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Pedaladas

El blog de Juan Gutiérrez

Vamos a hablar de ciclismo, pedalada a pedalada. De sus gestas y de sus miserias. Desde mi experiencia como periodista en treinta grandes vueltas y en otras múltiples batallas...

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lunes, 26 enero 2015

Por Juan Gutiérrez

Lobato pide paso... y que le hagan más caso

Si consultas el apartado de 'Personajes destacados' de Trebujena en Wikipedia te encuentras con dos nombres. Uno es el actor Julián Villagrán, que tuvo el detalle de recordar sus orígenes cuando recogió el Goya 2012 por su interpretación en Grupo 7. El otro es Juanjo Lobato, un ciclista con una quincena de victorias desde que se estrenara con el equipo Andalucía en 2010 y que esta semana pasada logró abrir su palmarés en el World Tour con un triunfo de etapa en el Tour Down Under.

 

Lobato es gaditano y velocista, lo que le convierte en un 'bicho raro' del pelotón español por partida doble. Aunque es tierra amante del ciclismo, ha habido pocos corredores destacados de la provincia de Cádiz. Así, a bote pronto, recuerdo al chiclanero José Manuel Moreno (aunque nacido en Amsterdam), oro olímpico en pista en Barcelona 1992 y mundial en Stuttgart 1991; o a los jerezanos José Luis Villanueva, que le ganó la Vuelta a Murcia en 1991 a Chiappucci y Gorospe, y Manuel Domínguez 'Lecherito', un corredor de los años 50 cuyo hijo también fue profesional durante un breve periodo en los 90.

 

En cuanto a sprinters, hay dos españoles que marcaron época: Miguel Poblet y Óscar Freire. Otros dos que alcanzaron mucha relevancia: Delio Rodríguez y Ramón ‘Tarzán’ Sáez. Y a partir de ahí, si tiro de memoria, me salen los nombres de Alfonso Gutiérrez, Manuel Jorge Domínguez, Juan Carlos González Salvador, Ángel Edo, Fran Ventoso o los malogrados Isaac Gálvez y Manuel Sanroma. Seguramente también podría incluirse en la lista a Txomin Perurena, Juan Fernández y Alejandro Valverde, aunque no como velocistas puros.

 

  Lobato

 

El mejor sprinter español actual es Juanjo Lobato, aunque la jerarquía que ocupe en este listado va a depender mucho de cómo evolucione a partir de esta temporada. El andaluz todavía está en edad: 26 años. Si no ha progresado más hasta ahora puede haber sido por dos factores. El primero, según me dicen personas cercanas, porque le falta un punto de fe en sí mismo, un poco más de mala leche y de ambición. Y el segundo, y principal, por el escaso apoyo que tiene en el Movistar en las llegadas masivas. No es una opinión exclusivamente mía, aquí están las palabras de su propio director, José Luis Arrieta, después de la victoria de Lobato en el repecho de Stirling:

 

“Juanjo es un corredor que en llegadas masivas convencionales lo tiene más complicado por el hecho de no poseer un equipo como el que disfrutan otros corredores, como el propio Kittel el domingo, que le pueden arropar hasta la recta de meta. La fisonomía de nuestro equipo es más escaladora; rendimos mejor en etapas más duras y llegadas así, y es en días como hoy donde le podemos echar una mano, acercarle o asistirle en las mejores condiciones con percances como el pinchazo que ha sufrido”.

 

Quizá por eso, Lobato se está especializando en metas en repecho, aunque el propio corredor opina que puede rendir “en todo tipo de sprints”. Que el año pasado se clasificara cuarto en su debut en la Milán-San Remo confirma que es un corredor con enormes posibilidades. Pese a ese resultado, su equipo no creyó pertinente incluirle en la alineación de ninguna de las tres grandes, aunque en su descargo hay que recordar que Movistar peleó por la general en todas ellas. Tampoco Javier Mínguez consideró oportuno llevarle al Mundial de Ponferrada, donde prefirió jugar las bazas de los veteranos.

 

El gaditano se merece más y mejores oportunidades. He leído hace unos días a Eusebio Unzué decir que “Lobato es el Freire de hace diez años”. Un pelín exagerado me parece, porque a su edad Freire ya tenía dos maillots arcoíris. El cántabro ha sido un campeón excepcional, así que será difícil de igualar en mucho tiempo. Pero es verdad que seguir esa senda puede servir de motivación al de Trebujena. Eso sí, por mucho empeño que ponga, necesita estar presente en los grandes escenarios. Ya sé que en el Movistar es complicado, porque Nairo Quintana y Alejandro Valverde centran las prioridades, pero es el equipo quien debe guiar su camino. Como primer paso, ya estaría bien conseguir que cada hombre rápido no esprintara por su lado. 

 

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lunes, 19 enero 2015

Por Juan Gutiérrez

El honor de Ezequiel Mosquera sólo está caducado

La experiencia me ha enseñado a ser prudente antes de emitir juicios alegremente sobre asuntos de dopaje. Aun así, más de una vez me he precipitado. No es un tema fácil. Por un lado, porque en torno al dopaje hay mucho secretismo, muchos intereses, una dificultad añadida para acceder a las fuentes o para que las fuentes no te deformen la verdad. Y por otro, porque cualquier desliz informativo puede colocarte delante de un juez. Recuerdo que cuando en AS publicamos las confesiones de Jesús Manzano en 2004, tuvimos que consultar antes con un abogado: la narración en primera persona o la omisión de nombres propios no es una casualidad. También eran tiempos más delicados para los informadores, que quedaban rápidamente señalados y vetados en sus deportes. Doy fe.

 

No es de Manzano de lo que quiero escribir. Ha llovido mucho. Hace unos días, la Televisión Gallega anunció que la Audiencia Nacional había anulado la sanción por su positivo en la Vuelta a España 2010 a Ezequiel Mosquera. Fue en una jornada periodísticamente complicada: un sábado por la noche, todavía en un periodo vacacional de las Navidades. Difícil para confirmar la noticia, para tener acceso a las fuentes. En general, tampoco hubo mucho interés en hacerlo. De repente, las redes sociales hirvieron con mensajes solidarios sobre el exciclista: “Ezequiel es inocente. ¿Quién le devuelve ahora el honor?”… Y cosas parecidas.

 

Durante un par de días, los opinadores defensores de Mosquera fueron avanzando posiciones sin el menor sentido crítico. Entiendo hasta cierto punto que los aficionados  puedan volcarse con sus ídolos, pero en esta avalancha forofa y lacrimógena hubo muchos profesionales de medios de comunicación. Especialmente gallegos, pero no en exclusiva. Y lo más curioso era que se utilizaban argumentos tan poco sólidos como “no había sustancia”, “el hidroxietil no está en la lista”… Cuando la cosa es mucho más simple: el hidroxietil está incluido en la lista como sustancia específica y supone una sanción de dos años si se usa por vía intravenosa, que es la que se utiliza en el deporte. Si se aplica el Código Mundial Antidopaje de la AMA, son dos años de suspensión. Así de sencillo.

 

Mosquera2

 

Pero si en esos días intentabas exponer este argumento o debatir en las mismas redes sociales, entonces te recordaban el centralismo, la persecución a Galicia o el caso de Alberto Contador… Y mientras tanto, nadie se preocupaba de leer la sentencia de la Audiencia Nacional, a pesar de que muchos se henchían en sus informaciones asegurando que habían tenido acceso a ese dictamen. La inoportunidad del ‘sábado navideño’ se convirtió para la mayoría en comodidad y dejadez. No dejes que la lectura de una sentencia te estropee tu idílica visión de la realidad.

 

Admito que la información de AS también fue inicialmente imprecisa: ‘La Justicia ordinaria anula la sanción de Mosquera’. Inicialmente, no sabíamos más… Y contamos lo que sabíamos. Para ser justos, sí hubo un periódico donde pudimos leer parte de la sentencia, en La Voz de Galicia, donde se recogía la caducidad del expediente. Paralelamente, otro diario hablaba del final de “un atropello que no tiene límite ni frontera que se respete” en sus informaciones, sin más datos objetivos.

 

No quiero que este post parezca una autopromoción, porque personalmente me he podido equivocar en el enfoque de otros casos, bien por disponer de una información errónea, bien por haber sido contaminado, o bien por seguir una línea editorial que posteriormente se demostró incorrecta. Pero las cosas son como son. Entre José Andrés Ezquerro y el firmante de este blog nos preocupamos en los días sucesivos de profundizar sobre el caso hablando con juristas. De repente descubrimos que lo que se vendió como una absolución, realmente solo era la caducidad de un expediente que no ha prescrito y, en consecuencia, debe reabrirse. Paralelamente, otra sentencia de la Audiencia Nacional, a la que Mosquera ha desistido recurrir, dice que el caso debe tramitarse con la normativa internacional de la AMA, por lo que el periodo de prescripción aún no ha expirado.

 

Mosquera-Graficos

 

No estamos hablando de una reapertura voluntaria. Va más allá: la ley española no permite que las infracciones se queden sin resolver. Evidentemente, esto explica que Mosquera no hubiera presumido de su absolución, cuando la sentencia estaba fechada en junio y había pasado más de medio año. Y también que el ciclista reaccionara con un “prefiero no hablar del caso” cuando recibió la primera llamada de la agencia EFE. Si yo soy inocente, lo grito a los cuatro vientos. Pero al exciclista no le interesaba que se removiera el asunto, porque el tiempo jugaba a su favor. Por eso tampoco ha pedido daños y perjuicios a nadie.

 

Ahora resulta que el expediente de Ezequiel Mosquera tiene que ser reabierto, pero el Comité de Competición de la Federación Española, que fue quien gestionó el proceso, no tiene ningún interés en hacerlo. Desde que llegó a la presidencia, José Luis López Cerrón quiere quitarse de encima los trámites de dopaje y en parte lo ha conseguido, porque desde el año pasado los casos nacionales los lleva la Agencia, mientras que desde el presente enero los casos internacionales recaen en un tribunal independiente de la UCI. La voluntad de la RFEC es mínima, pero, aun así, hay una cosa en la que lleva razón: la RFEC resuelve estos expedientes por delegación de la UCI y es la UCI la que tiene que dar el paso.

 

Me consta que las autoridades deportivas españolas ya han contactado con la UCI y que en las oficinas suizas ya se está estudiando el caso Mosquera. Pero eso tampoco es garantía de nada. En el momento actual todavía hay una gatera por la que el gallego puede escaparse definitivamente: la UCI no reconoce las sentencias de los tribunales españoles que revocan su reglamento, porque se trata de un órgano que no está en España, sino en Suiza, y que aplica una normativa supranacional impuesta por la AMA. Voy a poner un ejemplo: la UCI nunca se ha pronunciado sobre Roberto Heras y la Vuelta a España de 2005, porque para la UCI es un caso cerrado con la sanción del bejarano.

 

La Unión Ciclista Internacional tiene ahora la patata caliente en sus manos. Si decide no reabrir el caso, aquí volverán a sonar las voces que interpretarán esa decisión, sin ningún tipo de rubor, como una nueva demostración de que “Ezequiel Mosquera es inocente, ¿quién le devuelve ahora su honor?”. 

 

Mosquera

 

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lunes, 12 enero 2015

Por Juan Gutiérrez

Un final de Vuelta festivo y abierto a la imaginación

Dijo Javier Guillén que la Vuelta a España "ha ido recogiendo peticiones" que ha incorporado a su recorrido de 2015. Y lo dijo en la presentación de Torremolinos, justo cuando se refería a dos etapas de la última semana, las de Riaza y Cercedilla, que no acabarán en alto, sino en descenso tras coronarse la Quesera y el encadenado Morcuera-Cotos, respectivamente. Confieso que yo he sido una de las personas que le ha dado la barrila en ese sentido: "Tienes que hacer etapas de montaña que no acaben en alto". Erre que erre. Puestos a pedir, a toro pasado estoy convencido de que hubiera quedado un recorrido más redondo si una de esas dos etapas hubiera acabado en una cima, y una de las del tríptico cántabro-astur hubiera terminado en bajada. Pero tampoco me voy a quejar. Por algo se empieza.


La inclusión de esas etapas ofrece más alternativas sin que la Vuelta renuncie a su espíritu de los últimos años. En la primera semana de carrera se concentran esos repechos marca de la casa, que tienen como objetivo acabar con el tradicional sopor de un sprint seguido por otro sprint, que tan poco aportaba al espectáculo. Incluso el Tour de Francia ha copiado el modelo. Una vez resuelto ese problema, el resto del recorrido se parece al de cualquier gran ronda: buenas jornadas de montaña, especialmente el etapón de Andorra y la de la Ermita del Alba, sin desmerecer a la de la Fuente del Chivo (con el Escudo); una contrarreloj en Burgos de 39 kilómetros, que quizá los clásicos hubieran preferido más larga, y unos trazados por el centro peninsular que permiten lanzar los últimos cartuchos.

 

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Por cierto, me ha sorprendido que Pedro Delgado mostrara tantas reticencias sobre la etapa de la Sierra de Guadarrama, que no considera ni dura ni resolutiva, cuando precisamente él ganó en ese terreno una Vuelta (en 1985) y tuvo que exprimir todos sus poderes de seducción para salvar otra (en 1989). Es cierto que en esta zona muchas veces no ha sucedido nada, pero también existen los ejemplos contrarios. "Los recorridos dependen de la actitud de los corredores", le dijo Guillén al propio Perico. No hay que irse muy lejos para encontrar la exhibición de Alberto Contador camino de Fuente Dé en un territorio menos exigente. Cuestión de ganas. Y de imaginación. A mí sí me gusta.


Perico añora en este 2015 esa costumbre reciente de colocar una llegada en alto carismática el penúltimo día: Ancares (2014), Angliru (2013) y Bola del Mundo (2012 y 2010). En 2011 no sucedió así, porque se optó por el histórico y conmovedor retorno al País Vasco. Es cierto que una cima de prestigio asegura el espectáculo, pero la Vuelta ha pretendido este año “no quemar” sus grandes nombres. No son palabras mías, así se lo reconoció el propio Guillén a Delgado: “No queremos quemar la Bola del Mundo”. A cambio, la carrera ha hecho un esfuerzo por buscar hasta nueve cimas inéditas para conmemorar su 80º aniversario. Claro que la Bola hubiera sido un remate glorioso, o incluso hubiera bastado con recuperar para el ciclismo de ruta el ahora intransitable Abantos. Aun así, el final elegido no ha supuesto una decepción para mí. Al contrario, sé que el público responderá como lo ha hecho siempre en la Sierra de Guadarrama. Será una gran fiesta del ciclismo.  

 

  MapaVuelta

 

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lunes, 05 enero 2015

Por Juan Gutiérrez

Ser ciclista en tiempos revueltos

Voy a empezar por lo que no me ha gustado, que es minoría, y así me lo quito antes de encima. No me ha gustado que el autor mencione continuamente al protagonista por su nombre de pila: Mariano, Mariano y siempre Mariano. Supongo que tiene un motivo para elegir esta opción: quizá porque se siente próximo al personaje o quizá porque quiere que los lectores nos sintamos más familiarizados. No creo que lo consiga: al contrario, no utilizar el nombre que ha hecho popular al deportista, aleja más que acerca. Así lo percibo cada vez que en televisión o en radio llaman Fernando al doble campeón mundial de Fórmula 1 o Alberto al doble ganador del Tour, entre otros muchos...

 

Fernando es Alonso, Alberto es Contador... ¿Y quién es Mariano? Pues Mariano es Cañardo, a quien Iván Vega García cuelga la etiqueta de 'El primer campeón' en un delicioso libro editado por Cultura Ciclista. Marianos al margen, la obra me ha cautivado. Una semana antes de que arrancara el Tour de Francia, mi compañero Chema Bermejo decidió jubilarse a traición, sin tiempo de poder reprogramar el trabajo de AS para la Grande Boucle. Así que yo mismo asumí en parte sus funciones. Una de ellas es 'La Ruta del Tour' (o 'La Ruta de la Vuelta'), una columna fija que relaciona el recorrido de cada etapa con hechos históricos que acontecieron por esas mismas carreteras. 'La Ruta' me obligó a bucear en las experiencias de los pioneros, lo que me ha ayudado a valorarles y respetarles mucho más, a sentir admiración por las primeras pedaladas del ciclismo.

 

  Cañardo

 

El libro de Cañardo nos transporta a esos orígenes a través de la pluma de Iván Vega. Una buena pluma. Iván Vega escribe bien y es un periodista que siempre ha demostrado una enorme inquietud por la historia ciclista. El autor, además, juega con una gran ventaja, porque la vida de Cañardo es también la vida de la Volta y del ciclismo catalán, que tanto conoce y que tanto cuida.

 

'El primer campeón' no es sólo un relato deportivo. Iván Vega salpica el libro de referencias políticas, sociales, económicas y culturales de la convulsa primera parte del Siglo XX. 'El mundo que vio Mariano Cañardo', es el subtítulo de la obra. Y ese mundo se describe con datos históricos imprescindibles, que recuerdan a otro libro de Cultura Ciclista, que también aconsejo: '¡Viva la Vuelta!', de los británicos Lucy Fallon y Adrian Bell. Varias personas me dijeron entonces que estas alusiones sobraban, que no eran necesarias para narrar el devenir de una carrera. A mí no sólo me parece necesaria esta contextualización, sino indispensable para entender. El ciclismo no rueda al margen de su entorno.

 

Ese ciclismo que le tocó vivir a Cañardo era un ciclismo primitivo, con las vueltas a Cataluña (aún tiene el récord con siete victorias) y País Vasco (donde logró un épico triunfo ante Magne) como principales carreras internacionales por estos lares. También vio nacer la Vuelta a España, en cuya primera edición (1935) fue el gran opositor de Gustaaf Deloor y en la segunda (1936) provocó una división entre los españoles, que bien sirvió de presagio de la confrontación que hizo saltar el país por los aires unos meses después. Y ese mundo que le tocó vivir era un mundo que transitó por la monarquía, la república, la dictadura y hasta la dictablanda. La Guerra Civil le sorprendió en el Tour y se quedó en Francia durante el conflicto al igual que otras figuras del pelotón patrio. Cañardo fue ciclista en tiempos revueltos. Pero no les voy a contar más. Esta noche es la noche de Reyes. Quizá todavía puedan incluir el libro en la carta.

 

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lunes, 29 diciembre 2014

Por Juan Gutiérrez

Las doce campanadas: Nibali, Contador, Nairo, Aru, Wiggins...

Los finales de año son siempre tiempo de resumen y de análisis. De echar una mirada al retrovisor, de recolectar los grandes momentos, de cribar la cizaña y de dejar una puerta abierta a la esperanza... Aquí van mis doce campanadas ciclistas de 2014. Una buena cosecha que apunta a un excelso 2015.

 

 

VINCENZO NIBALI. El Tiburón del Estrecho conquistó con autoridad la general del Tour de Francia, con cuatro triunfos de etapa, y logró convertirse en el sexto ciclista de la historia que completa victorioso las tres grandes: Tour, Giro y Vuelta. A pesar del calibre de su gesta, Nibali no obtuvo el reconocimiento que se merecía porque sus principales adversarios se habían caído durante la carrera (Contador y Froome) o ni siquiera habían participado (Quintana). Un desprecio, a mi entender, bastante injusto, una vez que el italiano ya dominaba a sus rivales antes de que las desgracias les enviara a casa.

Nibali

 

 

ALBERTO CONTADOR. Su tercera victoria en la Vuelta a España, frente a un rival de enjundia como Chris Froome, le resarció en parte de su caída en el Tour de Francia. El madrileño llegó como nunca a la ronda francesa, o eso anunciaba. Y quizá ese exceso de hambre le hizo rodar por los suelos en el descenso del Petit Ballon, cuando se encaminaba a lo que se presumía su primer zarpazo en La Planche des Belles Filles. En la primera mitad de la temporada, el Pistolero también había dejado otras imágenes gloriosas como su ataque en Passo Lanciano a 32 kilómetros de la meta en la Tirreno-Adriático

Contador

 

 

NAIRO QUINTANA. Su picarona acción en el descenso del Stelvio enturbió parcialmente su primera victoria en una grande: el Giro de Italia 2014. Seguramente no le hubiera hecho falta para adjudicarse el triunfo ante su compatriota Rigoberto Urán, en un duelo que mantuvo a Colombia en efervescencia. Luego intentó el doblete en la Vuelta a España, donde llegó a lucir el rojo de líder, pero dos caídas cerraron prematuramente su participación y su temporada. A sus 24 años, Nairo deja la ventana abierta a grandes gestas. 

Nairo

 

 

ALEJANDRO VALVERDE. Si uno mantiene en su retina su victoria en La Zubia, donde además se vistió de líder, ahí está el Valverde que más gusta al aficionado. Es el Valverde sin calculadora, el Valverde que derrocha clase. El murciano también ha ganado la Roma Máxima, la Flecha Valona, San Sebastián… Y ha acabado número uno del World Tour gracias a su regularidad: cuarto en el Tour, tercero en la Vuelta, segundo en la Lieja y en Lombardía… Ha protagonizado un gran año y, sin embargo, todavía echamos en falta que se obsesione menos con el Tour, cuyo podio se le ha escapado esta vez ante rivales de menor dimensión, y también que se deje guiar más por su instinto de ganador, en lugar de por esa otra actitud más conservadora que le ha llevado a convertirse en el ciclista con más medallas en Mundiales (seis, la última el bronce en Ponferrada 2014), pero ninguna de oro.  

Valverde

 

 

MICHAEL KWIATKOWSKI. Tuvo un comienzo de año tan ilusionante, con victorias (Strade Bianche) y podios (País Vasco, Lieja, Flecha Valona….) de relieve, que llegamos a verle como un candidato al cajón en el Tour de Francia, donde la temporada anterior había terminado undécimo. No respondió a esas expectativas en la Grande Boucle (28º), pero en septiembre se desquitó, y de qué manera, al imponerse en el Mundial de Ponferrada. El maillot arcoíris fue el fruto de su valentía. A sus 24 años, el polaco promete bellas páginas de ciclismo.

Kiato

 

 

FABIO ARU. Este italiano de 24 años ha protagonizado la aparición más relevante de la temporada, con un podio (3º) y una victoria de etapa (Montecampione) en el Giro de Italia, y un quinto puesto más dos etapas (San Miguel de Aralar y Castrove Meis) en la Vuelta a España. Aru se ha destapado como un especialista para grandes rondas, como un escalador rompedor de esos que encandilan a la afición. Ahora habrá que ver cómo se reparte los galones con Nibali en 2015.

Aru

 

 

THIBOUT PINOT. Ya llevábamos unos años avisando del emergente talento que asomaba por Francia. Una generación de ciclistas que encabeza Pinot (24 años, tercero en el Tour) y que prestigian Barguil (23, octavo en la Vuelta), Bardet (24, sexto en el Tour) o el velocista Bouhanni (tres etapas en el Giro y dos en la Vuelta). Al cajón de los Campos Elíseos también se subió Péraud, nada menos que al segundo peldaño, aunque el suyo es un caso atípico de una eclosión tardía a los 37 años. Desde 1997 (Virenque, segundo) no había presencia francesa en el podio de su carrera. El Hexágono vuelve a vibrar.

Pinot

 

 

BRADLEY WIGGINS. Después de conquistar el Tour en 2012 y de romper relaciones con Chris Froome, el británico ha optado por correr por nuevos desafíos. Por divertirse. En este 2014 le hemos visto terminar noveno en la París-Roubaix, una clásica que le ilusiona tanto o más que la Grande Boucle; ganar el Tour de California y, sobre todo, colgarse el oro mundial en contrarreloj, donde ha acabado con la dictadura de Tony Martin. Wiggo está juguetón, así que todavía esperamos de él grandes destellos en 2015, una fecha en la que ya ha anunciado su tentativa por el récord de la hora.

Wiggo

 

 

DAVID MUNTANER-ALBERT TORRES. En la madrugada española del 3 de marzo, los dos baleares mantuvieron en vilo a ese puñado de aficionados que todavía intentamos seguir, de vez en cuando, las evoluciones sobre el velódromo. Aquella noche se anunció la victoria de la pareja belga en la madison del Mundial de Cali, antes de rectificar y coronar a los españoles. En AS incluso tuvimos que parar la rotativa: existen ejemplares con Muntaner y Torres como subcampeones. El ciclismo en pista es una bella especialidad, pero en España ha decaído por el cambio del programa olímpico, que ha dejado fuera aquellas disciplinas que generaban más éxitos: la puntuación y la madison (o americana). Muntaner y Torres son dos dignos herederos de Joan Llaneras, pero sus éxitos tienen menos foco por haber nacido un poco más tarde. Por caprichos olímpicos.

Madison

 

 

 

JENS VOIGT. El trotón alemán se ha ganado el respeto del pelotón y de los aficionados durante sus 18 años de profesional, en los que ha sumado 79 victorias. Ha sido un devorador de kilómetros, una fuerza de la naturaleza. Al día siguiente de cumplir 43 años, Voigt decidió brindarse un homenaje y puso el cierre a su carrera con el récord de la hora en el velódromo suizo de Grenchen: 51,155 km. La especialidad se ha relanzado gracias al acertado cambio de reglamento de la UCI, que permite todas aquellas bicicletas que estén homologadas para la pista. Voigt ya no tiene la plusmarca, que le arrebató poco después Mathias Brändle en Aigle (51,850), pero nadie le quitará el gustazo de su fiesta final.

Voigt

 

 

ADAM HANSEN. He contemplado otros nombres para esta undécima campanada, nombres muy relevantes de la temporada como Gerrans, Kristoff, Matthews, Degenkolb, Kittel, Bouhanni, Majka o Terpstra. Pero al final me he decantado por este entrañable personaje, que además de trasmitir su buen humor a través de las redes sociales, le ha dado la locura de correr seguidas las tres grandes rondas por etapas. Empezó en la Vuelta de 2011 y ya lleva diez de manera consecutiva. Para celebrarlo, en este 2014 se marcó una bonita victoria de etapa en Cangas de Morrazo.

Hansen

 

 

 

ASTANA. Para la duodécima y última campanada me he dejado una uva agria, capaz de matar el dulce sabor de las once anteriores. A pesar de los grandes momentos que ha exhibido esta temporada, especialmente con Nibali y Aru, el Astana ha tenido un decepcionante cierre con cinco positivos, dos de los hermanos Iglinskiy y tres en su equipo continental. A ello se une su presencia en el dossier de Padua. El nivel de sospecha es tan alto en la escuadra de Vinokourov, aquel mismo que dio positivo con transfusión de sangre y que tiene pendiente un juicio por la compra de una Lieja, que todo apuntaba a que la UCI iba a suspender su licencia World Tour para 2015. No se atrevió. Brian Cookson dice que la historia no ha terminado, que el Astana está en “libertad provisional”. Pero el listón de la limpieza ha quedado por los suelos.

Vino

 

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lunes, 22 diciembre 2014

Por Juan Gutiérrez

La UCI es corta de miras con el ciclismo femenino

La Unión Ciclista Internacional (UCI) ha comunicado a la Real Federación Española de Ciclismo (RFEC) que no autoriza la carrera femenina que la Vuelta a España pretendía celebrar en Madrid en coincidencia con su última etapa y su podio final en 2015. La Vuelta quería (y quiere) tener este gesto hacia la mujer en su 80º aniversario, a la imagen de lo que organizó el Tour en París en este 2014. La decisión me parece un desatino. He recibido varios argumentos que explican la postura de la UCI. Argumentos serios. Ahora conozco más cosas de las que sabía cuando me llegó la noticia. Intento comprender, pero, aun así, sigo pensando que es un desacierto. Una estrechez de miras.


La UCI ha apoyado su decisión en que el 13 de septiembre ya hay otras carreras internacionales, en concreto tres: el Giro de Toscana (Italia, del 11 al 13), el Belgium Tour (Bélgica, del 10 al 14) y la Chrono Champenois (Francia, 13). Me cuentan también que los principales equipos femeninos no quieren venir a la Vuelta, porque prefieren mantener su calendario. Y que así se lo habrían comunicado a la UCI, que ha sido muy receptiva a sus demandas.


Pues bien, que la Vuelta se ofrezca a organizar una carrera femenina no es como si te lo pidiera Perico de los Palotes. La Vuelta es una carrera histórica y grande, con una enorme proyección internacional, con público en sus cunetas, con buenas audiencias, amparada por ASO... Madrid es una ciudad importante, con un eje central, el Paseo de la Castellana, que ese día se abarrota para aplaudir a los ciclistas. Hay que tener claro a qué estamos jugando. Lo que no podemos es andar todo el día quejándonos de la falta de apoyo a las mujeres, y luego desperdiciar un escenario como este. El ciclismo femenino podrá continuar en Toscana o en Bélgica, competiciones muy respetables. Pero si se queda ahí, ahí se quedará.

 

Deportefemenino



En los tiempos de Joane Somarriba tuve la oportunidad de cubrir carreras femeninas, que generaban una expectación mínima entre el público y los medios de comunicación. Me dicen que eso ha cambiado, que ahora hay carreras muy dignas. Pese a ello, me cuesta creer que tengan más foco que la Vuelta. Paralelamente estábamos ante la oportunidad de subir a España a un carro donde nunca se ha subido. Aquí, como ya comentaba la semana pasada, sólo el 3,77% de las licencias son de mujeres. Con las estrellas del pelotón rodando por la capital, la UCI hubiera ayudado a su fomento. No debe interesarle. Quizá tampoco la Vuelta, que pretende castrar en el futuro.


Otros proponen como idea que si la ronda española quiere ayudar a las mujeres, ¿por qué no organiza la carrera en otras fechas? Lo que ha hecho la Vuelta es tender la mano y ofrecer su escenario con la logística ya montada. Sin excesivos costes. Y la respuesta que ha recibido es la negativa de la UCI y las reticencias de equipos femeninos. Con esta reacción, no creo que le queden ningunas ganas de organizar nada. Y menos si les cuesta dinero. Porque nosotros podemos opinar todo lo que queramos sobre el dinero ajeno, pero la Vuelta no deja de ser una empresa privada. Si el ciclismo femenino quiere tener un idilio con la Vuelta, Madrid es la oportunidad. Todo lo demás es no querer ver más allá de tu propia bicicleta.

 

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lunes, 15 diciembre 2014

Por Juan Gutiérrez

Sin reinas en el ciclismo

Este lunes se entregan los Premios AS en Madrid. Desde 2007, los lectores han elegido a los mejores del año. Con el nivel que ha exhibido últimamente el deporte en España, nunca han faltado candidatos. Tampoco en este 2014, a pesar de que se ha acotado la votación con una apuesta de excepción: todas las aspirantes han sido mujeres. Con esta fórmula se ha intentado rendir homenaje al deporte femenino español, que tan buenos resultados está dando. Es cierto que la novedad ha podido generar algún agravio con deportistas masculinos tan excelsos como Javier Gómez Noya o Javier Fernández. Pero también se hace justicia con las diferencias históricas que han tenido que sufrir las mujeres. Por ello, esta noche sólo habrá reinas en el Hotel Palace: Mireia Belmonte, Carolina Marín y el conjunto de gimnasia rítmica. Todas ellas, campeonas del mundo.

 

Mireia



En esta ocasión no ha habido ciclistas en las nominaciones. En el palmarés de los Premios AS figuran como ganadores Alberto Contador, en 2008, y el podio de la Vuelta a España 2012, con el propio Contador, Alejandro Valverde y Purito Rodríguez. También el año pasado, Federico Martín Bahamontes recibió el Premio Trayectoria de manos de Brian Cookson, que acudió a la Gala acompañado de José Luis López Cerrón. Esta vez no ha habido opción. El mejor resultado femenino ha sido una plata europea de Tania Calvo en pistaen un campeonato poco arraigado, donde las mejores aún no presentan su forma más óptima.


En esta ebullición de resultados femeninos para España es inevitable acordarse del esplendor de Joane SomarribaDori Ruano o Marga Fullana. No tuvieron continuidad, aunque asomaron ciclistas con buenas maneras como Gema Pascual, Eneritz Iturriaga o Leire Olaberria, quienes, a pesar del bronce olímpico de esta última, no han llegado a cuajar tanto como sus antecesoras. Y no tuvieron continuidad, porque realmente el ciclismo femenino ha sido siempre prácticamente inexistente. Somarriba, Ruano o Fullana fueron talentos espontáneos, pulidos con una preparación acorde a la época. Recuerdo que por aquel tiempo se trabajó en un proyecto de juntar a todas las españolas en un equipo femenino, pero no hubo forma de ponerlas de acuerdo. No se aprovechó la inercia de los éxitos. Y así estamos.

 

Joane


Las mujeres son una gran asignatura pendiente del ciclismo, y no sólo en España. El Tour y la Vuelta han puesto su granito de arena con la celebración de una carrera en su última jornada. La UCI anunció hace unos días un proyecto para desarrollar la competición femenina. También nos hemos enterado recientemente de que la Asociación de Ciclistas Profesionales (ACP) ha abierto sus puertas a ocho corredoras españolas, a las que no cobra cuota, porque no podrían pagarla, y ha encontrado una beca para Anna Sanchis. Son impulsos necesarios, pero insuficientes.

 

En España, apunto datos de 2013: tan sólo el 3,77% de las licencias son de mujeres en la RFEC. Únicamente las federaciones nacionales de caza (0,27%), billar (1,15%) y motociclismo (3,40%) muestran porcentajes con menos presencia femenina. Recientemente también hemos visto movilizaciones en la Copa de España de ciclocross en protesta por la enorme diferencia de premios entre ambos géneros: en Llodio, 2.585 euros se destinaron a hombres y 748 a mujeres. Y no estamos hablando de ciclismo profesional, ojo. Hay todavía mucho trabajo por hacer. Mucho, mucho. Y mientras que no se haga, las reinas del año seguirán sin ser ciclistas. 

 

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lunes, 08 diciembre 2014

Por Juan Gutiérrez

Otro Belda en el dopaje

La primera vez que se oyó hablar de Cristóbal Belda Iniesta relacionado con el deporte fue a finales de 2008, cuando se encargó en el Hospital de La Paz del tratamiento del cáncer de Severiano Ballesteros, hasta la muerte del campeón de golf en mayo de 2011. Cristóbal Belda era (y es) un reputado oncólogo, un investigador de esta cruel enfermedad. “He visto morir a más gente que un soldado en la guerra”, se le ha oído decir.


Su trato con el genio de Pedreña le llevó a ocupar la dirección científica de la Fundación Seve Ballesteros y a relacionarse con gente del deporte, especialmente con el Comité Olímpico Español (COE) y con el doctor en Derecho Alberto Palomar. El dopaje no había formado nunca parte de su carrera, pero quizá por estos contactos, o por simple inquietud profesional, se le ocurrió que podía trasladar su experiencia de oncólogo a la lucha contra esta lacra. Cristóbal Belda está convencido de que la EPO, la IGF-1 o la hormona del crecimiento dejan un rastro en el comportamiento de las células.


El COE ha aplaudido esta idea desde el inicio y ha apoyado su proyecto al mediar para conseguir una financiación de más de un millón de euros procedente de un fondo para la investigación del Comité Olímpico Internacional (COI). Se trataría de un método de detección indirecta, como también lo es el pasaporte biológico… Un pasaporte que, por cierto, Cristóbal Belda ha cuestionado en varias ocasiones. Y ahí es donde empieza la otra cara de esta moneda.

 

Beldas

 

Paralelamente a que Belda recibe dinero del COI para combatir el dopaje, el actual director de la Escuela Nacional de Sanidad participa con informes científicos en la defensa de deportistas expedientados por presunto dopaje, en concreto por irregularidades en el pasaporte biológico. Belda firmó un estudio que sirvió para que la Federación Española de Atletismo exculpara a su exvicepresidenta Marta Domínguez. Y posteriormente ha participado en el dossier de defensa del ciclista checo Roman Kreuziger, quien permanece a la espera de la revisión de su caso en el TAS. En ambas ocasiones, Cristóbal Belda ha utilizado los mismos argumentos: el hipotiroidismo que sufren los dos deportistas es la causa de la alteración de sus valores hematológicos.


No seré yo quien debata las explicaciones de Belda, porque no dispongo de los conocimientos médicos precisos. Pero sí hay cosas que me chirrían del asunto. Por un lado, no se entiende que alguien que está luchando contra el dopaje (y cobrando por ello), paralelamente defienda con tanto ahínco a dos presuntos dopados (y suponemos que también cobrando). A nadie se le escapa tampoco que uno de los grandes valedores de su proyecto, Alejandro Blanco, ha apoyado públicamente a Marta Domínguez, igual que lo hizo en su día con Alberto Contador (compañero de Kreuziger). El presidente del COE ha expresado también sus dudas sobre el pasaporte biológico “porque tiene errores”, a pesar de que el propio COI (por normativa) o el propio Gobierno español (por ley) amparan este método, que ha sido refrendado en varios laudos del TAS.


El debate científico es muy sano, siempre que sirva para progresar y no esconda detrás otros intereses. Defender a deportistas expedientados también genera beneficios y hay médicos que se han convertido en auténticos especialistas, como es el caso de Douwe de Boer. A Cristóbal Belda le deseamos lo mejor en sus investigaciones, pero, con el mismo espíritu crítico que él profesa en sus informes contra el pasaporte biológico, nos va a permitir que nosotros también dudemos de los móviles que le han empujado a firmar estos estudios.


En el ciclismo hemos conocido antes a otros dos Belda. Uno, el más renombrado, es Vicente, que como corredor dio positivo en los años 80, lo que no fue óbice para que posteriormente dirigiera a un equipo, el Kelme-Comunitat Valenciana, que explotó en dos escándalos relacionados entre sí: el caso Manzano y la Operación Puerto. El otro, más modesto, es José, otro ciclista también sancionado por dopaje. Estos dos Beldas salieron rana. Esperamos que al doctor, una persona que tanto ha luchado por la vida, no le ocurra otro tanto.

 

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lunes, 01 diciembre 2014

Por Juan Gutiérrez

Las locuras de esos benditos taraos

Hace unos días asistí como invitado a la presentación en el hotel AC Madrid Feria de la revista ‘Desde la cuneta’, una iniciativa de Jorge Matesanz y Daniel Mateos, que han decidido probar el camino a la inversa de lo que dictan las últimas tendencias: comenzar como un medio digital para ahora dar un salto al papel. Joaquín Cuevas, director general de Deporinter y organizador de la Vuelta a Andalucía, lo definió como “un toque de locura”. Pero su homólogo en Unipublic, Javier Guillén, fue más allá: “Directamente, estáis taraos. Comunicación, ciclismo… Os gusta ir a la contra. Saltáis al papel, cuando los demás hacen al revés. Y por si fuera poco, también vais a organizar eventos. Estáis para encerraros, pero sois intrépidos y os deseo que os vaya bien en esta carrera por etapas que habéis iniciado”.

 

Desde la Cuneta

 

Las cariñosas definiciones de Cuevas y Guillén ensalzan la valentía de este proyecto y de sus dos impulsores. La revista ha publicado su número 1 en noviembre, con una tirada de 2.000 ejemplares. Se puede adquirir por internet y se va a intentar llevarla también a algunas tiendas especializadas. Su carácter será bimestral, aunque el siguiente número no saldrá hasta el 1 de febrero, para poder incluir la presentación de la Vuelta a España 2015 y para iniciar una periodicidad en coincidencia con los grandes momentos de la temporada.

 

Esta “loca” iniciativa de DLC se añade a otras de una demencia similar que circulan en el ciclismo, como puede ser el caso de la editorial Cultura Ciclista. Bernat López comenzó en su día a traducir obras ya existentes, algunas de gran valor documental como ‘¡Viva la Vuelta!’, y ya ha dado el salto a editar sus propios libros. Si no me fallan las cuentas, ‘Por amor al ciclismo’, de Ainara Hernando, que también se presentó recientemente en Vitoria, ya es el cuarto de estas características.

 

Ainara-Indurain

 

Locura y ciclismo son casi sinónimos. Por eso no me extrañan locuras de esta índole, en un deporte cuya grandeza no existiría si a unos iluminados no se les hubiera ocurrido una vez dar la vuelta a Francia, rodar por tierra o por pavés, o cruzar los Alpes o los Pirineos. Como la mayoría ya somos mayorcitos, luego cada uno de nosotros elegiremos el libro, la revista o el formato que más nos apetezca. O quizá ni lo uno, ni lo otro. Pero eso no es óbice para que desde este blog aplaudamos a estos benditos taraos.

 

 

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jueves, 27 noviembre 2014

Por Juan Gutiérrez

Va por ustedes

Hay una tendencia reciente de renunciar a condecoraciones si no estás de acuerdo con las ideas de quien te las concede. Respeto estas decisiones, por supuesto, pero a mí ni se me hubiera pasado por la cabeza. Sea cual sea el ideario de cada uno. Yo he recibido la medalla de bronce a la Real Orden del Mérito Deportivo con honor y con orgullo. Y con agradecimiento a quien me la otorga. Me la tomo, principalmente, como un premio al trabajo. Miro la medalla y en ella veo el esfuerzo de mis padres para que pudiera llegar más lejos, el cariño de mis hermanas, el apoyo de mi mujer en situaciones a veces muy complicadas… Veo a mis compañeros, profesionales mayúsculos… Pero veo sobre todo los rostros anónimos de muchos lectores, nuestra única razón de ser, no lo olvidemos.

 

Cuando bajaba las escaleras del Auditorio 400 del Museo Reina Sofía, con cierto nerviosismo, escuché que Jesús Álvarez anunciaba que las siguientes medallas las iba a entregar Pedro Delgado. Se me iluminó la cara, relajé el gesto. Cuando empecé a trabajar en AS hace casi 24 años, tuve que correr varias veces detrás de Perico en busca de sus declaraciones. El ciclismo ha sido una parte muy importante de mi carrera. Y en el rostro de Perico volví a ver mi adolescencia, mi juventud, mis sueños… A mis padres, a mi mujer, a mis hermanas, a mis compañeros y, sobre todo, a los lectores. Va por ustedes.

 

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