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Pedaladas

El blog de Juan Gutiérrez

Vamos a hablar de ciclismo, pedalada a pedalada. De sus gestas y de sus miserias. Desde mi experiencia como periodista en treinta grandes vueltas y en otras múltiples batallas...

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martes, 26 mayo 2015

Por Juan Gutiérrez

Un equipazo más fuerte que el dolor

Cada año, cuando nos llegaban a AS las fotos de la Tough Guy Challenge, me preguntaba qué tipo de chalados se prestaba a hacer esas pruebas: zonas embarradas, alambres de espino, aguas heladas, muros, descargas eléctricas… En estos pensamientos me mantenía cuando Unipublic retomó su condición de organizador “no sólo de ciclismo” y convocó una rueda de prensa para presentar The Mud Day, una prueba de semejantes características, aunque con un matiz importante: el carácter lúdico. Por encima de la competición, está la diversión.

 

Mud4

 

De allí salí pensando en quiénes serían esos nuevos chalados que se apuntarían, cuando me topé con varios de ellos: un grupo de compañeros de AS me pidió que les ayudara con las gestiones para participar. Asumí las funciones de mánager y, de paso, me inscribí también por si acaso. Nunca he sido amigo de retos deportivos, ni siquiera había corrido una prueba popular, pero fui sintiendo el cosquilleo de la curiosidad. Me preparé durante un par de semanas, sin muchas esperanzas. Nadie de mi entorno daba un duro por mí. Y yo menos.

 

Y así empecé el sábado The Mud Day: zancada a zancada, obstáculo a obstáculo, kilómetro a kilómetro. Antes de partir le dije a los colegas: “No creo que dure mucho, no os preocupéis por mí, pero vosotros no os separéis, funcionad como un equipo”. Con mi trotecillo fui avanzando, superando el dolor, incluso recogiendo algún ‘cadáver’. Y de repente vi que ese equipo funcionaba también conmigo dentro. Lo más emotivo fue cruzar la meta los seis juntos. Un equipazo formado por Juanma Bellón, Antonio Villagómez, José Luis Guerrero, Carlos Forjanes, Santi Castañeda y servidor. The Fango Team. Atletas, tipos forzudos, titanes… Y grandes compañeros. Horas después me dolía el cuerpo más que en toda mi vida. Pero era muy feliz.

 

Mud2

 

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lunes, 25 mayo 2015

Por Juan Gutiérrez

El día que comenzó el naufragio del 'Pirata’

Madonna di Campiglio siempre nos evoca a Marco Pantani. Allí comenzó su naufragio. Fue el 5 de junio de 1999. El día antes, el Pirata había conquistado la 20ª etapa en la estación de esquí y había consolidado un poco más un Giro de Italia que ya tenía ganado, a la espera del tappone del sábado, con el Gavia y el Mortirolo. Esa mañana, este redactor acudió a la salida como cualquier otro día. Y, de repente, hubo un revuelo. Un fotógrafo italiano cogió de un brazo al fotógrafo de AS, Jesús Rubio: “Ven aquí y dispara”. Y Rubio disparó sin saber qué ocurría. El presidente del jurado, el español Josep Buchaca, y el director del Giro, Carmine Castellano, comunicaban la expulsión de Pantani por hematocrito alto (52%), mientras se repartía un comunicado firmado por el inspector Antonio Coccioni, donde se informaba de los diez controles efectuados entre las 6:40 y las 8:05.

 

Pirata

El paso siguiente fue echar a correr hacia el hotel de Pantani. Por el camino me topé con Álvaro Pino y Roberto Heras: “¿Sabéis lo ocurrido? Han expulsado a Pantani”. No lo sabían. A las 13:00, Pantani salió rodeado de carabinieri y acompañado por su paisano Andrea Agostini, que se sigue dedicando a la comunicación de equipos ciclistas. Marco tenía la mano derecha vendada, se la había malherido de un puñetazo de rabia a un espejo. A esas alturas, el pelotón ya ascendía el Gavia sin maglia rosa, porque Paolo Savoldelli no se la quiso enfundar. Heras ganó la etapa, Ivan Gotti se llevó el Giro y Gilberto Simoni se coló en el podio. Los enviados especiales de AS no presenciamos aquel triunfo, porque seguimos a Pantani hasta Cesenático. “No sé si volveré a montar en bici”, dijo entonces el Pirata. Lo hizo.Y con algún destello. Pero no volvió a ser el mismo. Nunca superó el golpe.

 

 

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lunes, 18 mayo 2015

Por Juan Gutiérrez

Contador se disloca

El hombro que Alberto Contador se dislocó el pasado jueves se ha hecho más famoso en los últimos días que su propia rodilla… O incluso que la oreja de Van Gogh o las reliquias de Santiago. En conversaciones ciclistas y en redes sociales se ha montado cierta polémica en torno a la gravedad o no de la lesión; a la exageración o no de los daños por parte del propio ciclista... En esta ocasión, sinceramente, no veo por ningún sitio el motivo.

 

Vamos a los datos objetivos. Todos vimos caerse a Contador en la sexta etapa, en la llegada de Castiglione della Pescaia. Todos vimos a Contador subir cariacontecido al podio, donde no pudo ni enfundarse la maglia rosa. Todos vimos la preocupación en las caras de Oleg Tinkov o Jacinto Vidarte. Un par de horas después llamé a José Andrés Ezquerro, el enviado especial de AS al Giro. “¿Cómo lo ves, José?”, le pregunté. “Están preocupados. La etapa de mañana es muy larga y a ver cómo aguanta el dolor”, me respondió.

 

Contahombro

 

A la mañana siguiente, nueva llamada a Ezquerro tras la salida de la etapa. Respuesta: “Contador está bien”. ¿Qué había cambiado entonces? Simplemente, que el sobresalto inicial había pasado. Es comprensible que Contador y su entorno se asustaran ante el dolor. Había mucho trabajo detrás, muchas ilusiones, y el reto Giro-Tour que se podían ir al traste. Pero una vez diagnosticada la luxación, todos los médicos coincidieron en sus valoraciones. Los del Giro lo dijeron con claridad: “Le va a doler un par de días y luego estará perfecto”. Igual que se manifestó el doctor José González, habitual columnista de AS: “Es una lesión muy dolorosa los primeros días, pero una lesión leve”.

 

La preocupación se ha ido disipando con los días y con los kilómetros. Contador no ha sacado ninguna ventaja de su caída. Y en ningún momento le hemos escuchado utilizarla como excusa. Supongo que tanta polémica proviene de la lesión de rodilla del año pasado, cuando tomó la salida en la Vuelta a España apenas seis semanas después de haber sido diagnosticado de aplastamiento de meseta tibial. Las versiones sobre su recuperación entraron en diversas contradicciones, que generaron desconfianza en sus rivales y en los aficionados. Evidentemente, la lesión no había sido tan grave cuando acabó ganando una carrera de enorme nivel. Eso es también un dato objetivo. Aunque tampoco le restaría gratuitamente mérito a la voluntad que puso para recuperarse y para estar en la ronda española.

 

Contabesos

 

De aquellos polvos vienen ahora estos lodos, pero no veo que sean dos casos comparables. Más que esa polémica, lo que me empuja a una mayor reflexión es que otra vez ha habido un fallo grave de seguridad en una carrera ciclista. Porque no olvidemos que el accidente se originó por la imprudencia de un aficionado que tiró con el teleobjetivo de su cámara a Daniele Colli. La escalofriante imagen de su brazo fracturado rodó por las redes de forma viral. Los organizadores no lo pueden controlar todo, y menos un incidente como este, pero los casos se están sucediendo con demasiada frecuencia en los últimos tiempos.  

 

Personalmente, me alegro que la lesión de Contador haya quedado en nada. Y me alegro por el bien del espectáculo, del ciclismo, del deporte en general, y del deporte español en particular… Y, siendo egoísta, me alegro también profesionalmente, porque en un periódico deportivo siempre es mejor narrar gestas que desgracias.

 

Sprint

 

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lunes, 11 mayo 2015

Por Juan Gutiérrez

El gran desafío de Contador

Conta

 

El Giro de Italia 2015 ya está en marcha. Y con él ha arrancado el gran desafío de Alberto Contador: el doblete Giro-Tour. Los grandes campeones del ciclismo ya lo han conseguido antes: Fausto Coppi (1952 y 1949), Jacques Anquetil (1964), Eddy Merckx (1974, 1972 y 1970), Bernard Hinault (1985 y 1982), Stephen Roche (1987), Miguel Indurain (1993 y 1992) y Marco Pantani (1998). Si bien es cierto que ya han pasado 17 años desde la última vez.

 

Por el mundillo ciclista circula una de esas afirmaciones que todos aceptan como absoluta: que en las fórmulas de preparación actuales, la Corsa Rosa supone demasiada carga para encarar luego la Grande Boucle. Pese a ello. el propio Bernard Hinault, entrevistado en AS por Juanma Leiva, recuerda que “hay separación suficiente entre las tres grandes vueltas según está configurado el calendario actual”. Al hilo de estas manifestaciones, Juan Mora, subdirector de este mismo diario, siempre amigo de los números, reveló un dato interesante en su columna: Hinault o Indurain lograron el doblete con 20 días de diferencia, y Pantani, que fue el último, lo hizo con 34, los mismos de los que va a disponer Contador.

 

Tinkoff
 

 

El reto es difícil, claro, sólo hay que mirar los nombres de los antecesores para corroborarlo. Pero está al alcance. Contador siempre ha sido amigo de las gestas y esa es su motivación actual. Luego existen otras dos teorías que explicarían la presencia del Pistolero de Pinto en el Giro, que, como toda teoría, pueden ser acertadas o equivocadas. En cualquier caso, aquí las expongo para su conocimiento.

 

La primera es que Contador se habría apuntado al Giro para asegurar el primer disparo y salvar la temporada antes de llegar al Tour. La Corsa Rosa presenta a priori rivales de menor nivel que la ronda francesa. Aru, Urán y Porte son grandes ciclistas, pero con resultados todavía lejanos a los conquistados por Nibali, Nairo Quintana o Froome. El madrileño, que ya tiene 32 años, no rehúye nunca la batalla… Pero las batallas son cada vez más duras y encarnizadas ante rivales que gozan de una dulce edad para el ciclismo.

 

La segunda, a un plazo más largo, es que en el fondo de este desafío hay un desafío todavía mayor: las tres grandes vueltas. Partido a partido, a lo Simeone. Primero, el Giro. Después, el Tour. Y si lograra ganar ambas, Contador no perdería nada en inscribirse en la Vuelta a España para intentar una hazaña que nunca ha conseguido nadie. Es más, ese hito podría significar incluso su adiós al ciclismo: “Ahí lo dejo, señores”. Cuando a Alberto se le pregunta por esta cuestión, elude el planteamiento, sobre todo porque lo divisa demasiado lejos: “En agosto me veo de vacaciones”. Primero hay que pensar en mayo.

 

  Ac

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lunes, 04 mayo 2015

Por Juan Gutiérrez

Bernardo Ruiz, el decano de nuestros mayores, cortó la tarta

El 29 de abril de 1935 arrancó la primera Vuelta a España de la Ronda de Atocha con 50 ciclistas… Y el 29 de abril de 2015, la actual Vuelta a España celebró su 80 cumpleaños en la Casa de Campo de Madrid, el mismo lugar que había recibido la última etapa en aquella lejana edición con 100.000 aficionados que animaron a los 29 corredores sobrevivientes. El pasado miércoles fuimos bastantes menos, unas 150 personas: muchos exciclistas, pero también patrocinadores, instituciones, periodistas… Suficientes para pasar un reencuentro agradable.

 

Mir


El acto comenzó con un paseo en bicicleta muy retro de tres kilómetros por la Casa de Campo, con bicicletas y maillots de época… Hubo hasta caídas bajo la pancarta de salida: Jaime Mir rodó por los suelos a sus 86 años.


-No pasa nada, la puñetera falta de costumbre.


Su accidente me recordó a una de las múltiples anécdotas que me contó una vez el bigote más famoso del ciclismo. En sus tiempos de actor, cada caída desde el caballo en los spaguetti western se pagaba por separado. Los más experimentados sabían cómo montárselo para caerse varias veces fuera de cámara. Así cobraban más: “No convenía hacerlo bien a la primera, porque te llevabas menos, pero tampoco abusar, porque entonces no te volvían a llamar”. Por cierto, corre la voz de que Jaime Mir hizo porno, pero en realidad eran las películas de destape del comienzo de la democracia.


Jaime Mir nació el mismo año que Federico Martín Bahamontes (1928), que también posó para la foto, aunque declinó participar en el festivo paseo de la Vuelta, una carrera que no pudo ganar, como bien se encarga de recordar a menudo el propio Águila de Toledo:


-Me la robaron, me atacaban mis propios compañeros, tenía que ganar Loroño… Pero yo fui pionero en el Tour de Francia, la más grande, y en Toledo me recibió más gente que a Franco… Que nadie lo olvide.

 

Berba

Sin embargo, ni Bahamontes ni Mir fueron los decanos de la celebración, sino Bernardo Ruiz, alicantino de Orihuela (ahora residente en la vecina Torrevieja), que sí ganó la Vuelta en 1948 y que fue pionero del ciclismo español en muchas cosas: primer podio nacional en el Tour (1952), primer triunfo de etapa en el Giro (1955), primero en ganar más de dos etapas en el Tour en una misma edición (1952)… Bernardo Ruiz tenía 10 años cuando la Vuelta nació en 1935: “La vi pasar por mi pueblo”. A sus 90 años actuales, don Bernardo Ruiz paseó con su bastón por la sala que acogió la fiesta, rodeado de ciclistas de muchas generaciones, y atendió amablemente a las múltiples preguntas de los medios de comunicación:


-¿Aquella Vuelta que pasó por su pueblo influyó para que se dedicara usted al ciclismo?
-Sí, yo veía todas las carreras que pasaban por Orihuela, me gustaban mucho…
-¿Y cómo empezó usted en el ciclismo?
-¡Ay! Empecé trabajando con la bicicleta… Pero esa es una historia muy larga para contar ahora.

 

Igual que don Bernardo vio pasar a aquellos ciclistas por su pueblo en 1935, otros muchos lo hicieron después. La Vuelta a España siembra semillas a su paso.


-Me encanta juntarme con mis mayores, con Bernardo Ruiz, con Bahamontes, con Tamames… Cuando los veo, me doy cuenta del mucho ciclismo que me he perdido.


Quien habla así es Pedro Delgado, ganador dos veces de la Vuelta a España (1985 y 1989) y de un Tour de Francia (1988). Perico, ahora voz del ciclismo en RTVE, también estuvo en la conmemoración. Y Agustín Tamames, campeón de la Vuelta en 1975. Y Angelino Soler, vencedor en 1961 con 21 años. Y Álvaro Pino, triunfador en 1986. Y Carlos Sastre, ganador del Tour 2008. Y Escartín. Y Txomin Perurena. Y Laiseka. Y Anselmo Fuerte. Y Santi Blanco. Y De Santos. Y Luis Pérez. Y Suárez Cueva. Y López Cerrón. Y el alcaldable Martín Perdiguero. E Iglesias. E Igor González de Galdeano… No eran todos los que son, ni mucho menos, pero sí bastante representativos.

 

Ochenta

 

La fiesta continuó con los parlamentos, que se siguieron con dificultad… ¡Ay, Javier Guillén! ¡Qué complicado es guardar silencio y atención cuando nos has juntado en una misma sala a un montón de gente que hace años que no nos vemos! Fue una fiesta “en familia”, como apuntó el propio Guillén. Luego vino la comida, los corrillos… Y la tarta de celebración de los 80 años que cortó Bernardo Ruiz. El más veterano de nuestros mayores. Historia de la Vuelta.

 

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miércoles, 29 abril 2015

Por Juan Gutiérrez

A las ocho menos cuarto del 29 de abril de 1935...

A las ocho menos cuarto del 29 de abril de 1935, durante la II República, una multitud despidió a los 50 ciclistas participantes en la primera edición de la Vuelta a España en la Ronda de Atocha, frente al entonces Ministerio de Fomento, actualmente de Agricultura. El alcalde de Madrid, Rafael Salazar Alonso, dio la salida con una bandera verde. Y los 32 españoles, seis belgas, cuatro italianos, dos suizos, dos austriacos, dos franceses y dos holandeses enfilaron por el paseo del Prado, Cibeles, Alcalá, Sol, Arenal, plaza de España, Ferraz y Rosales hacia Puerta de Hierro, donde se daría la salida oficial...

 

Ese 29 de abril de 1935, el semanario AS, embrión de este diario, con sede en el paseo de San Vicente y un precio de 25 céntimos, publicaba su número 149 con una fotografía de la carrera en su portada firmada por Contreras y Vilaseca. “¡Ha comenzado la Vuelta Ciclista a España!”, decía el texto. La foto recogía al suizo Leo Amberg en el alto del León, la primera subida de la ronda. AS aguantó la tirada para incluir varias imágenes de aquella salida en un número ya cocinado que contenía el itinerario (con un ilustrativo mapa), los participantes y un texto firmado por Ángel Díez de las Heras, que caballerosamente sostenía que “el honor de haber dado cima a lo que hasta hace poco parecía una fantasía inalcanzable débese a nuestros colegas de Informaciones”.

 

Portada1

 

Desde Puerta de Hierro, los ciclistas se dirigieron a la Cuesta de las Perdices, El Plantío, Las Rozas, Peguerinos... Por delante esperaban 3.425 kilómetros de recorrido repartidos en 14 etapas, con tres días de descanso. La etapa inicial viajaba a Valladolid sobre 185 kilómetros. En aquella primera dificultad, el alto del León, esperaban 20.000 aficionados. Ninguna etapa bajó de esa afluencia. “¡Cuánto daría Monsier Desgrange por disponer a las puertas de París de unas montañas como las que nosotros tenemos! (...). Nosotros disponemos de un Guadarrama espléndido al alcance de todos los taxis”, alardeaba el semanario AS en su siguiente número.

Henri Desgrange era el creador y director del Tour de Francia, que había nacido en 1903, seis años antes que el Giro de Italia. La Vuelta tardó bastante más. Se conocen intentos en 1913, en 1924... Pero las iniciativas siempre chocaban con la realidad de una precaria red viaria o la escasez de alojamientos. Hasta que ese 1935, el cántabro Clemente López Dóriga, caballero y deportista, convenció a Juan Pujol, director de Informaciones, para poner en marcha la carrera en apenas dos meses. Pujol consideraba la Vuelta “una encarnación de exaltación patriótica”. Por España corrían tiempos social y políticamente exaltados.

 

Vueltai

 

Amberg subió el puerto “con el ímpetu de un toro”, según la crónica de AS, y coronó en solitario el León... Un alto que en 1939 sería rebautizado por Ramón Serrano Súñer como el Alto de los Leones, en honor de los soldados franquistas que tomaron esa plaza durante la Guerra Civil... Cuando la exaltación patriótica desangró al país.


“La cuesta abajo reunió otra vez, a partir de San Rafael, a todos los corredores, como las bolas de un billar romano”, continuaba AS. Por delante sólo restaba Amberg, que fue neutralizado en Villacastín. A partir de ahí vino la clave del día. El belga Antoine Dignef “arrancó desesperadamente”. Tras él salió Mariano Cañardo, una de las estrellas españolas de la época que participaba en la Vuelta. Igual que lo hacían Salvador Cardona, Federico Ezquerra, Luciano Montero o Vicente Trueba. “Y los dos emprendieron su huida por los grandes llanos de la estepa castellana”. Dignef y Cañardo. Un belga y un español...


...Y BH frente a Orbea. En aquella época, Eibar había reconvertido su industria de armas por máquinas de coser y, sobre todo, por bicicletas. BH y Orbea eran las principales marcas y ambas se repartieron el pelotón de esa primera Vuelta. Mitad y mitad. Al final, BH fue la montura de los belgas. Y Orbea, la de los españoles.


Cañardo sufrió un pinchazo que le descolgó. Iba a ser la tónica durante toda la carrera. En aquellos tiempos, los ciclistas tenían que arreglarse sus propias averías y sólo podían cambiar de bici en casos extremos. Tardó más de dos minutos en solventarlo, pero aun así logró cazar al belga. Ya en Valladolid, el infortunio volvió a cebarse con el catalán de Olite, que se atrancó en “un carril tranviario”. Venció Dignef. “La victoria por esa ventaja de media rueda, que ni aun los objetivos fotográficos pueden registrar exactamente”, narró el semanario.


Antoine Dignef se enfundó así, hace hoy 80 años, el primer maillot de líder de la Vuelta, que por entonces era de color naranja. Y se embolsó las 300 primeras pesetas que se destinaban a los ganadores de etapa. El montante de premios era de 75.000 pesetas, con 15.000 para el vencedor final en Madrid.


En la etapa siguiente hubo  primera victoria española y cambio de líder en Santander, a cargo de Antonio Escuriet, que esa noche sufrió pesadillas. “Que me lo quitan, que me lo quitan”, agonizaba el valenciano entre sueños, desvelado por el forúnculo que sufría, según contó su compañero de habitación, Cañardo. Y se lo quitaron...


Etapareina


El belga Gustaaf Deloor conquistó la tercera etapa en Bilbao, se vistió de líder y ya no soltó la prenda hasta Madrid. Cañardo fue su gran rival, en un continuo quiero y no puedo, jaleado por la afición, que le convirtió en su héroe: ‘Viva Cañardo’, decían las pintadas. El navarro de nacimiento y catalán de adopción no se rindió hasta el final. En la última etapa se volvía a subir el León. “La última amenaza y también la última puerta que hay que trasponer para la liberación definitiva”, escribió AS. “Y en el descenso de vértigo por un suelo cigzagueante, charolado y vertical”, atacó Cañardo.


Ese arreón le sirvió para recuperar la segunda plaza, pero no para despegar a Deloor, que resistió su empuje y ganó la última etapa ante 100.000 aficionados. “La Casa de Campo es hoy una inmensa casa de locos”, cerró AS, que contó aquella Vuelta a España de 1935 durante cuatro números.


Ya en Madrid, Cañardo visitó en la cárcel a Lluís Companys, que había proclamado un efímero estado catalán en 1934, y que moriría en 1940 entregado por la Gestapo a las autoridades franquistas. Le regaló el trofeo de segundo clasificado y un ramo de flores. A cambio, recibió un libro dedicado: “A mi amigo y gran deportista, entre rejas, Lluís Companys”.


En 1936 volvió a ganar Deloor, antes de estallar la Guerra Civil. La Vuelta, que nació republicana, que pasó del León a los Leones, compartió hace unos días el 80 aniversario con Felipe VI. Hoy, 29 de abril de 2015, lo celebró en otro acto con viejas glorias (Bernardo Ruiz, Angelino Soler, Delgado, Bahamontes...) y, sobre todo, con amigos.


Vueltamadrid

 

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lunes, 27 abril 2015

Por Juan Gutiérrez

El Astana ya corre impune y liberado

Antes de asistir a una nueva exhibición de Alejandro Valverde en la Lieja-Bastoña-Lieja, otro equipo desató una ofensiva en cadena durante La Decana. El Astana, una vez liberado de esa amenaza que pendía sobre su licencia World Tour, buscó una gran victoria con Vincenzo Nibali. El Tiburón del Estrecho no remató (terminó 13º), pero el Astana se ha quitado una losa de encima. Eso fue evidente.

 

Astana



A mí el caso del Astana me genera varias contradicciones. No en su origen, pero sí en su desarrollo.


En su origen tengo claro que la UCI tenía que haber retirado la licencia al equipo kazajo al término de la pasada temporada. Cinco positivos son razón más que sobrada, pero si encima sumas las implicaciones en el caso Padua, no sé dónde pudieron estar las dudas. El Astana, con Nibali al frente, argumentó que los positivos de los hermanos Iglinskiy eran “una cuestión familiar” y que los otros tres resultados adversos pertenecían al filial, como si el filial fuera una cosa ajena, cuando uno de esos jóvenes ya había corrido con el primer equipo.  

 

La UCI no vio entonces motivos suficientes para la suspensión, la temporada avanzó y, de repente, aparecieron sobre la mesa el informe de la Universidad de Lausana y nuevos datos de la justicia italiana que aconsejaban “la exclusión del World Tour”, según la demanda expresada por el propio organismo de Brian Cookson. Han pasado las semanas y se ha vuelto a recular: la Comisión de Licencias mantiene al equipo en la élite, aunque “bajo un estricto control” hasta el final de la presente campaña. No te castigo, pero te tiro de las orejas y ten cuidadito de no volverlo a hacer. Más de lo mismo.

 

Aquí entran mis contradicciones sobre el asunto. Tengo claro, insisto, que el Astana merece una sanción ejemplar, no se puede andar con tantos titubeos ante un escándalo de esta índole después de las tormentas que han caído sobre el ciclismo en los últimos tiempos. Pero el momento actual también me parece inoportuno. El equipo kazajo está formado, según su página web, por 29 ciclistas, 10 técnicos y 17 auxiliares. Un total de 56 personas que se hubieran quedado en la calle en plena temporada. A eso hay que añadir a patrocinadores y proveedores. Más el perjuicio para los organizadores de carreras, ajenos al conflicto: un Giro de Italia sin Fabio Aru, un Tour de Francia sin su actual campeón, Nibali… Al final son demasiados daños, directos o colaterales. Supongo que eso es lo que más ha pesado en el ánimo de la UCI.

 

  Nibali

 

En plena marejada, Greg Henderson (ciclista del Lotto-Soudal) acusó a través de Twitter a Aru de falta de limpieza y de irregularidades en su pasaporte biológico. Luego rectificó y pidió disculpas, pero la duda ya estaba creada, así que el italiano ha anunciado una denuncia contra el neozelandés para salvar su honor. Aru no corrió esa semana el Giro del Trentino oficialmente por problemas estomacales. Pero una cosa es mostrar extrañeza por la cantidad de líderes que se están borrando últimamente de las carreras en la víspera, y otra diferente es acusar si no tienes pruebas, una costumbre cada vez más extendida en las redes sociales con absoluta impunidad.  

 

En cualquier caso, quiero pensar que la UCI no tomó la decisión de mantener la licencia del Astana a sabiendas de que uno de sus ciclistas tiene valores irregulares en su pasaporte biológico. Lo contrario nos devolvería a esas épocas cercanas tan criticadas por el señor Cookson. El equipo kazajo se encuentra en libertad vigilada. Otro escándalo en sus filas sí debería suponer una suspensión inmediata. Por muchos daños directos o colaterales que se produzcan, o por más contradicciones que a mí me generen.  

 

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lunes, 20 abril 2015

Por Juan Gutiérrez

El coche de la Amstel agrava los despropósitos en seguridad

Las caídas son inevitables en el ciclismo. Detrás de un accidente siempre suele estar el factor humano, bien por descuidos, por errores o por poca pericia de los corredores, o bien por elementos externos como la meteorología adversa, el mal estado de las carreteras, animales que se cruzan en la ruta o fallos organizativos. Evidentemente, no hay ciclismo sin caídas, pero hay algunas más inevitables que otras y que, en la mayoría de los casos, se esquivarían con la aplicación única del sentido común.

 

 

 

La caída más insensata y más evitable que recuerdo, y que presencié en directo en la meta de Armentières, fue provocada por un gendarme que tuvo la infeliz idea de sacar una fotografía al pelotón en pleno sprint del Tour de Francia de 1994. Y eso que aún no existían los móviles con cámara ni los modernos selfies. Todavía recuerdo el rostro sangrante de Laurent Jalabert, que perdió varias piezas dentales, o a Wilfried Nelissen inconsciente en el suelo. Las fotos a destiempo se han repetido en más ocasiones, como aquel personaje que tiró a Giuseppe Guerini en el Alpe d’Huez en 1999.

 

Un loco imprudente es difícil de controlar, pero hay situaciones de peligro que sí se pueden eludir. Y varias de ellas las hemos vivido en las últimas tres semanas en las carreteras de las competiciones ciclistas más importantes del calendario. Este mismo domingo nos hemos topado con un coche que se coló en dirección contraria en plena Amstel Gold Race, ya el colmo de una racha de despropósitos que voy a resumir a continuación.

 

 

 

En las últimas semanas hemos visto arcos hinchables caerse encima del pelotón en el Tour de Flandes o en el Gran Premio Escalda. También en una salida de la Volta a Catalunya, aunque aquel caso fue más ridículo que peligroso. En el mismo Flandes pudimos presenciar igualmente cómo dos coches de asistencia de Shimano provocaban dos accidentes que acabaron con ciclistas heridos por los suelos.

 

 

 

Con las imágenes de Shimano todavía en la retina, unos bolardos mal señalizados con un cono derribaron a parte del pelotón en las proximidades de la meta de la primera etapa de la Vuelta al País Vasco, en plena Gran Vía de Bilbao, y enviaron a cuatro corredores al hospital, con Sergio Pardilla muy maltrecho. Aquel fallo organizativo indignó a los ciclistas, que al día siguiente protagonizaron un plante de cinco minutos en la salida en señal de protesta.

 

Por Bilbao andaba José Luis de Santos, presidente de los ciclistas españoles, en funciones de embajador de la CPA, la asociación internacional que preside Gianni Bugno. La CPA ha decidido tener siempre a un representante en las carreras más importantes para velar por la seguridad del pelotón. La decisión surgió a raíz de la nevada del Terminillo, en la Tirreno-Adriático, donde a mi entender no hubo tanto peligro al no haber descensos en el itinerario. El pasado sábado se vivió una circunstancia similar en la Vuelta a Castilla y León, donde sí se neutralizó con toda lógica la segunda etapa en el Alto de Torre por la nieve.

 

Bolardo

 

Que los representantes de los ciclistas apoyen a sus asociados y exijan más seguridad es plausible y necesario. El problema es cuando las situaciones de riesgo son provocadas por los propios corredores, como ocurrió en el famoso paso a nivel de la reciente París-Roubaix, donde varios participantes se saltaron la señalización con el TGV en las inmediaciones, ante millones de espectadores de televisión. A raíz de aquella lamentable imagen se rescató otro vídeo del Tour de Flandes sub-23, donde los corredores apuraban y arriesgaban todavía más, lo que demuestra que la cantera tampoco viene bien educada y formada. La CPA tiene que poner las pilas a los organizadores, pero antes debe empezar por sus propios asociados. Una cosa es la picaresca, y otra muy distinta es jugarte el gaznate, a la par que generas mal ejemplo público.

 

  

 

Los bolardos de Bilbao y el paso a nivel de la París-Roubaix provocaron la reacción de la UCI, que emitió un comunicado en el que lamentaba los sucesos y anunciaba la apertura de informes para esclarecer responsabilidades. De momento, el coche cruzado en la carretera de la Amstel Gold Race persiste en un problema que ya acumula demasiados casos en un corto espacio de tiempo.

 

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lunes, 13 abril 2015

Por Juan Gutiérrez

El ciclismo femenino se reactiva tarde para los Juegos de Río

La Copa de España femenina por fin ha comenzado en Fontiveros (Ávila) y en Zamora. Han ganado, por cierto, la francesa Aurore Verhoeven y Alba Teruel, mientras que Belén López es la líder de categoría élite. El Lointek que dirige Dori Ruano, quien recibió un homenaje en la primera prueba, domina una competición a la que le ha costado arrancar, entre suspensiones y aplazamientos. El ciclismo femenino español rueda a duras penas. Silvia Tirado, exciclista y periodista, expresaba unos días antes su honda preocupación al respecto en un post. Una desesperación posiblemente extrema, quizá exagerada, pero muy descriptiva. Quien más ama algo es quien más lo sufre. Por eso hay que escuchar siempre los lamentos que vienen desde dentro, como los de Silvia.

 

Elite podio

 

El ciclismo femenino es un desierto en este país. Las licencias federativas apenas llegan a 3.000, lo que supone un 4% del total. Sólo tres federaciones tienen un porcentaje menor y ninguna de ellas es olímpica: Caza, Billar y Motociclismo. Las mujeres han evolucionado tanto en el deporte español, con resultados superiores a los masculinos en frecuentes ocasiones (así sucedió en Londres 2012), que datos como los expuestos cada vez chirrían más. Especialmente en disciplinas tan populares como el ciclismo.

 

La RFEC y el CSD conocen la alarmante situación y eligieron precisamente la víspera de la Copa de España para presentar una campaña bajo el nombre ‘La nueva página del ciclismo tiene nombre de mujer’. Por algo se empieza. La campaña en sí consta de cuatro vídeos, cuatro entrevistas a cuatro ciclistas: Belén López y Anna Sanchis (ambas de ruta), María Rodríguez (mountain bike) y Raquel Acinas (paralímpica). No hubiera estado mal incluir también a una pistard, las únicas que de momento tienen plaza para los Juegos Olímpicos 2016.

 

Csdfem

 

El acto también sirvió para presentar la remozada Copa de España. Lo hizo Cristina San Emeterio, la presidenta de la Comisión de Ciclismo Femenino, una de las tres mujeres que José Luis López Cerrón ha incorporado a la directiva de la RFEC, entre otra cosas porque el CSD lo ha impuesto como requisito imprescindible para participar de las ayudas a la mujer y para cobrar a partir de este 2015 cualquier subvención pública.

 

El calendario estará formado por ocho o nueve pruebas, aunque de momento en mis cuentas sólo me salen siete. “Esta competición ha pasado por altibajos muy grandes, pero estamos trabajando para eliminar esa incertidumbre, para que entren nuevos organizadores y para rescatar a otros anteriores”, explicó San Emeterio. La RFEC está ayudando con la eliminación de las tasas y con la asunción de los costes de los jueces. Además, cada carrera de este año tendrá un resumen en Teledeporte.

 

  Aurore

 

El fortalecimiento de la Copa de España es un buen cimiento para reconstruir el ciclismo femenino, que no supo crecer tras los éxitos de Joane Somarriba, Dori Ruano y Marga Fullana, tan sólo secundados por aquel bronce olímpico de Leire Olaberria. “El ciclismo es un deporte eminentemente masculino”, dijo López Cerrón en la presentación. Pero no opina lo mismo el COI, que ha retocado el programa por cuestiones de paridad, hasta el punto de que va a incluir ridículas competiciones mixtas. No critico la paridad, sí la artificialidad. También la UCI, por un lado, y la empresa ASO, con sus carreras en el Tour y en la Vuelta, están regando un jardín que en España está marchito.

 

Un detalle que también podría ayudar a la evolución del ciclismo femenino es el reconocimiento por parte de la UCI de la categoría sub-23, que sí existe para los hombres. Las mujeres pasan de la edad juvenil directamente a la élite, no gozan de motivaciones ni de premios intermedios. La RFEC sí ha incluido una clasificación sub-23 en la Copa de España, precisamente para motivar a las ciclistas que se encuentran en ese tramo de edad. Una buena idea. López Cerrón reveló en el acto del CSD que la española Rocío del Alba hubiera ganado medalla si hubiera existido esa categoría en los pasados Mundiales de ciclocross… A propósito de Rocío del Alba, mucho ojo con esta ciclista, de quien todos hablan maravillas. A quien corresponda, que no permita que se pierda por el camino.

 

Rocioalba
 

La acción de la RFEC y del CSD tiene buenas intenciones, pero va a llegar tarde para los Juegos Olímpicos de Río 2016. En este momento sólo hay aseguradas plazas en pista en velocidad por equipos, que en buena lógica ocuparán Tania Calvo y Helena Casas, que a su vez participarán en alguna especialidad más de velocidad. También dispone de firmes opciones Leire Olaberria en omnium. Y pare usted de contar. En BTT está muy complicado. Y en ruta aún hay ciertas esperanzas, pero se deben buscar los puntos en carreras internacionales, donde la competencia es grande salvo que se busquen calendarios más asumibles como el americano, aunque también más costosos. En España únicamente se organizan dos carreras internacionales: la Bira y Durango. “Y estamos trabajando para que haya dos más”, anticipa San Emeterio. Hay que seguir sembrando, es obvio… Sólo así algún día se podrá recoger.

 

 

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lunes, 06 abril 2015

Por Juan Gutiérrez

La trampa eterna guiada por ‘la mano de dios’

Kris

 

Me hallaba inundado por una marejada de dudas cuando me senté a escribir esta entrada. La primavera luce tantos atractivos en el ciclismo (y no sólo en el ciclismo), que es difícil resistirse a su seducción. Ahí está el Tour de Flandes, quizá la mejor clásica del calendario, con esa enorme victoria de Alexander Kristoff: la décima en esta temporada y quinta en una semana. Aún recuerdo alguna crónica que ninguneaba al noruego tras ganar la Milán-San Remo 2014: qué dura puede ser la hemeroteca para los que nos dedicamos a informar. Y ahí tenemos también el arranque de la Vuelta al País Vasco, que este año me produce una añoranza especial: es la primera sin la compañera Teresa Olano. Se te echa de menos, Teresa.

 

Pero en los últimos días, esta primavera se ha ido impregnando de otras noticias ciclistas que me han empujado a escribir sobre capítulos menos atractivos para el aficionado, a exponer ciertas reflexiones que posiblemente no le van a gustar a todo el mundo… Tinkov, Riis, Vicioso o las bicicletas con motor aparecen como una procesión de nubarrones negros en esta semana de pasión. ¿Adónde rueda el ciclismo? ¿Qué senda sigue el deporte profesional?

 

  Tink

 

Hace una semana, cuando publiqué mi último post, Oleg Tinkov ya había decapitado la dirección técnica del Tinkoff-Saxo con el despido de Biarne Riis, con unas formas que nos recordaron más a las de otros personajes como Jesús Gil o Dimitri Piterman. No es necesario, señor Tinkov, que copie usted las malas maneras de otros deportes, que bastantes defectos madura ya el ciclismo por sí mismo. Para justificar la limpia, el magnate ruso presentó un ideario en el que destacaba una frase: “Saiz, Bruyneel y Riis son el pasado”. Si se hubiera referido sólo al dopaje, el titular habría sonado bastante decente, si no fuera también porque en su organigrama mantiene otros nombres con precedentes: De Jongh, Julich, Vila... No iban por ahí todos los tiros. El banquero apuntaba más alto: a la gestión que limita a los equipos ciclistas a depender económicamente de un patrocinador. Es decir: de empresarios a veces tan caprichosos como él.

 

Ay, señor Tinkov. El debate, como le vino a recordar el propio Bruyneel en las redes sociales, puede disfrazarse de novedoso, pero es viejo y rancio. El mismo Saiz impulsó el ProTour para dar más poder a las franquicias, que luego se han demostrado tan dependientes del dinero ajeno como cualquier equipo de antaño, y para aumentar la competencia en las carreras. Y se adornó con un Código Ético que sus mismos redactores incumplían para maquillar lo de siempre. Antes de Saiz o de Bruyneel, hubo otros... Incluso Santiago Revuelta, el patrón del Teka, retiró al equipo en la salida de la Vuelta a España 1981 en Santander porque Enrique Franco no soltaba la suficiente guita. Los organizadores siempre han sido poderosos. Y lo siguen siendo.

 

Que los grandes ciclistas coincidan más en las más grandes carreras, la idea principal difundida por Tinkov, sí es un planteamiento digno de valorar y de estudiar, pero debe estar seriamente regulado para que después el más listo de la clase, llámese LeMond o Armstrong, no dedique la temporada a preparar una sola carrera y avasalle a sus ilusos rivales en el escenario más ilustre.

 

  Abad

 

En julio del año pasado coincidí en unas jornadas que organizó el CSD en Santander con Luis García Abad, el mánager de Fernando Alonso. En una conversación informal durante un desayuno, de la que luego publiqué una página en AS, García Abad me habló de la necesidad de que los equipos ciclistas fueran rentables por sí mismos. Era un discurso coincidente con el actual de Tinkov, la misma idea de siempre, aunque en ese caso me mostré más receptivo por venir de otro colectivo, la Fórmula 1, que posiblemente podría aportar ideas nuevas sin la contaminación que pueda tener la gente que se ha criado en el ciclismo. Aquello quedó en otro chasco. El equipo de Alonso no se hizo, sin ofrecer ninguna explicación y sin aclarar sus motivos. Y eso que la charla que dio aquel día García Abad en la Universidad Menéndez Pelayo versó sobre la falta de contraste en las informaciones periodísticas. Con tirón de orejas incluido. Cuando se apuesta por el silencio o el oscurantismo, como resultó patente con el nonato equipo ciclista, o incluso recientemente cuando el doble campeón del mundo sufrió un grave accidente, es difícil que la prensa pueda contrastar o aclarar nada. Digo difícil, aunque no imposible, porque sí es nuestra obligación intentarlo.

 

Seguramente sí existan fórmulas para que los equipos generen sus propios recursos, que vayan más allá de la reivindicación de un trozo de la tarta televisiva (otra vieja y sobada idea). Pero para ello habría que empezar por infundir confianza a las empresas y a los potenciales clientes. Que Ángel Vicioso gane una carrera a los casi 38 años, justo dos años después de haber estado ‘toreando’ a la juez de la Operación Puerto para no presentarse a declarar durante el juicio, no es precisamente la mejor semilla. Hasta la Guardia Civil tuvo que acercarse a su casa a preguntar por él. Tampoco se hubiera perdido gran cosa sin su declaración, la verdad, porque se limitó a decir que sólo llamaba a Eufemiano Fuentes para pedirle consultas gratuitas, a veces en bares, pero nunca le dio medicinas, sino “algún Fortasec o Aspirina”. Y no ha pasado nada: ahí sigue Vicioso ganando carreras. Sé que para muchos su triunfo en el GP Indurain fue heroico, tras haberse roto un fémur en el Giro 2014. Y quizá lo sea. Pero las farsas anteriores son un velo que nublan esos méritos, que hacen perder la fe en tantas bellas historias que nacen del ciclismo. El cuarentón Chris Horner y su Vuelta 2013 son otro buen ejemplo.

 

  Vici

 

Un recurso que sí han encontrado y fomentado los equipos en la última época son los patrocinios de las marcas de bicicletas, que antes sólo aportaban material y ahora invierten mucho dinero en el ciclismo profesional. Pues bien: tampoco las bicicletas van a quedar limpias de sospecha. En esta última semana hemos leído en L’Équipe, un medio de contrastado prestigio, un testimonio que denuncia que existe un dopaje tecnológico a través de unos motores incorporados a las máquinas. Hacía cinco años que ya se hablaba de esa posibilidad, que la propia UCI también admite y desde un tiempo persigue. La noticia me ha trasladado a los años 90, cuando los que seguíamos el ciclismo oíamos hablar de una sustancia indetectable, de una pócima maravillosa que nadie había visto, que todos negaban… Cuestión de magia y de magos. Hasta que de repente, en 1998, un coche del Festina fue detenido con el maletero rebosante de EPO. Hay gente que me insiste en que el dopaje tecnológico es fantasía… Pero yo me quedo con el runrún, expectante y vigilante, porque las fantasías del ciclismo muchas veces son cuentos que se hacen realidad.

 

En esa búsqueda eterna de la credibilidad, los nuevos motorcitos tampoco van a ayudar mucho. Eso sí, dudo que, si definitivamente existen, hayan llegado nunca a la generalización que supuso la EPO. Quizá sea el momento, por qué no, de reconocer que la trampa es una compañera inseparable del ciclismo, con vestimentas muy diferentes que han ido cambiando a lo largo de los tiempos, a mayor o menor escala. El Tour de Francia de 1904 excluyó a sus cuatro primeros clasificados por usar transportes ilegales; los hermanos Pelissier confesaron al periodista Albert London en los años 20 que tomaban cocaína para resistir; en 1962 hubo una retirada masiva por “unas truchas en mal estado”; el 13 de julio de 1967 falleció Tom Simpson en el Mont Ventoux por el fatal efecto del calor y las anfetaminas… Incluso una vez me hablaron de un director que tenía dislocado un hombro de tanto remolcar filas de ciclistas desde el coche. Y así podemos seguir hasta el infinito.  

 

Mano
 

 

El ciclismo es uno de sus principales exponentes, se ha ganado a pulso la desconfianza, pero el problema va mucho más allá. Se llama profesionalismo, exigencia, presión, dinero, competencia, negocio… Estoy seguro de que mañana vendrá el graciosillo de turno, me dará un golpe en la espalda y me dirá: “Qué tramposos son estos del ciclismo”. Probablemente será alguien que ya ha convertido en leyenda el gol marcado por la mano de dios en un Mundial de fútbol (y tanto se le fue la mano que acabó dando positivo por cocaína años después); o que ignora aquel “bello, bello” de un Balón de Oro mientras le colocaban una vía en su brazo izquierdo; o que prefiere olvidar que el mal de Gehrig (el nombre de un jugador de béisbol, por cierto) ha matado a numerosos futbolistas que se medicaron con corticoides… Podría hablar también de los amaños de tantísimos partidos o de tantísimos combates, o de las mafias y las apuestas en el tenis, o de los motores trucados en los deportes del verdadero motor… La lista sería interminable y su denominador común, sólo uno: el deporte profesional.

 

No quiero avanzar mucho por ese camino porque siempre he pensado que aquellas personas del ciclismo que utilizan el “y tú más” y esparcen el ventilador con la basura, son unos hipócritas que no quieren admitir ni solucionar sus propios males, la enfermedad o la adicción que está acabando lentamente con ellos mismos. Pero, dicho esto, al menos tan hipócrita me parece aquel que quiere ver la trampa exclusivamente en el ciclismo y en algún otro deporte agonístico. La trampa es eterna, variopinta y universal. A no ser que sea producto de ‘la mano de dios’: como aquel famoso gol que no fue trampa, sino leyenda. 

 

 

PD: No entiendan la palabra dios en minúscula como una errata o una irreverencia. Simplemente, no quiero implicar a divinidades tan altas en polémicas tan terrenas. 

 

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