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Pedaladas

El blog de Juan Gutiérrez

Vamos a hablar de ciclismo, pedalada a pedalada. De sus gestas y de sus miserias. Desde mi experiencia como periodista en treinta grandes vueltas y en otras múltiples batallas...

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miércoles, 09 noviembre 2016

Por Juan Gutiérrez

El ciclismo es tendencia en Silicon Valley

Ya está mundialmente aceptada como verdad absoluta que las tendencias tecnológicas proceden de Silicon Valley, aunque para ello haya que convertir en tendencia la falta de sexo. Muchos habitantes del Valle del Silicio no tienen tiempo para perder su virginidad, como se relataba en un reciente reportaje, pero sí lo buscan y lo encuentran para practicar deporte. Y últimamente, y cada vez más, para montar en bicicleta. Así nos lo contaba hace unos días Jean Claude Biver, el director ejecutivo de la empresa relojera suiza Tag Heuer, cuando presentó en Qatar su alianza de patrocinio con el equipo BMC para la temporada 2017.

 

Biver aterrizó en Doha en su avión privado en la víspera de los Campeonatos del Mundo de carretera. El ejecutivo asistía al acto de presentación del acuerdo: Tag Heuer, un mecenas habitual del deporte, volvía al ciclismo más de 20 después. Su nuevo socio es BMC, una marca de bicicletas en la que encuentra varios puntos en común: “Es tecnología, exclusividad, calidad… Y también es suiza. Un matrimonio perfecto”. Al frente de BMC hay un viejo amigo, otro empresario de éxito: Andy Rihs, que ya estuvo en el pelotón con sus audífonos de Phonak.

 

  Tag Heuer - Saint Regis Doha - Press Conference BMC - 31 (1)

 

Rihs y Biver reunieron a un puñado de periodistas para explicarles el trato. Las palabras más repetidas fueron “tecnología” y “futuro”. Biver puso el ejemplo de Silicon Valley, el vivero de las tendencias mundiales, donde “el ciclismo está sustituyendo al golf como preferencia deportiva. Hay miles de personas que lo practican, grupos que ruedan con sus bicicletas a las cinco de la mañana, al mediodía o por la noche”. El director ejecutivo de Tag Heuer también habló del gran futuro en China… Y sentenció: “Si no inviertes ahora en ciclismo, no eres un emprendedor”.

 

Más que en las competiciones de ciclismo, el futuro está en el mercado de bicicletas. Ese es el mensaje. Los equipos profesionales ya llevan unos años que lo han entendido: todos cuidan con mimo a su patrocinador, todos exponen sus máquinas bien aseadas en las salidas de las carreras. Allí, los ojos de los aficionados chequean cuál puede ser su próxima compra. Todos conocemos a alguien dispuesto a hacer una cara inversión en una bicicleta. La directora de marketing de Cofidis, Carolina de la Calzada, facilitó un dato en el reciente Foro Eventos Deportivos ED16, que organizó AS: “Desde que somos patrocinadores del ciclismo nos hemos convertido en la primera financiera para la adquisición de bicis”.

 

Las encuestas de hábitos deportivos en España dan siempre el mismo resultado, como le gustaba repetir al expresidente del CSD Jaime Lissavetzky: “Hay más bicicletas que balones en los hogares españoles”. Aunque el estudio se olvidara de los bañadores como ‘prenda deportiva’, esa realidad marca un camino… Una tendencia que no llega de Silicon Valley, sino que es tan seductora que ha encandilado incluso a los influencers de California. Si el futuro está en las bicicletas, el ciclismo profesional tiene que saber exprimirlo.

 

Tag Heuer - Saint Regis Doha - Press Conference BMC - 88
 

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lunes, 24 octubre 2016

Por Juan Gutiérrez

Muchos aplausos para la sancionada Sharapova

Nunca me ha gustado sacar el ventilador y esparcir la basura hacia otros deportes para tapar o justificar los pecados del ciclismo. Recordar, por ejemplo, los homenajes que recibieron en su día Gurpegui o Giovanella en San Mamés o Balaídos no iba a arreglar en esa época el gran lastre que arrastraba el pelotón desde tiempo atrás con el dopaje.

 

Pero una cosa es no sacar el ventilador y otra diferente es vivir en la ceguera voluntaria. Hemos elogiado muchas veces a los atletas por cómo han señalado y hasta han evitado en podios y en competiciones a rivales vinculados con el dopaje.

 

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En la otra cara de la moneda nos encontramos con el tenis y, en particular, con el caso de María Sharapova. Es cierto que le ha llovido alguna crítica en el circuito tras su positivo con meldonium, pero en general ha habido más solidaridad y comprensión hacia ella que veto o censura. La marca Nike no tiene ningún problema en seguir asociada a la deportista, igual que Head se felicitó en un comunicado por la reducción (que no absolución) del tiempo de suspensión de la rusa.

 

Sharapova no ha parado de participar en exhibiciones durante su castigo. La última noticia es que el próximo 2 de diciembre jugará en la Caja Mágica contra Garbiñe Muguruza, en una reedición de 'La Batalla de las Superficies', organizada por la misma empresa del Open de Madrid. Por lo visto, ni la tenista hispano-venezolana ni nadie de su entorno han valorado que pueda perjudicar a su imagen. Nos fijaremos también en las gradas: seguro que habrá muchos aplausos.

 

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lunes, 17 octubre 2016

Por Juan Gutiérrez

No hay disculpa para España

Desierto

 

Estuve en Qatar por primera vez en 2007. Cubrí la vuelta que organiza ASO y que, por aquellos tiempos, siempre ganaba Tom Boonen. De las 15 ediciones disputadas, siete se las ha adjudicado el belga. También aquel año. Entonces seguí una etapa en el coche del Saunier Duval, con Pietro Algeri al volante. No esperaba ver gran cosa, pero me sorprendió la dureza de la jornada a causa del viento. El pelotón llegó a la meta roto en mil pedazos.

 

Estuve en Qatar por segunda vez hace poco más de una semana. Acudí invitado a un acto de BMC y Tag Heuer. Me encontré allí con un colega belga, que justo venía de inspeccionar el recorrido del Mundial profesional de fondo en carretera. “Muy duro. Se va a romper la carrera en el desierto por el viento. Muy bueno para Boonen. También para Van Avermaet”, me dijo.

 

Grupo

 

Los belgas sabían cómo, cuándo y dónde se iba a quebrar el pelotón. Sus rivales, también. Y entre esos rivales, los españoles. “No hay disculpa que valga”, dice Javier Mínguez. Pues eso. No había factor sorpresa. Las excusas suelen ser síntomas de debilidad. Que si el recorrido no nos va, que si no estamos acostumbrados a este ciclismo. En ese caso, te quedas en casa. Si vienes al Mundial, hay que competir. Y no meter a nadie arriba fue un fracaso. Casi tanto como meter solo a uno en el segundo grupo. Había otra fórmula de hacerlo: en la escapada inicial. Pero tampoco ahí hubo españoles. Sí se colaron el eritreo Berhane, el sudafricano Dougall o el marroquí Ait el Abdia, que acabaron todos ellos por delante de los pupilos de Mínguez. O más bien deberíamos decir del pupilo, porque únicamente Imanol Erviti terminó la carrera. Y con la cabeza alta. Podemos hacernos los dignos y pensar que la primera fuga de un Mundial no es sitio para los españoles. ¿Y cuál es el sitio? ¿La 33ª posición? ¿Perder las opciones a 170 kilómetros de la meta? ¿Acabar con un solo ciclista?

 

Claro que todos sabíamos que España tenía escasas posibilidades de subir al podio de este Mundial. No se le pedía eso. Solo lucha y dignidad.

 

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miércoles, 12 octubre 2016

Por Juan Gutiérrez

Castroviejo persevera y triunfa

Jonathan Castroviejo ha obtenido el premio a la perseverancia. Por fin su anhelada medalla. El año pasado se quedó a tres segundos del bronce (Jerome Coppel) en la contrarreloj del Mundial de Richmond y hace dos meses fueron cuatro segundos los que le separaron de ese mismo metal (Chris Froome) en los Juegos Olímpicos de Río.

 

El vizcaíno de 29 años no se ha rendido. Después de la Vuelta a España exprimió su forma, pese al cansancio, y se proclamó campeón de Europa en Plumelec. Era el aviso de que un podio grande estaba por llegar. Y por fin está aquí. Castroviejo conquistó este miércoles la medalla de bronce con seis segundos sobre Macej Bodnar: la fortuna se ha girado. Lo hizo además en unas condiciones adversas: no tanto por el calor, que afecta a todos, como por un recorrido plano que el propio Castroviejo definió como "anti-yo".

 

  Castro

 

En su sexta participación mundialista, Castro ha recogido los frutos de las semillas que venía sembrando desde hace tiempo. Como la hormiguita. El vasco es un gran ciclista, un buen compañero y un excelente gregario. Nunca ha escatimado un ápice de esfuerzo cuando ha trabajado para otros. Y, paralelamente, ha sabido encontrar su sitio para el lucimiento personal.

 

Esta temporada había empezado torcida para él. Al término de la última etapa de la Vuelta al Algarve, en Malhao, Castroviejo sufrió una caída cuando se dirigía al autobús de su equipo: fractura de una vértebra y del cúbito. La mala suerte zarandeaba al Movistar, todavía con escalofríos por el tremendo accidente de Adriano Malori en el Tour de San Luis. Castroviejo no se recuperó a tiempo para ser incluido en la alineación del Tour de Francia, pero sí para brillar en la última parte de la campaña. Visto con perspectiva, la desgracia quizá haya acabado favoreciéndole. Ha terminado fresco y esplendoroso. Y aupado al mismo podio que dos campeones del mundo: Tony Martin y Vasil Kyrienka. Ahora le faltan dos peldaños para el arcoíris. Persevera y triunfarás.

 

  Podio

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lunes, 19 septiembre 2016

Por Juan Gutiérrez

Los Europeos de ciclismo siempre fueron los Mundiales

Varias personas me han preguntado en los últimos días mi opinión sobre la reciente celebración de unos Campeonatos de Europa para ciclistas profesionales de ruta. El título continental no existía hasta el presente 2016 en esta categoría, que internacionalmente se limitaba a los añejos Mundiales y, desde 1996, a los Juegos Olímpicos y a sus primos hermanos (como los Juegos Europeos). A mí su creación me parece perfecta: si existe en otros deportes, incluso en deportes de bicicleta, ¿por qué no en el ciclismo de carretera?


La respuesta a esta última pregunta está en la historia y en la tradición del ciclismo. Cuando nacieron los Mundiales, en 1927, este deporte era prioritariamente europeo. Y lo siguió siendo durante mucho tiempo. Hasta 1982, cuando el estadounidense Greg LeMond se colgó la plata, todos los podios habían sido plenamente continentales. En total: 48 ediciones consecutivas de dominio.


Ahora vamos por la 82ª edición y la presencia no europea ha crecido entre los medallistas, evidentemente, pero con cuentagotas y, sobre todo, disparada en el presente siglo. En total ha habido once podios en la historia, cinco de ellos desde 2009. Estas son las once medallas: los estadounidenses LeMond (oro en 1983 y 1989 y plata en 1982 y en 1985) y Armstrong (oro en 1993); el canadiense Steve Bauer (bronce en 1984); y los australianos Cadel Evans (oro en 2009), Allan Davis (bronce en 2010), Matthew Goss (plata en 2011), Simon Gerrans (plata en 2014) y Michael Matthews (plata en 2015).

 

Evans



En cuanto a las sedes, la apertura más allá de Europa fue anterior, con las celebraciones en Montreal (Canadá) en 1974 y en San Cristóbal (Venezuela) en 1977, aunque tampoco se ha generalizado y se completa con únicamente seis salidas más: Colorado (USA) en 1986; Utsunomiya (Japón) en 1990; Duitama (Colombia) en 1995; Hamilton (Canadá) en 2003; Melbourne (Australia) en 2010, y Richmond (USA) en 2015. Sólo falta África.


La globalización del ciclismo, que siempre ha sido uno de los grandes objetivos de la UCI, casi hasta la obsesión, camina con lentitud, pero en los últimos años con paso firme. En el World Tour hay equipos profesionales de Estados Unidos, Sudáfrica y Australia. Asia asoma con dos grandes escuadras en Bahrain y China para el próximo año. En el palmarés de las grandes se han inscrito estadounidenses, colombianos, canadienses y australianos. Y también un africano, aunque de nacionalidad británica: Froome. Ya no hay marcha atrás, más bien lo contrario. Los deportes son también reflejo del mundo que habitamos.


Por eso no es extraño que Europa asiente su tradicional lugar con la defensa de sus grandes carreras (que son casi todas) y con la inauguración de estos Campeonatos en Plumelec. Otra cosa será comprobar qué arraigo van a tener en el pelotón profesional. De momento, que haya ganado Peter Sagan prestigia el estreno… Sagan lo prestigia todo.

Sagan

 

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domingo, 11 septiembre 2016

Por Juan Gutiérrez

“Kelly tuvo bonificaciones hasta en los hoteles”

“Al menos puedo decir que me ganó un pedazo de corredor”, recuerda Anselmo Fuerte (27-01-1962, Madrid), 28 años después de perder la Vuelta a España ante Sean Kelly.


Aquella era la primera vez que Las Rozas aparecía en el trazado, como salida de una crono de 30 kilómetros con destino a Collado Villalba, en la penúltima etapa. Fuerte llegaba con el maillot amarillo, con 21” sobre Kelly y 52” sobre Reimund Dietzen. Dos días antes le había atacado dos veces en Navalmoral. Un día antes le había arrancado hasta en cuatro ocasiones en Navacerrada. Pero el irlandés respondía con solvencia.


En 1987 se le había escapado la Vuelta por un forúnculo que le obligó a retirarse cuando era líder. Esta vez no estaba por la labor. La organización, además, le había echado una mano con un recorrido “con montaña suave y con bonificaciones hasta en la puerta de los hoteles”, apunta Fuerte. “A mí me costaba un mundo meterle tiempo en la montaña, y él lo recuperaba rápido”. Sean Kelly salió de amarillo de aquella contrarreloj, con 1:36 sobre el madrileño.

 

Para colmo, Dietzen se quedó a dos segundos de Fuerte. No hubo paseo aquel 15 de mayo, San Isidro, en Madrid. Al contrario, el español y el alemán se jugaron la segunda plaza con las bonificaciones, que sonrieron a su rival. Dietzen sumó 11 segundos y Fuerte logró 7.

 

(LA RUTA DE LA VUELTA: La Rozas-Madrid, 21ª y última etapa)

 

Kelly

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sábado, 10 septiembre 2016

Por Juan Gutiérrez

Cadel Evans se quedó sin asistencia y sin Vuelta

La Vuelta a España ha llegado tres veces a Aitana: Moller (2001), Piepoli (2004) y Cunego (2009). Aquel último año, Cadel Evans se puso líder en la cima alicantina, con dos segundos sobre Valverde, que cogió el maillot amarillo al día siguiente y ya lo retuvo hasta Madrid.


Evans había sido dos años seguidos segundo en el Tour, pero en aquel 2009 tuvo una pésima actuación (30º). Se presentó en la Vuelta “sin especial motivación”, con el pensamiento más puesto “en el Mundial”, pero el día de Aitana se animó y decidió luchar por la general.

 

Las opciones del australiano se esfumaron cinco días después con un pinchazo a 14 kilómetros de la meta de Sierra Nevada. Los mecánicos del coche neutro tardaron mucho en desmontarle la rueda trasera. Exactamente: 1:13 minutos. Cuando al final solventaron la avería, llegó el vehículo del Silence-Lotto y le dio una bicicleta nueva. Arriba cedió 1:08 con Valverde.

 

Evans acabó furioso, tiró su bidón de agua y dijo a un miembro de la organización: “Hoy no voy al podio”. Y no fue. Luego escribió en su web: “Un pinchazo en un momento crucial de la Vuelta es incontrolable. La torpeza del coche neutro y los vehículos de prensa bloqueando la carrera. No me lo merezco”. A partir de ahí luchó por el podio, que cerró tercero: a 1:33. Unos días después se desquitó con el maillot arcoíris en Mendrisio.

 

(LA RUTA DE LA VUELTA: Benidorm-Aitana, 20ª etapa)

 

CadelEvans

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viernes, 09 septiembre 2016

Por Juan Gutiérrez

El 'Caníbal' Merckx devoró la Vuelta desde Calpe

Eddy Merckx (17-6-1945, Meensel-Kiezegem, Bélgica) sólo corrió una vez la Vuelta a España. Y la ganó, claro. Era el año 1973 y a la general añadió también la regularidad, las metas volantes, la combinada y seis victorias de etapa. En la montaña se tuvo que conformar con ser segundo. El primer éxito de aquella cosecha lo logró en el prólogo de 6 kilómetros de Calpe, la misma localidad que alberga hoy la meta. Luego añadió Calafell, Ampuriabrava, Torrelavega, Miranda de Ebro y San Sebastián.


Tras varios años de intento, el organizador por fin pudo tener a Merckx en la salida. Y sobre el tapete puso todos los ingredientes para que ganara: numerosas bonificaciones no sólo en la llegada, también en puertos y sprints intermedios, y 34 kilómetros contra el reloj divididos en tres días. “Hay bonificaciones hasta en las entradas de los hoteles”, se quejó Luis Ocaña. Incluso los periódicos llegaron a publicar clasificaciones paralelas que restaban ese tiempo extra.


El ‘Caníbal’ Merckx, que ya tenía tres triunfos en el Giro de Italia y cuatro en el Tour de Francia en su zurrón, ganó aquella Vuelta con 3:46 minutos sobre Ocaña y 4:16 sobre Bernard Thevenet. No volvió a la Vuelta. “Bueno, yo he cumplido mi papel. Me trajeron para ser segundo y eso he hecho”, dijo luego, irónico, Ocaña.

 

(LA RUTA DE LA VUELTA: Jávea-Calpe, 19ª etapa, contrarreloj)

 

Vu

 

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jueves, 08 septiembre 2016

Por Juan Gutiérrez

Van Poppel, marido y padre de ciclistas

Tres veces ha llegado la Vuelta a España a Gandía. La última, en 1992, venció Jean Paul van Poppel (30-9-1962, Tilburgo), uno de los mejores sprinters de la época. El neerlandés, profesional entre 1985 y 1995, ganó etapas en las tres grandes: nueve en el Tour de Francia, cuatro en el Giro de Italia y siete en la Vuelta.


Van Poppel se casó con una ciclista, Leontine van der Lienden (4-4-1959, Utrecht), quien, al igual que él, fue olímpica en los Juegos de Los Ángeles 1984. De esta relación nacieron Boy y Danny van Poppel, ambos corredores profesionales en la actualidad. Boy (18-1-1988) milita en las filas del Trek, mientras que Danny (26-7-1993) corre en el Sky. El año pasado, Danny ganó la 12ª etapa de la Vuelta a España en Lleida, 21 temporadas después de que lo hiciera su padre por última vez.


Tras su retirada, Jean Paul van Poppel comenzó a ejercer de director de equipos femeninos. Y, ya divorciado de Van der Lienden, se casó con una de sus corredoras: Mirjam Melchers (26-9-1975, Arnhem), que fue una de las mejores ciclistas de su generación, plata mundial en 2003 y tres veces olímpica (Sydney 2000, Atenas 2004 y Pekín 2008).


Van Poppel es ahora director del Roompot masculino, tras haberlo sido también del Vacansoleil y del Cervelo.

 

(LA RUTA DE LA VUELTA: Requena-Gandía, 18ª etapa)

 

VAN POPPEL2

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miércoles, 07 septiembre 2016

Por Juan Gutiérrez

La gran cabalgada del ‘Mosqueta’ Castelló

Existe bastante consenso en señalar a Eduardo Castelló (4-3-1940, Vall de Uxó) como el mejor ciclista castellonense de la historia. El Mosqueta, como se le conoce por su apodo familiar, no fue corredor de muchas victorias, pero una de ellas pasó al recuerdo: la etapa reina de la Vuelta a España de 1968, Santander-Vitoria (224 km), con los puertos de Alisas, San Cosme, Las Muñecas y Orduña.


Castelló se marchó en el kilómetro 56 con De Pra, Manzaneque, Elorza, Santamarina, López Carril y Lasa. Y lanzó su ataque definitivo en Orduña para plantarse en solitario en Vitoria, con 2:17 sobre Lasa, 2:29 sobre López Carril y 2:37 sobre Gimondi. ¡Sí, Gimondi! El italiano dio el golpe decisivo esa jornada para conquistar la Vuelta y completar la triple corona: ya había ganado el Tour en 1965 y el Giro en 1967. Al día siguiente, por cierto, la etapa tuvo que ser anulada porque ETA puso una bomba en el descenso de Urbasa. Castelló no llegó a terminar aquella Vuelta: se accidentó el penúltimo día.

 

Castelló, que también fue campeón de España en 1971, disputó siete veces la Vuelta y tres el Tour. En la edición de 1967 vivió en directo la muerte de Tom Simpson en el Mont Ventoux. De hecho, las últimas palabras del británico fueron dirigidas a él: “Castelo, agua, que voy mal”, le dijo antes de derrumbarse para siempre.

 

(LA RUTA DE LA VUELTA: Castellón-Mas de la Costa, 17ª etapa)

 

  Castello

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