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El mundo de roncero

El blog de Tomás Roncero

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lunes, 02 mayo 2016

Por Tomás Roncero

No son capaces de ganar contra once...

El Barça volvió a ganar un partido en esta Liga... ¡jugando contra diez! Empieza a resultar irritante para los aficionados al fútbol de este bendito país tener que aceptar que los azulgrana  reciben el comodín de los árbitros cada vez que se ven en apuros. Es curioso que Westermann recibiese dos amarillas casi seguidas, mientras que Piqué fue perdonado de una expulsión que se jugó por una entrada que parecía la última acción de Ralph Macchio en la película Karate Kid. Mis amigos culés, que los tengo, se defienden diciéndome que Piqué tocó primero la pelota. De acuerdo. Pero les dejo sin respuesta cuando les respondo recordando que el rayista Diego Llorente fue expulsado ante el Barça en Vallecas por una acción similar con Rakitic ¡y pese a que primero había tocado la pelota! Se trata de analizar cómo está la vara arbitral con el equipo de Luis Enrique y cómo está con el resto. Lo de los 19 penaltis ya ha sido comentado en todas las televisiones internacionales porque es récord en el fútbol europeo. Pero también empieza a batir registros lo de los 11 expulsados de los equipos rivales de los culés. Eso explica que el soniquete de moda en las tertulias de los bares y restaurantes de España sea "¡El Barça no es capaz de ganar contra once!".

 

Pensarán que esto es una rabieta de madridista al ver que la Liga no termina de caer de nuestro lado pese a las diez victorias consecutivas con el gran Zidane. Pero les recuerdo que en esta queja colectiva ya se han incorporado sin disimulo los atléticos. También ellos empiezan a ver que pueden perder la Liga por el descarado favoritismo arbitral a favor de los azulgrana. Hay cuestiones que van más allá de la pasión futbolística. Negar que el Barça tiene un mejor trato arbitral desde que está Sánchez Arminio al frente de ese colectivo es como negar que el Madrid es un equipo que viste de blanco. Nunca discutiré las cualidades del Barça y de su famoso tridente. Pero es llamativo que contra once hayan acumulado serios fracasos. Incluso contra diez. ¿Recuerdan cómo el Madrid ganó heroicamente en el Camp Nou tras la expulsión de Ramos? Se lo digo con el corazón. Si yo fuese culé no me iría a Canaletas a celebrar esta Liga. Un equipo grande tiene que asumir con entereza esta situación que deja en muy mal lugar la limpieza de la competición. Qué bonito es ganar una Liga por tus propios méritos y sin recibir ayudas de nadie...

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jueves, 14 abril 2016

Por Tomás Roncero

¿Del Triplete al Nadaplete?

En un mes, el presunto mejor equipo de todos los tiempos y el presunto mejor tridente ofensivo del fútbol mundial se han volatilizado. Tanto, que algunos ya aventuramos en el declive del Barça de Luis Enrique unas similitudes morbosísimas con aquel Madrid de Queiroz que al final se quedó en blanco y sin títulos en el año 2004. El Barça ha estado sobrevalorado mucho tiempo y, cuando los errores arbitrales han desaparecido y Messi ha bajado la guardia (¿tendrán algo que ver las noticias llegadas desde Panamá?), se han convertido en un equipo vulnerable. Previsible y muy monótono. Del triplete al Nadaplete hay sólo un paso. Claro que son favoritos aún para ganar la Liga, pero el desplome de Anoeta y del Calderón nos permite barruntar movida interna en un vestuario acostumbrado a vivir de las gracias de Piqué (¿dónde están ahora sus Periscopes?) y de los caprichos de Messi, al que se le ve mal físicamente y sin la energía necesaria para levantar a un equipo sin rumbo y saturado de tanto empacho umbilical de halagos y parabienes. La autocrítica no existe en el vocabulario del otro lado del Puente Aéreo…

Sin embargo, el Madrid de Zidane ha enamorado a la afición y se ha ganado el respeto de la calle por su humildad al entender el camino. Cristiano, al contrario que Messi, se ha puesto el mono de trabajo y ante el Wolfsburgo fue el líder que soñaba el Bernabéu. Dominó la escena y fue clave en el éxito de la remontada mucho más allá de sus goles. Con Cristiano on fire y Zidane con la ilusión de un niño con zapatos nuevos, creo que podemos vaticinar un final de temporada muy feliz para una afición que había estado atormentada durante los meses tenebrosos del despido de Ancelotti, la llegada de Benítez y el sainete de Cheryshev. El madridismo sonríe, el mundo culé duda y agacha la cabeza. Nos toca reír a nosotros. Ojalá se prolongue el sueño hasta el 28 de mayo. Milán, final de trayecto.

 

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domingo, 27 marzo 2016

Por Tomás Roncero

El Villarato nunca se fue...

Esta historia ya se la conocen todos ustedes de memoria. En el año 2004, el Madrid (a través de Florentino Pérez que por entonces ya presidía el club) apoyó la candidatura de Gerardo González para presidente de la Federación Española de Fútbol. Joan Laporta, aconsejado por Joan Gaspart, cambió ese mismo voto a 48 horas de la cita con las urnas y se alió con Angel María Villar. El eterno presidente federativo se salió con la suya y el Madrid quedó desamparado y con los azulgrana en posición de máximo privilegio ante Villar. Al Barça le fue muy bien. No olvidemos que entre el año 2000 y 2004 los culés no habían ganado una sola Liga (se las repartieron el Madrid, el Valencia y el Deportivo). Pero desde 2005, el Barça empezó de nuevo a ganar ligas (con la excepción del doblete del Madrid de Calderón: 2007 y 2008) y los errores arbitrales se fueron sucediendo reiteradamente a favor de los intereses del equipo del Camp Nou.

No olviden que la Liga de 2007 fue para el equipo de La Castellana gracias a que el Tamudazo dejó sin efecto un gol escandaloso metido por Messi al Espanyol (¡con la mano como si fuese un remate de voleibol!). Al árbitro Rodríguez Santiago le dieron de 'premio' la final de Copa de ese año (Sevilla-Getafe). Eso era el Villarato. No hace falta levantar el teléfono ni dar consignas. Los árbitros saben lo que gusta en la cúpula y lo que no. Sánchez Arminio preservó su puesto de trabajo gracias a la derrota de Gerardo González en las urnas y es evidente que la gente no olvida cuando ha visto peligrar su modus vivendi. Pasados los años, el propio Alfons Godall, vicepresidente del Barça en la etapa de Laporta, confesó en 2011, ya con Rosell de presidente, que a ellos les fue bien con Villar: "Yo empecé con Laporta con unas Elecciones a la Federación. Laporta lo tenía clarísimo. ¿A quién apoya Florentino? A Gerardo González. Pues entonces a nosotros nos interesa apoyar a Villar. Pasamos una buena época de buenas relaciones con la Federación, de buenas relaciones con las entidades donde se 'cuece'... Digamos los Comités de Árbitros, Competición, Liga de Fútbol... Laporta cultivó mucho y muy a fondo las nuevas relaciones con estas instituciones, así como UEFA, FIFA... Creo que eso nos ayudó". A eso se llama dar legitimidad absoluta al Villarato, basado como ven ustedes en hechos reales.

Este preámbulo era necesario para entender qué está pasando en esta Liga y en las precedentes, en las que los errores son casi unidireccionales y donde más se refleja es en el capítulo de los penaltis. El informe que ven en As.com es demoledor. El Barça ya ha alcanzado el registro histórico de la Liga en penaltis a favor, con 16, pero en ¡14 partidos menos que el Betis en 1987! Si Hernández Hernández, el árbitro del Clásico del 2 de abril, pita un penalti contra el Madrid, el Barça podrá presumir de otro récord histórico: 17 penaltis en una Liga. El Madrid, ese equipo presuntamente protegido por el Régimen desde tiempos inmemoriales, está a poco más de la mitad (9). Además, a los blancos les han pitado 4 en contra y a los de Luis Enrique sólo uno. Y en expulsiones, más sangrante: sólo un jugador del Barça expulsado y 4 del Madrid. Y 8 expulsados entre los rivales de los culés y sólo la mitad en los del Madrid. Cómo para pensar que el árbitro de Villarreal iba a tener valor para expulsar a Piqué sabiendo que de esa forma se hubiese perdido el Clásico... Aunque Gerard hubiese tenido un consuelo si en El Madrigal hubiese visto la Roja: se hubiese hinchado con su famoso Periscope. También le recuerdo que en la primera Liga de Ancelotti fue Undiano Mallenco el que pitó los dos Clásicos ligueros (algo casi sin precedentes) y en el Camp Nou dejó de pitar un penalti clamoroso de Mascherano a Cristiano y en el Bernabéu dio el vuelco al resultado (ganaba el Madrid 3-2) con un penalti y roja a Ramos por un roce leve con Neymar a lo que se añadió otro penalti señalado a Xabi Alonso. Undiano no volvió a pitar un Clásico...

Pues nada señores, que Villar vuelva a preparar su salto al césped del Camp Nou para entregar en mayo la Copa de la Liga a Iniesta. Las ligas del Madrid las entrega Villar protegido en el Palco del Bernabéu. Nunca se atreve a bajar al césped cuando ganan las fichas blancas. ¿Mala conciencia, presidente?

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jueves, 20 agosto 2015

Por Tomás Roncero

El cinismo del caso Piqué

Asisto perplejo a las nuevas argumentaciones evasivas que el Barça ha utilizado para defenderse de la última 'travesura' protagonizada por Piqué. Resulta que Velasco Carballo le estaba esperando, que Piqué no dijo lo que dijo, que además lo dijo en catalán y, como todo el mundo sabe, si insultas en catalán "suena más suave y tiene otro sentido". Piqué deja por mentiroso a Velasco Carballo, como si un linier y un árbitro tuviesen necesidad alguna de inventarse lo que todos sabemos que dijo. Piqué es multireincidente y cuando tu historial te delata es mejor taparse y tener la humildad de reconocer tu error. Seguro que Luis Enrique no es partícipe de toda la logística encubridora que ha movido el club al otro lado del puente aéreo para justificar la última salida de pata de banco de su internacional.


Lo que debe hacer el Barça es respetar sus famosos Valors y actuar con autocrítica y grandeza. Les recuerdo que el Real Madrid nunca ha negado la mayor cuando los suyos se han equivocado. ¿Recuerdan a Ramos el año pasado? Cuatro partidos por llamar "sinvergüenza" al árbitro. Pues en Madrid nadie reinventó sus palabras (en andaluz y en indonesio la palabra "sinverguenza" se entiende igual) y acató la sanción de cuatro partidos. Lo que ocurre es que en este Barça hay un empeño terco en distorsionar la realidad para intentar negar siempre la mayor. ¿Recuerdan lo de "mono" de Busquets a Marcelo en la Champions? Las imágenes de televisión eran evidentes, pero el Barça dijo que había dicho "morro". Nunca mejor dicho. El año pasado el mismo Busquets pisó la cabeza a Pepe y las fotografáis del AS eran todo un documento. Pues ellos de nuevo se pusieron la venda azulgrana en los ojos y sostenían que sólo había rozado "levemente" su cabeza con la bota y que había sido sin querer.


La osadía es un recurso en la vida para huir hacia adelante. Pero el cinismo que intenta tomar por bobos al resto de los mortales se convierte en un atropello al respeto y al sentido común. La justicia no entiende de colores. Si usted se acuerda de la madre del linier, le pide disculpas al trío arbitral y a tu propia afición al terminar el partido y te vas para casa. Pero lo fácil es buscar los enemigos en La Castellana, que díganme ustedes qué pintan cuando la Supercopa era con el Athletic de Bilbao, equipo que ganó con grandeza el título pero al que están ninguneando su gesta al insinuar que la decisión de Velasco Carballo condicionó el desenlace del trofeo. Recomiendo al Barça y a Luis Enrique que un día se replanteen la estrategia y se sienten a hablar seriamente con su particular 'Guillermo el Travieso'. Piqué es un grandioso futbolista y hasta dicen que es majo y simpático fuera del campo. Pero cuando tus comportamientos públicos se llenan de directivos escupidos, guardias urbanos humillados, bombas fétidas expandidas y cánticos provocadores hacia el enemigo cuando éste cae derrotado es que algo se te ha ido de las manos. Piqué debe madurar ya. Lo peor es que el famoso entorno sigue poniéndole cortinas de humo para negar lo que todo el mundo ve. Allá ellos...

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miércoles, 10 junio 2015

Por Tomás Roncero

Piqué, el rompetarimas del Barça

Si todavía estuviera en edad escolar, seguro que a Piqué le dirían los compañeros de clase antes de la entrada del profesor de Matemáticas: "Gerard, tírale tú la goma de borrar. Tú eres el más simpático y el más grande. Te queremos". Él se siente el gracioso de la clase y se nota. Si le meten 5-0 al Madrid en el Camp Nou, se pone a saludar a la grada con su manita bien alta para que sus compañeros del Madrid (y de la Selección) lo vean y se sientan más humillados tras la goleada. Si rompe su silencio hace tres años cuando el Madrid de Mourinho y Cristiano les iba a quitar con justicia y grandeza la Liga de los récords, sale diciendo en las portadas de los diarios deportivos de Barcelona que ya se sabe que históricamente los árbitros se equivocan a favor del Madrid. Si ganamos el Mundial, escupe a un directivo de la Federación en el autobús de los campeones (¡vaya ejemplo para los niños!). Además, le hemos visto hacer bailar al Camp Nou al grito de “boti, boti, boti, madridista el que no boti…”. Y si ganan el triplete (se les felicita, la vida sigue...), para no romper con su papel de tío majo y guay del Paraguay, se acuerda de Kevin Roldán y dice algo así como "gracias majete, porque contigo empezó todo".


Que todo eso lo hiciera un fisioterapeuta con ganas de ascender en la escala social del vestuario o un delegado de campo que fuera del perfil de Cristóbal Soria cuando estaba en el Sevilla, hasta se entendería como parte del personaje. Pero el problema es que lo dice Piqué, uno de los pesos pesados del Barça... y de la Selección. No puede ser que hace años saltasen todas las alarmas cuando Mou tensó la cuerda demasiado para lograr enfrentar a los internacionales del Madrid y del Barça (hasta el punto de poner en peligro a aquella selección hegemónica e irrepetible) y que ahora nos parezca una cuestión baladí que Piqué se mofe de los que ahora serán estos días sus compañeros de entrenamiento y de campo defendiendo el futuro del fútbol español en la Eurocopa. Ello incluirá, tanto en León como en Bielorrusia, escuchar ese himno nacional que hace dos semanas fue abucheado fieramente en Barcelona sin que haya escuchado aún a Piqué decir que eso está feo y que supone una falta de respeto para el sentimiento compartido de millones de personas.


Piqué tiene que madurar ya y olvidarse de ese papel de niño travieso que siempre da la nota en la fiesta para que todo el mundo te dé palmaditas al final diciendo qué estupendo eres. Piqué debe un respeto a sus compañeros de profesión, que el año pasado le dieron una lección guardando las formas y la compostura en la celebración de la Décima. Los jugadores del Madrid cantaron su precioso himno de la Décima y nadie se burló del Barça, hundido en su triste año en blanco. Nadie se acordó de la multa astronómica de Hacienda a Messi, de los problemas de Rosell y Bartomeu con la ley a costa del fichaje interminable de Neymar o de la salida por la puerta de atrás de Víctor Valdés, muy alejada de la que ha tenido Xavi este año. En la vida, se mide la grandeza de los individuos por saber estar en los días de vino y rosas. Si sabes ganar, seguro que sabes perder. Pero Piqué tiene suerte. Los madridistas son unos señores. Y callan. Algunos, hasta ponen la otra mejilla. Así nos va.

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jueves, 24 abril 2014

Por Tomás Roncero

La posesión y la verdad del fútbol

Ancelotti

En sólo una semana, el Madrid se ha llevado por delante al Barça y al Bayern. O sea, al tiqui-taca. No digo que no sea una fórmula de juego estética y atractiva (España ha sabido sublimarla hasta convertirla en la fórmula ganadora), pero hay mucho de sugestión colectiva y bastante de propaganda ideológica que convierte este sistema de juego en un cuadro perfecto para un museo de arte pero ineficaz para ganar un partido de fútbol de verdad, en los que el jugador sale a vida a muerte en busca de la victoria. La posesión es infernal y absurda si no tiene como único objetivo encontrar un cauce hacia el gol. Tocar, tocar y volver a tocar para morir en la orilla (el área del rival) sin ni siquiera tirar a gol, es un frustrante ejercicio de esterilidad futbolística. El Madrid toca cuando procede y cuando conviene. Pone pausa con Xabi y Modric si es preciso, hasta Isco duerme la pelota si lo exige el guión, pero cuando hay que derribar al enemigo busca una transición rápida, abre el juego por las bandas, rompe al rival en velocidad y encuentra a menudo el orgasmo del fútbol, el gol, con un remate fulminante que pone al estadio en pie. Esa es la gran verdad de fútbol. Lo de la posesión queda para las estadísticas y para los que buscan coartadas para justificar su inminente fracaso…

 

 

Guardiola decía tras el 1-0 del Bernabéu, para justificar la pifia de su equipo, que el Madrid tiene la mejor contra del mundo y grandes atletas. ¿Acaso son atletas Modric, Illarra, Coentrao o Isco? Lo que hizo Ancelotti fue darle un baño táctico y eso duele, querido Pep. Carlo supo jugar con todos los registros que ofrece el melón del fútbol. Abrirlo por un lado u otro depende de tu capacidad para analizar al rival y las condiciones del partido. Apostar por un estilo como único método de funcionamiento es un ejercicio de talibanismo inmovilista. Posesión o nada, parece el absurdo eslogan de Pep. Si en Múnich juega a eso el próximo martes, no irá a Lisboa. Si arriesga, sale al taque y el Bayen tiene alma y corazón, mi Madrid lo pasará mal. Ojalá Guardiola insista en su férrea defensa de su estilo, ese que le llevó a perder en 2012 ante el Madrid la Liga de los Récords (¿recuerdan a Cristiano silenciando el Camp Nou? Respeto todos los gustos, pero me fastidia que den a entender que lo del Madrid es sólo producto de musculatura y de gimnasio, y no de talento y de empeño profesional (que es lo que es). Hasta Beckenbauer y Kahn, ADN Bayern 100%, han cuestionado el sistema de Guardiola. El mundo entero empieza a abrir los ojos. Ir en dirección contraria por la autopista y empeñarte en decir que los demás son los equivocados es un error estratégico. Y de concepto. El fútbol es más sencillo que todo eso. Por eso me gusta el Madrid. Es la autenticidad con botas que justifica tantas horas de desvelo por una causa. Pep, reflexiona.

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jueves, 20 febrero 2014

Por Tomás Roncero

Hartos de la protección arbitral al Barça

Llueve sobre mojado. Hartos de estar hartos. Que el Barça se vea favorecido clamorosamente por una decisión arbitral se empieza a asumir como parte del paisaje. El madridismo clama contra esa cruda realidad que ha permitido a los culés celebrar estos años más títulos de los que merecían (¿verdad Ovrebo?). Míster Chip nos desveló el dato definitivo que ratifica lo que vengo denunciándoles desde hace años: el Barça es el equipo de la historia de la Champions con más penaltis a favor (36) y más rojas a los equipos rivales (25). Sin comentarios...

Lo de Manchester fue una muesca más en ese revólver en el que han disparado, aparte de Ovrebo, los Stark, Bussaca, Frisk, De Bleckeere y ahora Eriksson. Árbitros que han convertido la ayuda al Barça en una norma aceptada como algo que parece guionizado de antemano. ¿El Chelsea es objeto de cuatro penaltis ante su gente en Stamford Bridge? Os jorobais que no pito ni uno. ¿Pepe pone la plancha a Alves pero no le toca? Da igual, te vas a la calle. ¿Piqué derriba a Cristiano y el rechace permite a Higuaín marcar en el Camp Nou? Lo anulo por falta del portugués con el cogote a Mascherano. ¿Van Persie dispara a gol al no escuchar por el ruido de la grada que ya había parado el juego el árbitro del Barça-Arsenal? ¡Le expulso y me quedo tan ancho!

En el Etihad Stadium, misma medicina. Busquets hace una falta clara a Navas, derribándole. Eriksson se hace el sueco y deja seguir. Contraataque del Barça y Demichelis derriba a Messi dos palmos fuera del área. Sólo era falta, pero el tal Eriksson pitó penalti y echó al central del City. Fin a la emoción y eliminatoria encarrilada para el lado que conviene (Platini feliz, seguro). Qué bonito está ganar así, con red, con protección arbitral indisimulada, sin correr riesgos...

Para ganar a este Barça tan protegido por las autoridades hay que meterle un 7-0 (como hizo el Bayern) o sumar 121 goles y 100 puntos como el Madrid de Mourinho y Cristiano. Si no me creen, pregunten a Godall. Él reconoció todo...

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lunes, 13 enero 2014

Por Tomás Roncero

CristianOROnaldo

Ha merecido la esperar tanto tiempo para ver esa sonrisa (y unas lágrimas que me hicieron llorar también a mí) que provocó una explosión de alegría en el mundo entero. Cristiano recibió por fin el premio a tanto sacrificio, tantas horas trabajando en silencio para conseguir que su cuerpo se convierta en un monumento al atleta perfecto. Este prodigio nacido en una modesta barriada de Funchal hace 28 años llevaba años soñando con este premio. Ya lo tenía desde 2008, pero era con la camiseta del Manchester United. Y él estaba obsesionado con ganarlo con su verdadero amor futbolístico: el Real Madrid.

No tiene precio haber visto a Blatter hacer el quite del perdón y darle ese Balón de Oro que tantas veces le han negado injustamente al chaval. Joseph sonreía porque vio la bondad del portugués, que no le pasó factura en ningún momento por la ‘chiquitada’ de Oxford. Al contrario. Para el 7 esto es borrón y cuenta nueva. Que el mundo del fútbol le haya coronado en un año sin títulos aumenta el nivel de la hazaña de CR7. Ha sido tan asombrosa su producción goleadora (¡69 tantos!) y su constancia que cualquier otro desenlace hubiese supuesto una terrible injusticia. Ribéry metió sólo 23 goles. Era una broma pensar que pudiera arrebatárselo.

Messi se quedó esta vez atrás. Ya era hora. Nadie discute lo bueno que es el argentino. Pero parecía el Balón de la Marmota. Cada año se lo daban con más o menos méritos, con Mundial de España o sin él, con Liga de los récords del Madrid de Cristiano… Siempre Messi, Messi, Messi… Era cargante. Por eso este Balón de Oro supone un soplo de aire fresco, un canto a la justicia poética y futbolística. El mundo está bipolarmente dividido entre madridistas y culés. Viajas por Sudamérica o cualquier país asiático y lo notas desde el aeropuerto. Por eso este 13 de enero ha hecho mucho por la causa vikinga. En muchos sitios se ha celebrado casi como una Champions. El Balón de Oro es para Cristiano… ¡y para el Madrid! Además, con denominación de origen blanca.

Figo lo ganó aquí pero el año de meritaje se forjó en el Barça, Ronaldo lo levantó en el Bernabéu en 2002 pero se lo habían dado por su pedazo Mundial con Brasil en Corea y Japón, igual que Cannavaro en 2006, cuyo éxito individual se cimentó en el Mundial que ganó Italia en Berlín. Cristiano se la guisado y se lo ha comido en el Bernabéu, en su santuario favorito.

Nadie le ha regalado nada a Cristiano. Hasta en el Camp Nou había pintadas a su favor. Este es el Balón de Oro a la profesionalidad fanática, a la ejemplaridad en el trabajo y el esfuerzo. Dios no le regaló ese cuerpo, se lo trabaja él cada día que pasa con un rigor alejado del glamour y el star system que ha terminado con la carrera de muchos futbolistas. Hoy es un día grande para los que soñamos con un mundo mejor y más justo. La sonrisa de Cristiano es la sonrisa de su madre, Doña Dolores, que siempre le insistió para que fichara por el Madrid, o la de su niño, Cristiano Junior, que es un diablillo con la pelota en las piernas y emula las celebraciones de su padre. No se lo voy a negar. Hoy es uno de los días más felices de mi vida. No me sentía así desde la Séptima. La vida es blanca y bella. Cristiano, OBRIGADO.

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jueves, 05 diciembre 2013

Por Tomás Roncero

La UEFA acaba con la moda del Barça

La UEFA y los futboleros que han enviado sus votos a dicho organismo son como el algodón, no engañan. Que el Madrid tenga cuatro candidatos para entrar en el mejor once de la temporada y que el Barça sólo tenga dos, es la prueba definitiva de que lo del Barça triunfal fue una moda. Y como todas las modas, pasajera. El Madrid es el presente, junto al Bayern, y es el futuro. Cristiano y Bale son dos potenciales Balones de Oro (Blatter, no te enfades hombre), Isco es el mejor talento joven de Europa y Sergio Ramos es el mejor central del continente. Hasta el Atleti tiene tres nominados, en un premio justo para Simeone y el magnífico trabajo que han hecho los rojiblancos. El problema es el Barça, del que hasta Piqué avisa que hay peligro de “hundimiento”. Que sólo estén piqué y Messi entre los votados revela que la afición ya ve en su decadencia a Xavi, sobre todo, lo que ha arrastrado a Iniesta (aunque yo le sigo viendo bien a mi paisano). También Busquets y Alves han perdido el favor de la crítica. Cesc ni lo comento y tampoco Valdés ha entrado en la nómina de seleccionables.

El Barça ya no enamora con su fútbol de mucho tiqui y poco taca. La gente quiere ver la profesionalidad táctica del Atleti y, sobre todo, el fútbol total que propone el Madrid de Ancelotti. Dos laterales como extremos, un compás con botas (Xabi Alonso), jugones como Isco, Modric, cañones nucleares como Bale y Di María, artistas como Benzema y el MVP del fútbol mundial: CRISTIANO. Y detrás el mejor portero del mundo, Casillas, y uno que lucha por entrar entre los grandes de Europa (Diego López).

No hay color. Mejor dicho. Sí: el blanco. La LFP el pasado lunes y la UEFA, ahora, son el reflejo de una realidad incuestionable: el Madrid ha retomado la bandera del fútbol y el Barça se resiste a asumir su caída libre. Sólo falta que Blatter de la Calzada no haga otra de las suyas y vuelva a desprestigiar el Balón de Oro dándoselo a Messi (o Messing) o a Ribéry, el hombre que lleva 50 goles menos que Cristiano. Cosas veredes, amigo Sancho…

 

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lunes, 16 septiembre 2013

Por Tomás Roncero

Muñiz: ¡Visca el Villarato!

Muniz1

El Villarato nunca descansa. Siempre está alerta para hacer su trabajo sibilino pero certero. Se trata de allanar el camino del Barça en cada inicio de Liga para evitar que los Messi y compañía sufran en la recta final del curso. Ya lo hicieron el año pasado. Robo al Osasuna en Pamplona (blocaje de Muñiz a Puñal, gol en doble fuera de juego de Messi y Alexis, expulsión de Puñal…), robo al Sevilla en el Pizjuán (expulsión escandalosa de Medel tras fingimiento de Cesc, mano clara de Thiago previo al 2-3 de Villa…), robo al Madrid en el Coliséum de Getafe (¿se acuerdan de la mano de Colunga en el 2-1?), robo al Madrid en el Villamarín (¿recuerdan el gol legal anulado a Benzema y el penalti de Nosa no señalado por Gil Manzano?), penalti no señalado sobre Özil en el Camp Nou que evitó el triunfo blanco… Son muchas y así desde hace 21 años, con la primera Liga robada en Tenerife (ya saben, García de Loza y ese 1-3 legalísimo de Milla anulado por un presunto fuera de juego).

 

Hago background para ponerles en suerte la nueva desvergüenza que estamos viviendo. El Barça debería llevar cinco puntos menos, tras el doble penalti no señalado en Mestalla a favor del Valencia (le habría dado el empate a los de Djukic) y el triple regalo del sábado ante el Sevilla de Emery. Muñiz se ensañó con los hispalenses. Gol legal anulado a Cala, falta de Messi en el 2-0, y otra falta de Messi y gol fuera del descuento en el 3-2. Una tropelía tras otra. Llevarían 7 puntos, no 12. Encima, al Madrid no le concedió Teixeira un penalti claro sobre Di María en El Madrigal que habría supuesto el 2-3. O sea, que con la ley en la mano el Madrid le llevaría cinco puntos en vez de estar dos abajo. No me extraña que Monchi dijera en su Twitter que esto da asco...

Muñiz2

Pues si no quieres té, toma dos tazas. Resulta que el Comité de Arbitros no ha tenido otra ocurrencia que designar al ínclito Muñiz para el Elche-real Madrid, correspondiente a la sexta jornada de Liga. Se necesita ser provocador. Sánchez Arminio es un tipo al que le va la marcha. Seguro que habrá pensado: ¿Qué se quejan los madridistas por lo de Muñliz con el Barça? Pues les pongo al de la gomina en su próxima salida liguera y a ver si hay suerte y les deja sin victoria. Todo sea por ayudar a nuestro querido Barça…”. Que hagan lo que quieran. Que el Villarato siga manipulado una Liga tras otra. Que al Barça le sigan permitiendo el derecho de pernada en las acciones punibles que para ellos jamás tienen castigo. Que anulen goles legales, que se inventen descuentos, que expulsen a los rivales por toser, que perdonen a Alves y Alexis sus fingimientos… En fin, que la mejor Liga del Mundo tiene unos árbitros muy majos, muy enrollados y muy culés… ¡VISCA EL VILLARATO!

 

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