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Pedaladas

El blog de Juan Gutiérrez

Vamos a hablar de ciclismo, pedalada a pedalada. De sus gestas y de sus miserias. Desde mi experiencia como periodista en treinta grandes vueltas y en otras múltiples batallas...

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lunes, 23 mayo 2016

Por Juan Gutiérrez

La Operación Puerto: diez años de luces y sombras

La Operación Puerto cumple 10 años este lunes 23 de mayo de 2016. En este periodo ha dejado un regusto agrio, un sabor a operación inacabada. Pero si somos capaces de inmunizarnos de esa lluvia de mensajes contrarios y nos transportamos al ciclismo español de hace un decenio, podremos comprobar que la desarticulación de esta trama también ha dejado buenas cosas para el deporte.

 

Se ha escrito mucho sobre la Operación Puerto, demasiado, así que no voy a elaborar aquí un amplio informe. Simplemente voy a desgranar, casi a bote pronto, cuáles han sido esas cosas ‘buenas’ y ‘malas’. Las luces y las sombras. Al menos desde la perspectiva de quien esto escribe. Allá voy:

 

SOMBRAS

-La identificación únicamente de ciclistas entre los implicados ha aumentado las dudas sobre el deporte español, sobre todo cuando hasta el mismo instructor, Enrique Gómez Bastida, reconoce que la investigación empezó por un caso de atletismo y que hay otros deportes inmersos. El sumario muestra, por ejemplo, el seguimiento de unos boxeadores. También existen indicios de que habría bolsas de Marta Domínguez.

 

LUCES

-Hasta la Operación Puerto no existía una Ley Antidopaje ni una Agencia Española Antidopaje. Dos años antes, cuando Jesús Manzano confesó las prácticas del pelotón en AS, se comenzó a trabajar en la construcción de ambas por parte de Jaime Lissavetzky, entonces secretario de Estado para el Deporte. Esta operación fue el empujón definitivo. La Agencia funciona actualmente más o menos bien, tras el impulso de Ana Muñoz Merino y de Gómez Bastida. Es triste no poder decir lo mismo de la aplicación de la Ley.

 

Basti

 

SOMBRAS

-La identificación de sólo una parte de los ciclistas implicados también provocó sospechas, sobre todo en la opinión pública internacional. Alejandro Valverde tuvo que ser identificado y castigado en Italia. Y Luis León Sánchez, por poner otro ejemplo, aparece en el primer tomo del sumario, pero luego su nombre se diluye hasta evaporarse.

 

LUCES

-En aquella primera década del siglo, España era señalada como un paraíso del dopaje. Francia, Italia o Bélgica luchaban contra esta lacra, pero aquí se hacía la vista gorda. La Operación Puerto quitó inicialmente esa etiqueta, al desmontar una red con ciclistas muy importantes: Ullrich, Basso, Hamilton, Botero, Mancebo, Beloki, Sevilla, Etxebarria, Nozal…

 

SOMBRAS

-Aquella primera percepción sobre la Operación Puerto se fue diluyendo cuando se profundizó sobre otros nombres que no habían sido revelados. Valverde es el caso más conocido. Además, el juez instructor Antonio Serrano denegó las pruebas y no se pudieron abrir expedientes en España, mientras que Alemania sí castigaba a Ullrich o Italia a Basso. Tras el juicio oral, hace tres años, volvieron a ser denegadas por la magistrada Julia Patricia Santamaría.

 

JUICIO

 

LUCES

-Aunque en España no se pudo castigar administrativamente a ningún deportista, un acuerdo tácito en el ciclismo impidió que los corredores relacionados con la Operación Puerto pudieran competir en equipos de élite. Eso sirvió de sanción en la sombra.

 

SOMBRAS

-La dilatación del caso sin una solución y, sobre todo, la tozudez de los jueces de no conceder las pruebas para incoar expedientes alargaron en exceso el limbo jurídico en el que vivían esos ciclistas vetados en la élite. Con el tiempo, algunos pudieron retornar a equipos importantes, como Rubén Plaza o Ángel Vicioso, pero otros han tenido que alargar sus carreras siempre en escuadras modestas y secundarias, como Paco Mancebo u Óscar Sevilla.

 

LUCES

-Los medios de comunicación eran generalmente muy reacios a informar sobre dopaje en aquella época. Y si lo hacían, quedaban marcados para los deportes o para los deportistas implicados. Incluso para otros periodistas. Actualmente, todos los medios de comunicación tienen algún experto en dopaje y se informa con naturalidad de cualquier cuestión. No siempre acertadamente, pero al menos el asunto ha dejado de ser tabú.

 

SOMBRAS

-La Operación Puerto tardó casi siete años para celebrar su juicio oral, tras superar dos archivos y dos reaperturas de la causa, y ahora ya suma tres años sin haber resuelto los recursos en la Audiencia Provincial de Madrid. Se anunció un veredicto inminente para principios de 2016, que no se ha cumplido. La lentitud de la justicia acrecienta las dudas sobre la política antidopaje española.

 

UFE

 

LUCES

-Por primera vez en la historia del deporte y de la justicia españoles ha habido condenados por una caso de dopaje. Se trata del médico Eufemiano Fuentes y del preparador y técnico Ignacio Labarta. El instructor policial está convencido de que las condenas hubieran aumentado a cuatro si Alberto León no hubiera perdido la vida y si Merino Batres no hubiera quedado fuera del juicio por una enfermedad.

 

SOMBRAS

-Según la ley española de aquel momento, las faltas de dopaje que hubieran cometido los deportistas implicados en la Operación Puerto ya habrían prescrito (concretamente, a los tres años). También si se aplica el pasado reglamento del Código Mundial Antidopaje, que marca 8 años. Y a partir de este lunes 23 de mayo de 2016, incluso tampoco se podrían abrir expedientes con la nueva versión de la AMA, que establece 10 años. La OP ha prescrito, en cualquier caso. Salvo que un juez dictamine que los expedientes administrativos quedaban paralizados durante el proceso jurídico.

 

LUCES

-La Operación Puerto consiguió apartar del ciclismo a personajes relacionados con las trampas y con el dopaje. Al menos, teóricamente. Y digo teóricamente, porque por ejemplo directores como Manolo Saiz o Vicente Belda nunca se han ido del todo y siempre han aspirado a volver. Ya no están en equipos de élite, pero continúan en contacto con el ciclismo: Saiz está en el equipo Aldro y Belda en la organización del Campeonato de España de Cocentaina.

 

SOMBRAS

-Aunque algunos técnicos de la época han quedado apartados, otros técnicos coetáneos con los mismos hábitos han continuado en el pelotón, después de que ninguna bala les impactara directamente. Como se suele decir: han salido de rositas.

 

LUCES

-El discurso de importantes estamentos del ciclismo ha cambiado desde la Operación Puerto, como por ejemplo en relevantes organizadores como la Vuelta a España. Ya no navegan en la misma ambigüedad que en 2004 con Jesús Manzano. El discurso, al menos, ahora es claro. Tolerancia cero (¡qué frase más desgastada!). No les quedaba otra solución ante la espantada de patrocinadores.

 

OP

 

SOMBRAS

-La política y la ambigüedad antidopaje de las autoridades españolas, tanto gubernamentales como olímpicas, acabaron calando de forma tan profunda en la opinión pública extranjera que castigó con dureza dos candidaturas de Madrid a los Juegos Olímpicos: 2016 y 2020. La Operación Puerto fue una losa para sus aspiraciones.

 

LUCES

-La Operación Puerto abrió la veda a otras operaciones policiales antidopaje. Hay que recordar que en aquel 2006 no había una ley penal antidopaje y, aun así, pudo prosperar. Con la aprobación de la Ley, las herramientas han aumentado para los jueces y para la autoridad policial.

 

SOMBRAS

-No ha vuelto a organizarse una operación de las dimensiones de la OP. Lo más parecido fue la Operación Galgo, pero fue instruida chapuceramente y se sobreseyó. También han salido impunes otros sospechosos habituales, como en el caso del remo y la Operación Estrobo. Últimamente, la actividad policial es menor. Bien, por desinterés de los jueces. Bien, porque no hay voluntad política. O bien, porque las condenas son menores. Pero se mueve poca cosa.

 

LUCES

-La incautación de dos centenares de bolsas de sangre demostraron la veracidad de las denuncias de Jesús Manzano en 2004 sobre un dopaje generalizado en el pelotón de la época. Las posteriores confesiones del sancionado Lance Armstrong confirmaron aún más estas prácticas, si todavía quedaba alguna duda.

 

MANZANO

 

SOMBRAS

-Diez años después, las bolsas todavía no han sido identificadas. La juez Santamaría dictó su destrucción. Y la Audiencia Provincial de Madrid podría ratificar esa sentencia. Las bolsas permanecen aún en el Laboratorio de Barcelona, pero se desconoce su futuro.  Aun si fueran puestas a disposición de las autoridades deportivas, será muy difícil conocer la propiedad de toda esa sangre. En el exterior se sospecha que ahí hay todavía importantes nombres sin desvelar. Y no solo ciclistas. Un agujero difícil de tapar.

 

LUCES

-Cada vez son más los deportistas comprometidos con la lucha antidopaje. Y cada vez son más los que se atreven a alzar la voz contra los tramposos. El ciclismo quizá tenga todavía esa asignatura pendiente, más que otros deportes como el atletismo. El camino es lento. Esperemos que repleto de brotes verdes.

 

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lunes, 16 mayo 2016

Por Juan Gutiérrez

Empieza el Giro de Landa

Cuando se presentó el recorrido del Giro de Italia 2016, allá por octubre, lo bauticé: ‘El Giro de Landa’. El titular provocó el pertinente debate entre aficionados. “Demasiada contrarreloj para Landa”, me argumentaban algunos. Efectivamente, 61 kilómetros cronometrados, divididos en tres etapas, parecían excesivos para un ciclista que el año pasado había cedido 4 minutos con Alberto Contador en 59,4 km. Landa fue mejor en la montaña que el madrileño en esa edición, pero acabó muy penalizado por esta especialidad, al margen de otras discutibles decisiones tácticas del Astana. Aun así, acabó tercero en el podio final: a 3:05.

 

Mi réplica fue que las cronos de este año no perjudican tanto a Landa, sobre todo la única que resta: una cronoescalada de 10,8 km a Alpe di Siusi. Ahí puede incluso sacar provecho. Además, se presupone que ha trabajado más esta disciplina con el Sky. La mayor amenaza era la contrarreloj del domingo en Chianti Clásico, que cubrió con nota alta. La lluvia igualó las prestaciones de los favoritos. Y en 40,5 km, el vasco cedió menos tiempo que en los 9,8 km de la crono inicial de Apeldoorn. Mikel había desembarcado en el Giro con pocos días de competición (15) y flaqueó en un par de etapas, pero logró salvar las situaciones comprometidas y ha superado también 50 km de crono. Lo peor ya ha pasado para Landa, que llega a la parte decisiva a 27” de Kruijswijk, a 25” de Nibali, a 23” de Valverde y a 20” de Dumoulin. A partir de ahora, el terreno juega a favor. Las casas de apuestas, que están acostumbradas a ganar dinero, lo saben. Y ya le señalan como primer favorito. Empieza el Giro de Landa.

 

Landita

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lunes, 09 mayo 2016

Por Juan Gutiérrez

Seis metas en alto y mucho más

Nibali

 

Sin apenas tiempo para haberse cansado, el pelotón del Giro de Italia descansó este lunes. La razón de esta jornada en blanco fue un traslado desde los Países Bajos al sur de Italia, donde este martes se ha retomado la carrera. La salida neerlandesa ha pagado 11 millones de euros, así que debemos suponer que ambas partes han rentabilizado ese periplo de tres etapas.

 

Ya en la bota itálica, el Giro continúa su andadura en una primera semana que acogerá, este jueves, la primera llegada en alto. Roccaraso no es una ascensión muy exigente, aunque en su palmarés figuren ciclistas de la talla de Coppi e Hinault. Pero dará alguna mínima pista y, de paso, romperá la tendencia de los sprints. Al hilo de esta meta en alto inaugural, el compañero Jesús Mariano Martín ha preparado una pieza en AS con las seis llegadas en subida de esta 99ª edición. Las hay de todas las categorías y colores, con la cronoescalada a Alpe di Siusi (22 de mayo) y con Risoul (día 27) como los puntos más exigentes, junto a esa penúltima etapa a Sant’Anna di Vinadio (día 28), en este caso no por su ascensión final, sino por los colosos precedentes: Vars, La Bonette y Lombarda.

Rocca

Si pegamos un repaso al recorrido, da la impresión de que el Giro 2016 no se resolverá necesariamente en esos seis puertos finales, ni mucho menos. En esa penúltima etapa ya vemos que es bastante más importante lo que se sube anteriormente que la guinda del pastel. El trazado aporta mucho más que seis llegadas en alto. Y hay sobre todo otras dos que pueden ser más decisivas: me refiero a la contrarreloj de 40,5 kilómetros de Chianti Clásico (15 de mayo) y al etapón dolomítico a Corvara (día 21). Me paro en los detalles de esta última: se recorrerán seis puertos (dos de 1ª, tres de 2ª y uno de 3ª), con un total de 5.400 metros de desnivel (4.700 en los últimos 150 kilómetros de un total de 210), y habrá una sorpresa final con el Muro del Gatto (360 metros con rampas del 19% a 5 km de la meta).

Corvara
 

Además de esas dos jornadas, también pueden dar juego otras dos: la del 14 de mayo, con 6,4 kilómetros de 'sterrato' en la subida a Alpe di Poti, a 18 km de la meta; y la del 20 de mayo, con cuatro puertos (dos de 1ª y dos de 2ª) y una última ascensión a Valle (6,2 km al 8,5%) a 14 kilómetros de la llegada.

 

Si tenemos en cuenta que uno de los grandes candidatos al triunfo es Vicenzo Nibali, uno de los mejores bajadores del pelotón, este tipo de recorridos puede abrir tanta brecha como una llegada en alto. Dependerá, como siempre, de la actitud de los ciclistas. O si no, que se lo pregunten a Tom Dumoulin, también presente aquí, que cedió la Vuelta a España ante Fabio Aru en la Sierra de Guadarrama. Empiezan las metas en alto, sí… Pero en este Giro hay mucho más. Seguiremos informando y comentando.

 

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martes, 03 mayo 2016

Por Juan Gutiérrez

Once nombres para un Giro

Landa

 

Uno de estos once ciclistas se coronará el 29 de mayo en Turín como ganador del Giro de Italia 2016: Vincenzo Nibali, Mikel Landa, Alejandro Valverde, Tom Dumoulin, Rafal Majka, Rigoberto Urán, Ilnur Zakarin, Domenico Pozzovivo, Esteban Chaves, Steven Kruijswijk o Ryder Hesjedal. Cualquiera que logre la victoria fuera de esta relación protagonizará una tremenda sorpresa. De hecho, incluso el triunfo de alguno de estos últimos sería inesperado. En vísperas de las grandes carreras, a los periodistas nos gusta mucho hacer amplias listas de candidatos. Aquí va la mía, de más a menos favorito, según mi apuesta. Aviso, eso sí, que no voy a ser demasiado original. Son los nombres que la mayoría de nosotros tenemos en mente.

 

VINCENZO NIBALI

Por experiencia, por palmarés (esa triple corona Vuelta-Giro-Tour pesa mucho), por correr en casa e incluso por el potencial de su equipo, el ‘Tiburón del Estrecho’ parte como máximo favorito. Ya conoce todos los peldaños del podio: vencedor en 2013, segundo en 2011 y tercero en 2010. Despista un poco su rendimiento en el reciente Giro del Trentino, donde no se le vio pujar por la general, como sí había hecho en el Tour de Omán. No creo que sea un problema: a las grandes citas suele llegar bien.

 

MIKEL LANDA

Tuvo un titubeante inicio de temporada, que obligó a retrasar su debut una y otra vez. Ya en carrera, el alavés ha despejado las dudas con tres victorias: una etapa en el País Vasco y una etapa y la general en el Giro del Trentino. Llega al Giro con solo 15 días de competición, pero son prácticamente los mismos (17) que en 2015. Entonces se destapó como la revelación de la Corsa Rosa: dos victorias parciales y la tercera plaza del podio, sometido al liderazgo de Fabio Aru. Este año va como líder absoluto, bien arropado por el Sky. Las cronos le penalizan, pero una de ellas es una cronoescalada y, además, asegura haberlas trabajado bien.

 

Valve
ALEJANDRO VALVERDE

Debuta con 36 años en el Giro. Seguramente la edad sea el único obstáculo para apostar plenamente por él, porque el murciano ha demostrado a lo largo de su carrera que puede con las grandes rondas. Su victoria en la Vuelta 2009 o su podio (3º) en el último Tour así lo certifican. Ha sido el gallo más ganador en esta primera parte de la temporada, con seis victorias, aunque solo una de ellas en el World Tour: su cuarta Flecha Valona. En las competiciones recientes ha exhibido un buen golpe de pedal. Además lleva un equipo experimentado en el Giro: Amador, Visconti, Betancur…

 

TOM DUMOULIN

Los 61 kilómetros de contrarreloj sonríen al neerlandés, que tendrá una motivación extra porque el Giro comienza en su país con su especialidad favorita: 10 kilómetros cronometrados. Esa primera maglia rosa es su objetivo inicial. A partir de ahí intentará confirmarse como un corredor de grandes rondas, como ya se mostró en la pasada Vuelta a España antes de sucumbir el penúltimo día. Esta temporada aún no ha ganado, pero acumula tres segundos puestos. El maleficio se romperá en algún momento.

 

RAFAL MAJKA

El polaco llega a este Giro de Italia sin resultados relevantes en 2016, pero a su favor cuenta con su experiencia en esta carrera, donde ha sido dos veces top-ten: 6º en 2014 y 7º en 2013. Además de sus fantásticas dotes de escalador, el capitán del Tinkoff también ha demostrado que puede luchar por los primeros puestos de una grande: el mismo día que Tom Dumoulin se hundió en la pasada Vuelta, Majka se aupaba al tercer peldaño del podio. En este tipo de rondas suele ir a más.

 

RIGOBERTO URÁN

Ha sido segundo en dos ocasiones: 2013 y 2014. El año pasado, enfermo, no pudo pujar con los ciclistas punteros. La incógnita es saber con qué Rigo nos vamos a encontrar en la actual edición. Las carreras anteriores no son un buen termómetro para saberlo, aunque en el reciente Tour de Romandía se le vio asomar a las primeras plazas. Si el colombiano está como en sus mejores tiempos, puede ser un serio candidato. Los 61 kilómetros de contrarreloj juegan en su beneficio frente a otros rivales.

 

Zaka
ILNUR ZAKARIN

Sólo ha corrido una gran vuelta: el año pasado terminó 44º en el Giro de Italia, donde además ganó una etapa. Entonces fue incluido en la alineación tras dar una exhibición en Romandía. Esta vez, al contrario que en aquella ocasión, ha preparado la carrera a conciencia. Como es su primer reto en una grande, no hay datos objetivos para considerarle favorito, pero desprende buenas vibraciones. Hace unos días se codeaba en Romandía con Nairo Quintana. Y eso es mucho decir.

 

DOMENICO POZZOVIVO

Una terrible caída le dejó fuera de combate en el Giro 2015, una carrera donde siempre ha ofrecido buenas prestaciones y colecciona cuatro top-ten: 9º en 2008, 8º en 2012, 10º en 2013 y 5º en 2014. Este año todavía no ha estrenado su casillero, pero este escalador de 30 años dará juego en las siempre exigentes montañas italianas.

 

ESTEBAN CHAVES

Al colombiano no se le ha visto mucho esta temporada: 38º en la Tirreno-Adriático y 48º en la Volta a Catalunya. Poca chicha. Pero aún conservamos en la retina sus destellos en la Vuelta a España 2015, donde ganó dos etapas, vistió el maillot rojo y terminó quinto en la general. Aquella actuación le demostró que puede ser competitivo en tres semanas de competición. El Giro es su reválida.

 

Kruij
STEVEN KRUIJSWIJK

El último año tuvo momentos de protagonismo en el Giro. Aún le recordamos en una de las grandes etapas de montaña, la del Mortirolo, junto a Contador y Landa. Al final terminó 7º en la general. En 2011 también entró en el top-ten (8º), lo que confirma que esta carrera le gusta y le va bien. El pasado domingo terminó quinto en el Tour de Yorkshire. Está listo para ser uno de los animadores.

 

RYDER HESJEDAL

Le incluimos en este listado por respeto a su victoria en el Giro de Italia 2012. Y también porque el año pasado tuvo un buen final en la Corsa Rosa: quinto en la general. Poco más podemos destacar de este canadiense de 35 años poco propenso a ganar, cuyo mejor puesto esta campaña ha sido el 39º en una etapa de Romandía.

 

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lunes, 25 abril 2016

Por Juan Gutiérrez

¿Sagan es el clasicómano perfecto?

¿Quién ha sido el mejor clasicómano de la primavera ciclista? Después de que Lieja haya puesto el cierre a este vibrante periodo del calendario, toca hacer balance. Seguramente la mayoría coincidamos en señalar a Peter Sagan como el más destacado en este 2016, porque ha cazado una de las piezas gordas (el Tour de Flandes) y además es el único que ha doblado victoria (también ha conquistado la Gante-Wevelgem).


Pero mientras repasaba los resultados, he comenzado a divagar y hacerme preguntas. ¿Qué es realmente una clásica? ¿Y qué entendemos por un clasicómano? Como su nombre indica, una clásica sería una carrera con arraigo y solera en el calendario. Bajo esa definición no entraría por ejemplo la Strade Bianche, con solo diez ediciones disputadas, pero sí es de justicia incluirla entre las grandes competiciones anuales. Por eso en el mundillo ciclista se acepta, de forma tácita, llamar clásica a toda ‘carrera de un día’, aunque unas sean más clásicas que otras. Para deshacer el ‘empate’ se ha tenido a bien destacar cinco por encima del resto, bautizadas como Monumentos: Milán-San Remo, Tour de Flandes, París-Roubaix, Lieja-Bastoña-Lieja y Giro de Lombardía.

 

Saga

 

Un clasicómano sería el ciclista que sobresale en este tipo de carreras, pero aquí también habría mucho que matizar. Por esa descripción, Purito Rodríguez sería un relevante clasicómano, porque ha ganado dos veces el Giro de Lombardía y una la Flecha Valona. Sin embargo, nadie se imaginaría a Purito sobre el pavés de Roubaix, más apto para corredores fuertotes del corte de Cancellara, Boonen o Degenkolb. Los adoquines tienen poco en común con las cotas ardenesas o con el otoño italiano. El pavés sí es compatible con otras clásicas más propicias para sprinters, como esa Milán-San Remo que ha visto ganar recientemente a Cancellara y Degenkolb, y también a Kristoff (campeón en los muros empedrados de Flandes en 2015).


Me pierdo en este tipo de divagaciones, algunas de ellas obvias, porque no tengo claro que en el ciclismo actual haya un corredor que pueda ser etiquetado como el ‘clasicómano perfecto’. Es decir, con un perfil para ganar en cualquier tipo de clásica. He chequeado el histórico de los cinco Monumentos y sólo hay tres ciclistas con el repóquer: Eddy Merckx (7 San Remo, 2 Flandes, 3 Roubaix, 5 Lieja y 2 Lombardía); Roger de Vlaeminck (3-1-4-1-2), y Rik Van Looy (1-2-3-1-1). A Merckx, además, le daba el tiempo y el motor para conquistar también el Tour, el Giro y la Vuelta. Nada se le resistía. Nos hallamos aquí ante un interesante reto para el ciclismo moderno. ¿Podría ser Peter Sagan el siguiente?

 

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jueves, 21 abril 2016

Por Juan Gutiérrez

Ya los veo vestidos de rosa

Alejandro Valverde y Mikel Landa alzaron los brazos el mismo día. La Flecha Valona y el Giro del Trentino no son carreras comparables, pero la coincidencia de sus victorias nos invitó rápidamente a fantasear. De repente nos imaginamos al murciano o al vasco vestidos de rosa, a los dos en el podio final de Turín. Pongan ustedes a ambos por el orden que gusten, porque estamos ante los principales líderes españoles para el Giro de Italia. A 16 días del arranque de la primera grande de la temporada, Valverde y Landa vuelan. El Giro promete.

 

Valverde

 

El Trentino es un tradicional termómetro para calibrar a los candidatos al Giro. Y allí está corriendo nada menos que su máximo favorito: Vincenzo Nibali. Pues bien: el ‘Tiburón’ cedió ayer 35 segundos ante Landa en las rampas de Anras. No es un dato definitivo, pero es un dato. EnBélgica, Valverde sumó su sexto triunfo de 2016 (y el más prestigioso). El alavés ya demostró el año pasado que puede con el Giro: ganó dos etapas, acabó tercero y complicó la vida a Alberto Contador. El murciano, por su parte, no ha disputado nunca la Corsa Rosa, pero en 2015 se subió al podio del Tour de Francia.

 

Landa

 

En el Giro se verán con Nibali, pero también con Majka, Dumoulin, Urán, Chaves, Zakarin, Pozzovivo... Nadie dijo que vaya a ser fácil, pero una vez vistos los precedentes y las piernas de este miércoles, ¿no me digan que no hay motivos para fantasear? Además es gratis.

 

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lunes, 18 abril 2016

Por Juan Gutiérrez

Felipón

Han pasado suficientes cosas para inspirar el post de esta semana. Tenemos la triple victoria de Alejandro Valverde (dos etapas y la general) en la Vuelta a Castilla y León, que coloca en cinco su casillero de la temporada 2016 y le sitúa en posiciones de privilegio para encarar las batallas de las Ardenas (Flecha Valona y Lieja-Bastoña-Lieja) y el Giro de Italia. A propósito de las Ardenas: Enrico Gasparotto repitió triunfo este domingo en la Amstel Gold Race y se lo brindó al fallecido Antoine Demoitié. De Cauberg al cielo. Y a propósito del Giro: dos favoritos, Vincenzo Nibali y Mikel Landa, se las verán a partir de este martes en el Trentino. Camino al rosa.

 

También han ocurrido cosas fuera de la competición. Como esa implicación en los Papeles de Panamá de Eufemiano Fuentes, que no se pierde una (ya estuvo en la Lista Falciani y regularizó dinero de Suiza). O como esa suavización de las sanciones por positivo con meldonium por parte de la Agencia Mundial Antidopaje, una decisión cantada ante la lluvia torrencial de casos (cerca de 200). O como esa nueva información sobre el uso de motores y ruedas magnéticas en competiciones profesionales, solo negados por algún empecinado comentarista (no confundir con periodista).

 

FelipeMauriziaGiro2003

 

Hay muchas historias de las que escribir. Siempre. Pero en los últimos días, el ciclismo solo me trae una imagen: el recuerdo de Felipón. Me vienen a la cabeza algunas frases de sus crónicas (“el esprint fue más apretado que las tuercas de un submarino”), además de numerosos chascarrillos y expresiones que repetía con frecuencia (algunos de ellos inconfesables). Felipe Recuero, informador de ciclismo en la Agencia EFE durante más de dos decenios, falleció el pasado 12 de abril a los 56 años. Felipón fue periodista en tiempos recientes, que ya parecen muy lejanos. Recuero cubría íntegro prácticamente todo el calendario español, cuando era bastante más amplio que ahora, además de las tres grandes vueltas y los Mundiales de ruta. En Italia era muy querido, fui testigo directo durante varios Giros. “¡Felipone!”, le llamaban en la oficina permanente. Y él bromeaba: “El Giro es mi carrera favorita, porque he tenido antepasados italianos: Filippa della Recuera”.

 

Felipón era así: bromista, cariñoso, entrañable… Ejerció en una época en la que los periodistas viajábamos más cargados que ahora, con libros y recortes de prensa que reuníamos durante meses. Actualmente basta con ser hábil con los buscadores de internet. Nos engañamos pensando que ahí viene todo. También sumó miles de kilómetros al volante cuando no existían los navegadores GPS, a golpe de mapa, de intuición, de atención a los carteles y de preguntar a los paisanos. En los Giros en los que tuve más contacto con él, usualmente yo acababa más tarde, así que le llamaba para que me guiara al hotel: “Te esperamos tomando una cerveza”.

 

FelipeAdrianLlamasTour1994

 

Ese “te esperamos” aludía a Sergi Valdivieso, junto a quien viajaba en aquellos Giros. Una de sus muchas parejas de aventura, entre las que también destacaron Adrián Rodríguez Huber, Julián Redondo y su inseparable amigo Íñigo Muñoyerro. No voy a comentar aquí la aportación periodística de Felipe Recuero: fue profesional y punto. Pero sí voy a gritar muy alto que Felipón era una bellísima persona. Sus hijos Roberto y Natalia pueden estar muy satisfechos, porque su padre, allá por donde iba, siempre sembró alegría y amor. No se me ocurre mejor herencia.

 

 

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lunes, 11 abril 2016

Por Juan Gutiérrez

El otro Contador por fin remató: “¡Sí, ya tenía ganas!”

Tercero en la Vuelta al Algarve, segundo en la París-Niza y segundo en la Volta a Catalunya. Después de subirse a su tercer podio consecutivo de 2016, Alberto Contador recibió un mensaje: “Tres podios de tres. Ya caerá el último escalón. A ver si es posible en julio”. A lo que Contador respondió: “Antes, mejor”. Ese “antes” apuntaba a la Vuelta al País Vasco, su última carrera de esta primera parte de su programación. Y el “antes” se convirtió en una gran victoria.

 

Hace un mes destacábamos en este mismo blog el carácter indomable del madrileño, esa ambición y esa rebeldía que le impiden conformarse con otro resultado que no sea el triunfo. Aquel ataque camino de Fuente Dé en la Vuelta a España de 2012 es el cénit de este espíritu insumiso, pero hay muchos más ejemplos durante su carrera y, por supuesto, no todos exitosos. Contador, sin embargo, no ganó así su cuarta txapela. Hay otro Contador.

 

Contadorcri

 

El Contador de la Vuelta al País Vasco 2016 es el Contador de la regularidad, de la frialdad y la calculadora, de los golpes precisos. La contrarreloj final daba al pinteño un margen de maniobra sobre sus principales rivales, teóricamente menos letales en esta especialidad. Su actuación en la subida a Arrate, mano a mano con Henao, pero con Pinot y Purito en el cogote, y su remate en la crono de Eibar, con Nairo Quintana muy cerca, le dieron la victoria absoluta en la ronda de Euskadi. Pedalada a pedalada. Segundo a segundo.

 

Alberto Contador ya había ganado muchas carreras así. Sin ir más lejos, en el Giro de Italia del año pasado marcó las principales diferencias sobre Fabio Aru y Mikel Landa en la contrarreloj. El anterior Giro que figura en su palmarés, en 2008, también se lo llevó a la saca sin conquistar ni una sola etapa. Y en la Vuelta a España de esa misma temporada sólo pudo abrir brecha con su compañero Levy Leipheimer gracias a las bonificaciones. La calculadora funcionó entonces mejor que nunca. El ciclismo es un deporte para valientes, pero también para listos y para estrategas.

 

Txapela

 

Gracias a esta victoria de la pasada semana, Contador empata el récord de cuatro txapelas de José Antonio González Linares y, de paso, se puede permitir un respiro hasta comenzar su segunda parte de la temporada, con tres triunfos y un buen puñado de puntos World Tour en la buchaca. El líder del Tinkoff afrontará ahora un descanso activo hasta su reaparición en el Dauphiné, el preámbulo del Tour del Francia, de los Juegos Olímpicos… Y ya veremos si también de la Vuelta a España.

 

Después de coronarse en Eibar, Contador recibió otro mensaje: “Pues ya ha caído el escalón que te faltaba este año. ¡Enhorabuena!”. Y Contador respondió: “Sí, ya tenía ganas”.

 

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lunes, 04 abril 2016

Por Juan Gutiérrez

Cuando es mejor ser gregario que luchar por una clásica

“Este día es como un homenaje para mí”, dijo Imanol Erviti tras el carrerón que le aupó a la  séptima plaza en el Tour de Flandes. Un puesto atípico para un español en el pavés y los muros del Monumento belga, donde sólo Juan Antonio Flecha ha sido capaz de subirse al podio. Lo mismo debió pensar Chente García Acosta en aquella París-Roubaix de 2003, cuando se empecinó en pasar primero por el Bosque de Arenberg. Otro autohomenaje. Erviti y Chente tienen varias cosas en común: son navarros, se han desarrollado en el equipo de Eusebio Unzué, ejercen (o ejercieron) de excelentes gregarios y hubieran podido dedicarse a objetivos mayores si hubieran sido belgas, neerlandeses o italianos.

 

Que los españoles no luzcan en el Tour de Flandes es una cuestión de tradición, pero también de convencimiento, de ambición y de interés. Nadie, excepto Flecha, se ha marcado nunca como objetivo De Ronde. Este año parecía que se había animado Alejandro Valverde, ya con 35 años, pero al final cambió su programa. Al ciclismo patrio le atraen más las vueltas, en especial las grandes vueltas, y si acaso las clásicas ardenesas y Lombardía, que se adaptan mejor a la ligereza y a la explosividad de los corredores ibéricos. Óscar Freire sí frecuentó el calendario de clásicas, pero tampoco asomó mucho por los adoquines.

 

Erviti

 

En España, a los ciclistas grandotes se les prefiere en el pelotón para proteger a un líder. Erviti y Chente, ambos ganadores de etapas en grandes vueltas, son una buena prueba. Esa filosofía cuadra, además, con la esencia del Reynolds-Banesto-Illes Balears-Caisse d’Epargne-Movistar. Un histórico que se ha alimentado, con brillantes resultados, de arropar a un gran jefe con un grupo de fieles. Está en la naturaleza del ciclismo español y de los equipos de Unzué (y antes de Echávarri), pero también de los corredores de acá. No voy a decir que se hagan cómodos, porque su trabajo tiene un valor enorme, pero saben que cotizan más como gregarios de Valverde o Nairo, que como potenciales podios de una gran clásica que quizá no llegue nunca. Basta con recoger otra frase de Erviti tras Flandes para entender de qué estoy escribiendo: “Ahora toca descansar, saborear este resultado y pensar en Ardenas, con Alejandro. Son otros retos importantes que quiero cumplir bien”.

 

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lunes, 28 marzo 2016

Por Juan Gutiérrez

Nairo Quintana dio el primer golpe

El Tour de Francia empieza en Catalunya, escribía en este blog hace una semana. Seguramente exageraba. El único parecido entre ambas carreras estaba en su lista de dorsales, que no es poco mérito. Más bien un mérito colosal. La Volta ha logrado reunir durante estos últimos días una participación digna de la Grande Boucle. Y hay que aplaudir por ello. La histórica carrera no ha conseguido todavía corregir otros defectos, como su pésima realización televisiva, pero su cartel ha sido un puntazo.

 

La Volta ha juntado por primera vez en la presente temporada a los cuatro principales candidatos al Tour: Froome, Contador, Nairo  Quintana y Fabio Aru. Y a otras relevantes alternativas a cualquier trono internacional: Porte, Van Garderen, Dan Martin, Purito, Urán… Sólo faltaban Nibali, Valverde y Landa (tres aspirantes al Giro) y Pinot (esmerado en ganar el Critérium Internacional) para congregar a los mejores vueltómanos del momento.

 

Nairo

 

Pero la Volta no es el Tour. Obvio. Un recorrido sin contrarreloj y con dos llegadas en alto, la primera de ellas con poco fuste (La Molina), no puede ofrecernos demasiadas conclusiones firmes para la batalla de julio. La victoria de Nairo Quintana, una gran victoria, es una mano a su favor sobre todo anímica y psicológica. Nairo pegó primero y puede volver a golpear en el Tour, por supuesto, pero allí se encontrará con un escenario muy diferente. Y no sólo por el trazado. Froome será otro Froome. Y suponemos también que al fin veremos a Aru.

 

¿Y qué decir de Contador? Lleva tres podios (dos segundos puestos y un tercero) en tres carreras disputadas. El dato puede verse como tres derrotas. A los campeones siempre se les exige el máximo escalón, ellos mismos sólo se sienten plenos allá arriba. Aunque sus resultados también son síntoma de regularidad y de inconformismo. Julio pondrá a cada uno en su sitio. Pero siempre hay que agradecer la actitud de los grandes del pelotón, que se pelean en cada cita sin guardar para el verano y que son capaces de convertir una carrera de marzo en un miniTour. Nos hemos quedado con las ganas de más.

 

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