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Pedaladas

El blog de Juan Gutiérrez

Vamos a hablar de ciclismo, pedalada a pedalada. De sus gestas y de sus miserias. Desde mi experiencia como periodista en treinta grandes vueltas y en otras múltiples batallas...

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jueves, 20 julio 2017

Por Juan Gutiérrez

Gino Bartali salvó a Italia de una guerra civil en 1948

Alcide De Gasperi, presidente del Consejo de Ministros de Italia y líder de la Democracia Cristiana, llamó por teléfono a Gino Bartali aquel 14 de julio de 1948. El Tour descansaba en Cannes el Día Nacional de Francia en vísperas de las etapas de los Alpes, pero al otro lado de la frontera el país no estaba para muchas fiestas. Al contrario, se vivía un ambiente de guerra civil. “La situación es muy confusa, Gino”, le dijo el primer ministro a ‘Ginetaccio’.

 

Ese 14 de julio, Antonio Pallante, un activista de extrema derecha, había atentado contra el líder comunista, Palmiro Togliatti, en la plaza de Montecitorio de Roma. Su vida corría peligro. Sus incondicionales convocaron una huelga general no autorizada, se manifestaron en la calle, montaron barricadas... Y fueron reprendidos con severa dureza. Se vivía un ambiente prebélico en una Italia dividida. En marzo, la Democracia Cristiana había ganado las elecciones al Frente Democrático Popular: 48,5% contra 31%.

 

“¿Qué puedo hacer? Estoy en el Tour”, le dijo Bartali a su amigo De Gasperi, con quien coincidía ideológicamente. “Puedes hacer mucho ganando etapas”, le contestó el político.

 

Bartali ya tenía 34 años. “Demasiado viejo”, escribían los periodistas italianos. Ese día ocupaba la séptima plaza de la general, a 21:28 minutos de Louison Bobet. Se cubrían 274 kilómetros entre Cannes y Briançon, en un gélido y lluvioso trayecto. Bartali atacó en el Izoard, el mismo puerto donde fraguó su victoria en 1938, el mismo donde hoy llega el Tour. Ganó la etapa y se colocó a 1:06 de Bobet. En la jornada siguiente, también siberiana, con la Croix de Fer y el Galibier, remató la faena y prendió el maillot amarillo. Conquistó tres etapas seguidas en los Alpes, ganó el Tour y el ambiente se serenó en Italia. “Has salvado al país”, le agradeció De Gasperi.

 

LA RUTA DEL TOUR: 18ª etapa, Briançon-Izoard

 

Bartallii

 

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miércoles, 19 julio 2017

Por Juan Gutiérrez

Vicente López Carril: un triunfo de 'sangre y oro'

Dos de cuatro. La mitad de las veces que el Tour de Francia ha llegado a Serre Chevalier ha ganado un español: Vicente López Carril, en 1974, y Eduardo Chozas, en 1986.

 

López Carril, gallego de nacimiento y asturiano de adopción, llegó lanzado a aquel Tour de 1974, enfundado en el maillot rojigualda de campeón de España que acababa de conquistar en Mieres. Los colores de la bandera lucieron tanto durante su cabalgada en solitario desde el Galibier, que se subió por la vertiente del Telegraphe, igual que hoy, que Radio Tour repitió varias veces la expresión: “Sangre y oro”.

 

El AS tituló aquel día ‘Mazazo español’, porque no sólo lució López Carril. A 54 segundos llegó Eddy Merckx, vestido de amarillo, acompañado por Francisco Galdos y Gonzalo Aja. Fue un recital del equipo Kas al que únicamente respondió el belga, que acabaría ganando ese Tour. El asturiano se subió al podio en aquella 11ª etapa y, con una actuación regular (fue segundo en Saint Lary), lo mantuvo hasta París. El último domingo se jugó la segunda plaza de la general con Raymond Poulidor, ya entonces un veterano de 38 años, que le aventajó por 5 segundos.

 

Aquel tercer puesto fue el único podio de López Carril en una grande, aunque ganó etapas en todas: tres en el Tour, una en la Vuelta y otra en el Giro. Se retiró en 1979. Y poco después, cuando jugaba un partidillo de fútbol con unos amigos en la playa de San Lorenzo, de Gijón, sufrió un corte de digestión que le provocó un derrame cerebral. Murió a los 37 años, el 29 de marzo de 1980.

 

En mayo, la Vuelta a España acababa una etapa en Gijón, que ganó escapado su hermano Jesús López Carril. Había un premio en memoria de Vicente: 50.000 pesetas (300 euros actuales). El pelotón no puso mucho empeño en capturar al fugado.

 

LA RUTA DEL TOUR: 17ª etapa, La Mure-Serre Chevalier

 

Carrilbuena

 

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martes, 18 julio 2017

Por Juan Gutiérrez

18 de julio: Bartali, Bahamontes, Tarangu y la paga extra

Romans sur Isère no ha albergado nunca una etapa del Tour de Francia, pero sí han pasado cosas relevantes en el ciclismo en la fecha de hoy: 18 de julio, Día Internacional de Nelson Mandela.

 

El 18 de julio de 1914 nació Gino Bartali, un icono del ciclismo italiano que mantuvo duelos épicos con su compatriota Fausto Coppi, y un campeón que fue capaz de ganar el Tour con diez años de diferencia y con una Guerra Mundial entre medias: 1938 y 1948. También le convirtieron en un símbolo del fascismo, hasta que después de su muerte se descubrió su secreto: ayudó a salvar la vida de más de 800 judíos.

 

Igualmente es la fecha de dos despedidas, de la muerte a los 24 años del oro olímpico de Barcelona 92, Fabio Casartelli, por una caída en el descenso del Aspet en 1995. Y del adiós, justo un año después, de José Manuel Fuente ‘El Tarangu’ en un hospital de Oviedo por una pancreatitis, a los 50 de edad. Un escalador genial que rivalizó con Luis Ocaña y con Eddy Merckx.

 

Aunque el escalador más genial de todos, oficialmente elegido como el mejor de la historia, ha sido Federico Martín Bahamontes. El 18 de julio también está asociado a la carrera deportiva del toledano: ese día ganó el Tour de 1959. Una fecha muy significada en esa época, porque el dictador Franco hizo coincidir la paga extra del verano con el aniversario de la sublevación de su ejército contra la II República.

 

LA RUTA DEL TOUR: Le Puy en Velay-Romans sur Isère, 16ª etapa

 

  Fede

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lunes, 17 julio 2017

Por Juan Gutiérrez

Marino Lejarreta: mejor en las grandes de tres en tres

Marino Lejarreta Arrizabalaga (14-5-1957, Bérriz, Vizcaya) era un corredor curtido de 33 años cuando logró completar la triple corona. Ya había conquistado etapas en la Vuelta y en el Giro, pero le faltaba un gran día en el Tour. Sucedió en 1990, en el Macizo Central, en una jornada que arrancó de Le Puy en Velay, donde hoy descansa la carrera, y acabó en Millau, en un puerto de primera: Causse Noir.

 

Lejarreta partió “muy motivado” por la victoria que había logrado el día anterior su compañero Eduardo Chozas en Saint Étienne, en el Tour del debut de la ONCE. “Tras ese éxito, decidí probar suerte. Siempre he preferido luchar por la general, pero la verdad es que estaba necesitando un triunfo así”, declaró el vasco tras la etapa. Las crónicas de la época elogiaban al director y al médico de aquel nuevo equipo: Manolo Saiz y Eufemiano Fuentes.

 

Por aquellos años, el Junco de Bérriz había tomado la costumbre de participar en las tres grandes vueltas, que entonces se disputaban en otro orden: Vuelta, Giro y Tour. Lo hizo en 1987, en 1989, en aquel 1990 y lo repitió en 1991. “Las tres veces que lo he hecho es cuando mejor se me ha dado el Tour”, analizó Marino.

 

Lejarreta tuvo 27 participaciones en grandes desde 1979 hasta 1991, divididas así: 12 en la Vuelta (1º en 1982, por descalificación de Ángel Arroyo; 2º en 1983, y 3º en 1991); 7 en el Giro (siempre top-ten, con dos cuartos puestos en 1984 y 1987) y 8 en el Tour (5º en 1989 y 1990). 

 

Miguel Indurain fue segundo en aquella etapa de Millau. Ese mismo día, AS publicó una encuesta entre campeones retirados sobre las posibilidades de futuro del ciclista navarro. Bernard Hinault decía: “¿Por qué no puede llegar a ganar el Tour?”. Lo clavó. A partir del año siguiente encadenó cinco.

 

LA RUTA DEL TOUR: descanso en Le Puy en Velay

 

Lejarreta

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domingo, 16 julio 2017

Por Juan Gutiérrez

El día que Beppe Turbo sí pudo esquivar al fotógrafo

“Pues fíjense cómo cambia una carrera por un imbécil”, fue la reacción en directo del narrador de TVE, el difunto Pedro González, cuando un aficionado se colocó en mitad de la carretera para hacer una foto y tiró a Giussepe Guerini en el último kilómetro de la etapa. La indignación fue tan grande que AS tituló en su portada: ‘El tonto del Alpe d’Huez’.

 

Guerini perdió 15 segundos en la caída, pero disponía de margen y pudo reincorporarse para lograr la victoria con 21 segundos sobre Pavel Tonkov. “Le vi perfectamente haciéndome la foto y me fui hacia su izquierda, pensando que él lo haría a la derecha, pero reaccionó al contrario y me tiró al suelo. En ese momento no le dije nada, porque sólo pensaba en levantarme”, relató luego el italiano en aquel Tour de Francia de 1999.

 

Así logró la mejor victoria de su carrera, que ya había tenido otros capítulos relevantes con sus dos presencias en el tercer peldaño del podio del Giro de Italia en 1997 y 1998 (más una etapa en Selva di Val Gardena).

 

Guerini (14 de febrero de 1970) heredó el nombre de su abuelo Giuseppe, a quien ayudaba a hilar algodón en el negocio familiar textil en Val Seriana, y la afición al ciclismo de su padre, Luigi, que fue campeón de Italia de persecución. Durante sus entrenamientos por su región de Bérgamo mostró mucha curiosidad por una central hidroeléctrica, por lo que se terminó ganando el apodo de Beppe Turbo. Por aquello de las turbinas.

 

En el Tour de 2005 volvió a ganar otra etapa, ya con 35 años. Fue en Le Puy en Velay, en el Macizo Central, la misma meta de hoy. Remató una escapada con un ataque a dos kilómetros para relegar a Sandy CasarFranco Pellizotti y Óscar Pereiro. En la conferencia de prensa posterior a su victoria, el bergamasco bromeó: “Hoy he esquivado al fotógrafo”.

 

LA RUTA DEL TOUR: 15ª etapa, Laissac-Le Puy en Velay

 

  Beppe

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sábado, 15 julio 2017

Por Juan Gutiérrez

El potente Renault de Fignon tumbó a su exlíder Hinault

Blagnac y Rodez coincidieron en el recorrido del Tour de Francia de 1984, aunque entonces las dos fueron metas. Y en ambas se escenificó el dominio aplastante del Renault-Elf, que dirigía Cyrille Guimard y que culminó con la segunda victoria en los Campos Elíseos de Laurent Fignon.

 

A finales de 1983, Bernard Hinault planteó un pulso al patrocinador: Guimard o yo. El Tejón tenía aún dos años de contrato, pero Renault apostó por el técnico. Esa temporada, Hinault había ganado la Vuelta a España, con tanto esfuerzo que salió con una tendinitis de rodilla que le impidió disputar el Tour. Su puesto lo ocupó su delfín Fignon, que se coronó en París con 22 años.

 

Hinault fichó por el equipo La Vie Claire y acudió al Tour de 1984 para retar a su exequipo. La cosa empezó bien: ganó el prólogo en Montreuil-Noisy-le-Sec con tres segundos sobre Fignon. Pero su dominio acabó ahí.

 

El Renault sacó el rodillo y ganó diez de las 23 etapas. Fignon conquistó cinco: tres en los Alpes y las dos cronos. En las metas de Blagnac y Rodez vencieron sus gregarios Pascal Poisson y Pierre-Henri Menthéour. La colección se completó con los triunfos de Marc Madiot y Pascal Jules, más la contrarreloj por equipos.

 

El día de Blagnac, Hinault quiso sorprender con un ataque en el llano a más de 50 kilómetros de la llegada. Alcanzó 41 segundos de ventaja, pero el todopoderoso Renault neutralizó el desafío.

 

En Rodez fue el turno de Pedro Delgado, que atacó en la cota y fue neutralizado en el descenso. “Si en un pequeño ascenso nos estira el cuello de esta forma, ¿qué puede hacer en la alta montaña?”, se preguntó Fignon. Pero Perico se retiró en aquel Tour con una clavícula rota en la bajada del Joux Plane.

 

Fignon arrolló en aquella edición, que ganó con 10:32 minutos sobre Hinault. La tercera plaza la ocupó otro pujante joven del Renault: Greg LeMond.

 

LA RUTA DEL TOUR: 14ª etapa, Blagnac-Rodez

 

Fignon

 

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viernes, 14 julio 2017

Por Juan Gutiérrez

Los triunfos de Luis León en honor a León León

Luis León Sánchez Gil (24 de noviembre de 1983) siempre señala al cielo para celebrar sus victorias. Con un índice o con los dos. “Van dedicadas a mi hermano. Todos los días encuentro algún momento para acordarme de él”, dice el murciano de Mula. Se refiere a su hermano León León, 14 meses mayor, que falleció en 2005 en un accidente de quad. En el Tour de Francia ha tenido cuatro oportunidades para brindarle una etapa, dos de ellas en Saint Girons (2009) y Foix (2012), que coinciden con la salida y con la meta de hoy. Las otras dos en Aurillac (2008) y Saint Flour(2011).

 

Luis León y León León practicaban juntos el ciclismo. Su padre, León, había estado destinado como Guardia Civil en el País Vasco, pero fue víctima de un atentado que le destrozó una rodilla. Como parte de la rehabilitación se le pautó pedalear. Compró tres bicicletas y comenzó a salir con sus dos hijos mayores. Luisle progresó hasta convertirse en corredor profesional, espoleado también por las imágenes de Miguel Indurain en el Tour que marcaron su infancia.

 

La familia se completa con dos hermanos más: Antonio León y Pedro León. Este último también es deportista profesional, actual futbolista del Eibar, antes en el Levante, el Valladolid, el Real Madrid y el Getafe. Muchos de sus goles van dedicados igualmente a su hermano desaparecido. Todos se llaman León, como ya habrán observado, en honor al abuelo, que no pudo conocer a ninguno de sus nietos. El padre, también León, plasmó su nombre a todos los hijos.

 

Luis León, actual ciclista del Astana, no corre el presente Tour, pero lo ha hecho en siete ocasiones, con un noveno puesto en 2010 como mejor resultado. Este año ha disputado su segundo Giro y está previsto que corra su novena Vuelta.

 

LA RUTA DEL TOUR: 13ª etapa, Saint Girons-Foix

 

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jueves, 13 julio 2017

Por Juan Gutiérrez

El Col de Menté tumbó a Ocaña: "No podíamos frenar"

El pelotón del Tour subirá hoy el Col de Menté desde Pont de l’Oule y lo bajará por su vertiente de Saint Béat. En torno a los 3,5 kilómetros del descenso se topará con una pequeña placa de recuerdo a Luis Ocaña, en la misma curva donde el entonces maillot amarillo se cayó en 1971 cuando tenía la carrera en el bolsillo. Sacaba 7:23 a Eddy Merckx. Nadie había puesto antes al belga en tantos apuros. Era un 12 julio. Ayer se cumplieron 46 años.

 

Merckx exprimía una de sus últimas ocasiones de doblegar a Ocaña. De repente, se desató una tormenta. Rayos, truenos, lluvia, granizo. El belga atacó en la ascensión, pero el español resistía. Coronaron juntos.

 

El agua dificultaba las frenadas, los ciclistas bajaban con los pies fuera de los pedales. El descenso era una pista de patinaje. Merckx fue el primero en salirse en esa curva. Se levantó y continuó. Ocaña se cayó después, se golpeó contra una piedra, pero fue capaz de reincorporarse. Entonces llegó Joop Zoetemelk, desbocado. Hizo un recto y se llevó por delante a Ocaña. Detrás venían AgostinhoLópez CarrilThévenet... Se formó una montonera. Pero Ocaña fue el único que no se pudo levantar. Fue evacuado en helicóptero a la clínica Berges, en Saint Gaudes. Una hora después de su ingreso, cuando fue consciente de todo, rompió a llorar. No tenía nada roto, pero el Tour se había esfumado.

 

Eddy Merckx no quiso enfundarse aquel maillot amarillo. El jurado se lo permitió por “el carácter caballeresco del gesto”. Tres días después, la etapa partía de Mont de Marsan. El ‘Caníbal’ aprovechó para visitar a su rival y ofrecerle simbólicamente la prenda. Al conquense se le criticó que se cebara tanto con el belga cuando disponía de una ventaja tan amplia. “No me cebé, simplemente no podíamos frenar”, argumentó siempre Luis Ocaña.

 

LA RUTA DEL TOUR: 12ª etapa, Pau-Peyragudes

 

Ocaña

 

 

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miércoles, 12 julio 2017

Por Juan Gutiérrez

Berrendero, el preso que comió huevos fritos con patatas

Julián Berrendero, madrileño de San Agustín de Guadalix, le gustaba tomarse unas cervezas en los puertos en el Tour de su debut, en aquel 1936 en el que conquistó la Montaña. Muchas veces lo hacía con Ezquerra. Ninguno de los dos regresó a España al término de esa edición. Tampoco Cañardo. La Guerra Civil había estallado y ambos se quedaron a vivir en Pau.

 

Berrendero abrió una tienda y un taller. Y continuó con su carrera. En España había gente que no entendía por qué no volvían, pero la República ideó que podían servir para difundir sus valores. La Unión Velocipédica seleccionó al madrileño para el Tour de 1937, a cambio de firmar un manifiesto de adhesión y de ceder la mitad de ganancias a los huérfanos de la guerra. Berrendero ganó ese año en Pau, en la meta de hoy, aunque con un trazado con el Peyresourde, el Aspin y el Tourmalet.

 

En 1938 volvió a correr el Tour, ya sin gloria. Ya en 1939, la España de Franco fue vetada. Berrendero añoraba a su familia, a su novia que le esperaba en Ríos Rosas. Y decidió regresar en septiembre, aunque no pudo pasar de Irún. Fue detenido y estuvo 18 meses en campos de concentración, en Espinosa de los Monteros (Burgos), en Rota (Cádiz) y en Madrid. En marzo de 1941 fue indultado, con tiempo para ganar la Vuelta a España de ese año y de 1942.

 

En sus memorias relató cómo recibió la ayuda de un mando durante su cautividad: “Al llegar a Rota nos formaron y nos pasó revista un capitán. Estábamos firmes y se paró delante de mí. Se me quedó mirando y me dijo todo serio: ‘Usted, venga conmigo’. Le seguí asustado y cuando entramos en su despacho me abrazó llorando: ‘No me conoces’, me decía. Era José Llona, un ciclista de Bilbao que había corrido conmigo antes de la guerra. Me dio de comer dos huevos fritos con patatas que me supieron a gloria”.

 

LA RUTA DEL TOUR: 11ª etapa, Eymet-Pau

 

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martes, 11 julio 2017

Por Juan Gutiérrez

Los horribles enanos de Anquetil y el tirano Indurain

Périgueux y Bergerac han sido tres veces salida y meta de una misma etapa, en un sentido o en otro, pero siempre en contrarreloj. Hoy romperán esa tradición. La última, muy reciente, fue la victoria del cuádruple campeón mundial Tony Martin en Périgueux en 2014, el penúltimo día de un Tour de Francia que conquistó con autoridad Vincenzo Nibali. El alemán tuvo dos ilustres predecesores, los dos campeones que más diferencias han marcado contra el crono: Jacques Anquetil y Miguel Indurain.

 

Tour de 1961. Antepenúltima jornada. Llovía a cántaros sobre el recorrido de 74,5 km: Bergerac-Périgueux. Anquetil dominó a un promedio de 43,595 km/h y aumentó su sólida renta al frente de la general. Sólo un pinchazo a 10 km del final evitó que doblara a Charly Gaul, a quien tuvo mucho tiempo a la vista. Maître Jacques aventajó al luxemburgués en 2:59 minutos y puso un ladrillo más en su apuesta de ganar la carrera de principio a fin, para desesperación del patrón, Jacques Goddet, que llamó “horribles enanos” a sus rivales por no apretar más al líder. Fue el segundo de sus cinco triunfos en el Tour, tras 1957. En París fue recibido con silbidos: el público le acusaba de haber bloqueado la carrera. A Monsier Crono le costó ganarse el corazón de sus compatriotas.

 

Tour de 1994. Novena etapa. Un calor aplastante de 40 grados reinaba sobre el trazado de 64 km: Périgueux-Bergerac. “El asfalto se derretía”, dijo Indurain tras una victoria a 50,539 km/h que vino acompañada del maillot amarillo, que ya no soltó hasta los Campos Elíseos. Fue el cuarto de sus cinco triunfos en el Tour. El navarro volteó unas apuestas que daban favorito a Toni Rominger (6-4). No había mucha confianza ese año en el español, que venía de perder el Giro de Italia ante Eugeni Berzin. Indurain arrolló ese día, con 2:00 sobre Rominger y 4:22 sobre De las Cuevas. Su técnico José Miguel Echávarri dijo aquel día una de sus famosas frases: “Miguel ha sido Tirano en la tierra de Cyrano: Tirano de Bergerac”.

 

LA RUTA DEL TOUR: 10ª etapa, Périgueux-Bergerac

 

Anquetil

 

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