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Pedaladas

El blog de Juan Gutiérrez

Vamos a hablar de ciclismo, pedalada a pedalada. De sus gestas y de sus miserias. Desde mi experiencia como periodista en treinta grandes vueltas y en otras múltiples batallas...

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lunes, 14 abril 2014

Por Juan Gutiérrez

Contador, Terpstra, la lenguaraz Cound y los cuarentones

El ciclismo está ya en pleno corazón de la temporada, en una primavera que surca por sus grandes clásicas, camino de las grandes vueltas. Cada semana está repleta de emociones y sobresaltos, de victorias y decepciones, de polémicas y gestas… La última ha sido un ejemplo de ello.


Culminó esta semana con la PARÍS-ROUBAIX, que nos trajo un ganador del segundo escalón de favoritos: Niki Terpstra. El holandés estaba en las quinielas, pero sólo si se conjugaban una serie de circunstancias. Y se conjugaron. El ciclismo es un deporte individual que se disputa en equipo, o un deporte de equipo donde solo gana uno. La escuadra no siempre es decisiva, pero en esta ocasión sí se convirtió en determinante. El Omega Pharma es la formación que salió con más balas en el Infierno del Norte y una de ellas dio en la diana. Llevaba tres ciclistas en el grupo de diez que se jugó la victoria y aprovechó esa situación estratégica. Wiggins o Thomas, ambos del Sky, quizá deberían haber saltado a por él, pero supongo que tampoco querían catapultar a Cancellara, Sagan o Degenkolb, más rápidos ante un presumible sprint en el velódromo.

 

Paris-Roubaix-Terpstra-Action-_Tim-De-Waele

La París-Roubaix sucedió el domingo a la KLASIKA DE PRIMAVERA, donde Peio Bilbao logró su primera victoria profesional y la segunda del Caja Rural en 2014, tras una lejana etapa en Gabón de Luis León Sánchez. Y la carrera de Amorebieta sucedió a su vez a la VUELTA AL PAÍS VASCO, que confirmó a Alberto Contador como el mejor ciclista de la temporada. Ya lleva seis victorias, cinco de ellas en el WorldTour, y encabeza con holgura el ránking mundial. El campeón de Pinto mantuvo un pulso con Alejandro Valverde, que al final se desinfló en la crono y ni siquiera se subió al podio. El murciano es el pichichi de la campaña con siete triunfos, pero aún no ha mojado en el WorldTour, eso le queda pendiente. La ronda vasca también fue otro paso en la progresión del joven polaco Michal Kwiatkowski y la enésima prueba de lo gran ciclista que es el alemán Tony Martin, que conquistó dos etapas (una en línea y la contrarreloj).

 

Contador



La Vuelta al País Vasco se vio hasta cierto punto alterada por la intervención vía Twitter de MICHELLE COUND, la novia de Chris Froome, que tras la victoria de Contador en la primera etapa escribió: “Quizá un exdopado gane el Tour este año. Por lo menos estará cualificado para responder las preguntas sobre dopaje”. Por la noche, Danny Pate y Ben Swift siguieron en esa línea y bromearon sobre “un filetón de Irún”. Unas frases que pueden explicarse por el nerviosismo que azota al otrora todopoderoso Sky en una temporada en la que no andan como quisieran, sobre todo después del irregular pasaporte biológico de Sergio Henao. Al día siguiente Cound negó que se refiriera a Contador y culpó a los periodistas, un argumento tan viejo y tan poco original como cobarde y grosero.

 

Cound



También durante la Vuelta al País Vasco, en concreto el viernes, se conoció el accidente de CHRIS HORNER, que sufrió un neumotórax y la fractura de cuatro costillas por el atropello de un coche en Italia. El veterano de 42 años no podrá correr el Giro de Italia, que era su primer objetivo de la temporada… Pero quizá así pueda llegar más fresco a defender su dorsal 1 en la Vuelta a España, como le ocurrió la campaña pasada. Yo no le descartaría aún, porque los cuarentones están de moda. O si no que se lo pregunten a ALESSANDRO PETACCHI, que el sábado recuperó las sensaciones de alzar los brazos en son de victoria en el Gran Premio Pino Cerami.

 

  Horner

 

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lunes, 07 abril 2014

Por Juan Gutiérrez

Espartaco ya es eterno

Cuando Óscar Freire repetía en los medios de comunicación que no le interesaban mucho las vueltas, que él era un hombre de clásicas, su mensaje no terminaba de cuajar en el público español. Aquí nos hemos criado en la vueltomanía, mucho mejor si además nos agarrábamos al rebufo de un escalador. Con Indurain logramos perdonar a los contrarrelojistas, que hasta entonces nos zarandeaban de lo lindo. Y con Freire hay mucha gente que se ha enganchado a las clásicas, aunque me temo que menos de la que nos gustaría a los que amamos este tipo de carreras. El cántabro llegó a ganar alguna ronda de prestigio, como la Tirreno-Adriático, o se enfadó mucho cuando el Rabobank le dejó fuera del Tour en 2011. Aceptó en parte la importancia publicitaria de las vueltas, pero nunca renunció a sus principios. Su prioridad eran las clásicas y el Mundial. Y ahí se hizo grande.

 

  Cancellarapaves

 

Cuando Freire lanzaba aquel discurso, que secundaron otros como Horrillo o Flecha, sólo los aficionados más especializados seguían las grandes clásicas, pero el público más generalista estaba muy lejos de hacerlo. Incluso muchos de los que nos dedicábamos al ciclismo por profesión lo veíamos como algo remoto y hasta exótico. Sonaban más que otras la París-Roubaix, por el pavés y esas imágenes de los ciclistas embarrados, y la Milán-San Remo, que hace tiempo había ganado un español, Miguel Poblet. Algunos medios eran (o éramos) tan osados que pintábamos la Lieja-Bastoña-Lieja como la clásica más española, porque las cotas se adaptaban más a las cualidades ibéricas, aunque luego iban los españoles y no se comían ni un colín. El Tour de Flandes apenas si sonaba en este país, sólo a los más entendidos.

 

Aunque no se prodigó mucho por los adoquines, y creó que erró con ello, Freire nos abrió aquel mundo… A un público más amplio, a los medios de comunicación y, sobre todo, a los equipos y a los propios ciclistas españoles. Aun así, tengo mis dudas de que el mensaje haya calado tanto. En este país somos muy dados a no disfrutar del deporte si los nuestros no están implicados. Y en el pavés, a excepción del ya retirado Flecha, la presencia rojigualda se multiplica por cero. Es una pena, porque el aficionado se pierde un espectáculo soberbio, como este domingo pudimos comprobar en los muros y las piedras de Flandes, con las cunetas plagadas de un público implicado y fervoroso (vaya mi cariñoso homenaje a esa mujer derribada accidentalmente por Vansummeren).

 

  Cancellaragana2

 

Ganó Fabian Cancellara, un suizo que llegó a la meta acompañado de tres hombres de la casa, de tres corredores con apellido Van (que siempre impresiona más en un belga, salvo que te topes con Boonen o Merckx). Eran Van Avermaet, Vanmarcke y Vandenbergh. Y se merendó a los tres. Espartaco suma así su tercer Tour de Flandes y empata con los belgas Boonen, Museeuw, Buysse y Leman y el italiano Magni (nadie ha llegado a cuatro). También tiene tres victorias en la París-Roubaix y una en la Milán-San Remo, con lo que totaliza siete triunfos en Monumentos (y 14 podios). Si aludimos a otro dato estadístico facilitado en Twitter por Mister Chip, Cancellara ha subido al cajón en los últimos 11 Monumentos que ha disputado sin caerse.

 

Los números no describen la épica, pero sí la grandeza. Cancellara, al igual que Boonen, ya son mitos del ciclismo. Cuando ambos se retiren no les recordaremos por sus victorias de etapa en el Tour o en la Vuelta, que las tienen, sino por sus gestas en las grandes clásicas. Eso les hará eternos, ya les ha hecho eternos. A eso se refería Freire, al final no era tan difícil entenderle.

 

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lunes, 31 marzo 2014

Por Juan Gutiérrez

Que el ranking del WorldTour no nos nuble la vista

Después de los primeros tres meses de 2014, el ciclismo español está casi en las mismas posiciones que el año pasado en las clasificaciones del UCI WorldTour. En el ranking individual, Alberto Contador va líder tras su victoria en la Tirreno-Adriático y su segundo puesto en la Volta a Catalunya, y Purito Rodríguez (vencedor en la ronda de su tierra) es sexto. En el ranking por países, España ha arrebatado la primera plaza a Australia. Por último, por equipos no se puede completar el copo, porque el Ag2R ha aventajado al Movistar, con quien compartía liderato, aunque sigue al acecho. En 2013, España se llevó los tres premios. A esto podemos añadir que Alejandro Valverde se mantiene pichichi de la temporada con seis victorias, empatado con el ahora lesionado André Greipel.

 

Purito, Valverde y Contador siguen tirando del carro del ciclismo español con sus 34, 33 y 31 años, respectivamente. Purito ha dado el primer zarpazo en la Volta, donde ha confirmado su buena preparación para las clásicas de las Árdenas y el Giro de Italia. Valverde rehúye de momento el WorldTour, pero ha recuperado olfato de finalizador y se ha descubierto como clasicómano también sobre el adoquín (¡qué pena de decisión tardía!). Contador se ha reencontrado y estuvo espectacular en la Tirreno-Adriático, aunque no pudo repetir en la Volta porque, como ya le ocurrió en la Vuelta a España 2012, no puede con Purito en las distancias cortas… Le faltó un ataque tipo Fuente Dé o Tirreno, aunque desde el pupitre es fácil decirlo, lo reconozco.

 

Volta_18_podioVolta2014

 

Tres treintañeros encabezan el ciclismo español. Nadie debe privarse de saborearlo mientras dure, pero, sin ánimo de amargar la degustación, tiro de las clasificaciones y vuelvo a toparme con un enorme vacío entre ellos tres y los siguientes. Por eso me alegré tanto de la cuarta plaza de Juanjo Lobato (25 años) en la Milán-San Remo. La misma posición que logró José Joaquín Rojas (28) en la general de la París-Niza. Son los mejores puestos de españoles en el WorldTour al margen de los tres capos. Y ahí se acaba la cosa...

 

Si escarbamos en las clasificaciones finales de las siete carreras del WorldTour que se han disputado hasta hoy, los mejores españoles al margen del trío estelar han sido: Tour Down Under (14º, Rubén Plaza), París-Niza (4º, Rojas), Tirreno-Adriático (8º, Dani Moreno), Milán-San Remo (4º, Lobato), E3 Harelbeke (32º, Ventoso), Gante-Wevelgem (21º, Lobato) y Volta (14º, Maté). Y otro dato demoledor: en las siete etapas de la ronda catalana, sólo hubo un español entre los diez primeros: Antonio Piedra, sexto en la sexta jornada.

 

Alentejo-Barbero

 

Más allá del WorldTour, entre los 176 ciclistas que esta temporada han logrado victorias sólo hay otros tres españoles al margen de Purito, Valverde y Contador, según los datos de la web Cycling Quotient. Son el prometedor Carlos Barbero (22 años), ganador el pasado domingo de la Vuelta al Alentejo; Eduard Prades (26), vencedor de una etapa en la misma ronda portuguesa; y Luis León Sánchez (30), otro treintañero venido a menos, que se llevó una etapa en la Amissa Bongo africana. Triunfos muy alejados de las grandes citas del calendario internacional, en cualquier caso.

 

Aunque queda mucha temporada, estos números confirman que los que deberían liderar el relevo no se están asomando, salvo algunos detalles como el de Lobato o incluso el de Barbero. Sé que las últimas victorias de Purito y Contador empujaban a un análisis más eufórico, pero, sin querer entrar en un bucle de pesimismo, me parecía oportuno dar un toque de atención sobre esta tendencia, para que los rankings de la UCI no nos nublen la vista.

 

 

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lunes, 24 marzo 2014

Por Juan Gutiérrez

Lobato tiene algo de Freire

Confieso que cuando vi en la televisión a un ciclista del Movistar en los primeros puestos de la subida al Poggio, vigilante y bien colocado, no distinguí quién era. No podía ser José Joaquín Rojas, teóricamente el corredor con más opciones de la alineación telefónica para la Milán-San Remo, que se había retirado tras una caída en la neutralizada. Unos kilómetros después, cuando comenzó a hacerse hueco y a remontar en el sprint final, sí especulé con que esa figura correspondiera a Juanjo Lobato… O era él, o era Fran Ventoso. Y era Lobato, el debutante andaluz de 25 años que pujó con los mejores en el paseo marítimo de Italo Calvino y se clasificó cuarto, a un puesto del podio.

 

Kristoff

 

Mucha gente del ciclismo me ha hablado maravillas de las cualidades de Juanjo Lobato, pero el gaditano no termina de cuajar. Quizá alguno me califique de exagerado si afirmo que una vez identificado, su actuación en la Classicissima me recordó en algunos detalles a Óscar Freire, por cómo superó las dificultades montañosas, por cómo estuvo atento a los movimientos de los favoritos en el Poggio y por cómo se buscó la vida en la volata. En ese sprint le faltó algo de confianza y de experiencia, además de esa arrancada final de Freire, que se tiene o no se tiene.

 

No estoy diciendo que Lobato pueda conseguir los mismos resultados que Freire. De hecho, el cántabro a su edad ganó su segundo Mundial y había mojado en carreras como la Vuelta a España o la Tirreno-Adriático. Óscar es inimitable… Pero Freire no ganó la primera de sus tres Milán-San Remo hasta los 28 años. En las clásicas cuenta mucho la veteranía y el conocimiento del terreno. En su debut, Freire fue tercero. Y Lobato ha logrado también estar con los mejores, codo a codo con Sagan, Cavendish, Cancellara, Gilbert o el ganador Kristoff.

 

Lobato

 

Tal vez al andaluz no se le puede pedir que se faje en las llegadas con los meteóricos Kittel o Greipel, pero cuando el kilometraje supera los 200 kilómetros, cuando las piernas empiezan a pesar, ahí los sprints cambian mucho. Es el terreno de las clásicas. Y también de los Mundiales. Creo que a Lobato le hace falta creérselo un poco más, que su equipo también le dé esa confianza, y seguramente tendremos a un ciclista para este tipo de carreras. Ya ha pujado con los grandes por la Milán-San Remo. Que todo el mundo saque de ahí sus conclusiones.

 

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lunes, 17 marzo 2014

Por Juan Gutiérrez

La lección de Alberto Contador a esos jóvenes de Eddy Merckx

 

Contador

 

Alberto Contador ha vuelto. Y según lo visto este fin de semana en la Tirreno-Adriático, ha vuelto para quedarse. El madrileño tuvo una temporada impropia en 2013, que cerró con una sola victoria en San Luis, pero sobre todo con unas malas sensaciones amplificadas por las críticas de su patrón, Oleg Tinkov. No es el único que le ha cuestionado. De hecho, Contador había salido este año de muchas quinielas para las grandes. Eddy Merckx citaba a Froome, Nibali y Valverde para el Tour en una entrevista reciente en AS, curiosamente los mismos que había señalado Wiggins unos días antes. “¿Y Contador?”, le replicó el compañero Ezquerro al belga. “Hay corredores más jóvenes mejores, pero se podría hacer otra valoración con otros resultados”, respondió el Caníbal. Tras la exhibición de ayer, seguro que el flamenco le habrá reincorporado en las apuestas. No será el único.

 

Si hay algo de lo que nunca se podrá dudar de Contador es de su amor propio, del espíritu que le llevó en Fuente Dé a ganar la Vuelta a España 2012, donde las piernas no siempre respondieron a sus impulsos. Ahora mantiene el orgullo, pero además ha recuperado el golpe de pedal. Y ya con 31 años, ha dado una lección a Quintana y a Kwiatkowski, a alguno de esos jóvenes a los que se refería Merckx... Ahora le falta Froome.

 

(Columna de opinión publicada en AS el 17 de marzo de 2014)

 

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lunes, 10 marzo 2014

Por Juan Gutiérrez

Alejandro Valverde es el emperador de Roma

Alejandro Valverde lleva seis victorias en 13 días de competición, lo que se traduce en casi un 50% de efectividad (un 46,15%). Esta puntería le convierte en el pichichi de la temporada 2014 con los mismos triunfos que Andre Greipel, pero con más tino que el velocista alemán (19 días). Los números orientan bastante sobre el poderoso arranque del murciano en la presente campaña. Valverde tendrá que refrendar aún estas cifras en el WorldTour y en las grandes fechas del calendario, pero de momento irradia unas sensaciones que auguran una provechosa primavera y, a más larga perspectiva, un buen año.

 

Valverdegana2

 

Su victoria en la Roma Máxima, este domingo, le sirve también para solucionar una carencia pendiente en su palmarés, porque desde que pasó a profesionales en 2002, nunca había ganado una carrera en Italia. Y ya son 79 las que figuran en su historial (las cinco de 2010, que aún recogen algunas fuentes, fueron anuladas por el TAS). Una explicación es que Valverde se ha prodigado poco por las carreteras italianas, y a ello colaboró durante un tiempo el castigo que le impuso el CONI (con sede muy cerca de donde logró ayer el triunfo) después de cotejar el ADN de la muestra de la bolsa 18 (anotada con el nombre de ‘ValvPiti’) de la Operación Puerto con un análisis que se le hizo durante el Tour de Francia 2008 a su paso por Prato Nevoso. A causa de aquel escándalo, que se saldó con dos años de sanción, Valverde se distanció del país transalpino, pero se ha ido reconciliando poco a poco hasta coronarse emperador en Roma.

 

Valverde ya se acercó a la victoria en Italia la pasada temporada cuando terminó segundo en el Giro de Lombardía o en aquella caótica actuación en el Mundial de Florencia, donde su bronce y la plata de Purito Rodríguez se digirieron como una derrota por el error táctico que cometió el murciano en el tramo final. También el sábado, el capitán del Movistar estuvo en la lucha por el triunfo en la Strade Bianche, una carrera que en solo ocho ediciones se ha convertido ya en un referente del calendario por la espectacularidad de sus tramos de tierra. Valverde logró el primer podio español (tercero), pero en el ataque clave no pudo o no supo seguir la estela de Michael Kwiatkowski (vaya temporadón lleva este polaco) y Peter Sagan.

 

Valverdesube

 

Alejandro Valverde es un ciclista excepcional, con un enorme talento, con fuerza, fondo y punta de velocidad. Un campeón por naturaleza. Su palmarés es un reflejo de su casta, pero a muchos siempre nos quedará la duda de que hubiera podido ganar incluso más (no digo que haya ganado poco, ojo). Tres son las razones, a mi entender, que lo han impedido. Una: los dos años en blanco por sanción. Dos: su dudoso sentido táctico, que le ha hecho perder más de una oportunidad de victoria en grandes carreras. Y tres: la eterna discusión en torno al murciano sobre si se tenía que haber dedicado más a las clásicas que a su tozudo asalto al Tour de Francia (ya es tarde para saberlo).

 

El murciano de Las Lumbreras cumplirá 34 años el 25 de abril. Como decía el director Miguel Moreno, “los ciclistas son como velas, que se van consumiendo hasta que un día se apagan”. Valverde es más cirio que vela, pero a su edad es difícil saber cuánto le queda por delante. Es cierto que quizá no haya sabido orientar bien su carrera hacia las competiciones que mejor le van, pero tampoco me parece censurable que lo vuelva a intentar en el Tour, porque él y su equipo saben que ante la pujanza de otros ciclistas, ya no le restan muchas más oportunidades. Sus retadores del sábado, Kwiatkowski (23 años) y Sagan (24), o su compañero Nairo Quintana (24) son ejemplos del tsunami que ya devasta los podios. En la madurez y en la experiencia, Alejandro es el emperador de 2014. Y hace bien en apurar hasta la última gota de cera que aún desprenda la vela.

 

Valverdecelebrapodio

 

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lunes, 03 marzo 2014

Por Juan Gutiérrez

Sobre cómo confesar el dopaje y no ser enterrado en vida

Congresopanoramica

 

“¿Por qué en España no hay deportistas arrepentidos?”. Con esa pregunta en el aire se celebró el pasado miércoles una mesa redonda en el Congreso Internacional Deporte, Dopaje y Sociedad, en el INEF de Madrid. Un interesante evento montado con un noble fin,  a pesar de la imprecisión de su título (en España ha habido tantos o más arrepentidos que fuera, otra cosa diferente es cómo han sido tratados por las autoridades deportivas y públicas o los medios de comunicación) y de la incompleta composición del elenco (faltaba el único arrepentido español, quizá del mundo, que lo hizo de forma voluntaria y sin haber sido antes cazado: Jesús Manzano). A pesar de ello, la sesión dejó cosas dignas de reflexión, con una alineación compuesta por Enrique Gómez Bastida, director de la Agencia Española Antidopaje; Mikel Zabala, preparador físico y director de rendimiento del Movistar; el filósofo Reyes Mate y el exciclista Moisés Dueñas, con el periodista Carlos Arribas como moderador. 

 

El testimonio de Moisés Dueñas tocó la fibra de los asistentes. Recordemos primero su caso: el positivo con EPO en el Tour de 2008 cuando corría en el Barloworld, su traslado a un calabozo francés, la reducción de su sanción de dos a un año por colaborar con la investigación, y el rechazo posterior de los equipos profesionales, que le obligaron a recalificarse como amateur en el Super Froid, de donde recaló luego en el Burgos continental, que esta temporada no le ha renovado. Una carga que el bejarano relata con amargura: “Me quedé a gusto contando la historia, pero luego te arrepientes, porque es enterrarte en vida. Te prometen que te van a ayudar, pero al final nadie te ficha porque además de haber dado positivo, has colaborado con la justicia. Ahora, mientras mi preparador de entonces sigue trabajando con deportistas, yo hago lo posible para pagar mi casa. Si pudiera volver atrás, volvería a colaborar, pero lo haría de otra manera”. Ana Muñoz Merino, presente en el foro, le tendió la mano desde el CSD: “Por si todavía se puede hacer algo”.

 

Dueñas

 

Pese a su ausencia, el destino de Jesús Manzano también sobrevoló por la sala. Su confesión en un medio de comunicación, AS, y su colaboración posterior con investigaciones de dopaje, tuvieron como premio generalizado una campaña de desprestigio o de rechazo orquestada por ciertos medios de comunicación, alguna administración pública y una parte del colectivo ciclista, que se extendió incluso hasta el juicio de la Operación Puerto. Voy a contar una de las muchas anécdotas que viví en 2004: en la primera rueda de prensa de Manzano tras sus revelaciones, la mayor parte de preguntas se dirigieron a cuestionar al ciclista y a pillarle en contradicciones; días después, en una comparecencia de Vicente Belda en la Federación de Ciclismo, algunas de esas mismas personas se abrazaban al director del Comunitat Valenciana (patrocinador público, por cierto), que tuvo una plácida rueda de prensa. Manzano trabaja hoy como jardinero. Belda fue recientemente absuelto de un delito contra la salud pública, tras un juicio que demostró el dopaje organizado en su equipo.


Desde su balcón académico, el filósofo Reyes Mate explicó las razones de por qué deportistas como Dueñas o Manzano fueron rechazados por sus iguales: “Por un lado, España llega tarde a la modernidad, mientras otras sociedades entienden antes que ese progreso tiene un precio. Por otro está el pasado religioso: en el protestantismo la culpa no es una desgracia, se valora al que se arrepiente, porque el reconocimiento de la culpa equivale a un progreso moral. En el catolicismo importa más la apariencia, el buen nombre y el honor. Si reconoce esa culpabilidad, los demás les destrozan”.

 

Mikel Zabala contó su experiencia desde dentro del circo: “Yo iba como entrenador con palos a la guerra. He tenido a gente como Iñaki Lejarreta, que sufría el síndrome del deportista no dopado, del deportista que se decía ‘yo no voy a llegar a nada, porque yo no lo hago’. Por eso me da mucha rabia ver a preparadores como Pepe Martí que siguen ejerciendo, porque yo también tuve el síndrome del entrenador no dopante”. Por eso, aunque el navarro asegura que la tendencia está cambiando, advierte de que “hay que seguir vigilantes con mano dura para no volver a la barra libre”.

 

Zabala



Ante este panorama, Gómez Bastida planteó un objetivo de fondo: “¿Por qué es necesario conocer? Porque el dopaje no solo es consumo, es un sistema fraudulento para alterar resultados, porque al final eran los médicos y los preparadores los que decidían quiénes ganaban. Hay que saber cómo funcionaba ese sistema, porque los controles no son suficientes. Hay que saber en qué fallamos para aprender de esos casos. Dueñas o Manzano sufrieron un rechazo de sus iguales, pero los deportistas siguieron yendo a esos médicos. La solución parte de los propios deportistas, son ellos los que tienen que condenar. Pero también  desde la Agencia debemos darles una herramienta de legalidad, tenemos que crear un marco para facilitar ese escenario”.


Gómez Bastida abre así una puerta de futuro a los arrepentidos españoles… Una puerta difícil de traspasar. Existe la percepción de que en el extranjero sí proliferan, pero es una realidad distorsionada. En Estados Unidos, todos los que confesaron en el caso de Armstrong, y el propio acusado, lo hicieron para evitar las consecuencias penales de su falso testimonio (antes, Marion Jones había ido ya a la cárcel por perjurio). En Italia, el consumo conlleva una condena, por eso es más inteligente colaborar, aunque luego alguno reincida (Di Luca) y otros vivan en un escenario de medias verdades (Basso). En Francia pasa algo parecido, por eso David Millar no se cambió de trinchera hasta que la policía entró en su casa de Biarritz.

 

“Si en España no disponemos de esas medidas de presión o coacción para conseguir las confesiones, y si lo único que le podemos ofrecer son los ejemplos de cómo Dueñas o Manzano han quedado como apestados, entonces, ¿cómo podemos convencer al deportista de que dé un paso tan importante como el arrepentimiento?”, le pregunté a Gómez Bastida durante el debate.


Y Gómez Bastida respondió: “Porque no estamos hablando de medidas coercitivas, sino de educación. Y porque si sabemos facilitar ese escenario, el principal beneficiado será el deporte”.


Una vez más, la misma conclusión… Sólo el deporte puede salvar al deporte.

 

Congreso-Alineacion

 

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lunes, 24 febrero 2014

Por Juan Gutiérrez

Kwiatkowski se hace un hueco en el corral de los gallos

Con los estrenos en la pasada semana de Chris Froome (Tour de Omán) y de Alberto Contador (Vuelta al Algarve), ya han saltado al ruedo todos los maestros en la presente temporada, todos los líderes que pelearán por las tres grandes vueltas. (A Chris Horner no le incluyo aún en esta categoría). Y aunque todavía falta mucho para llegar a conclusiones más precisas, ya hemos visto varias cosas dignas de valoración.

 

Contador

 

Mi primera reflexión, que ya he escrito por aquí en alguna ocasión, es que los líderes cada vez estrenan más pronto su palmarés, independientemente de que su primer objetivo sea el Giro o el Tour. Cuando apenas se lleva un mes de competición, ya han alzado los brazos Chris Froome, Alberto Contador, Nairo Quintana, Alejandro Valverde, Richie Porte y Cadel Evans. Una prueba de que la preparación y la actitud de los ciclistas han cambiado, y repercute en un mayor respeto a los organizadores y a los aficionados, que antes sólo podían ver a los gallos de paseo a estas alturas de la campaña.

 

La segunda conclusión es que algunos resultados recuerdan mucho a lo que ocurrió la temporada pasada. En estas fechas de 2013, Valverde ya llevaba cuatro victorias (una en Mallorca y dos etapas y general de Andalucía) y ahora acumula idéntica cifra aunque todas en la Ruta del Sur. Luego no volvió a ganar en todo el año y aun así su regularidad le alzó al tercer puesto del WorldTour. Por seguir con los españoles, Contador también logró un triunfo en su primera carrera de 2013 (San Luis), como ahora ha hecho en 2014 (Algarve). La recolecta fue nula en el resto de la sesión, si bien en esta campaña ha retrasado su preparación y de momento muestra mejores palpitaciones.

 

Froome

 

Froome se ha vuelto a estrenar en el Tour de Omán, aunque esta vez ha ganado en la Montaña Verde, una cima que en 2013 dominó Purito Rodríguez, que todavía no ha abierto el casillero de triunfos este año, aunque empieza a afinar (cuarto el sábado en esa cumbre). El resto de la temporada del africano es de sobra conocida: dominó el Tour de Francia y todas las vueltas que disputó (a excepción de la Tirreno-Adriático, donde sucumbió ante Vincenzo Nibali). A propósito del italiano, el Tiburón no se ha estrenado aún y tuvo una mala caída en San Luis, pero el viernes ya se asomó a los primeros puestos de Omán.

 

También hemos podido comprobar el rendimiento de dos corredores que esta temporada han cambiado de maillot para asumir los galones absolutos de líderes. Y ambos, a pesar de no haberse estrenado todavía, ya están en la pomada. Rui Costa (Lampre-Mérida) ha sumado tres segundos puestos en el Algarve y ha ocupado el tercer puesto del cajón. Y Rigoberto Urán (Omega Pharma-Quick Step) se ha fajado con los mejores en Omán: una segunda posición, una tercera (en la Montaña Verde) y podio final (tercero).

 

Kwiat

 

Pero si algo ha llamado realmente la atención en este primer mes de competición ha sido la intrusión de un joven polaco de 23 años: Michal Kwiatkowski (Omega Pharma-Quick Step). Después de dar una exhibición en el Trofeo Serra Tramuntana de la Challenge de Mallorca, ha conquistado dos etapas (una de ellas la contrarreloj, por delante de Malori y Tony Martin) y la general final en la Vuelta al Algarve frente a rivales de la talla de Contador y Rui Costa. Kwiatkowski tiene pedigrí: fue campeón del mundo júnior de crono en 2008. Ya quedó undécimo en el pasado Tour de Francia. Y, o mucho me equivoco, o ya se está haciendo un hueco en el corral de los gallos.

 

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lunes, 17 febrero 2014

Por Juan Gutiérrez

Las enseñanzas del Pantani valiente y del Pantani oscuro

Admiré mucho a Marco Pantani, mucho. Mi andadura como enviado especial en las grandes vueltas (y en otras no tan grandes) coincidió numerosas veces con el 'Pirata', a quien seguí por motivos profesionales y veneré como aficionado por su propuesta de ciclismo-espectáculo, por atacar en aquellos sitios donde ya no atacaba nadie, por no esperar siempre al último puerto, por sobrevolar las cumbres. A la fascinación normal de cualquier seguidor del ciclismo me unió una mayor cercanía por ser un corredor de mi quinta. Pantani pertenecía a la generación de 1970, que aportó calidad al pelotón con corredores como Olano, Berzin, Bartoli, Casagrande, Zarrabeitia, Nelissen, Edo o el difunto Antonio Martín. Cuando el pasado viernes se cumplieron diez años de la muerte del italiano, los recuerdos volvieron a brotar a borbotones, como ya me sucedió en diciembre con Chava Jiménez.

 

 

 

Mi primer recuerdo de Pantani procede del Giro de 1994, que inundamos los medios de comunicación españoles porque se atisbaba una tercera victoria de Indurain que nunca fue. El ‘Pirata’ todavía no era el ‘Pirata’ y hasta aún se podía ver pelo en su cabeza. Más bien le apodaban el 'Elefantino', por sus salientes orejas. A él no le gustaba el mote, obviamente. El italiano no partía como favorito, pero en su país se hablaba mucho de él porque había deslumbrado en el pelotón amateur y había ganado el Girino en 1992. Pantani se impuso en una primera etapa en Merano, pero su protagonismo fue mayúsculo al día siguiente cuando, después de destacarse en el Mortirolo, compartió escapada con Indurain y Cacaíto Rodríguez en el asalto del navarro al maillot rosa de Berzin. Miguel se apajaró después y no pudo desbancar al ruso, pero su intentona forma parte de su leyenda. Pantani ganó en Aprica y terminó en la segunda plaza del podio, delante precisamente del español. Un mes más tarde, Pantani se apuntó al Tour y también pisó podio en su tercer peldaño. Había nacido una estrella.

 

Si me agarro a mis recuerdos personales más directos tendría que dar un salto a 1999. Sí, ya sé que su año mágico fue 1998, pero no me tocó desplazarme ni al Giro ni al Tour en aquella temporada, aunque seguí las carreras por televisión. Faltaría más. El regusto que me queda de entonces es aquel ataque en el Galibier contra Jan Ullrich, que ponía una imagen de ciclismo épico a una edición marcada por el escándalo… Un escándalo que todavía no ha sido totalmente extinguido en el ciclismo y que, a la larga, acabaría con la vida del ‘Pirata’.

 

Pantani-Galibier

 

Mi recuerdos más cercanos, más intensos, proceden del Giro de 1999, también inundado por periodistas españoles tras la estela de un presunto duelo entre el Chava y Pantani que solo existió en las crónicas de vísperas. El ‘Pirata’, que ya sí era el ‘Pirata’, venía de hacer doblete el año anterior. Italia estaba a sus pies. A mitad de recorrido, la corsa rosa tuvo una etapa en su Cesenatico natal, que se volcó con su ilustre vecino. Allí estaban sus padres, su hermana Manola… Y allí me compré una bandana que todavía guardo en algún rincón del trastero. Pantani aún no era el líder, pero no iba a tardar. El show comenzó unos días después y entre sus gestas todavía permanece en la retina aquella remontada en Oropa tras sufrir una avería. El italiano era el amo de la carrera… Y entonces, llegó Madonna de Campligio.

 

En la mañana del 5 de junio de 1999, en la salida de una penúltima etapa que iba a subir al Mortirolo, como en aquel 1994, Marco Pantani fue expulsado por superar el 50% de hematocrito. Un año después del ‘caso Festina’, el ciclismo estaba otra vez patas arriba. No sería la última. Heras ganó la etapa y Gotti se aseguró el Giro, pero yo ya estaba lejos de allí, camino de Cesenatico junto al fotógrafo Jesús Rubio y a Juan Antonio Alcalá, entonces en la SER. Aquella ciudad que diez días antes era una fiesta, ahora se había convertido en un lugar triste, cuyo único colorido venía de los turistas ajenos al drama. Apostados en la puerta de la finca donde vivía el ciclista, junto a un puñado de periodistas italianos, llegó un coche a bastante velocidad y derrapó a escasamente un metro de donde estábamos los enviados especiales de AS. Su padre, Paolo Pantani, salió enfurecido del vehículo mientras repartía insultos, amenazas y reproches: “Vosotros tenéis la culpa”… No se le puede tener en cuenta, sólo era el principio de la tragedia.

 

Pantani-madonna

 

Después de aquellas tinieblas, como si de la película ‘Despertares’ se tratase, Pantani volvió a tener alguna reaparición brillante, incluso una ácida polémica con Lance Armstrong, a quien nunca perdonó que presumiera públicamente de haberle cedido la victoria en el Mont Ventoux. “Armstrong tiene poco respeto por los rivales, debería aprender de campeones como Indurain”,  me dijo en una entrevista que le hice en Córdoba en 2002 durante la Vuelta a Andalucía. Pantani me atendió varias veces por aquellos años, siempre con gentileza. Incluso puedo contar una anécdota de aquel encuentro, en el que nos costó mucho trabajo convencerle de que posara para la cámara de Morenatti porque, según sus palabras: “Me teníais que haber avisado antes de la sesión fotográfica para haberme rasurado la cabeza”. Al final accedió, a regañadientes, cuando le explicamos que el fotógrafo se había desplazado especialmente desde Sevilla para la ocasión.

 

Mucha gente me pregunta ahora por qué sigo admirando a Pantani a la par que repudio a Armstrong. Admito que hay cierta contradicción en ello, pero yo les veo como dos personajes muy diferentes. El ‘Pirata’, como muchos de su generación, como casi todos, vivió una época en la que el dopaje estaba generalizado en el pelotón. Y pagó por ello, a la larga incluso con la muerte, víctima de las adicciones, atrapado en un hoyo del que intentó salir muchas veces, sin lograrlo jamás. El texano, sin embargo, tuvo la oportunidad de coger la bandera de la limpieza, de utilizar su gran historia humana para levantar el ciclismo, pero, por el contrario, se dedicó a enquistar las malas prácticas y a amenazar, incluso con comportamientos ‘mafiosos’, a aquellos que se salían de su redil. Pantani fracasó en su segunda oportunidad. Armstrong está pagando ahora por ello, cuando los daños ya son catastróficos, con siete ediciones del Tour en blanco para vergüenza histórica. A mí me gustaría quedarme con la imagen del ciclismo valiente del ‘Pirata’… Pero también que su vida sirva de ejemplo. De las enseñanzas que podamos extraer de las cualidades y de las miserias de Pantani se puede fabricar un gran ciclismo.

 

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lunes, 10 febrero 2014

Por Juan Gutiérrez

Luis Ocaña, el héroe trágico es un héroe imprescindible

El 19 de mayo de 1994 conducía desde Madrid en dirección a Bolonia (Italia), donde tres días después arrancaba el Giro, aquel en el que Berzin cortó la racha de Indurain. Iba en el coche con Fernando Llamas, hoy responsable de ciclismo en Marca, y con el fotógrafo de AS Felipe Sevillano. En otro vehículo viajaban los enviados especiales de Efe, Felipe Recuero y Adrián Rodríguez Huber. De repente, la radio difundió la noticia: "Luis Ocaña ha muerto". La información nos impactó mucho, porque hacía menos de una semana que habíamos coincidido con él en la Vuelta a España. Nuestro primer impulso fue desviar el coche a Mont de Marsan, pero desde el periódico recibimos la instrucción de que continuáramos hasta Italia, porque ya había otro compañero camino de Francia.

 

Por una cuestión generacional, yo no había coincidido mucho con Ocaña, aunque acudió como comentarista de radio a algunas de mis primeras carreras. Había oído mucho de sus duelos con Eddy Merckx, sobre todo en boca de Francisco Chico Pérez, que le veneraba. Pero, en general, no era admiración lo que percibía cuando me interesaba por conocer detalles de Ocaña, sino comentarios como los siguientes: "No se sentía español, era francés", "en España no era querido, aquí mandaba el Kas", "está loco", "es una pena que un emigrante de la postguerra se haya convertido en un facha", "nunca se sintió identificado con este país", "Bahamontes tuvo mucho más mérito", "no era un ciclista inteligente, atacaba sin medida", "pudo haber ganado más si hubiera corrido con más cabeza"...

 

OCA

 

El próximo mes de mayo se cumplirán veinte años de su muerte y el pasado verano se cubrieron cuarenta desde su victoria en el Tour de Francia. Debido a estos aniversarios, en estas fechas se está oyendo hablar mucho de Luis Ocaña. A ello ha ayudado, por supuesto, el libro 'Ocaña' escrito por Carlos Arribas y  editado por Cultura Ciclista. Y también el reciente trabajo de 'Informe Robinson', en Canal Plus, que se estrenó el pasado lunes. Ambos documentos responden a muchas de esas objeciones sobre el ciclista que he expuesto con anterioridad. Ocaña era un personaje complejo.

 

El libro 'Ocaña', con un gran trabajo de recopilación y documentación detrás, profundiza en esa complejidad. Desde aquí aconsejo su lectura, si bien pueda resultar un pelín cargante en algunas fases, una apreciación en la que he coincidido con otros compañeros y aficionados. Arribas utiliza el método de diálogos imaginados y cuesta mucho identificar en esas palabras a los personajes, principalmente al rudo Ocaña, por mucho que el autor advierta al principio de la obra de que esto puede suceder. En cualquier caso su lectura me parece imprescindible, porque cuando lo terminas saboreas la sensación de haber ahondado en las contradicciones de Ocaña. No digo entenderlas, que eso es ya misión imposible. 'Informe Robinson' titula su documental como 'Héroe trágico'. Y esa es seguramente la mejor definición.

 

Cuenca 06 025

Sin ser un mitómano, en este último mes me acordé de que guardo en el trastero una botella de vino de Luis Ocaña, que una vez alguien me regaló en un Tour (lamento no recordar quién). Y también tengo una foto en el famoso monumento del chepudo Ocaña de Priego (Cuenca). Adoro la mística de los campeones de antaño, independientemente de que como personas me puedan atraer más o menos. Me da la sensación de que Ocaña no era alguien que se dejara querer. Pero su historia ciclista hay que admirarla, porque seguramente aquel Tour de Francia de 1971, aquel duelo con Merckx, aquella caída, es uno de los grandes capítulos del deporte mundial. La historia de un inconformista.

 

Por cierto, la Vuelta saldrá este año de tierras gaditanas, como ya ocurrió en 1970. Allá, Luis Ocaña fue el primer líder y luego terminaría coronado como vencedor final. Al igual que recientemente pedí un homenaje para el Chava Jiménez en la ronda española, creo que tampoco estaría de más recordar al otro héroe trágico de nuestro ciclismo: Luis Ocaña. Ahí lo dejo caer.

 

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