, Luis Ocaña (9-6-1945, Priego, Cuenca) ganó el prólogo de 6 kilómetros. Un triunfo acompañado de fortuna, pero también premonitorio: el líder del Bic volvería a imponerse el último día en la contrarreloj Llodio-Bilbao para arrebatar el maillot a Agustín Tamames y adjudicarse la general final.


La Vuelta cumplía su 25º aniversario y Luis Bergareche, su director, intentó tener en el pelotón a Eddy Merckx. No lo logró. Para colmo, la participación le hizo aguas con la baja de varios equipos a última hora, entre ellos el Salvarani de Gimondi y Motta y el Peugeot de Pingeon, que renunció a defender su corona. La razón de la espantada: por primera vez habría controles antidopaje en España.


En este contexto, la Vuelta arrancó con cien corredores. Los pronósticos apuntaban a Ocaña y Van Springel. No iban descaminados. El conquense ya había sorprendido en 1969 con su segundo puesto y con su feroz ataque camino de Moyá, que acabó en desfallecimiento y con el triunfo en bandeja para Pingeon. “Esta vez no haré tonterías”, dijo Ocaña en Cádiz.


Aquel prólogo terminaba en el estadio Ramón de Carranza, donde el holandés René Pijnen entró con crono de vencedor, pero a 20 metros de la meta sufrió una caída y tuvo que cruzar la línea de llegada con la bicicleta al hombro. Aun así, su tiempo fue fantástico: Ocaña ganó por solo cuatro décimas. Van Springel fue tercero. Pijnen obtuvo su desquite al día siguiente al ponerse líder en Jerez.


En el podio final, Ocaña y Van Springel ocuparon los mismos puestos que en Cádiz. En medio se coló Tamames, que llegó líder al último día, pero sólo con ocho segundos. Ocaña ganó la crono y la Vuelta. En el presente 2014, el 19 de mayo, se han cumplido 20 años de su suicidio.

(LA RUTA DE LA VUELTA: Algeciras-San Fernando, 2ª etapa)

 

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sábado, 23 agosto 2014

Por Juan Gutiérrez

Moser voló sin la bici revolucionaria en Semana Santa

Francesco Moser (9-6-1951, Giovo) levantó mucha expectación en vísperas del prólogo de la Vuelta a España 1984. En enero, el italiano había batido dos veces el récord de la hora que ostentaba Eddy Merckx en Ciudad de México, a 2.160 metros de altitud, con registros de 50,808 y 51,141. Por primera vez se usó una bicicleta aerodinámica revolucionaria. Y por primera vez se superó la barrera de los 50 kilómetros. Más tarde se supo que el controvertido doctor Francesco Conconi preparó la gesta con transfusiones de sangre, entonces todavía legales: no se prohibieron hasta después de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de aquel año.


Con este antecedente, el público aguardaba ilusionado para ver la bici de Moser. Aquel 17 de abril, en plena Semana Santa, era la segunda vez que Jerez de la Frontera acogía la salida de la Vuelta. Ya lo había hecho en 1979, con victoria de Joop Zoetemelk (posterior vencedor de la ronda), en una edición que estuvo a punto de no celebrarse. El Correo Español-El Pueblo Vasco había renunciado a su organización por los disturbios del País Vasco del año anterior. Luis Puig, presidente de la Federación Internacional, se movió rápido. Otorgó la carrera a Unipublic y encontraron a Lois como patrocinador y a Jerez como punto de partida, por mediación de José Mariano Sánchez Martínez, presidente de la Andaluza y natural de esta localidad. La Vuelta se salvó en tres meses.


Cinco años después, la Vuelta regresó con otra contrarreloj. Moser reconoció el trazado de 6,6 kilómetros y vio algo que no le gustó. Los tramos adoquinados estaban resbaladizos por la cera de las procesiones. Decidió dejar su superbici en el hotel. Aun así conquistó la victoria y fue siete días líder. Un mes y medio después ganó el Giro de Italia. Tras bajar del podio andaluz, se oyó por la megafonía de la ciudad: “Dentro de unos momentos dará comienzo el desfile de procesiones”. Y los aficionados cambiaron de espectáculo.


La Vuelta volvió a salir de allí en 1992, con triunfo en el prólogo de Jelle Nijdam, cuyo padre, Henk, también ganó cuatro etapas en los años 60. Hoy partirá de Jerez por cuarta vez.

(LA RUTA DE LA VUELTA: Jerez de la Frontera, 1ª etapa)

 

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viernes, 22 agosto 2014

Por Juan Gutiérrez

El podio del Tour 2013 y los interrogantes de Contador

Los días previos a las grandes carreras son tiempo de pronósticos. De periodistas, de aficionados, de casas de apuestas, de porras… A todos nos gusta jugar a la adivinación, con más o menos tino. No como si fuera una lotería primitiva, claro, porque aquí hay unos datos para apoyar las predicciones. En este mismo blog auguré en el pasado Tour, como casi todo el mundo, que los grandes favoritos para la victoria final eran Froome y Contador, con la amenaza de que alguien pudiera aprovecharse de su duelo, como había hecho Talansky en el Dauphiné. Pero la carrera acabó como un monólogo del tercer candidato, Nibali, en parte por las caídas y en gran parte por sus propios méritos. También escribí que, en ausencia de Barguil, no veía a ningún francés en el podio, pero Péraud y Pinot me demostraron que no podía estar más errado. Pues bien, sin que estos precedentes me sirvan de escarmiento, expuesto otra vez a la equivocación, aquí estoy otra vez dispuesto a pronosticar sobre la Vuelta a España.

 

Podio



Como ya escribí hace unos días en AS, el podio del Tour de Francia 2013 me marca el guión de los favoritos para esta Vuelta: Chris Froome, Nairo Quintana y Purito Rodríguez. Para mí son los principales candidatos, aunque no necesariamente por ese orden. Mi número uno es el colombiano, que viene sin presión después de haber ganado el Giro de Italia, pero con la suficiente frescura para luchar por el triunfo en un recorrido que le sonríe, porque es capaz de adaptarse tanto a las llegadas explosivas como a las jornadas de más fondo (estoy pensando en La Farrapona).


Froome llegará con mayor ansiedad, porque se juega aquí prácticamente la temporada. Será la tercera vez que puje por la Vuelta (fue segundo en 2011 a 13” de Cobo y cuarto en 2012). Conoce la carrera. Y le gusta. Quizá tenga menos explosividad que otros rivales para luchar por las bonificaciones en ciertas llegadas, pero a cambio podrá dominarles en la crono de Borja. Purito, por su parte, también aterriza sin los deberes hechos. Se cayó en el Giro, no luchó por la general en el Tour… Y ahora se planta en la Vuelta, la carrera que mejor se adapta a sus cualidades, con un trazado muy favorable y con la garantía que da la experiencia.


A la lista de grandes candidatos siempre hay que añadir a Alberto Contador, por supuesto, aunque en este caso la apuesta es arriesgada porque desconocemos las respuestas a muchas interrogantes. ¿Se ha recuperado realmente de sus males como para poder litigar por el triunfo? ¿La lesión era menos lesión y ha estado jugando al póquer con los rivales? ¿Viene a la Vuelta sin mucha chance solo para contentar al patrón Tinkov? ¿Su forma irá a más y exprimirá sus opciones en la durísima segunda mitad de la carrera? Solo la carretera y el día a día nos servirán para despejar estas incógnitas.

 

CONTADOR


A partir de ahí, el abanico se abre sin coto. En primer lugar me llama la atención el equipazo que teóricamente presenta el Garmin, con Dan Martin, Talansky y Hesjedal. También hay que seguir las evoluciones de Rigoberto Urán y Fabio Aru, los dos hombres que acompañaron a Nairo en el último podio del Giro. No hay que perder de vista a los emergentes franceses, encabezados por Pinot (tercero del Tour) y Barguil, pero especialmente a este último, que ya ganó dos etapas en 2013 y que renunció a la Grande Boucle para fajarse en la Vuelta. Menos opciones intuyo en esta ocasión para Evans y Valverde, dos respetables veteranos: al australiano no le veo con chispa y al murciano seguramente le pasará factura el Tour. El milagro Horner no podrá revalidar su título por cosas del ciclismo creíble, pero para los que todavía tengan fe en los milagros aún queda comprobar si Van den Broeck logra por fin no caerse y puede exhibir su clase entre los grandes.


Los pronósticos son infinitos… Y aunque a todos nos gusta jugar a la adivinación, esto es deporte y esto es la Vuelta a España… Siempre abierta, en el lejano septiembre, a que un Juanjo Cobo o un Chris Horner puedan volar por los aires cualquier predicción.

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lunes, 28 julio 2014

Por Juan Gutiérrez

Nibali es un campeón con la grandeza del Tour

Hemos estado tan ocupados en narrar si Alejandro Valverde era capaz o no de subirse al podio de los Campos Elíseos, que quizá hemos ignorado en exceso la gesta que se estaba marcando Vincenzo Nibali. Una victoria que se está minusvalorando con los argumentos de que los dos grandes favoritos, Chris Froome y Alberto Contador, se habían caído, o de que otra gran figura, Nairo Quintana, ha estado ausente en este Tour de Francia. Quizá veríamos al Tiburón del Estrecho desde otro prisma si ensalzáramos, como es de justicia, que se ha convertido en el sexto corredor de la historia que logra el triplete Vuelta-Giro-Tour. Los otros cinco son Anquetil, Merckx, Gimondi, Hinault y el propio Contador. Casi nada. Froome, por ejemplo, estuvo dos veces en disposición de ganar la Vuelta, pero no lo hizo. Por decir.

 

También le veríamos con otros ojos si recordáramos que en la pasada temporada el arrollador Froome sólo perdió una carrera por etapas: la Tirreno-Adriático, precisamente ante Nibali. O si cogiéramos las clasificaciones del día que se cayó Contador y comprobáramos que el italiano ya le aventajaba en 2:34. Gran parte de esa diferencia la logró en la etapa de los adoquines, que también es ciclismo y que en su momento condicionó, por ejemplo, que el Movistar sacara a Quintana de la alineación del Tour. Es cierto que aún restaba la gran montaña y que el madrileño le hubiera podido apretar las clavijas. Su presencia hubiera aumentado el espectáculo, pero de ahí a afirmar que hubiera ganado es hablar de ciencia-ficción. Para mí, Nibali es un campeón grandioso, a la altura de la grandeza del Tour. Y se merece ese trato.

 

(COLUMNA PUBLICADA EN AS EL LUNES 28 DE JULIO)

 

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