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Pedaladas

El blog de Juan Gutiérrez

Vamos a hablar de ciclismo, pedalada a pedalada. De sus gestas y de sus miserias. Desde mi experiencia como periodista en treinta grandes vueltas y en otras múltiples batallas...

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lunes, 23 febrero 2015

Por Juan Gutiérrez

Un espectáculo más allá del Tour

Hace diez años que no cubría una vuelta ciclista completa como enviado especial. Por circunstancias laborales, que no vienen al caso explicar, he regresado en la reciente Vuelta a Andalucía. Y tengo que reconocer que me he topado con muchos cambios.

 

Lo primero que me encontré fue con la presentación previa a la carrera, con hasta once corredores abiertos a las preguntas de los medios de comunicación. Allí estaban Bardet, Degenkolb, Lobato, Chavanel, Basso, Farrar o incluso Froome. Me cuentan que este tipo de actos lo organizan ya numerosas carreras. Los ciclistas y sus equipos saben que tienen que venderse, que representan a las marcas que lucen en el pecho.

 

Esa facilidad que ahora tienen los medios en la víspera se convierte, sin embargo, en trabas durante las salidas de las etapas. Hace unos años era fácil hablar tranquilamente con los corredores, con los directores, con los auxiliares… Era un momento de debate, de saludos, de visitas, de intercambio… Los periodistas sacaban rendimiento de aquellas charlas. Y los aficionados podían fotografiarse con sus ídolos, vitorearles o incluso tocarles. Ahora los corredores se quedan dentro de los autobuses, apuran el tiempo antes de ir a firmar… Y si quieres hablar con ellos, quizá puedas, siempre que pases por la criba del responsable de prensa, otra figura que ha emergido en los grupos deportivos.

 

A los ciclistas apenas se les ve, pero sus bicicletas sí que están expuestas en las afueras de sus autobuses, perfectamente colocadas en hilera, limpias y relucientes. Un detalle de marketing, un anuncio publicitario. Un director me cuenta claramente el porqué: “Las marcas de bicicletas antes simplemente te cedían el material, pero ahora ponen dinero, mucho dinero, y hay una enorme competencia. Hay que cuidarles, hay que mimarles y hay que promocionar la marca”.

 

Entre autobuses y bicicletas también asoman cada vez más mujeres… Muchos equipos tienen ya auxiliares femeninas, una rareza de entonces que ahora se ha convertido en cotidianeidad. Su presencia no es exótica, sino un rasgo de normalidad… Una normalidad que hace diez años era anormal.

 

Contador-Froome

 

Pero entre tantas diferencias, lo que verdaderamente me ha llamado la atención es el desarrollo deportivo de Andalucía. Recuerdo los tiempos en los que se jugaban la victoria Cabello contra Della Santa, por poner un ejemplo. Ciclistas que tomaban protagonismo en el arranque de la temporada, pero que después iban a ser gregarios. Los líderes hacían entrenamientos con dorsal, con ninguna exigencia para la general. Ahora hemos visto a los dos mejores del mundo, Alberto Contador y Chris Froome, en un mano a mano vibrante desde su primer día de competición. Ningún jefe viene ya a las carreras de paseo. “Estos duelos son geniales para los aficionados”, han repetido ambos durante estos días. Como mejor se vende el ciclismo es con la calidad de la competición. Y las figuras ya no se esconden, ni asoman sólo un mes al año. Camino del Tour, también hay espectáculo.

 

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lunes, 16 febrero 2015

Por Juan Gutiérrez

La Fundación Contador: cuando el ciclismo salva al ciclismo

Este lunes se presentan en la sede madrileña de Citröen, uno de sus patrocinadores, los dos equipos de la Fundación Alberto Contador: el Flex júnior y el Specialized sub-23. Ambos comenzarán los próximos sábado y domingo la temporada oficial 2015 en sus respectivas Copas de España, en ambos casos en el Circuito del Guadiana, en Don Benito. Para ultimar los preparativos han estado concentrados en Pinto este pasado fin de semana.

 

Fun

 

El sábado tuve el privilegio de convivir con ellos por la mañana y de seguir el entrenamiento del equipo sub-23. El reportaje se puede leer hoy en una doble página en el diario AS y también está colgado en la web del periódico, con un vídeo que preparó ASTV. Su elaboración costó un madrugón, porque los juniors ya estaban en funcionamiento a las siete y media de la mañana. Disciplina, trabajo, buena conducta, formación, educación, voluntad, valentía, sacrificio… Son algunos de los valores que se les intenta inculcar en el equipo, bajo las direcciones de Félix García Casas y Rafa Díaz Justo, y la supervisión general de Fran Contador.

 

Alberto Contador también está muy pendiente. Como demostró el domingo cuando se coló en el entrenamiento de ambos equipos para pasar revista a las tropas. Hacía tiempo que yo tenía ganas de hacer este reportaje, porque siempre he admirado este tipo de proyectos. El ciclismo ha pasado, y está pasando, muchos problemas en España. Pero sólo el ciclismo puede salvar al ciclismo. Que Contador aporte su experiencia, su imagen y hasta su dinero a promover su deporte desde abajo, es altamente loable. Al igual que están haciendo otros corredores como Carlos Sastre, Alejandro Valverde o Luis Ángel Maté.

 

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domingo, 15 febrero 2015

Por Juan Gutiérrez

El misterio del repecho artificial

Por cuestiones laborales, muchos periodistas españoles han tenido que viajar a Qatar en las últimas fechas. Algunos de ellos aseguran haber visto en la zona de Lusail la construcción de una cuesta que, según dedujeron, se iba a incorporar al circuito del Mundial de ciclismo 2016. En el emirato no existe ni un repecho. Así que si quieres ascensiones, las tienes que levantar artificialmente. No queda otra. John Lelangue, director del campeonato, niega que se vaya a crear ninguna subida: “El país es llano y queremos respetar su idiosincracia”. Una pena. Ya nos habíamos hecho ilusiones. En un lugar donde se ha contratado a conquenses para animar a su selección de balonmano con su charanga, no nos parecía tan descabellado.

 

A falta de repechos, artificiales o naturales, habrá que superar un tramo de adoquín y, sobre todo, mucho viento. Desde que en 2002 se fundó el Tour de Qatar, los abanicos han marcado la dureza de esta carrera. No es el ciclismo que gusta por nuestros lares, pero también es ciclismo... Y seguramente se montará una buena trisca. Eso sí: absténganse livianos escaladores.

 

(Columna publicada en AS el 14 de febrero de 2015)

 

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lunes, 09 febrero 2015

Por Juan Gutiérrez

RTVE sacia el hambre de Giro

La gran noticia ciclista de la semana recién terminada fue el anuncio de que RTVE retransmitirá en directo el Giro de Italia. Y no lo digo porque haya sido yo quien adelantara la noticia, ni mucho menos. Al contrario, el lunes pasado escribí un tuit como tantas otras veces, con una intención meramente informativa. Y de repente me sentí abrumado por la cascada de retuits y de clics en favorito. Que la nueva era importante, estaba claro, pero esa reacción me demostró que los aficionados al ciclismo están hambrientos de Giro, deseosos de que una de las mejores carreras del calendario esté otra vez en la cadena estatal, donde no se asomaba desde 2006. RTVE regresa, además, con Alberto Contador entre los participantes. Garantía de audiencia.

 

  Co

 

El anuncio del Giro no llegó solo. RTVE televisará también el paquete entero de RCS (Milán-San Remo, Tirreno-Adriático, Lombardía…), más una serie de carreras belgas y suizas. Si a eso se añaden las competiciones de ASO, con el Tour de Francia y la Vuelta a España al frente, resulta que Teledeporte ha pasado de estar a punto de desaparecer en una reestructuración del ente público, a retransmitir prácticamente entero el calendario ciclista más relevante.

 

El aficionado español al ciclismo estaba un poco cansado de tener que bucear en los streamings para ver carreras de primera fila, mientras que el canal público temático retransmitía insípidas rondas iniciales de torneos de tenis. El hastío llegó a tal punto que Teledeporte se ha ganado el sobrenombre de Teletenis. Yo no voy a atacar aquí a otros deportes, porque de todos es sabido mi espíritu polideportivo. Me gusta el tenis, me gusta el balonmano y me gusta prácticamente todo, pero servido en sus dosis, en su momento. Yo creo que nadie se va a ofender por un partido de Nadal o Federer, por un Masters 1.000 o un Grand Slam. Pero quedarse sin ver una gran clásica a cambio de un Fulanito-Menganito (no utilizaré nombres propios, por no ofender) encrespaba un poco al personal.

 

Tampoco voy a enseñar a los compañeros de Teledeporte cómo deben hacer su trabajo, porque desconozco los condicionantes a los que se enfrentan. Eso sí, desde fuera, puedo asegurar que mantener un equilibrio entre tenis y ciclismo, dos de los grandes deportes alternativos de este país, es mucho más justo para la audiencia. Siempre unido a esa función pública, que a mi entender está haciendo muy bien, de abrir sus puertas a otras disciplinas cuando las selecciones nacionales afrontan sus momentos cumbre de la temporada.  

 

  Tve

 

Hubo un momento en el que RTVE televisaba en La2 todo el calendario nacional. Muchas veces carreras insulsas, que acumulaban un soporífero sprint tras otro, en las que las figuras no se prodigaban o sólo acudían para rodar, y donde los organizadores estaban más pendientes de lucir autoridades y patrocinadores en el podio que de fomentar trazados atractivos. Aquello, entre otras varias cosas, mató al ciclismo español. Ahora Teledeporte vuelve con una visión más internacional, más enfocada a lo que verdaderamente interesa al público. Y a su estela, quizá, podrán volver las carreras españolas. Las pocas que han sobrevivido, creo que han aprendido la lección. Sólo hay que chequear y comparar sus recorridos con los de entonces para comprobarlo.

 

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lunes, 02 febrero 2015

Por Juan Gutiérrez

Cadel Evans: el adiós de un señor

Evas

 

“Me siento abrumado, pero feliz”. Cadel Evans, que el próximo 14 de febrero cumplirá 38 años, se puso este domingo su último dorsal profesional y terminó quinto en la carrera que lleva su nombre: la Cadel Evans Great Ocean Road Race, en Geelong (Australia). Fue la culminación a un mes de enero en el que el ganador del Tour de Francia 2011 se ha dado un baño de cariño por las carreras de su país: en el Campeonato Nacional y, especialmente, en el Tour Down Under. “Es increíble ir junto a Cadel, todos le acosan, todos quieren hablar con él”, contó su compañero del BMC Rohan Dennis, ganador de esta última carrera. Evans le condujo a la victoria y compartió podio con él… Un cajón plenamente australiano, al que también se subió Richie Porte. Pero Cadel recibió la mayor ovación: “Abrumado pero feliz”.

 

Para quien no lo haya deducido ya, Cadel Evans es un héroe en su país, aunque reside en Suiza. El primer ganador australiano del Tour, el hombre que puso la última piedra a un edificio que comenzó a construir el irreverente Phil Anderson allá por los 80. En aquel 2011 logró escalar un escalón que se le resistía en los Campos Elíseos, después de acabar segundo en 2007 (a sólo 23” de Alberto Contador) y en 2008 (a 58” de Carlos Sastre). También es el primer campeón del mundo de fondo carretera de su nacionalidad, un maillot arcoíris que se enfundó en Mendrisio (Suiza) en 2009. A partir de esa victoria también cambió su mentalidad, su forma de correr, y fue dejando atrás su fama de chuparruedas.

 

  EvansTour

 

Estas dos victorias coronan a un mito que también estuvo cerca de ganar las otras dos grandes rondas. En la Vuelta a España de 2009, que se adjudicó Alejandro Valverde, el australiano perdió sus opciones por culpa de la infinita tardanza en reparar una avería en la ascensión del Monachil. “Un pinchazo en un momento crucial de la Vuelta es incontrolable. La torpeza del coche neutro y los vehículos de prensa bloqueando la carrera. Realmente no me lo merezco”, escribió después en su web. Aquel día, por cierto, nadie esperó a Cadel Evans: lo digo por aquellos insistentes defensores de parar cuando hay caídas o averías de los rivales.

 

Al podio del Giro de Italia también se subió en 2013, pero no fue esa edición la que tuvo más al alcance de ganar, sino la de 2002. Evans sufrió una tremenda pájara en una etapa dolomítica a cuatro días del final cuando portaba la maglia rosa: cedió 17:11 minutos. Aquel Cadel tenía 25 años y debutaba en una gran ronda con los colores del Mapei. El australiano llegó a la escuadra de Giorgio Squinzi con cierto aura de estrella, porque había ganado dos veces la Copa del Mundo de mountain bike. La bicicleta de montaña había repartido gloria y dinero en sus primeros años: nuevos mercados, patrocinadores, circuitos… Pero la burbuja no dio más de sí y muchos de sus campeones se pasaron a la carretera: Michael Rasmussen, Miguel Martínez, Dario Cioni, Ryder Hesjedal… Aquel intruso aussie llegó al equipo con grandes exigencias y un ilustre del Mapei decidió bajarle los humos: le apretó el freno trasero en uno de sus primeros entrenamientos. Sus galones en BTT no impidieron la novatada.

 

Han pasado 17 años desde que hizo sus primeras incursiones en el ciclismo de ruta y ha llegado el momento de la jubilación. En un deporte en el que durante demasiado tiempo ha sido imposible poner la mano en el fuego por nadie, por riesgo de quedar calcinada, siempre se agradece que uno de los grandes se vaya sin ninguna mancha en su currículo. Cadel Evans lo deja como un señor. Abrumado y feliz.

 

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lunes, 26 enero 2015

Por Juan Gutiérrez

Lobato pide paso... y que le hagan más caso

Si consultas el apartado de 'Personajes destacados' de Trebujena en Wikipedia te encuentras con dos nombres. Uno es el actor Julián Villagrán, que tuvo el detalle de recordar sus orígenes cuando recogió el Goya 2012 por su interpretación en Grupo 7. El otro es Juanjo Lobato, un ciclista con una quincena de victorias desde que se estrenara con el equipo Andalucía en 2010 y que esta semana pasada logró abrir su palmarés en el World Tour con un triunfo de etapa en el Tour Down Under.

 

Lobato es gaditano y velocista, lo que le convierte en un 'bicho raro' del pelotón español por partida doble. Aunque es tierra amante del ciclismo, ha habido pocos corredores destacados de la provincia de Cádiz. Así, a bote pronto, recuerdo al chiclanero José Manuel Moreno (aunque nacido en Amsterdam), oro olímpico en pista en Barcelona 1992 y mundial en Stuttgart 1991; o a los jerezanos José Luis Villanueva, que le ganó la Vuelta a Murcia en 1991 a Chiappucci y Gorospe, y Manuel Domínguez 'Lecherito', un corredor de los años 50 cuyo hijo también fue profesional durante un breve periodo en los 90.

 

En cuanto a sprinters, hay dos españoles que marcaron época: Miguel Poblet y Óscar Freire. Otros dos que alcanzaron mucha relevancia: Delio Rodríguez y Ramón ‘Tarzán’ Sáez. Y a partir de ahí, si tiro de memoria, me salen los nombres de Alfonso Gutiérrez, Manuel Jorge Domínguez, Juan Carlos González Salvador, Ángel Edo, Fran Ventoso o los malogrados Isaac Gálvez y Manuel Sanroma. Seguramente también podría incluirse en la lista a Txomin Perurena, Juan Fernández y Alejandro Valverde, aunque no como velocistas puros.

 

  Lobato

 

El mejor sprinter español actual es Juanjo Lobato, aunque la jerarquía que ocupe en este listado va a depender mucho de cómo evolucione a partir de esta temporada. El andaluz todavía está en edad: 26 años. Si no ha progresado más hasta ahora puede haber sido por dos factores. El primero, según me dicen personas cercanas, porque le falta un punto de fe en sí mismo, un poco más de mala leche y de ambición. Y el segundo, y principal, por el escaso apoyo que tiene en el Movistar en las llegadas masivas. No es una opinión exclusivamente mía, aquí están las palabras de su propio director, José Luis Arrieta, después de la victoria de Lobato en el repecho de Stirling:

 

“Juanjo es un corredor que en llegadas masivas convencionales lo tiene más complicado por el hecho de no poseer un equipo como el que disfrutan otros corredores, como el propio Kittel el domingo, que le pueden arropar hasta la recta de meta. La fisonomía de nuestro equipo es más escaladora; rendimos mejor en etapas más duras y llegadas así, y es en días como hoy donde le podemos echar una mano, acercarle o asistirle en las mejores condiciones con percances como el pinchazo que ha sufrido”.

 

Quizá por eso, Lobato se está especializando en metas en repecho, aunque el propio corredor opina que puede rendir “en todo tipo de sprints”. Que el año pasado se clasificara cuarto en su debut en la Milán-San Remo confirma que es un corredor con enormes posibilidades. Pese a ese resultado, su equipo no creyó pertinente incluirle en la alineación de ninguna de las tres grandes, aunque en su descargo hay que recordar que Movistar peleó por la general en todas ellas. Tampoco Javier Mínguez consideró oportuno llevarle al Mundial de Ponferrada, donde prefirió jugar las bazas de los veteranos.

 

El gaditano se merece más y mejores oportunidades. He leído hace unos días a Eusebio Unzué decir que “Lobato es el Freire de hace diez años”. Un pelín exagerado me parece, porque a su edad Freire ya tenía dos maillots arcoíris. El cántabro ha sido un campeón excepcional, así que será difícil de igualar en mucho tiempo. Pero es verdad que seguir esa senda puede servir de motivación al de Trebujena. Eso sí, por mucho empeño que ponga, necesita estar presente en los grandes escenarios. Ya sé que en el Movistar es complicado, porque Nairo Quintana y Alejandro Valverde centran las prioridades, pero es el equipo quien debe guiar su camino. Como primer paso, ya estaría bien conseguir que cada hombre rápido no esprintara por su lado. 

 

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lunes, 19 enero 2015

Por Juan Gutiérrez

El honor de Ezequiel Mosquera sólo está caducado

La experiencia me ha enseñado a ser prudente antes de emitir juicios alegremente sobre asuntos de dopaje. Aun así, más de una vez me he precipitado. No es un tema fácil. Por un lado, porque en torno al dopaje hay mucho secretismo, muchos intereses, una dificultad añadida para acceder a las fuentes o para que las fuentes no te deformen la verdad. Y por otro, porque cualquier desliz informativo puede colocarte delante de un juez. Recuerdo que cuando en AS publicamos las confesiones de Jesús Manzano en 2004, tuvimos que consultar antes con un abogado: la narración en primera persona o la omisión de nombres propios no es una casualidad. También eran tiempos más delicados para los informadores, que quedaban rápidamente señalados y vetados en sus deportes. Doy fe.

 

No es de Manzano de lo que quiero escribir. Ha llovido mucho. Hace unos días, la Televisión Gallega anunció que la Audiencia Nacional había anulado la sanción por su positivo en la Vuelta a España 2010 a Ezequiel Mosquera. Fue en una jornada periodísticamente complicada: un sábado por la noche, todavía en un periodo vacacional de las Navidades. Difícil para confirmar la noticia, para tener acceso a las fuentes. En general, tampoco hubo mucho interés en hacerlo. De repente, las redes sociales hirvieron con mensajes solidarios sobre el exciclista: “Ezequiel es inocente. ¿Quién le devuelve ahora el honor?”… Y cosas parecidas.

 

Durante un par de días, los opinadores defensores de Mosquera fueron avanzando posiciones sin el menor sentido crítico. Entiendo hasta cierto punto que los aficionados  puedan volcarse con sus ídolos, pero en esta avalancha forofa y lacrimógena hubo muchos profesionales de medios de comunicación. Especialmente gallegos, pero no en exclusiva. Y lo más curioso era que se utilizaban argumentos tan poco sólidos como “no había sustancia”, “el hidroxietil no está en la lista”… Cuando la cosa es mucho más simple: el hidroxietil está incluido en la lista como sustancia específica y supone una sanción de dos años si se usa por vía intravenosa, que es la que se utiliza en el deporte. Si se aplica el Código Mundial Antidopaje de la AMA, son dos años de suspensión. Así de sencillo.

 

Mosquera2

 

Pero si en esos días intentabas exponer este argumento o debatir en las mismas redes sociales, entonces te recordaban el centralismo, la persecución a Galicia o el caso de Alberto Contador… Y mientras tanto, nadie se preocupaba de leer la sentencia de la Audiencia Nacional, a pesar de que muchos se henchían en sus informaciones asegurando que habían tenido acceso a ese dictamen. La inoportunidad del ‘sábado navideño’ se convirtió para la mayoría en comodidad y dejadez. No dejes que la lectura de una sentencia te estropee tu idílica visión de la realidad.

 

Admito que la información de AS también fue inicialmente imprecisa: ‘La Justicia ordinaria anula la sanción de Mosquera’. Inicialmente, no sabíamos más… Y contamos lo que sabíamos. Para ser justos, sí hubo un periódico donde pudimos leer parte de la sentencia, en La Voz de Galicia, donde se recogía la caducidad del expediente. Paralelamente, otro diario hablaba del final de “un atropello que no tiene límite ni frontera que se respete” en sus informaciones, sin más datos objetivos.

 

No quiero que este post parezca una autopromoción, porque personalmente me he podido equivocar en el enfoque de otros casos, bien por disponer de una información errónea, bien por haber sido contaminado, o bien por seguir una línea editorial que posteriormente se demostró incorrecta. Pero las cosas son como son. Entre José Andrés Ezquerro y el firmante de este blog nos preocupamos en los días sucesivos de profundizar sobre el caso hablando con juristas. De repente descubrimos que lo que se vendió como una absolución, realmente solo era la caducidad de un expediente que no ha prescrito y, en consecuencia, debe reabrirse. Paralelamente, otra sentencia de la Audiencia Nacional, a la que Mosquera ha desistido recurrir, dice que el caso debe tramitarse con la normativa internacional de la AMA, por lo que el periodo de prescripción aún no ha expirado.

 

Mosquera-Graficos

 

No estamos hablando de una reapertura voluntaria. Va más allá: la ley española no permite que las infracciones se queden sin resolver. Evidentemente, esto explica que Mosquera no hubiera presumido de su absolución, cuando la sentencia estaba fechada en junio y había pasado más de medio año. Y también que el ciclista reaccionara con un “prefiero no hablar del caso” cuando recibió la primera llamada de la agencia EFE. Si yo soy inocente, lo grito a los cuatro vientos. Pero al exciclista no le interesaba que se removiera el asunto, porque el tiempo jugaba a su favor. Por eso tampoco ha pedido daños y perjuicios a nadie.

 

Ahora resulta que el expediente de Ezequiel Mosquera tiene que ser reabierto, pero el Comité de Competición de la Federación Española, que fue quien gestionó el proceso, no tiene ningún interés en hacerlo. Desde que llegó a la presidencia, José Luis López Cerrón quiere quitarse de encima los trámites de dopaje y en parte lo ha conseguido, porque desde el año pasado los casos nacionales los lleva la Agencia, mientras que desde el presente enero los casos internacionales recaen en un tribunal independiente de la UCI. La voluntad de la RFEC es mínima, pero, aun así, hay una cosa en la que lleva razón: la RFEC resuelve estos expedientes por delegación de la UCI y es la UCI la que tiene que dar el paso.

 

Me consta que las autoridades deportivas españolas ya han contactado con la UCI y que en las oficinas suizas ya se está estudiando el caso Mosquera. Pero eso tampoco es garantía de nada. En el momento actual todavía hay una gatera por la que el gallego puede escaparse definitivamente: la UCI no reconoce las sentencias de los tribunales españoles que revocan su reglamento, porque se trata de un órgano que no está en España, sino en Suiza, y que aplica una normativa supranacional impuesta por la AMA. Voy a poner un ejemplo: la UCI nunca se ha pronunciado sobre Roberto Heras y la Vuelta a España de 2005, porque para la UCI es un caso cerrado con la sanción del bejarano.

 

La Unión Ciclista Internacional tiene ahora la patata caliente en sus manos. Si decide no reabrir el caso, aquí volverán a sonar las voces que interpretarán esa decisión, sin ningún tipo de rubor, como una nueva demostración de que “Ezequiel Mosquera es inocente, ¿quién le devuelve ahora su honor?”. 

 

Mosquera

 

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lunes, 12 enero 2015

Por Juan Gutiérrez

Un final de Vuelta festivo y abierto a la imaginación

Dijo Javier Guillén que la Vuelta a España "ha ido recogiendo peticiones" que ha incorporado a su recorrido de 2015. Y lo dijo en la presentación de Torremolinos, justo cuando se refería a dos etapas de la última semana, las de Riaza y Cercedilla, que no acabarán en alto, sino en descenso tras coronarse la Quesera y el encadenado Morcuera-Cotos, respectivamente. Confieso que yo he sido una de las personas que le ha dado la barrila en ese sentido: "Tienes que hacer etapas de montaña que no acaben en alto". Erre que erre. Puestos a pedir, a toro pasado estoy convencido de que hubiera quedado un recorrido más redondo si una de esas dos etapas hubiera acabado en una cima, y una de las del tríptico cántabro-astur hubiera terminado en bajada. Pero tampoco me voy a quejar. Por algo se empieza.


La inclusión de esas etapas ofrece más alternativas sin que la Vuelta renuncie a su espíritu de los últimos años. En la primera semana de carrera se concentran esos repechos marca de la casa, que tienen como objetivo acabar con el tradicional sopor de un sprint seguido por otro sprint, que tan poco aportaba al espectáculo. Incluso el Tour de Francia ha copiado el modelo. Una vez resuelto ese problema, el resto del recorrido se parece al de cualquier gran ronda: buenas jornadas de montaña, especialmente el etapón de Andorra y la de la Ermita del Alba, sin desmerecer a la de la Fuente del Chivo (con el Escudo); una contrarreloj en Burgos de 39 kilómetros, que quizá los clásicos hubieran preferido más larga, y unos trazados por el centro peninsular que permiten lanzar los últimos cartuchos.

 

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Por cierto, me ha sorprendido que Pedro Delgado mostrara tantas reticencias sobre la etapa de la Sierra de Guadarrama, que no considera ni dura ni resolutiva, cuando precisamente él ganó en ese terreno una Vuelta (en 1985) y tuvo que exprimir todos sus poderes de seducción para salvar otra (en 1989). Es cierto que en esta zona muchas veces no ha sucedido nada, pero también existen los ejemplos contrarios. "Los recorridos dependen de la actitud de los corredores", le dijo Guillén al propio Perico. No hay que irse muy lejos para encontrar la exhibición de Alberto Contador camino de Fuente Dé en un territorio menos exigente. Cuestión de ganas. Y de imaginación. A mí sí me gusta.


Perico añora en este 2015 esa costumbre reciente de colocar una llegada en alto carismática el penúltimo día: Ancares (2014), Angliru (2013) y Bola del Mundo (2012 y 2010). En 2011 no sucedió así, porque se optó por el histórico y conmovedor retorno al País Vasco. Es cierto que una cima de prestigio asegura el espectáculo, pero la Vuelta ha pretendido este año “no quemar” sus grandes nombres. No son palabras mías, así se lo reconoció el propio Guillén a Delgado: “No queremos quemar la Bola del Mundo”. A cambio, la carrera ha hecho un esfuerzo por buscar hasta nueve cimas inéditas para conmemorar su 80º aniversario. Claro que la Bola hubiera sido un remate glorioso, o incluso hubiera bastado con recuperar para el ciclismo de ruta el ahora intransitable Abantos. Aun así, el final elegido no ha supuesto una decepción para mí. Al contrario, sé que el público responderá como lo ha hecho siempre en la Sierra de Guadarrama. Será una gran fiesta del ciclismo.  

 

  MapaVuelta

 

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lunes, 05 enero 2015

Por Juan Gutiérrez

Ser ciclista en tiempos revueltos

Voy a empezar por lo que no me ha gustado, que es minoría, y así me lo quito antes de encima. No me ha gustado que el autor mencione continuamente al protagonista por su nombre de pila: Mariano, Mariano y siempre Mariano. Supongo que tiene un motivo para elegir esta opción: quizá porque se siente próximo al personaje o quizá porque quiere que los lectores nos sintamos más familiarizados. No creo que lo consiga: al contrario, no utilizar el nombre que ha hecho popular al deportista, aleja más que acerca. Así lo percibo cada vez que en televisión o en radio llaman Fernando al doble campeón mundial de Fórmula 1 o Alberto al doble ganador del Tour, entre otros muchos...

 

Fernando es Alonso, Alberto es Contador... ¿Y quién es Mariano? Pues Mariano es Cañardo, a quien Iván Vega García cuelga la etiqueta de 'El primer campeón' en un delicioso libro editado por Cultura Ciclista. Marianos al margen, la obra me ha cautivado. Una semana antes de que arrancara el Tour de Francia, mi compañero Chema Bermejo decidió jubilarse a traición, sin tiempo de poder reprogramar el trabajo de AS para la Grande Boucle. Así que yo mismo asumí en parte sus funciones. Una de ellas es 'La Ruta del Tour' (o 'La Ruta de la Vuelta'), una columna fija que relaciona el recorrido de cada etapa con hechos históricos que acontecieron por esas mismas carreteras. 'La Ruta' me obligó a bucear en las experiencias de los pioneros, lo que me ha ayudado a valorarles y respetarles mucho más, a sentir admiración por las primeras pedaladas del ciclismo.

 

  Cañardo

 

El libro de Cañardo nos transporta a esos orígenes a través de la pluma de Iván Vega. Una buena pluma. Iván Vega escribe bien y es un periodista que siempre ha demostrado una enorme inquietud por la historia ciclista. El autor, además, juega con una gran ventaja, porque la vida de Cañardo es también la vida de la Volta y del ciclismo catalán, que tanto conoce y que tanto cuida.

 

'El primer campeón' no es sólo un relato deportivo. Iván Vega salpica el libro de referencias políticas, sociales, económicas y culturales de la convulsa primera parte del Siglo XX. 'El mundo que vio Mariano Cañardo', es el subtítulo de la obra. Y ese mundo se describe con datos históricos imprescindibles, que recuerdan a otro libro de Cultura Ciclista, que también aconsejo: '¡Viva la Vuelta!', de los británicos Lucy Fallon y Adrian Bell. Varias personas me dijeron entonces que estas alusiones sobraban, que no eran necesarias para narrar el devenir de una carrera. A mí no sólo me parece necesaria esta contextualización, sino indispensable para entender. El ciclismo no rueda al margen de su entorno.

 

Ese ciclismo que le tocó vivir a Cañardo era un ciclismo primitivo, con las vueltas a Cataluña (aún tiene el récord con siete victorias) y País Vasco (donde logró un épico triunfo ante Magne) como principales carreras internacionales por estos lares. También vio nacer la Vuelta a España, en cuya primera edición (1935) fue el gran opositor de Gustaaf Deloor y en la segunda (1936) provocó una división entre los españoles, que bien sirvió de presagio de la confrontación que hizo saltar el país por los aires unos meses después. Y ese mundo que le tocó vivir era un mundo que transitó por la monarquía, la república, la dictadura y hasta la dictablanda. La Guerra Civil le sorprendió en el Tour y se quedó en Francia durante el conflicto al igual que otras figuras del pelotón patrio. Cañardo fue ciclista en tiempos revueltos. Pero no les voy a contar más. Esta noche es la noche de Reyes. Quizá todavía puedan incluir el libro en la carta.

 

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lunes, 29 diciembre 2014

Por Juan Gutiérrez

Las doce campanadas: Nibali, Contador, Nairo, Aru, Wiggins...

Los finales de año son siempre tiempo de resumen y de análisis. De echar una mirada al retrovisor, de recolectar los grandes momentos, de cribar la cizaña y de dejar una puerta abierta a la esperanza... Aquí van mis doce campanadas ciclistas de 2014. Una buena cosecha que apunta a un excelso 2015.

 

 

VINCENZO NIBALI. El Tiburón del Estrecho conquistó con autoridad la general del Tour de Francia, con cuatro triunfos de etapa, y logró convertirse en el sexto ciclista de la historia que completa victorioso las tres grandes: Tour, Giro y Vuelta. A pesar del calibre de su gesta, Nibali no obtuvo el reconocimiento que se merecía porque sus principales adversarios se habían caído durante la carrera (Contador y Froome) o ni siquiera habían participado (Quintana). Un desprecio, a mi entender, bastante injusto, una vez que el italiano ya dominaba a sus rivales antes de que las desgracias les enviara a casa.

Nibali

 

 

ALBERTO CONTADOR. Su tercera victoria en la Vuelta a España, frente a un rival de enjundia como Chris Froome, le resarció en parte de su caída en el Tour de Francia. El madrileño llegó como nunca a la ronda francesa, o eso anunciaba. Y quizá ese exceso de hambre le hizo rodar por los suelos en el descenso del Petit Ballon, cuando se encaminaba a lo que se presumía su primer zarpazo en La Planche des Belles Filles. En la primera mitad de la temporada, el Pistolero también había dejado otras imágenes gloriosas como su ataque en Passo Lanciano a 32 kilómetros de la meta en la Tirreno-Adriático

Contador

 

 

NAIRO QUINTANA. Su picarona acción en el descenso del Stelvio enturbió parcialmente su primera victoria en una grande: el Giro de Italia 2014. Seguramente no le hubiera hecho falta para adjudicarse el triunfo ante su compatriota Rigoberto Urán, en un duelo que mantuvo a Colombia en efervescencia. Luego intentó el doblete en la Vuelta a España, donde llegó a lucir el rojo de líder, pero dos caídas cerraron prematuramente su participación y su temporada. A sus 24 años, Nairo deja la ventana abierta a grandes gestas. 

Nairo

 

 

ALEJANDRO VALVERDE. Si uno mantiene en su retina su victoria en La Zubia, donde además se vistió de líder, ahí está el Valverde que más gusta al aficionado. Es el Valverde sin calculadora, el Valverde que derrocha clase. El murciano también ha ganado la Roma Máxima, la Flecha Valona, San Sebastián… Y ha acabado número uno del World Tour gracias a su regularidad: cuarto en el Tour, tercero en la Vuelta, segundo en la Lieja y en Lombardía… Ha protagonizado un gran año y, sin embargo, todavía echamos en falta que se obsesione menos con el Tour, cuyo podio se le ha escapado esta vez ante rivales de menor dimensión, y también que se deje guiar más por su instinto de ganador, en lugar de por esa otra actitud más conservadora que le ha llevado a convertirse en el ciclista con más medallas en Mundiales (seis, la última el bronce en Ponferrada 2014), pero ninguna de oro.  

Valverde

 

 

MICHAEL KWIATKOWSKI. Tuvo un comienzo de año tan ilusionante, con victorias (Strade Bianche) y podios (País Vasco, Lieja, Flecha Valona….) de relieve, que llegamos a verle como un candidato al cajón en el Tour de Francia, donde la temporada anterior había terminado undécimo. No respondió a esas expectativas en la Grande Boucle (28º), pero en septiembre se desquitó, y de qué manera, al imponerse en el Mundial de Ponferrada. El maillot arcoíris fue el fruto de su valentía. A sus 24 años, el polaco promete bellas páginas de ciclismo.

Kiato

 

 

FABIO ARU. Este italiano de 24 años ha protagonizado la aparición más relevante de la temporada, con un podio (3º) y una victoria de etapa (Montecampione) en el Giro de Italia, y un quinto puesto más dos etapas (San Miguel de Aralar y Castrove Meis) en la Vuelta a España. Aru se ha destapado como un especialista para grandes rondas, como un escalador rompedor de esos que encandilan a la afición. Ahora habrá que ver cómo se reparte los galones con Nibali en 2015.

Aru

 

 

THIBOUT PINOT. Ya llevábamos unos años avisando del emergente talento que asomaba por Francia. Una generación de ciclistas que encabeza Pinot (24 años, tercero en el Tour) y que prestigian Barguil (23, octavo en la Vuelta), Bardet (24, sexto en el Tour) o el velocista Bouhanni (tres etapas en el Giro y dos en la Vuelta). Al cajón de los Campos Elíseos también se subió Péraud, nada menos que al segundo peldaño, aunque el suyo es un caso atípico de una eclosión tardía a los 37 años. Desde 1997 (Virenque, segundo) no había presencia francesa en el podio de su carrera. El Hexágono vuelve a vibrar.

Pinot

 

 

BRADLEY WIGGINS. Después de conquistar el Tour en 2012 y de romper relaciones con Chris Froome, el británico ha optado por correr por nuevos desafíos. Por divertirse. En este 2014 le hemos visto terminar noveno en la París-Roubaix, una clásica que le ilusiona tanto o más que la Grande Boucle; ganar el Tour de California y, sobre todo, colgarse el oro mundial en contrarreloj, donde ha acabado con la dictadura de Tony Martin. Wiggo está juguetón, así que todavía esperamos de él grandes destellos en 2015, una fecha en la que ya ha anunciado su tentativa por el récord de la hora.

Wiggo

 

 

DAVID MUNTANER-ALBERT TORRES. En la madrugada española del 3 de marzo, los dos baleares mantuvieron en vilo a ese puñado de aficionados que todavía intentamos seguir, de vez en cuando, las evoluciones sobre el velódromo. Aquella noche se anunció la victoria de la pareja belga en la madison del Mundial de Cali, antes de rectificar y coronar a los españoles. En AS incluso tuvimos que parar la rotativa: existen ejemplares con Muntaner y Torres como subcampeones. El ciclismo en pista es una bella especialidad, pero en España ha decaído por el cambio del programa olímpico, que ha dejado fuera aquellas disciplinas que generaban más éxitos: la puntuación y la madison (o americana). Muntaner y Torres son dos dignos herederos de Joan Llaneras, pero sus éxitos tienen menos foco por haber nacido un poco más tarde. Por caprichos olímpicos.

Madison

 

 

 

JENS VOIGT. El trotón alemán se ha ganado el respeto del pelotón y de los aficionados durante sus 18 años de profesional, en los que ha sumado 79 victorias. Ha sido un devorador de kilómetros, una fuerza de la naturaleza. Al día siguiente de cumplir 43 años, Voigt decidió brindarse un homenaje y puso el cierre a su carrera con el récord de la hora en el velódromo suizo de Grenchen: 51,155 km. La especialidad se ha relanzado gracias al acertado cambio de reglamento de la UCI, que permite todas aquellas bicicletas que estén homologadas para la pista. Voigt ya no tiene la plusmarca, que le arrebató poco después Mathias Brändle en Aigle (51,850), pero nadie le quitará el gustazo de su fiesta final.

Voigt

 

 

ADAM HANSEN. He contemplado otros nombres para esta undécima campanada, nombres muy relevantes de la temporada como Gerrans, Kristoff, Matthews, Degenkolb, Kittel, Bouhanni, Majka o Terpstra. Pero al final me he decantado por este entrañable personaje, que además de trasmitir su buen humor a través de las redes sociales, le ha dado la locura de correr seguidas las tres grandes rondas por etapas. Empezó en la Vuelta de 2011 y ya lleva diez de manera consecutiva. Para celebrarlo, en este 2014 se marcó una bonita victoria de etapa en Cangas de Morrazo.

Hansen

 

 

 

ASTANA. Para la duodécima y última campanada me he dejado una uva agria, capaz de matar el dulce sabor de las once anteriores. A pesar de los grandes momentos que ha exhibido esta temporada, especialmente con Nibali y Aru, el Astana ha tenido un decepcionante cierre con cinco positivos, dos de los hermanos Iglinskiy y tres en su equipo continental. A ello se une su presencia en el dossier de Padua. El nivel de sospecha es tan alto en la escuadra de Vinokourov, aquel mismo que dio positivo con transfusión de sangre y que tiene pendiente un juicio por la compra de una Lieja, que todo apuntaba a que la UCI iba a suspender su licencia World Tour para 2015. No se atrevió. Brian Cookson dice que la historia no ha terminado, que el Astana está en “libertad provisional”. Pero el listón de la limpieza ha quedado por los suelos.

Vino

 

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