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Pedaladas

El blog de Juan Gutiérrez

Vamos a hablar de ciclismo, pedalada a pedalada. De sus gestas y de sus miserias. Desde mi experiencia como periodista en treinta grandes vueltas y en otras múltiples batallas...

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martes, 06 septiembre 2016

Por Juan Gutiérrez

Vicente Iturat, un castellonense campeón de Catalunya

En la lista (no muy larga) de corredores castellonenses que han participado en la Vuelta a España siempre se incluye a Vicente Iturat (22-08-1928, Alcalá de Xivert). Sin embargo, durante su etapa como profesional (1952 a 1962) siempre fue considerado como un ciclista catalán, e incluso se proclamó campeón de Catalunya de ruta.


La razón es que Iturat emigró de pequeño a Vilanova i la Geltrú, donde se hizo como persona, y también como ciclista a partir de los 17 años. Sus victorias, que no fueron pocas, se vivieron con mucha intensidad en su tierra de adopción, donde era tratado como un héroe.


La estación de tren se llenó en 1955 cuando regresó de la Vuelta, donde terminó quinto en la general y ganó una etapa. Fue un triunfo especial. René Marigil atacó en un repecho del Garraf, que creyó erróneamente que puntuaba para la montaña, e Iturat saltó tras él porque su objetivo era pasar en cabeza por Vilanova. Con ellos se fugaron también Deunsweyzk, Baroni y Caput. La recompensa fue mucho mayor para los dos españoles. Iturat no sólo pasó primero por el sprint primado de su localidad, también ganó la etapa en Tortosa. Marigil se puso líder, aunque aquella edición la terminaría ganando Jean Dotto.


Vicente Iturat logró después otros tres triunfos de etapa en la Vuelta: Sevilla (1959), Pamplona (1960) y Huesca (1961).

 

(LA RUTA DE LA VUELTA: Segunda jornada de descanso, en Castellón)

 

Poblet-Iturat

 

Archivado en Actualidad , Ciclismo , Cine

viernes, 01 julio 2016

Por Juan Gutiérrez

El dopaje no sólo era Armstrong

El martes cerré mis vacaciones preTour en el cine. Ya me habían hablado de la película The Program, pero todavía no había tenido la oportunidad. En mi interior también estaba un poco esquivo, porque todo lo relacionado con Lance Armstrong me resulta bastante cargante. Su estreno en las salas españolas, el 22 de junio, al fin me animó a verla. Con palomitas incluidas. La cinta no me pareció buena, a pesar de la dirección de Stephen Frears. Y dudo mucho de que tenga calado entre aquellos espectadores ajenos al deporte. Que sólo estuviéramos ocho personas en la sesión es buena prueba de ello. Aun así, la aconsejo. Si eres un seguidor del ciclismo, esto es historia del ciclismo.

 

Salí del cine con una extraña sensación. Por la pantalla había pasado una parte de mi vida: siete años de Tour, personajes que traté, hechos que conocía y conté... No voy a hacer una crítica de cine. Mi visión es otra. La visión de alguien que vivió la era Armstrong como periodista. Vetado por Johan Bruyneel, que en un determinado momento prohibió a sus ciclistas hablar con AS. Por hacernos eco de todo aquello en lo que hurgaba David Walsh. Y por otras publicaciones. Todavía recuerdo al técnico belga cruzando su coche por delante del mío en un aparcamiento para recriminarme algo que había salido en el periódico. Era ese mismo Bruyneel que en The Program pregunta intimidante en la sala de prensa por Walsh. Varios compañeros hacen el vacío a Walsh. A mí, varios periodistas me retiraron la palabra tras publicar el caso Manzano en 2004. Paralelismos. Eran tiempos en los que Armstrong definía a AS como "un tabloide" por contar eso mismo que ahora se proyecta en una gran pantalla.

 

PROGRAM

 

The Program narra una historia real, pero incompleta. Cuando Armstrong se inyecta suero a toda velocidad para rebajar el hematocrito, estamos presenciando una triquiñuela que ya narró Jesús Manzano en AS. Como narró también las transfusiones de sangre con las bolsas colgadas en las alcayatas de los cuadros de los hoteles. No era una práctica exclusiva de Armstrong, de su colega Floyd Landis y de otros compañeros del US Postal, como puede deducirse del largometraje. Y cuando vemos a Lance en el podio de su séptimo Tour, le vemos junto a Jan Ullrich e Ivan Basso, dos clientes probados de Eufemiano Fuentes. No solo Armstrong se dopaba. No solo Michele Ferrari dopaba.

 

Cuando Armstrong intimida y humilla a Filippo Simeoni en plena etapa, no se nos ofrece lo que sucedió después. Al día siguiente, yo entrevisté a Simeoni a la salida de su hotel. No había más periodistas allí, por cierto. La fuerza de Lance. Y Simeoni me contó que otros muchos corredores le abuchearon y le insultaron cuando regresó al pelotón, después de tener que renunciar a su escapada por el marcaje mafioso de Armstrong. En la película se habla de omertá, pero no se deja claro que el dopaje iba más allá del texano. Muchos no sólo callaban, sino que le aplaudían. El programa de Lance no era "el más sofisticado" de la historia, como sostuvo la USADA. Era un programa más en una época muy oscura. Tras el caso Festina, Lance pudo liderar un nuevo ciclismo, pero prefirió vivir una mentira. Igual que muchos cómplices, muchos imitadores y muchos competidores que seguían su estela, pero no salen en la película.

 

BENFOSTER

 

Archivado en Actualidad , Ciclismo , Cine , Deportes

lunes, 18 noviembre 2013

Por Juan Gutiérrez

Fusión y mestizaje, deporte y arte: la bicicleta es el nexo

 

 

No pude acudir a su exposición ‘Entre pedales y asfalto’, en la sala Ciento y Pico, en el barrio madrileño de Malasaña, porque la agenda del pasado jueves me condujo todo el día por un camino muy dispar, entre esquíes y bicicletas. Pero desde que sonó mi teléfono en AS y una voz identificada como Irene Ferradas me habló de Manu Campa y me propuso la idea de plasmarlo en el blog Pedaladas, la historia me sedujo.

 

Manu Campa se presenta como pintor y ciclista urbano, así como restaurador de bicis. Un día decidió juntar ambas pasiones y creó ‘Bike for Life’, un conjunto de retratos de bicicletas. ‘Uniendo dos pasiones’, precisamente así se titula el nuevo capítulo, dirigido por Nacho Luna, de la web-serie documental que ha lanzado la agencia y productora Neurads bajo el nombre de #Fusionistas.

 

Cuadro Manu Campa Entre Pedales y Asfalto #fusionistas neurads

Pintura y ciclismo. Arte y deporte. La fusión me hizo pensar en las múltiples conexiones artísticas que puede inspirar la bicicleta, su estética y su épica. Echo un vistazo a mi librería y encuentro ‘Diez bicicletas para treinta sonámbulos’, todavía sin desplastificar, y en su lomo leo los nombres de Luis Landero, Antonio Muñoz Molina, Santiago Auserón, Andrés Neuman o Luis Eduardo Aute, entre otros. En mi orden de futura lectura está a la espera, por detrás de una obra literaria del convulso Siglo XX y de una novela negra, dos de mis preferencias como lector, que combino siempre con libros sobre deporte, pero sin saturar… La lectura también es evasión y el deporte copa demasiadas horas de mi vida. Hay que dosificarlo.

 

En la misma estantería diviso ‘Cuentos de ciclismo’, una obra editaba por Edaf en 2000 con autores como Alfredo Bryce Echenique, Juan Madrid o Javier García Sánchez… Sí, Javier García Sánchez, un escritor practicante del cicloturismo, que viajaba con los enviados especiales de ‘El Mundo’ durante los Tours de Francia de Miguel Indurain, alguna vez lo hizo incluso en el coche de AS. En aquellos tiempos me firmó su obra ‘Alpe d’Huez’, una novela donde ‘Jabato’ transmite la épica del Tour, y con rabia he de admitir que se me extravió (creo que en una mudanza). Sí conservo su semblanza de Indurain, ‘Una pasión templada’, justo al lado de un librito que editaron en 2009 la Vuelta a España y la Embajada de los Países Bajos, con cinco relatos españoles y otros tantos holandeses… Hay mucha literatura de ciclismo en Holanda, nos contaron entonces nuestros colegas de allí. Aquí no tanta, pero entre esa selección sobresale una joya, un fragmento de ‘Obabakoak’, de Bernardo Atxaga: ‘Hilario, el ciclista de Obaba’. Me encanta. Ciclismo puro.

 

  Ber

 

Pintura, literatura… Y también cine. Acabo de recordar la tercera edición del Festival de Cine y Deporte de Sevilla, que se dedicó monotemáticamente al ciclismo en 2003 y que tuve la fortuna de cubrir íntegramente como redactor. Allí entrevisté al ilustre director Luis García Berlanga, que recibía un homenaje, y que puso los ojos como platos cuando, para su mayúscula sorpresa, un periodista de AS le comenzó a preguntar de deporte y, sobre todo, de su pasión por el ciclismo. Nos gustó tanto aquel diálogo que lo reprodujimos en AS el día de su muerte. Su afición al ciclismo se puede comprobar, por ejemplo, en su película ‘París-Tombuctú’, donde el exgregario Boronat (Juan Diego) prepara un atentado contra su tiránico exlíder Bahamonde (Luis Ciges), que evidentemente es Bahamontes. Durante el rodaje se perdieron piezas sentimentalmente muy valiosas que cedió Julio Jiménez, como sus maillots rosas del Giro de Italia. Una película muy berlanguiana. Nada que ver con los vuelos en bicicleta a lo Spielberg de ‘ET el extraterreste’.

 

Podríamos añadir también la música, y no sólo por las canciones oficiales de la Vuelta que todos cantábamos en los ochenta: “Me estoy volviendo loco, poco a poco…”. Ya hemos citado a Auserón y Aute, también le gusta mucho el ciclismo a Serrat, o podríamos recordar que David Bisbal fue ciclista amateur en el equipo Yoplait, allá en Almería.

 

Manu Campa, Bernardo Atxaga, Santiago Auserón, Javier García Sánchez, Luis García Berlanga, David Bisbal, Juan Diego… Fusión y mestizaje. Ciclismo y Arte. Las bicicletas no sólo son para el verano.

 

 

 

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martes, 16 julio 2013

Por Juan Gutiérrez

Contador tensa a Froome

Rui Costa dio su primera victoria al Movistar al rematar en solitario la escapada de la 16ª etapa del Tour de Francia, pero la verdadera carrera se jugó por detrás, a varios minutos del portugués, cuando los gallos se dieron tanta tralla en la subida y la bajada del puerto de Manse (2ª), que se coronaba a 11 kilómetros de la meta, que provocó incluso las caídas de Froome y Contador, sin consecuencias graves. La mecha la encendió el Katusha de Purito Rodríguez y la avivó el madrileño. No hubo diferencias entre ellos, salvo con Ten Dam (un minuto), pero se le envió un mensaje al maillot amarillo de que hasta París, todo es toro.

 

Que esta 16ª etapa se iba a resolver con un grupo de escapados estaba prácticamente cantado. A nadie le interesaba controlar. Primero, porque el perfil del recorrido no daba opción a los velocistas. Y segundo, porque los hombres de la general tienen cuatro días muy duros, durísimos, y no era cuestión de quemar cartuchos. Si había que montar algún polvorín, bastaba con hacerlo en la última subida, y para eso daba igual que hubiera una fuga por delante o no. Y eso es lo que ocurrió.

 

Conta

Los tres españoles del Katusha (Losada, Moreno y Purito) lanzaron la ofensiva que desmontó al Sky. Como otras veces, Froome se quedó solo con Porte. Ahí fue cuando el Saxo jugó sus bazas. Contador atacó hasta tres veces en la ascensión, mientras Kreuziger se alternaba en el lanzamiento de mortero. Y Porte se acabó despatarrando. En el mismo descenso donde hace diez años Beloki se fracturó un fémur y Armstrong hizo su famoso campo a través, Contador siguió tensando la cuerda… Y tanto la tensó, que al final se cayeron tanto él como su rival. Froome y Contador, al asfalto. Una advertencia de que este Tour no está sentenciado.

 

Cuando ambos enlanzaron con el resto de gallos, Contador hizo un gesto a Nairo Quintana en el que le parecía recriminar que hubieran tirado hacia delante cuando Froome y él estaban en el suelo. El colombiano, en su entrañable modestia, podió luego disculpas al madrileño. Pero explicó sus razones: Quintana estaba metiendo tiempo a Kwiatkowski, su rival por el maillot blanco, y a su vez arrebató la quinta plaza a Ten Dam, un rival por el podio. ¿Por qué motivo se iba a parar?

 

Rui

A esas alturas, Costa ya celebraba la victoria. Su escapada había tardado en coger forma. Fue en el km 40, con dos españoles (Navarro y Astarloza) y varios ilustres como Gilbert, Voeckler, Albasini o De Gendt. Hubo intentos anteriores, pero la presencia de corredores ‘incómodos’ como Valverde o Dan Martin no permitió abrir brecha hasta entonces. Los fugados marcharon en perfecta armonía hasta que a falta de veinte kilómetros, ya en la subida a Manse, se acabó la paz… Primero arrancaron Marino y Kadri; luego, Hansen. Y entre estacazo y estacazo, Rui Costa dio el definitivo y se marchó en solitario para dar la primera victoria al equipo telefónico y su segunda en el Tour, donde ya venció en 2011.

 

Antes de arrancar, la noticia confirmada era las retiradas de dos jóvenes perlas del pelotón. Por un lado, el benjamín del Tour, el belga Danny Van Poppel, que a sus 19 años ya se ha codeado con los grandes velocistas y se marcha con un tercer puesto en la jornada inicial. Y por otro, el francés Thibout Pinot, la otra cara de la moneda: a sus 22 años, y después de ganar una etapa y acabar décimo en 2012, se esperaba mucho de él, pero se ha bajado de la bicicleta muy deprimido: le pudo la responsabilidad, la salud y sobre todo el terror por los descensos: “Algunos tienen miedo a las arañas o a las serpientes, yo le tengo miedo a la velocidad. Es una fobia”. Mal asunto para un ciclista… Y más para un potencial campeón. Que se lo pregunten a Froome, Contador o… Beloki. Ahí también se juegan las carreras.

 

(Mi crónica de la 15ª etapa del Tour con final en Gap)

 

Archivado en Cine

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