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Zona Roja

Los autores de este blog son Dani Hidalgo (el grande de la izquierda) y Mariano Tovar (el melenudo que le acompaña). Uno nació en Washington y es un tipo bonachón y sin malicia; el otro nació en Pucela y es un ser retorcido y sospechoso. Son muy distintos, pero se parecen en una cosa: su pasión enfermiza por la NFL.

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14 febrero, 2013 | 19:17

El espectáculo del doping

Mariano Tovar

Manzan05
La NFL sigue de vacaciones. No hay grandes noticias y tampoco me parece demasiado atractivo lanzarme a adivinar lo que va a hacer cada equipo en la agencia libre. Por eso, y visto el interesante debate que se ha abierto, seguiré escribiendo sobre el tema del doping.

No pretendo que estos artículos sean ensayos sobre el tema. Simplemente estoy contando mis impresiones y sensaciones. Lamento que algunos salgáis decepcionados de su lectura. No soy ninguna autoridad sobre el tema y tampoco he dicho que lo fuera.

Solo un apunte sobre el artículo anterior. Después de tanta verborrea, yo quería llegar a que, más allá del doping, creo que Armstrong hizo daño al ciclismo por el control férreo y antideportivo que tuvo de todo lo que sucedía dentro del pelotón durante los años en que fue el gran patrón del ciclismo. Ese control iba más allá de una estrategia, porque trascendía a su equipo. Creo que fue una actitud mafiosa que se alargó durante años y que impidió el desarrollo normal de las competiciones en las que él participaba. Campó a sus anchas concediendo dádivas o destruyendo carreras por su capricho o intereses. En su melodramática declaración ante Oprah soltó muchas lágrimas de cucudrulo hablando de doping, pero no hizo mención al otro tema que, en mi opinión, es el auténtico legado dañino de Armstrong al ciclismo. De eso no se arrepiente. En realidad dudo de que se arrepienta de algo.

Durante todo ese período las grandes pruebas por etapas en las que participaba Armstrong eran monótonas y el espectáculo brillaba por su ausencia. Esa sensación de hastío ya la tuve durante toda la etapa de Indurain, pero con Armstrong llegó a límites insoportables. Como aficionado veterano, viví la época en la que primero el Renault de Cyrille Guimard y luego LaVie Claire de Bernard Tapie dominaban el pelotón con el Tejón Hinault y sus lugartenientes (primero Fignon y después Lemond). Hinault ejercía como patrón, pero nunca perjudicó al espectáculo, que en aquellos años fue fabuloso. (¡Grande Gorospe!) Por cierto, en aquellos ‘80 la palabra doping estaba en boca de todos y, como curiosidad, aparecieron los pedales automáticos que en poco tiempo enterraron los viejos rastrales (aún recuero mis primeros Look, regalados por un mecánico del equipo ONCE en 1988).

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Sinceramente, creo que al aficionado medio el doping le importa un pimiento. Hace dos o tres meses escribí un artículo que levantó un gran revuelo en este blog en el que dije que al aficionado de la NFL le importaban muy poco las conmociones de los jugadores. En este caso pienso lo mismo. Cuando un aficionado se sienta a ver una competición deportiva, busca tres cosas fundamentalmente: evadirse de la realidad, divertirse y que gane su equipo. Todos tenemos muchos problemas en nuestras vidas como para preocuparnos de los problemas que pueda haber en el deporte, convertido en válvula de escape.

Creo que la NFL no ha tenido más remedio que meter las manos en el fango de las enfermedades provocadas por la práctica del deporte porque se le han empezado a acumular las demandas. Sin no fuera por ellas, no habría tanta preocupación, ni cambio reglamentario, ni historias. Sonará todo lo inhumano que queráis. Parecerá una conclusión demasiado fría y tal vez muy matizable, pero básicamente es lo que pienso. Creo que en las grandes ligas estadounidenses no interesa ‘menear’ demasiado el asunto del doping. Hay una reglamentación de ‘maquillaje’ que justifica una presunta tolerancia cero, pero todo lo demás es pura hipocresía. No sigo demasiado la MLB pero que no hayan incluido a Barry Bonds en el Salón de la Fama por las sospechas de dopaje o por su declaración ante el Gran Jurado me parece una ridiculez farisea.

Ese es el mismo fariseismo que existió con el ciclismo hasta el año 2004. ¿Y qué sucedió precisamente en aquel año? Algo muy sencillo: el periódico en el que tengo el honor de trabajar publicó un serial que conmocionó al mundo, y en el que un exciclista llamado Jesús Manzano concretaba con detalles escalofriantes una lacra, el doping, que hasta ese momento era algo etéreo de lo que todo el mundo hablaba, pero sin ir al detalle de lo que significaba esa práctica para la salud de un deportista.

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No es porque trabaje en el medio que contó aquella historia, pero siempre he pensado que es la mayor exclusiva deportiva que se ha publicado desde que tengo uso de razón. Estoy seguro de que hubiera ganado el Pulitzer de haber sido publicada en EEUU.

Lo curioso es que tanto el mundo del ciclismo como la mayor parte de los medios de comunicación convirtieron a Manzano en un apestado. Dijeron que mentía por venganza, que era un drogadicto, un putero, que se lo había inventado todo, que él era el único que había hecho cosas así... Fue increíble. Un linchamiento en toda regla. El pelotón profesional estigmatizó nuestra mancheta y al autor del reportaje, que tuvo que dejar de hacer información sobre ciclismo e incluso sufrió amenazas.

El efecto de las declaraciones de Manzano fue demoledor. Todos pudimos ponerle cara a un problema que sabíamos que existía pero no queríamos creer del todo. Aún hoy, nueve años después, hay muchos que no quieren quitarse la venda de los ojos y niegan la mayor. Aunque tampoco me parece lógica la postura de todos los que se sintieron ofendidos y engañados por un deporte al que amaban, cientos de aficionados que dieron la espalda al ciclismo por sus mentiras. ¿De verdad se cayeron del guindo tras las declaraciones de Manzano? ¿Pensaban sinceramente hasta entonces que el ciclismo estaba limpio?

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En 2006 comenzó la Operación Puerto que por fin ha llegado a juicio siete años después, y tras ser archivada en dos ocasiones. Dentro del sumario estaba, por supuesto, todo lo que contó Manzano en las páginas de AS que, curiosamente, se ha ido confirmando en todos sus puntos. Muchos de los que desacreditaron hace nueve años insisten en seguir haciéndolo. Otros, por vergüenza torera, callan. Nadie se disculpa.

Manzano era un ciclista y ahora es jardinero. No era escritor de novelas, ni guionista, ni nada que se le parezca. ¿Cómo pudo alguien pensar que todo aquello que contaba, más propio de una película de terror que del mundo del deporte, podía ser una invención? Me encantaría tener una inventiva así, me haría rico en poco tiempo vendiendo mis historias.

Pero Manzano no solo abrió los ojos al mundo del deporte español. Sus declaraciones fueron una conmoción mundial. Hasta el punto que la apertura del juicio de la Operación Puerto ha sido seguida en sala por 37 medios internacionales. Una barbaridad.

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No sé ni cual será la sentencia del juicio ni sus consecuencias futuras. Sé que aquellas declaraciones de Manzano levantaron una liebre que puso en movimiento una persecución del doping inédita hasta ese momento.

Y no soy optimista. Entre otras cosas por lo que he dicho anteriormente. Al público no le interesa el doping. Lo que quiere es evadirse y divertirse con el deporte. Tener héroes a los que admirar y colores que defender. Yo siempre lo he dicho, la mejor carrera de 100 metros lisos que he visto en mi vida fue la que ganó Ben Johnson en Seúl. Y tampoco me importa que él fuera descalificado. Carl Lewis y Linford Christie tampoco creo que fueran trigo limpio. El espectáculo como tal fue fabuloso y eso es lo que un espectador le pide al deporte. Por otro lado, entre los deportistas no hay un propósito de enmienda.

Así que, tras la borrasca, llegará la calma. Habrá mejores controles y, posiblemente, mejores médicos saltándose las reglas para contentar a equipos y deportistas que quieran buscar nuevos límites. Nos convencerán de que el deporte ya habrá quedado limpio y volveremos a hacer como que nos lo creemos, hasta que llegue un nuevo Manzano que nos ponga delante de los ojos la dura realidad, y nos haga sentir repugnancia durante un tiempo. Mientras los castigos no tengan un efecto disuasorio real, el problema seguirá existiendo.

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Como dije en el primer artículo de esta serie, el uso de anfetamina en el mundo universitario, o de sustancias que mejoren el rendimiento en pruebas no competitivas, es la muestra más palpable de que el ser humano está dispuesto a usar todos los medios a su alcance para llegar más lejos, o convertir una meta en más asequible. Las consecuencias, que por supuesto tienen grados diferentes en cada caso, pasan a un segundo plano. Para que me entendáis, yo he usado chuletas en exámenes, tanto en el colegio como en la universidad. Sé que no está bien y que muchos lo consideraréis vergonzoso, pero me cuesta arrepentirme. Por eso entiendo que un deportista no se arrepienta de haber usado sustancias ilegales. Seguro que tiene argumentos muy de peso para justificarse. Como os decía en el artículo anterior, un profesional deja de ser deportista y se convierte en un trabajador cuyos fines y medios deben ser analizados desde un prisma diferente. Se transforma en algo mucho más complejo que un tipo malo que hace trampas.

No descarto escribir un tercer artículo sobre el tema, si aún no estáis satisfechos, éste os sigue pareciendo deslavazado o surge en el debate un nuevo aspecto en el que merezca incidir, pero antes de terminar si que quiero dejar algunas ideas simples, en frases cortas, para insistir en algún detalle aunque solo sea de pasada.  

1.- No creo que sea un problema del ciclismo. El doping quizá sea una lacra, pero aunque su empleo en algunos deportes quizá sí que sea más generalizado, creo que existe en todas las disciplinas y que en ninguna es residual. Creo que en el fútbol ha habido doping. Todos hemos visto equipos con un rendimiento físico increíble durante competiciones concretas. Es verdad que con doping no se mete un gol por la escuadra, pero sí que se corre la banda durante más tiempo y más rápido que el rival.

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2.- El Tourmalet sí que se puede subir solo con agua. Bueno, quizá no en agosto bajo el sol porque con el sudor pierdes sales y si solo bebes agua terminas sufriendo una pájara, pero con una buena bebida energética y la alimentación correcta, se sube lo que haga falta. También se pueden subir diariamente tres o cuatro puertos de gran categoría durante varias jornadas consecutivas. Yo lo he hecho sin doparme y conozco a mucha gente que también lo hace mucho más rápido que yo y sin ayuda médica. Es cuestión de entrenar correctamente según los objetivos que tengas marcados. El doping mejora el rendimiento, reduce el sufrimiento y quizá te permita mantener una velocidad o una cadencia impresionante durante un tiempo desproporcionado, pero no es la puerta hacia el deporte de élite. Cualquier ciclista que compite en el Tour es capaz de hacer ese recorrido sin doparse. Otra cosa es que la media general o el ritmo de subida sean inferiores.

3.- Va a parece que he encendido el ventilador, pero cuanto más hablemos de ciclismo y menos de deporte en general, antes pasará la tormenta y volveremos a ese mundo irreal de fantasía en el que tipos como Barry Bonds coleccionan bases por bolas porque nadie se atreve a buscar strikes, veteranos como Ray Lewis se recuperan de lesiones graves en semanas y los jugadores de la NBA se niegan a pasar controles antes de participar en unos Juegos Olímpicos. El deporte estadounidense posiblemente sea, a día de hoy, el más sucio y el más permisivo.

4.- Criticar a Manzano como persona para desacreditar lo que contó es despreciable. Lo correcto es intentar rebatir lo que contaba. Nadie lo ha podido hacer con credibilidad.

5.- Al 90% de los aficionados no les interesa el tema doping. Quieren divertirse y, por ellos, como si los atletas se comen gallinas enteras y sin pelar. Las escandaleras y conmociones sociales como consecuencia de una muerte, un suicidio, o una lesión provocada por el doping, o por un golpe ilegal, dura para la mayoría lo que se tarda en contar en facebook. Los más preocupados son los aficionados de un equipo que ven cómo las opciones al título se diluyen por esa ausencia.

6.- El mundo real es mucho más crudo que el mundo perfecto. Y lamentablemente eso es extensible al deporte.

mtovarnfl@yahoo.es / twitter: @mtovarnfl

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Comentarios

El tema doping siempre estará ahí, pues yo tengo la solución.....LEGALIZACIÓN!!! Todos dopados y se acabaron los debates, jajajajajjajaja.

Por cierto paa los aficionados de los Giants, acabamos de fichar a David Buelher pateador Ex-Cowboys.....Alguien conoce algo de este hombre??? Yo creo que han visto la posibilidad de que Tynes se marche en breve y han visto la oportunidad

*pateador no, es Kicker....

Luego te leo más tranquilamente Mariano... sólo un apunte, está claro que con Armstrong las etapas eran soporíferas... y lo comparas con Induráin, bueno, puede que sí, pero yo creo que tenía mucho más enemigos y que le atacaban mucho más... si no estoy seguro que Miguelón hubiera ganado más aún. Miguel tuvo mucho enemigos atacándole, con Armstrong .... algún español rebelde y poco más.

"NFL A mi modo" en facebook.
Estoy totalmente deacuerdo, a mi personalmente me importa un bledo el doping, quiero velocidad, 100 metro en 9 segundos mejor que en 9,6 segundos etc...

Sigo estando muy de acuerdo contigo Mariano, es más de lo que contaste ayer, vivimos en un sistema donde el doping es el pan de cada día y hoy por hoy es imposible desarticularlo, es más, no sé si nos saldría a cuenta dado el dinero que mueve, los intereses que genera... No te extrañe que algún alto mando pudiera estar implicado o en su defecto tener constancia de estas prácticas. Mientras la medicina antidopaje esté por detrás de la del dopaje, no hay nada que rascar.

En cuanto a lo de Armstrong pues que quieres que te diga, hacía las carreras aburridas, eliminaba competividad, ... Pero no me parece que su estrategia fuera "desleal" por decirlo de alguna forma. Cada equipo tiene sus ciclistas y a partir de ahí elabora las estrategias más propicias para GANAR. ¿Crees que a Armstrong le importa haber ganado sin dar espectáculo para algunos? A mí me gustaba la manera que tenía su equipo de masacrar a Ullrich y cía, a ti no, son opiniones.

Y por último decir que el ciclismo es uno de los deportes donde el tener constancia y dedicación se evidencia más que en la mayoría de los deportes. Todo lo que uno haga siempre suma. No por doparte te convertirás en un campeón, evidentemente también requiere de un esfuerzo y un entrenamiento exhaustivo, como en todo es necesaria una base. Si no hay base, no hay campeón, así de fácil.

Es cierto que cuando se mira el doping no se mira la perspectiva de que los deportistas lo que están haciendo no es practicar un deporte solo para entretenerse (que los hay) sino porque son sus habichuelas a final de mes. ¿Pero si lo extrapolamos a una oficina que ocurre?
Una persona puede ser muy buena en su trabajo. Hace sus ocho horas impecablemente y completa todas sus tareas sin despeinarse. Otros a sus ocho horas deciden dar un par más, porque no son tan buenos o son menos disciplinados y tienen que dedicar más tiempo para hacer la misma tarea. Y luego están los que se pasan media mañana mirando de todo menos trabajar, tomándose un café tras otro, pero al final del día está listo el informe y en la mesa del jefe.
Los últimos, si se dedicaran las ocho horas de trabajo al mismo ritmo de sus horas reales de trabajo serían hiperproductivos y se podrían considerar la élite. Los segundos podrían utilizar anfetaminas y alcanzar el nivel de la élite, ¿pero por cuánto tiempo? Tal vez dos, tres, cuatro años en un cuerpo joven, pero todos nos hacemos mayores.
El doping es solo enmascarar o la falta de trabajo cuando se tiene el potencial o un nivel menor cuando no puedes alcanzar la élite y lo que tratas con todas sus fuerzas es alcanzarlo.
El problema real es dar a entender al deportista que, hablando en términos ciclistas, unos serán gregarios y otros jefes de equipo y ya está. Si uno se quiere llevar a engaño es su problema, pero las cosas claras y el chocolate espeso. No hay mayor ciego que el que no quiere ver.

Como dice Juhopack, otra cosa es el dinero. Recuerdo cuando jugaba al Badmington, un deporte minoritario donde los haya, que pasabamos controles médicos y a uno de mis compañeros le detectaron un problema en el pie. El médico deportivo le recetó algo que era dopante, pero que al no pasar controles no había ningún problema. Si el deporte no moviera tanto dinero o los patrocinadores controlaran donde dan el dinero, tal vez la cosa también cambiaría bastante.

Muy buen artículo, espero con impaciencia la tercera parte.

El artículo de Simmons que recomendaste es fantástico, sobre todo teniendo en cuenta que es uno de los periodistas deportivos mas seguidos de EEUU, si no el que más.

Hoy ha publicado una selección de los mails que le han enviado los lectores en relación con el asunto. Es muy largo pero merece la pena, ofrece todo tipo de perspectivas.

Dejo aquí el link

http://www.grantland.com/story/_/id/8943765/rants-raves

Un saludo.

Dices que al aficionado medio no le interesa el dopping. Esta claro que todos vemos deporte por el espectáculo, pero no nos da igual que nos engañen.
Cito lo dicho por otro periodista deportivo: 'si alguien hace trampas, la trampa es suya, pero si yo dudo, la duda es mía'
No vamos a vivir amargados porque muchos se chuten, y no disfrutar del deporte, pero eso no significa que lo aceptemos y no nos importe

Una amiga mía, a la que no veo desde años, era fan de Lance Armstrong. Ella también hacía rutas ciclistas por afición. Cuando llegaba la época de la Tour de France me enseñaba al respecto.

Entonces ya se hablaba del dopaje, pero ella decía: no le han probado nada, es mentira. Y era tal su convicción que lo creía también.

Si la viera ahora se que el último tema que tocaríamos sería el de Lance, seguro me dirá que hace mucho no se sube a su bici, que desde que se va los fines de semana con su amorcito ya no puede entrenar, en fin, que algo se rompió dentro de ella porque su ídolo resulto ser un villano.

Yo si creo que el dopping hace daño. No solo al atleta que somete a su cuerpo a la química para rendir más. A mí como aficionada me lastima que digan que mi deporte favorito es un pantanal, que los ignorantes se refieran a los jugadores como "tipos con esteroides".

Que va a ser difícil combatirlo, si va a ser casi imposible...mientras veremos con sospecha cada logro atlético y eso es malo para todos, no solo para el que se dopa.

no puedes legalizar esta locura, porque siempre va a ver un control , un deportista se puede meter drogas para mejorar su rendimiento, pero la hay altamente peligrosas, y eso siempre se va a prohibir, por otro lado tambien siempre va a haber gente que se la juegue para ser mejor que los demás, tener un mejor contrato, un mayor reconocimiento y más pasta, de modo que al final todos acabarían tomando drogas y sustancias prohibidas.

en el caso del ciclismo lo único viable es que sea amateur, si hay dinero de por medio no va a funcionar, siempre va a haber ciclistas que por dinero van a estar dispuestos a meterse de todo, esto se hace desde casi el principio, a Eddy Merckx le quitaron un giro que tenia ganado por dar positivo en un control, pero todos sabemos que se utilizan sustancias enmascarantes y de última generación para eludir los controles y a los vampiros.

Me da vergüenza sólo hablar de todo esto, pero supongo que los ciclistas son un reflejo de la sociedad, una sociedad que ve normal que la peña se meta mierda los fines de semana para ir a las discotecas

Qué bueno que hayas sacado este tema aquí. Es un tema sobre el que hay que reflexionar. La verdad, estoy de acuerdo en tu premisa de que al público le da igual todo mientras su equipo gane. Algún seguidor de los Ravens aborrecería su SB si Lewis se hubiera dopado? Si no lo han hecho los seguidores de los Saints y su bounty.. y a los jugadores también les da lo mismo. Alguien cree que Pollard se lamentó de knockear a Ridley con el golpe helmet-to-helmet por las consecuencias que ese tipo de golpes le va a generar en un futuro? No. Igual con el dopaje. Si a nosotros no nos importa y a ellos tampoco, que va a provocar que se combata?

+1 para Carmen, aunque también entiendo lo que Mariano nos quiere explicar.

Antes que nada decir que de ciclismo no se absolutamente nada. Segundo, me parece que el doping es una manera de hacer trampa. el bounty gate, otra manera de hacer trampa. Grabar las señales de un equipo rival, es trampa.
Antes de este articulo creo que tenia una vision muy ingenua del tema, si me dicen que Peyton Manning se dopó durante todos estos años, sería una decepcion muy grande para mi. Supongo que hasta la semana pasada vivia en un mundo de fantasia, donde los jugadores no se dopaban y si lo hacian eran suspendidos por la NFL...
Tenia entendido que los controles de doping en la NFL eran buenos, mucho más rigurosos que los del Football univesitario.
Recuerdo el caso de un jugador Tony Mandarich llamado a ser un salón de la fama, (lo drafteó GB) que un Draft Bust enorme, inflado por asteroides y en cuanto no se pudo dopar, su rendimiento fue apenas mediocre

Mariano enhorabuena, me han gustado mucho estos artículos sobre el doping. De lo mejor que has escrito!.
Creo que tu periódico y otros medios, han hablado del doping de una forma interesada esto es : el doping esta extendido en el ciclismo y en algunos deportes y en el fútbol es una excepción, algo de unos pocos.
Ya era hora Mariano que alguien como tu no trate ese tema con la hipocresía!!.
Cuando salió lo de Manzano, se señaló al mundo del ciclismo.
Ya vale!!.
Lo único Mariano que no has comentado: si Manzano ha sido tratado asi es parecido a Armstrong. Manzano denuncia esto no cuando está a punto de morir sino cuando es expulsado de su ekipo por Indisciplinado. O sea k mientras competía y hacía trampas no lo denunció. Veo normal el trato de sus compañeros.
Respecto al maltrato del ciclismo a periodistas de este medio, Mariano, creo que es comprensible, hay que ponerse en su lugar.
MARIANO, hace poco leí una editorial de tu director en la k echaba la culpa a los ciclistas de contaminar el mundo del fútbol!!. Me parece de hipocritas, y de cobardes decir eso. Repito los periodistas no decís todo lo k sabéis, hay intereses políticos etc.

Supongo que Armstrong pensó en términos de negocio y en el mercado estadounidense y controló le Tour a su gusto. Ahí queda éso.
P.ej. la peli "Un buen año" con Russell Crowe y Marion Cotillard, un excéntrico millonario inglés en Francia adelanta con su Smart a un grupo de ciclistas en la típica carretera secundaria gabacha, les saca el deo por el techo del minicoche y les grita Laaaaance Armstrong mientras les adelanta a toda pastilla, el negocio es el negocio y si luego queda en la memoria mejor.

Subrayo todo al 100%.

Supongo que soy de ese 10% que no cree que todo valga. Por encima de todo esta la honestidad en seguir unas reglas. Entiendo que todos nos podemos saltar algunas de vez en cuando (por ejemplo, de trafico) pero lo primero que uno debe aceptar son las consecuencias y los deportistas no lo hacen. Es como si te para la guardia civil porque ibas por encima del limite y dices que van a recaudar. Hay normas, si te las saltas y te pillan asumelo, pide perdon y aprende que quiza estan por algo. En el deporte aun mas, ya que el "atajo" que tu buscas es gracias al trabajo de otro. Si uno no es honesto, no es nada en la vida. Y es dificil luego criticar al resto cuando tu justificas otras cosas, como el que no declara a hacienda, se salta el semaforo porque no viene nadie, aparco en la acera porque son 5 minutos, etc. Vamos, lo que es España, un sitio donde cada uno hace lo que le sale del pie.

Aunque soy un gran aficionado al football americano, aunque más a la NCAA que a la NFL, suelo seguir tu blog con asiduidad, y los artículos que me engancharon fueron parecidos al que acabo de leer.
Verdades como puños, sin doble moral, sin la necesidad que tienen algunos periodistas de "quedar bien con alguien".
En primer lugar reto aquí a alguien que defina lo que es "dóping"; y no me refiero a hacer un copy -paste del María Moliner.
Los deportistas de élite son profesionales, se juegan su futuro y el de sus familias, y aún por encima tienen que satisfacer las exigencias de los aficionados (VOSOTROS) que cada vez quieren ver a alguién que sea más fuerte, que vaya más rápido, que lance más lejos, que corra un campo de banda a banda en 8 segundos..
Claro que consumen sustancias para mejorar su rendimiento, ¿pero es qué os habéis caido de un guindo?. Y en todas las modalidades.
Pero lo hacen bajo supervisión médica, analíticas muy controladas, y con un conocimiento perfecto del cuerpo de cada atleta por parte del médico.
Sólamente en una cosa no estoy de acuerdo contigo, y es cuando dices que "el deporte estadounidense posiblemente sea, a día de hoy, el más sucio y el más permisivo". Yo creo que están deseosos de no esconderse, de decirlo.
Lo que yo creo es que "el deporte COI es el más rastrero y de doble moral":
Po r último una reflexión que vi en un reporteae no hace mucho. ¿Es dóping la operación ocular a la que se sometió Tiger Woods para tener una profundidad de visión muy superior a la media en un deporte en donde la "visión espacia"l es primordial?

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