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Pedaladas

El blog de Juan Gutiérrez

Vamos a hablar de ciclismo, pedalada a pedalada. De sus gestas y de sus miserias. Desde mi experiencia como periodista en treinta grandes vueltas y en otras múltiples batallas...

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martes, 02 septiembre 2014

Por Juan Gutiérrez

La rocambolesca contrarreloj de López Cerrón

Borja, una localidad ahora popularizada por el ‘retocado’ Ecce Homo, acoge hoy la Vuelta a España. Será la 12ª contrarreloj en Aragón. Entre ellas, la más rocambolesca fue la que se celebró en Zaragoza en el año 1981, que tuvo como protagonista al actual presidente de la Federación Española, José Luis López Cerrón.

El vallisoletano del Zor-Helios marcó el mejor tiempo sobre los 11,5 km del parque Primo de Rivera, con idas y venidas difusamente delimitadas. Cerrón no era especialista, no se exprimió y, además, sufrió una caída. Por eso la meta fue un clamor cuando se confirmó su victoria. Jean-Pierre Danguillaume, director del Miko-Mercier, reclamó el triunfo para Régis Clère, a quien había sacado increíblemente 39 segundos, y hasta amenazó con la retirada: “No soy ningún Charlot”.

El comisario de carrera Alberto Gadea interrogó a López Cerrón, que estaba tan sorprendido como los demás. Había llegado antes que dos ciclistas que salieron delante y éstos negaban que les hubiera adelantado. Junto a Cerrón y su director, Javier Mínguez, repitieron el trazado durante dos horas. Ya de noche se concluyó que el pucelano se levantó aturdido por su caída y acortó el recorrido. Correspondía expulsarle, pero le penalizaron con dos minutos por no haber mala fe en su acción.

La razón parece otra. El ciclista iba precedido por un vehículo de la Guardia Civil, que equivocó el camino. Se especuló incluso con que lo hiciera adrede. El día anterior, Cerrón había ganado la etapa en Balaguer y, con lágrimas, dedicó la victoria a las familias de los cuatro asesinados ese mismo día por el GRAPO. Eso le hizo ganar la simpatía de las Fuerzas de Seguridad. Y hasta tiene la medalla al Mérito Militar.

 

(LA RUTA DE LA VUELTA: Santa María de Veruela-Borja, 10ª etapa)

 

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lunes, 01 septiembre 2014

Por Juan Gutiérrez

Igor Galdeano voló hacia el récord: 55,176 km/h

“¡Toma, toma, toma!”. Igor González de Galdeano gritaba de éxtasis al cruzar la meta de Zaragoza en la Vuelta a España 2001. Y eso que todavía no sabía que su victoria suponía también una nueva plusmarca de velocidad en una gran ronda: 55,176 km/h. Nunca se había ido tan rápido en una etapa en línea. Ni se ha vuelto a ir. Cuando Igor se enteró, se abrió otra sonrisa en su rostro: “En 1999 gané el prólogo de Murcia y vestí el primer maillot de oro de la historia. Ahora también tengo este récord. No deja de ser una anécdota, pero será bonito contárselo a mis nietos”.

 

El viento hizo volar durante los 179 kilómetros desde Logroño al pelotón, que llegó partido a la meta por los abanicos formados por el ONCE-Eroski, que recogió también el premio del triunfo. Galdeano recordó que había un repecho a 1,5 km y sorprendió a los velocistas.

 

La etapa no pudo verse en TVE, sólo la llegada. La razón oficial era que el fuerte viento había derribado el repetidor. Por la meta circuló otra versión: unos vecinos no dejaron colocar el aparato en la terraza del piso donde se había puesto otras veces, si no había una compensación económica. Y no la hubo.

 

La anterior marca de velocidad también pertenecía a la Vuelta: Jan Stablinski, vencedor de la carrera en 1958, rodó a 51,556 km/h en la etapa Zaragoza-Lérida en 1962, año en el que ejerció de gregario de Jac­ques Anquetil, ganador final. Zaragoza, otra vez implicada. Allí descansará hoy la Vuelta.

 

(LA RUTA DE LA VUELTA: Primera jornada de descanso en Zaragoza)

 

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domingo, 31 agosto 2014

Por Juan Gutiérrez

La casita en Valdelinares del “Casero caro”

Durante la ascensión a Valdelinares de 2005 se vieron pancartas de ánimo a Ángel Luis Casero (27-9-1972, Albalat de Tarongers, Valencia). Era la primera vez que la Vuelta a España subía a la estación turolense. Y hasta hoy, la única. Casero tenía una casita allí, donde se concentraba para preparar sus objetivos, muchas veces junto a su hermano menor Rafa, también ciclista profesional. Ángel Edo bromeaba: “Hay un Casero bueno (Rafa) y un Casero caro (Ángel)”. Pero, en realidad, quien mejores resultados obtuvo siempre fue el mayor.


Casero preparó allí su victoria en la Vuelta 2001, que conquistó en la última etapa, tras remontar sin piedad en la crono de 24 km de Madrid los 25 segundos que le separaban de Óscar Sevilla. Casero había vencido en el Tour del Porvenir 1994, había sido campeón de España en 1998 y 1999… Pero aquella Vuelta era el cénit de su carrera, a pesar de coronarse sin conquistar ninguna etapa.


Mucho habían cambiado las cosas cuando Casero subió a Valdelinares en 2005. Después de haber pasado la temporada 2004 sin licencia, tras la desaparición y los impagos del Bianchi, fichó por fin por el Comunidad Valenciana. Aquel 1 de septiembre, Casero cruzó en el puesto 64, a 5:54 de Roberto Heras. No terminó la carrera. Y aquel mismo otoño anunció su retirada del ciclismo. Su último triunfo había sido, casualmente, aquella Vuelta de 2001.

 

(LA RUTA DE LA VUELTA: Carboneras de Guadazaón-Valdelinares, 9ª etapa)

 

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sábado, 30 agosto 2014

Por Juan Gutiérrez

Cipollini indemnizó a Cerezo con un millón tras su puñetazo

Los llanos de La Mancha son sinónimo de tensión y nervios al compás del viento. Paco Cerezo (Tomelloso, 6-1-1971) puede dar fe. En la cuarta etapa de la Vuelta 2000, entre Valdepeñas y Albacete, se sintieron los primeros momentos de estrés al paso por Ossa de Montiel. Cerezo conocía la zona de entrenarse con Óscar Sevilla y rodaba en cabeza. Entonces se le acercó Mario Cipollini y le dio tres veces con el manillar en el culo. Paco se quejó y el italiano le soltó una colleja en el casco. El español exclamó algo así como “¡qué hijo de p..., pero si me ha pegado!”. Una frase que el velocista interpretó como un insulto. Luego llegaron los abanicos y un sprint donde Freire volvió a ganar a Cipollini, que arrastraba una pésima temporada.

 

Esa noche, Cipollini vio a Domenico Cavallo, director del Vitalicio, y le soltó: “Dile a Cerezo que le voy a matar”. Por la mañana, en la salida de Albacete, en un 30 de agosto como hoy, el italiano agarró del maillot al español y le zarandeó. Le lanzó un primer puñetazo, que Paco esquivó, pero con el segundo hizo diana y le dejó un ojo hinchado. Los padres de Sevilla, que estaban de visita, le prestaron un pañuelo. También presenciaron la escena su mujer y su hijo.

 

La salida fue un hormiguero. El Vitalicio denunció la agresión al jurado de la Vuelta, que expulsó a Cipollini. Luego, la Policía Nacional le detuvo y le tomó declaración. A la par, en un montaje radiofónico, Mario pidió perdón a Paco. “Tuviste tiempo de pensarlo desde ayer”, le contestó Cerezo, que rechazó la disculpa ante los gritos del público: “¡No le des la mano!”.

 

Lo que ocurrió después ha transcendido menos. Las asociaciones ciclistas de Italia y España llegaron a un acuerdo para que Cerezo retirara la denuncia a cambio de una indemnización de un millón de pesetas (6.000 euros). Pese a todo, la Fiscalía actuó de oficio y hubo juicio, al que Cipollini no acudió. Luego volvieron a saludarse en alguna carrera. Ya sin rencores.

 
 (LA RUTA DE LA VUELTA: Baeza-Albacete, octava etapa)
 

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viernes, 29 agosto 2014

Por Juan Gutiérrez

Juan Fernández, el ciclista de los tres bronces

Juan Fernández (Alhama de Granada, 5-1-1957) es uno de los tres ciclistas andaluces que han ganado etapas en Andalucía. Antes lo habían logrado el sevillano Antonio Montes en Granada (1945) y el egabrense Antonio Gómez del Moral en Córdoba (1962). Fernández lo hizo en 1981 en Jaén, cuya provincia acogerá hoy una meta de la Vuelta a España por 14ª vez.


Fernández y Enrique Martínez Heredia, jiennense de Huesa, charlaron en la salida de Écija aquel 28 de abril. “Hoy ganas tú en Jaén y yo mañana en Granada”, le bromeó nuestro protagonista de hoy, que le preguntó: “¿Cómo es la meta?”. Cuando Heredia le respondió que “larga y en cuesta”, igual que cinco años antes, cuando venció Theo Smit, el entonces ciclista del Kelme se relamió. A Fernández se le daban bien esas llegadas. Y así, en un sprint de potencia, cazó el primero de sus cuatro triunfos en la Vuelta.


Un año antes, Juan Fernández había conseguido el bronce en el Mundial de Sallanches, tras Hinault y Baronchelli. En una época en la que la Selección no lucía en este Campeonato, el granadino sumó otros dos bronces en Villach 1987 (tras Roche y Argentin) y en Ronse 1988 (tras Fondriest y Gayant). En este último Mundial, Bauer estampó a Criquelion contra las vallas y fue descalificado. Fernández esprintó en el grupo por lo que pensaban que era la quinta plaza. Esa tercera medalla fue su despedida del pelotón, donde continuó con una brillante carrera como director.

(LA RUTA DE LA VUELTA: Alhendín-Alcaudete, 7ª etapa)

 

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jueves, 28 agosto 2014

Por Juan Gutiérrez

Francis Cabello, el héroe de Brighton y de La Zubia

La Zubia nunca ha acogido una etapa de la Vuelta a España, pero esta localidad de Granada ha sido un vivero de corredores profesionales, gracias a la cantera que en su día generó el Grupo Deportivo Genil con el apoyo de Ávila Rojas. El más ilustre fue Francisco Cabello Luque (20-5-1969), ganador de la cuarta etapa del Tour de Francia 1994: Dover-Brigh­ton (204 km).

 

Francis Cabello había tenido una temporada agitada. La empezó con un positivo por nandrolona y, aunque probó que la usó en un tratamiento para una lesión, fue sancionado tres meses y desposeído de la Challenge de Mallorca, su carrera talismán. Luego se partió un escafoides en la Vuelta a Aragón y corrió escayolado la Vuelta a España. Aquel 6 de julio, Cabello atacó a Magnien a 5 km y se quitó el sinsabor con un gran triunfo tras 101 km de galopada ante más de un millón de británicos.

 

Francis tuvo una obsesión: la Vuelta a Andalucía. Y, tras rozarla varias veces, no pudo resarcirse hasta 2005, ya con 35 años. En aquella edición se subió precisamente Cumbres Verdes, la meta de hoy, en la segunda etapa. Ganó Baguet y su compañero Carlos García Quesada, también zubiense, mantuvo en casa el liderato que había cogido el primer día. En la tercera jornada, Cabello entró de secante en una fuga que le llevó a lo más alto.

 

Los hermanos García Quesada, Carlos y Fito, fueron otros dos ciclistas profesionales de La Zubia. Igual que Manuel Fernández Ginés, campeón de España en 1996 en Sabiñánigo

 

(LA RUTA DEL TOUR: Benalmádena-La Zubia, 6ª etapa)

 

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miércoles, 27 agosto 2014

Por Juan Gutiérrez

De Cauwer: el hombre que rescató a LeMond

La Vuelta nunca ha llegado a Ronda, pero sí ha tenido 25 metas en la provincia de Málaga. En una de ellas, Estepona, el belga José de Cauwer conquistó la primera etapa de 1976 y heredó el maillot amarillo de su compañero Thurau, que había ganado el prólogo en la misma localidad. De Cauwer, gregario de Kuiper, aguantó líder otras dos jornadas, en las que Priego de Córdoba, el arranque de hoy, acogió meta y salida. Fue su mayor gloria de ciclista. Como técnico iba a gozar de más.


Su palmarés como director tiene un punto álgido cuando Greg LeMond ganó a Fignon el Tour 1989 en la última crono de París. El estadounidense había sufrido un accidente de caza en abril de 1987 al recibir un disparo de su cuñado. Al año siguiente fichó por el PDM, pero no rindió y le dieron de baja. LeMond estaba casi desahuciado cuando a finales de 1988, De Cauwer le contrató para el ADR. “Aún se me humedecen los ojos cuando le veo. Hemos pasado muchas cosas juntos y hemos crecido en la miseria”, dijo el belga hace un mes, cuando se reencontró con el americano para celebrar el 25 aniversario de aquel Tour.


De Cauwer también fue ocho años seleccionador de Bélgica y logró el oro en Madrid 2005 con Boonen, pero dejó el puesto al final de la campaña. En esas fechas fue acusado de tráfico de anfetaminas por poner en contacto al amateur Vansweewelt con un masajista. El fiscal pidió una pena de tres meses, pero fue absuelto porque los hechos, de 1995, ya habían prescrito.

(LA RUTA DE LA VUELTA: Priego de Córdoba-Ronda, 5ª etapa)

 

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martes, 26 agosto 2014

Por Juan Gutiérrez

El ‘carbonero’ Gómez del Moral fue aclamado en casa

“Estoy harto de las victorias de Altig, me ponen nervioso”, explotó Jacques Anquetil, la estrella de la época, al término de la novena etapa de la Vuelta a España 1962. Por eso permitió que una fuga de seis corredores se disputara el triunfo en Córdoba, la ciudad que acoge la meta de hoy. Uno de ellos era un hombre de la tierra: Antonio Gómez del Moral (Cabra, 15-11-1939). Entonces se llegaba al estadio de El Árcangel. No era el más rápido, pero el aliento del público condujo a lo más alto al entonces ciclista del Faema.


El equipo Helyett-Saint Raphael arrolló en aquella edición, en la que ganó 12 de las 17 etapas y sólo tuvo la oposición de Pérez Francés, segundo. El gran rival de Anquetil militaba en sus propias filas, porque Rudi Altig se rebeló por su exclusión inicial del Tour. El alemán se llevó tres etapas, la última de ellas fue la crono de San Sebastián, donde se suponía que Maître Jacques sentenciaría la carrera. Anquetil se retiró el último día: estaba enfermo, pero también quiso evitarse la imagen de su compañero como ganador.


En aquel 1962, Gómez del Moral conquistó también el Tour del Porvenir, un Tour para jóvenes que celebraba su segunda edición. Fue un enorme suceso en Cabra, donde Antonio trabajó de carbonero antes de ser corredor con su padre, Domingo, y su hermano mayor, José, que también fue ciclista, gregario de Bahamontes en el Tour 1959. El pueblo le recibió con altos honores. Un forastero, extrañado por ver a tanta gente, preguntó qué sucedía. “Que viene el carbonero”, le dijeron los paisanos. “¿Tan escaso está aquí el carbón?, cuestionó el señor.


Antonio obtuvo cuatro victorias en la Vuelta. La última, ya con el Kas, tuvo que compartirla con Luis Ocaña tras empatar en el prólogo de Badajoz de 1969. Poco le duró la alegría: al día siguiente tuvo que volver a Cabra por la muerte de su madre, Carmen. Su padre murió también esa misma noche por la impresión. Les enterraron juntos.

(LA RUTA DEL TOUR: Mairena del Alcor-Córdoba, 4ª etapa)

 

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lunes, 25 agosto 2014

Por Juan Gutiérrez

Aitor González ganó en Ubrique con el pinganillo caído

Aitor González cruzó la meta sin celebrar. "Dudé si habría ganado David Etxebarria", explicó rodeado de periodistas tras vencer en Ubrique, donde hoy también pasará la Vuelta. Su compañero Óscar Sevilla era el líder, pero el alicantino atacó: "Fue una inspiración". Un redactor descubrió entonces que no llevaba puesto el auricular que le conectaba con su director, Vicente Belda. "Se me ha caído", dijo entre risas.


El Kelme prefería a Sevilla, porque Aitor cumplía contrato y se iba a marchar. Por eso corrió la Vuelta 2002 con el pinganillo colgando. En el Angliru volvió a ir por libre y atacó. Heras se puso líder y Belda montó en cólera: "Se ha saltado el guión. ¿A quién quería eliminar?". Sevilla y Aitor hicieron las paces antes de La Covatilla, donde el director del Acqua e Sapone vio absorto como sus ciclistas Perdiguero, Lobato y Santos González trabajaban para Heras. La jugada era más sibilina, porque a la par intentaban eliminar a Sevilla en favor de su amigo Aitor. De ahí salieron bautizados como La Banda de La Covatilla.


Aitor arrebató el maillot a Heras en la crono final en el Bernabéu. El primer abrazo lo recibió de Perdiguero. Sevilla perdió el tercer puesto ante Beloki. En su contrato tenía una cláusula que le garantizaba más dinero si subía al podio, pero unas inoportunas averías le ahorraron el plus al patrón.

 

(LA RUTA DE LA VUELTA: Cádiz-Arcos de la Frontera, 3ª etapa)

 

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domingo, 24 agosto 2014

Por Juan Gutiérrez

Pijnen llegó con la bici al hombro y Ocaña ganó en Cádiz

La primera vez que la Vuelta a España partió de la provincia de Cádiz fue con un prólogo en la Tacita de Plata en 1970. Luego hubo otras cuatro salidas en Jerez, la última ayer. Aquel 23 de abril, Luis Ocaña (9-6-1945, Priego, Cuenca) ganó el prólogo de 6 kilómetros. Un triunfo acompañado de fortuna, pero también premonitorio: el líder del Bic volvería a imponerse el último día en la contrarreloj Llodio-Bilbao para arrebatar el maillot a Agustín Tamames y adjudicarse la general final.


La Vuelta cumplía su 25º aniversario y Luis Bergareche, su director, intentó tener en el pelotón a Eddy Merckx. No lo logró. Para colmo, la participación le hizo aguas con la baja de varios equipos a última hora, entre ellos el Salvarani de Gimondi y Motta y el Peugeot de Pingeon, que renunció a defender su corona. La razón de la espantada: por primera vez habría controles antidopaje en España.


En este contexto, la Vuelta arrancó con cien corredores. Los pronósticos apuntaban a Ocaña y Van Springel. No iban descaminados. El conquense ya había sorprendido en 1969 con su segundo puesto y con su feroz ataque camino de Moyá, que acabó en desfallecimiento y con el triunfo en bandeja para Pingeon. “Esta vez no haré tonterías”, dijo Ocaña en Cádiz.


Aquel prólogo terminaba en el estadio Ramón de Carranza, donde el holandés René Pijnen entró con crono de vencedor, pero a 20 metros de la meta sufrió una caída y tuvo que cruzar la línea de llegada con la bicicleta al hombro. Aun así, su tiempo fue fantástico: Ocaña ganó por solo cuatro décimas. Van Springel fue tercero. Pijnen obtuvo su desquite al día siguiente al ponerse líder en Jerez.


En el podio final, Ocaña y Van Springel ocuparon los mismos puestos que en Cádiz. En medio se coló Tamames, que llegó líder al último día, pero sólo con ocho segundos. Ocaña ganó la crono y la Vuelta. En el presente 2014, el 19 de mayo, se han cumplido 20 años de su suicidio.

(LA RUTA DE LA VUELTA: Algeciras-San Fernando, 2ª etapa)

 

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